CAPÍTULO IX

"Festival Escolar - Parte Tres"

Y así, las dos semanas restantes pasaron y los tan esperados 3 días del festival escolar por fin habían llegado. Durante el primer día las diferentes clases desarrollarían sus respectivas actividades, donde los grupos se alternarían los turnos para poder participar en las actividades de los otros cursos; en el segundo día se harían las competiciones tanto deportivas como lúdicas, y ya por último, el tercer día sería la ceremonia de cierre, el famoso baile alrededor de la fogata y el lanzamiento de fuegos artificiales, muy famoso entre los estudiantes ya que muchas personas aprovechan esta ocasión para declararse a sus amores.

De nuevo aquella melodía tranquila y relajante que podría hacer sentir al que la escuchara como si estuviera en un jardín lleno de flores sonaba cada vez con un tono mayor, hasta que la mano de Kocho Kanae la apagó gentilmente, se levantó rápidamente de la cama y se dirigió a darse un baño caliente con una expresión un poco rara; dentro de su ser tenía dos emociones que a pesar de ser completamente opuestas estaban llenando su interior al mismo tiempo.

Por un lado, Kanae se sentía realmente feliz de haber podido terminar todos los preparativos para el maid café, había sido un arduo trabajo pero todo había salido a la perfección, ciertamente supervisar el diseño y confección de los vestuarios, la decoración, el menú, los protocolos de atención a los clientes y por supuesto las prácticas realizadas con los compañeros de clase, fue un trabajo agotador de hacer, mientras que al mismo tiempo se mantenía el ritmo normalmente de estudio, ésto la había llevado a su límite, pero se sentía realmente orgullosa y ansiosa por que todo saliera bien.

Aunque por otro lado se encontraba el problema de Shinazugawa-san, durante todo el mes, había sido algo increíble pero solo habían cruzado palabras aquella vez que por casualidad, al voltear la esquina vio que Shinazugawa-san estaba hablando con Uzui-san y Rengoku-san. El resto del mes, apenas si la saludaba y siempre desaparecía. Aunque ella misma intentó buscarlo junto a Rengoku-san y Uzui-san, nunca lograron encontrar a donde se iba, todo eso la tenía realmente mal, en el fondo ella solo quería verlo como aquel día después de haber repartido los roles cuando les sonrió y bromeó.

- ¿Qué te pasó aquel día Shinazugawa-san?, ¿Por qué cambiaste tan radicalmente? - dijo mientras veía correr el agua que caía, Kanae estaba bajo el chorro de agua tibia completamente sumida en sus pensamientos. De nuevo recordó esa corta conversación con Rengoku y Uzui después de que Sanemi se fuera, ellos sabían por lo menos parcialmente que era lo que le pasaba, pero habían prometido no decirle a nadie.

Kanae no sabía realmente qué era lo que más le entristecía, el hecho de que ellos no le dijeran a pesar de que ella había demostrado que era alguien que se preocupaba por Shinazugawa-san… ó quizás el hecho de que el mismo Shinazugawa-san no había recurrido a ella para contarle sus problemas. "Quizás solo me ve como su tutora…..", pensó y al hacerlo, no pudo evitar hacer una expresión de profunda tristeza, pero un momento después se pegó un par de palmadas en los cachetes y volviendo a sonreír se dijo a sí misma.

- No! Kanae Kocho, tú no eres así, no eres de las que se rinde al primer fracaso, haré que Shinazugawa-san pueda disfrutar el festival escolar - dijo animada mientras cerraba la perilla de la regadera de la ducha

-¿Me quedara bien? - se preguntó a sí misma mientras se miraba al espejo vistiendo el vestido de maid una última vez para verificar que todo estuviera bien - ¿Será que a él le gustará verme así? - cuando dicho pensamiento atravesó su cabeza, Kanae se puso completamente roja - AAAAAH! pero en qué rayos estoy pensando - dijo mientras ponía sus dos manos sobre su rostro rojo, aunque una idea llegó casi al instante - Ah! eso es!, durante nuestro turno de ir a las actividades de los demás cursos, puedo invitar a Shinazugawa-san a alguna actividad relajante, quizás le haga bien ya que se encuentra bajo mucha presión, quizás también pueda invitarlo a la fogat…. - y de nuevo un mar de sentimientos la atropello de tal forma que se puso más roja que un tomate.

