Capitulo 31: Dos palabras sin significado: Shinichi Meiji.

Luego de 15 días de disputar partidos consecutivos, los clubes tendrían su primera semana de descanso y enfrentamiento el momento para las otras escuelas empezaran la competición. El martes por la tarde el club de Raimon se encuentra vacío, el entrenador les concedió ese espacio para realizar otras actividades y descansar sus cuerpos y mentes de las dos semanas de trabajo en el torneo.

Visitar un parque y centros comerciales, ir de compras o comer helado, utilizar para estudiar un poco más o solo caminar sin apuros de regreso a casa, eran los planos de los chicos; pero no se dan cuenta del privilegio de descansar mucho tiempo, sus enfrentamientos se reanudarán a pocos días y la preparación requerida continuará.

El miércoles volvieron a encontrarse con la normalidad para realizar las actividades del club, una rutina de estiramientos y ejercicios flexibles para ayudar a recuperar los músculos fueron la tarea principal, Echizen tuvo una rutina especial diferente al resto de sus compañeros con el objetivo que su cuerpo se adaptara a sus condiciones; el partido contra el Instituto Imperial dejó lesiones en algunos jugadores y dolencias, además de un mensaje muy claro y muchos de los equipos fuertes que tendrían que enfrentar, por lo que aumenta su nivel era una necesidad.

Kido se mostraba pensativo sobre los próximos rivales, de todos los clubes inscritos (60) conoció la forma de jugar de los menos 10 de ellos, la inquietaba que escuelas como la Yuushuna Academy con tantos equipos diera sorpresas con jugadores como los que eran en sus dos encuentros anteriores, que aunque tuvieron sobrellevar y ganar, tuvieron algunas dificultades para hacerlo.

Por otro lado, el desgaste muscular producto de todos los partidos disputados aún se reflejaba en varios de los jugadores, Raimon contaba con muchos miembros ahora, pero el ritmo frenético de tantos encuentros era demasiado para varios de ellos, Endo como el capitán tenía claro que algunos de sus compañeros debían mejorar su físico, aunque no contaban con el tiempo suficiente para hacerlo.

La información sobre los rivales también era indispensable para armar mejores estrategias, aunque la distancia y el anonimato de muchas de las escuelas que aparecieron para esta nueva versión del torneo dejaba sin herramientas efectivas para buscar, por lo que todos se concentran en esforzarse y mejorar así mismo para hacer frente a cualquiera de las habilidades que tenían el rival.

Así, para el jueves, parte de los chicos ya se encuentran recuperados por completo y el entrenamiento retomó su ritmo habitual. Al momento del descanso, con un enfoque cercano a la merienda preparada por los gerentes, mientras que entre mordidas y comentarios alguien hizo una observación sin aparente relevancia.

Someoka: estos días han sido muy "tranquilos" - resaltando aquella palabra con sarcasmo- ¿dónde está Meiji?

Kazemaru: ahora que lo mencionas, no lo he visto desde el partido con el Instituto Imperial.

Handa: tal vez por tratarse de una semana de descanso, tal vez no tengamos actividad en el club y por eso no haya llegado- interrumpió su comida para responder.

Asahi: o debe estar haciendo sus propias tareas, después de todo él no asiste a nuestra escuela y no creo que le den un trato preferencial por estar en el club.

Shorinji: a nosotros tampoco nos dan un trato especial por estar en el equipo de fútbol, ¡es más!, Estoy atrasado con el proyecto de matemáticas.

Kurimatsu: ¡ni menciones las tareas!, Ya tenemos el primer examen el mismo día del partido, estudiar y jugar fútbol es más difícil desde que crearon las reglas de rendimiento académico para el torneo.

Kageyama: si así es para nosotros que estamos en el segundo año, ¿cómo están haciendo los que este año terminan la secundaria?

Con una mirada auscultaron a sus superiores, pero estos desviaron la mirada o se concentraron en el bocado que masticaban.

Endo: ¡Ya hay que seguir practicando! - de forma directa y sin disimular, evadió el tema para que todo el grupo retomara la práctica.

Acabada la jornada, cada una de las veces su camino de regreso a casa. Preocupados por la situación del club, el trío relámpago se quedó un rato más para discutir sobre los aspectos que significaban debilidades para el equipo. Kido hablaba sin escatimar palabras, a lo que Goenji después de unos pocos minutos dejó de prestarle atención puesto que sabía que iba a ir y lo poco que llegarían a hacer, en cuanto a Endo escuchaba con atención para comprender de forma rápida sus estrategias, no puede negarse que los estudios no son el fuerte del capitán, pero cuando se trata de fútbol su mente trabaja con mucha dedicación. Después de haber expuesto sus ideas y concretas varias de estas, era el momento que también se marcharan.

Endo: por cierto, Goenji-dijo mientras caminaban saliendo de la escuela- cuando terminó el partido contra el Instituto Imperial y fuimos a los camerinos, recuerdo haber visto a Meiji hablar con una persona en el pasillo.

Goenji: ¿tenía algo extraño?

Endo: realmente no, de hecho parecían conocerse; solo que luego que Someoka nos hiciera caer en cuenta que no ha llegado y ese día tampoco se marchó con nosotros, me preocupa que tal vez le haya pasado algo.

Kido: no creo que sea el caso, visite toda la seguridad que tenía el Instituto por lo que dudo mucho que alguien sospechoso o peligroso podría entrar. Tal vez es lo que dicen y también pueden tener estos días de descanso.

