Para uzumaki140985

Ya había explicado esto en PM, en el caso de las habilidades de Naruto, es imposible que alguien tan joven se vuelve tan fuerte en tan poco tiempo, así que el poder es cambiado por versatilidad.

Para alejogod1205

10 mil palabras, espero las disfrutes xd

Para Angel Arcano92

Jajaja xd

Por eso Forget uso Anakashikone para atacar directamente a la esencia de Khorne, así no teniendo nada que ver con el caos pero ganando un par de cosas de la potestad de Khorne :b

Para Nicolas888

Explicado arriba xd

Para abrandaviochoa32

No era un "modo" en si, simplemente Naruto desatado :b

Para alkirius

Me has dado ideas a futuro xd

Para Scrabby

Algunos... digamosle, espías lo hicieron.

Pista: 21

Para Mojami

Tendrás tu respuesta si todo el cap siguiente no es de un lemon con Kushina xd

Para GrandNeo

Su versión del Ryumyaku se vera en el futuro, al final de los exámenes Chunin para ser precisos xd

En el siguiente cap viene lemon con Kushina, para los que quieran leerlo tendrán que esperarlo, para los que no, solo esperen a que salga para saltarselo xd

Sin nada mas que decir, vamos a la...

ACCIÓN


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Capítulo 28

Lazos familiares

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Sentía las piernas tan tiesas como una estatua, dando paso por paso en las calles de la aldea que le había visto nacer.

Era de noche, una callada y pacífica noche, casi como una burla a lo sucedido en ese día, la luz de la luna rebotando sobre las calles vacías, con el único sonido además de una brisa nocturna siendo sus pisadas.

Naruto parecía extrañamente tranquilo para estar pareciendo salido de una historia de terror la ropa cubierta de sangre mientras iba con pasó lento a su hogar.

Puso la mano sobre su cara y la paso por ella, suspirando mientras sentía que su cuerpo entero se sentía pesado.

No cansado, recordaba bien como se sentía estar cansado, ahora no podía cansarse y su cuerpo ya no se sentía así, pero su mente si.

Por un momento que pareció eterno, camino hasta llegar a su hogar, sus pisadas no haciendo nada de ruido, el barrio rojo a altas horas de la noche mantenía sus actividades en sus más profundos y callados lugares.

Un portal negro se formó a su lado, y de el, cayo una llave en su mano. Abriendo la puerta, el rubio camino de igual manera que un muerto viviente por la entrada.

—Naruto no ha vuelto desde lo que sucedió en Nami, ¿creen que algo le haya pasado?

—De haber sido así no estaríamos aquí si esas cosas continuaron dirigiéndose a nosotros.

—Lo se pero, estoy preocupada, ¿y si no ha vuelto porque esta herido? ¿Y si lo atraparon y se lo llevaron? ¿Y si…?

—Eva, cálmate. Te estas alarmando demasiado, solo confía en Naruto.

—¡No conoces a Sargón como yo! Son monstruos, y si ellos le hicieron algo a él…yo…yo… no me lo perdona….

Hubo un sonido de algo tocando el suelo detrás de la Tokisada, que hizo que ella se volteara antes de ver la enorme figura que se cernía sobre ella.

Con las rodillas tocando el suelo, Naruto recargo la cabeza contra el pecho de Eva, le abrazo de la espalda y cerró los ojos sin decir nada.

Los ojos de la rubia se abrieron enormemente al verlo, ella tembló levemente mientras el rubio la abrazaba, recostándose suavemente contra su cuerpo. Sus brazos apenas y eran capaces de cerrarse alrededor de la espalda enorme del Ojiazul.

—Cálmate un poco, princesa— susurro en el oído de la rubia, haciendo que ella sintiera un temblor en el pecho—. No pienso dejar que nadie me separe de ti.

Ella temblaba, respirando agitada mientras lo abrazaba, estando tan cerca el rubio podía sentir como Eva estaba tratando de detener el llanto que no podía controlar. Y no pudo, le abrazo con todas las fuerzas que tenía, antes de romper en llanto.

Con un ojo cerrado, el rubio le acariciaba el cabello a la Tokisada con una sonrisa pequeña, mientras que Abi y Tsunami allí le veían completamente anonadadas. Naruto les sonrió un poco más, cerrando los ojos—Heeeey… ya volví.

Y seguidamente, cayo al suelo.

—¡Naruto!

Escucho el grito que ellas soltaron cuando hizo eso, haciendo que arrugara la cara—Estoy bien, estoy bien, solo que me pase un poco, no estoy cansado pero… estoy jodidamente adolorido.

—Tu…maldito idiota, nos vas a matar de un infarto un día— se quejo Abi llorosa antes de abrazarlo como Eva estaba haciendo.

Tsunami no encontró palabras que decir, simplemente siguió el ejemplo de las otras dos y abrazo al hombre que amaba.

Este giro la cabeza un poco para verla, teniendo el cuello tieso—Una buena parte de los recursos de ASER serán enviados en la reconstrucción de Nami, no se como Inari estará actualmente, pero… se les dará un entierro digno a los que murieron— comentó Naruto mientras se sentaba—. Es lo menos que se podría hacer.

—Desde la muerte de mi padre no he tenido nada que me una allí… pero fue mi hogar hace tiempo, yo aun… olvídalo, solo olvídalo. Volviste, eso es lo que importa ahora.

Hubo un jalón de culpa de parte del rubio al sentir la preocupación en cada una de ellas, mientras suspiraba levemente—Lamento haberles preocupado— dijo mientras devolvía el abrazo, sin decir nada en lo absoluto y cerrando los ojos.

Tock. Tock. Tock.

Los ojos de Naruto se abrieron de golpe al escuchar un toqueteo en la puerta, se puso alarmado.

Abi, que lo abrazaba de la cabeza, tuvo que apartar las manos cuando el pelo de su novio se puso tan afilado que le corto los dedos, y Eva en sus brazos pudo sentir como los músculos de Naruto se tensaban como alambres de metal.

Luego Tsunami le puso una mano en el pecho, pudiendo sentir como el corazón de Naruto se había acelerado como una locomotora. Y luego, el rubio se calmo ante su toque, volteándola a ver—Tranquilízate Ruto, estamos para apoyarte, no te tienes que poner el mundo encima por nosotras.

—…

El rubio se quedo quieto mientras su pulso se calmaba, y Abi con algo de esfuerzo le ayudo a pararse. Y con su ayuda camino a la puerta, aun cuando todo su cuerpo se encontraba entumecido del dolor.

La mano le temblaba extendiéndola al pomo de la puerta, antes de que la Nakano le rodeará la mano, y le ayudará a abrirla.

Algún enemigo o alguien que no conociera bien podrían haber hecho a Naruto haber reaccionado de manera diferente.

Ver a Kushina allí fue… algo diferente.

—…Holaaaa— saludo la pelirroja viendo al rubio apoyándose en su antigua compañera de equipo pelinegra para mantenerse parado—. ¿Puedo… pasar?

—…¿Qué haces aquí?— pregunto el Ojiazul viendo fijamente a la mujer que le había dado la vida, ella se notaba… algo incomodada de estar allí.

Al notar la desconfianza en la voz de su hijo, la Uzumaki inhalo levemente y suspiro—Solo… vine a hablar, no quiero hacerte daño en lo más mínimo, lo juro.

El rubio entrecerró los ojos, con lo afinados que estaban sus sentidos, hacer algo tan simple como buscar el rastro de alguien que siguiera a Kushina o que ella llevará algo no era difícil en lo más mínimo.

No encontrado nada ni nadie, y entonces, en silencio se dio la vuelta—Entra.

Las mujeres que acompañaban a Naruto, la mujer adulta, la niña y la adolescente, las tres parecían verla bastante desconfiadas, los siguió hasta la sala del apartamento, en donde estaban tres sillones alrededor de una mesa.

—¿De que…mnggh…quieres hablar?— pregunto Naruto una vez que se sentó con ayuda de Abi, gruñendo al finalmente sentarse.

La Uzumaki tomó nota de como el rubio tenía una gran incomodidad al moverse, pero no dijo nada al respecto—Se que…Minato no ha tenido el acercamiento más sutil desde que hablamos hace varios meses, pero… yo… quiero arreglar las cosas entre nosotros.

