¡Hello mundo! ¿Como estan ? ¿Cuanto tiempo? ¿Ya se lavaron las manos?
Lo se, lo se, dije que actualizaría pronto y no fue así. My bad.
Que puedo decir, me robaron mi PC, me tuve que volver a mudar de país, adaptarme de nuevo, conocer gente y boom llego el COVID-19 y me dejo sin trabajo.
Ay que ironía.
Pero buenooo, no hablemos de cosas tristes. Mejor vamos al capitulo, y les hablo al final, ¿Vale? vale.
.
..
...
Por cierto...
TC: Tomografía computarizada.
RM: Resonancia magnética.
Victorious sigue sin pertenecerme.
JADE POV
Me sentía cansada, demasiado cansada. Mis manos estaban muy entumecidas y sentía que todo me daba vueltas. Mis pies estaban fríos y vaya que tenia sed.
Trate de abrir mis ojos varias veces, pero se sentían muy pesados. Alcanzaba a medio divisar un pelo rojo moviéndose de lado a lado. — Cat… — Susurre. Seguí parpadeando con rapidez, tratando de lubricar mis ojos, pero no podía enfocar muy bien el rostro de la pelirroja. Me sentía muy desorientada.
Cat grito mi nombre con una voz bastante aguda que sentí que me explotaron los oídos — Perdón — Me dijo apenada.
Suspire de nuevo y me enfoque en su rostro lo más que pude. La luz no ayudaba en lo absoluto, me quemaba demasiado — Cat… apaga... la luz... — Le dije como pude y cerré mis ojos con fuerza.
Ella me frunció el ceño y luego cerro las persianas. Traté de enfocarme en su rostro y cuando pude verla con un poco mas de claridad, me di cuenta que estaba llorando. — ¿Por qué… lloras? ¿Qué pasa? — Pregunte curiosa.
Se quedo mirándome con un puchero asquerosamente adorable y luego, sin previo aviso, empezó a llorar aún mas — Lo siento, Jade. Yo no quería gritarte, me altere demasiado. Yo no me altero, pero esta vez me altere. No es bueno alterarse, ¿Por qué la gente se altera? ¿Por qué mi hermano se altera? De verdad lo siento, lo siento mucho, Jade. Perdóname por favor, no era mi intención gritarte. No era mi intención abrumarte. — Oh, vaya, ¡cállenla por favor!
—Cat… — Trate de decir, pero ella siguió hablando de más. Se movía de lado a lado, moviendo sus manos desesperada mente. —Todos te estuvimos esperando por demasiado tiempo, Jade. Estuvimos muy mal por mucho tiempo. Todos nosotros rogábamos para que volvieras. — Fijo sus ojos en mí, la mire preocupada — Tu no te acuerdas, Jade, pero éramos un grupo muy unido, éramos los mejores amigos.
—Cat… ¿Qué es… lo que te pasa? — ¿De dónde viene todo esto?
—No quiero perderte, creí que te había perdido hace algunos meses y ahora que has vuelto debería sentirme muy feliz, pero el hecho de que no recuerdes absolutamente nada me pone demasiado triste. — Acerco una silla de mala gana hacia mi lado izquierdo y se sentó bruscamente —¡Cat esta triste y no le gusta! — Sollozo aún más y cubrió su rostro con ambas manos. —No quiero perderte de nuevo. No quiero que te vayas.
¿Irme? ¿A dónde me voy a ir? De verdad que no entendía nada y me estaba empezando a sentir abrumada.
Vamos, Jade, no te quedes ahí sin decir nada. La pobre esta llorando y por lo visto tienes toda la culpa.
¿Y yo por qué? Si no ha dejado de llorar y de hablar y dar vueltas y vueltas.
¡Di algo!
Okay, ya voy, ya voy.
Tome un largo suspiro y coloque mi mano en su muslo. Parecía un cachorro asustado y debo admitir que me dio algo de lastima. — Calma, Cat. No… llores.
¿En serio? ¿No llores? ¿Algo más, capitán brillante?
Oh, cállate.
Cat limpio su rostro con las mangas de su blusa, y me miro con tristeza. — No quería gritarte, lo lamento de verdad. —Hizo un puchero — No quiero que te vayas, Jade. Te acabo de recuperar.
Apreté esta vez su mano para darle algo de confianza y tranquilidad. Le sonreí un poco y aleje mi mano — Estoy bien… no tienes que… disculparte. — La mire confundida— ¿A dónde me voy a ir? ¿Qué fue... lo que paso?
Pero antes de que me pudiera responder, levanté mi dedo y la detuve — Pero... sin llorar. Toma aire profundamente… y cálmate. — Señale mi cabeza — Me duele.
Iba a morir si volvía a disculparse o a balbucear sin control.
Después de ayudarme a beber algo de agua, Cat empezó a relatar como me desmaye de nuevo, que me hicieron nuevos exámenes mientras dormía y que gracias a la medicina que me habían dado me sentía algo confundida y mareada.
Al parecer dentro de unas horas me harían aun mas estudios porque a pesar de que me estaba recuperando, no encontraban la respuesta a muchas preguntas. Cosas de médicos aburridos y de cómo me iban a poner mas terapias absurdas a mi parecer.