- No Kanae, no seas tonta, no es momento de estar flotando en las nubes, primero debo encontrar la forma de ayudar a Shinazugawa-san, debo encontrar una forma de hacer que confíe en mí, y aprovecharé este festival escolar para hacerlo - continuó mientras sonreía determinada, viéndose al espejo.

En la Kimetsu School, se sentía la alegría en el ambiente, ya casi todo estaba listo para la apertura en un par de horas para el público en general. El festival escolar era tan famoso, que no solo amigos y familiares de los estudiantes venían a participar, sino también estudiantes de otras escuelas llegaban para disfrutar dicho evento, y por supuesto que las pequeñas hermanas de Kanae, Shinobu y Kanao habían sacado tiempo en su escuela para poder ir a ver a su hermana mayor de maid.

El maid café de la clase de tercero se iba a realizar en un espacio ya reservado para ello, un gran salón común que se encontraba al lado de una cocina y la bodega en donde Sanemi se había estado escondiendo durante el último mes.

Cuando Kanae llegó al lugar dijo emocionada - Buenos días Rengoku-san, Uzui-san ¿Está todo listo para la apertura?

- BUENOS DÍAS KANAE-SAN JAJAJA - vociferó un alegre Rengoku.

- Buenos días reina, ya casi hemos terminado de arreglar la decoración del restaurante - dijo Uzui un poco apurado, ya que estaba dando instrucciones a otros estudiantes, pero se encontraba bastante contento.

- Oh!, vaya, veo que se encuentran tan emocionados como yo por el festival escolar - respondió Kanae con una sonrisa.

- Por supuesto que sí JAJAJAJA, esta será la última oportunidad de vivir esta experiencia tan maravillosa, además mi querido hermano y mi prometida vendrán a verme JAJAJA, así mismo, las tres concubinas de mi querido amigo Tengen también vendrán a verlo vestido de camarero JAJAJA - Añadió Rengoku, para la sorpresa de Kanae.

- ¿Concubinas? No las llames así Kyojuro maldito - dijo Uzui enfadado, a lo que Kanae no pudo evitar reír un poco.

- JAJAJA, lo siento, lo siento, por favor no me mires como Sanemi-san - Dijo Rengoku, pero cuando lo hizo, los tres se quedaron viéndose un poco preocupados.

- Hablando de eso... ¿Saben como se encuentra Shinazugawa-san? - dijo Kanae con un poco de preocupación.

- No lo hemos visto en los últimos dos días, lo último que supe cuando le pregunté a Urokodaki-san fue que los dos ya habían terminado con todos los preparativos del menú y que por eso no había necesidad de que Shinazugawa viniera ayer - dijo Uzui mientras se rascaba la parte de atrás de la cabeza.

- Kanae-san, no te preocupes, te prometo que traeremos de vuelta al Sanemi que conocemos - Dijo Rengoku mientras ponía las dos manos sobre los hombros de Kanae - pronto serán las vacaciones de invierno y sé que él podrá descansar como es debido, adicionalmente tenemos planeado llevarlo a un spa después de que salgamos a vacaciones, también está la fiesta de navidad en mi casa estoy seguro que la disfrutará - continuó con una animada sonrisa, a lo que Kanae también sonrió pensando que agradecía de todo corazón que Shinazugawa-san tuviera amigos que se preocupaban por él, tanto como ella.

Aunque de repente los tres se asombraron al ver que Sanemi estaba entrando al maid café junto a Sabito, y quedaron aún más sorprendidos al notar que inmediatamente éste se acercaba a ellos.

- Buenos días Rengoku-san, Uzui-san y Kocho-san, ¿cómo están? - dijo un extrañamente animado Sanemi, a lo que los otros tres no pudieron responder nada, solo se le quedaron mirando como si estuvieran conociendo a un nuevo compañero recién transferido. Y la razón era que no solo su actitud había cambiado completamente, su apariencia también, ya no tenía ese semblante de zombie que había tenido durante el último mes, su color de piel ya no era como la de un muerto y ya no tenía esas horribles ojeras, ahora se veía completamente restaurado.

- Buenos días Sanemi! - casi grito Rengoku acercándose de golpe a Sanemi, a lo cual el aludido dio un paso para atrás para esquivarlo, pero al que no pudo esquivar fue a Uzui que de un salto lo alcanzó y le dio un gran abrazo, levantándolo del suelo.

