Llevaban cuatro días de camino. Después de indicar que partirían Sesshomaru no hablo más. Estaba demasiado concentrado en sus pensamientos que incluso, permanecía alejado de su grupo. Para Jaken y Ah-un esto era ya común... pero no para Rin, eran varios días esta vez. Ella cuestionaba a Jaken sobre el por qué el amo estaba tan distante, Jaken se limitaba a contestar que no era su asunto y que debía darle espacio al señor Sesshomaru. Rin no se sentía satisfecha con esa respuesta. Ella pensaba que quizá su amo estaba molesto por algún motivo, y le preocupaba que ella tuviera algo que ver en eso.
Uno de los pasatiempos favoritos de Rin era cortar flores para llevarlas consigo... Ese día no era la excepción... Era un lindo día, excepto por el hecho de que su amo no había hablado con ella, de hecho no había contestado a su saludo... Como era común, buscaba sus alimentos, esta vez estaba recolectando bastantes, pues quizá su amo estaba molesto porque ella le retrasaba en su viaje, así que llevaría provisiones para no detenerse más. En su camino de regreso encontró unas hermosas flores de violeta... Aunque el señor Sesshomaru no recibía con sus manos las flores que Rin le llevaba, sabía que Jaken las guardaba, y estaba segura de que a su amo no le desagradaban... Decidió que haría un regalo para su amo, y quizás de esa forma su actitud cambiaría.
Guardó cuidadosamente las flores para que nadie las viera y continuó su camino. Al llegar Jaken notó su entusiasmo.
Jaken: Rin ¿por qué vienes tan feliz?
Rin: ¿Eh? Ah... esque... esque... esque encontré mucha comida mire.
Jaken: Es verdad, aún así te noto extraña.. algo tramas niña.
Rin: No señor Jaken, es sólo que por mi culpa nos hemos detenido varias veces, quizá el señor Sesshomaru lleva prisa y no quiero retrasarlo.
Jaken: Vaya niña, ¡hasta que eres sensata!
Rin viajó sobre la espalda de Ah-un toda la mañana, a Jaken le pareció raro que no viniera preguntando cosas como era costumbre, únicamente cantaba para sí misma... Jaken no quiso hacer comentarios pues posiblemente eso haría que la niña empezara a preguntar cosas y no estaba de humor.
Pasadas algunas horas, había terminado su sorpresa. Era un corazón hecho con flores entrelazadas. Se sentía sumamente feliz con el resultado, estaba segura de que alegraría el día del Señor Sesshomaru. Se detuvieron nuevamente.
Rin: Señor Jaken ¿por qué nos detuvimos?
Jaken: El amo quiere descansar Rin.
Rin: Oh, entiendo... pensé que era por mi culpa.
Jaken: Quizá no se percató de que trajiste mucha comida.
Rin: Le diré que retomemos el camino.
Jaken: No niña, él está enfocado a sus pensamientos, no lo molestes.
Rin: (triste) Bueno... Entonces... (vio algo que llamó su atención, eso le serviría para terminar el obsequio para su amo) señor Jaken en un momento regreso.
Jaken: ¿Qué? ¿A dónde? ¿A dónde?
Rin: Sólo voy por unas flores como las que están allá.
Jaken vio que no era un lugar distante, así que le indicó que podía ir. En ese lugar, había flores pequeñas, color de rosa. Una vez ahí, Rin hizo algunos acomodos aquí, allí, otro aquí... ¡Listo! Era hora de buscar al amo Sesshomaru. Se puso de pie, se encontraba muy feliz, cuando su pie se atoró con una raíz y cayó al suelo... ¡No era posible! El regalo que había hecho con tanto cariño y dedicación ahora estaba destrozado, no pudo contener las ganas de llorar, y de rodillas en el suelo sus lágrimas comenzaron a brotar.
Sesshomaru en ese momento percibió el olor a... ¿Agua de mar?... Su primer pensamiento fue Rin. Su aroma no estaba lejos... Volteó a ver hacia donde Jaken y Ah-un se encontraban, Rin no estaba con ellos. Se enfocó en su sentido auditivo y escucho los sollozos de la niña.
Sesshomaru: (rápidamente se acercó) ¡JAKEN! ¿Dónde está Rin?
Jaken: ¿Eh? Allá amo bonito, mírela está agachada creo que... s-s-se c-c-cayó... (temeroso, hincado en el suelo) Ay amo no fue mi culpa, perdóneme por favor, yo no sabía que se iba a caer, es torpe la niña pero ya tenía tiempo sin rasparse la rodilla, no me vaya a castigar por favor, ya no la dejaré ir a ningún lado.
Sesshomaru en un rápido movimiento llegó junto a Rin. Se arrodilló a su lado y preguntó...
Sesshomaru: ¿Estás bien Rin?
Rin: (llorando y con dificultad para hablar pues siente que el llanto la ahoga) A-amo... Y-yo... (no logra controlarse y llora más).
Sesshomaru se preocupa, quizá alguien la dañó y el no se percató de su presencia, comenzó a buscar con la mirada, con su oído, con su olfato, si había alguna persona, animal o bestia cerca de ahí, pero no logró encontrar nada. Observa a la niña que sigue llorando...