—Jade, te estas recuperando de algo traumático y tienes que estar en un ambiente tranquilo y sereno, y bueno yo… no ayude. — Sollozo — Tu mamá te quiere trasladar a un centro de rehabilitación en Nueva York — Empezó a llorar de nuevo — No quiero que te vayas. Lo lamento demasiado, Jade.
¿A Nueva York? Yo no me quiero ir a Nueva York. Yo no me voy a ir a Nueva York. Mi madre me va a escuchar…
—Cat… No me iré. Tranquila. — Trate de sonar lo mas segura posible pero solo salían susurros cansados. Como odiaba no poder hablar bien. Me frustraba. — Yo… hablare con mi madre. No me iré. — Sentencie con una sonrisa amistosa.
Mientras ella me daba argumentos y más argumentos del porque mi madre me llevaría a Nueva York a como de lugar, me quede mirándola fijamente, pero la verdad mi mente estaba muy ocupada en una persona.
La morena.
Pensaba en la morena que se había ido tan abrupta mente. ¿Porque se fue así? No quise asustarla u ofenderle, pero no entendía que había hecho mal. — ¿Quién es… Candance, Cat? — Pregunte de repente y note como se quedó callada de inmediato.
—¿Porque me preguntas por ella? — Dijo luego de un rato. Se veía incomoda.
Encogí mis hombros. — La morena… se ofendió.
Cat se quedo pensando por varios segundos y luego se inclinó hacia mí con cautela. La mire curiosa — Si alguien te dice que se llama Candance, tu corres, te vas, no dejas que siquiera te toque porque es como una plaga.
— ¿Una plaga? — Me confundí.
—No literal, Jade. Solo no es de fiar. ¿Okay?
—¿Por qué? —Quise saber.
Suspiro vagamente— Digamos que, fue tu novia, te rompió el corazón, no volviste a saber de ella por mucho tiempo, volvió, arruino todo y tu la odias.
—¿La odio?
—Si, Jade, la odias. Debes odiarla. — Explico con intensidad, pero luego hizo una mueca— Bueno, aunque no es bueno odiar, Jade. No deberías odiar a nadie. Mejor no la odies, solo… no confíes en nadie que se llame así.
—Okay… — Dije finalmente. Que extraña es.
Sigo sin entender porque se ofendio. ¿Y porque demonios se fue corriendo espantada ?
—¿Porque me preguntaste por eso, Jade? — Evadí su pregunta — Soñé… algo, Cat —Cerré mis ojos y trate de concentrarme— Pero no me acuerdo muy bien, o mejor dicho, no me acuerdo de nada en sí, pero sé que soñé algo. ¿Tiene sentido? — Me sentía idiota diciendo eso y mas si era entre balbuceos y susurros. Por suerte ella me entendía.
—Algo— Dijo ella.
—Habían… colores, muchos de hecho. Pero después estaba como en un salón de clases o una tarima, no se — Me concentre aún más, tratando de recordar lo más que podía — Y había ventanas y un… ¿coco?
—¿Un coco? — Pregunto divertida.
—Creo que sí, no sé. Es raro. Entre mas intento recordar, mas se me olvida. — Suspire agotada y abrí mis ojos.
—Jade, date tiempo. — Sujeto mi mano con cariño — Te vas a recuperar, pero es con un paso a la vez. Tal vez... en Nueva York te ayuden.
La mire fijamente y me enoje un poco — No me ire, Cat. Lo prometo. Tú… me tienes que ayudar con esto… porque siento que me voy a volver loca. — Cerré mis ojos perezosamente y suspiré de nuevo. — No quiero… hablar mas del tema. Solo… deja de pensar tonterías.
—Pero… — Trato de decir, pero cuando la mire con una ceja levantada se asustó y dejo de hablar.
Antes de que pudiera preguntarle algo, mi médico general interrumpió en la habitación. —La señora West dejo muy claro que la señorita aquí presente no podía visitar a Jade sin supervisión de alguien. ¿Cómo es que esta aquí sola con la paciente? —Pregunto algo enojado y divertido.
Cat encogió sus brazos y le sonrió divertida — Yo se… ¿escabullirme muy bien? — Respondió avergonzada. Tanto el medico como yo, soltamos una risa pequeña.
Ay Cat. ¿Qué hare contigo?
—Por esta ocasión lo dejare pasar, pero necesito que te retires de inmediato porque la madre de Jade viene en camino y la verdad es que… —Me observo— Necesito preparar todo para tu traslado y hacerte algunos exámenes.
Mire a Cat seriamente para recordarle que no me iba a ningún lado.
—Lo prometiste. — Afirmo ella.
—Lo prometí— Dije confiada. Le sonreí a medias. — Te espero mañana… a la misma hora de siempre.
Ella solo asintió alegre y me dio un abrazo. — Ya vete. — Le dije incomoda. Su abrazo duro más de lo que me hubiera gustado pero lo deje pasar. Se marcho sonriente.
—Tienes buenos amigos, Jade. — Comento amable.
Sonreí — Demasiado… para mi gusto.
—¿Como te sientes? —Pregunto al rato.
Encogí mis hombros. — Adormilada. Y con algo de migraña.
Observo algo en su tabla y luego se acercó a mí para examinar mis ojos— Veo que los efectos de la droga que te dimos no han pasado. Tus ojos están muy resecos. — Cuando encendió una linterna pequeña directamente hacia mis ojos, un dolor agudo se hizo presente y sin quererlo, mi mano izquierda golpeo con fuerza la suya.
