Tres días habían pasado, el sexo era excelente. Hoy iríamos a elegir mi vestido de novia, ya que pasado mañana regresaría a la escuela, estaba nerviosa, mamá y papá habían dicho que no importaba el precio del vestido mientras me gustara, y Alice había venido. Me levanté temprano a darle de comer a mi pequeño, baje a desayunar con mis padres, Edward seguía dormido, se quedaría con nuestro hijo.

-Bella, recuerda elegir el vestido que más te guste-me dijo papá con una sonrisa.

-Claro papa-le dije con una sonrisa.

Mi novio bajo después, desayunamos entre risas. Alice llego con su energía de siempre, me fui a bañar, ella eligió mi ropa, ya sabía que estaba loca, pero nada podía hacer. Baje con una sonrisa, salimos en el coche de mi madre, llegamos a la tienda, nos sentamos a esperar.

-Buenas tardes, soy Jane y seré su asesora-dijo la muchacha con una sonrisa. - ¿Quién es Isabella?

-Yo, mucho gusto-le dije con una sonrisa.

- ¿Y quién te acompaña? -dijo viendo a mis acompañantes.

-Mi madre Renee, mi mejor amiga Alice y mi futura suegra Esme-dije señalando a cada una.

-Mucho gusto, y ¿cómo quieres tu vestido?

-Cualquier cosa que le quede hermoso, lo pagaremos-dijo mamá con una sonrisa.

-Bueno, lo quisiera algo grande y con escote, nada de mangas-dije muy segura.

-Muy bien, podemos ir buscar, elegiremos y luego te medirlas los vestidos elegidos-dijo y se levantaron.

Fuimos al área de los vestidos, elegimos unos cuantos, estoy segura de que algunos no eran lo que buscaba. Me medí el primero, no me pareció perfecto, salí y las chicas me miraron.

- ¿Qué les parece? -dijo la señorita que nos ayudaba.

-No me parece perfecto, para nada-dijo mamá con una sonrisa. - ¿Y a ti hija?

-La verdad no me gusta para nada-dije segura.

Fuimos al probador, me probé todos los vestidos elegidos y ninguno nos gustó, me puse mi ropa y vimos más vestidos, elegí dos más. Me puse el primero y tampoco me gusto, al igual que las chicas. Me puse el segundo vestido, me quedo perfecto, parecía el indicado, salí y las chicas me miraron sonriendo, me puse en el escalón, me vi en el espejo y me veía espectacular, sentí mis lágrimas.

-Es el perfecto-dijo Alice con una sonrisa.

-Sin duda no lo llevaremos-dijo mamá con una sonrisa.

-Tengo el velo perfecto-dijo Jane con una sonrisa, se fue y regresó con un velo hermoso, me lo puso y me veía más perfecta.

-No lo llevaremos también-dijo mamá muy segura.

Me tomaron unas medidas para que quedarse perfecto, tendría que regresar por él, me cambié y mamá pagó, ni quise saber cuánto costo. Salimos con una sonrisa y fuimos a comer, estábamos muy felices. A la mañana siguiente; desperté, y desayunamos, me despidiera de mis padres por unos días, tomamos nuestras cosas, le di de comer a mi bebé camino al aeropuerto, llegamos y dimos nuestros boletos, fue hora de despedirnos.

-Nos veremos en unos días-dije abrazando a casa uno de mis padres.

-Los extrañaré y más a este pequeño-dijo mamá tomando a mi pequeño y dándole besitos.

-Es hora de irnos-dijo Edward mientras sonaba que teníamos que subir al avión, nos abrazamos.

-Regresaremos pronto-dijo Alice muy segura.

Abordamos el avión, tomamos asiento y pronto el avión despego. Pronto llegamos, el chofer de Alice nos recogió, y llegamos a casa de mis padres, estaríamos hasta que llegaran, yo iría a la escuela y Edward a la iglesia, mientras mi pequeño quedaba en la guardería de la escuela, así cuando tenía que comer no tendría tanto problema para darle. Entramos y acomodamos algunas cosas, las sabanas de la cama estaban cambiadas, la cuna como la dejamos, a mis padres no se les paso nada. A la mañana siguiente; me levante temprano, tome un baño, le di de comer a mi pequeño, nos cambiamos, baje y Edward estaba sirviendo el desayuno.

-Buenos días guapo-le dije con una sonrisa.

-Buenos días hermosos-dijo y me dio un beso y otro a mi pequeño. –¿Cómo amanecieron?

