DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.

Nota Traductora: Hola a todos! Muchas gracias por todo su apoyo. Sigo con una actualización por semana, pero espero retomar el ritmo a la brevedad… les agradezco mucho su paciencia =) ¿Empezamos la cuenta regresiva? Estamos a 10 capítulos del final; así que cuenten conmigo! jajaja

Quiero agradecer muchísimo a mi beta Sunset82, quien de ahora en adelante me estará apoyando con la revisión de los capítulos.

Nota Autora: ¡Sorpresa! Quería darles a todos un regalo por ser tan buenos conmigo, ¡así que aquí hay una actualización anticipada! Para responder algunas preguntas, sí, mi programa de actualización generalmente es una vez por semana los fines de semana.

Además, estoy * viviendo * por el entusiasmo de todos por la UA. El plan es terminar TRTTD, luego comenzar el POV de Draco, luego comenzar la AU.

Muchas gracias chicos.

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La Forma Correcta de Actuar

Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8

Capítulo 26

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Hermione pasó el resto de la semana limpiando su cubículo en el Ministerio, despidiéndose de sus compañeros de trabajo y amigos, y recibiendo palizas de sus maestros Sangre Pura.

Ya se había diseminado la noticia de que se uniría a M.C.G. a partir del jueves. Skeeter escribió una breve reseña sobre Draco en El Profeta que detallaba sus actuales citas sociales y estatus sentimental -sorprendentemente, Katya no era mencionada-, y lograba enumerar a los Consultores en Jefe que se habían integrado a la empresa. Hermione reconoció algunos nombres, como Cuthbert Mockridge, quien se había retirado de la Oficina de Enlace con Duendes. Hermione recordó que Draco lo había mencionado.

El viernes, recibió dos Vociferadores anónimos en el Ministerio. El primero de algún fanático Sangre Pura que estaba disgustado al descubrir que el apellido Malfoy se contaminaría con su mugrosa sangre y sus costumbres Muggles; y el segundo reprendiéndola por dejar atrás su futuro y seguir a ciegas a un Mortífago. Le tomó treinta minutos poder salir de la oficina que había cerrado y silenciado. Su estado de ánimo ese último día estuvo esencialmente arruinado hasta que sacaron un pastel y le hicieron una pequeña fiesta de despedida.

Se llevó a casa su última caja y le dio un abrazo a Aiden. Él le sonrió y le prometió que intentaría pasar por la librería de vez en cuando. Hermione se lamentó por nunca haber tenido una segunda cita con él, aunque honestamente no tenía interés en tenerla, era realmente cuestión de principios.

Había logrado sobrevivir a sus clases del fin de semana, aprendiendo sobre arquitectura gótica y cómo crear una bandeja de quesos, y para el lunes estuvo luchando contra sus nervios desde las cuatro de la mañana. Cuando escuchó a Ginny salir para su práctica a las cinco, decidió que era hora de levantarse y dirigirse a la oficina. Tenía una caja más de cosas empacadas por llevar.

Hermione se paró frente a los ascensores de M.C.G. a las 7:30 a.m., sosteniendo una caja mediana sobre la que había arrojado un hechizo Ligero como Pluma. Las puertas se abrieron y se sintió aliviada de que Dorothea ya no estuviera parapetada al frente, sino que encontró a una sonriente chica pelirroja de nariz chata.

—¡Hola, soy Melody! —La joven se levantó de recepción y extendió la mano para estrechársela. Hermione movió la caja y extendió su mano. Otro maldito apretón de manos.

—Hola Melody. —Hermione se apartó el cabello de la cara—. ¿Eres nuestra recepcionista?

—¡Una de ellas! —Tenía dientes anchos, pero en general, era bastante atractiva—. ¡Oh! Se supone que debo comunicarles a todos que hay una reunión del personal en pleno a las 9 a.m., posteriormente otra sólo para Consultores en Jefe a las 9:30 a.m. También tiene un memorándum en su escritorio al respecto.

—Brillante. Gracias, Melody.

Hermione caminó arrastrando los pies hacia la puerta de su oficina, logró abrirla con una mano y encontró a Blaise Zabini en su silla, con las piernas sobre su escritorio.

—¡Ah! El pájaro que madruga atrapa el gusano, —dijo Blaise. Sus dedos jugaban con una pluma. Probablemente su pluma.

Hermione lo miró meneando la cabeza, y dejó caer estrepitosamente su caja en una de las sillas de invitados. ¿Qué tan temprano había llegado para estar ahí antes que ella?

—Entonces, de acuerdo a tu alegoría, ¿soy el pájaro o el gusano? —Frunció el ceño y puso las manos sobre las caderas.

Zabini le sonrió de lado.

—Eres demasiado inteligente para tu propio bien, Granger.

Hermione sonrió y sacó tres libros de su caja. —Sí, eso me han dicho. —Se aproximó a las estanterías cercanas a la puerta y comenzó a llenarlas—. ¿Qué puedo hacer por ti, Blaise?

—Sólo quería traer esto. —Se levantó de la silla y sacó un trozo de papel de su bolsillo interior. Lo desdobló y lo dejó sobre su escritorio justo cuando ella volvía por otra ronda de libros.

El papel rezaba Divulgación de Relación de Oficina. Hermione parpadeó ante el título. Escaneó el documento para ver que la línea Asociado N° 1 tenía impreso el nombre de Blaise y su firma. El Asociado N° 2 estaba en blanco.

—Pensé que sería mejor adelantarnos con esto, Granger. —Hermione lo miró y el rostro de Blaise estaba juguetonamente serio—. Antes de que suceda lo inevitable. —Sus labios se torcieron.

Hermione sintió que su mandíbula se abría de golpe y se sonrojó, pero no pudo evitar que su boca intentara sonreír. ¡Era el canalla más odioso que había conocido!

