—¡Tenemos que atacar ya! —exclamó la menor al rubio, este no respondió— Ya no tenemos más aliados que ustedes cuatro y será solo cuestión de tiempo que nos aplasten como cucarachas.

Wakiya se mantuvo con los ojos cerrados, analizando la situación.

Hace poco menos de un dia fueron contactados por su base de investigaciones desde España llevando la no muy grata sorpresa de que se encontraban bajo ataque. Solo fue hasta 3 horas después que pudo contactar con otros contactos de alla que confirmaron el suceso; las primeras investigaciones sugirieron que una falla eléctrica pudo causar un incendio desde la habitación de archivos que se expandió a una anormal velocidad, además de múltiples explosiones alrededor de la instalación sugerían un ataque externo.

Pero sentía que algo andaba mal, que algo no cuadraba del todo.

—Quizás tienes razón, pero sabes que es muy arriesgado atacar ahora a Phi — respondió, la chica replicó al instante.

—Pero no tenemos opción… incluso si son las últimas fuerzas que nos quedan quiero usarlas —Wakiya la miró, sabía que no podía hacerla cambiar de opinión por más argumentos en contra que diera.

Su teléfono comenzó a sonar, lo saco y al leer de quien se trataba contesto al instante.

—Aquí Wakiya —Nika lo miro atenta.

"Jefe, la investigación ya ha avanzado, conocemos como explotó el laboratorio…"

Al escucharlo se dio la media vuelta, pronto se alejó de Nika.

—¿Qué pasó?

"La explosión comenzó desde dentro, para ser más específicos desde la sala de investigación"

—¡¿Qué?! —preguntó incrédulo muy a lo bajo.

"Al parecer fue algo improvisada pues el material utilizado no era muy flamable, las demás explosiones se dieron poco después a diferentes tiempos"

—¿Qué hay de los vídeos de seguridad?

"Logramos rescatar unos cuantos, el de la sala de investigación contiene información muy particular que seguro le interesará, se lo envío ya mismo"

La llamada terminó y poco tiempo después llegó el vídeo, lo abrió lo más rápido que pudo asegurándose que no hubiese nadie más alrededor, Nika al parecer se retiró hace un rato y todos los demás estaban entrenando con los pocos ánimos que tenían en la parte trasera del recinto.

Al reproducir el vídeo no daba crédito a lo que vio, no entendió del todo que estaba pasando pero si sabia muy bien una cosa. Regreso la llamada, al ser respondida únicamente pronunció algo.

—No dejes que nadie más vea este vídeo.

Y corrió para llegar junto con los demás, abre ambas puertas del jardín bruscamente ganándose la atención de todos, miró a Nika y se dirigió hacia ella.

—Hagámoslo —Los demás se confundieron, Nika se sorprendió pero luego asintió.

Se dirigió al centro del sitio, palmeó con fuerza dando a entender que daría un anuncio importante.

—¡Escuchen todos! Tenemos que atacar a los enemigos lo más rápido posible, se están movilizando justo en estos momentos con la intención de atacar a los pocos clubes que quedan alrededor del mundo. ¡Nuestros trabajo es detenerlos cuanto antes, no dejaremos que se lleven a más de nosotros!

La voz de Nika desprendía el ánimo en cada una de sus palabras más nadie le secundo en absoluto, el silencio hablaba por ellos.

"¿Está loca?"

"La desventaja actual es obvia, no ganaremos"

Wakiya miro la duda en los rostros de todos ellos, incluso un poco en el de Nika pero aún permanecía firme a sus palabras; suspiro y camino un poco para ubicarse al lado suyo.

—En el panorama actual… las opciones cada vez se hacen más escasas. En lugar de pensar qué haremos con nuestros amigos, con nuestros hermanos —dijo mirando a Rantaro y luego a Nika notando su frustración— tenemos que pensar en volvernos más fuertes para estar juntos de nuevo. Quizás lo que Nika dice para ustedes sea un suicidio, pero ¿tenemos otra opción?

Los interrogados se miraron mutuamente confundidos, Wakiya continuo.