- Volviste Sanemi!, estábamos preocupados por ti hermano, nos alegra verte, te ves mejor!, por favor no nos vuelvas a asustar así o te voy a dar una paliza - dijo Uzui mientras lo abrazaba con una sonrisa.

- Suéltame! AAAAHH - dijo Sanemi intentando salirse del agarre de Uzui, ya cuando estaba a punto de lograrlo, Rengoku llegó por detrás y volvió a abrazarlo, incluso con más fuerza, ahora estaba atrapado entre los dos.

- Nos tenías preocupados! - dijo Rengoku - te vamos a dar tu merecido por lo que nos hiciste pasar este último mes ¿entendiste?

Un rato después y luego de repetidas protestas por parte de Sanemi, por fin lo soltaron. Mientras todo esto pasaba Kanae soltaba un suspiro de alivio mientras ponía una mano sobre su pecho.

- De verdad nos tenías preocupados Shinazugawa-san - dijo acercándose rápidamente a él, y de nuevo sin darse cuenta, había tomado a Shinazugawa por su saco a lo que prosiguió a verlo con un rostro aun un poco preocupada - ¿Te encuentras mejor?, ¿Aún estás cansado?, ¿Necesitas algo?

- Estoy bien Kocho-san, lo siento mucho - dijo Sanemi mientras miraba a Kanae, aunque después volteó a ver a Rengoku y Uzui - se que me comporte como un idiota y espero que me perdonen, no debí haberlos evitado de esa forma, solo no quería defraudarlos en este día después de todo lo que han hecho por mi, es por eso que me esforcé más de lo debido para que nada saliera mal, solo quiero que ustedes disfruten de su último festival escolar como es debido - a lo que volvió a mirar a Kanae, esta vez gesticulando una pequeña sonrisa, al ver eso Kanae soltó a Sanemi y bajo la mirada apenada.

- Me-me alegra escuchar eso Shinazugawa-san - dijo Kanae tímidamente.

- Cabeza hueca! nosotros queremos lo mismo para ti - respondió Uzui enojado.

- JAJAJA es verdad Sanemi-san, nosotros queremos que tu también crees buenos recuerdos - prosiguió Rengoku.

- Si de verdad lo sientes... - continuó Kanae un poco apenada mirando al suelo - entonces hoy harás todo lo que te digamos sin renegar ¿está bien?

A lo que Sanemi un poco sorprendido se quedó viéndola un rato, pero terminó accediendo.

- Está bien, lo prometo, ahora debo irme a la cocina a comenzar a preparar todo para el día que nos espera - dijo Sanemi mientras se alejaba, a lo que los otros tres quedaron mirándose alegremente por verlo recuperado, esto los animo aún más de lo que ya estaban.

Así comenzó el atareado día para los de tercero, principalmente por que gracias a que Kanae Kocho estaba vestida de maid, una cantidad inusual de clientes estaban siendo atraídos, esto fue un pequeño error de cálculo, pero no solo era ella la que lo estaba provocando, Rengoku y Uzui hacían exactamente lo mismo pero con el público femenino. La fila para entrar al café era bastante larga, y por último aunque muchos no lo notaron el rumor de la exquisitez de la comida preparada por Sabito y Sanemi se extendió rápidamente.

Mientras tanto en la cocina, éstos dos últimos eran quienes tenían la mayor carga de trabajo, ya que tanta clientela exigía que la cantidad de platos a preparar sea mayor, era tal la carga que incluso varios de los meseros y meseras fueron redireccionados a la cocina, donde asistían a los dos chefs para suplir la demanda. A pesar de esto, el ambiente estaba realmente animado, en especial para Kanae, Rengoku y Uzui, quienes al ver a su amigo Shinazugawa volver en un mejor estado, se habían quitado un peso titánico de encima. Aunque desafortunadamente lo que ellos ignoraban era que todo lo que habían visto había sido una mentira.

- Dios esto no tiene fin, SALE OTRO OMELETTE ESPECIAL! - Grito Sabito, mientras una de las meseras venía a recogerlo - ¿Cómo vas Shinazugawa-san? te he notado un poco lento esta mañana, por favor acelera.

- Lo siento! - dijo Shinazugawa, mientras sudando seguía preparando plato tras plato "Mierda, es fácil para ti decirlo, no esperábamos esta cantidad de clientes y solo somos 2 cocineros, ésto es más duro que cualquiera de mis trabajos".

- Shinazugawa-san, ¿sabías que los de segundo organizaron una pasarela de modas?, mi hermana estará desfilando allí - dijo Sabito, mientras se movía habilidosamente por toda la cocina moviendo sartenes.