—No hay cosa que arreglar— comentó Naruto mientras se cruzaba de brazos—. Ya lo había dicho antes y lo digo ahora, ya no soy tu hijo y tu ya no eres mi madre.

Esas palabras dolieron más de lo que Kushina creyó que le dolerían oírlas se nuevo, pero junto sus manos y apretó los dedos entre si—Yo solo… se que es hipócrita de mi parte pedir perdón, pero no quiero… no puedo vivir conmigo misma sin al menos tratar de resolver esto, aunque me cueste el resto de mi vida, quiero poder reconciliarme contigo.

Naruto siempre había tenido un punto débil con las madres.

No tenía síndrome de Edipo, para aclarar, simplemente era que nunca había visto a una madre preocupada en ningún momento de su niñez, ver a una preocupada por algo o alguien… lo hacía sentirse incómodo.

Con Kushina no estaba ese mismo sentimiento.

—…Desde el primer momento que nací, lo único que he querido en toda mi vida fue hacer que ustedes se sintieran orgullosos de quien era— comentó a la nada de repente, mirando la mesa que dividía el lugar entre ellos—. Cada día que entrenaba dando todo lo que tenia, no para que la hipócrita gente de la aldea me viera y creyera que tenían un ángel guardián… un arma más para protegerlos. Lo hacía porque quería por una vez ver algo que no fuera decepción e indiferencia en la mirada de ustedes, y todo lo que veía era como pasaban el tiempo con Naruko, Narumi y Arashi, como ellos hacían diez veces más de lo que yo hacia poniendo todo mi empeño y diez veces más fácil. Entendí que no les importaba por ser débil, odie eso toda mi vida, odie nacer débil— alzó la mirada para ver a Kushina—. Así que, te hago una pregunta… madre— esa palabra se sintió pesada en su boca—. ¿A dónde me ha llevado eso? Me he vuelto más fuerte, justo como querían que fuera, al final me termine volviendo una marioneta para lo que ustedes querían que fuera.

—¡Yo no quería esto!— exclamó Kushina de repente, en respuesta, el rubio alzó la mirada—. Yo… fui estúpida, creí que podrían defenderse del mundo si se volvían fuerte… yo vi cosas en la guerra, Naruto. Cosas que nunca quise que ustedes vieran, pero si no podía evitar que lo vieran, solo podía prepararlos para enfrentarlo.

—¿Dónde quedó en esto?— cuestiono el Ojiazul, viendo como la Uzumaki se callo de golpe, suspiro—. No tienes que responder eso… es solo…— el rubio se miro las manos, le seguían temblando un poco—. Cuando crecí, por primera vez en mi vida, mire las cosas como eran… nunca fui yo mismo.

Abi, Eva y Tsunami se giraron hacia Naruto para verlo con diferentes emociones al oírlo, Tsunami con sorpresa, la Tokisada con confusión y la Nakano no mostró lo que realmente sentía, ella misma no podría describir lo que realmente sentía.

—…

La más afectada, fue la Uzumaki, viendo como Naruto apretaba las manos con fuerza—No fue por no tener el nueve colas, siguieron siendo una familia con Narumi. Yo… soy tu hijo, el hijo del Yondaime, el hermano de los Jinchurikis, si alguien puede responderme esto, eres tu— los ojos azules la miraron, con algo difícil de describir… como si suplicara por lo siguiente—. ¿Por qué nací?— esa se escuchó como una pregunta que genuinamente había guardado por demasiado tiempo.

La Uzumaki abrió la boca, pero ni una palabra salió de ella.

Iba a decir "del amor que tuvo con Minato" y habría sido hipócrita, cuando dicho amor se le había sido negado a él.

Él había nacido para no ser nadie.

La palabra "de repuesto" nunca había sido tan literal en una persona, ya fuera para cualquiera con una predisposición innata a ello o que se había preparado para hacerlo.

Si debía catalogarse de alguna manera, él entraba en el grupo de los miles de cientos de cadáveres que habían en los campos de guerra. No era nadie; no había nacido para ello, sino por ello.

Lo que significaba que siempre sería algo de alguien, nunca algo de mismo.

Segundo hijo del Relámpago Amarillo, hermano de los consolidados Jinchurikis y concebido para ocupar el puesto de alguno de ellos si alguna vez uno terminará muerto.

Un hueco vacío que debía ser llenado con un cuerpo que no alcanzaría jamás el amor que todos le tenían al padre, al hermano o a la hermana, pero que era mejor que nada, porque cuando lo veían, podían ver un pequeño Minato o a un obediente Arashi en potencia pero no en posibilidades.

Esa nada había ganado fuerza, y allí estaba.

Un hueco vacío llenado a la fuerza.

Un mal sustituto.

Un vago consuelo que se aferro a lo que tenia para tratar de sobrevivir. Cobre cuando podrían tener oro.

Eso era él.

Eso… era Naruto.

Y siempre lo había sabido.

Hijo de...

Hermano de...

Amigo de...

Y odiaba la preposición de y todo lo que ella implicaba, porque no le permitía ser algo para sí mismo.

Las manos de la pelirroja apretaron sus rodillas al escuchar eso, sintiendo como sus ojos le ardían mientras mordía uno de sus labios casi al punto de sacarles sangre, pero aguanto la respiración y la dejo salir gradualmente—. Esta bien que nos odies…— hablo ella, haciendo que el rubio le viera, si estaba sorprendido por esas palabras, no lo mostró—. Esta bien odiar el modo en que naciste… y esta bien no saber quien eres.

Ella se paro, los ojos del rubio estaban fijos sobre la Uzumaki, no la miraba con tristeza, sino con un genuino deseo de respuestas. La suavidad y la forma en la que le hablaba, era genuinamente como una madre consolando a su hijo.

Bajo la mirada, cuando Kushina se arrodilló enfrente suyo—Tu… tu puedes aceptar eso Ruto, mírate…— los suaves y tersos dedos de la pelirroja acariciaron las marcas en las mejillas del rubio, los ojos de color azul se encontraron con los de color morado—. Puedes soportar eso, lo usaste para volverte quien eres, no por mi, no por Minato, no por ellos. Pero por ti— ella acarició las mejillas de Naruto.

—...— la expresión del rostro del Ojiazul paso a una de incredulidad al ver como Kushina ponía sus manos en el suelo, y en una expresión de humildad, se arrodilló y agachó la cabeza enfrente suyo.

Había oído miles de cosas sobre Kushina. La marimacha que golpeaba a cualquiera que se burlara de su cabello, a la orgullosa de la descendencia de su clan, la poderosa guerrera que nunca se rendía ante nadie.

Y la miro, arrodillada ante él.

—Cómo tu madre… no puedo pedirte perdón, solo te puedo pedir que no dejes que nuestros errores te sigan— Kushina alzó la mirada, viendo la expresión en la cara de Naruto—. Tu eres un gran hombre, sin importar las cosas que hayamos hecho Minato y yo que pudieran evitarlo, aunque no tenga el derecho para decirlo… estoy orgullosa de ti.

Por primera vez en su vida, Naruto considero la situación enfrente suyo, una que nunca había pensado que sucedería, que jamás pensó en contemplar.

Perdonar a su familia.

Nunca planeo vivir para "vengarse", simplemente era un deseo que tenía, un deseo que en el barrio rojo no importaba. Toda su vida se centró en lograr sobrevivir el día.

—…Haaaaaa…— dejo escapar el aire que no sabia que sus pulmones habían contenido. Y se paro, dando un par de pasos para luego acuclillarse, cuando estuvo enfrente de Kushina… simplemente le extendió una mano—. Eso es todo lo que he necesitado saber. No veo para que mantener ningún odio contra ti, yo solo… realmente necesitaba oír…

No pudo terminar cuando los brazos de Kushina se cerraron alrededor de su cabeza y fue jalado en un abrazo.

Su cara quedó en el pecho de Kushina, y parpadeo un par de veces, para luego sentir como algo caía sobre su pelo, mojándolo levemente.

Naruto no lloro o gimoteo, simplemente inhalo suavemente, y con un suspiro mental, sus brazos se cerraron alrededor de la espalda de la pelirroja.

Incluso una mujer que había cometido muchos errores podía merecer el perdón.


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¡Vuelve aquí mocoso de mierda!

