CAP 27

"Amar diferente"

.

.

.

Todo en aquella noche había sido completamente inesperado y si a Rayo le hubiesen dicho que aquello iba a suceder de aquella manera, hubiese creído que se había dado muy duro contra la pista.

O que seguía con el Leander en su mansión, esa probabilidad no era tan descabellada a final de cuentas porque… él y Doc Hudson compartiendo un momento íntimo e intenso después de todo lo que había sucedido en esos meses?... en qué cabeza cabría pensar, que después de todo lo pasado, después de todas las heridas, de todo el dolor, de las lágrimas y la desesperanza que casi habían terminado con su mente y su corazón, ahora estaría literalmente en contra de uno de los muros del hogar de su ídolo, mejor amigo, mentor, inspiración y ahora pareja, intentando encontrar algún punto de aire mientras que parecía que ninguno deseaba soltar la boca del otro?

Eso era posible?

Doc le había dicho que fueran a casa y eso habían hecho. Debido a todo lo ocurrido, la indicación era que se quedarían en la casa del galeno por la seguridad del más joven aunque en aquellos momentos, dudaba que eso fuera lo primordial en la mente de ninguno de los dos; el regreso había sido rápido y quizás era debido a lo que ambos tenían en la mente, ya que después de los primeros besos en aquella meseta, solo se habían dejado para volver al pueblo y de ahí, directamente al hogar del corredor veterano que no dijo ni una sola palabra mientras ingresaban por la parte posterior.

Era evidente que ninguno deseaba que los escuchasen al regresar

Y así como se cerró la puerta detrás de ellos, sin hablar o necesidad de hacer alguna declaración, continuaron justo en el punto donde lo habían dejado; la oscuridad era una gran aliada para el coche rojo que podía darse cuenta de que de todas maneras, el mayor le estaba dando su espacio para negarse o para retroceder si así lo requería pero de todas maneras, habían avanzado hasta unir sus labios nuevamente. Para Rayo cada vez que acariciaban los del otro y podía sentir su aliento, era una especie de alivio y de ancla a la realidad, pudiendo comprobar que no era un sueño y que realmente estaban los dos en aquel sitio, lejos de cualquier cosa que pudiese dañarlo nuevamente.

Aquellas imágenes se habían presentado tantas veces en su cabeza cuando intentase alejarse de lo que le estaba torturando, que el tener conciencia de que en esta ocasión se trataba de la realidad, le hacía retener los sollozos que querían escapar de su pecho.

Estaba más feliz de lo que nunca había estado.

Ni siquiera prestaba atención al punto exacto de la habitación donde se encontraban ambos autos, compartiendo aquel momento mientras que todo lo demás se detenía.

Donde el pasado no significaba nada.

-Estás bien novato?

La voz baja y grave de Hudson Hornet hizo estremecer suavemente al corredor que percibía una dicha que lo recorría cada que le escuchaba; era como si todo fuese perfecto, solo por escucharlo tan cerca suyo, por percibir los latidos de su corazón. El aroma del aceite de aquel auto, el ligero golpeteo de su viejo motor de cilindros dobles que ya indicaban la cuenta de los años sobre el cuerpo de metal que se negaba todavía a dejarse caer del todo… los párpados del corredor de Rusteze bajaron solo un poco, con la mirada perdida y pensativa que hizo preocupar a quien tenía delante.

-Chico?

-Estoy bien –suspiró Rayo y se apoyó un poco mejor en el mayor –es… aún me cuesta creer que esté sucediendo esto…

-Quieres que paremos? –preguntó con amabilidad el Hornet pero el otro negó rápidamente con la cabeza

-No es eso –aseguró Rayo besándole una vez como si con eso confirmase lo que decía –es…

-Todavía la realidad se te resiste –dijo el de mayor edad en un tono suave y el otro asintió levemente –chico… nada de esto va ser tan sencillo como para que finalmente lo olvides de un día para otro… ni siquiera empezando algo como esto…

Rayo cerró los ojos y el viejo corredor dejó escapar un suspiro suave para luego, acercarse un poco mientras que acariciaba su rostro con el suyo