Endo: sí, debe ser eso- solicitudes con voz tranquila.

Goenji: en todo caso para estar seguros trataré de coincidir con él en el camino a casa, vivimos cerca así que será fácil encontrarnos.

A la llegada del viernes ya se encuentra todo organizado, el entrenador Kudo determinó quienes jugarían la siguiente jornada para poder dar descanso a los que más afectados estaban y también probar las posiciones de los jugadores nuevos. Fue una tarde normal: el calentamiento trotando, practicar pases con los balones, usar conos para esquivar al rival, técnicas aéreas para defender y atacar; desde un lugar apartado de la cancha debajo de un árbol donde la sombra de sus ramas no dejaban verlo, Meiji se observa observando la práctica sin querer ser notado. Permanencia en un buen tiempo de pie captando la rutina de los chicos, luego de varios minutos controlando marcharse sin despedirse o dejar que se percataran de su presencia.

Meiji: será mejor que me vaya y no regrese, sé que todo va a seguir con normalidad, como si nada hubiera pasado, fui yo quien llegó sin ser invitado y me inmiscuí en su grupo. Es más prudente apartarme ahora sin ser llamativo, en silencio, sin despedirme y para ser honesto conmigo, sinceramente no creo que les haga falta.

Con esos pensamientos en su cabeza, Meiji salió de la escuela. Las razones detrás de su ausencia en Raimon se debían a la visita que recibió el día del partido: cuando iba de camino por su guitarra, fue abordado en el pasillo.

Ichiro: Llevas mucha prisa por lo que veo, ¿dónde vas a estar esperando? -Sugirió con malicia- ha pasado tiempo sin verte Shi no ichi, es un verdadero fastidio tener que venir hasta esta escuela solo para buscar, justo a ti.

Al notar el hombre joven que le hablaba, su voz arisca, su mirada fastidiada, su cuerpo enorme y obeso, el menor detuvo su marcha y quedó pasmado.

Ichiro: mi padre se pregunta qué tanto haces en Raimon, te vimos en la televisión durante un partido, incluso saliste con ellos en un informe del periódico y hoy ... sentado en su banca como uno más merodeaba alrededor del niño- ¿te sientes con ¿algún derecho para hacerlo? - acercó su cabeza cerca del oído del otro- ¿no piensas responder nada o es que acaso todavía no sabes hablar japonés? Eres un caso perdido, un completo desperdicio. Te estás quedando sin supervisión para ahorrarnos la molestia de tenerte en casa, mi papá no te quiere ahí, pero tampoco dejaremos que andes libres haciendo lo que te venga en gana. Estará la última vez que las juntas con los de Raimon, no regresarás más a su escuela, limitará a cumplir tus obligaciones con el estudio y solo eso.

Meiji: pero yo hago parte del equipo y no puedo faltar al club-pronunció débilmente.

Ichiro: ¿Qué dijiste ?, no escuché bien, ¿qué eres parte del club ?, ¿qué te hace pensar eso?

Meiji: yo tengo una credencial- sus palabras sonaron vacilantes a la par que mostraba la tarjeta de miembro de Raimon.

Ichiro: ¡Esto es! - soltó una carcajada exagerada que llenó todo el pasillo- por eso crees que eres uno de ellos, ¿no lo ves ?, ¡eres la mascota del club !, ¡ERES EL PERRO DE ELLOS! con su risa molesta- ¿de verdad pensaste en algún momento que eras parte de su club ?, ¿qué te podías mezclar ?, ¡eres más estúpido de lo que pensé! Tened por lastima, por burla o porque no han sabido deshacerse de ti, ni tu madre te quiso a su lado, ¡qué van ellos a querer soportarte! Hazles un favor y deja de molestarlos, nos causa problemas a todos y haces lo peor para mí, no deseo regresar para tener que llevarte con papá para que te corrija.

En completo silencio permaneció entretanto aquel joven, que era en realidad su medio hermano, se marchaba. Se planteó como un tonto, un verdadero idiota e ingenuo al pensar que él era miembro de Raimon, que era su amigo.

Meiji siempre había permanecido relegado de todos aquellos que le conocían y rodeaban, había sido convencido desde años que la causa del rechazo general era en sí su propia existencia.

No vivió mucho tiempo junto a su madre en Alemania, pero es necesario para llegar a amarla por el resto de su vida. Su madre era todo su mundo. Siendo muy pequeño, en una casa donde estaban los dos pasaron sus primeros años. Era su burbuja de felicidad, su mundo ideal; no tiene que tener mayores recuerdos de ella, más su silueta frente al piano iluminado por el brillo del sol vespertino. No podría salir de su casa, ni podríamos visitar el jardín, pero eso no le importaba siempre y cuando estaba junto a su mamá. La primera vez que salió fue para nunca más volver.

Un viaje largo, un viaje emocionante, un viaje inesperado. No tenía más que una pequeña maleta con su ropa. Al llegar a su destino, la segunda persona que conoció en su vida fue a su padre. Su primera mirada, de desprecio hacia él, quedó grabada en su memoria y así permanecía en el rostro de su padre hasta estos días. Confundido y desconsolado, no entendía el por qué fue dejado en aquel lugar, su madre se marchó sin despedirse, él fue abandonado por ella.

Ahora pasaba a vivir encerrado en un cuarto extraño, con puertas raras, sin entender las palabras, solo y con el único contacto de un maestro que debe impartirle toda su enseñanza.

