-Miss Granger…- nada

-Miss Granger…- nuevamente no había respuesta

-Hermione…- pensó que llamándola por su nombre reaccionaría, pero no. Severus la había levitado hasta su cama para no dejar a la chica en el piso, para luego retirarse con la botella de Whisky en su mano. De eso ya habían pasado más de ocho horas y estaba amaneciendo, no había dormido mucho puesto que ya estaba cansada de la cama y se había dedicado a leer mientras esperaba que su alumna recobrara el sentido luego del desmayo que se había dado. Se había levantado, duchado y puesto ropa mientras esperaba que despertara, pero aún no lo hacía y quería salir de ahí.

-Hermione…- ya se estaba cansando y su paciencia no era la más grande del mundo

-Granger…- esta vez optó por moverla de un de sus hombros, a ver si con eso lograba que despertara

-Granger…, maldita sea-

-¡GRANGER!- y hasta que su paciencia se fue. Hermione dio un salto en el lugar que se encontraba. No sabía en qué momento se había acostado y mucho menos cuando fue que se quedó dormida. Vio a su costado y se encontró con una cama, pero no era la suya. Levantó la mirada y se encontró con su profesora, la cual la miraba detenidamente. Estaba vestida, su pelo denostaba que se había duchado, aunque la venda de su cabeza estaba intacta, por lo que suponía que le habría colocado algún hechizo protector para que el agua no le mojara aquella zona de la cabeza cubierta por la tela. Parecía que llevaba allí un buen rato mirándola, pero solamente estaba en su cama…, no había nada malo, todo estaba normal y se le veía bien, pero no recordaba cuando fue que se acostó en la cama de la mujer. Un momento…

Miró a su lado y efectivamente

-¡¿PERO QUÉ HAGO EN SU CAMA?!- gritó Hermione preguntándose más para ella misma que para otra persona, sobresaltándose al ponerse de pie instantáneamente, mientras un mareo la hacía perder un poco el equilibrio. Se llevó una mano a la frente sin recordar que era lo que había sucedido

-Te desmayaste ayer por la noche y Severus te ha dejado en mi cama…, supongo que pensó que me haría gracia tenerte a mi lado mientras yo no podía dormir- contestó la mujer con desinterés mientras se colocaba sobre los hombros su chaquetón de cuero negro, el cual le llegaba prácticamente a los tobillos

-¿Me desmayé?..., pero si yo venía del Gran Comedor luego de cenar algo como le había dicho y cuando llegué a su puerta…- se empezó a explicar la chica mientras recordaba que era lo que había pasado la noche anterior. Su rostro bajó varios tonos, casi compitiendo con el color natural de la mujer frente a ella, a su vez, sus ojos se abrían de par en par y sus labios se separaban ligeramente sin creer que lo que había escuchado haya sido cierto

-No es para tanto…, - añadió Bellatrix levantando una mano restándole importancia al ver la cara que tenía Hermione, sabiendo que había recordado lo que la hizo caer al suelo - yo ahora voy saliendo y tú tienes clases, así que por favor, lleva tu cuerpo ya recuperado a tu habitación y no vuelvas hasta el anochecer, que supongo será la hora en la que ya habré vuelto. No comentes con nadie que no me encuentro en mi habitación, si alguien, quien sea te pregunta por mí y porque en tus ratos libres no has venido, simplemente contesta que me diste una poción para poder dormir sin sueños porque no he podido dormir bien y que volverás luego de la cena. ¿Entendido?- terminó de dar las instrucciones viendo como su alumna simplemente asentía sin más, pero que no se movía en lo absoluto

-¿Qué esperas?- preguntó la mujer levantando una ceja, haciendo que se demostrara su exasperación a portas de explotar. Hermione saliendo por fin de su estupor rodeo la cama para salir de los aposentos de la bruja

Al minuto en el que su alumna se había ido del lugar, Bellatrix salió de su habitación para aproximarse a su despacho, luego se acercó a un tazón con la forma de una rosa negra el cual contenía los polvos flu y tomando un puñado, entró en la chimenea para después gritar su destino.

