Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a vampbirch.


31 de octubre, 2012

9:10 p.m.

—¿Está ebria?

—No —digo, y en serio.

—¿Estás seguro? Huele su aliento. —Me alienta Emmett, dándome un empujón con su codo, intentando acercarme a ella.

Me río.

—No está ebria, está feliz.

Él resopla.

—¿Es un camionero?9

Me encojo de hombros.

—Su nombre es Max.

—Irrelevante. ¿Conduce un Mac? —Emmett sonríe—. Ya no me agrada este hombre.

Realmente quiero estar de acuerdo con él, pero también conozco mejor a Max como para criticarlo por su nombre. He tenido una conversación completa con él desde que nos conocimos, y como que, más o menos, definitivamente, en serio, me gusta mucho…

No es un mal tipo.

Incluso llama a Brightside, "Chica soleada", lo cual pensaría que es extraño sino me gustara tanto el hombre.

—¡Si! —exclama Alec, saltando una y otra vez. Se encuentra de pie a un lado de la fogata, sacándole la lengua a Brightside. Ella se cruza de brazos y entrecierra los ojos—. Oh, no te pongas triste. ¿Quieres un poco de odio con ese ceño?

Brighside, que no acepta idioteces de nadie, le da un puñetazo a Alec en el brazo.

—Este chico también es raro —dice Emmett, señalando a mi nuevo amigo—. Me recuerda un poco a ti, así que supongo que tendré que soportarlo.

Hago una mueca. La gente sigue diciendo que Alec y yo nos parecemos mucho que podríamos ser gemelos. Quiero decir, tiene cinco años más que yo, es mucho más alto, y se corta el pelo más seguido.

Suelto un gruñido. Ahora me corto el cabello cada tres semanas.

Somos gemelos.

Todos aman a Alec. Es la estrella de la fiesta, incluso mi mama no se cansa de él. Lo llama "Alex" y lo obliga a comer toda la comida que hace para él.

Mamá decidió hacer una fiesta de Halloween este año, al cual intenté quejarme, pero ella quería hacer algo especial ya que Emmett iba a estar aquí por los próximos días. Creo que secretamente quería hacer esto para presentar a Max a la familia, pero como sea. Todos están felices por mi madre, y parece que les gusta Max… excepto Emmett, pero creo que cambiará de parecer.

Supongo que así son los eventos para las familias normales. Nadie está ebrio, aunque supongo que mi tía Layla está metiendo algunas botellas de tequila cuando nadie la ve. La gente se ríe, la música country suena de fondo, y nadie cuestiona sobre la otra vida. Ellos no se quedan mirando y le preguntan a Bella cosas sobre Canal Tres, la tratan como si fuera parte de la familia. No sé si es porque mi mamá les pidió que no lo hicieran, o si es el poder de distracción que tiene Brightside en las personas.

Como sea. Estamos felices.

Bella nos encuentra en un rincón del patio, caminando lentamente, ya que por estos días solo caminaba como pato.

—Acabo de perder diez dólares. —Hizo un puchero, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. Acepto su abrazo y beso sus labios antes de echarme para atrás y mirar hacia Alec, a punto de golpearlo para que le devuelva los diez dólares a Bella—. Está bien… —Mueve su mano despectivamente—, cosechas lo que siembras, supongo.

—¿Bella es una adicta a las apuestas ahora? —pregunta Emmett, mirando por sobre mi hombro para molestarla—. Me voy por unos meses, vuelvo y todos consiguen trabajo, se vuelven adictos a las apuestas, encuentran amigos raros, y salen con camioneros.

—Oh, Max con es un camionero —insiste Bella, estrechando su abrazo a mi alrededor.

—Tómalo de Bella —le digo a Emmett, inclinando mi cabeza hacia mi novia—. Ella sabe de camioneros.

—Es verdad. —Sonríe—. Pero no, ya no es un camionero. Fue despedido después de su ultimo accidente, el cual lo llevó al hospital y a los brazos de la enfermera Cullen. —Suspira, poniendo esta mirada soñadora.

Pongo los ojos en blanco antes sus dramatizaciones, volviéndome hacia mi hermano.

—Chocó contra un camión de otra compañía, que demandó a la cual trabajaba, y que después lo despidió.

Emmett entrecierra los ojos hacia la dirección de Max.

Se encuentra riendo con mamá, relajado y cómodo envuelto en gente que no conoce, la cual consiste en la familia de mi madre, sus amigos, y algunos amigos míos y de Emmett.

Emmett sacude su cabeza.

—Sabía que había algo malo con ese hijo de puta.

Me moví.

—Es un buen hombre, Emmett.

—Me gusta —concuerda Bella.

Intento no reírme cuando la veo tironear del sweater que lleva puesto. Es negro y con rayas naranjas, con la frase "dealer de calabazas" en el frente. Cuando le pregunté porque se lo puso, se encogió de hombros y dijo—: Todos piensan que escondo un balón, creo que debo aceptarlo.