" Así no se escribe, ese no es el kana correcto", "otra vez usando la mano izquierda, el que dice que es incorrecto hacerlo", "¡otra vez llorando!, Estas mojando el cuaderno y la tinta se corre", " ¿Debo volverte a repetir que no hables ese idioma?, Tu lengua es el japonés, olvida el otro "," pareces una niña con ese cabello largo, hay que cortarlo "," ese color tan sucio que tienes en tus ojos, son el alcalde insulto a esta casa "," solo eres un conjunto de imperfecciones y defectos, avergonzarás a la familia "," no debieron llamarte igual que nuestro respetado amo, tan solo te deberías llamar Shi ".

Con apenas unos 5 años, Meiji ya se enfrentaba a un mundo hostil y solitario, uno en el que nadie le explicaba porque todos actuaban tan enojados con él. Desde que fue entregado al cuidado de su padre, pasó un año en el que su inadaptación y frustrante crianza, obligó a enviarlo de regreso a Alemania en una escuela internado. Las cosas no cambiaron para mejorar.

Aunque sus rasgos físicos no resaltan sus raíces japonesas, su nombre hacia que desentonara entre sus compañeros.

" Tú no eres alemán, tienes un nombre raro", "¿de dónde vienes?, Escribe con garabatos raros", "no sé cómo se pronuncia su nombre, es mejor no hablarle".

Con el escaso trato de personas que tuvo en su niñez temprana, Meiji se acostumbró a ser tímido y callado, la costaba trabajo relacionarse con otros sintándose incomodo al estar rodeado de otras personas, aunque algunos intentaban acercarse a él con amabilidad, desistían con rapidez de querer entablar amistad porque decían que era muy raro. Con el tiempo fue aprendiendo a ser más sociable o fingir serlo, lo que aprovechaban otros para de alguna manera abusar de su ingenuidad.

" Japonés, ve a comprarnos unos refrescos", "si quieres ser nuestro amigo tienes que cargar nuestros bolsos", "ese lápiz que tienes me gusta, ahora seré mío y como soy tu amigo no te puedes negar", "oriental, necesito algo "para limpiar mi escritorio, ¡me gustaría tu saco!".

Esa era la forma de "amistad" que Meiji conocía. En el internado permanecían todo el año, nunca salían de ella y solo a la que llegaba de las vacaciones de invierno se le permitía a todos los estudiantes regresar a sus hogares, excepto él, porque no tenía un hogar o familia a la cual volver. La nieve empezaba a cubrir y colorear todo de blanco, cuando los niños se marchaban quedando solitario. En su habitación tenía lo que necesitaba y disponía de los servicios completos de la escuela para permanecer en el lugar durante los dos meses de las vacaciones, preferiría mantenerse encerrado en su habitación, pero dedicar con gran disciplina dos horas diarias a practicar con el piano y cuando empezaba a nevar, disfrutaba hacer muñecos de nieves con los que imaginaba tener batallas. Al regreso de sus compañeros,

El objetivo del internado consiste en preparar a personas con un nivel superior en conocimiento y condiciones físicas por encima de los humanos promedio, para lograr el cumplimiento de los ocho años que suelen aplicar una serie de pruebas para clasificar a los niños de acuerdo a sus cualidades físicos e intelectuales, cirugía de esa manera una metodología de educación que aproveche y explote al máximo sus capacidades. Sin embargo, en Meiji no fue necesario hacerla. Su condición de ser medio japonés y medio alemán hizo que determinaran a priori sus capacidades estaban por debajo del mínimo estándar. No clasifica y se ajusta su entrenamiento y educación para asegurarle llevar una vida aceptable a alguien con sus limitaciones. Sus lecciones, su alimentación, incluso su ropa lo diferenciaba de los demás.

Meiji: ¿Cómo puedo hacer fuerte con el fútbol?

Jefe médico: es porque en un equipo de fútbol tus debilidades individuales desaparecen si logras volverte uno con tu equipo, se vuelven una sola persona y la fuerza de ellos llega a ti.

Meiji: ¿y puedo tener amigos?

Jefe médico: todos los que puedas imaginar.

Al principio Meiji se entusiasmó ante la idea de hacer parte de un grupo, tener amigos de verdad, así que comenzó a leer mucho sobre fútbol, tuve el hábito de que cuando descubrí algo nuevo se obsesionaba un sable todo lo referente con ello, así fue como comenzó a investigar sobre el fútbol. Estudie estrategias, posiciones, jugadores reconocidos, técnicas, incluso sobre cómo funciona cada músculo, órgano y nervio de su cuerpo para cuando jugara fútbol.

Toda su teoría y conocimiento quedarán relegados a la nada en la práctica, no se harán para su mala comunicación con sus compañeros, no se conectará con ellos ni en sus pases, ni en su juego, ni en su compañerismo. Aunque se esforzará al máximo entrenando para recibir los pases sin dejar escapar el balón, resistir las envestidas cuando intente quitárselo sin caer al suelo, saber a dónde iría el esférico y recibirlo, no congeniaba con sus compañeros y eso se conecta en otro problema.

" -El partido de hoy fue un desastre.

-Sí, es muy difícil jugar bien cuando hay personas que están en la cancha.

-Es como si jugáramos con 10 personas.

-Es peor aún, es como si el rival jugara con 12, porque ese estorbo está en nuestra contra ".

Entrenaba duro y sin rendirse porque quería ser útil para su equipo, lo que aceptaran como uno más, pero cada vez que el entrenador mencionaba su nombre entre los titulares, sus compañeros no ocultaban su descontento. Un día, mientras se cambiaban antes de salir a jugar, decidieron evitar que volviera a ser escogido empujándolo dentro de su casillero.