—Tranquila —Susurro con firmeza.
Parpadee incomoda varias veces hasta que sentí como unas pequeñas lagrimas se escurrían por mis mejillas — Yo... lo lamento, no sé qué me paso. Me dolió. — Explique finalmente. De verdad que no era mi intención golpearlo.
—No te preocupes, Jade. Es solo un reflejo. Tu cerebro solo quiere protegerte, es normal. — Noté que no estaba ofendido así que me sentí mas calmada.
Limpie mis mejillas con el torso de mi mano y al notar que todo estaba borroso para mi, resople enojada. — ¿Ahora me voy a quedar ciega? ¡Estupendo!
—No es para que exageres, señorita. — Se sentó a mi derecha y me limpio las manos y las mejillas con un pañuelo. — Al tener ojos tan claros, estas más sensible de lo normal. — Oprimió un botón y mi cama se empezó a mover para que yo pudiera estar sentada.
—¿De qué color son mis ojos? — Quise saber.
Me sonrió y acomodo mis almohadas detrás. — Azules claros. Demasiado claros debo decir. — Explico amable.
Sonreí a medias. No está mal.
Me hizo un chequeo de rutina, tomo mi presión y volvió a examinar mis ojos, pero esta vez sin la maldita linterna del infierno. — No tienes ningún tipo de trauma visible en los ojos, pero por si las dudas, después de que te hagamos el TC, y un RM, haré que un oftalmólogo te revise.
Asentí aburrida. — ¿Cuándo… me puedo ir? — pregunte solemne.
—Se que suena aburrido para ti, pero estamos tratando de ayudarte, Jade. — Busco mi mirada con la suya. Lo mire de mala gana. — Queremos asegurarnos de muchas cosas y dejar atrás las especulaciones. —Tenso la mandíbula y me miro directamente a los ojos —Como tu doctor, quiero que te recuperes lo mas pronto posible. No es fácil estar así. Lo entiendo, pero tú también debes poner de tu parte.
Voltee mis ojos. — Que importa. No recuperare mi memoria. — Respondí cortante. No quería sonar grosera, pero no lo intente demasiado.
—Te sorprendería lo poderosa que es la mente humana. — Comento, frunciendo el ceño — Si te lo propones, tal vez, con algo de suerte, llegues a recuperar tu vida, tus recuerdos, tu habla, tu caminar, tu camino, Jade.
—¿Cuál es su nombre doc? — Interrumpí. Me miro curioso. Tal vez ya me lo había dicho, pero la verdad no me acordaba.
—Charles. — Dijo con seriedad. Solté una risita.
—¿Xavier? — Comente con humor.
Sonrió divertido y chasqueo la lengua — Como si no hubiera escuchado eso en la universidad. —Se alejo de mí y empezó a escribir en la tableta. — No puedes evadir esto para siempre, Jade. Desde que despertaste has evadido lo que te han dicho con preguntas de la nada. — Me miró fijamente.
—Entonces, me… imagino que has escuchado de Chaplin. — Evadí de nuevo.
Su semblante cambio a uno mas serio. — Jade, estoy tratando de ayudarte… —Lo interrumpí — Y ¿Dickens? Apuesto que ese… es el más familiar. O aun mejor, Manson.
Resoplo amargado — Superhéroes, comediantes, asesinos en serie y escritores. Tu memoria no esta tan mal por lo visto, Jade. — Dejo la tableta en su lugar y se paro a mi lado. — Te quieres ir ¿verdad? — Pregunto con ironía.
Siguiente maldita pregunta capitán obviedad.
Lo mire con burla. — Esta bien — Quito las sabanas de mis piernas, aparto algunos cables, me quito el respirador, apago la alarma de mi monitor y señalo la puerta. — Vete. — Sentencio.
Lo mire asombrada. — Quieres irte ¿No? Entonces, levántate y vete por tu cuenta. Te prometo que no te detendré. Hazlo. — Me miro a los ojos seriamente, y espero.
Me estaba retando. Este medico me estaba retando. — Okay. — Murmure enojada.
Trate de sentarme mejor, pero mi cuerpo se sentía demasiado débil y mi cabeza no dejaba de darme vueltas. Lo intenté varias veces hasta que por fin pude sentarme rectamente, pero cuando lo hice, me sentí pesada. Los ojos me pesaban, mi cabeza se sentía como de globo y mis manos temblaban. Y mis piernas, mis malditas piernas.
Las desgraciadas.
Sentía cada musculo de mis piernas contraerse y expandirse al mismo tiempo hasta el punto en que me hizo gemir de dolor.
Trate de disimularlo.
Falle.
— Cuando quieras, Jade. — Me dijo en un tono algo burlón. Maldito.
Moví mis piernas lentamente hacia el costado izquierdo y cerré mis ojos para poder luchar contra las ganas de vomitar. Extendí mis manos hacia mis costados para mantenerme por un momento y cuando fije la vista hacia el piso, note que todo este tiempo había estado respirando por mi boca, y sentía como si hubiera corrido una maratón.
Fije la vista en el Doc, y él me devolvió la mirada, pero con un semblante algo burlón. — Es para hoy, Jade. Tengo otros pacientes que atender. Y como tu piensas que no necesitas de nuestra ayuda, es mejor que te vayas y te recuperes sola, ¿No?
