HOLAAAAA!

Capi completito.

Un desayuno con sorpresa y momentos juntos Charlie y Bella.

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QUIERO HACER UNA MENCIÓN A UN COMENTARIO:

""CAVENDANO13"": Ella atraída y teniendo fantasías bastante subiditas de tono con Edward, y Jacob sigue con su atracción disfrazada de altanería!... ¡BINGO! Acertaste de pleno. Por eso él, está a la defensiva con ella...!

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Pero lo que no comentasteis ninguna, es lo que pregunté al final del capi...

¿Qué dato nos dio Bella, sobre algo de su vida? Sobre algo de su... salud... Venga, a releer el capi otra vez ;-)


CAPÍTULO 9


A la mañana siguiente, fue Charlie el que vino a despertarme.

- Vamos dormilona, ¡arriba! - Tal cual lo dijo, arrancó el edredón, dejándome en pijama.

- Nooo… - Lloriqueé encogiéndome como un gato.

- Nos vamos de compras a Port Ángeles. A pasar el día. - Anunció muy animado. - Y no pongas pegas, porque no te van a servir de nada. No tienes ropa de abrigo y necesitas cosas. Déjame consentirte el tiempo que… tengamos.

Ante eso, no puede discutir ni refutar. Me dejo, literalmente sin palabras.

- Venga, ve a la ducha.

- Espera, primero preparo el desayuno… - Me cortó.

- Yo lo haré - Lo miré parpadeando de la sorpresa. - Bueno… tendré cierta ayuda - Sonrió pícaro.

"Emmet ha madrugado hoy… Bueno, a lo mejor ya lo tenían hablado…"

- No tardes… aunque hoy es día de pintarse el ojo, ¿verdad? - Me alzó ambas cejas. Yo le sonreí meneando la cabeza en respuesta.

Dicho eso, él bajó hacía la cocina y yo me metí en la ducha.

"Ya podía ser Edward el que viniera… Aunque Emmet es súper divertido, pero hace días que no lo veo y… no encuentro excusa…. ¡Uff, Bella! No te pilles, no te pillessss"

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Tardé poco más de media hora en total. Pero como había dicho Charlie, hoy era día de arreglarse más.

Me maquillé suave y me puse un moño alto, parecido a un bailarina pero despeinado.

Mi atuendo: un leggin negro y una camisa vaquera (tapando el culete, por supuesto), y unas botas.

- No te quejarás de que he tardado, ¿eh? Mira el resultado, en un tiempo récord... - Entré en la cocina bromeando y meneándome, haciendo el tonto, pero la frase se me quedó atragantada en la garganta al ver que no era Emmet el que estaba allí.

"Mis súplicas han tenido efecto… ¡Dios, está guapísimo! Y que bien que me ha visto arreglada, si llego a bajar antes… con mi pijama andrajoso, que poco glamour"

Tuve que esconder la sonrisa de mi propio pensamiento,ya que le había puesto un tono bastante "pijo". Pero lo extraño de la situación, es que Edward, parecía estar en la misma tesitura: Escondiendo una sonrisa.

Varios hechos similares, ya se habían dado en más de una ocasión.

- Estás preciosa - Me aduló sacándome ipsofacto los colores en las mejillas.

- Gracias… tu… también - Contesté tímida.

Nos quedamos mirándonos, embobados. Como envueltos en una burbuja privada.

Creo que pasaron unos segundos, pero pudieron pasar meses, porque cada vez que me perdía en sus ojos ámbar, perdía también la noción de cualquier cosa a mi alrededor.

- ¿Desayunamos? - La voz de Charlie me trajo a la realidad.

- Claro - Respondí demasiado deprisa, lo que sacó una sonrisa traviesa de Charlie.

- Edward, tu ya has desayunado, ¿verdad? - Le preguntó, más bien afirmándolo.

- Si… ya sabes que en casa madrugamos mucho. - lo dijo tan normal, pero había como un mensaje escondido, y la única que no lo pillaba, era yo. - Pero tomaré un café.

Según dijo eso, Charlie lo miró extrañado. Fue solo un segundo, incluso menos, ya que normalizó su cara, asintiendo sonriente. Pero no era la primera vez que Charlie se sorprendía por un comentario de alguno de ellos, y lo más inquietante era que siempre estaba relacionado con la comida.

"¡Qué raro…! Ummm…."

- Venga, sentaros, que yo os sirvo. - Edward rompió mi meditación interna.

- Eso no está nada mal. - Le contesté siguiendo el buen humor.

Por mucho que lo evitaba, me quedaba idiotizada mirando para Edward mientras hablaba. Tenía una suavidad tan dulce en su voz, que parecía un horror interrumpirlo.