Niño: ¡escucha japonés!, No queremos que juegues este importante partido, así que si quieres ayudar al equipo lo mejor que puedes hacer es quedarte aquí en silencio.

Meiji: ¿me van a encerrar? ¡NO, me da miedo! yo juro que me esforzaré, que les ayude, ¡es más!, yo mismo le pido al entrenador que no me llame a jugar, pero no me dejen aquí-suplicó.

Niño: a nadie le interesa tu opinión de una patada cerró la puerta dejándolo a dentro.

Meiji: ¡ESTÁ OSCURO !, ¡TENGO MIEDO !, ¡SÁQUENME! -Lloraba y gritaba golpeando la puerta.

Niño: ¡CÁLLATE !, si haces algún ruido cuando llegue el entrenador, te dejaremos encerrado ahí hasta mañana.

Ahogando su llanto con sus manos y cerrando sus ojos para no asustarse más con la oscuridad, Meiji aguardaba hasta que se acabara el partido, eternamente la espera y terminó quedándose dormido cansado de llorar.

Sus compañeros no fueron por él, lo dejaron pasar la noche en el camerino como presión para obligarlo a abandonar el club, pero por ser parte del proyecto especial de la escuela no tenía la opción de renunciar, estaba obligado a permanecer en el equipo y ellos a aceptarlo. A ambos les tocó resignarse.

La vida en el mundo era rutina, metódica, cada día estaba programado de principio a fin, así que para tener algo de emoción los estudiantes solían inventar rumores. Por las aulas, comenzó a esparcir la historia que existe un pozo que concedió deseos, para lograrlo solo se podría dejar caer una moneda pidiendo su deseo y si escuchaban el sonido de la moneda golpear el agua significaba que por muy difícil o imposible que fuera su deseo, se haría realidad.

El pozo estaba en un lugar separado y era usado para suministrar agua a algunos edificios de la escuela. Con una moneda que pidió un cambio de sus colores favoritos, Meiji se acercó con ilusión a pedir su deseo. El pozo quedaba alto del suelo por lo que debió colocar sus pies sobre una piedra para llegar a la boca de este. Con sus manos extendidas a la profundidad y sus ojos cerrados rezó su deseo, abrió sus dedos y dejó caer la moneda, espero unos segundos ya que la profundidad no dejaría que llegue tan rápido al agua, pasó un rato más y aún no escuchó el golpe del metal en el líquido, ansioso por saber si su deseo se convierte en realidad, comete la imprudencia de incluir su cuerpo hacia la abertura oscura y profunda con la esperanza de que fuera de la lejanía lo que no le permite escuchar la aprobación de la fantasía promesa Las rocas debilitadas por los años y la humedad cedieron ante la presión que ejerció su cuerpo sobre el borde, haciendo que ellas se derribaran y Meiji perdieron el equilibrio cayendo dentro del pozo. La profundidad de diez metros pudo causarle graves tumbas daños con el impacto, incluso en medio del trayecto golpear con las paredes, pero por fortuna en esa ocasión fue el cuerpo pequeño y delgado de Meiji lo que evitó que sufriera mayor daño que el choque con la superficie del agua

Desesperado chapoteaba para mantenerse a flote, el pánico le ganaba, el peligro negro de las paredes, el peligro de agua en su cuerpo y el llanto incontenible e inútilmente ecológico. Superando los primeros minutos del susto, comencé a analizar la gravedad de la situación, tuve que encontrar un método para salir. Intentó escalar las paredes, confrontando la humedad y aspereza de la superficie impidiendo que alcanza mucha altura para salir. Insistió en reiteradas ocasiones consiguiendo caer cada vez. Con sus manos heridas y adormecidas y su cuerpo tembloroso por la permanencia en la fría agua, desistió de seguir trepando. Él sabía que cada dos días tenía una succión para la limpieza del pozo, su cuerpo tenía que tener hasta entonces.

Tras permanecer 48 horas apresado en el profundo hueco, el niño fue rescatado cuando los trabajadores llegaron a cumplir su deber. Por aquel incidente el pequeño fue reprendido con severidad, perdió dos importantes días de estudios para su atrasado nivel y perdió que recuperó, además sus compañeros se burlaron por haber creído tan ridículo rumor y no ser suficiente el estar preso en aquel pozo por dos días, lo castigaron encerrándolo a estudiar en su habitación sin descanso. A nadie le importaba lo que había pasado, solo que realizara una cabalidad con sus quehaceres; en realidad no existe alguien que se preocupe por él, sabía desde hace tiempo que tras su nombre no había una persona, no había un hijo, no había un amigo, no había un estudiante, no había nadie. Su ser, su vida no significaban nada para los demás,

Después del incidente, Meiji grabó un cuento que le narraron en clase, llamado el " dilema del erizo"(que es en verdad una parábola), en la historia de un grupo de erizos que se encuentra sufriendo por el frio, debían tomar la decisión de acercarse para darse calor simultáneamente o dejarse morir congelados, pero al juntarse demasiado sus propios púas los lastimaban entre Sí Lo que les impulsó a alejarse, esto los ponía en un gran aprieto puesto que el distanciarse significaba morir de frío. Al final del cuento, los erizos logran encontrar una forma en la que pueden estar lo prudencialmente cerca para no lastimarse mucho y obtener calor, de ello los niños aprendieron las relaciones con otras personas cuanto más cercano sea sea más probable que se pueda llegar lastimado y que si se distancian serán la angustia y el dolor de la soledad lo que lo harán.