Tense mi mandíbula y luego trague saliva pesadamente. Intente respirar por mi nariz con gran esfuerzo, pero me sentía demasiado ahogada y al mismo tiempo, muchos olores llegaban a mí.
Demonios, tenía ganas de vomitar.
Pasaron varios minutos y cada que trataba de levantarme o tomar impulso para hacerlo, mi cuerpo no me dejaba.
Mi cuerpo no respondía. Mis piernas me dolían. Mis brazos estaban débiles.
Yo estaba débil.
Una lagrima se me escapo. Me frustre. Me enoje. Pero entendí. — Ya entendí. — Susurre rendida.
Con mucho cuidado, el doctor me empujo hacia las almohadas, me ayudo a acomodar mis piernas y me cubrió con las sabanas. Coloco el respirador en mi nariz y sentí como algo de vida volvía hacia mí. — Lo siento. — Murmure. Cerré mis ojos y traté de calmarme.
—No, yo, lo siento, Jade. — Lo mire confundida. — Fui algo rudo, pero quiero que entiendas, que quiero lo mejor para ti. — Limpio mi mejilla con un pañito — No solo soy tu médico, también puedo ser tu amigo. Y los amigos se dicen las cosas sin titubeos.
Toco su frente — Esto, es poderoso. Pero depende de como lo uses.
Me cae bien.
Se sentó a mi lado y me ofreció una sonrisa amable — Tu familia y tus amigos te han demostrado su apoyo para que puedas superar esto, pero te niegas a recibir ayuda. No quieres ir a tus terapias y tampoco quieres hablar de ello. — Me lo decía con demasiada compasión y suavidad que la verdad no quise responderle con una evasiva.
Hice una mueca — Yo… no sé.
—Eres joven, y a pesar de haber estado tanto tiempo en coma, estas mejor que muchos pacientes. Te estas recuperando, lento, pero seguro. — Se quito su estetoscopio y lo guardo en su bata. — Tu habla puede mejorar, Jade. Todo puede mejorar si tomas ese paso. Las terapias te van a ayudar y con el tiempo, podrás valerte por tu cuenta de nuevo.
Me quede en silencio. La verdad no tenía nada para decir.
—¿Lo pensaras? — Pregunto animado.
Asentí simplemente con una sonrisa leve.
—Bien. Le diré a la enfermera que te de algo para las nauseas que sentiste hace un momento y en unas horas, necesito que pruebes bocado. — Me disguste.
— Nada de muecas, señorita. — Lo mire aburrida. — Tienes que comer y si no puedes, la enfermera te ayudara. — Se levanto de inmediato, reviso mis sondas, la cicatriz de mi brazo, mis manos, mis pies y uno que otro cable que salían de la parte superior de mi pecho.
Estuvo un buen rato haciéndome otros chequeos hasta que finalmente me informo que había terminado por ahora. — ¿De que color son tus ojos, Jade? — Pregunto de repente.
Lo mire confundida. — Azules claros.
—¿Cómo se llama tu amiga? — Pregunto.
Levante mi ceja — Cat.
Sonrío. —Vendré antes de que termine mi turno. Y … piensa lo que hablamos. — Apretó mi mano con fuerza y luego se marchó.
Al poco tiempo una de las enfermas me dio algo para las náuseas y rápidamente me quede dormida.
Xxxx
xxxxxxx
No sé cuánto tiempo dormí, pero el sonido de un juego, me despertó.
Al fijar la vista hacia el lugar del sonido, note a mi hermano jugando en su celular.
Limpie mis ojos varias veces y aclare mi garganta. El levanto la vista y me sonrió a medias.
Señale el vaso con agua y el tablero pequeño para poder escribir. Aun me sentía algo idiota.
Mi hermano acomodo mi cama para estar medio sentada, me ayudo a beber agua y luego puso el tablero en mis piernas y me dio el marcador. Como pude, escribí, "lo siento"
Me miro sorprendida — ¿Estas bien? — Pregunto confundido.
Levante mi ceja con ironía porque claramente estaba jodida con esta situación.
Sonrió apenado. — No pasa nada, hermanita.
Borré en el tablero y escribí — "Me tienes que ayudar a decirle a nuestra madre que no nos iremos a Nueva York"
Tardo un rato en entender porque claramente mi mano y mi coordinación no eran un equipo.
Suspiro relajado. — Pensé que no me lo pedirías. — Se acomodo a mi lado y guardo su celular en el bolsillo. — Cuando llamaron a informarle a mamá que te habías desmayado de nuevo, se volvió histérica. Y concluyo que llevarte a Nueva York, era la mejor opción. — Me miro preocupado — Yo no quiero irme, me quiero quedar aquí en LA, con mis amigos, con tus amigos, con Tori.
¿Tori?
—Mamá ha estado muy ocupada porque tiene que hacerse cargo de su empresa y de la empresa de papá. —Informo abrumado. — Y en Nueva York están las mas importantes de ambas. Es por eso que quiere que nos mudemos — Hizo un puchero y luego suspiro desanimado — Y claro, mamá es dueña de algunos hospitales que hay en la gran manzana.
¿Así de ricos éramos?
—Piensa en algo— Escribí a medias. —No quiero golpearte.