Hermione se aclaró la garganta y volvió su expresión lo más seria posible.

—Oh, Blaise, cariño, —comenzó—, sabes lo riguroso que es este Contrato de Amor. Nunca funcionaría entre nosotros, mi amor. —Hermione reprimió una sonrisa mientras llevaba más libros a los estantes.

—Ah, pero creo que te estás olvidando de algo, cariño, —dijo. Hermione se volvió hacia él después de haber colocado el primer libro. Blaise se sentó en el borde de su escritorio—. Ambos estamos en el mismo nivel. No estás por encima de mí, ni yo por encima de ti; aunque estoy abierto a las dos opciones, para que lo sepas. —Sus ojos brillaron y Hermione miró hacia abajo, apretando los labios para evitar sonreír ante sus ridiculeces—. Los Consultores en Jefe que salen con otros Consultores en Jefe no presentan ese enredo.

Hermione lo miró. Estaba tan cómodamente sentado sobre su escritorio, sonriéndole socarronamente. Estaba bromeando, ¿cierto? Él sólo estaba... provocándola. Ella negó con la cabeza y regresó a buscar más libros.

—Desafortunadamente, Blaise, ya firmé uno de estos con Mockridge. Hemos estado haciéndolo como gusarajos desde hace meses.

Hermione lo miró inocentemente, infundiendo pesar en su mirada. Observó cómo el ojo de Blaise se contrajo cuando le vino a la mente la imagen de Cuthbert Mockridge, de ochenta años.

—Oh que pena. —Dijo sonriendo.

—Mhm —Ella asintió.

Los ojos del chico brillaron y Hermione pensó en lo peligroso que debía ser para las brujas jóvenes en los cubículos, como Melody.

Se escuchó un golpe en el marco de su puerta. —¿Granger? —Ella se giró para ver a Draco levantando la vista de un papel que sostenía. Por Merlín, se veía tan guapo hoy, vestido para impresionar en su primer día.

Hermione observó cómo los ojos de Draco parpadeaban entre Blaise, todavía cómodamente sentado sobre su escritorio, y ella.

Draco continuó hablando. —Quentin Margolis quiere programar una reunión con nosotros la próxima semana. Yo estaré disponible toda la semana, así que por favor respóndele y házmelo saber en cuanto se concrete. —Le entregó la carta que sostenía y Hermione la hojeó. Todo se quedó en silencio. Hermione levantó la vista, Draco estaba frunciéndole el ceño a Blaise, y él respondía con una sonrisa burlona.

—Blaise, ¿tienes preparada tu reunión de ésta tarde con Dogberd?

—Sí, señor. —Los ojos de Blaise bailaron.

—Brillante. Reúne tus notas y te veo en cinco minutos en mi oficina.

Blaise se llevó una mano al corazón. —Sr. Malfoy, ¿no confía en mí?

Draco lo miró a los ojos. —No.

Blaise se rió entre dientes, saltó del escritorio y se fue con un —Hasta pronto, Granger.

Draco lo observó salir de la habitación.

—¿Quién es Dogberd? —preguntó Hermione mientras tomaba algunos otros libros para acomodar.

—Está a cargo de los Chudley Cannons. —Draco se volvió hacia ella, mirándola—. Blaise está intentando conseguir que trabajemos su Marketing y Relaciones Públicas.

—Vaya —Hermione lo miró—. Eso es un gran trato, ¿no? —Llevó los libros hacia los estantes. Hermione hizo un gesto en dirección a la puerta, por donde acababa de salir Blaise—. ¿Él es bueno? ¿Tiene alguna idea de lo que está haciendo?

—Desafortunadamente, es el mejor.

Hermione lo miró por encima del hombro y Draco sonrió, sacudiendo la cabeza.

—Me alegra saber que vale la pena el esfuerzo. —Se rió entre dientes.

—¿Te gusta tu oficina?

Hermione colocó el último libro y se dio la vuelta. —Me encanta. —Se apoyó sobre los estantes y sonrió. Draco la miraba.

—Bien.

Su pecho se había entibiado, pensando en la última vez que tuvieron un contacto visual similar. Al otro lado de un salón resplandeciendo con champaña; y antes de eso, a tan solo unos centímetros de distancia en un balcón.

Miró al suelo, respiró hondo y regresó a su caja, pasando al lado de Draco. —Entonces, ¿una reunión del personal en pleno hoy a las nueve? ¿Seguida de una reunión para Consultores en Jefe?

Hermione comenzó a sacar sus pertenencias de la caja, una foto enmarcada de ella con sus padres, pequeños adornos que habían estado previamente en su escritorio del Ministerio. Levantó la vista cuando Draco no respondió; sus ojos estaban sobre el escritorio, donde todavía reposaba el trozo de papel con la firma de Blaise.

Su corazón se detuvo.

—Hum, sí. —soltó Draco evasivamente y Hermione abrió la boca para explicarse, para negarlo, para decir lo que fuera—. Sólo una pequeña convivencia de bienvenida, en realidad. —Se enderezó la parte delantera de su túnica y asintió con la cabeza—. Te veré a las nueve.

Hermione vio cómo se apagaban los ojos de Draco antes de irse.

Echó la cabeza hacia atrás y gruñó. Tomó la maldita Divulgación de Relación de Oficina y le prendió fuego.

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Hermione se dirigió a la sala de conferencias en el lado opuesto del piso a las 8:50 a.m. Salió de su oficina y se sorprendió al ver tanta gente llenando los cubículos. Cerró la puerta y un hombre en el cubículo más cercano a su oficina se levantó y la saludó.

—Srta. Granger. —Se acercó a ella y le tendió la mano. De nuevo, las lecciones de Madame Michele abandonaron su cerebro—. Soy Walter, su Asociado.

—¿Mi…?