- ¿En serio? - respondió Sanemi mientras también se seguía moviendo, mezclando masas, fritando etc. "Diablos, no sabía eso, realmente había estado evitando a todo el mundo, creo que deberé ir a ver a Iguro y Kanroji también para disculparme"

- Si - continuo Sabito - y los de primero organizaron una casa embrujada, estuve toda la noche ayudando a mi hermanito pequeño a hacerse su traje de parca jajajajaja.

En el poco tiempo que habían interactuado, Shinazugawa le había cogido un poco de respeto a Urokodaki Sabito, él creía que principalmente era porque todo el tiempo hablaba de sus hermanos y de cuánto los quería, y casi nada de sí mismo. De una u otra manera le recordaba a su yo del pasado, aquel que solo velaba por sus hermanos y que aún podía mirarlos a la cara.

- Quieres ir a verlos ¿Verdad? - dijo Shinazugawa con un tono un poco serio, mientras servía el siguiente plato.

- Claro que sí, pero con esta cantidad de trabajo no creo que podamos movernos de aquí - respondió Sabito agitado.

- No es cierto, pronto será la hora donde solo aceptaremos un número limitado de clientes para que la primera mitad de nosotros pueda ir a ver los actos de los otros cursos, si quieres puedes ir primero y yo iré en la segunda ronda.

- No puede ser, ¿en serio me estás dejando el primer descanso? - dijo Sabito ya con un tono de sorpresa - sabes que en el segundo descanso puede que ya no hayan muchos eventos, ¿estás seguro?

- Si, puede que no lo sepas, pero yo también tengo hermanos y entiendo que quieras ir a verlos. - dijo Shinazugawa sin mirarlo.

-Entiendo…. gracias Shinazugawa-san, realmente aprecio este gesto - Aunque no recibió más palabras del aludido.

Y efectivamente llegó la hora en donde el Maid Café cerró sus puertas, era hora para que solo un pequeño grupo de tercero se quedara para atender a los clientes mientras los demás iban a pasarla bien.

Mientras tanto Kocho Kanae se encontraba un poco nerviosa, mientras seguía atendiendo sin descanso a los clientes, por su mente seguía maquinando cómo iba a hacer para ir a ver las actividades de los demás cursos con Shinazugawa, aunque invitarlo sería el menor de sus problemas, ya que él había accedido a hacer todo lo que ellos le dijeran como símbolo de disculpa, el verdadero problema era que ella quería estar a solas con él. Por el último mes Shinazugawa la había estado evitando, así que ella tenía profundos deseos de poder hablar a solas con él para de una vez por todas ganarse su confianza, pero Kanae también era consciente que no era la única con esas intenciones, "Rayos, conociendo lo determinados que son Rengoku-san y Uzui-san, se lo llevarán arrastrado si es necesario para que vaya a ver a Obanai-san y Kanroji-san durante el primer descanso, debo ir e invitarlo primero para que vayamos durante el segundo periodo". Aunque ése día la suerte le estaba sonriendo, justo cuando ella se dirigía a la cocina para hablar con Shinazugawa vio que Rengoku y Uzui estaban saliendo pero con Sabito, Kanae no podía creer su suerte.

- ¿Urokodaki-san?, ¿Tomarás tu descanso primero?, juraría Rengoku-san que irían con Shinazugawa-san a ver el desfile - dijo Kanae asombrada.

- ESO PENSAMOS NOSOTROS TAMBIÉN KANAE-CHAN - vociferó alegremente Rengoku.

- Sanemi le ha cedido el primer descanso a Urokodaki-san para que pueda ir a ver a sus hermanos, quien diría que nuestro yakuza favorito podía hacer un gesto tan bondadoso, creo que lloraré - complementó Uzui haciendo una mímica de estar llorando.

- ¿En-En serio? - dijo Kanae mientras gesticulaba una gran sonrisa.

- ¿Qué hay de ti Kanae-chan? - pregunto Rengoku.

- Yo ya he despachado al grupo de meseras que tomaran el primer descanso, yo tomaré el segundo Rengoku-san - respondió animadamente.

- Está bien, te encargamos a nuestro malhumorado amigo, asegúrate que no se pierda de nuevo, ¿Esta bien? - dijeron mientras se alejaban.