El relacionarse con el club de fútbol de Raimon fue un experimento del acogedor calor que produce la compañía de otras personas, pero sus filosofías se clavaban cada vez más profundo en su piel, por lo que era el momento de invernar sus sentimientos de nuevo.

El sábado terminó la jornada de estudios al medio día, Meiji se dispuso a regresar sin desvíos a su casa, siendo detenido por un grupo de pandilleros en un parque muy cerca de su casa.

Sujeto 1: ese es el uniforme del Instituto Imperial sin duda alguna, ¿estudias ahí?

Meiji: no, es mi ropa para salir a pasear.

Sujeto 2: al parecer te crees muy gracioso, ¿cómo te llamas payaso?

Meiji: mi nombre tiene letras aunque no dice nada, soy "nadie".

Joven 2: ¡Eres muy altanero !, no tienes ni idea de quien tienes al frente. Yo soy el líder de la gran pandilla " Bulldogs killer" esta zona me pertenece, mis terrenos se extienden hasta 20 cuadras a la redonda, cuento con 100 hombres bajo mis órdenes, tengo el poder de hacer lo que quiera con las personas que no me agraden y tú particularmente me irritas. A pesar de portar el uniforme del Instituto Imperial, te vi sentado en la banca de los bastardos de Raimon, eso te convierte en un gusano traidor.

Meiji: el estadio estaba demasiado lleno, era el único lugar disponible.

Uno de los diez sujetos que acompañaban al recién presentado líder de la pandilla, soltó una patada sobre el cuerpo de Meiji, haciéndolo retroceder varios pasos.

Líder pandilla: detesta a las personas que se creen demasiado inteligentes. Esta marca- remangó la camisa en su brazo izquierdo mostrando un tatuaje del escudo del Instituto Imperial- habla de nuestra lealtad al comandante Kageyama, hay quienes creen que porque el comandante murió, el Instituto Imperial perdió su fuerza y posición, por eso se siente tan valientes como para atacarla, pero yo he creado un ejército para darles su merecido y poner la basura donde corresponda, y tú eres un maldito soplón.

El chico alemán entendió la gravedad de la situación en que se enfrenta, aquellos jóvenes se asemejaban a los hooligan de Inglaterra, hinchas violentos obsesionados con sus equipos de fútbol. Lo primero que hizo fue tomar su guitarra y ubicarla lejos donde no podría resultar dañada, luego dejó caer su bolso al suelo, pese no saber pelear estaba dispuesto a hacer una causa de los sentimientos de frustración, tristeza y algo de rabia que se hallaban escondidos en su interior que querían salir.

Meiji: ¿Qué soy un soplón? No tengo un vínculo real con esa escuela y si fuera así, Raimón tampoco necesita espías para ganar a sus rivales.

Líder pandilla: un grupo de mediocres jugadores como esos no pueden ganarle al poderoso Instituto Imperial, a menos que tengan una rata que les pase información.

Meiji: eso suena una excusa, su equipo estuvo durante 40 años en la cima del fútbol nacional con la ayuda de trampas e hiriendo a otros jugadores, y ahora lo único que tienen para mantenerse en su puesto es su propio fútbol como no es suficiente, acusan a otras escuelas de espiarlos. ¡Eso es patético! - El chico que siempre evita los enfrentamientos, en esta ocasión no tenía intenciones de buscar las vías pacíficas para resolver el conflicto. Si había algo que no toleraba Meiji eran las injusticias, escuché decir que Raimon era un tramposo que ganó porque obtuvo de forma ilegal la información del Instituto Imperial, fue un detonante para liberar su rabia.

Líder pandilla: por lo visto tus ganas de morir son tan grandes como tu boca haciendo una señal con su mano derecha, uno de sus compinches se acercó-veamos qué tan fuerte gritaras cuando te rompan los huesos. No le dejes ni uno intacto.

El oponente que se posaba en frente suyo era por lo menos 2 veces más grande que él, su contexto fornido y con cicatrices en el rostro indicaba ser un experto peleador. El líder de los Bulldogs Killer se envió en medio del parque a observar la pelea, mientras que sus acompañantes formaron un círculo dejaron en su interior a los luchadores.

Peleador: Espero que sepas hablar muy japonés gaijin , para que puedas suplicar que acabe contigo.

Sin tener experiencia alguna, Meiji tomo posición para pelear. Al principio el rival atacó, sus grandes brazos tenían zumbar el aire a la par de los golpes que lanzaba, el menor tenía una buena vista y reflejos para esquivarlos. Dudaba en acercarse y usaba la distancia como aliada, los demás pandilleros que rodean el círculo también han amagos para no dejar que saliera del círculo, rodean de tantos contrincantes dividir su atención entre su espalda y su frente. Su rival dando una patada al suelo con una gran cantidad de arena para cegarlo, a lo que su reacción fue cubrir su rostro agachando un poco la cabeza al tiempo que retrocedía,