—Su Consultor Asociado. —Walter tomó su bloc de notas y le indicó a Hermione que continuara hacia la sala de conferencias—. Cada Consultor en Jefe tiene uno o dos Asociados, ¡y yo soy el suyo! —Hizo un gesto de "¡ta-dán!" que hizo a Hermione sonreír.

Era... bastante guapo... y casado. Hermione descubrió el anillo. Parecía tener unos treinta y cinco años, y de pronto se sintió muy extraña por ser jefa de ese hombre mayor que ella.

—Eso es maravilloso. Hola, Walter, encantada de conocerte. —Giró en la esquina alrededor de un conjunto de cubículos y Walter la siguió—. ¿Y dónde trabajabas antes de llegar aquí?

—Trabajaba en el Santuario de Dragones en Rumania.

Hermione se detuvo en medio del pasillo y se giró hacia él con ojos brillantes. —¡Oh! Entonces debes conocer a...

—¿A Charlie Weasley? ¡Sí! —Walter sonrió—. Es uno de mis mejores amigos.

—¡Oh, eso es maravilloso! ¿Por qué dejaste el Santuario? —Hermione continuó avanzando por el pasillo cuando notó que estaban impidiéndole el paso a una buena cantidad de personas.

—Mi esposa está embarazada, —respondió él, sonriendo—. Entonces, ya era hora de dejar atrás los pleitos con Dragones. O eso me dijo ella.

Hermione sonrió. —Estoy segura que está feliz por tenerte a salvo.

Walter le abrió la puerta y Hermione entró en una sala de conferencias un poco más grande que la que ella y Draco usaban en el Ministerio. Luego, Walter mantuvo la puerta abierta para algunas otras personas, por lo que Hermione se separó de él por un momento. Draco estaba de pie al otro lado de la sala, al frente de la mesa de conferencias, hablando con Cuthbert Mockridge. Había unas diez sillas alrededor de la mesa y otras veinte apoyadas contra las paredes. Melody la saludó desde un asiento cercano a la puerta.

Estuvo a punto de tomar la silla junto a Melody, un poco apartada de todos, cuando notó un folleto sobre la mesa con el nombre de Wendell Wentworth en la portada. Miró a la derecha y vio que el nombre de otro Consultor en Jefe estaba impreso en el folleto de al lado. Parecía que habían asignado asientos.

Pasó junto a Melody hacia el otro lado de la mesa, dejando atrás el nombre de Mockridge y el nombre de Dorothea.

Justo a la izquierda de Draco, estaba Hermione Granger -Relaciones con No Magos. Jaló su silla y se sentó, frunciendo el ceño. Había pensado que su División era aislada, un tema aparte. Era una idea extraña para ser parte de un Grupo de Consultoría, y siempre supuso que sería la "hermanita menor" de la Compañía, yendo y viniendo para atraer buenas opiniones. Pero estaba sentada a la izquierda de Draco, como si fuera importante de algún modo. Más importante que Wentworth y Mockridge, que al parecer trabajaban estrechamente con Draco en Consultoría Financiera.

Levantó los ojos y encontró a Blaise frente a ella, mirándola. Oh perfecto.

Hermione comenzó a hojear su folleto. Declaraba la misión de la empresa, desglosaba los objetivos y presentaba gráficos de rentabilidad.

Precisamente a las nueve en punto, Mockridge tomó asiento y Draco llamó al equipo a prestar atención. Hermione miró alrededor de la habitación y descubrió que el personal de apoyo y los Consultores Asociados estaban alineados contra las paredes. Algunas de las jóvenes brujas en la habitación tenían los ojos clavados en Draco.

—Bienvenidos. Sean todos Bienvenidos —comenzó Draco—. Gracias a todos por arriesgarse junto a Malfoy Consulting, y arriesgarse por ustedes mismos. —Golpeó con un nudillo el folleto frente a él—. Dorothea ha preparado unos folletos maravillosos, que confío en que podrán revisar en su tiempo libre. Pero quería aprovechar éste momento para dejar que todos se presenten, y nos cuenten qué harán aquí. —Se giró hacia Hermione—. ¿Granger?

Hermione casi saltó. Draco se sentó. Su corazón latía rápidamente, pensando que en realidad no conocía la respuesta a esa pregunta. Se levantó de su asiento y sintió que todos los ojos estaban puestos sobre ella.

—Hola a todos. Soy Hermione Granger, —comenzó —. Algunas personas alineadas en las paredes estiraron el cuello, intentando mirarla por encima de sus compañeros—. Soy la Consultora en Jefe de Relaciones con No Magos, específicamente con criaturas mágicas y relaciones Muggles. —No estaba segura de si debía decir algo más, pero las palabras fluían a borbotones de su boca—. Vengo del Departamento de Criaturas Mágicas del Ministerio, y he desarrollado una fuerte relación con algunos grupos de distintas especies. —Podía sentir el calor agolpándose en su cuello—. Hum, y ser una hija de muggles ayudará con el resto... —Algunas personas se rieron en voz baja, y un par de brujas jóvenes le sonrieron—. Hum... —Miró a Draco—. ¿Es eso todo lo que necesitaba decir?

Draco estaba reclinado en su silla, con el codo apoyado sobre la rodilla y cubriéndose la boca con una mano. Hermione podía distinguir la comisura de sus labios alzándose. —Más que suficiente, Granger. —Se mofaba de ella con la mirada.

Hermione entrecerró los ojos mientras lo miraba, agradeció a las personas en la habitación y volvió a sentarse. Dorothea se levantó y dijo:, —Dorothea Bulstrode, Administración. —Y se sentó.

Hermione se sonrojó. A medida que las personas continuaron presentándose sólo con su nombre y título, cada vez menos se molestaban en ponerse de pie para hablar. Hermione mantuvo sus ojos fijos en el folleto y finalmente levantó la vista para ver a Blaise sonriéndole, riéndose por lo bajo.