En su casa, Sirius estaba en la biblioteca bebiendo un vaso de Whisky de Fuego mientras leía el Profeta de aquella mañana. Todo estaba bastante tranquilo en aquellos días, por lo que su angustia acerca de la constante amenaza de los mortífagos y Voldemort hacia el Mundo Mágico y a su ahijado no lo tenían comiéndose las uñas de las manos ni tirándose del cabello por no poder salir de ese horrendo lugar. Y así era hasta que la su chimenea se tornaba en fuertes llamaradas verdes dando a conocer que alguien llegaba a su morada

-¡Siri!- espetó con alegría Bellatrix al encontrar a su primo

-¡Trixie, pero que alegría verte querida!- saludó el animago colocándose de pie para abrazar a su loca favorita, pero devolviéndose a su anterior posición para verle la frente -¿Por qué tienes la cabeza vendada?-

-Minucias, ya sabes…, lo de siempre, algunos Crucios, un golpe con algo duro que no tengo idea que mierda fue, algo cotidiano- contestó Bella mientras se sentaba en el sillón frente al que sabía que había estado Sirius antes de que llegara

-¿Ok?, se supone que no debo preocuparme entonces ¿no?- preguntó Sirius con un tono de burla más que marcado en su voz

-Siri, siempre te he dicho que no tienes de que preocuparte con respecto a eso, pero dejémoslo de lado que no vine a eso…, y sírveme un vaso a mí también, que es de muy mala clase el estar bebiendo a estas horas del día sin ofrecerle a tu invitada- contestó Bella sintiéndose agredida por estar viendo como su primo bebía frente a ella

-Que yo sepa no te he invitado querida, por lo que la palabra invitada aquí no calza- respondió el mago tragándose la risa que tenía a punto de salir

-Pero eso no quita que estés bebiendo sin ofrecerme Sirius- reprendió viendo que aún no tenía en su mano nada de alcohol

Sabiendo que no había nada que le ganara a su prima, se levantó del sillón y se aproximó al mueble de vidrio en el cual guardaba los vasos para beber todo tipo de licores, sacando el que no pertenecía especialmente al whisky, puesto que prefería servirle licor en gran cantidad antes que tener que entregarle la botella a la mujer y no quedarse con nada para él. Una vez servido el vaso, se lo entregó a la bruja que le dio un sorbo de inmediato y volvió a su sitio en el sillón frente a la chimenea, en diagonal a su familiar - ¿Y qué es lo que te ha traído hasta aquí Trixie?

-Mira, antes de entrar en la conversación tensa que sé que vamos a tener luego de que te termines el vaso que tienes en la mano, te sugiero que te lo tomes y lo cambies por uno como el mío o simplemente bebas de la botella, ya que has decidido que no quieres servirme más de lo que me diste- amonestó la mujer viendo como su primo expresaba un sonrisa ladina viéndose atrapado

-Muy bien, pero no entiendo cuál es el misterio. Sabes que me encanta beber contigo, sobre todo si es temprano, pero ¿para qué acabar mis reservas desde estas horas?- preguntó terminándose lo que tenía servido y cambiando por un vaso más grande

-Antes déjame ir a saludar, que porque tú seas un traidor a la sangre no significa que yo te siga los pasos y olvide mi educación Siri- espetó Bella, colocándose de pie y saliendo de la biblioteca.