Además, estaba sacando información sobre él. Por lo menos a lo que se dedicaba:

Era corrector musical.

"No sabía que existiera esa profesión"

- Estudié música desde pequeño. Es algo que siempre me apasionó. Pero nunca me vi como intérprete. He compuesto un par de piezas, que otros músicos han usado, pero yo no toco. Me gusta más ayudar a componer a otros. - Explicó, como si me hubiese leído la mente.

"¿Lo he dicho en voz alta?"

Fruncí el ceño, meditando.

Fue tan expresa la explicación, que tuve dudas sobre si lo había pensado o dicho.

- Me explico porque la gente siempre se queda un poco extrañada con esta profesión. - Volvió a explicar. - Yo me dediqué a estudiar música porque me enteré de ella gracias a mi profesor de música.

- Si, la verdad es que es un tanto… chocante. - respondí, intentando suavizar mi gesto anterior, un tanto ofuscado.

Nos sumergimos en una entretenida conversación sobre su trabajo, hasta que Charlie, el cual se había quedado descolgado, habló.

- Chicos, no es por interrumpir vuestra interesante conversación - ambos sonreímos ante el tono un tanto irónico de Charlie - Pero debemos irnos, o se nos pasará el día.

- Por supuesto, - Respondió Edward siempre tan educado - Os estoy entreteniendo.

- Bueno… otro día, puedes llevar a Bella a comer y así, tenéis tiempo para seguir conversando.

"¿Charlie acababa de ponerme en bandeja una cita con Edward? ¡Flipo!"

- Sería todo un placer - Respondió él, mirándome fija e intensamente.

- Para mi también - contesté con tono dulzón.

- Estupendo, pues. - Charlie palmeó la espalda de Edward - Tienes mi permiso - le guiñó un ojo.

- ¿Qué te parece el viernes?

"¿No puede ser mañana mismo?"

- Mañana tenemos visita al hospital, - comentó Charlie. - El viernes estaría bien. Yo puedo pasar el día con Billy. Desde que has llegado, lo tengo un poco abandonado.

Y de ese modo tan simple, tenía una cita, a solas, con Edward.

"¡Si, si, siiiii! Y encima hoy voy de compras… Tengo que comprar algo bonito para nuestra cita"

Edward nos despidió en la puerta de casa; nos montamos en el monovolumen y él en su Volvo. Con un toque de claxon, nos dijimos el último adiós.

El último hasta pasado mañana; se me harían larguísimos estos dos días.

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Llegamos a Port Ángeles en poco más de media hora. Habían mejorado las carreteras, y el nuevo coche de Charlie era más potente que el anterior coche patrulla.

Como era bastante pronto, Charlie insistió en ir al centro comercial y comenzar las compras.

Nos adentramos en la gran superficie, y comenzamos a caminar, hasta que se paró delante de una peluquería.

Miré para el establecimiento y para Charlie, sin entender esa parada.

- ¿Necesitas cortarte el pelo? - pregunté con cierta timidez.

- No. Yo no, pero tu, necesitas una sesión aquí dentro. - Abrí los ojos pasmada.

- ¿Yo?

- Sí, además ya tienes cita pedida. Así que no puedes negarte. - Pestañeé aún más sorprendida que antes.

- Pero… ¿Cómo…?

- Lo comenté el otro día en la barbacoa con las mujeres, y me estuvieron asesorando. Aquí trabaja una amiga de Emily, ella se encargó de pedir hora. Está todo arreglado, así que entra y disfruta de tu sesión de belleza. - Me alzó las cejas, de forma conspiratoria.

Algo más de dos horas después, salía del salón de belleza hecha una preciosidad.

Me cortaron las puntas y le di forma a la melena y el flequillo, me aplicaron un tratamiento de keratina para devolverle luminosidad, volumen y suavidad. Incluso me pusieron unas poquitas mechas, resaltando mis toques cobrizos. Me depilaron el labio y las cejas, y me hicieron la manicura y la pedicura.

- ¡Estás preciosa! Bella… Cómo tu nombre - Me sonrió melancólico. Asentí y lo abracé. Él tardó un segundo en devolverme el gesto; supongo que se habría quedado pasmado ante mi reacción.

- La verdad que me hacía falta algo así - Sonreí, encogiendo los hombros; notaba como mis ojos estaban iluminados por la ilusión.

- Tu siempre estás bella… Pero hay que reconocer que ahora mismo lo estás incluso más. - Me miró por un instante - ¿Vamos a comer? - Asentí. Realmente estaba famélica; ya que al tener a Edward en el desayuno me había echo no comer apenas.

Nos fuimos dando un paseo hasta el muelle, ya que teníamos el coche aparcado en el parking del centro comercial y no estábamos lejos.