El resto del personal de apoyo y los Asociados terminaron de presentarse, y a Hermione le hizo gracia comprobar que Draco sólo había contratado varones para estar a cargo de Blaise.

Draco dijo algunas otras cosas, empoderando a todos, pero marcando su autoridad. Luego despidió al personal de apoyo y a los Asociados. Les agradeció a todos y les pidió que pasaran a la página catorce del folleto de Dorothea.

—No quisiera ser hermético con ustedes respecto a las finanzas y operaciones. Me gusta pensar que aquí todos somos un equipo. —Se aclaró la garganta—. Dentro de cada Departamento, cada uno de nosotros seremos responsables de cumplir con los objetivos financieros, mantener el presupuesto, etc. —Golpeó su varita contra la pared y una versión ampliada de la página catorce apareció sobre la pintura.

Era el mapa financiero actual de Malfoy Consulting Group. Hermione no estaba segura de cuántas personas en la sala entendían que el capital inicial era la herencia de Draco, pero ella lo supo en cuanto vio que el ingreso estaba dividido en diez partes, proyectando cada martes entradas de capital a la cuenta.

Los ojos de Hermione recorrieron los números, por primera vez entendiendo a cuánto ascendía la herencia de Draco. Parpadeó, sorprendida y ansiosa. Draco no habría necesitado trabajar en lo absoluto. No habría necesitado trabajar un sólo día de su vida y, sin embargo, había iniciado una empresa. Había aventado todo por la borda para dejar su huella en el mundo.

Él había estado hablando y ella no había escuchado, así que intentó ponerse nuevamente en sintonía, mientras él comenzaba a discutir los ingresos proyectados para los meses de enero y febrero.

Cuthbert Mockridge intervino. —Éstas diez entregas... Bueno, las cosas se pondrán bastante apretadas a fines de enero y posiblemente en febrero una vez que se cobren los cheques de pago.

—Sí. —Draco no dijo nada más.

—Bueno —suspiró Mockridge—, ésta inversión... —Mockridge se rascó la barba—. ¿Le preocupan esas transferencias? ¿Podría existir alguna... contingencia? —Por la forma en que había hecho la pregunta, Hermione pudo deducir que Mockridge entendía que se trataba de la herencia de Draco. Y entendía que provenía de Lucius.

—No lo creo. —Draco se encogió de hombros. Hermione parpadeó. Él no tenía ni idea... — Pero, sí, las cosas van a ser difíciles si no trabajamos de inmediato en nuestro flujo de ingresos.

Hermione se preguntó cómo pagaría la comunidad de Criaturas Mágicas por sus servicios. Toda su División era prácticamente un agujero negro financiero.

—También estamos buscando a alguien para ocupar nuestro puesto en Relaciones con el Wizengamot, así que por favor corran la voz, —dijo Draco.

Hermione frunció el ceño. ¿No era esa la posición que Tiberius Ogden ocuparía? ¿El padre de Noelle?

Draco continuó. —Por lo tanto, yo actuaré como Consultor del Wizengamot por el momento, con la ayuda de Corban Hartford, a quien conocieron la semana pasada. Por favor acérquense a él si requieren un ascesor para sus propios proyectos.

—En una nota más amable —Draco sonrió—. Mañana nos visitará El Profeta, junto con algunos reporteros. Rita Skeeter escribirá un artículo de nosotros, tomará fotografías, y entrevistará al personal. Espero obtener buena publicidad para MCG. Así que vístanse lo mejor que puedan, y yo les enviaré ésta tarde un memo con los puntos que queremos tratar, por si necesitan una pauta.

Vístanse lo mejor que puedan. Brillante. Hermione golpeteó la mesa con su pluma.

—Gracias a todos por estar aquí hoy. La reunión ha concluido. —Draco cerró la carpeta frente a él y se levantó de la silla. Su túnica gris estaba estilizada como un traje muggle, por lo que cerró los botones delanteros mientras se ponía de pie.

Hermione guardó rápidamente su pluma y papeles. Los otros miembros del personal ejecutivo se estrechaban las manos y conversaban sobre sus familias.

—Granger.

Hermione levantó la vista para ver a Draco asomando la cabeza por la puerta.

—Tienes una reunión a las 10 a.m. en tu oficina.

Sus ojos se abrieron. —¿Yo? —Saltó de su silla y siguió a Draco, quien la condujo por el piso de la oficina, ignorando al cuerpo secretarial que batía las pestañas a su paso—. ¿Necesito tener algo preparado? ¿Con quién es la reunión? ¿Me perdí algún memo?

—Cálmate, Granger. —Se detuvo frente a su puerta—. Es sólo una cita preliminar.

Draco abrió la puerta de su oficina y se hizo a un lado para que ella entrara primero. Una mujer con abundante cabello negro se giró en la silla de visitantes, y Hermione se detuvo en seco en la puerta cuando Pansy Parkinson le sonrió.

—Granger, —dijo Pansy—. Es maravilloso verte de nuevo.

Hermione vio a Pansy levantarse de su silla, sus largas piernas llevándola a través de la habitación. Extendió la mano hacia Hermione y la tomó. Ella estrechó su mano como un caballero. Si el cerebro de Hermione hubiera estado funcionando, habría pensado que eso era interesante.

—Espero que hayas estado bien. —La cuidada mano de Pansy soltó la suya. Miró por encima del hombro de Hermione hacia Draco y dijo, —Aquí estaremos bien, Draco.

Los grandes ojos de Hermione se encontraron con los grises neutros de Draco. Él miró de un lado a otro entre las dos mujeres, y luego cerró la puerta detrás de él.

Hermione miró la manija de la puerta, rogando que volviera a abrirse, antes de recordar que esa era su oficina, no la Sala Común de Slytherin. Se volvió hacia Pansy y tomó el control de la reunión lo mejor que pudo.