Se encaminó hacia las escaleras hasta el lugar donde se encontraba el retrato de su tía Walburga. Una vez que se puso frente a la cortina que tapaba a la mujer, deslizó su mano por encima de la tela y esta se abrió al instante para dejar a la vista a la dueña del retrato

-¡Bella querida!, ¡tanto tiempo sin verte!- exclamó la fría mujer que al ver a su sobrina su rostro había tomado un color que la iluminaba como si el sol le estuviese dando de forma directa – aunque la verdad es que nunca veo a nadie, ya que mi amado hijo mantiene mi cuadro tapado para no ver a tanto impuro caminando por mi amada casa-

-Tía, es una alegría verla luego de tanto tiempo, tiene razón, pero no menosprecie a Siri, que él solamente cuida que sus ojos no tengan que mancharse con la vista no deseada- contestó la bruja sabiendo de sobra como hacer feliz a su tía favorita

-Sirius jamás me ha tenido ningún tipo de consideración querida, mucho menos se preocupará por el hecho de que no tenga que ver a los traidores a la sangre, mestizos y sangres sucias que caminan por aquí- dijo casi escupiendo cada palabra cargada de rencor y odio

-Gracias madre- añadió Sirius mientras llegaba al lugar junto a su prima – tan adorable como siempre-

-Siempre dije que si hubiese tenido un hijo la mitad de lo que tú eres Bella, mi vida no habría sido la miseria que fue, sin dejar de lado a mi amado Regulus por supuesto, pero el primogénito es quien siempre tiene que llevar el orgullo de a su familia- suspiró la mujer ocupante del espacio, mientras se llevaba una mano al pecho en ademán de sufrimientro

-No tengo objeción contra eso tía, pero aunque no quieras reconocerlo, Siri siempre ha llevado con orgullo su apellido, al menos siempre lo mencionó cuando se cogía a cuanta mujer se le cruzaba por enfrente- inquirió Bellatrix, viendo de reojo como su primo perdía el poco color que le quedaba en la cara

-Son tal para cual… gracias por tu ayuda Trixie-

-De nada Siri- añadió la bruja sonriendo de oreja a oreja a su primo mientras lo abrazaba

-Sirius, si quieres que te vuelva a tener en consideración, deberías plantearte el casarte con Bella. Con ella podrás recuperar el apellido con honor y me darías el orgullo que siempre sentí por ti cuando eras pequeño- contestó Walburga mientras sus ojos brillaban ante la idea de que su hijo se comprometiera con su sobrina

-Creo que la hora familiar se está extendiendo…- Sirius que no era muy fanático de hablar con su madre, ya se estaba cansando del discurso de siempre, pero como todas las veces anteriores, sabía que ya iban a terminar con lo que venía

-Perfecto Wally, siempre que vengo intento tener una conversación contigo, pero cada vez que sacas el tema del incesto se me olvida que eres mi tía favorita… que aunque seamos primos, no somos los animales que fuiste tú con mi tío Orión como para copular entre nosotros…, por lo demás Siri no tiene el culo que me gustaría tener entre las manos y mucho menos los pechos que necesito lamer- y ahí estaba el toque final

-¡BELLATRIX BLACK!- gritó la madre del animago mientras veía como su sobrina y su primogénito se marchaban por donde habían llegado, cerrando a su vez el telón que cubría el cuadro

-Esta vez le has añadido detalles nuevos querida- dijo Sirius mientras se reía al sentarse nuevamente en el sillón

-Bah, es que no entiendo cómo no se saca de la cabeza que no nos vamos a casar, siempre es lo mismo- respondió la azabache exasperada – intento hacerla sentir un rato querida, pero manda todo a la mierda en menos de un minuto-

-Esa es mi madre- añadió el mago inflando el pecho como si estuviese orgulloso de lo anterior – ahora, ya que hemos tenido la charla motivacional de cómo hay que abordar temas sobre incesto y sangres sucias, dime a qué has venido-

-Bien,-comenzó tomando su vaso de whisky y dándole un trago considerable- solamente necesito que antes que todo, me prometas que te vas a comportar como un hombre maduro, aunque no lo seas, sensato, aunque te cueste y sobre todo que no hagas ninguna locura una vez que termine, o te juro que no necesitaré ni la daga de los Black ni mi varita para dejarte sin la opción de follar aunque sea con un perro- advirtió la bruja apuntando con su dedo índice al hombre que la miraba expectante