- Eso haré, no permitiré que se vaya solo a ningún lado, déjenmelo a mi - dijo Kanae sonriendo, aunque por dentro estaba que saltaba de la felicidad "parece que aún le agrado a los dioses", pensó eufórica, mientras sacaba su espejo de mano y se miraba nerviosa, "a donde debería llevarlo primero, donde sería un buen lugar para que él pase un buen rato", y así muchos pensamientos pasaron por su mente mientras se asomaba a la cocina para ver como estaba Shinazugawa, y allí estaba, corriendo de un lado para otro junto a los asistentes, preparando platos, aunque el ritmo estaba bajando paulatinamente, aún habían bastantes clientes.

Mientras Kanae lo veía su corazón palpitaba más fuerte, simplemente no podía quitarle los ojos de encima, recordó como por el último mes lo que le daba ánimos acerca de la situación con Shinazugawa-san era aquel peluche de gato que le había regalado, con el cual ya casi como una rutina, se quedaba viéndolo por largos ratos cuando estaba sola en su cuarto y a veces cuando lo extrañaba.

La jornada continuó de manera normal, "Solo 5 minutos más Sanemi, tu puedes!, pronto llegará Urokodaki y podré descansar, maldición porque me deje llevar y le di el primer turno", pensó para sí mismo un medio muerto Sanemi, él podía sentir como el efecto de los medicamentos iba bajando poco a poco, y su cuerpo lo sentía cada vez más.

Días atrás, después de haberlo meditado varias veces, Shinazugawa Sanemi había llegado a la conclusión de que la mejor forma de ocultar su precario estado de salud a sus compañeros, para que no se preocuparan por él durante el desarrollo del festival escolar, era una vieja táctica que ya había usado antes en varias ocasiones, lo primero era una mezcla de medicamentos para aumentar drásticamente su estamina y hacer desaparecer el dolor, cansancio y la molesta tos, Sanemi aprendió dicha técnica a causa de la necesidad de hacer muchas horas extras para conseguir el dinero necesario para sus hermanos, aunque por lo agitado del día, realmente ignoraba cuánto más duraría el efecto. Y es que hacer algo como eso tenía graves consecuencias que él ya conocía, una vez el efecto se acabara, caería en un estado terrible, probablemente estaría en cama con mucho dolor y malestar por varios días hasta que su cuerpo pudiera recuperarse. Lo segundo era usar maquillaje para ocultar su pálido color de piel y sus ojeras, de esa forma sabía que podría hacer que las preocupaciones de sus amigos se fueran y así pudieran disfrutar plenamente del festival escolar. Sanemi se dio cuenta de que en el estado en que se encontraba no podría participar en las actividades de los días siguientes de la apertura del festival, pero no le importaba. Su siguiente parte del plan, era despedirse de sus amigos y de la presidenta, para acto seguido abandonar la escuela y poder dedicarse de lleno a cuidar a sus hermanos, sabía que ellos terminarían odiándolo por ello, pero ya había decidido que iba a ser así, por ahora solo debía asegurarse que se llevaran un último buen recuerdo.

Volviendo al presente, de repente Shinazugawa escuchó un alboroto afuera, y con este la voz de Kanae...

- Si vinieron a molestar a nuestras meseras, les voy a pedir que se retiren del café por favor - decía Kanae a un grupo de 5 estudiantes de otra escuela, mientras que con su brazo protegía a una de las maids que los estaba atendiendo.

- Oh, pero si esta es mas bonita - dijo uno de ellos.

- No nos malinterpretes one-chan, solo tratábamos de hablar amablemente con la camarera, pero era muy grosera - respondió uno de los susodichos, haciendo una desagradable sonrisa, mientras los demás reían.

- Pero tu no eres así ¿Verdad?, eres más linda, que te parece si vienes con nosotros a dar un paseo y nos divertimos eh? ¿que dices one-chan? - siguió diciendo el sujeto mientras extendía su mano hacia Kanae, aunque ésta sin dudarlo un segundo se la apartó de un golpe.

- No tengo ninguna intención de ir a ningún lado con ustedes, ahora les pediré que se vayan de nuestro café - dijo Kanae determinada.

- Maldita cerda! - dijo el tipo mientras se levantaba de la mesa y agarraba a Kanae del brazo - ¿acaso no te enseñaron modales en tu casa?

Mientras todo ésto pasaba, las demás camareras miraban impotentes sin saber que hacer, todos los camareros y demás chicos estaban de descanso.