-Entiendo cómo te sientes… pero te prometo que lo vamos a superar. Paso a paso, como deba de ser hasta que nuevamente puedas tener esa luz brillando en tus ojos…

-Paso a paso –suspiró el corredor

Pero… había momentos para ir paso a paso… y momentos donde estaba seguro, de qué era lo que quería. Y en aquel instante estaba seguro de cuál era el siguiente movimiento que quería hacer. Tal cuál y aquel viejo gruñón le enseñaba a tomar las carreras y las pistas, diferentes según el sitio aquello era lo mismo, no estando en su propia casa… sino en la del mecánico que pareció brevemente sorprendido cuando el número 95 utilizó una de sus llantas para unirlo a él nuevamente.

Lento, paciente pero continuo…

Quería que Doc supiera que él realmente deseaba aquel momento, que lo había anhelado por mucho tiempo y que a pesar de aquello que lo había marcado, lo que más quería en aquellos momentos era pasar la noche a su lado; marcando cada segundo en su mente como uno de los más maravillosos, borrando y tiñendo de poco en poco las marcas que con fieros arañazos había dejado el lamborghini en algo más que la superficie de metal de su carrocería. Por unos momentos el más joven creyó que el mayor quizás se retraería, después de todo, por la diferencia de edades era natural que el que empujase un poco más el lado físico de una relación fuese él.

Y para su sorpresa, el de mayor tamaño pareció aprovechar la oportunidad que tan abiertamente le brindaba para presionarle en contra del muro contrario donde ya no podía moverse y donde al mismo tiempo, se sentía seguro.

De aquella manera, juntos el uno al lado del otro de forma que no había demasiado espacio para maniobrar…

-Te amo

Susurró muy suavemente el coche azul mientras que el crío sonreía y asentía suavemente, sintiendo como el otro ahora comenzaba a repartir sus besos por toda la superficie de su rostro y de su capó sin que aquello se sintiese extraño para él o antinatural.

Esas palabras eran una especie de ungüento para su corazón

Palabras que había creído que nunca iba a recibir, no de parte de Hudson Hornet. La inseguridad de cuando se hubiesen conocido la primera vez, la imagen que le había dado de forma constante acerca de que solo era un crío caprichoso que volaba en cuanto el primer problema llegaba, la facilidad con la que cambiaba de opiniones por el temor a equivocarse sin exhibirse ante los demás… había un punto en que creía que eso era suficiente para mantener alejado al de color azul a pesar de que lo que más quería en el mundo, era llamar su atención. Tal y como su amigo Adriano ya le había comentado que sucedía sin que él lo hubiese notado.

Esas palabras de amor que venían del viejo coche que también había sufrido y había perdido tantas cosas…

Podía oírlo susurrándole nuevamente, como aquellas noches cuando tuviese tantas pesadillas en la guarida de sus viejos amigos, él, todo el tiempo a su lado, sosteniéndole para que no se perdiese en la oscuridad…

Y ahora que lo tenía de aquella forma, no podía imaginarse todos esos años de soledad que había tenido que pasar el Hornet a solas. Con sus propios miedos, con las pesadillas atormentando su mente cada noche desde que huyese de las carreras y de su propia vergüenza y abuso, sin recibir el calor de ningún consuelo. Solo imaginarse él mismo en aquella situación le rompía el corazón y esperaba que de alguna forma, aquello fuese una especie de vuelta de página para los dos.

Porque no solamente Rayo McQueen sino también el mismo campeón de la Copa Pistón lo necesitaba.

Necesitaba dejar el abismo atrás.

-Chico?