-Muy bien…, veo que el tema es serio- acotó Sirius viendo que la amenaza iba enserio- te escucho

-El día de ayer Potter tuvo un accidente y…-

-¡¿QUÉ?!- gritó el animago colocándose de pie y casi botando el licor que estaba bebiendo

-¡ME CAGO EN MERLÍN SIRIUS! ¡¿QUÉ FUE LO PRIMERO QUE TE DIJE?!- amonestó Bellatrix apuntando directamente al miembro de su primo

-Está bien…, tranquila, aquí todos nos calmaremos- contestó Sirius mientras con las manos protegía su virilidad, sabiendo que las amenazas de su prima no eran en vano

-Cómo te decía… ¡Y ESPERO QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE TENGA QUE GRITARTE PARA QUE ME HAGAS CASO CUANDO TE HABLO SIRIUS BLACK!- amenazó de nueva cuenta dejando en claro su punto – Potter ayer tuvo un accidente – dijo haciendo una pausa mientras su daga apuntaba hacia la entrepierna del hombre- en la clase de pociones…- pausa nuevamente. Sirius que aunque quería salir corriendo hacia el castillo con cada palabra que salía de la boca de Bellatrix, solo escuchaba, no quería perder a su amiguito- por lo que Severus lo ha llevado a su despacho y lo ha curado como era necesario, pero dentro de la conversación que tuvieron, Potter dejó entre ver que sabe acerca de la relación que tuvieron James y Severus en sus años como estudiantes…-

-Yo se lo comenté en alguna ocasión, más que nada porque él me lo preguntó. No sé la verdad porqué su interés en saber si su padre había hecho algo malo a Quejicus, pero le conté como habían sido las cosas sin poder mentirle y dejar mal a ese grasiento asqueroso- cortó la narración de su prima, acotando información como quien habla del clima

-Bueno eso deja una de las preguntas resueltas- siguió la mujer mientras deslizaba por sus labios la daga que su tío Orión le había regalado para su onceavo cumpleaños, el cual tenía el emblema de los Black en la empuñadura- pero lo que más me interesa saber es si tienes conocimiento de cómo fue la vida de tu bebé Potter con los Muggles-

-La verdad es que nunca hemos hablado de ese tema. Es decir, siempre supe por la propia Lily que su hermana no era la más amorosa del mundo y que no le tenía gran aprecio por el hecho de que no pudiera hacer magia como ella, pero Harry nunca me ha comentado nada de cómo fue su vida con ellos. Desde que salí de Azkaban he tratado de que se venga a vivir conmigo, pero Dumbledore siempre dice que está más seguro con sus tíos- contestó con sinceridad

-Pues creo que las cosas no son como tú las piensas Siri. Ayer cuando Potter hablaba con Severus, le dio a entender que sus tíos lo habían maltratado, no sé de qué manera, si física, psicológica o ambas, pero lo que sí tengo claro y Severus también, es que las cosas no son como Dumbledore las dice- dicho eso, Bellatrix al ver la cara de incredulidad de su primo, extrajo de los recuerdos que Snape le había mostrado la noche anterior el momento en que Harry le decía a su amigo lo que sentía acerca de la vida que había tenido hasta ese minuto tanto en el Mundo Mágico como en el Muggle.

La expresión de Sirius estaba absolutamente llena de tristeza y negación a la vez, para luego pasar al nerviosismo y finalmente a la ira. Bellatrix, que conocía a su primo más que a nadie en el mundo, se levantó y se sentó a su lado, levitando su copa de whisky y sacando del interior de su abrigo una botella nueva, la cual había guardado antes de dirigirse al lugar, sabiendo que iba a ser necesaria. Por su parte, Sirius dejó de lado el vaso que había mantenido entre sus manos y lo cambió por la botella, su prima lo conocía bien y no le iba a dejar beber de lo que le quedaba