Hizo algunas muecas por un rato hasta que note que sus ojos alumbraban con un gran brillo y una sonrisa frenética se formaba en su boca.
De pronto, salto de la cama, cogió mi tablero y salió de la habitación.
Me quede confundida en mi habitación por un largo rato, miraba la puerta cada cinco segundos, esperando a que llegara ese niño revoltoso.
Cuando fije la vista como por millonésima vez, mi hermano venia con una gran sonrisa triunfal y me abrazo de sorpresa. — Y tu decías que no sabía actuar, hermanita. — ¿Lo hacía?
Lo aleje algo incomoda. —No… me… abraces. — Susurre aburrida. No trataba de ofenderle o algo por el estilo, pero de verdad que me molestaba que me dieran abrazos.
—Lo siento. — Se disculpo apenado. Me dio el tablero y el marcador. — Rápido, escribe en el tablero que si hablas en serio.
Lo mire confundida. — Hazlo, hermanita. Mamá ya viene.
Escribí como pude lo que él me había dicho con algo de su ayuda.
Mi madre llego a la habitación y le sonreí simplemente para poder convencerla.
No cambio su semblante serio. — Dime otra razón valida para no irnos a Nueva York.
Borre mi sonrisa y la mire fijamente. — Porque… no me consultaste nada. —Explique.
Su semblante cambio y se me acerco con una mirada comprensiva. — He aprendido… algo sobre lo que me paso, madre, y… aunque no pude controlar del todo lo… que me paso… quiero dejar de… sentirme impotente al no recordar nada, o al no poder caminar o hablar bien del todo. Quiero.. tener algo de control y aquí… con mis amigos… lo tendré.
Con sinceridad esa no eran las razones en si para mí. Pero no tengo porque explicárselo a nadie.
Ella cruzo los brazos sobre su pecho y se quedó mirándome fijamente por un buen rato. — ¿Hablabas en serio cuando le dijiste a tu hermano que me ayudarías en la empresa de tu padre cuando te recuperes?
¿Qué hice que?
Mi hermano me golpeo con el hombro y volteo el letrero. Ella lo leyó y asintió con una breve sonrisa. —Esta bien. Trato hecho. — Acepto sin más.
Ella se dio la vuelta para buscar algo en su bolso y cuando lo hizo, mire a mi hermano con una mirada asesina.
El me sonrió algo asustado.
—Hablare con el medico de nuevo. Y tal vez… tenga que comprar algunas cosas. — Informo mi madre mientras salía de la habitación con el bolso en mano. Cuando trate de agarrar a mi hermano para matarlo, mi madre se volteo a vernos.
Le sonreímos. — Hijo, necesito que te quedes con tu hermana. Traeré algunas cosas de la casa, ¿quieres que te traiga algo? — Pregunto con demasiado cariño en su voz.
Pero que empalagosa es mi madre.
—Si, todas las fotografías. — Sus ojos verdosos se fijaron en mí. — Jade las va a necesitar para recuperarse.
—Esta bien, nos veremos luego. — Mi madre se marchó y cuando nos quedamos solos, decidí matarlo.
Trate de agarrarlo por el cuello, pero el muy… salto de la cama y se apartó de mí.
—Era la única opción, Jade. — Explico asustado y me miro con miedo.
—Cuando me recupere, te voy a matar. Te lo juro. — Sentencie.
Nota mental, matar a mi hermano.
Arrojé el tablero de mala gana hacia mis pies y me recosté por un momento. La situación me había alterado un poco, y me sentía cansada de nuevo.
Mi hermano me informo que la enfermera había llegado con mi comida luego de un rato. Colocaron la comida en la bandeja personalizada y le informe que quería tratar de hacerlo por mi cuenta.
Ella sonrió y se marchó no sin antes traerle un poco a mi hermano también.
Dure mas de veinte minutos descascarando un huevo, mis manos no tenían mucha coordinación y luego de un rato, acepte la ayuda de mi hermano.
Al notar que la avena se iba a enfriar si seguía con esa lentitud, decidí tomármelo con calma y aceptar el consejo del doctor de pacotilla.
Y aunque me tomo casi cuarenta minutos comer algo tan simple como lo era, una gelatina, una avena, dos huevos cocidos, y unas galletas de sal, me sentí orgullosa de saber que en esta ocasión solo necesite ayuda con la cascara de los huevos.
Dejé la bandeja en la mesa de al lado y me recosté un poco.
Era bastante amargoso sentirse cansado todo el tiempo. Me frustraba bastante.
—¿Jade? — Pregunto mi hermano después de un rato.
—¿Hmm? — Respondí adormilada.
—¿De verdad no te acuerdas de nuestro padre? — Pregunto con pena.
Lo mire de inmediato. — No. — Respondí con suavidad. Se desanimo.
—Háblame de él. — Le invite.
Negó con su cabeza — Tal vez lo haga en otra ocasión. — Me informo. Pude sentir algo de tristeza en su voz.
Note que limpio una lagrima de su mejilla y sobo su nariz. —Mejor juguemos algunos de los juegos de memoria que te mandaron.
La verdad no tenia ganas de jugar con nadie, pero al notar que el tema lo había abrumado, acepte sin más.
Jugamos varios jueguitos estúpidos por un tiempo y cuando el silencio fue bastante molesto para mis oídos, empecé a hacerle preguntas que me interesaban sobre él.