-Excelente, este pequeño tenía hambre-le dije con una sonrisa, lo tomo y pude desayunar más tranquila, me lavé los dientes. -Nos vemos en la tarde.

-Mucha suerte-dijo con una sonrisa. -Nos veremos pequeño-dijo y lo abrazo.

Salimos y lo subimos al coche, lo amarramos, nos despedimos con un beso. Llegue a la escuela, muchos vieron mi coche rápidamente, baje y muchos me miraron sorprendidos, mi figura la estaba recuperando, baje a mi pequeño y sentí los bracitos de Alice.

-Dios, todo mundo te esperaba para chismear-dijo Alice viendo a los chismosos que se voltearon.

-déjalos, era algo que esperaba-le dije con una sonrisa.

Me acompaño por mi horario, ya que era un nuevo año que no conocía, luego me acompaño a dejar a mi pequeño, toque la puerta del salón, una señorita de cara amble me sonrió.

-Tú debes de ser Isabella y este pequeño David-me dijo con una sonrisa, la cual le devolví.

-Si, claro-le dije con una sonrisa. -Espero que este bien cuidado.

-Claro que si-dijo muy segura. -Mi nombre es Rosalie.

-Mucho gusto y puedes decirme Bella.

-Bueno, esto sonara cuando este pequeño quiera comer y le dices al maestro y él te dejara salir enseguida-dijo dándome algo como un radio.

-Muchas gracias Rosalie, pero necesitamos irnos si queremos llegar a tiempo a la primera clase-dijo Alice viendo su reloj.

Me despedí de mi pequeño y nos fuimos a clases, todas las clases las tenías con Alice. Las primeras dos clases pasaron rápidamente, estaba en la tercera, cuando vibro el radio que me dieron, me levante y el maestro me vio.

-Disculpé, me dieron esto para ir a darle de comer a mi pequeño cuando vibrara-dije con una sonrisa.

-No hay ningún problema, ve-me dijo señalando la puerta.

Tome mis cosas, fui al área donde estaba mi pequeño, toque la puerta, me dejaron pasar, tome a mi pequeño ya que saque mi bubi, me senté y enseguida mi pequeño comenzó a comer, sentía como la gente se movía, saque el aire de mi pequeño.

-Vaya que tenía hambre este pequeño-dijo Rosalie con una sonrisa.

- ¿Ha dado mucho problema? -dije nerviosa.

-No, lo normal-dijo muy segura.

Lo tomo en brazos, tenía que regresar a mis clases, ya tenía otra clase, dios, esperaba no tener problemas. La hora del almuerzo llego, decidí cosas que me recomendaron mientras le daba leche materna a mi pequeño. En clase de baile me quede sentada, ya que por recomendación del doctor era mejor no hacer esfuerzos durante un tiempo, pero no esperaba la hora de regresar a hacerlo, era mi pasión. Por fin las clases terminaron, Alice me acompaño por mi pequeño, salimos y Angela se acercó enseguida.

-Quiero ver a mi sobrino-dijo con una sonrisa, lo tomo en brazos, mi pequeño la vio y se acomodó en sus brazos. -Hola hermoso, soy tu tía Angela-dijo y mi pequeño la miro y sonrió.

-Creo que también te quiere-le dije con una sonrisa.

-Es hermoso, no cabe duda de que debes de sentir orgullo.

-Claro que sí, desde que supe que venía en camino, supe que sería lo mejor-dije muy segura.

Lo tuvo unos momentos y luego subimos al coche. Llegue a casa, donde tuve que hacer de comer, me tenía que preparar para cuando fuera una señora casada y mama lo comprendió, en menos de dos meses seria así. Edward llego cuando terminaba la comida, me dio un beso y fue por nuestro pequeño, entraron con una sonrisa, nos sentamos.

-Hermosa, ¿Cómo les fue en la escuela? -dijo Edward preocupado.

-Como esperaba, todo mundo viéndome y a mi pequeño, pero fuera de ahí, todo fue excelente, aunque extrañe mucho no tener a mi pequeño todo el tiempo-dije tomándolo en brazos, lo había extrañado demasiado.

-Creo que él también te extraño-dijo con una sonrisa.

La tarde paso rápidamente, hice algunas tareas, gracias a Alice, no tenía muchas atrasadas, ya que me mandaba las tareas y trabajos que se podían, era muy feliz con la familia que me toco.