El barrio rojo era conocido por ser el peor lugar de Konoha, todas las aldeas podrían tener lugares así, pero Konoha tenía el peor, sobretodo en una época donde los recursos escaseaban. Un lugar donde la ley no existía podía ser menos agradable de lo que uno creía.

Un niño corría a una velocidad que, aunque no comparable con la de un ninja, era más rápido de lo que un grupo pequeño de Yakuzas podían ir para alcanzarlo.

La apariencia del niño parecía más la de un animal que otra cosa, las uñas largas como garras llenas de tierra, el cabello rubio largo sucio, andrajoso y oscurecido casi le cubría la cara con varias marcas, heridas y manchas, llevando sólo una camisa blanca con manchas de todo tipo y unos pantalones negros, corriendo descalzo por los suelos llenos de desperdicios, con una mano cargando una bolsa sobre su espalda y la otra siendo usada para ayudarle a correr a cuatro patas como animal.

¡Tienes valor para robarle a los Yakuza! ¡Vamos a arrancarte los dedos por esto!

Ignoro los gritos que escuchaba antes de se callarán cuando finalmente llegó a un distrito en particular.

Creado 20 años después de la muerte de Hashirama Senju, ante la sombra del Sandaime recién tomando su mando, conocido como el distrito del dragón, donde se centraba la mayor cantidad de acciones ilegales.

Sujetando la bolsa que llevaba con las dos manos, el pequeño calmo su paso al asegurarse que ya no era seguido, miro a su alrededor, pasando por un callejón en el que un hombre pateada a alguien en el suelo, mientras que el otro le golpeaba la cabeza con un bate, no pasando muchos segundos antes de que se escuchara el sonido de algo quebrándose.

Detrás de ellos estaba una mujer semi-desnuda, golpeada, en el suelo y con la ropa arrancada. Enfrente de ellos estaba otro contando los billetes de un maletín cubierto en sangre, y a un lado estaba un hombre corpulento inhalando un polvo blanco con un tubo en la nariz.

Al ver eso siguió caminando, sin siquiera detenerse por un segundo con alguna forma de miedo.

Drogas, violencia, prostitución, esa era la región del barrio rojo más peligrosa de toda la aldea.

Cinco años después de su mandato como el Yondaime, Minato Namikaze efectivamente declaró que se abandonaba cualquier relación con dicho lugar, como si quisieran olvidar la existencia del barrio rojo en su totalidad.

La nariz del niño se arrugó cuando el humo golpeó su sentido del olfato, viendo a un grupo de mujeres desnudan, o con ropas que poco hacían para tapar su desnudes, con collares y cadenas en sus cuellos, todas sensuales y voluptuosas, enfrente de un burdel. Algunas fumando, otras inyectándose en los brazos, varias sonriendo en su dirección con no la mejor de las intenciones.

Siguió caminando, pasando a dos de ellas que se encontraban en una esquina, un cadáver que estaba siendo comido por los cuervos en mitad de la calle, justo a un lado de dos personas desnutridas peleando por comida.

El niño no tenía nombre.

No lo recordaba.

Ya iban 5 años desde la ultima vez que había visto a lo que le trajo a ese mundo, eso hacían un total de ocho años a su edad, y hasta ese día, vivía solo. Hacia de todo para sobrevivir, robar, extorsionar. Hasta donde el rubio sabía, violencia significaba vida y conflicto significaba sobrevivir.

Hmmm, has traído más de lo habitual hoy. La mayoría de estas cosas sólo se consiguen en otros países— al entrar en una tienda de armas, el pequeño dejo la bolsa sobre un mostrador, en la que instantes después un anciano vino a revisar su contenido.

Una computadora, varias armas de todo tipo, municiones, cigarrillos, y demás.

Esto es todo lo que tengo para ofrecerte, vuelve otra vez y tal vez consigas algo bueno.

Una cantidad media de comida fue puesta en el mostrador, más que nada, latas, unas cuantas frutas y tazones—…— el pequeño sujeto una lata y la puso enfrente de su cara, la agito un poco antes de simplemente agarrar la bolsa vacía y meter toda la comida adentro. Dándose la vuelta para la entrada de la tienda.

Hey— el anciano le llamo, haciendo que el pequeño se quedará quieto antes de salir—. Últimamente haz estado fuera del barrio por bastante rato, si quieres tener una vida larga, mantén un perfil bajo. Los más jóvenes mueren por llamar demasiado la atención.

Dos ojos azules brillaron detrás del cabello rubio antes de que alzara una mano, atrapando con su mano el mango de dos cuchillos de supervivencia. Sin decir absolutamente nada, siguió su camino.

¿Vivir mucho? Nunca había pensado en algo así. Robaba, mataba, comía, todo para vivir el día. Eso era todo lo que importaba.

Unos minutos después, pasaba por unas escaleras destrozadas y oxidadas, en un apartamento en tan mal estado que casi parecía querer venirse abajo. Empujó la puerta y luego la recargo contra una pared.

Se sentó después en un piso lleno de piedras, cajas con basura, una cubeta con agua mugrienta y roja, y una manta delgada sobre el suelo.

Clavo un cuchillo sobre la carne que contenía uno de los tazones mientras que le daba una mordida a una manzana en la otra mano, rasgando la carne poco después. Sus dientes eran lo único que no parecía estar en tan mal estado como el resto de su cuerpo, blancos, afilados, como los de un animal.

Demonios, eres aún más primitivo de lo que creí~

Una voz lo detuvo de comer, mientras giraba la cabeza a la entrada una botella en la entrada se quebró poco cuando la bota de un hombre enorme y corpulento la piso—…¿Quién mierdas eres?— pregunto en tono neutro con una voz algo grave para su edad, viendo como dicho hombre era seguido por varios más en traje.

Jeee, lamento interrumpir tu almuerzo, somos de la banda Hajishirasu— el rubio vio como la cara del líder estaba llena de cortes y suturas—. Escuche que jugaste un poco con algunos de nuestros miembros, bueno… creo que es tiempo de mostrarte algunas consecuencias cuando te metes con los mayores~

"El Zombi" Ando Jiro. Así le llamaban, un peleador a nombre de los Yakuza con una fuerza tal como para romper el concreto con facilidad y sobreponerse incluso a Shinobis en fuerza, pero eso el pequeño no lo sabía.

El cuchillo en su mano izquierda fue lanzado a una velocidad que hizo aullar el aire cuando paso por el, aquel hombre hizo la cabeza a un lado, aquel detrás suyo no tuvo tanta suerte, el cuchillo enterrándose profundo en su cráneo.

Aquel niño salvaje mastico la carne en su boca, antes de tragar.

Seguidamente, sacó el otro cuchillo y se lanzó contra ellos.

Fue como un torbellino, cortando en brazos, cuello, cara, el niño pareciendo un remolino lanzándose en la dirección del más grande en su habitación.

Seguidamente, un puñetazo que le rompió los dientes lo mando al suelo, siendo lanzado a varios metros como si se tratase de peso muerto.

Ante todo, era una sorpresa que el cráneo del niño estuviera en su lugar, en vez de eso, puso una mano en el suelo, y escupió tres dientes, y luego se paro con expresión embravecida, lanzándose contra él.

Y luego un rodillazo en el estomago le hizo estar apunto de vomitar, de no ser porque el golpe dio contra sus costillas, seguido de eso un puñetazo le envío al suelo, seguido de otro, y otro.

Y otro.

Y otro.

Y otro…

No paso mucho tiempo antes de que el suelo donde vivía se tiñera de rojo, quince minutos en particular fue lo que se tardó en terminar.

Bien, una pierna rota, esos dedos tuyos no van a poder sostener ningún cuchillo en poco tiempo, tus codos deberían tardar un poco menos en sanar de lo que lo harán tus rodillas— comentó el hombre viendo sus dedos llenos de sangre, y a la figura magullada del niño apenas siendo capaz de pararse enfrente suyo mientras se sostenía un brazo—. Que todavía te mantengas de pie parece imposible, supongo que no rompí suficientes costillas. Oh bueno.

Bañado en sangre era la definición de como estaba, su cara chocando contra el estomago del hombre—…

Hmm, supongo que deberás apenas ser capaz de estar con ciente para este punto, tu… ¿Huuuh?