No tenía el corazón para decirle que nadie piensa eso. Todos en este pueblo saben lo que pasa. Creo que ella también lo sabe, pero no puedo detener a Bella de ser Bella. Siempre intenta encontrar un chiste en todo, señorita—mira—el—lado—bueno en todas las situaciones. Excepto quizás en una.

Doy un paso hacia atrás cuando la siento tironear de mi brazo.

—Vamos, chico de pueblo —susurra en mi oído, moviendo sus dedos por mi cuello—. Te voy a robar.

Realmente no sé qué tiene el embarazo en Bella, que la hace muy valiente, pero ha estado haciendo esto mucho últimamente. Diría que no ya que estamos rodeados de gente que se van a dar cuenta si nos vamos, pero… tengo diecisiete años.

No hacemos nada.

Bueno, no, definitivamente hacemos algo.

Con la casa y el patio lleno de invitados, terminamos en el asiento trasero del DM, sudorosos y con los vidrios empañados en un día de 4°C. Mi coche está estacionado en el callejón, así varios invitados de mamá tenían lugar para estacionar sus coches, así que nadie podía vernos. Es difícil con Canal Tres en el medio, pero nos arreglamos en el asiento trasero.

Bella se queja de lo pegajoso que están los asientos, y yo me quejo de la presión en mi polla. Ella se ríe e intenta liberarme. La detengo. No quiero que nadie no interrumpa; ya es demasiado que empañamos los vidrios.

—Quiero ayudar. —Sonríe, parpadeando sensualmente.

Creo que me voy a venir en los pantalones, así que le digo que no. Puedo ver que se está enojando, así que meto mi lengua en su boca para que se olvide. Tengo poco control. No mucho, pero lo suficiente como para decir que no al sexo en el asiento trasero.

Nuestra fiesta es arruinada cuando alguien golpea a la ventana. Bella tiene que usar la manga de su sweater para limpiar la ventana y ver quién es.

—¡Ah! —grita, encogiendo su cabeza. Pongo los ojos en blanco cuando veo a Rosalie echando un vistazo a la ventana, riéndose. Me acerco y bajo el vidrio de la ventana. Me toma cuarenta segundos para llegar a la mitad, pero eso no detiene a Rosalie. Mete su cabeza adentro y Bella cubre su cabeza con sus manos.

—Lamento interrumpir, niños.

Brightside esconde su cabeza en su sweater.

Pongo los ojos en blanco, más agitado que avergonzado. Quiero decir, esta fue su idea, no la mía. De todas las personas de las que debería avergonzarse esta noche, Rose no lo era.

—Lindo verte, Rosalie —le digo, siendo un poco sarcástico—. ¿Cómo va la universidad?

Ella coloca sus manos en la ventana y se inclina un poco más. Puedo notar que va a quedarse aquí un momento, así que intento ponerme cómodo y tironeo de mis pantalones lo mas discreto posible. La doy una mirada que dice vete o te mataré, perra, la cual, por supuesto, piensa que es jodidamente adorable.

—Ho…Hola, Rosalie —tartamudea Bella, como si ella no era su mejor amiga hace dos meses.

Rose se ríe y alza su cabeza, guiñándome el ojo.

—He estado aquí por una hora y media. ¿Se dan cuenta lo mucho que han estado aquí afuera?

Frunzo los labios.

—Supongo que hora y media.

Ella mantiene su sonrisa.

—Sip.

Suspiro, mirando entre Bella y Rosalie.

—Ah… de acuerdo, dame un minuto.

Ella asiente, aun mirando.

Ensancho mis ojos hacia ella, diciéndole silenciosamente que se vaya a la mierda, pero lo ignora. Qué sorpresa.

Su sonrisa se agranda, intentando no reírse ante la instigadora de besos, que parece encogerse cada vez más en su sweater.

—Como sea, tu mamá está lista para terminar la fiesta. —Entrecierra los ojos hacia nosotros—. No puedo creerles. Piensa en todos los chicos que salieron en busca de dulces esta noche y ustedes los espantaron… —Comienzo a subir el vidrio otra vez, lo que me toma el doble del tiempo que me tomó bajarla—. Qué vergüenza.

Mi brazo duele demasiado para cuando termino de cerrar la ventana, así que dejo caer mi cabeza en el estómago de Bella, cerrando los ojos por un minuto.

—Lo siento.

—No lo sientas. La amo —dice ella, soltando una risa nerviosa.

—No me di cuenta que estuvimos aquí por tanto tiempo.

La escucho suspirar mientras pasa sus dedos por mi cabello.

—También debería irme. Mi hermano viene el fin de semana que viene y por alguna razón mamá quiere que la casa brille.

—¿Te está haciendo limpiar?

—Solo mi cuarto, pero es un desastre.

Asiento, enderezándome y mirándola.

—Te llamaré mañana.

Ella luce triste por alguna razón, así que la beso de nuevo.