El viejo Hornet parpadeó sorprendido cuando sintió como el otro profundizaba aún más el beso que compartían para después, comenzar a besar su carrocería; los ojos del anciano se abrieron con verdadera extrañeza y quizás, un dejo de curiosidad puesto que en su cabeza no cabía la idea de que el otro estuviera haciendo aquello. El capó azul oscuro del viejo corredor se oscureció mientras que se estremecía por los pequeños besos suaves que estaba repartiendo el otro y dejó escapar un pequeño carraspeo avergonzado

-Ya estoy viejo hijo… no es necesario, podrías dejármelo a mí… -comenzó a decir mientras se daba cuenta de lo estúpido que sonaba. Pero la realidad era esa, Doc Hudson era consciente de su edad y de que era un viejo, vaya… su cuerpo no tenía ni la figura ni las curvas que poseía el hermoso corredor de la Copa Pistón que tenía delante y cuyos ojos celestes resplandecían con la poca luz que ingresaba por las ventanas

Rayo McQueen pareció soltar un bufido mientras que veía quizás un poco irritado al otro, lo que lo descolocó

-Piensas dejar de llamarme "hijo" o "chico" en algún momento, "Doc"? –remarcó el McQueen haciendo una mueca lo que provocó que el otro no supiera si reír o sentirse aún más confundido –maldita sea, qué tengo que hacer para que entiendas que te amo así?... o es que solo por ser un viejo veterano no puede gustarme tu cuerpo tampoco? Soy el único que puede ser tocable en esta posición?

Rayo rodó los ojos provocando la hilaridad del corredor veterano que negó con la cabeza

-Son cosas de gente grande, hijo… Rayo, Rayo… -dijo el Hornet alzando la mirada con paciencia ante un nuevo gesto irritado del más joven –diablos, nos va a tomar tiempo a los dos acostumbrarnos a esto…

-Es muy probable –respondió el Ford mientras que se movía por un lado para continuar besando con cariño el cuerpo del otro –pero ya pasará… espero, porque esto va a ser demasiado extraño si me llamas hijo en medio de…

-Chrysler, no lo digas!

Interrumpió en voz alta el Hornet antes de que ambos comenzasen a reír por aquel momento

Era extraño, sabían lo que iban a hacer, lo sentían con cada roce que se daban, cada mirada y cada beso que continuaban al pausarlo pero al mismo tiempo, empezaban a sentir una comodidad familiar que no les detenía de saber que aquello era lo que habían estado buscando por tanto tiempo; alguien con quién poder hablar tal cuál eran, con quien compartir el corazón sin que les viese como un extraño irrumpiendo de forma violenta en sus vidas. Hablaban, se mostraban cariño, intercambiaban susurros y luego, reían…

Rayo comenzó a suponer, mientras que percibía como el ronroneo de su atrofiado motor se intensificaba mientras que el Hornet bajaba sus labios por debajo de la línea del parachoques frontal hasta la zona descubierta de su cuerpo, que así era como tenían que ser las verdaderas relaciones

O las más sanas

Realmente no tenía algo con qué comparar lo que él estaba por hacer puesto que la relación afectuosa por excelencia se suponía que eran los padres y en su casa, todo era un caos; y la relación que había tenido con su hermano aunque había sido buena al principio, no contaba como una del tipo romántico y al final también se había ido al garete. Todo lo que había venido de ahí por delante suyo, habían sido las carreras, correr, hacerse notar, buscar cómo meterse en la Copa Pistón después de escalar en las pequeñas competencias de su región. Y cuando comenzó a recibir la atención de las chicas, era hacer un par de ojos aquí, un gesto por allá… aprovechar la manera en que querían estar a su lado pero nunca avanzaba más allá de eso.

No era su primordial interés y ahora se daba cuenta de que, sencillamente no había encontrado a alguien que le importase tanto que pudiese dejar de lado el camino y la emoción de una victoria.

Pero ahí era donde había encontrado a Doc.