Meiji cayó al suelo de rodillas, el golpe que perdió dejó dando vueltas su cabeza por un momento, la sangre goteaba de su nariz y su mirada fija al suelo vio como estas afectadas a mancharlo. Volvió a ponerse en pie ante su rival, las manos del otro eran mucho más robustas han sufrido el daño perdido, ante lo que las pequeñas y las delgadas manos del menor no tenían forma de competencia. El otro sujeto perdió atacar lanzando varios golpes que con destreza frecuentemente esquivados, en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo no tenía oportunidad, pero la agilidad y rapidez eran su estrategia de batalla. Los gritos y groserías de los compinches animando el combate han sido un escándalo que llamaba la atención de quienes transitaban cerca del parque, ignorando los pocos pasos de la situación porque solo se vio de una pelea de delincuentes callejeros. Meiji trató de conectar algunos golpes, pero ninguno de ellos surtía efecto y cuando se movió para esquivar otro puñetazo con dirección a su rostro tuvo la necesidad de retroceder, otro de los pandilleros aprovechó para golpearlo por la espalda haciéndolo caer, su rival no desperdició la oportunidad y estar en el suelo comenzó a descargar patadas sobre su cuerpo. Primero golpeó su estómago y su rostro también, Meiji experimentó el sabor del líquido metálico invadir su boca, se movió a otro lugar para liberar el ataque cuando otro de los que animaba interfirió golpear. Derribado y mientras recibía golpes y patadas de tres de los pandilleros al mismo tiempo, Meiji buscó la forma de proteger encorvándose de rodillas, mientras sus piernas, espalda,

El líder volvió a hacer un movimiento con su mano.

Líder pandilla: ¡dejen que se levante !, si no da pelea, no tiene ninguna gracia el espectáculo.

Recibida la orden de su líder, los tres sujetos se apartaron. Meiji permaneció un rato más encorvado sobre el suelo, no había escuchado lo que el líder dijo y seguía protegiendo, por los golpes recibidos tampoco tenían muchas fuerzas para levantarse, su cabeza resonar como si hubieran tambores, le costaba respirar, sus piernas se temblorosas y su corazón agitado entre el dolor de su cuerpo y quizás el miedo.

Afanados por continuar la pelea, los sujetos a su alrededor le injuriaban para que se pusiera en pie: cobarde, gallina, basura, debilucho, gaijin, miserable, hafu.

Sujeto 3: esta porquería ya no se inició de pie-recogiendo el bolso que se encuentra cerca, comenzó a sacar sus pertenencias.

Una a una fueron arregladas las hojas de sus cuadernos burlándose de la escritura peculiar: "es un gaijin completo, no usa el katakana", "este tipo ni siquiera merece vivir aquí, mándemosle de regreso a su país empacado en un cajón", " "No puedo ni leer la mierda que dice aquí, para saber cuál es el nombre de esta basura, lo que necesitamos para ponerlo de advertencia a los demás". Habiendo vaciado el contenido del morral en el suelo y destruyendo lo que se encuentra en él , en un bolsillo muy pequeño encontraron la credencial.

Sujeto 3: Jefe, mire nada más lo que encontré.

Líder pandilla: nombre: Shinichi Meiji, carga: mascota oficial de Raimon. Entonces si eres su perro y te atreves a negarlo. Este tipo es un maldito animal.

¡Hay que atarlo y pasearlo como el perro que es! ¡Tienen que ponerle una cadena para que no se pierda!

Con su frente apoyada en el piso, Meiji tuvo problemas para recuperar pocas fuerzas y aclarar su mente, pero los gritos y los insultos se atravesaban en sus pensamientos. Alguien haló de su cabello levantando su cabeza y con una correa cruzada por su cuello apretaron su garganta, cortando aún más la respiración.

Líder pandilla: esa imagen me gusta más, revela lo que eres-dobló con su mano derecha la credencial hasta que esta se quebró en dos partes y las consecuencias al arenal-¿qué castigo ejemplar le podremos dar a este perro miserable?

Gritos y más gritos se escucharon y entre ellos uno más alto que los demás: "marca su rostro con el símbolo de Raimon".

Líder pandilla: será una buena lección para la basura de Raimon, nunca se olvidarán de ellos ni tú, que los perros se deben tener bien entrenados.

Tomando postura de rodillas y con su cabeza tirada hacia atrás de sus cabellos por alguien, su rival sacó una navaja; El rostro ensangrentado y golpeado de Meiji era cubierto también de cabellos rubios y rojos.

Sujeto rival: no te vayas a mover porque puedo sacarte un ojo, los accidentes pasan.

Con el filoso borde comenzó a hacer la incisión en la parte alta y derecha de su frente, un hilo rojizo brotaba de su piel. Una sonrisa se esbozó en el rostro malfigurado del niño, lo que hizo que el sujeto detuviera su trabajo.

Sujeto rival: ¿de qué te rías ?, ¿acaso te parece graciosa toda esta situación o te ha vuelto loco por los golpes de la cabeza?

Tomándose un tiempo para responder, luego de liberar su boca de la abundante sangre que tenía, Shinichi respondió.