- Vamos, enséñale su merecido a esa maldita, los cerdos de la Kimetsu siempre creyéndose más que los demás - dijo otro de sus compañeros.

- Su-suéltame! - dijo Kanae mientras intentaba soltar el agarre su brazo - duele!

- Si eres una buena chica, te solt…..

Casi como un rayo, aquel idiota sintió como un puño le pegaba de lleno en la cara, haciendo que soltara inmediatamente a Kanae y que cayera de lleno sobre la mesa donde estaban sus amigos. los cuales pegaron un salto de sorpresa al ver que la mesa se rompía al caerle todo ese peso.

- QUITA TUS SUCIAS MANOS DE KANAE! - se escuchó gritar a un furioso Shinazugawa, con su uniforme de chef. Kanae, totalmente asombrada, pudo notar que él la había acercado a su persona y la sostenía fuertemente con su brazo izquierdo, ella no creía lo que estaba pasando, su corazón estaba a punto de salirse de su pecho, solo se quedó mirándolo fijamente.

- Ya la escucharon, no queremos basura como ustedes en nuestro café - continuó diciendo Shinazugawa con una cara de ira.

- Shinazugawa-san! - dijo Kanae un momento después.

- No te preocupes Kocho-san no dejare que estos idiotas te molesten, por favor quédate atrás - le respondió sin quitar la vista del frente.

- MALDITO BASTARDO! - dijeron los otros cuatro que acto seguido se levantaron para abalanzarse sobre Shinazugawa.

"Mierda, a quién estoy engañando, justo hoy tengo que pelear, y son 5, contando con que el otro imbécil se vaya a levantar pronto, no hay mucho que pueda hacer, maldita sea... no tengo la energía", pensó un preocupado Sanemi mientras ponía a Kanae detrás suyo para protegerla y se ponía en pose para pelear. Pero justo cuando la pelea iba a comenzar, a uno de los matones alguien le tocó el hombro por detrás, y cuando este volteó, vio al inmenso Uzui parado frente a él, y detrás de él se encontraban Rengoku y Sabito, también mirándolos.

- La caballería ha llegado, idiota - dijo Uzui mientras le pegaba un golpe de lleno en la cara a dicho matón, noqueándolo en el acto.

A partir de ese punto, la pelea duraría poco, fue tal la paliza que les dieron a los matones que no les quedó más opciones que salir corriendo.

- Dios Sanemi, nos vamos cinco minutos y ya comienzas una pelea? JAJAJA - dijo Rengoku mientras se sacudía las manos, como si recién hubiese sacado la basura.

- Cállate Rengoku, no fue mi culpa - dijo Sanemi furioso aunque un poco agitado, mientras señalaba a la mesa destrozada - esos idiotas comenzaron.

- No puedo creer que gente como esa haya venido a fastidiar nuestro café - dijo Sabito mientras miraba la mesa, acto seguido se volteó hacia la presidenta y le preguntó - ¿Estás bien Kocho-san?

- Si…. - dijo Kanae en voz baja sin levantar la mirada y con una mano sobre su pecho "Él me sostuvo en sus brazos y gritó mi nombre…", pensó para sí misma, cuando por fin se animó a mirar a Sanemi a la cara, vio que éste la estaba mirando con una cara de preocupación.

- Me alegro que estés bien presidenta - dijo ya con una pequeña sonrisa, a lo que la pobre Kanae terminó de ponerse como un tomate.

Mientras todo esto pasaba Uzui sonriendo mientras los veía dijo...

- Bueno, Sanemi-chan y Kocho-chan se han ganado su descanso, siéntanse libres de irse, nosotros nos encargaremos de lo demás, Sanemi por favor acompaña a la presidenta - cuando Kanae escuchó esto, inmediatamente volvió a ver a Sanemi.

- ¿Qué!? - dijo Sanemi, "Mierda… el efecto de los medicamentos se está acabando poco a poco, ¿Que debería hacer?, ¿Debería sacar una excusa e irme a casa?".

- Lo prometiste, ¿lo olvidas? - dijo Rengoku, a lo que Sanemi se quedó mirándolo y un rato después, calló y asintió con la cabeza, "Supongo que no estaría mal ir a ver las otras actividades junto a la presidenta, no es como si no quisiera ir…".

- ¿Vamos? - dijo Sanemi mientras se rascaba la cabeza con su mano derecha.

- Si! - respondió Kanae sonriendo, y salieron del lugar.