Los brazos delgados del pequeño sostuvieron la cintura del gigante, sus piernas rotas prácticamente crujiendo cuando las estampó contra el suelo para despegar al Yakuza del suelo. Este apenas y le puso atención, antes de mirar demás suyo.

Y sus ojos se abrieron cuando su espalda rompió la ventana del apartamento, en el quinto piso del lugar—¿¡Estas loco!? ¡TE VAS A MORIR CONMIGO!

El grito fue seguido de que ambos cayeran al vacío—Si yo muero aquí es porque solo podía llegar hasta aquí— hablo en medio de la caída, y alzo la mirada—. ¡PRIMERO LE ASEGURARÉ DE LEVARMELOS AL INFIERNO!

Sangre bañando sus cuencas, las venas en su esclerótica apunto de reventar, y una sonrisa que parecía apunto de partirle la cara en dos.

Y entonces, golpearon el suelo.

—¡HA!— Naruto se levantó de golpe, sintiéndose alarmado de repente, su respiración estaba pesada, y se llevó la mano a la frente.

Miro a su alrededor, y vio a Tsunami y Eva acostadas cada una a un lado de su cama, Abi y Kushina se habían ido después de hablar las cosas con ella, y ya eran altas horas de la noche, ambas estaban dormidas como troncos.

Se habían preocupado bastante por él todo el día, después de todo.

Inhalo levemente y se levantó de la cama, poniéndose los pantalones antes de desaparecer del cuarto en un borrón de velocidad. Un segundo después, estaba en lo alto de una torre en medio de la aldea, poniendo sus manos sobre un barandal.

Miro al frente suyo, donde el sol se empezaba a alzar en la mañana, los primeros rayos del sol tocaron su cara, se quedo viendo el brillo del sol unos momentos, antes de cerrar la mirada—Se que estas por aquí.

Una figura femenina apareció en partículas moradas a un lado suyo, y se giro para ver como cierta pelinegra con traje de artes marciales había aparecido de la nada.

Saori Sumeragi alzó una ceja al verlo—¿Hay alguna razón para que estés sin camisa en la calle?— pregunto ella con tono levemente divertido.

—Acabo de levantarme, ¿Cuál es tu excusa para estar siguiéndome desde hace… cuanto? ¿unas semanas?

—No necesitas dormir, ni respirar, así que tu escusa no vale mucho. Ha sido algo curioso verte, sobretodo tu última pelea contra uno de los dioses del caos de Sargón— declaró ella mirando al rubio, quien entrecerró los ojos ante lo que había escuchado.

—Me parece raro que creas saber más de mi que yo mismo— comentó Naruto antes de que viera como ella se acercaba lentamente hacia él.

La pelinegro noto como el rubio se tensaba, pero no de la misma manera que antes. Era como los engranajes dañados tratando de seguir el movimiento, apunto de quebrarse.

Debería haber usado esa técnica de acupuntura para aumentar su fuerza acosté de un retroceso hace no mucho.

Cuando estuvo enfrente, miro de pies a cabeza al rubio, teniendo que alzar la cabeza para verlo a la cara.

Ella lo analizaba, tomando nota de cada detalle, incluso en como tenía que alzar levemente la mirada para verlo cara a cara, y al estar tan cerca, puso una mano sobre su pecho.

Naruto alzo una ceja ante eso, sintiendo los suaves dedos pasarse por su pectoral, Saori acariciando y notando cada músculo detenidamente.

—Tu cuerpo es como ver a una obra maestra— comento ella pasando su mano por el torso musculoso y ancho del rubio, quien arrugó el celo, alzando una ceja. Al pensar en lo que dijo, se detuvo y soltó una pequeña risa—. Bueno, eres guapo y todo, pero tan solo mírate por un momento. Cada célula generando energía a cada instante, cada una supliendo a las más cercanas, millones, billones y trillones de células cada una con tanto poder y un potencial infinito.

—…¿Tu punto es?

—Como dije, tu cuerpo es como una obra maestra, del poder específicamente. Alguien clasificado como "Rango X" no es sólo un título bonito que venga después de otro, con una fuerza para cambiar el mundo y un potencial infinito de crecimiento, puedes ser una de las criaturas más poderosa de este, o varios mundos— ella luego subió sus manos por el pecho de Naruto, luego a su cuello, y finalmente, le dio un ligero piquete en la frente—. Pero esto, incluso aunque fueras la criatura más inteligente en este planeta, y no lo eres, con la mentalidad que posees te estancaras, y demasiado rápido.

—No soy tan idiota como crees que soy, simplemente… no estoy tan embriagado en poder cómo para desear más— declaró el rubio mientras se alejaba de ella levemente.

—Incluso el león más fuerte sigue pensando como un león, tienes la mente de un animal, peleas para sobrevivir, con instintos, pero ahora eres prácticamente una especie completamente diferente de un humano normal, ese tipo de mentalidad hace que te limites demasiado— respondió ella mientras le extendía su mano al rubio—. En estos momentos, crees que necesitas respirar aire así que lo respiras, crees que te cansas cuando eso es imposible. En estos momentos por ejemplo, tus músculos y articulaciones te duelen, cuando podrías sanar el daño o simplemente apagar los receptores de dolor en tu sistema nervioso.

—…

—No te ofrezco poder, tienes más del que te gustaría tener, y a pesar de todo lo que yo se, no puedo . Pero te ofrezco control sobre el poder que tienes. Para que puedas alcanzar tu máximo potencial.

La Sumeragi se dio la vuelta, empezando a caminar para irse, y Naruto se quedo callado, pensativo, antes de suspirar—Espera…

Su susurro fue apenas audible, pero ella se detuvo, y alzo su mano cuando el Ojiazul le lanzó una calabaza con escamas, y la miro en sus manos, destapando el corcho y oliendo un aroma delicioso provenir de ella—…¿Sake?— trato de ocultar el ligero tinte de emoción en su voz.

—No conseguiste el sake que buscabas por no acabar conmigo, considéralo una recompensa por eso— comentó el viendo como ella inhalaba el aroma del Sake Asesino de Dioses unos momentos, antes de sonreír de medio lado.

—Hmmmm…—Naruto vio a la pelinegra meter su mano en el bolsillo, y sacar un cristal rodeado de tres rombos de papel con varios símbolos inscritos en ellos, para seguidamente lanzárselo.

—¿Y esto es?

—Un regalo, digamos que te ayudará cuando quieras meditar… y hacer algunas cosas más— seguidamente, ella empezó a desaparecer en pétalos de color rosado—. Sin importar que, aquellos que poseen un poder enorme tienden a volverse monstruos, pero un monstruo de que es algo que puedes elegir.

El rubio la vio desaparecer, y cuando estuvo sólo, dio un paso sobre la barandilla al mismo tiempo que músculos y tendones se estiraban en su espalda para crear un par de alas.

Sintió el aire cruzar en sus nuevas extremidades mientras empezaba a flotar en el aire, y dando una mirada atrás antes de dar un aleteo que lo alejo en lo alto.

No pudo evitar preguntarse desde cuando sus ojos eran rojos.


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Cuando el Yondaime Hokage decidió cambiar la fecha de la ultima etapa de los exámenes Chunin dado el ultimo ataque cerca de el País del Fuego, nadie se puso en contra, sin embargo, algo que muchos se pusieron en contra fue la idea de que el nuevo lugar sería la razón de su terror.

El País de las Olas era un lugar que en pocos días tenía un peso similar al infierno en refería a un lugar al que no se quería ir, pero no era sólo allí, las tierras del continente habían estado en crisis desde entonces. No una agitación evidente que insinuaría un problema absoluto, sino una sugerencia sutil e insidiosa de una amenaza que parecía impregnar el aire en todos los países.

Y entonces, en menos de dos semanas, los Laboratorios ASER fueron puestos a reconstruir el lugar, volverlo mejor.

Pero no era sólo acerca de lo que había pasado en Nami, era una manera de evitar los pasos futuros de la invasión de Suna y Oto, una manera simple de centrar la atención de enemigos en dos distintos puntos.

Y ASER formaba una parte importante en eso al ser los que prepararán el lugar para la guerra.

¿Qué hacia el líder de dicha empresa en esos momentos?

