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Episodio 15
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Sus manos no eran frías y eso fue tan extraño que casi las suelta.
Había dado un respingo cuando sintió por primera vez al fantasma tomarle de las manos, recordándose que era obvio que tuviera que tomarle de las manos para ayudarlo a caminar por los pasillos del castillo si no quería que se golpeara contra algún muro o se cayera en el suelo o por alguna escalera (cosa que estaba seguro que Vlad hubiese encontrado más que hilarante) pero de todas maneras, había sido extraño; no le era normal que otro chico lo tomara de aquella manera pero mantuvo los ojos cerrados a pesar de la sorpresa y le dejó hacer, comenzando a caminar despacio según el oriental le iba tirando de poco en poco.
Pero… seguía siendo extraño, sentir sus dedos con los propios sin percibir el gélido frío que solía detectar por lo general en el resto de los fantasmas cuando llegaba a tocarlos en alguna batalla.
No tenía el calor de un vivo pero al mismo tiempo, no era como si estuviese del todo muerto.
Y eso lo intrigó.
Frunció el ceño un poco pero continuó caminando, sintiendo como su corazón se aceleró en cuanto dio los primeros pasos fuera de su habitación e incluso, dejó escapar un gemido al escapar el aliento por la tensión. Dio un ligero tirón al su cuerpo hacer el amago de volverse, aún recordaba sobre la piel las heridas, las mordidas y cada golpe proporcionado por el adulto y la inercia de la situación le había gritado que no debía de salir de la habitación lo que al mismo tiempo era absolutamente molesto.
Tembló.
-Está bien –había susurrado Shane- vienes conmigo. Todo está bien.
Paso a paso, metro a metro fueron avanzando en pisos suaves y luego duros, preguntándose Danny en qué momento llegarían a su destino que al parecer no era en la misma ala donde él se estaba "alojando"; apretó un poco las manos del otro chico mientras estas le temblaban por el miedo al fondo de su mente sobre lo que podía pasar que pudiera hacer enojar al Masters.
Le violaría en medio del pasillo a la vista de todos?
Un fuerte rubor de humillación cubrió sus mejillas, ya había hecho que el otro chico lo viese en sus peores momentos, qué le importaría a Vlad si el resto de sus enemigos le miraba indefenso y de manera indecente en el suelo?
-Estás bien? –preguntó el de ojos grises al sentir como las manos del adolescente perdían temperatura y le apretaban todavía más; se detuvo sin soltar sus manos y le observó el rostro donde el enrojecimiento y una contracción en su rictus le indicaba que algo no iba bien- qué sucede Danny?
El aludido se tensó un segundo con nerviosismo.
Era la primera vez que el Haruna le llamaba por su nombre pero no parecía haberse percatado; sacudió un poco la cabeza y respiró profundo para intentar calmarse, antes de hablar con un tono avergonzado y molesto.
-Nada es… solo que pensaba…
-Qué?
-Si todo esto no sería una trampa de Vlad para exhibirme enfrente de todos- musitó con un tono angustiado y molesto, volteando la cabeza hacia otro lado pero sin abrir los ojos- no podría… ya no… entre todas las cosas…
-Ey… -el de cabello plateado se acercó hasta que su rostro quedó delante de el del otro, que tembló suavemente al sentirle tan cerca; Shane titubeó un segundo como dudando de lo que iba a hacer hasta que tomó valor y apoyó su frente con la del chico delante suyo percibiendo el instante donde la sorpresa se reflejó en el movimiento del Fenton pero para su alivio… no retrocedió, sino que después de aquello dio un suspiro y hasta le sintió apoyarse un poco más en él.
No sabía cómo interpretar la emoción que lo recorrió en ese instante al no haber sido rechazado por su atrevimiento pero no fue más lejos:
Pasos pequeños, se dijo.