Sonrió

-Debo suponer que esto va bien para ti… -la voz del viejo corredor brotó en algún punto por un costado y hacia abajo, antes de provocar que el de color rojo se retorciese y dejase escapar un gemido más sonoro de lo que hubiera pensado: realmente el calor de la lengua del viejo corredor sobre la línea que conducía su circuito eléctrico de un lado a otro de su cuerpo le había sorprendido y había tenido que sacudir la cabeza por unos segundos para aclararla antes de mostrarse avergonzado por unos segundos

Aquello no pasó desapercibido para el viejo corredor que emitió un suspiro, aún continuando con aquello más atento a todas las reacciones que provenían del menor

Las expresiones de su rostro, los temblores que hacían sonar la carrocería sobre el esqueleto metálico que le daba estabilidad durante las carreras… incluso esos breves instantes donde podía notar como su consciencia se esfumaba en memorias terribles para luego, regresar a su lado, a la realidad; Hudson Hornet tenía que admitirlo, una parte de su ego se sentía aliviada y elevada al saber que aquel auto de carreras, conocido, atrevido, arrebatado como ninguno y vivo como el que más, lo había elegido a él por encima de todas las opciones que tenía. Rayo habría podido haber elegido a cualquiera pero lo había tomado a él… A ÉL!... un viejo gruñón que le había hecho la vida imposible el día en que hubiesen cruzado miradas!

Alguien que realmente podía ser relegado nuevamente al olvido y no pasaría de ahí!

Pero como todo en lo que se refería a aquel chiquillo, solo le sorprendía más y más al mostrarle aspectos que no conocía de este. Sobre todo al ser consciente de que incluso al borde de la muerte, era él, Hudson Hornet, quien estaba en su mente y a quien se aferraba para mantenerse de pie.

Solo aquello era suficiente para que el viejo orgullo del antiguo corredor 51 se hinchase teniendo por seguro, que no eran imaginaciones suyas.

Sin embargo, también podía ver esos detalles que le indicaban que el otro se sentía abrumado o humillado, no por su culpa sino por la situación que los había estado rodeando hasta ese momento; mientras iba resiguiendo la línea de cableado, pudo notar el momento en que el corredor rojo se tensaba y parecía morderse los labios. El motivo: el pequeño candado de seguridad que resguardaba la línea eléctrica de emergencia y que se había saltado por la violencia con la que el corredor europeo había forzado al McQueen. Muy despacio, el mayor fue besando aquella zona mientras que quien seguía tenso parecía retener el aire y el rubor le aumentaba sobre el capo.

-D… Doc?

-No pienses –susurró este suavemente mientras que percibía como el más joven retenía el aire –no pienses en esto. Sé lo que duele y sé que aunque lo repare, no volverá a ser lo mismo. Pero… -Doc suspiró y suavemente, continuó acariciando con su cuerpo el del otro, que continuaba temblando y tratando de no vocalizar muy alto –lo importante es que estás aquí. Que yo estoy aquí. Y que no volveremos a separarnos nunca… como te lo prometí

Rayo asintió y apoyó mejor el cuerpo sobre las llantas, dejándose hacer y al mismo tiempo comenzando a respirar de manera entrecortada pero ya no dolida; realmente y a pesar de que jamás había pensado en una situación tan cruel como aquella donde se había encontrado, le hubiera gustado que Doc hubiese sido el primero y el único; y como bien decía, aun así lo reparasen, no iba a ser lo mismo y en algún punto tendría que explicárselo a Harv ya que en la revisión previa a las carreras, se iba a notar. Lo iban a notar y ya se estaba tragando el regaño que iba a recibir ante semejante descubrimiento de parte de alguien que se había negado a que le retirasen ese sistema.

Pero en aquellos momentos, ya no le importaba

-Me tomarás así como estoy? –preguntó con un dejo tímido el número 95 viendo discretamente al mayor que parecía haber comenzado a temblar tanto como él –sin importar lo demás?

-Sin importar lo demás, si aceptas lo mismo de mí –respondió Doc Hudson

Por algún motivo el corredor más joven había pensado que todo aquello iba a ser bastante agitado y frenético o quizás esas eran las ideas que había tenido cuando finalmente aceptase su enamoramiento hacia su mentor; pero al parecer al menos por aquella primera vez iba a ser todo lo contrario. Incluso a pesar de los momentos en que se arrebataban el aire, el otro estaba siendo magníficamente cuidadoso con él, atento a cada pequeño gesto de inseguridad y temor, calmándole y volviendo a verle al rostro.