Meiji: de hecho, sí me causa diversión. De seguro pensaran que haciendo esto es un castigo o una tortura para mí. Nein, nein. ¿Y sus insultos ?, ¡ja! Ni siquiera me ofenden que digan todo eso, porque es verdad, incluso eso de gaijinque no se a que se deba, pero estoy seguro que también deben tener razón. La verdad solo molesta a quien no la acepta, por eso a mí ya no puede hacerme daño. Yo soy un (hijo, dijo en su pensamiento) bastardo, un cobarde (que nunca se ha opuesto a su destino), un debilucho (que siente el deseo de llorar por todo, incluso cuando contiene su llanto para fingir fortaleza), una basura que no vale nada y sí, ahora un perro (que puede llegar a ser lo más cercano y real que tenga de aprecio de las personas), y puede decir y verificar esas y peores cosas sobre mí, sin descuido a fallar o mentir, pero Lo único que nunca pueden afirmar, Lo único que no pueden calumniar es un Raimon. ¡RAIMON NO ES UN NINGÚN TRAMPOSO! - había tomado el aire suficiente para moverse, las energías que acumuló mientras estuvo en el suelo las concentró en su mano izquierda,

Quien sostenía la correa de su cuello haló de ella y Meiji aún con fuerzas, con ambas manos le sujetó por la camisa y dándole un giro en el aire también con violencia lo arrojó para librarse de su marca. Ahora se levantaba, desataba el correo de su garganta, pasó su mano por la boca para limpiar el rastro de sangre que de ella salía y su mirada encandilada se enfocaba en el líder de la pandilla, estaba dispuesto a enfrentarlo, cuando desde su espalda dos de los otros pandilleros cayeron de bruces en el arenal. Shinichi volteó levemente a mirarlo podría ser la razón de qué y le podríamos que sus ojos le engañaban por lo que pensaba. Otros pandilleros más salieron disparados por el aire, las poderosas patadas han levantado la arena y con ella a dichos sujetos que además de recibirla junto con el golpe de la caída quedaban inmóviles en el suelo.

No quedaban más rivales en pie, solo el líder de la pandilla. Quien era el causante de dicho alboroto pasó junto a Meiji y se colocó en frente de él, el menor en silencio aún no comprendió el motivo de sus actos.

Líder pandilla: al parecer UNO de tus amos ha venido por ti, o ¿me equivoco? goleador de fuego.

Se refiere al principal delantero de Raimon: Shuuya Goenji, quien además usa el fuego en sus técnicas, ahora se siente completamente envuelto en las terrazas de furia. Mientras caminaba con rumbo a la casa de Meiji, escuchó el escándalo que provenía del grupo, las hojas volando por el suelo le llamaron la atención: " eso no es kana o kanji", era evidente que se tenía de una pelea y no tenía que inmiscuirse en ello, menos si eso llegaba a desembocar en un problema para el equipo de fútbol, aunque tampoco era capaz de ignorar qué estuvieran aprovechándose de alguien, sin embargo, fue un detalle lo que le alertó la realidad de la situación: la guitarra a un lado del parque, sabía que había visto ese forro, era familiar y podría tratar de una diferente o cualquiera, pero tantos días viendo el mismo objeto no podría equivocarse y vaya que deseo con su corazón que no fuera así, hasta que escuchó el grito que venía del grupo, reconoció de inmediato la voz. Sin importar las consecuencias y medirse en sus límites, Goenji se involucró en la pelea.

Líder pandilla: debo decir que le emociona tenerte en frente, golpear un perro simple no es suficiente escarmiento para tu escuela, será mucho mejor y obtendrás más reputación si se arrastra es el tan afamado Goenji; puedes tener buenas patadas, pero esto no es un campo de fútbol, aquí no hay reglas, esto es una pelea callejera y no saldrás bien librado de mí; hoy aprenderás a arrodillarte de verdad ante el Instituto Imperial.

Meiji: Shuuya no te involucres en esto, es un asunto entre estudiantes del Instituto Imperial, además ...

Sin dejarle terminar de hablar, Goenji giró a ver el rostro golpeado del otro, a lo que su mirada molesta le hizo comprender que nada le detendría. Provocar que Goenji se metiera en problemas por su culpa, solo hizo que se arrepintiera más de haber apegado a Raimon.

Goenji: siempre he procurado por no sentir o cosechar resentimiento contra el Instituto Imperial o sus miembros, él conocía buenas personas y sé que no todos son malvados, incluso luego que murió Kageyama ... sentí tranquilidad porque ya nadie más podría lastimar usando el fútbol de excusa y me reproché por pensar de esa manera, aunque han sufrido tanto daño a muchas personas, a personas inocentes, a personas que lo único que querían era vernos jugar fútbol y apoyarnos. El fútbol no lo solucionamos, ni esto tampoco, pero sí es una forma de ponerle freno, ya estoy acostumbrado a patear sus asquerosos traseros mar o no el campo de juego. Te vas a arrepentir.

Goenji se quitó su chaqueta deportiva a la par que el líder también está disponible a pelear. Sacó de entrada su navaja y la blandía a todas las direcciones con la intención de cortarle, el delantero miraba sus movimientos con cuidado, " el fútbol también es una batalla, una pelea en el que para anotar goles tienes que leer a tu rival, ¡ no me subestimes ",con una patada directa en su mano, el líder fue desarmado, un paso bastón para estar cerca de él y asestarle el primer golpe en la cara, no dejó que se alejara y le agarró de su brazo para volverlo a acercar y golpearlo nuevamente en el rostro. El líder mientras recibía los golpes, buscó y sacó otra navaja de su pantalón haciendo un corte en el brazo izquierdo del delantero con lo que permitió que la soltara. Goenji no pensaba usar sus piernas, lo único que debían golpear o patear sería el balón, si llegaba a usar para pelear en ese momento se sentiría como otro de esos canales que tanto despreciaba, así que se dedicó a usar solo sus brazos para pelear La pelea no duró demasiado y pese a recibir algunos golpes, la herida más grave de Goenji fue el corte recibido,

El tiempo que duró el enfrentamiento Meiji permaneció en pie, ya que su cuerpo no tenía el dolor provocado por sus adversarios, aunque esto tenía que ver con su mente estaba más ocupado en la pelea que presenciaba; los pandilleros al reaccionar y ver que su líder fue derrotado no tuvieron más opción que marcharse con él. Apenas comenzaba la tarde.