Llegamos al local, un restaurante especializado en pescados y platos de mar.

Charlie fue el encargado en pedir, ya que yo de pescado no entendía mucho.

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Hicimos la comanda, pidiendo un vino blanco suave, para acompañar.

- Otro día iremos a comer carne - me guiñó un ojo. - Pero quería traerte aquí, es un sitio precioso y sus pescados son una exquisitez. Es uno de los mejores restaurantes de Port Ángeles - Explicó. - Aún tenemos unas semanas para poder hacer cosas - su rostro se mantuvo entero, el mio se descompuso. Los ojos se me aguaron y la respiración se me agitó.

Charlie me levantó la cara con un dedo, y me miró con ojos dulces.

- Ahora que hemos entrado en tema - Ambos rodamos los ojos - Quería comentarte ciertas cosas. - Asentí - Quiero que me escuches atentamente - Inhaló aire. - Quiero darte mi apellido, que seas una Swan. - Abrí los ojos y la boca, pasmada. - Ahora no puedo adoptarte porque eres mayor de edad, pero lo he hablado con un abogado y puede hacerse, siempre y cuando tú estés de acuerdo. Eso, te conllevará ser mi heredera legal. Mi heredera ya eres, porque solo tu estás en mi testamento.

- Charlie… yo… - no me dejó seguir hablando, alzó una mano, indicándome que callara.

- No tengo más familia que tu. Tu abuela y tu madre… - su semblante se puso serio; hostil. - Ellas no merecen nada por mi parte; sobretodo tu abuela - Soltó ese nombre entre gruñidos - Fue egoísta y cruel; y manipuladora con tu madre.

Charlie me contó un resumen de lo que había pasado cuando él le solicitó permiso a Sheryl para adoptarme.

Ella, había admitido que no había sido responsable y buena madre conmigo. Por lo que estaba encantada de que Charlie me diera un buen hogar, con cuidados, cariño y alguien que se preocupara por mi, como merecía. Pero al día siguiente de está conversación, mi abuela había llamado diciendo que debía regresar, ¡ya!.

- Cuando fui más mayor, y comencé a entender más la vida, tuve el presentimiento de que ella había tenido algo que ver. - Murmuré apesadumbrada. - Pero estuve mucho, mucho tiempo enfadada y dolida contigo - Lo miré a los ojos, siendo lo más sincera posible.

- Lo se, y lo entiendo. - Suspiró con tristeza - Intenté llamarte mil veces, pero siempre era Mary la que se ponía al teléfono y me decía que tu no estabas, o que no podías ponerte… - Rodó los ojos - Excusas varias. - bufó.

- Ella nunca me dijo que hubieras llamado… - Agaché la cabeza abatida. - Siempre creí que te habías desentendido completamente de mí. - Fruncí el ceño, dándome cuenta de una cosa, de pronto - ¡Mi madre! Ella nunca me dijo nada - Meneé la cabeza, confusa.

- No querría llevarle la contraria a tu abuela - Me miró con el rostro contraído del disgusto. - Ella es la que estaba pagándole la carrera y su vida lejos de casa, para que triunfara - suspiró con pereza - Que triunfara como ella no pudo… o no se le dieron medios. - Negó con la cabeza - Si hubiese puesto un poco de su parte - Se inclinó de hombros.

Nos sirvieron la comida y Charlie comenzó a narrarme su vida infante.

Cuando murió su padre de repente, los apuros económicos, lo mal que había llevado Mary aquella situación, teniéndose que quedar con él mientras su madre trabajaba… y lo mucho que él adoraba a su hermana.

- Cuando comencé a ser más mayor, veía gestos feos en ella; feos respecto a mí. Pero siempre quería quitarle hierro, porque yo estaba seguro de que ella me quería a mí, tanto como yo a ella. - Relataba, sumamente metido en la historia. Yo casi ni respiraba de lo atenta que estaba. - Nuestros padres la tenían excesivamente consentida ante la imposibilidad de tener más hijos, pero cuando yo aparecí, Mary no supo gestionar los celos. Y para encima, pocos años después, nuestro padre murió; eso fue un gran mazazo para tu abuela. Ella adoraba a tu bisabuelo por encima de todas las cosas.

Charlie me contó lo que ocurrió cuando mi madre llegó con la noticia de su embarazo. Como Mary casi se muere del disgusto; pero sobretodo porque Sheryl estaba dispuesta a posponer, o modificar su vida, por su bebé.