—Pansy. —Intentó sonreírle, pero ella ya le estaba sonriendo, como si fueran viejas amigas—. Por favor siéntate. —Pansy volvió a sentarse en la silla que ya había ocupado, y Hermione rodeó su escritorio para mirarla de frente—. ¿También formas parte del personal de M.C.G.? Me disculpo por no estar al tanto.

—Oh, no, —dijo Pansy, agitando la mano al aire—. Sólo espero crear una relación laboral con la empresa.

—Maravilloso, —dijo Hermione mientras enderezaba sus lápices y golpeaba su tintero—. ¿Y en qué División estás más interesada?

—En tí.

Hermione levantó la vista y Pansy estaba sonriendo. De repente sintió que estaba en el Gran Comedor otra vez, y Pansy había descubierto otra forma de burlarse de ella.

—¿En mí? —repitió Hermione.

—Granger —comenzó Pansy, sacando un gran libro de su bolso—. Me mudé a Francia después de la batalla final e inmediatamente comencé a estudiar con Madame le Roux. —Dejó caer el libro sobre el escritorio de Hermione.

—Oh. Eso es... maravilloso.

Pansy estudió su rostro por un momento antes de aclarar, —Madame le Roux es la diseñadora de ropa mágica más reconocida en toda Europa Mágica.

—Sí, por supuesto. —Hermione asintió con la cabeza como si hubiera cometido un error accidental, en lugar de tener una falta de conocimiento.

—Ella fue quien diseñó el vestido de novia de tu amiga, Fleur Weasley, —ofreció Pansy, como si eso la ayudara a hacer sonar las campanas—. Bueno, como sea; he comenzado mi propia línea de moda para la "Bruja Empresarial Moderna"; una mujer que creo que debe ser reconocida tanto por su feminidad como por su fortaleza, por su inteligencia y astucia, y por su liderazgo en los negocios del Mundo Mágico.

Pansy la miró expectante.

—Maravilloso. —Hermione sintió que esa era la única palabra que sabía hoy.

Pansy abrió el libro. La primera página era un anuncio impreso de Corazón de Bruja con una impresionante chica de veintitantos que llevaba una cartera amplia. Vestía lo que parecía un traje sastre Muggle, pero inspeccionándolo más de cerca, el traje en realidad era una túnica mágica. Era una combinación perfecta de las dos culturas. Hermione miró confundida a la antigua Purista de Sangre Slytherin.

—La línea Parkinson se centra en la yuxtaposición de lo Muggle y lo Mágico, creando un mundo donde ambos pueden coexistir.

Pansy pasó la página para mostrar el boceto de una mujer con largas túnicas mágicas, pero las túnicas estaban ceñidas a la cintura, como un vestido muggle. La siguiente página tenía una versión del moderno traje sastre de pantalón. Pansy continuó explicando sus diseños, mientras pasaba las páginas, y Hermione se sintió abrumada. La ropa se veía hermosa y las modelos en los anuncios impresos eran igual de hermosas. Pansy parecía estar terminando su "presentación", o lo que fuera que estuviera haciendo, y Hermione todavía se sentía confundida.

—La línea Parkinson espera ser la casa de modas más destacada para los profesionistas en la actualidad. —Y con eso, Pansy cerró su libro—. Todo lo que necesitamos ahora es conseguir a la modelo perfecta. Alguien que no sólo use nuestra ropa en el mundo profesional, sino que también encarne los ideales de la "Bruja Empresarial Moderna".

Pansy miró a Hermione a los ojos con una sonrisa. Hermione parpadeó.

—Por supuesto, —dijo Hermione—. Estoy segura que al cuerpo secretarial le encantaría conocer tu línea.

—¡Maldita sea, Granger! —Pansy dejó su libro sobre el escritorio—. ¿Eres la bruja más brillante de nuestra generación o no? ¡Estoy hablando de ti! —Pansy puso los ojos en blanco—. Queremos que seas nuestra portavoz.

Hermione estaba dividida entre el alivio porque Pansy finalmente actuara como era en realidad, y la sorpresa. —¿Yo?

—¡Sí! Eres la mujer de más alto rango en la Compañía más novedosa de todo el Mundo Mágico. Eres una heroína de guerra que es fotografiada diariamente en todos los tabloides. Cuando estés en la portada de Corazón de Bruja o en las páginas centrales de El Profeta, queremos que lleves la línea Parkinson, y encarnes los ideales de la Bruja Empresarial-

—Sí, sí. La "Bruja Empresarial Moderna". —Hermione miró las vetas de la madera de su escritorio. Se sentía un poco avergonzada, por ser señalada para algo como aquello. Ella nunca había estado interesada en la moda o las cosas femeninas, por lo que representar a un grupo completo de personas que tenía esos intereses no era... Pero después pensó que decir "no" no era una opción. Draco claramente quería que tuviera esa reunión. ¿No confiaba en ella para representar correctamente a la Firma con su ropa diaria? ¿O simplemente estaba ayudando a una vieja amiga con su nuevo negocio?

—¿Cómo funcionaría esto? —Preguntó Hermione—. ¿Qué significa ser la "portavoz" de la línea Parkinson?

Pansy sonrió, y Hermione reconoció en ese momento un brillo en sus ojos que había visto antes en los de Draco. Significaba que ella estaba ganando.

—Todos los domingos por la noche recibirías por lechuza la ropa de esa semana. Puedes devolver las prendas la siguiente semana cuando te lleguen las nuevas. Yo las etiquetaré para lunes, martes, etc., pero si tuvieras alguna duda o si algo no te queda apropiadamente, estaré disponible por Red Flú todas las mañanas de seis a ocho. Y, en general, los cinco conjuntos pueden ser intercambiados.