En un lado, existe el Otz Chaim, el árbol de la vida, su punto más algo es llamado Keter, el punto máximo de compasión, la unión con lo divino, la corona elevada sobre todas las cosas. Y luego, estaba el lado inverso de la vida, Qlippoth, su lado opuesto es Thaumiel, donde la unión es separada en fuerzas contendientes, cada una existiendo a las expensas del lado contrario.

—¡Ponme atención!— movió una mano para bloquear cada uno de los golpes de Jyuuken lanzados por Hanabi, mientras que con la otra leía un libro con toda la calma del mundo

—…No….— respondió mientras se agachaba, lamía su pulgar y pasaba página, para seguidamente barrer las piernas de la Hyuga, haciendo que callera de culo al suelo.

Tal vez, la imagen más atrás que se tiene de un demonio, es la del dios Zoroastrico Angra Mainyu, que con su hermano, Ahura Mazda, son los hijos de Zurvan, el tiempo mismo, del cual Angra Mainyu partió su útero en su nacimiento, y reino la creación por 9,000 años. La primera Idea del Mal, no es la que le quito el trono a la fuerza del bien, pero que ha reinado desde siempre. Curiosamente, Angra Mainyu tiene el poder de hacer el bien, solo elige no hacer. Debido a que el mal…

SLASH

Naruto parpadeó cuando un pie delgado y pequeño paso a través de su libro, cortándolo a la mitad al estar rodeado de un aura azul que chirriaba de manera similar a los escalpelos de Chakra. Luego la sujeto del tobillo y una esfera transparente rodeo los restos del libro.

—¡Aaahh, maldito pervertido!— gruño Hanabi cuando ella fue puesta boca abajo y el kimono de entrenamiento que llevaba casi se caía, dejando ver su ropa interior debajo.

Naruto ni siquiera le puso atención a eso mientras su libro se reconstruida producto de Kuninokotachi—Has mejorado tu velocidad, eso se nota, deberías implementar más patadas al combatir por cierto, incluso con lo fluido del Puño Suave mantienes la mitad inferior de tu cuerpo demasiado tensa.

—¡Bájame!

—Suéltate tu misma— respondió el rubio antes de recibir una patada en la cara.

Si algo sabía la Hyuga menor es que Naruto era duro, incluso usando chakra para aumentar el filo de sus dedos como lo hacían médicos ninja, no podría ni hacerle un rasguño en la piel, recordaba que hace unos días el rubio la tuvo que cargar cuando se dobló el tobillo al tratar de darle en la ingle.

Golpearlo era como querer golpear una montaña, por lo que no trato de hacerle daño con esa patada, pero usar la dureza de él como una pared.

Naruto sonrió cuando ella giro sobre su agarre, logrando soltarse y luego dándole otra patada en la cara, usándola para empujarse con fuerza de él y separarse por varios metros.

Estaba descalza, y en una pose que aunque asemejaba a la pose estándar del Puño Suave, movía los pies en una forma que era diferente a dicho estilo.

—Y aprendes rápido, eso es bueno en una estudiante, supongo— dijo el rubio tapando su cara con el libro nuevamente.

—¿Qué tanto lees de todas formas? Es insultante que no te tomes esto enserio.

—Tienes suerte de que no me guste el Icha-Icha entonces, simplemente es algo que me puede ayudar a razonar con mi situación… actual— comentó antes de ver la página que estaba enfrente de su cara.

Una de las emanaciones de lo divino es Geburah, la emanación de la fuerza y la severidad, guardado por el Arcángel Khamael, el juez incinerador de todo mal y las fieras llamas del Serafín.

Su lado del Qlippoth, es llamado Golachab. Si Geburah es la fuerza del juicio, Golachab es la fuerza de la destrucción. Poder solo por Poder. Fuerza sin juicio, fuerza sin piedad. Volverse una criatura de odio, usar la ira para dar dolor, la fuerza para perder el balance.

La fuerza de un MONSTRUO.

—¿Khamael, huh?— susurro para si mismo el rubio antes de cerrar el libro y crear un portal negro enfrente suyo, donde guardo el libro—…Bueno, olvida lo que dije, supongo que si la niña quiere que la tome en serio, eso haré.

El rubio alzó ambos puños y separo las piernas, mientras le sonreía a Hanabi, viendo como ella empezaba a caminar a su alrededor para buscar un punto ciego—Creo que encontré una forma de resolver más rápido lo que quieres hacer tu con mi clan.

Y antes de responder, se lanzó contra el de un brinco con sus manos brillando en azul.

Apenas lanzó sus manos hacia adelante, el rubio sonrió antes de golpear la muñeca de cada puño para desviar sus golpes, caminando en reversa para tomar algo de espacio. Aunque no le podía hacer daño, el objetivo del entrenamiento era ser capaz de golpearlo—¿Oh? ¿Y cual es tu idea? ¿Beber la sangre de los ancianos de tu clan para ganar un poder antiguo?— pregunto socarronamente, antes de que los brazos de Hanabi se empezarán a mover como látigos.

—Oh, jajaja. Mira como me río, no puedo parar— respondió sarcástica la Hyuga, antes de poner sus en el suelo y darle una patada al cuello a Naruto.

Este sólo alzó una mano y la sujeto—Okey, dime entonces que otra idea tie…nes— la pierna libre de la Hyuga paso alrededor de la cadera de Naruto, afianzándose a él, para seguidamente cuando el agarre sobre su otra pierna se soltó, ella paso su pierna detrás del cuello del rubio y lo jalo para verlo de frente.

—Cásate conmigo.

—….¿eh?

El rubio abrió los ojos y la boca, mientras mantenía a Hanabi en una posición nada… adecuada—Sólo piénsalo un momento, como la hija del líder del clan tendrías acceso a varias cosas de volverme la sucesora, que si te encargas de padre, sin duda alguna sucedería. Podrías interactuar con el clan desde adentro, ¡E imagina que tan fuertes serían los hijos que tuviéramos!

Y el cerebro de Naruto sufrió un corto circuito.

Desde el punto de vista de Hanabi, simplemente estaba siguiendo la idea más lógica, si Naruto tenía el poder para cambiar el clan Hyuga, no había mejor manera de ayudar a hacer eso "uniéndolo" directamente a la familia.

Desde el punto de vista de Naruto…

Hijos… casado… con esta…enana ciega…yo…ella…Tha…ha..bu…wa…lu…

El rubio agarro a Hanabi de la cintura, la separo de el y la paro recta en el suelo.

Seguidamente, dio media vuelta y empezó a correr.

—¡Hey, vuelve acá! ¡No hemos terminado!

—¡Con un carajo siquiera vamos a empezar!

Ella brincaba mientras Naruto corría a toda velocidad, sintiendo como la castaña le perseguía hasta que los campos de entrenamiento pasaron a ser las calles de la aldea. Se maldijo un poco a sí mismo por lo primero que habían entrenado fue la resistencia y velocidad de ella.

Y con los ojos que ella tenía lo podía perseguir aún con la diferencia abismal de velocidad, no pudiendo escapar de ella.

—¡WRRRRYYYYY!— rugió Hanabi apareciendo desde el aire y cayendo encima de la espalda del rubio, quien empezó a sacudirse tratando de quitársela de encima—. ¡Déjame que te explique, maldita sea!

—¡NO quiero ninguna explicación sobre tu y yo haciendo be…!— el rubio se quedo callado al ver como estaban en medio de la calle y varias personas los estaban viendo.

Sin siquiera tardarse un momento, desapareció de allí y apareció sobre un techo alejado de cualquier población—Por fin… mira, ni siquiera se porque te alarmas tanto, con todo eso de que tienes un harem no me imagine que un pervertido como tu se negaría a una más interesada. Sobretodo cuando te puede beneficiar a futuro

—Primero, no soy un pedófilo. Segundo, no soy un pervertido. Tercero, no estoy interesado en usar a otra persona por puro beneficio— dijo mientras se levantaba del techo en el que habían aparecido.

Hanabi, aun montada en su espalda, alzó una ceja—¿Enserio?

—Soy alguien que de niño paso por algún par de problemas emocionales, eso me hizo que cuando formará alguna relación con alguien que me mostrará alguna muestra de aprecio, lo regrese multiplicado, no es una forma de cimentar una relación normal ni muchos, un puto matrimonio— declaró sacudiendo a la Hyuga de su espalda—. ¿Por qué matrimonio? Tu me odias y yo te miro como una mocosa, si quieres hacer enojar a tu padre sal con alguien más.