Porqué siempre las relaciones sexuales se pensaban como algo poderoso y salvaje cuando también las había lentas, melódicas y en vaivenes como las olas en un océano tranquilo?

Porque eso era lo que él estaba recibiendo.

Ni siquiera había notado cuando se habían unido hasta que un escalofrío le recorrió desde el fondo de su vientre hasta el chip en la computadora de su cuerpo que le indicó el cambio en el voltaje de electricidad; sus ojos se abrieron con sorpresa, realmente ni siquiera estaba seguro de que el viejo Hornet pudiera hacer algo como aquello pero en cuanto separó los labios para cuestionar al mayor una nueva corriente le hizo encorvar el cuerpo y gemir, apretando los párpados al tiempo que escuchaba las pequeñas risas del mayor.

-Nunca subestimes el conocimiento y el ingenio de los más grandes, niño –se burló el Hornet con todo el propósito al ver como a duras penas el otro le veía en reclamo al apodo –quizás nosotros no éramos lo más moderno en cuanto a sistema eléctrico comparándolo con el tuyo… pero también nos las ingeniábamos

Se rió antes de volver a pegar su cuerpo al del otro, cerrando los ojos mientras se concentraba en la energía suave que comenzaba a pasar entre los dos y el sonido que comenzaba a brotar de la boca del más joven; sentía alivio, no podía negar aquello… no solamente por el hecho de pensar que él, Hudson Hornet estaba dejándose llevar para una vez de forma física con alguien más sino porque podía notar como el chico a su lado lejos de verse asustado, parecía recibir lo que estaba pasando sin entrar en una crisis de pánico. Ese había sido su principal temor pero gracias a todos los pistones eso no había ocurrido: solo bastaba con que se vieran por unos segundos para que el McQueen se sintiese seguro y continuase con aquello.

Pero vaya que el niño también sabía hacer lo suyo!

Ya que por un instante pudo sentir un golpe eléctrico que hizo saltar sus propias alarmas en el sistema, muchísimo más antiguo que el del novato corredor y que aunque con los años el Hornet había estado adecuando para no perder forma, seguía teniendo menor resistencia que la de aquel que tenía delante; y aún así, aquel golpe de energía y el calor que le habían provocado lo había disfrutado. Demonios, vaya que sí lo había hecho!

Antes de darse cuenta él mismo se encontraba haciendo rugir el motor de su propio cuerpo como no lo había hecho en demasiados años; ni siquiera pretendiendo correr y ejercitarse en los últimos meses junto al chico le habían hecho temblar y provocar a su motor a esforzarse como en aquellos instantes y por unos segundos, era como ser joven nuevamente: revivir las energías del pasado, volverse a sentir con esa fuerza que lo impulsaba a intentarlo todo sin miedo a equivocarse, el tener la seguridad de que despertaría cada día con un nuevo sol para comenzar de nuevo.

Solo que ahora, ese sol tenía un nombre.

Por unos segundos escuchó un lamento leve en el menor mientras que la temperatura de ambos subía y resonaba en el calor que empezaba a subir un leve vapor desde el carburador de ambos; el Hornet presionó el rostro del otro contra el suyo y volvió a besarle

-Estoy contigo –susurró con todo el amor que podía en su tono de voz –estoy contigo, Rayo… aquí estoy…

Los gemidos y los quejidos en nada se parecían a los gritos que el coche rojo había dado en sus primeras experiencias pero aún así, esta ocasión era infinitamente mejor. Los estremecimientos y la calma que el otro le transmitía solo le hacían disfrutar de aquel momento, hasta que le pareció que el sonido de sus motores eran el mismo y uno solo; Rayo no necesitaba de más que eso, no necesitaba en aquellos momentos el temblar de forma desesperada o exigir con urgencia el cuerpo del otro, cuando ya lo estaba teniendo y de una forma que nadie más iba a compartir.

Solo eran ellos… se pertenecían…

No necesitaba de más.