No recordaba a mi hermano en lo absoluto y una parte de mi quería hacerlo. Solo que… me daba miedo no llegar a quererlo nunca.
Trataba de enfocarme mucho en sus respuestas, disimulaba sonriéndole, pero a veces hablaba tan rápido que me confundía demasiado. Los olores y los soniditos de algunas cosas me des concentraban con rapidez. Era como si cada maldito sonido fuera muy interesante para mi cerebro y quería captarlo todo.
En ocasiones sentía como si pequeños bichitos estuvieran subiendo por mis piernas, yo pateaba molesta, tal vez con la intención de desaparecer esa sensación, pero cada que observaba mis piernas, no solo me daba cuenta que no había nada, sino que un dolor agudo se despertaba mas y mas en mis músculos.
—¿Qué pasa? — Me pregunto mi hermano, dejando las fichas a un lado. —¿Todo bien, hermanita?
Estire un poco mis pies y disimule mi dolor. — ¿Qué... vas a pedir para navidad? — Pregunte de repente.
Frunció el ceño— ¿Navidad? Faltan unos meses para navidad, Jade.
—¿Y? — Cuestione aburrida. — Quiero saber.
Antes de que pudiera responderme, mi doctor entro a la habitación para informarme algunas cosas. Se animo bastante cuando vio lo que estaba haciendo con mi hermano y me notifico sobre algunos exámenes que me harían al día siguiente.
Me dio mi calendario de terapias y dos recomendaciones de las mejores psicólogas de la ciudad.
Genial, tendría un loquero.
Me presento a varias enfermeras nuevas y a mi masajista. Me explico algunas cosas y luego se marchó.
Mientras me daban los masajes en mis piernas, le pedí a mi hermano que me contara cosas sobre mí.
Me contó sobre mis amigos, algunos de mis gustos, sobre mi escuela que al parecer se llamaba Hollywood Arts, y que no debía preocuparme por ello todavía ya que había presentado el 80% de mis asignaturas antes de que todo esto pasara y que habían decidido pasarme de curso.
Y que a pesar de no poder asistir en este momento, algo arreglarían para que yo pudiera estar con mis amigos en el momento que estuviera lista.
Me contó que yo escribía, dirigía, cantaba y que el piano era mi instrumento favorito. Melodramático, pero favorito.
—Apenas… puedo escribir unas letras sin cansarme demasiado o escribir la letra "O" sin que parezca una roca mal formada. Dudo mucho que pueda volver a hacer algo de lo que me cuentas. — Comente aburrida.
Cruzo ambos brazos sobre su pecho y me observo con ironía. —Hmm. — Bufo. — Eso ya lo veremos. — Sentencio sonriente.
Sonreí.
—Como sea. —Cerré mis ojos de nuevo y me concentré en el masaje que me estaban dando.
—Todos te extrañan. — Comento de pronto. — Tori, te extraña. —Murmuro apagado.
Fruncí el ceño— ¿Quién es Tori?
El creyó que no lo había escuchado y me dio curiosidad su reacción. —¿Quién es? —Pregunte de nuevo.
Extendió su mano para coger la fotografía de la mesa de al lado y señalo con su dedo a la chica morena. —Es ella. ¿Cómo no sabes quien es? — Se acerco mas a mi y me la mostró mas de cerca. — Estuvo contigo aquí varias veces.
¿Tori? ¿Así se llamaba la chica de pómulos perfectos y sonrisa dulce?
—¿Qué sabes de ella? — Pregunte con bastante curiosidad.
Me sonrió. — Es hermosa, ¿Verdad? — Me aclaro juguetón.
Bastante. —Pensé.
—Bueno, su nombre es Victoria Vega, pero tú le decías, "Vega" y sus amigos le dicen Tori.
—¿No somos amigas? —Pregunte de inmediato.
No puede ser que no sea por lo menos amiga de esa chica.
—Si lo son, solo que a ti no te gustaba llamarle por su nombre. — Rasco su cabeza confundido— La verdad nunca supe porque la llamabas así.
Voltee mis ojos aburrida. Cat me diría.
—Dime más.
Suspiro— Es amable, cariñosa, le gusta cantar, bailar, actuar y es una de las personas mas cool que conozco. —Me sonrió después de encogerse de hombros y dejo la fotografía en su lugar.
Levante una ceja — ¿Mas cool que tu hermana?
Soltó una risita— Jamás. — Dudo por un segundo— Pero no le digas que te dije.
Me reí— No prometo nada. —Dije con gracia.
Suspiré agotada y cerré mis ojos para pensar en ella.
Victoria Vega.
"Vega" para mí.
Con que así te llamaba ¿eh?
Sentí unos dedos pequeños interrumpiendo mis pensamientos. Abrí mis ojos para observar como mi hermano trazaba la parte superior derecha de mi pecho con sus dedos. — Son demasiados cables saliendo por aquí, Jade. ¿No te duelen? — Pregunto sin apartar la vista.
—No. —Susurre enojada. — Aparte sus dedos con algo de paciencia y le sonreí un poco. No quería ser grosera pero la verdad no quería que me tocara.
Se apeno de inmediato y bajo su mano. — Lo siento — Se disculpo sonrojado.
—No pasa nada. — Le reste importancia. —Dime más sobre ella.