—Yo no te odio…del todo. Pero eres el hombre mas fuerte que conozco.

—¿Y?

—¿Cómo que "Y"? Actúas como si no fuera algo de interés el tener de pareja a un gigante con mucho poder, es algo que se nos inculca en el clan, que siempre busquemos a alguien fuerte para formar una familia, solo que yo no pienso hacerlo con mi propia sangre.

—…Hanabi, ¿sabes como se hacen los bebes, no?

—Claro que lo se.

Naruto sintió que la frente le dolía, mientras suspiraba—Así que notas la obvio diferencia de tamaño entre ambos— aclaró el rubio cuando ella por fin se bajo de su espalda.

La castaña era lo suficientemente pequeña como para que apenas le llegará a la cintura, y aun así tenía el valor de alzar la cabeza para verlo a la cara sin algún ápice de duda—No eres tan grande, solo nos separan unos tres años.

—No me refiero a edad o altura, es… ahhh, demonios, es tan incómodo de explicar…— el rubio se rasco la nuca—. Yo no… "quepo" en ti.

La castaña alzó una ceja ante eso, para seguidamente soltar un bufido divertido—Que lindo, ¿te tienes confianza a ti mismo, eh?— pregunto ella caminando más cerca del rubio, quien sintió un tic en la ceja al ver como las venas en la cara de ella se resaltaban alrededor de los ojos.

—No estoy bromeando.

—Créeme, no vas a….

Y ella bajo la mirada.

Y alzo las cejas.

Y su boca se abrió levemente.

—…Okey… tal vez, estaba algo equivocada— comentó Hanabi haciendo la cabeza un poco hacia atrás, tragando, con una gota de sudor del puro nerviosismo bajando por su mejilla.

Y no despegaba la vista de enfrente suyo.

—Oye, mis ojos están aquí arriba— comentó Naruto viendo como ella parecía hipnotizada.

—¡No es mi culpa, esa cosa da miedo!— exclamó Hanabi, mientras que Naruto se guardo una risa al escuchar eso—. Y no te rías, hablo enserio, ni siquiera tienes que casarte conmigo, mi hermana, ella por fin podría hacer lo que soñó de ayudar a revolucionar el clan, o cualquier otra Hyuga para lo que importa.

—Ni siquiera conozco a tu hermana y ella esta enamorada de Arashi— respondió el Ojiazul mientras se rascaba el cuello—. Además, seria mal visto, sigo siendo mayor de lo que tu eres.

—Oh por favor, los ancianos del clan se han casado con niñas incluso menores a mi, que tu lo hagas con una menor por un par de años no te debería enviar a la cárcel.

—…Hnn, cuando lo pones así… podría funcionar, aunque no creo que quieras mantenerlo por más tiempo del necesario después de que resolvamos el asunto del sello del pájaro enjaulado.

—…¿Estas completamente seguro de que no cabe? Las Hyugas somos conocidas por ser flexibles.

El rubio sintió que una vena le palpitaba en el cuello—Maldita mocosa precoz— se dio la vuelta y empezó a caminar por los techos.

—¡Hey, no respondiste!

—Deja de gritar de una vez o terminarán descubriendo lo que vamos a hacer, ¿Por qué no mejor me ayudas?— pregunto girándose a verla.

La castaña al instante le empezó a seguir apresurando el paso—¿Ayudarte a que?

—Obviamente a planear la "boda", lo que significa ver la manera de pasar esto desapercibido, espero que tu padre no reaccione como loco.

—Eso es como pedir que el sol no brille— comentó Hanabi antes de sentir como el rubio le pasaba el brazo alrededor de la cintura, y empezaba a brincar de techo en techo.

Solo se escuchó un silbido de aire, mientras Naruto pasaba por una pastelería y dejaba una cantidad de dinero acorde a lo que compro, en menos de lo que la luz siquiera habría viajado a los ojos de los que le rodeaban.

—Ahora que lo pienso, hay algunas cosas que te debería comentar si vamos a ser "pareja"— comentó Naruto de forma divertida mientras se detenía en una florería que tenía en su entrada el símbolo Yamanaka, y bajaba a Hanabi.

—Una pareja no real— aclaró ella.

—Okey, okey, solo es para explicarte un par de cosas, ya que tiendo a ser algo… detallista en los regalos, no quiero parecer agobiante— comentó mientras tomaba unas rosas blancas y les daba una leve inhalación.

—Ya lo eres a veces, ¿Qué puede ser diferente conociéndote más a fondo?— pregunto la Ojiperla.

—¿Cuándo activas el Byakugan, como ves las cosas?— pregunto el rubio mientras veía las diversas flores y empezaba a verlas cada una, analizándolas.

La castaña estaba extrañada por esa pregunta, mientras veía a Naruto caminar por toda la tienda—Blanco, negro y gris. Todo pierde color a excepción del Chakra que es azul, además de que cuando uso la visión expandida es como si me viera desde afuera en un campo, ver a través de las personas no es muy agradable… contigo es como si no pudiera ver a través de tu cuerpo, solo una fina capa de color anaranjado que te rodea.

—Obviamente, si vieras mi Chakra por como es te dejaría ciega— respondió el Ojiazul tomando entre sus manos un tulipán—. A la inversa es conmigo, ¿Sabias que los fotoreceptores en tus ojos apenas son capaces de percibir una limitada cantidad de los colores que realmente existen, o la enorme cantidad de radiaciones que rodean todo? Y eso son solo los ojos, las pequeñas vibraciones de todo, el olor que sueltan las hormonas del cerebro— comentó el rubio mientras la giraba a verla—. Extrañamente, el cortisol huele bastante dulce antes de que alguien muera.

—¿Tu punto es?

—Explicar algo así es como querer explicarle a un ciego de nacimiento lo que es el color, no puedes mostrarle algo a alguien que nunca lo ha visto… hmmm, podría hacer algo al respecto ahora que lo pienso… como sea, viendo el universo por como es realmente…— declaró el rubio cerrando su mano sobre la flor, y estrujándola.

Un brillo verde muy tenue cubrió la flor, y cuando abrió la palma, mostró como la flor había cambiado. Los pétalos se habían abierto, mostrando su interior de color morado con el exterior de color azul, puntos blancos de color azul neón en ella para hacerla ver como si tuviera agua sobre ella—El universo es un lugar grande, y yo tengo acceso a él, no veo porque no darle lo mejor de el a los que me importan.

El rubio puso la flor en la mano de Hanabi, y ella sintió la suavidad como la seda de la flor—Pero… todo esto es una mentira, no tienes que…

—Si haré esto, confiar en ti y tu confiando en mi. No se trata de una cosa de fingir ser una pareja, pero simplemente que tengamos confianza entre aliados— declaró con una leve sonrisa.

—¿Puedo saber que haces con una niña aquí, Naruto?— pregunto una voz detrás del rubio.

La sonrisa se borro del rostro del Ojiazul—Hey…Ino— comentó mientras se daba la vuelta, y veía a la Yamanaka parada allí con una mano en la cintura—. Estaba… buscando un tipo especial de flores, ¿Crees poder ayudar? Después de todo es tu fuerte.

—Los elogios no te llevarán a ningún lado— declaró ella antes de ver la mano de Hanabi—. ¿Dónde conseguiste eso?— pregunto curiosa la rubia acuclillándose para ver la hermosa flor que la Hyuga tenía.

—Es un… regalo…de Naruto— fue lo que respondió ella, guardando lo mejor que pudiera las apariencias.

—Así que el grandote puede dar sus muestras de cariño— comentó divertida Ino mientras se paraba y volteaba a ver a Naruto.

Este alzó una ceja cuando la Ojiazul subió y bajo la mirada por todo su cuerpo—¿Tengo algo en la cara?

—Ahora que te veo, ¿Dónde ocultabas…todo eso?— pregunto ella con curiosidad e interés, con todo lo que Ino tenía, era casi 30 centímetros más baja Naruto, tomó nota de como la camisa negra que llevaba se estiraba para contener los músculos que habían debajo de ella, una piel blanca levemente bronceada, y una cara sin duda atractiva cubierta por algunas marcas que le daban un aspecto algo tosco.