Por unos instantes los ojos del más joven parecieron mostrar algo de miedo al sentir lo que estaba por venir pero una pequeña presión por parte del mayor, le hizo entender que todo estaría bien; podía dejarse ir y no iba a ser juzgado, criticado, humillado o avergonzado por esos momentos. Los dos estaban en lo mismo y a pesar de que había tratado de retenerse no había podido evitar que un fuerte sonido viniese de su motor así como de sus labios al sentir como sus llantas parecían dejar de sostenerlo y que algo se vaciaba del interior de su cuerpo, con el golpeteo de una tapa que salía de su sitio al ser forzada por aquello. El 95 ni siquiera vio si había ocurrido lo mismo con el otro corredor ya que había perdido el aliento mientras que algo comenzaba a resonar de más en sus piezas, como si estuviese corriendo en plena Copa Pistón a punto de tocar la meta.

El Hornet rápidamente le hizo recostar cerca suyo

-Respira… respira… -le susurraba y finalmente el propio McQueen pudo ver el rostro sudoroso de su mentor que lucía bastante fatigado… pero satisfecho. Ni siquiera se atrevió a bajar la mirada, solo con sentirlo sabía que realmente… los dos habían compartido aquello –tenemos que tomarnos esto con más calma, no quiero que te quemes los sistemas o tus patrocinadores van a asesinarme… -el Hornet se rió suavemente y Rayo apenas asintió con debilidad, sintiendo como el otro besaba su frente

-No… tú no… -por unos segundos el mayor le vió de reojo con curiosidad y Rayo se ruborizó –no quieres… intentarlo nuevamente?

Hudson Hornet sonrió como nunca lo había visto hacer

-Adoraría otra carrera pero prefiero aguardar hacia la segunda clasificación –replicó de forma juguetona el auto azul guiñándole un ojo –si en estos momentos termino por freír tu circuito, realmente nos vamos a perder toda la temporada…

-Bromas de corredores, por qué no se me ocurrió… -rió el McQueen antes de dejar escapar un suspiro suave, aún percibiendo el rugido de su motor que empezaba a bajar en intensidad de poco en poco más sin ahogarse ante la falta de refrigerante, como solía suceder con aquel sujeto; sus párpados bajaban muy despacio y seguía sintiendo el aliento del otro sobre su rostro, como si con tocarle pudiese calmarle cualquier miedo o temor que pudiese sentir –Hudson… -dijo con un tono muy bajo de voz

-Dime, Rayo?

El chico sonrió

-Aquí estarás… verdad? –dijo en un tono de voz cada vez más bajo, mientras sentía como el otro coche se acomodaba a su lado un poco mejor –cuando abra los ojos?... esto… es real… cierto?

-Tan real como lo quieras tú de aquí en delante –respondió con un suave ronroneo el otro coche, viendo con fascinación los ojos del otro terminar de cerrarse –ahora descansa. Mañana hablaremos nuevamente…

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Sheriff conducía con expresión soñolienta por las calles del pequeño pueblo mientras que todo el mundo descansaba en sus casas o al menos, lo intentaban.

Dio un vistazo hacia atrás, extrañando por unos segundos la luz del semáforo que desde que el chiquillo viviese en aquel sitio había dejado de presentar la luz parpadeante de emergencia para volver a su función normal ahora que había más autos viviendo con ellos en Radiador Springs.

A veces, realmente, extrañaba la calma de esos días

-Todavía estás despierto?

La voz de Ramone interrumpió los pensamientos del oficial que volteó para ver al impala asomándose casi por el borde de la cerca de su hogar a lo que el policía condujo en dirección de este por la pequeña calle lateral

-Pues parece que no soy el único…

-No es fácil dormir con… ciertas situaciones, compadre

Dijo el auto de colores vivos con cara de sueño pero riendo de una manera extraña que hizo que el oficial de la ley alzase una ceja bastante confundido

-Ramone, no me dirás que ahora Fillmore te está compartiendo de su gas o como quiera que llame a esas bebidas que Sarge ya me dijo que habría que requisar…