-No voy a dejar que te haga nada en este momento –dijo con un tono bajo y suave de voz, que reflejara seguridad para poder tranquilizar al adolescente que frunció el ceño sin despegarse; pudo sentir como sus manos se cerraban un poco más, como si dudase en algo
-Pero… si te lo ordena…- la voz de Danny era baja y lenta, casi resignada- tienes qué obedecer, no es así?
-Estoy seguro de que hoy puedo inventarme algo para que no tengas que preocuparte por eso- respondió el Haruna sonriendo un poco ante los gestos de incredulidad del chico delante suyo- confía en mí. Al menos por hoy… puedes estar seguro de que no te tocará
Danny hizo un gesto como si fuera a abrir los ojos pero una de las manos del oriental descansó sobre sus párpados, asegurando que no lo hiciera.
-Aún no…
-Muy bien –dijo el chico de cabello negro sonriendo un segundo para después, cambiar su gesto por uno algo nervioso e incómodo cuando el otro se separó de su rostro- pero esto es raro. Quiero decir… los chicos no se supone que hagan estas cosas… y yo soy un chico- frunció el ceño debajo de la mano del otro que dejó escapar una buena risa- así que…
-No le diré a nadie de esto, si eso te preocupa- soltó cándidamente el de cabello plata lo que provocó que el mitad fantasma se sonrojase de golpe, bastante tenso
-No lo decía p-p-por eso! –farfulló torpemente provocando más risas en el otro- Shane!
-Tranquilo. Entendí- aseguró el fantasma para luego volver a darle un tirón al otro para que caminara con él, viendo como agachaba un poco la cabeza bastante más cohibido y con una irritación suave que solo le provocaba a sonreír un poco más- falta menos.
Continuaron su avance y de vez en vez se detenían y se alentaban puesto que tuvieron que bajar escaleras.
Muchas escaleras.
Eso le decía a Danny que iban al primer piso y por lo menos, que él debía de estar alojado en el último y que por eso era que su habitación estaba tan fría y parecía tan alejada de todo; suponía que le llevarían directamente al laboratorio de Vlad o al salón de la biblioteca baja mientras que revisaban el cuarto donde lo alojaban porque ahí molestaría menos pero entonces el oriental volvió a detenerse y por un momento le soltó las manos lo que le hizo tensarse en nerviosismo; no sabía por qué había hecho aquello, pero…
No le gustaba.
Y darse cuenta de eso le hizo ponerse más nervioso. Porqué, porqué quería que volviera a tomarlo de las manos? No era normal, no era correcto, pero…
Acaso era porque se sentía más seguro de esa manera? Porque al menos sabía que no era Vlad? Porque era como confirmaba que no estaba solo y que no estaba siendo dirigido a alguna trampa? Las dudas una tras otra le angustiaron pero se esforzó en no mostrarlo en la cara, tan solo terminando por sostenerse los brazos como si con ello se diese ánimos y seguridad a sí mismo; gesto que no fue desapercibido por el otro que se le quedó observando unos momentos con una sensación de tristeza.
Seguramente, el Fenton jamás había estado en una situación donde le hicieran sentir tan vulnerable o si lo había estado, había tenido las fuerzas para fingir que no sucedía nada o se había visto forzado a pretender que podía hacerle frente a lo que fuera.
Totalmente diferente a lo que había pasado esos meses donde le habían golpeado con un estado, donde no podía hacer más que estar a merced de todo lo que hicieran los demás.
Uno donde solo se tenía a sí mismo para sobrevivir.
Volvió a pasar una mano por la cabeza del otro chico y por primera vez le pareció que este buscaba el toque; quizás solo se lo había imaginado, quizás era que por dentro realmente deseaba que quisiera que él le tocase de esa forma sin malicia de por medio pero de todas maneras aquello le hizo sonreír un poco.
-Solo un momento –le dijo despacio y vió como el chico asentía despacio
A sabiendas de que seguramente estaba sonriendo como imbécil pero de todas formas no importaba porque nadie le observaba, se acercó a donde estaba su destino y levantó el pesado madero que cerraba en esos momentos las dos puertas gigantes de caoba que se atravesaban; el sonido chirriante al abrirse fue profundo y entonces, el Haruna regresó a dónde estaba el otro chico y volvió a tomar sus manos, separándolas de los brazos. Esta vez estuvo seguro, Daniel no puso resistencia y por el contrario buscó con los dedos el agarrarle con fuerza como si hubiera estado esperando por ello todo ese tiempo.