Meiji trató inútilmente de recoger las hojas regadas en todo el suelo, a lo que el viento estorbaba llevándosela más lejos cada vez, prefería no darle la cara a Goenji, creía que era culpa suya, también le avergonzaba que le viera de esa forma, en su verdadera naturaleza: patético, derrotado y desechado, deseado mantenerse distante, desconocido, ajeno, invulnerable, por eso recogió lo más que pudo con afán y se dispuso a marchar. Goenji tampoco sabía que decirle, se preguntaba si valía de algo la pena disculparse, era obvio que esos sujetos lo atacaron por haberlo visto junto a Raimon en el partido y el grito de Meiji fue la confesión de ello: "Raimon no es ningún otro tramposo" , eso le haría cuestionarse si Shinichi los odiaría por ello, después de todo nunca debió pasar por semejante situación solo por ayudar en Raimon.

Meiji: explica el asunto a quien corresponda, no estarás relacionado a nada de lo que pasó aquí. Es mejor que ya me marche.

Dando la espalda y habiendo cargado sus pertenencias, las pocas que le quedanban, se dispuso a marchar cuando la flaqueza de sus piernas le hicieron volver al suelo, su cuerpo estaba cansado y comenzó a notar otra vez el dolor, Goenji que también recogía papeles los dejó escapar para ayudarlo.

Goenji: no estás bien, te llevaré al hospital para que revisen tus heridas y te sanen.

Meiji: eso solo traerá más problemas a mi padre, yo me puedo curar solo.

Se colocó en pie con la ayuda de Goenji.

Goenji: por lo menos deja que te acompañe a tu casa si no irás al hospital, es lo menos que puedo hacer.

Aceptando con un silencio el ofrecimiento, Goenji cargó la guitarra para aliviar el peso y mejorar la movilidad del menor, ambos se dirigieron al edificio que quedaba a solo 2 calles del parque.

Allí las gazas y el alcohol parecían escasas para el total de las heridas, el niño las ofreció primero al goleador, sus heridas eran menos y tampoco tan tumbas por lo que era mejor atenderlo primero, el corte del brazo no era profundo y al poco tiempo de haberlo recibido dejado de sangrar; los uniformes sucios fueron puestos a lavar, Meiji le prestó a Goenji una de sus camisas mientras también lavaban la camisilla roja que usaba debajo de su uniforme, con la que peleó, para sorpresa del goleador la prenda prestada le quedaba bien porque a Meiji le gustaba vestir ropa más grande y holgada que su propio cuerpo. En cuanto a las heridas recibidas por el medio rubio no había comparación, de no ser por su actitud firme y la impresión que daba de sentirse bien pese a su aspecto, ocultando en verdad la gravedad de todas ellas. Las curó él mismo,

Meiji: solo tardará unos minutos para que los uniformes estén listos rápidamente al regresar una vez terminada sus curaciones.

Goenji: ¿te curaste tú solo?

Meiji: ¡jumm !, golpeaban más débil de lo que crees, solo son unos cuantos rasguños, la sangre es muy escandalosa.

Con una actitud indiferente y mostrándose fuerte, Meiji tuvo que tratar de mantenerse firme pese al dolor y tampoco quería mostrarse frágil o causar lastima.

Goenji: Shinichi yo lo siento-haciendo una reverencia a modo de disculpas- tú solo ha ayudado a Raimon sin tener obligación de hacerlo, nos ha brindado tu tiempo, tu trabajo y tu esfuerzo, en verdad todos estamos contigo agradecidos y pesé a eso, hoy ha pagado y sufrido por algo que no es tu culpa, por el único motivo de ser miembro de Raimon, no te podremos compensar, ni hay disculpas necesarias para ofrecerte, solo espero que consideres seguir siendo amigo de todos en Raimon, aunque eso suene aún más egoísta de mi parte.

De no haber sido porque Goenji logró su cabeza agacha por un momento más, podría haber visto la sonrisa en el rostro de Meiji junto a sus ojos lacrimosos.

Meiji: ¿qué tanto hablas de disculpas ?, para eso somos los amigos, para ser incondicionales ¿no? Además ha sido muy interesante ver cómo peleas, pensé que ustedes se dedican solo a jugar fútbol, entre Kido, Echizen y tú, pueden formar el club de la pelea.

Goenji: si llegáramos a hacer eso nos echarían de la escuela, aunque puede ser un club oculto.

Meiji: se te pegaron las mañas de esos delincuentes, ya piensas igual.

Goenji: debes pensar como tu enemigo para poderlo atrapar.

Lo que había sido una tarde infernal había terminado convertida en una anécdota agradable y jocosa, un claro para no contar muchas personas, pero sí que había ayudado a estrechar más los lazos de amistad. Shinichi se sintió feliz, no le importé los golpes que había recibido o si quisiera el dolor que le provocó estos, tal vez hasta en el fondo seamos agradecidos de lo que tuvimos, porque de esa forma se dio cuenta que por lo menos existe una persona que en realidad se preocupaba por lo que pasará y no solo a Goenji, sino que también podría tener la posibilidad de que experimentemos al llegar a Raimon era real y no proveniente solo de su deseo desesperado de sentirse aceptado y tal vez, detrás de su nombre Sí existe un significado que valiera la pena compartir, una palabra más valiosa que aprendía cada día a vivir: AMIGO.