Empezó a mover sus cejas y me sonrió con picardía — Tengo vídeos. ¿Quieres verlos?
Le devolví la sonrisa— ¿Qué estas esperando para mostrarme niño tarado?
Soltó una risa y salió corriendo.
Seria una noche larga. Una muy larga.
XXXXXXXX
XXX
XX
Jade…
¿Hmm?
Jade…
Tal vez… algún día… te acuerdes de mi…
No llores…
Tu nombre es…
Te extraño, Jade. Quiero que vuelvas a mi…
No te vayas…
¡No te vayas!
Frió, demasiado frió.
Carlos, ¡tu esposa se ha vuelto loca!
Tu y tu hermano son la razón del porque no tengo lo que quiero.
¡Perdí la paciencia! ¡Muévete, Carlos!
¡Bam! ¡Bam! ¡Bam!
¡No!
Me desperté súbitamente, confundida, mientras miraba alrededor de la habitación. Ventanas, la silueta de mi hermano durmiendo en el sofá y mi monitor sonando con rapidez.
¿Qué hora es? ¿Qué fue todo eso? ¿Y todos esos golpes de donde vinieron?
Demasiados sonidos.
¡Mi cabeza!
Respira, Jade. Respira.
Es solo una pesadilla, me recordé a mi misma, colocando ambas manos en las sabanas, concientizándome de la suavidad y de lo incomodo que era tener tantas agujas en tu piel. Incluso medio dormida, me empezaba a dar cuenta de que me estaba dando algo de fiebre.
—¿Jade? — Escuché mi nombre con suavidad y abrí mis ojos de nuevo, escaneando la habitación.
Froté mis ojos y luego de un rato, encendí como pude la luz de mi Peraphone para dejarlo boca arriba con el fin de iluminar un poco la habitación y fue ahí cuando la vi.
—¿T-tori? — Trate de decir, pero me salió en un breve susurro. Quería sentarme, pero mi cuerpo se sentía demasiado cansado y pesado.
No creo que le importe si me quedo acostada. Aunque… ¿Estaré soñando? ¿Qué hace ella aquí? Bueno, no es que me moleste, no me molesta en lo absoluto, es solo que…
—¡Shh! — Me callo en un susurro mientras sellaba sus labios con su dedo índice. —No pueden saber que estoy aquí, Jade.
Sonreí adormilada. —¡Shh! — Repetí igual.
Me sonrió devuelta.
—Pense que te había asustado — Comente después de varios segundos cuando note que tomaba asiento y se inclinaba hacia a mí.
Está muy cerca. Demasiado cerca.
Reposo sus codos en la cama y luego apoyo su mentón en ambas manos, mientras me observaba con esos ojos color chocolate. — Jamás — Susurro animada. — No soy de asustarme a la ligera.
—Anotado. — Susurre, igualando su tono.
Sus ojos se quedaron en los míos unos instantes antes de que frunciera el ceño — ¿Qué haces despierta en plena madrugada? — Pregunto preocupada.
— ¿Que haces tu despierta en plena madrugada? — Pregunte sonriente enmarcando de mas ese tu.
Hizo una mueca divertida. — Visitando a mi paciente favorito. — Explico con gracia.
Levante una ceja curiosa y antes de que pudiera responderle, sentí una punzada en mi cabeza que me hizo cerrar mis ojos de inmediato. — Escuche unas voces. Pesadillas tal vez. — Explique aburrida y volví a concentrarme en su rostro.
Me miro preocupada. —¿Te sientes bien? — Pregunto con la mirada fija.
—Tienes… unos ojos hermosos— Evadí, acercándome un poco hacia ella. Quería poder estar a su altura, pero en serio que mi cuerpo no me daba para nada.
Ella sonrió, y esto hizo que su nariz se arrugara un poco, haciendo que me revoloteara el corazón. — Eres tú quien tiene los ojos azules.
Solté una risita — Están muy sobre-valorados. — Explique a gusto. Los suyos eran color chocolate caliente, casi podía saborearlos. — Los tuyos… me gustan más. Son mejores.
Se sonrojo un poco y se apartó de mi con una sonrisa. Bajo la mirada y chasqueo la lengua. —Opino lo contrario. — Susurro a medias. Empezó a jugar con sus dedos, pero sin dejar de sonreír.
Su sonrisa me gustaba y no podía dejar de mirarla. Era hermosa, demasiado de hecho.
Me preguntaba cómo se sentiría su piel al tocarla, el rozar mi pulgar a lo largo de su mejilla y bajar hasta su mentón. Todo dentro de mi se aferraba a muchas posibilidades con ella y se sentía familiar. Estar cerca de ella se sentía familiar y mi cerebro trataba de explicármelo.
—¿Estas cansada? — Me pregunto luego de un rato. Se acerco a mi y de nuevo apoyo su mentón en una de sus manos mientras me observaba con dulzura.
—¿Tu estas cansada? — Pregunte de vuelta.
Dejo escapar una larga y profunda respiración. —Algo, el día me está alcanzando.
—¿Quieres un masaje? — Como si pudiera moverme.
Sus ojos se abrieron de par en par y sacudió la cabeza, pero no antes de mirar mi mano rápidamente antes de desviar la vista, sus mejillas volvieron a ruborizarse.