—Entonces, ¿recibiría cinco conjuntos nuevos cada semana? ¿Cuánto tiempo durará esto? —Hermione pensó en la túnica azul en su armario, que era su túnica "para salir". Usualmente la usaba dos veces por semana. Ni siquiera estaba segura de tener actualmente cinco atuendos para usar sin repetir durante la semana.

—Iniciaríamos con un contrato de tres meses y luego podemos hacer una revisión a partir de allí.

—¿Tres meses? —Hermione se quedó boquiabierta—. ¿Tres meses de ropa nueva cada semana?

—Bueno, tal vez repitas un abrigo o una falda-

—Pansy, esto realmente suena encantador, —la detuvo Hermione—. Pero es un tanto abrumador. Y ni siquiera hemos hablado del costo. En este momento realmente no tengo los recursos para-

—Granger, —dijo Pansy. Su ceja perfectamente delineada se arqueó—. Serías nuestra portavoz y modelo. No tendrías que pagar nada.

—¿Qué? —Hermione miró el rostro de Pansy, preguntándose cómo había logrado que su maquillaje luciera así.

—Cuando alguien te pregunte "¿Qué llevas puesto?" tú responderás "Parkinson". Así es como pagarás por esa ropa. Además. No te la vas a quedar; es como si estuvieras alquilándola. Todo es muy simple.

Hermione todavía estaba impactada, y Pansy debió notarlo.

—Hagamos una prueba, ¿te parece? ¿Sólo por ésta semana? —Pansy sacó un bolígrafo y una libreta de su bolso—. Escribe aquí tu dirección, y ésta noche, cuando llegues a casa de la oficina, tendrás ahí esperándote cuatro atuendos para el resto de la semana. Además, el fotógrafo estará aquí mañana. Querrás vestirte lo mejor posible.

Hermione se había estado preguntando que usaría el día de mañana mientras las cámaras estuvieran ahí, así que realmente no perdía nada por darle su dirección a Pansy.

Mientras entregaba el trozo de papel con el número de su apartamento, Pansy sonrió y dijo —Espérame mañana a las 6 a.m.

—A las... oh. ¿Vendrás mañana por la mañana?

—Sólo para asegurarme de que todo te quede bien, ver si necesito ajustar las medidas en el último minuto, —dijo Pansy, tomando su libro y poniéndose en pie—. Llevaré una estilista para tu cabello y maquillaje, para que no tengas que preocuparte por eso. —Agitó la mano y Hermione se dio cuenta de que no se había "preocupado por eso" en absoluto. Ni siquiera había pensado en su cabello o maquillaje.

—Bien. —Hermione se levantó para acompañarla a la puerta, sintiéndose un poco mareada—. Pansy, ¿estás segura de esto? Quiero decir, tiene que haber alguna otra persona que ejemplifique a tu "Bruja Empresarial Moderna". Alguien que esté en los periódicos con suficiente frecuencia y... ¡Katya! ¿Qué opinas de la novia de Dra... hum, de Katya Viktor?

Pansy hizo una mueca. —Como es una modelo, Katya ya ha firmado con algunos diseñadores. Y además, la odio.

Hermione se rió a carcajadas. Reprimió su sonrisa, con la preocupación cosquilleando en su rostro.

—Hermione —Pansy le sonrió de lado—. Eres la bruja de quién más se habla en toda Europa. La más fotografiada, la más respetada... y pronto será la más temida. —Hermione parpadeó—. ¿No es hora de que comiences a vestirte como tal?

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No tuvo la oportunidad de contarle a Ginny sobre la llegada de Pansy y su equipo. No esperaba que Ginny tuviera el día libre. Entonces, cuando la pelirroja llamó a la puerta del baño a las 5:45 a.m. mientras ella salía de la ducha, Hermione saltó asustada.

—Hermione... Tu amiga Pansy Parkinson está aquí...

Se envolvió con una toalla y abrió la puerta, dejando salir el vapor. La expresión de Ginny era de asombro y su cabello estaba alborotado debido al sueño.

—Dime que esto es una pesadilla.

Antes de que Hermione pudiera responder, Pansy apareció detrás de Ginny.

—¡Hermione, cariño! Me alegro de que ya te hayas duchado. ¿Qué tipo de humectante usas?

Hermione pestañeó. Estaba parada frente a Pansy Parkinson usando sólo una toalla. Ginny tenía razón, esto era una pesadilla.

—Hummm... Bueno, tengo un producto Muggle que a veces me pongo en los brazos...

Los ojos de Pansy se agitaron. —¿No usas humectante? —Sus ojos vagaron por su rostro—. Por Merlín, hasta ahora has tenido suerte... —Y de repente ella abrió la puerta del baño y estaba poniéndole las manos sobre la cara. Hermione sintió que estaba a punto de asfixiarse, o que le sacarían los ojos—. Excelentes poros, Granger.

—…Gracias.

—Llevo años diciéndoselo. —Ginny negó con la cabeza mientras la miraba, con mechones de cabello alzándose sobre su cabeza.

—Sí, en verdad deberías usar humectante. Ginevra, ¿has probado el ungüento Híper Hidratante de Harper Hoddy?

—He oído hablar de él, sí.

—Es encantador. Debes probarlo. Tengo una muestra.

—¡Oh maravilloso!

Hermione las miró a ambas... ¿relacionándose? Pansy llamó a alguien en la sala, y justo después una de las hermanas Greengrass estuvo también en la puerta.

—Daph, ¿me puedes dar dos muestras del ungüento Híper Hidratante?

Daphne Greengrass no era la chica dulce que conoció en la Gala de Año Nuevo. Hermione se dio cuenta que era igual de bonita que su hermana menor, aunque menos dispuesta a sonreír.

Después de que Pansy y Ginny continuaron hablando sobre el ungüento, y Daphne le preguntó si sabía cómo aplicarlo, —¿Qué no se embarra en toda la cara? —y después de que Daphne le enseñara la técnica del círculo ascendente, Hermione fue conducida a la sala, todavía usando sólo una toalla.