Tuvo que contenerse para no hacer algo que lo arruinara todo, pero por un instante…
Si, el poder depositar un beso aunque fuera en una de sus manos había sido tentador. Igual de raro para él que ni siquiera se había planteado que pudiera gustarle alguien pero parecía que ese chico no estaba destinado solamente a ser único entre los suyos sino además, hacer sentir algo diferente en las personas que lo rodeaban. En su caso, algo que iba creciendo cada día y que le hacía saber que su honor y todo lo que creía hasta ese momento no valía nada, si le fallaba al otro chico.
Y aún no descubría del todo que era ese "algo".
-Vamos –le dijo en un tono de voz suave y lo volvió a guiar.
Danny asintió y suspiró, comenzando a andar detrás del otro con los ojos cerrados y con la calma de sentirle otra vez entre sus dedos y reconociendo que este no era el Masters.
Había sido tan extraño y tan desesperante, el momento de darse cuenta de que no sentía al otro fantasma y que todo parecía encogerse a su alrededor, como si en cualquier momento le fuesen a saltar encima de la nada para quebrarle otra vez; y aunque se abrazaba a sí mismo, el hecho de la ausencia del otro chico aunque solo estuviese a unos metros le hacía sentir demasiado lejos, como si finalmente Vlad hubiese conseguido alejarlo de todo contacto humano para siempre.
Y sin poder evitarlo en cuanto percibió nuevamente la tibieza de la piel del otro ni siquiera se había detenido a pensarlo y le había aferrado como si no quisiera dejarle ir jamás.
En ese instante no le importaba si era correcto o no, si era el mismo que lo mantenía atrapado, si no era sus amigos, si no era sus padres, si eso no significaba nada… solo quería sentir que no había sido abandonado del todo y si no hubiera sido por una pequeña vocecilla al fondo de su mente que le recordaba que aún tenía un poco de orgullo, simplemente le hubiera abrazado con fuerza quizás buscando los latidos de un corazón que hacía tiempo ya se había detenido.
Pero en esos momentos, era lo último que le importaba.
Y entonces…
La luz y el calor había pegado fuerte en su piel y eso le hizo apretar aún más los párpados y soltarse de una mano para cubrirse la parte superior del rostro; una brisa cálida le acariciaba las mejillas y si no creyese que se había vuelto loco, le parecía escuchar algunas aves cercanas, el aroma a animales de campo y flores de ornato así como un fuerte aroma a césped recién cortado.
Tragó pesado y comenzó a temblar.
No… no podía… no podía ser…
-Tal vez aún no suceda… aún no es el momento adecuado…- comenzó a decir lentamente Shane ayudándole a caminar hasta que los pies del chico pisaron la gravilla de un camino- pero de todas maneras, quería que… pudieras… ya sabes…- su tono de voz era algo apenado y dudoso- no quería que permanecieras encerrado del todo. Quería que… bueno… -cerró los ojos e inspiró profundo ante la expresión pálida como un fantasma del Fenton; incluso le pareció ver que una lágrima escapaba por debajo de sus ojos cerrados- es uno de los motivos por los que te pedí que me ayudaras a convencer a Vlad de que no luchabas. Y funcionó
Se acercó al otro y le pasó una mano por los ojos para que los abriese.
Las pupilas de Danny estaban dilatadas por el miedo, la inseguridad y las emociones que le golpeaban con la fuerza de un volcán. No veían al chico delante suyo, no parecían reaccionar a la imponencia del castillo del que acababa de salir sino que mostraban una maravilla de quien está viendo la luz y la naturaleza por primera vez en su vida; dio unos pasos torpes en dirección de la fuente central de la calle de ingreso al frontal de aquella edificación con la boca abierta y no se movió cuando algunas gotas cristalinas le salpicaron el rostro.