—No se de lo que hablas— comentó el rubio mientras simplemente iba caminando para ver algunas de las flores que habían allí—. Solo quería saber de algunas flores para una… cita— comentó, haciendo que la rubia se parase para verlo.

—Bueno, ya le diste una flor muy linda a Hanabi, nunca mire ninguna así en ningún lado del país del fuego— declaró ella, haciendo que la cena de Naruto tuviera un tic.

—No me refería a ella, es para… una… amiga mía. Estoy buscando algo que represente… un nuevo comienzo— comentó el rubio antes de que viera a Ino tomarse el mentón, pensativa.

Luego miro por detrás del mostrador—¡Frente, trae los narcisos!

Al escuchar eso, el Ojiazul alzo una ceja, conociendo únicamente a una persona con dicho apodo. Luego miro a cierta pelirrosada empezar a caminar a donde estaban, llevando puesto un delantal como el que Ino llevaba—¿Sakura?

—Naruto, ¿Qué estas haciendo aquí?— pregunto la Haruno.

—Te podría hacer la misma pregunta.

La Ojijade se rasco la nuca—Yo… seguí tu ejemplo. Renuncie como Kunoichi— comentó ella, haciendo que el rubio le viera algo sorprendido.

—Es una larga historia— dijo Ino en respuesta.

Por los siguientes minutos, el rubio escucho como Sakura se había retirado de su trabajo como Kunoichi, después de un tiempo de los mismos resultados que tenía, y quería separarse de ese tipo de vida.

Le llevó una cantidad considerable de tiempo instalarse en su nueva vida como civil. Sin embargo, después de pensarlo, se dio cuenta de que solo se había inscrito en la academia para poder adular a Sasuke. Ni una sola vez se había molestado en entrenar después de graduarse. Era una comprensión lamentable de que ella siguiera siendo su devota fanática después de haberse convertido en la alumna de la compañera del Ninja que Copia.

La mayoría de niños civiles se unían en la academia para poder ayudar a sus familias en alguna medida, pero debido a la estabilidad que tenía su familia, no fue tan grave siempre que consiguiera un buen trabajo.

Y un buen lugar para comenzar sería en la tienda de su mejor amiga—El narciso simboliza nuevos comienzos y renacimientos, es curioso que pidas algo así— comentó Ino dándole al rubio un ramo de flores tan doradas que hacían juego con el color de su cabello.

—Y eso no es todo— añadió Sakura—. También simboliza el amor, la simpatía, el deseo y el afecto devuelto.

—Eso es… extrañamente específico— comentó Naruto mientras pagaba por el ramo, y luego miraba a Hanabi.

—¿Se los darás a Satsuki?— pregunto Ino curiosa, haciendo que el Ojiazul la volteara a ver.

—¿Por qué lo haría?— pregunto alzando una ceja, completamente extrañado.

—Tengo entendido que las cosas entre ustedes no han estado tan bien entre ustedes, era algo obvio en la academia que sentías algo por ella.

—No ha pasado nada malo entre nosotros como para decir algo así, ella sigue siendo mi amiga, eso es todo— dijo tangente el rubio, mirando luego a la castaña que le había acompañado—. ¿Te llevo a tu casa, enana?

—Un día voy a crecer y me burlare de ti.

—Ambos sabemos que eso no pasará.


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—Es extraño volver a este lugar— comentó el Ojiazul mientras alzaba la vista para ver la mansión Namikaze, inhalando levemente mientras iba hacia el interior del lugar, cuando era pequeño no podía entrar por los sellos de seguridad que tenía la mansión.

Usando la Ascensión del Sabio, paso como un fantasma por el lugar y apareció enfrente de la puerta.

Había ido ese día porque quería hablar un poco con Kushina, empezar a resolver las cosas entre ambos, y lo único que sabía de cosas así era lo que Tsunami o Abi le habían enseñado.

Al entrar, el rubio se sintió… extrañado al ver nuevamente el lugar, la ultima vez que estuvo allí había hecho un agujero en el techo. Busco con sus sentidos la presencia de Kushina en el lugar, haciendo que el rubio se encogiera de hombros al no encontrarlas.

Supongo que solo dejaré esto mientras ella llega.

Desde su cuerpo salieron las flores que había comprado y una caja llena de pastelillos, era una de las comidas que habían sido traídas a las naciones elementales por occidente, se fue a la cocina, tomó un papel de una mesa, escribió algo en ella, y la dejo sobre la caja, dejando las flores a un lado.

—Oh, pero miren lo que tenemos aquí.

Por supuesto, no sería tan fácil. Pensó el rubio cerrando los ojos, suspirando, dándose la vuelta y abriendo los ojos.

Enfrente suyo estaba su hermana menor, viéndole con una sonrisa divertida, vistiendo sólo una camisa blanca holgada y unos shorts cortos de color anaranjados, que no hacían nada para cubrir su cuerpo escultural, solo resaltando su físico dotado y ejercitado.

Cualquier otro hombre sin duda al menos se habría quedado anonadado o avergonzado al verla.

Naruto frunció la cara al verla—¿Qué quieres Naruko?

—¿Ohhhh? ¿Por qué el trato tan frío, hermanito? ¿No me extrañaste?

—La ultima vez que te vi tenías la mitad de tu cara fuera, no era muy agradable ver eso— comentó el rubio mientras caminaba para salir de la cocina.

Pero antes de poder pasar, Naruko puso su brazo enfrente del marco de la puerta—Eso me recuerda, no te… agradecí, por salvarme— comentó ella de manera sugerente.

—Lo que hice fue para asegurarme de que dejarás de molestarme, y te salve porque a pesar de todo sigues siendo mi hermana, no estoy muy interesado en repetir lo que paso— dijo Naruto, en un tono levemente hastiado.

No odiaba a Naruko, no ahora al menos, pero había una larga línea en eso con querer tener una relación con ella.

—Si esa es tu excusa, supongo que tendrás que hacerlo de nuevo, porque no te voy a dejar tranquilo hasta resolver algunas cosas— comentó ella mientras el rubia la miraba con los ojos entrecerrados—. Siendo justa, se que he sido una perra contigo toda tu vida, y no tengo derecho a querer meterme en tu vida amorosa cuando no es lo que quiero— declaró la rubia.

—¿Qué es lo que quieres entonces?— pregunto el Ojiazul, casi en un gruñido.

—Eres la única forma de desahogar años de cosas contenidas, el zorro no responde desde la… sacudida que nos diste. Aparentemente usar su Chakra hace que sienta lo que me pasa a mi.

—Ve al grano— casi rugió el rubio.

—Sólo has lo que bien podrías haber hecho desde que éramos niños si querías pasar tiempo con mami y papi— comentó ella sacando la lengua y dándole una lamida a la mejilla del rubio—. Jodeme hasta que no pueda pararme, luego tienes todo el tiempo libre que quieras para estar con Kaa-san.

El rubio entrecerró los ojos al oír aquello, y un gruñido salió de su garganta cuando la rubia se dio la vuelta y paso una mano por su culo, abriendo sus nalgas para mostrar que debajo de sus shorts no llevaba bragas—Así que… ¿Quieres venir de una vez? Quien sabe, tal vez Kaa-san vuelva en unos minutos para unírsenos.

Naruto recordó que estaba allí sólo para hablar con Kushina, no con nadie más, eso fue lo que pensó mientras seguía a la rubia a las escaleras.

Un par de horas más tarde, Kushina Uzumaki abrió las puertas de su hogar después de una ardua sesión de entrenamiento con sus hijos, los cuales se habían quedado entrenando con Kakashi.

Miro a sus alrededores, y al no notar a nadie suspiro, sintiéndose desecha y sin fuerzas, prácticamente arrastró los pies por el suelo hacia la cocina para ver si encontraba algo para recuperar fuerzas.

Y apenas entrar su atención fue a la caja que había allí, con una nota escrita para ella.

Una sonrisa se asomo en su cara mientras un sonrojo pintaba sus mejillas. Guardándose el deseo de abrazar la nota apenas leer que era de Naruto.

Había cometido una cantidad enorme de errores en toda su vida, tener la oportunidad de arreglar las cosas con su hijo le quitaba un peso que no sabia que la había estado agobiando tanto.