No salimos del coche por otros diez minutos.

—¿Dónde fuiste? —pregunta mamá cuando entro a la casa, sin Brightside—. Todos ya se fueron, excepto tu hermano, y ese amigo tuyo… están saqueando mi cocina.

—¿Max ya se fue? —pregunto, evadiendo la pregunta.

Niega con la cabeza.

—Está afuera, apagando el fuego. —Me mira de nuevo, entrecerrando los ojos—. Sabes, es grosero abandonar a tus invitados. Sé que estuviste por aquí, en algún lado, besando a esa chica. Tienes que aprender a guardarla en tus pantalones, Edward.

—Eso hice —le digo, y ahora yo soy el que se sonroja.

Alza una ceja hacia mí.

Camino lejos de ella, apartándome de esta conversación. Sé que fue maleducado haberme ido antes, pero no me voy a sentir mal por ello.

—Limpiaré la cocina.

—Ajá —murmura suavemente.

Entro a la cocina y veo que ya está limpia y brillante, salvo por las bolsas de papas fritas y salsas esparcidas en la mesa. Encuentro a Rosalie primero, sentada al lado de mi hermano y le fulmino con la mirada. Es tonto, pero es mi manera de decir, "si, te extrañé". Ella sonríe socarronamente en respuesta, para nada afectada por mis miradas amenazantes.

—Mira quién volvió —anuncia ella hacia Emmett y Alec, que giran sus cabezas hacia mí. Me sirvo un poco de Coca Cola, esquivando los ruidos de besos que hacen hacia mí.

—¿Dónde está Bella? —pregunta Rose, dejando de burlarse de mi como los demás—. Extrañé a esa chica.

—Esa chica se tuvo que ir a casa, no puede estar de fiesta toda la noche —le digo, encogiéndome de hombros. Tomo asiento al lado de Alec, que está metiendo un dedo en la salsa de queso de mi mamá como si fuera lo mejor que ha probado jamás.

—Tengo que irme también, mi chica se pregunta donde estoy. —Suspira, subiendo la mirada hacia mi desde su bol de queso—. Pero este queso es increíble.

Siento mis labios estirarse a los extremos.

—Puedes comprarlo, ¿sabes?

Sus ojos se ensanchan asombrados, totalmente perplejo con esta información.

—No mientas.

Asiento.

Aprendí hace un tiempo que el filtro verbal de Alec es legítimo. Está tan acostumbrado a rellenar las malas palabras para el cuidado de su hijo que ahora lo hace todo el tiempo.

—De acuerdo, amigo. —Hacemos este apretón de manos que él inventó, y Emmett me mira diciendo "¿ahora se estrechan las manos?". Lo mando a la mierda y tomo una papa mientras Alec se va, lamiendo el queso de su dedo.

—Ese chico es increíble. Conoce todos los videojuegos que existen y come salsa como un verdadero bruto —dice Rose, y Emmett frunce el ceño.

—¿Cuál es tu problema? —Me río de él.

—Emmett siente que ya no lo necesitas —me dice Rose, sonriéndole en disculpas a mi hermano.

Frunzo el ceño.

—¿Qué?

Hay un sonido vibrante y suelto mi papa, preguntándome de donde viene por unos segundos.

—Es tu teléfono, idiota —responde Rose, abriendo sus ojos de par en par—. ¿Todavía hace eso cuando su teléfono suena? ¿Por qué las personas hacen eso?

—Oh —murmuro, sacándolo de mi bolsillo trasero. Respondo automáticamente cuando veo que es Brightside—. ¿Bella?

Un momento pasa antes de responder, donde todo lo que puedo escuchar es el ruido típico del teléfono y a alguien respirar del otro lado, pero es todo lo que necesito para saber que algo está mal. Por alguna razón no necesito mucho, casi puedo sentirlo.

—¿Qué pasa? —pregunta Rose, supongo que podía ver mi preocupación.

Me encojo de hombros.

—¿Bella? ¿Estás allí?

Hay otro momento de silencio, y los sonidos se volvieron claros. Alguien gritaba en el fondo, Bella respiraba con inestabilidad, y entonces se escucha:

"Edward, ¿puedes venir?"

Me puse de pie.

—Ya vuelvo —le dije a Emmett y Rose, girándome ni bien asintieron—. Si, puedo. ¿Qué pasa?

"Yo… mierda, mi papá se está volviendo loco. Eh… no importa, no vengas."

Camino más rápido.

—¿Qué quieres decir con que se volvió loco? ¿Pasó algo cuando volviste a casa?

"Si. Alguien llamó a la casa y dejó un mensaje desde un hotel. No estoy segura si es ella o no, pero papá jura que sí."

—¿Un mensaje de quién? —pregunto, confundido.

Se queda callada por un momento, y puedo escuchar la voz furiosa de Charlie en el fondo, gruñendo algo sobre confianza.

"Eh… dice que cree que fue Victoria."