-Mira Siri, sé que no le tienes ningún aprecio a Severus, pero puedo asegurarte que no es un mal hombre, todo lo contrario. Es el único que ha velado por mi seguridad cada vez que nos presentamos antes el Señor Tenebroso, y se ha llevado varias torturas por mí, por lo que te digo que confíes en mí…, jamás te he mentido y no lo haría nunca. Eres la única familia que me queda…- continuó la bruja tomando la mano que su primo tenía desocupada y entrelazándola con sus dedos- pero ya hemos hablado de la situación y evidentemente tú no puedes llegar al castillo gritando como demente para saber qué es lo que está pasando. Eso es algo que haría yo, a ti no te queda…- vio como el hombre apretada sus manos sintiendo el cariño a través de aquel pequeño gesto y como en su rostro se formaba una sonrisa triste- Severus le ha dado detención a Potter durante una semana, en la cual va a conversar con el chico y hacer que le cuente que es lo que ha vivido todos estos años sin que nadie más que él mismo lo sepa. Sé que tienes una fe cegada en Dumbledore y a pesar de que llevo años de su parte, también sabes que jamás he confiado completamente en él, por lo que te pido que no vayas a preguntarle nada, eso solo arruinaría el plan de Sevy y tú no podrás saber cuál es la verdad del asunto- terminó mirando directamente a los ojos grises de su primo

Luego de pensarlo durante varios minutos, los cuales para la bruja fueron eternos, finalmente el animago accedió y juró que no haría nada sin hablarlo antes con ella, ya que era la única intermediaria en el asunto y aunque no quisiera, dejaría que Snape hiciera lo que debía para así saber qué estaba pasando.

Luego de terminar acordando como harían las cosas, pasaron horas bebiendo y hablando de trivialidades, lanzándose libros por la cabeza, o al menos una le lanzaba libros al otro, para terminar corriendo por la casa escuchando los gritos de Kreacher de porqué los platos de la cocina estaban rotos y en el suelo, llegando a la sala en dónde estaba el tapiz de los Black. Bellatrix se acercó a él y pasó la mano por el lugar en el que debía estar la cara de su primo, pero que ocupaba una mancha negra. Cuando su tía quitó del mural familiar a la única persona que ella consideraba que valía la pena, sintió un gran dolor en su corazón mientras una parte de él se oscurecía como la mancha negra que yacía bajo sus dedos. La relación con sus hermanas no era la que podría haber sido. Luego de que Andrómeda se fugara para casarse con un Muggle, ella se había olvidado que tenía una segunda hermana, pero no por el hecho de haberse casado con un hombre que no poseía magia alguna, con los años había perdido el sentido de odiar a ese tipo de personas por lo que ya no lo consideraba como la razón principal de su quiebre, sino que al momento en que ella se había ido, todo el odio y rabia de sus padres recayó en su espalda, por ser la mayor, recibiendo cada vez que se nombraba a su hermana la golpiza que sus progenitores deseaban darle a su segunda hija, haciéndola culpable de lo que había tenido que soportar por su egoísmo. Por otro lado, su pequeña hermana Narcisa había dejado más que claro durante los años en los que se vio subyugada bajo las órdenes del Lord y los maltratos de su marido, que nada podía hacer por ella, procurando que Lucius no fuese el receptor de la furia de su líder, por lo que a Bellatrix le quedó más que claro que ante los ojos de su hermana no importaba todo lo que ella hizo para que su vida fuese feliz y sin golpes, sino que solo le importaba su marido y su hijo, teniendo marcada su elección.

Como familia, solo tenía a Sirius y no había nadie además de él que la conociese tanto, ni siquiera Severus, pero siempre hubo algo que no le pudo contar.

Sirius al ver tan absorta en sus pensamientos a su prima, se acercó lentamente por su espalda y deslizó sus brazos alrededor de su cintura, pegándola a su cuerpo y colocando su mentón en la coronilla de la cabeza de la mujer.