Tracey Davis estaba allí, preparando una estación de peluquería. Ginny jugó a ser anfitriona enfundada en su pijama rosa, ofreciendo café y té, y luego preparando una bandeja con magdalenas.

Daphne presionaba su rostro mientras Tracey tiraba de su cabello, Ginny y Pansy hablaban de zapatos. Hermione se quedó quieta y daba un sorbo a su café cada vez que Daphne hacía a un lado una brocha. Tracey le secó el cabello y se lo recogió en un moño que denominó "coleta de poder" que después onduló. Pansy tenía tendencia a hacerle preguntas cada vez que Daphne estaba en medio de algo, lo que hacía que Daphne frunciera el ceño mientras ella respondía.

Cuando Daphne se le acercó con un delineador de ojos se le ocurrió una idea, ¿qué pasaría si le pintaban la cara como payaso y le arruinaban el cabello? ¿Qué pasaría si esas chicas Slytherin la estaban torturando para que se viera ridícula en las fotografías de prensa? Su corazón dio un vuelco, pero luego recordó que Ginny estaba en la habitación. Ella sabría si estuvieran haciendo algo así.

Cuando las chicas terminaron, Pansy le dijo que se probara el vestido que había puesto sobre su cama. Entonces, en algún momento, Pansy había entrado a su habitación. Maravilloso.

Una vez dentro de su dormitorio, Hermione cerró la puerta y finalmente se quitó la toalla. Suspiró, con el estómago un poco apretado pensando en la entrevista de hoy. Y en cómo lidiaría con Skeeter. Y con Draco, y Blaise, y Pansy.

Volteó para ver un vestido verde oliva sobre su cama, con una especie de chaleco encima. Había un par de zapatos de tacón color beige en el suelo. No era... algo que ella hubiera elegido alguna vez, pero podía ver cómo encajaba con la estética de la "Bruja Empresarial Moderna" de Pansy.

Se deslizó el vestido sobre la cabeza; le gustaba lo ligera que era la tela y cómo se abrían las largas mangas hasta los codos. La parte inferior llegaba justo encima de las rodillas, y estaba agradecida por que no fuera algo demasiado revelador ni nada por el estilo. Se giró para verse en el espejo y tuvo que dar un paso hacia atrás.

Su cutis se veía perfecto. Sus cejas estaban un poco más oscuras y definidas, y sus párpados se veían oscuros y profundos sin parecerse demasiado a... bueno, a una prostituta. Su cabello estaba recogido en una coleta alta, apretada y bajo control, con rizos cayendo sobre sus omóplatos.

El vestido le quedaba perfecto. Tomó el chaleco, lo desabotonó y lo deslizó sobre sus hombros. Era más parecido a un corsé, en realidad. Era de piel marrón claro y cuando comenzó a abrocharse el cinturón que llevaba al frente, Pansy entró sin anunciarse. Como la íntima amiga que era.

—Oh, Granger. —Pansy se llevó las manos a los labios. Hermione se miró a sí misma. ¿Había hecho algo mal? Pansy continuó—. ¡Te ves increíble!

Ginny entró corriendo, todavía luciendo adorable en su pijama, y Tracey y Daphne la siguieron, con los ojos muy abiertos y alegres. Pansy le impidió abrocharse el chaleco, alegando que no tenía idea de lo pequeña que era, y usó su varita para ajustar la tela del vestido para subirla hasta las costillas. La ayudó a abrocharse el chaleco, pidiéndole a Hermione que levantara sus senos para que se alzaran por encima de los apretados botones. Hermione se puso los tacones color piel y se miró en el espejo, Pansy apareció sobre su hombro.

Esa es la Bruja Empresarial Moderna.

Incluso Daphne sonrió.

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Pansy, Tracey, Daphne y Hermione se metieron al ascensor rumbo al piso superior. Hubo una tormenta de actividad en cuanto se abrieron las puertas. Rita hablaba con Walter, Bozo fotografíaba la oficina -enfocándose un poco más de la cuenta en Melody- y otro periodista estaba hablando con Wentworth.

Pansy pasó junto a todos, encaminando a su tribu hacia la esquina trasera izquierda. La oficina de Draco. Nunca la había visto antes.

Todo era acero y cuero y desbordaba una masculinidad hilarante. Era casi del mismo tamaño que la suya, salvo que en lugar de una pared de estanterías, tenía un sofá de cuero negro al lado de un librero sencillo. Su escritorio parecía hecho de piedra en lugar de madera, algo similar a la obsidiana o al mármol oscuro. Su oficina era imponente y sexy. Y pensó en lo opuesta que se veía en comparación con su oficina.

Afortunadamente, Draco no estaba en la oficina, pero Blaise hablaba con uno de los periodistas, mientras un fotógrafo danzaba a su alrededor. Blaise la miró de arriba abajo cuando entró y ni siquiera pudo encontrar un comentario que hacer, pero sonrió mientras continuaba con lo que estaba diciendo. Parecía que Tracey y Daphne estaban ahí para revisar el cabello y la piel de los demás que serían fotografiados. Daphne llevó a Blaise a un lado para suavizar su tez con un color más oscuro. Hermione los miró fruncirse el ceño mutuamente, sin hablar.

Rita se abalanzó sobre ella en ese momento, después de haberlos seguido a la oficina de Draco. Hermione respondió preguntas sobre cuál sería su papel en Malfoy Consulting y qué casos la entusiasmaban más. Rita la empujó contra la ventana de Draco e hizo que Bozo le tomara algunas fotografías. Tracey se acercó y le acomodó la coleta, llevándole el cabello al hombro. Hermione no sabía cómo pararse o si debía o no sonreír, así que Pansy le colocó la mano sobre la cadera y le dijo que mirara por la ventana. A Bozo le encantó.