- Mary convenció a tu madre de que ella te criaría mientras ella se formaba en la universidad. Y así fue durante un par de años; tiempo en que tu abuelo murió en un accidente en la oficina. - Suspiró. - tu abuelo tenía un buen seguro, pero hubo ciertos problemas y tardó mucho tiempo en cobrar. Pero los gastos seguían y la universidad era cara. Y entre todo eso, estabas tú.

- Yo… - Suspiré.

- Conociéndola como lo hago, se que ella comenzó a culparte a ti, de todas las desgracias. Por eso dejo de tratarte como debía. - Hizo una pausa, recordando - Cuando llegaste a mí, con seis años, eras una niña introvertida, siempre tenías la cabeza agachada y te disculpabas por todo. Me daba tanta pena ver aquello…

- Sentía miedo de todo - Confesé. - Pero pronto tu me diste confianza.

- Eras una niña encantadora. Solo necesitabas cariño.

Seguimos conversando un rato, mientras comíamos y hacíamos la sobremesa.

Nos confesamos lo mucho que nos habíamos añorado y nos queríamos, pese al tiempo pasado.

Y prometimos aprovechar el tiempo que nos restaba para hacer cosas juntos y que yo me llenara de recuerdos de él.

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- Bueno, vale de ponernos ñoños… - sonrió, sorbiéndose la nariz, por las lágrimas retenidas. - ¡Nos vamos de compras! - No puede más que devolverle la sonrisa - Además, - su gesto se volvió travieso, - Querrás comprarte algo bonito para tu cita del viernes ¿no? - Alzó ambas cejas, dejándome perpleja.

- ¡Charlie! - Exclamé avergonzada.

Esto solo significa que se me nota el cuelgue a un kilómetro

- ¿Charlie? - me miró haciéndose el ofendido, repitiendo su nombre en una pregunta, envuelta en tonito guasón. - ¿En serio vas a decirme que Edward no te gusta? - Me miró con ojos expectantes. Suspiré y con la cabeza gacha, asentí.

- Me alegro. Sobretodo porque tú a él, también le gustas, bastante. - me guiñó un ojo, mientras yo le devolvía una mirada llena de ilusión.

Por su mente pasó un pensamiento… no malo; pero que lo preocupó.

- Ese secreto… Es en eso en lo que estás pensando, ¿verdad? - Le pregunté. Asintió.

- No puedo revelártelo ahora. - suspiró. - Di mi palabra a Carlisle… a todos. Pero si veo que la situación lo requiere, te lo diré - su voz sonó decidida. - Y si ellos no te lo desvelan, antes de que muera, conocerás ese secreto , ¿de acuerdo? Pero no quiero que te agobies - a su cara volvió la alegría - Disfruta. Y ahora… vamos a que te consienta.

Volvimos dando un paseo hasta el centro comercial, donde pasamos toda la tarde, de compras.

Charlie se gastó un cantidad de dinero imposible en toda clase de prendas y artículos para mí.

Por mucho que protesté no hubo manera de hacerlo frenar.

- Imagínate que estamos en Pretti Woman - me guiñó un ojo, y no pude hacer otra cosa que reirme.

- Pero Charlie…

- Por favor… Por todo lo que no he podido consentirte en estos 14 años. Gracias a Dios, tengo más dinero del que necesitaré. A parte de que a ti, te tengo las espaldas muy bien cubiertas una vez yo muera.

Su comentario me dejó helada, y al borde del llanto.

Me acarició la cara con la ternura de un padre, y sus ojos destilaban un amor que nunca había visto en nadie; en nadie sobre mi persona, claro.

- Mi dulce Bella…

¿Por qué tan poco tiempo…?

No volví a protestar más. Y así, seguimos las compras.

Tenía ropa como para una década. Y zapatos, medias, ropa interior, pijamas, artículos de belleza, bufandas, gorros…

Incluso me ayudó a elegir un modelito "perfecto" para mi cita del viernes. Eso nos sacó varias risas y a mi los colores.

Fue tremendamente divertido.

Cuando volvimos a Forks, paramos en Main a cenar, donde los clientes que estaban por allí, vinieron a saludarnos muy amables, interesándose por la salud de Charlie.

"¡Qué diferencia entre hoy y el otro día con Alice y Edward!"

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Que sorpresita de desayuno se ha llevado Bella, ¿eh?

Y... que poco "glamour" haber bajado en pijama... ¡jajaja! Hasta yo me reí cuando lo escribí...¡jajaja!

Nuestra parejita tiene una cita... Cortesia de Charlie ;-) El próximo capi, va a encantaros...

El resto... un capi bonito entre Charlie y Bella. Él ha aprovechado para revelarle la verdad sobre lo que pasó con su adopción, y a lo de su apellido.¡Qué gesto más entrañable!

GRACIAS POR VUESTROS REVIEWS!

BESOSSSSSS!