-Aunque no esté en el tapiz, me tienes aquí Trixie- consoló a su prima entre sus brazos

-Lo sé Siri…, es solo que me siento tan sola…- confesó Bella dándose la media vuelta y enterrando el rostro en el pecho de su primo

-¿Eres capaz de contarme esta vez lo que jamás has podido? – preguntó de forma dulce, mientras con su mano levantaba la cara de la mujer subiendo su mentón, para luego deslizar sus pulgares por las líneas que habían dejado rastro las lágrimas que la bruja había dejado caer. Lentamente, la llevó sin despegarla de su pecho al sillón de tres cuerpos que estaba en la sala, sentándola sobre sus piernas mientras ella dejaba caer su cabeza nuevamente entre su hombro y su cuello

-Tú sabes que me uní al Señor Tenebroso para poder llevar orgullo a mis padres luego de lo que sucedió con Andrómeda, pensaba que con eso iban a sentirse felices y dejarían de lado lo que ella había hecho- comenzó su relato, mientras veía como su primo asentía dándole a entender que eso lo tenía claro- pues durante nuestro sexto año, cuando tú te fuiste de casa y escapaste a la de Potter, yo había comenzado a acercarme a una de nuestras profesoras…- se detuvo para que Sirius se situara en contexto de espacio y tiempo- bueno, pues durante los dos últimos años, mantuve una relación con esa profesora, la cual ha sido la más hermosa de mi vida…, con ella conocí lo que era el amor de pareja, el amor puro y sincero. Siendo ella mayor que yo, no me importaba más que estar a su lado y la verdad es que me costó bastante el poder convencerla de que lo mío no era un juego ni un capricho de una estudiante hormonada, sino que iba enserio y que quería estar con ella de todas las formas posibles. Cuando por fin comenzamos a tener una relación, aunque era a escondidas, mis padres me dijeron que debía casarme con Rodolphus, por lo que conversé con ella, le expliqué la situación y que aun así no quería perderla. Ella me entendió y aunque pensé que me dejaría, me dijo que tampoco dejaría de amarme, porque sabía que lo tenía que hacer por obligación, no porque quisiera hacerlo- nuevamente hizo una pausa para tomar aliento, beber el resto de whisky que le quedaba y limpiar las lágrimas que caían sin poder detenerlas por sus mejillas – Luego de casarme, continuamos nuestra relación por siete años y jamás en mi vida he sido tan feliz Siri…, jamás. Ella era el amor de mi vida, la mujer que me sacaba los suspiros, la dueña de mis sonrisas, de mis sueños y la mujer con quien quería compartir el resto de mi vida – pequeños espasmos dejaban el llanto contenido que Bellatrix tenía en esos momentos, haciendo que su primo simplemente la abrazara más fuerte demostrándole que estaba con ella y que no la dejaría – Pero un día, no me di cuenta de que Rodolphus me había seguido hasta la casa de ella y nos había visto juntas. Podría haber sido una amiga, una compañera porque aunque fuese mayor que yo, era extremadamente hermosa y los años no pasaban por ella, pero nos vio cuando estábamos teniendo relaciones en su habitación. Aquel día ella me había contado que luego de las investigaciones que habíamos hecho para practicar Magia Ancestral, había descubierto que era lo que nos faltaba, y es que ambas deseábamos tanto poder tener algo propio de las dos, que estuvimos los últimos dos años buscando como practicarla. Sabes que para las brujas es mucho más difícil el poder gestar un hijo de ambas que en el caso de los hombres, a no ser que tengas el donante de la esperma, pero no queríamos eso, deseábamos con todo nuestro ser que fuese algo solamente de ambas, de las dos. Así que ese día ella por fin había logrado encontrar que era lo que nos faltaba para tener a nuestra hija o hijo, haciéndome la mujer más feliz de todas Siri, ¡iba a tener un bebé con la mujer que amaba!- dijo esto último ya dejando salir el llanto en todo su esplendor, sintiendo como su corazón se apretaba y su alma gritaba por el dolor que sentía al recordar aquello. Sirius simplemente la apretó contra su cuerpo y la acunó entre sus brazos dejándola llorar todo lo que fuese necesario, sabía que su prima lo necesitaba.