Me preguntaba que estaría pensando, tenía tantas preguntas que hacerle, pero me sentía tan cansada que ya bastante tenía con la lucha que estaba ejerciendo para mantenerme despierta. No quería dormirme, quería disfrutar mas de su compañía.
La mire durante un largo rato, tratando de averiguar que me gustaba mas de ella. ¿Su sonrisa o sus ojos? ¿Sus pómulos perfectos o su boca pequeña? ¿Su voz o su pequeño lunar en el cuello?
—¿En que piensas? — Me pregunto con el ceño fruncido. — No has dicho mucho desde que llegue.
—¿Te gusta tocar el piano? — Pregunte de pronto.
Alzo una de sus cejas antes de entrecerrar sus ojos en mí. — Es mi instrumentó favorito, así que si, si se tocarlo. — Dudo por unos segundos, pero me sonrió devuelta. — ¿Y a ti?
Anotado.
—¿Éramos amigas antes de que perdiera mi memoria? — Pregunte con bastante curiosidad.
Soltó una risa pequeña— ¿Contestaras mis preguntas con más preguntas, Jade? — Su risa me gustaba bastante, y no solos eso, escucharla reír, calmaba mi dolor de cabeza.
—No lo sé, ¿Tu qué crees? — Vacile un poco y le sonreí de vuelta.
Soltó otra risa pequeña y se apartó de mi un poco.
Tomé un largo suspiro y cerré mis ojos por un momento. Estiré un poco mis pies, moví un poco mi cabeza hacia los lados para estirar mi cuello y cuando volví a abrir mis ojos, ella estaba de pie.
—No te vayas—Susurre de inmediato.
¿Por qué se quiere ir? ¿La estoy aburriendo? No quiero que se vaya.
Traté de coger su mano para detenerla, pero no pude. — No te vayas — Repetí de nuevo.
Se aparto de mi un poco mas y me miro con ternura. — Te recuperaras pronto, no te preocupes.
Negue con mi cabeza y sentí ganas de llorar. — No te vayas, por favor. — Dije de nuevo.
—Vendré en cuanto pueda, no te preocupes. —Susurro con seguridad.
Negue enojada y sentir salir una lagrima por mi mejilla. — No quiero que te vayas. — Rogué de nuevo. Sentía tanta impotencia de no poder detenerla que algo pesado se formaba en mi corazón. Moví mis pies algo desesperada y traté de estirar mi brazo de nuevo. — Solo un rato más.
—¿Jade? — Pregunto alguien.
Voltee a ver a mi hermano por un segundo y cuando fije la vista hacia el lugar en donde estaba ella, ya no estaba.
Cerré mis ojos frustrada. — Diablos…— Murmure amargada.
Mi hermano se acerco a mi medio dormido mientras se frotaba su ojo izquierdo. — ¿Por qué hablabas sola, hermanita? — Pregunto con un bostezo al final.
—Yo… no hablaba… sola. Alguien… estaba… aquí…— Noté mi tartamudeo de nuevo y fruncí el ceño confundida. Mientras hablaba con ella no tartamudee en ningún momento.
Mi hermano se estiro por completo y luego fue hacia la puerta. Como pudo la abrió, miro hacia los lados y luego encogió sus hombros para volver a cerrarla y regresar conmigo.
—Pues… creo que habríamos escuchado la puerta y en el pasillo no hay nadie. — Explico medio dormido. Encogió sus hombros y volvió a bostezar. — Es mejor que te duermas, no hace menos de una hora que nos fuimos a dormir. — Observo la hora en el reloj de la pared y luego apago la linterna de mi celular — Creo que la medicina que te dieron es bastante fuerte, Jade.
Traté de responderle como pude pero sentía como el sueño me ganaba de nuevo.
—Vega… — Susurre antes de quedarme profundamente dormida.
.
..
...
Las alucinaciones son engañosas. Esas malditas.
¡Holi de nuevo, señor lector, ¿como lo trata este dia? Espero que este en su casa lavándose las manos, con mucha salud y sin montañas de papel higiénico.
Y ahora...
No decía mentiras cuando dije que iba a terminar la historia. De verdad que la voy a terminar, solo que siempre que lo intento algo me ocurre.
No se si alguien me lee, pero así sea para uno, para ese uno la terminare.
Cuando me robaron el PC perdí literalmente todo, pero, tengo buena memoria, entonces no estoy tan jodida.
Tratare por lo menos de no esperar cada cuatro años para actualizar xd Pinky ml
El próximo capitulo ya esta medio terminado, así que esperemos que lo pueda publicar antes de que termine el año xd xd
El coronavirus no tuvo nada que ver, de hecho, tenia planeado actualizar hace algunas semanas, pero cuando empezó todo esto y al quedarme sin trabajo, se me complicaron las cosas. Pero, hey, ahí vamos :)
¡ Feliz 10 años de victorious ! ¡ Yeey! Me encanto saber de ellos de nuevo. ¿Soy la unica?
¿Hay alguien todavia por estos lugares?
Sin mas que decir...
¿Le gusto? ¿No le gusto? Deja review chamaquito.
Y nos vemos (espero yo) lo mas pronto posible.
Byeee lml
Stay home and safe, eveybody.
Pd;Si saben de algún trabajo en linea aquí en USA, me ayudarian. Si no, quédense en casa si pueden, así me ayudan :)