Mientras la colocaban en otra posición, Draco entró, deslizando el brazo dentro de su saco. Se detuvo en cuanto la vio y ella lo miró a los ojos. La cámara destelló. Draco se acomodó el cuello de la camisa y siguió hacia Rita, para estrecharle la mano. Rita se sonrojó.

Los fotógrafos se reunieron en la oficina de Draco, y lentamente los Consultores en Jefe fueron ingresando. Rita comenzó a colocarlos alrededor del escritorio de Draco, preparándolos para una foto. Tracey y Daphne comenzaron a correr de un lado a otro, asegurándose de que el cabello de los hombres estuviera en su lugar.

No fue hasta ese mismo momento que Hermione se dio cuenta. Ella era la única Consultora en Jefe femenina. Sí, Dorothea era Gerente Administrativa y estaría en las mismas reuniones, pero estaba en una habitación de hombres, en su mayoría Slytherins, posiblemente todos Sangre Pura. Hermione se sintió bastante energizada al descubrirlo.

Y así fue hasta que Rita le pidió que se sentara en el escritorio de Draco.

Ella la miró fijamente. Rita la arrastró para sentarla en la esquina del escritorio increíblemente costoso de Draco. Hermione lo buscó con la mirada, para ver si podía detener esto, y lo encontró hablando con Pansy al otro lado de la habitación. Al verlos juntos sintió un dolor en las costillas que luego ahuyentó. Draco volteó a verla mientras se deslizaba hacia el extremo del escritorio. Le dijo algo a Pansy y ésta le sonrió. Hermione bajó la mirada.

El resto de los Consultores en Jefe se colocaron alrededor del escritorio de Draco, dejando la silla abierta para él. Una vez que se sentó, comenzaron los destellos. Hermione sonrió, luego miró rápidamente a Wentworth, quien sonreía con confianza. Miró a Pansy que estaba negando con la cabeza. No, no sonrías.

Hermione dejó sus facciones en blanco. Eso no se sentía bien.

—Excelente. ¡Pausa! —dijo Pansy. Hermione estaba sorprendida de que pudiera tomar el control de la sesión fotográfica de ese modo. Tracey y Daphne se acercaron a los hombres, les peinaron el cabello de forma correcta y Pansy se acercó a ella—. Tienes que sonreír con los ojos, Granger. —Pansy le hizo una demostración—. Imagina que tienes un secreto.

«¿Cómo cuál?» pensó Hermione.

Comenzaron a tomar fotos nuevamente y Pansy le sonrió. ¿Era posible que lo estuviera haciendo bien? Los fotógrafos los reacomodaron varias veces, una vez que todos los demás se pararon detrás de Draco en su silla. Hermione y Blaise lo flanquearon.

Luego Rita despidió a todos los Consultores en Jefe, con excepción de Draco, Blaise y ella.

—Nos centraremos un poco en ésta nueva generación. —Los ojos de Rita brillaban—. Los emprendedores más jóvenes.

Tragó saliva. Skeeter los dirigió al sofá. Hermione de pronto se sintió muy rígida. La hicieron sentarse en el brazo del sofá. Se dio cuenta que la estaban tratando como a un accesorio. Pansy la vio fruncir el ceño y se acercó a ella.

—¿Qué está pasando en esa brillante cabecita, Granger?

—No estoy segura de que esto me guste, Pansy. Ésta Bruja Empresarial Moderna. Realmente no creo estar hecha para esto. —Hermione apartó la vista de Pansy y descubrió que Blaise las estaba mirando—. No me gusta cómo me están... aventando por todas partes. Como a una muñeca.

Pansy levantó una ceja. —Bueno, así es el mundo de la moda, Hermione.

—Entonces no creo que sea mi mundo.

Pansy asintió con la cabeza, pensando. —Completa ésta toma y yo lo arreglo.

Hermione la miró y luego asintió.

Hicieron que Draco se sentara en el sofá al lado del brazo donde la habían colocado. Pusieron a Blaise detrás del sofá, inclinándose hacia adelante. Hermione tuvo que cruzar torpemente las piernas, a sabiendas que el hombro de Draco estaba muy cerca de su cadera, y después de unas pocas tomas, le ordenaron colocar la mano en el respaldo del sofá justo detrás del hombro opuesto de Draco, inclinando su cuerpo en esa dirección.

Después de esa pose, Pansy los redirigió al escritorio. Hizo que Hermione se parara dos pasos al frente. Colocó a Blaise y a Draco detrás de ella, apoyándose contra el escritorio. Hermione de repente se arrepintió de haber dicho algo, ya que ahora estaba al frente y al centro. Pansy hizo que colocara las manos sobre su cadera, mirando con orgullo directo hacia la cámara. Hermione sintió el poder fluir a través de ella cuando las bombillas destellaron. Pansy hizo que los chicos se quitaran y le dio un libro a Hermione. Tomaron varias fotos de ella apoyada en el escritorio de Draco, leyendo un libro. Se sintió bastante cómoda. Le sonrió a Pansy.

—Señorita Granger, estoy adorando este atuendo suyo. ¿Quién la vistió? —La pluma de Rita se movió a su espalda.

Hermione miró a Pansy. Draco estaba de pie justo detrás de ella, recorriéndola con la mirada.

Parkinson —Hermione sonrió de lado. La cámara destelló.

Los labios de Pansy se separaron en una lenta sonrisa, y los ojos de Draco brillaron al observarla.

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Nota Traductora: Si quieren darse una idea de cómo luce la "Bruja Empresarial Moderna" visiten el pinterest de la autora! Lovesbitca8. Ahí encontrarán un tablero llamado "Parkinson Line" con ideas que la autora ha compartido. No tiene desperdicio. (Cuidado con los otros tableros, pueden encontrar spoilers)