Tomó las flores y disfruto del aroma que tenían, era un gesto muy dulce de parte de su hijo algo así…

Gesto que… era la primera vez en años que ella siquiera había visto que alguien le dedicaba, una vez que en su matrimonio pasaban los años, se apagaban las emociones en su relación.

Con sus hijos ya crecidos y con su esposo inmiscuido tanto en su trabajo, supuso que nunca tenía tiempo para si misma en todo ese tiempo, estuvo dispuesta a eso por años, pero ahora… se daba cuenta como eran las cosas para ella.

Su esposo en años no había mostrado alguna muestra de los detalles que tenía cuando eran jóvenes, ya no ponía la misma atención a ella.

No mentiría, la hacía sentir… inadecuada. La confianza que tenía como mujer simplemente no era la misma si no podía hacer que su primer amor siquiera notará que la tenía descuidada maritalmente, y mucho.

Ella había sacrificado sus propias necesidades para hacer de ama de casa cuando su esposo se convirtió en Hokage, y cuando sus hijos se volvieron Shinobis, ella volvió a la vida de Kunoichi.

Siempre estaba fuera, encerrado en su oficina veinticuatro y siete. A veces sentía que a él ni siquiera le importaba.

Pero si le pidieran que lo volviera a hacer, lo haría en un instante. Perdonar a Minato por estar tan ausente de su vida fue fácil porque tenía a sus hijos… y esta vez, eso incluía a Naruto.

—Tomare un baño antes de ir a buscarlo— comentó ella para si misma, sonriendo ante la nota y encaminándose por las escaleras, preguntándose que estaría haciendo su hijo menor en esos momentos.

Pasando por el cuarto de Naruko, y varias capas de sellos insonorizados, el rubio jalaba las coletas de su hermana menor mientras empujaba una enorme vara de carne contra las enormes nalgas regordetas de ella.

Soltando un gruñido, el rubio se movía como si se tratará de un animal rabioso, las patas de la cama crujiendo con sus embestidas que sacudían el cuerpo de la rubia como gelatina. El Chakra rojo cubriéndola con tres colas ondeando a su espalda, signo de que la única razón de porque podía seguir era la ayuda de su bestia.

El sudor cubría el cuerpo de la rubia, arqueada la espalda por el jalón dado por su hermano mayor, moviendo su culo regordete sobre la verga de este, sintiendo como golpeaba contra su abdomen duro como piedra, sus gigantescas tetas llenas de saliva y mordidas en sus pezones se sacudían violentamente producto de sus movimientos, una sonrisa digna de una puta pintaba sus facciones mientras lágrimas y saliva goteaban de su cara, cantidades enormes de semen depositadas en su vagina chorreaban su cama y salían cada vez que empujaba contra ella, el bulto en su vientre hinchado se sacudía brutalmente.

Sus ojos rodaron hasta la parte trasera de su cráneo cuando la cama se quebró en dos, producto de una embestida bestial del rubio, y seguidamente, como una manguera, soltando un maremoto de semen apuntado contra el recto de su hermana menor.

El cuerpo entero de la rubia se sacudía suave y mansamente, sus ojos ahora rojos derritiéndose en placer al sentir como su culo era llenado de una caliente y espesa crema de la vara encajada profundamente dentro de ella.

Suspirando, el rubio saco lentamente su verga del ano de Naruko, sintiendo una fuerte succión para evitar que saliera, y cuando finalmente saco, cántaros de semen empezaban a fluir del agujero bien abierto.

Sin decir nada, se dio la vuelta, antes de sentir como algo le sujetaba la mano.

—No tan…mnghff… rápido, aun te… falta.. un agujero— comentó ella, haciendo que Naruto rodará los ojos y se diera la vuelta.

La rubia menor río como una niña cuando el glande lleno de semen tocó sus labios rechonchos, y cuando su hermano le sujeto de las coletas, y su risa fue callada cuando su garganta fue llenada de su carne.

Mientras tanto, Kushina se quitaba la bata de baño lentamente, se deslizó de sus hombros y por su cuerpo hasta que cayeron al suelo de baldosas.

Las tiras de su túnica rozaban sus caderas, haciendo que su trasero se agitara un poco mientras colgaba su túnica para cuando terminara de bañarse.

Se metió debajo de la ducha y ajustó la presión del agua. Sus curvas flexibles comenzaron a brillar con el brillo de las estrellas de agua corriendo a los lados de sus senos y entre las mejillas redondas de su culo.

Sus manos jabonosas estaban enredadas en sus mechones rojos y finos. Sus ojos estaban cerrados contra la espuma intrusa. El vapor comenzó a empañar el espejo del baño cuando el agua se calentó. Tarareando una suave tonada, ella tomo el jabón espuma y comenzó a extenderlo generosamente sobre su pecho.

No podía evitar sonreír al saber que sus hijas habían heredado sus enormes pechos, le habían traído la atención de muchas personas de ambos géneros cuando era una adolescente algo alocada, se preguntaba si sus hijas habrían pasado por algo similar.

A un cuarto de distancia, Naruto simplemente se dejó llevar por la sensación de sus bolas siendo olfateadas por su hermana menor mientras su verga abría su garganta hasta ahogarla, sus enormes tetas siendo estrujadas por las manos del rubio, ella se mantenía abrazada a su cadera, como si quisiera ser ahogada por su verga hasta morir.

Kushina se dio la vuelta, haciendo que las gotas de agua recorrieran su enorme y deliciosamente regordete culo antes de que la lluvia de gotas calientes comenzara a rebotar en la gruesa carne.

Llevando las manos a las caderas, separó las mejillas de su culo, la espuma blanca cubriendo todo su cuerpo y el agua haciendo que escurriera. Un gemido se le escapó de la boca cuando el agua caliente comenzó a cruzar la grieta de su trasero, saludando las entradas de sus dos agujeros.

Dando la vuelta por segunda vez, las gotas humeantes llovieron sobre su hermoso rostro que la vitalidad Uzumaki había mantenido tan hermoso como en sus años de juventud.

Sacando su verga de la garganta rellenada de semen de Naruko, Naruto soltó un leve gruñido mientras soltaba gruesas cuerdas de semen sobre la cara sonriente de su hermana, bañando su cara, su pelo, sus tetas y su vientre con la blanca crema que escurría hasta la nariz de ella.

—¿Feliz ahora?— pregunto viendo a la rubia tragar el semen y luego dar un beso largo y húmedo sobre sus bolas, lamiéndolas mansamente.

Ella le miro, con esos ojos rojos tan hipnóticos, los ojos de una criatura capaz de dejar el mundo árido, mirándole tan amorosa y servicialmente como una niña pequeña.

—Más que nunca en mi vida~— gimió ella dando un ultimo beso en la vara de carne.

Seguidamente, cayo inconsciente.

Naruto cerró un ojo ante eso, y dándose la vuelta, chasqueo la lengua al ver como su erección seguía allí. Salió del cuarto de Naruko, tomando sus pantalones y camisa, y luego dirigirse al baño.

Cuando tenía relaciones normalmente atenuaba un poco sus propios sentidos, sino, seria algo un poco apabullante en todo momento cuando podía sentir demasiadas cosas.

Por eso cuando abrió la puerta, habría sentido a Kushina salir del baño, secando su cuerpo y luego tomando la bata.

Cuando la abrió, ambos chocaron con el otro.

El rubio se quedo quieto al sentir un cuerpo suave contra el suyo, como su palpitante erección se rozaba contra algo.

Kushina parpadeo, su cabeza contra un duro pecho, con cada músculo cincelado, sus pechos frotándose contra un abdomen ejercitado.

Puso sus manos sobre el pecho de quien tenía enfrente, era más grande que incluso su marido, y por ello, tuvo que alzar la mirada para verlo.

La cara neutra de su hijo del medio, con su cabello rubio algo despeinado.

Luego miro hacia abajo.

Sus ojos se abrieron como platos y su boca casi se disloco al ver lo que solo podría describir como una… vara enorme y gruesa de carne entre sus muslos, el tronco frotándose contra sus labios vaginales y casi frotándose contra su culo.

Naruto se quedo quieto… porque estaba congelado, sin saber que hacer en esa situación, antes de simplemente cerrar los ojos—Por favor no te desmayes.

Y Kushina, haciendo caso omiso, así lo hizo.