Luego de unos minutos, pudo continuar.

-Estábamos celebrando y nos habíamos ido a su habitación, nos besábamos y expresábamos nuestro amor como nadie, pero la puerta del cuarto de un minuto a otro se abrió de par en par, asustándonos y dando paso a Rodolphus y al Señor Tenebroso. En menos de un minuto, Vol…, bueno tú sabes de quien hablo, torturaba de una forma sanguinaria y horrible a mi amada, mientras Rodolphus me tenía amarrada con cuerdas y con sus propios brazos, haciéndome mirar todo lo que le hacían.- pausó de nueva cuenta su relato mientras intentaba calmar sus pensamientos y poder hablar de forma audible – La mutiló Sirius…, cortó sus dedos, sus extremidades y yo no pude hacer nada…, no la pude salvar y lo último que salió de sus labios al verme mientras sus ojos tenían el brillo final antes de su muerte fue un "Te Amo". El Señor Tenebroso me hizo esta cicatriz para recordar que debía honrar a mi esposo- dijo mientras se bajaba la manga izquierda del abrigo junto con su vestido negro, para mostrarle a su primo la marca que yacía desde su clavícula hasta su hombro

Sirius no podía sentir nada más que no fuese rabia y dolor. Amaba como a nadie a su prima y no podía entender como seguía respirando luego de eso

-Intenté matarme muchas veces Siri, no te lo puedo negar. La verdad es que hasta el día de hoy sigo ansiando con que llegue la muerte para encontrarme con ella, y por eso mismo fue que dejé de lado a los Mortífagos y me deshice de Rodolphus, ese asqueroso hijo de perra no merecía vivir luego de lo que le hizo a ella…-

-¿Por qué no me lo dijiste nunca?- preguntó Sirius mientras acariciaba la mejilla con ternura de la mujer sentada en sus piernas

-Porque no quería angustiarte. Habías estado luchando junto con la Orden y sabía que debías sentir algún tipo de rencor contra mí por haberme unido a ese asqueroso bastardo mestizo. Por otro lado, durante nuestro sexto y séptimo año no quise molestarte con mis cosas sabiendo que estabas formando tu vida lejos de la familia, así que lo mantuve en secreto por muchos años. La única persona que supo de mi relación con ella fue Severus, pero eso pasó luego de que me uniera a los Mortífagos. Nosotros ya no hablábamos tan seguido y no tenía a nadie más de confianza que él como para poder hablar. Él me cuidó ¿sabes?, cada vez que intenté terminar con mi sufrimiento, él estuvo ahí para evitarlo…- dijo con un aire de tristeza, pero a su vez demostrando el cariño que sentía por su amigo

-¿Quieres decirme quién era?- preguntó Sirius instando a la bruja a que dejara su secreto de lado y supiera que no solo tenía a Snape para ella

-Lyra Biaggetti- dijo su nombre al fin después de tantos años

-¡¿Te follabas a la italiana que todo el castillo tenía en sus noches de placer en mente?!- cuestionó mirando a su prima a los ojos por fin, sin poder creerlo

-Sí… ¿era hermosa no?- respondió Bella con una sonrisa en su rostro

-Nunca dejas de sorprenderme querida- finalizó el animago abrazando nuevamente a la mujer – jamás dudes en contar conmigo para lo que sea Bella, jamás…, sabes que siempre estaré para ti- dijo dejando un beso en la frente de su prima

-Lo sé Siri…, gracias-

Se quedaron en esa posición por un par de horas más, en las que la oscura mujer se entregó en los brazos de su primo, sintiendo su calidez y cerrando los ojos para poder dormir un rato al sentirse segura y protegida

Al despertar, Sirius la seguía manteniendo abrazada. Le dio un beso en la mejilla prometiéndole que lo visitaría nuevamente cuando tuviera la información que necesitaban y se fue de regreso al castillo mucho más ligera al haberle confesado su mayor secreto a su única familia.