-No, nada de eso –se rió el impala sonriendo un poco más –solo que me parece que esta noche no todos vamos a poder conciliar el sueño, incluso Flo me ha dicho que ella dormirá donde Sally por esta noche… yo me quedaré a vigilar la casa ahora que hay tantas personas, pero aún así… bueno, al menos tú vas a estar satisfecho, ya tenías demasiado tiempo diciéndole que tomara las riendas del asunto…

-Quieres ser un poco más claro? –se exasperó el coche policía levemente mientras alzaba la mirada –santos amortiguadores, Ramone, que no soy adivino y…

Un fuerte rugido de motor, similar a los que ahora solían escuchar cuando acompañaban al equipo de Rusteze para las prácticas del McQueen en cierto tipo de pistas hizo saltar al Cruiser Mercury que abrió grandemente los ojos mientras que Ramone comenzaba a reír con fuerza

-Bueno… -dijo el viejo pintor sonriendo con diversión mientras que un fuerte rubor aparecía sobre el capó del sheriff –ahora sabes por qué no hemos podido dormir… -dijo el impala observando en dirección de donde se encontraba el consultorio de Doc Hudson mientras que el policía parecía bastante abochornado

-MALDITO HUDSON! –soltó el oficial provocando todavía más hilaridad en el otro –LA SIGUIENTE VEZ QUE NO PREPARE SU CASA CON UN SISTEMA ANTI-SONIDO DE ESTADIO SE VA A LLEVAR UNA MULTA QUE NO LO VA A DEJAR VER LAS PISTAS EN OTROS CINCUENTA AÑOS!

.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Bueno, he aquí un nuevo capítulo. No es la gran cosa, tenía años sin escribir un lemon como kami manda pero dejando eso de lado, cuando estaba pensando en estos dos me dije "Rayo ha pasado por un trauma muy grande, Doc lo mismo y lo mejor que conocen es hacer el amor a golpes. Y si la primera vez ellos dos se lo toman con mayor calma?"

Así que me disculpo de antemano si este les decepciona un poco, me ha costado pensarlo un montón porque lo había escrito de forma más explicita pero al final, lo he borrado y dejé eso para cuando vuelvan a tener un acostón. Para el segundo lemon en la segunda historia porque revisando bien todo lo acontecido hasta este punto, algo más violento me parece que sería demasiado para el pobre de Rayo xD por mucho que le guste exponerse al límite. Al menos Doc de vez en cuando tiene un poco más de juicio.

Nuevamente, me disculpo por no ser gráfica en esta ocasión y dejarlos más a lo cursi... pero si puedo asegurarles, que cuando vuelva a escribir lemon de estos dos en la siguiente, ahora si va a ser como Chrysler dicta y manda.

Un par y terminamos!

A mi review Guest en español:

Gracias por todo tu apoyo y me disculpo si esto ha sido muy cursi. En verdad, estaba emocionada pensando en el lemon y cuando llegué a este punto me dí cuenta de que... no iba a tener mucho por donde agarrarlo, sobre todo porque se supone que Rayo aún esta batallando para asentarse entre si estará bien o no y si todavía esta despierto o sigue soñando despierto. Pero prometo que el próximo lemon si va a ser como debe de ser.

To my japanese reviewer...

THANK YOU. For EVERYTHING. I feel so honored by your words, even inspired me to try to improve with each time. I am sorry if this chapter it's a little... "pink" but after thinking a lot I notice that, just rush them on the physical thing it gonna be really, really weird. I mean, they do something in this chapter but is not as explicit as I could do it because... well, after read my first sketch of this chapter I notice that, for Lightning was maybe too much if Doc were not so careful with him and his feelings.

So, this is a very soft chapter (in comparisson with the ones with Bran Leander) but I'm gonna try to be better in the next chance. Thank you again a lot for your kind words, it makes me smile to read you in japanese! that made my day a lot n_n thank you very much.

Nuevamente, gracias a todos mis lectores y lectoras por seguirnos apoyando... y ya mero acabamos y vamos al que sigue!... porque prometí un McQueen esperando y eso vamos a tener aunque todavía no me decido sobre si dejar vivo a Doc o no... qué dicen? ;)

Saludos!

~Sorakai no Tora