Sesshomaru: ¿Te has lastimado? (moviendo la cabeza ella contesta que no... sigue con su cabeza agachada llorando, él toma su mentón y levanta su cara, limpia las lágrimas del rostro de Rin y vuelve a preguntar con voz tranquila) Rin, ¿qué sucedió?
Rin: Señor Sesshomaru... yo... había hecho esto para usted... (señala las flores que están en el suelo) pero soy tan tonta que tropecé y lo destruí... (Sesshomaru observa y era una figura extraña).
Sesshomaru: No vuelvas a llamarte a ti misma de esa manera, fue un accidente y ya.
Rin: Señor Sesshomaru... pero... pero... era un regalo para usted... (nuevamente lágrimas caen por sus mejillas).
Si algo no deseaba volver a ver Sesshomaru, era a Rin llorando, triste otra vez. Pensó cómo podía alegrar a la niña... El problema ¿eran las flores? Bien, no había más que decir.. Poniéndose en pie dijo.
Sesshomaru: Rin, ¿confías en mí?
Rin: Claro que sí señor Sesshomaru.
Sesshomaru: No tengas miedo. Vamos a volar.
Sesshomaru sujetó a la niña y se elevó lentamente. Rin nunca antes había viajado a través del aire... Es cierto, Ah-un tenía la capacidad de volar, pero no se había presentado la oportunidad... Se aferró a su amo y aunque nerviosa en un principio, se sentía segura... Contemplaba el bosque desde arriba, nunca se imaginó que sería tan hermoso... Jaken al ver que su amo volaba cargando a Rin simplemente se impresionó tanto que se desmayó.
Sesshomaru llevó a Rin a un lugar especial... Había diez, cincuenta, ¡miles! Era un espacio totalmente repleto de flores de muchos colores y tamaños. Eso no era todo, había tantas mariposas que Rin quería atrapar.
Rin: ¡Señor Sesshomaru! ¡Qué hermoso lugar!
Sesshomaru: Toma las flores que quieras.
Rin: ¡Muchas gracias amo!
Sesshomaru: Rin... la figura que hiciste... ¿Qué era?
Rin: ¿La que destruí? (Sesshomaru asintió) Aaaah, era un corazón.
Sesshomaru: ¿Un corazón? (¿Cómo el que arrancaba de sus víctimas?) ¿Por qué un corazón Rin?
Rin: Ah, bueno... es porque lo quiero mucho señor Sesshomaru.
Sesshomaru: *¿Y qué relación hay entre un corazón y que... que... me quiere?*
Rin: Y... ¿sabe? hice ese obsequio para usted porque pensé que estaba enojado conmigo.
Sesshomaru: ¿Por qué lo estaría?
Rin: Porque debe detenerse mucho por mi culpa, y hace varios días que esta alejado de nosotros.
Sesshomaru: (suspira) Rin... (no debía pero le daría una explicación) Hay enemigos y hay cosas que debo investigar... Eso es todo.
Antes del anochecer volvieron a donde Jaken y Ah-Un les esperaban.
Jaken: amo bonito ¿a dónde fueron?
Sesshomaru: ¡no te importa!
Rin: (llevaba muchas flores) ¡mire señor Jaken!
Jaken no contestó puesto que se sentía humillado por el hecho de que la niña se hubiera ido con su amo. Se fue a esconder detrás de una piedra y ahí permaneció hasta el día siguiente. A pesar de que lloraba su amo no se acercaba a él y eso lo entristecía.
Los pocos minutos de luz que quedaban, Rin estaba bastante entretenida. Cuando de repente...
Rin: ¡Ay, nooo!
Sesshomaru: (se encontraba a cierta distancia, pero logró escucharla) ¿Qué pasa Rin?
Rin: no, nada amo.
Sesshomaru: Ya debes dormir.
Rin no dijo nada, sólo se puso de pie y se acercó a Ah-un, se recargó en él y luego de unos minutos se quedó dormida.
Sesshomaru se acercó al lugar donde Rin jugaba... Nuevamente había dibujado ese corazón extraño, que no entendía que significaba, en realidad ni siquiera tenía forma de corazón, no como los que él conocía... Abajo de esa figura había dos palabras... Amo Sesshom... Rin no tenía las flores suficientes para formar su nombre, fue por eso que se lamentó hace unos momentos.
Ahora una niña humana estaba a su lado, no lograba entender esos símbolos humanas... no entendía por qué la niña le tenía tanto afecto, él la cuidaba, pero no era para tanto... no entendía cómo podía sentirse triste por su ausencia... Recordó a su padre... Nuevamente se cuestionó si había tomado una buena decisión con llevar a esa niña consigo... Volteó a verla... Estaba dormida, sonreía y tenía una flor en sus manos... Se veía tan indefensa, era tan inocente, tan noble, tan cariñosa... Quizá su padre tenía razón, algunos humanos valían la pena... ¡No! Mejor pensaría en los asuntos que debía atender... Naraku y el por qué de las transformaciones de InuYasha... Mañana llegarían a dónde resolverían sus dudas... Se recargó en un árbol y se dispuso a descansar.