Parecía paralizado.
-Feliz cumpleaños Danny…
El chico se cubrió el rostro y se dejó caer en el borde de la fuente, dejando escapar lo que parecía ser entre un gemido y un sollozo angustiado. Shane bajó la mirada pero sabía que había hecho lo correcto; el chico temblaba y lloraba lo más calladamente posible porque dentro de ese infierno… había conseguido un atisbo de vida otra vez.
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Había caminado. Mucho.
Se notaba el tiempo que había pasado sin salir del cuarto por el enrojecimiento obvio sobre la piel y el cansancio que venía mucho más rápido de lo que en condiciones normales haría para un muchacho de su edad pero el deseo de libertad, de que al menos por unos instantes poder tocar algo que se le había prohibido injustamente era más fuerte que cualquier otra cosa.
Pasó la yema de los dedos por las hojas de las plantas y se maravilló ante su textura. Tocó los troncos de los árboles, se pinchó sin querer un dedo pero lejos de incomodarle se descubrió sorprendido por el dolor que le recordaba que había sobrevivido y por un glorioso instante se recostó en el suelo del jardín y hundió la cara en el césped, percibiendo la sensación de tierra húmeda debajo de las plantas y el aroma fresco de la vida; porqué nunca había visto el valor de todas esas cosas, porqué las había dado por obvias día tras día cuando caminase por las banquetas de los parques y jardines rumbo a la escuela sin percatarse de que podía perder todo aquello?
Porqué había sido tan egoísta, porqué se había negado a levantar la vista para ver más allá de lo que tenía frente a las narices?
Porque no había sido capaz de entender que nada era seguro en esa vida?
Intentó correr por unos momentos pero las piernas le dolieron ante el esfuerzo y aun así, trotó un poco sin pensar en si se veía ridículo o tonto; solo quería verlo todo, tocarlo todo, sentirlo todo. Respiró tan profundo y tantas veces que los pulmones le quemaron y luego había alzado las manos en dirección de sol, solo por sentir esos rayos que con el pasar de las horas iban huyendo de él.
Y todo bajo la atenta mirada del Haruna que caminaba un poco apartado del chico, sonriendo suavemente en silencio y dejándole ser y hacer.
Incluso cuando el Fenton había corrido, el fantasma no había hecho ningún movimiento de detenerlo como si hubiera sabido de antemano que no tenía de qué preocuparse puesto que Danny no huiría; simplemente, le dejó ir de un lado a otro y vigilaba que estuviera bien al mismo tiempo de que se aseguraba de que los espectros que había colocado en la zona por petición de Vlad no los molestasen. Les había prohibido terminantemente observar y con agrado se percató de que le habían obedecido:
No querían hacer enojar al temible Fantasma Sugoi y eso era algo bueno.
Pasearon por los caminos de la entrada, por los jardines laterales y continuaron todo el recorrido hasta pasar por los bosquecillos que bordeaban el castillo de Vlad y se detuvieron por un buen rato en las cercas de los pastizales donde algunas vacas mordisqueaban el pasto.
El oriental miraba con aire tranquilo como el muchacho de ahora quince años se paraba en los maderos que componían la cerca para mirar más de cerca las vacas y cómo daba un salto cuando uno de aquellos animales se acercó con curiosidad al chico, dejando escapar un mugido curioso. Nunca se habría imaginado que Daniel Fenton, el pequeño héroe humano pudiera sentirse intimidado por un animal de aquellos por lo que se acercó un poco para colocarle una mano en la espalda.
-Está bien, no te va a morder- le aseguro al de ojos azules que miraba la enorme cabeza que se acercaba y movía los labios como si pudiera tocarlo
Los enormes ojos húmedos del animal estaban clavados en el menor que frunció el ceño
-Estás seguro? Es uno de los animales de Vlad –dijo pero de todas maneras alargó despacio una mano hasta poder tocar la dura cabeza de la bestia, que sacó una larga y pegajosa lengua intentando lamerle el brazo- aunque… supongo que no está del todo mal- comentó el chico más relajado y sonriendo un poco al sentir la humedad del animal al lamerlo, comenzando a acariciarle un poco el morro- supongo que nunca había pensado sobre si me gustaban las vacas… aunque creo que son agradables. Pero me gustan más las lechuzas.
-En serio? –inquirió Shane aún con su mano en la espalda del chico, alegre de haber notado que el contacto había relajado al otro y manteniéndolo con la excusa de que era por él; se acercó al enrejado y se apoyó en este sin dejar de ver al humano que parecía bastante encariñado con el animal. Apoyó la mejilla en la mano libre, sin dejar de verlo
-Si… me iba a comprar una hace muchos años pero papá dijo que no iba a ser lo suficientemente responsable para cuidar a una después de que una se comiera a mi tortuga- hizo una mueca sin ver la expresión de sorpresa en el Haruna- yo no sabía que iba a caer una lechuza justo en el afeizar de mi ventana para comerse a Patizambo!
-Ya… imagino que fue más desagradable para ti –hizo una pequeña mueca ante la desilusión que atravesó los ojos del Fenton- mira, cuando salgamos de esta te compraré una lechuza. Te parece?
Ladeó la cabeza al escuchar la fuerte risa del otro que finalmente soltó a la vaca y le vió de lado divertido.
-Tú me vas a comprar una lechuza? –preguntó sonriendo como si hubiese olvidado que era un cautivo
Aquello era lindo –pensó Shane- así era como debía de verse en un día normal. Le soltó la espalda y le regresó la sonrisa.
-Y por qué no? –inquirió el oriental ladeando un poco la cabeza- si lo hago, significa que finalmente saliste de aquí- dijo y el Fenton le miró por un segundo y luego, con expresión melancólica observó como la vaca finalmente se alejaba para reunirse con sus compañeras
-Sí… si salgo de aquí –musitó Danny por lo bajo
Shane estuvo a punto de decir algo pero entonces Danny le volvió a ver de lado y a sonreírle. El fantasma maldijo por dentro, en verdad siempre el chico tenía que hacer eso de atontarlo con esas expresiones que hacía!? Tenía idea de lo malditamente bonito que se veía cada vez que hacía esas cosas? No era normal para un muchacho de su edad!
-Bueno, a ver cómo convences a mi padre- Danny cerró los ojos alegremente- en verdad, no le gustan las lechuzas
-Ya me las apañaré, no te preocupes- aseguró Shane mirando como el otro daba un saltito para bajarse de la cerca y entonces, comenzaba a caminar hacia otra parte
-Me gusta que hagamos ese trato… es algo bueno…
-Ah sí? –el de cabello plateado alzó una ceja y caminó detrás suyo con las manos en los bolsillos mientras que le empezaba a seguir y pudo ver cuando Danny se colocó las manos en la nuca con ligereza- me da gusto que lo veas como algo bueno…
-Por supuesto –el mitad fantasma se giró para regalarle al otro una mirada animada- porque si vas a ser capaz de regalarme una nueva mascota, es porque tú también vas a ser capaz de salir de aquí y ya no vas a regresar con Vlad ni vas a trabajar para él
Los ojos grises del Haruna se abrieron con sorpresa y los del otro se cerraron con gusto.
-Los dos vamos a ser libres de esto y vas a tener que cumplir porque me sentiría muy decepcionado si me estás mintiendo- añadió el Fenton alzando la barbilla y volviendo a girarse para adelantarse al otro mientras que el de cabello plateado tardaba varios momentos en sacudirse de la cabeza el estupor
-Oye! –soltó por fin aún sorprendido- eso es chantaje!
-Si! Lo es!
Danny rió a la distancia dejando clavado en su sitio a un fantasma que jamás se hubiera imaginado que se encontraría en la más rara y descolocante de las situaciones.
Y no le molestaba en lo absoluto.
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TBC