—No, no la hay. Tenemos que aceptar que el momento ha llegado, nuestro momento para pelear por los nuestros y nuestro futuro. La decisión de actuar es ahora o nunca, yo decidí ya y elegí morir peleando a vivir con miedo; quien elija lo mismo puede seguirnos a nuestro viaje al infierno sin boleto de regreso; los demás quédense aquí y no lloren por nosotros, háganlo por ustedes.

El silencio parecía no tener fin entre los oyentes, más intimidados que motivados alzaron uno a uno la mano, enlistandose en su posible derrota, pérdida de memoria y próxima muerte.

Wakiya sonrió satisfecho, se acercó a la muchacha de cabellos rosas para susurrarle algo.

—Ahora es tú turno.

La tarde llegó pintando de tonos naranjas y rojizos el camino al aeropuerto donde un avión privado los esperaba, el trayecto fue inquietante y silencioso, nadie tenía ánimo alguno de hablar sobre cualquier cosa. Wakiya miraba con desánimo a los pocos chicos que quedaban de la resistencia, luego a sus amigos que ya estaban cansados de seguir perdiendo, después de todo esta historia inició con ellos siendo derrotados y desde entonces, no habían vuelto a ganar ni una sola vez.

Cansado suspiro y se sentó en su asiento al lado de una de las tantas ventanillas del avión, miró a través de ella cosa que rara vez solía hacer debido a su pánico que aun no desaparecía más ese temor esta vez no lo arribó, su mente trabaja en algo más importante. Miro al cielo nocturno lleno de dudas.

"Kurenai, no se que planeas pero no nos defraudes"

/

Pisadas en la oscuridad y la voz del bosque fueron escuchadas con claridad por un albino, el temor no se hizo presente en el en cambio una sonrisa surco su rostro al notar que cada vez se acercaban más y más.

Espero paciente que la figura en medio de las sombras se revelará, sin duda alguna pertenecía a un ser humano más alto y grande que el. Cuando salió a revelarse a la luz de la luna sonrió irónico.

—Veo que después de todo Fubuki no estaba loco —dijo con un extraño tono, mezcla de sarcasmo y resignación.

El desconocido lo miró con el ceño fruncido, detrás suyo otras dos figuras aparecieron, la más baja de ellas corrió a su encuentro apenas lo vio.

—¡Suoh! —exclamó con felicidad al ver de nuevo a su amigo, había pasado tanto desde la última vez que se encararon y le aliviaba saber que estaba bien pero, para su desconcierto, el otro no parecía igual de feliz de verlo— ¿Acaso pasa algo malo?

El albino negó con una sonrisa.

—Claro que no, pero no puedo creer que Fubuki acertó en todo lo que me dijo. Ese creído…

—¿Acaso el te dijo algo de nosotros? —preguntó con sorpresa, el otro asintió.

—El me dijo que los encontrara aquí cuando me diera la señal y así lo hice —El albino les mostró a los tres el mensaje en su teléfono, un simple "Hazlo" y un archivo adjunto aparecen en el e-mail que miro el castaño con asombro.

—¿Tienes algún lugar cercano que sea seguro? —interrumpio el albino de ojos rojos el conmovedor reencuentro de Aiga y Suoh.

—¿Y a ti quien te invito? Fubuki me dijo que viniera aquí por Aiga solamente —reclamo Suoh molesto con el otro, Hartz interrumpió.

—Este no es un buen lugar para hablar de esto.

Suoh se quedó callado, miró alrededor y aunque odiara admitirlo tenía razón pues la temperatura era baja y en medio de un bosque como ese en cualquier momento podrían ser atacado por algún animal o ser si hacían mucho ruido. Bufó y con una seña los invito a seguirlo.

En completo silencio caminaron hasta visualizar una pequeña cabaña notoriamente afectada por el pasar de los años y el descuido. Las ventanas rotas y la madera podrida les dieron la bienvenida, apenas y estaba iluminada por dentro pero al parecer para Suoh era suficiente pues no tropezó con nada para llegar a la puerta.

Abrió dejando a la vista un lugar un poco diferente a la primera impresión que se llevaron, pues el lugar era no muy cálido y acogedor pero si lo suficiente para resguardarlos por esa noche. El primero en cruzar después de Suoh fue Aiga quien se llevó la más grande sorpresa en su vida al mirar a la persona recostada en sobre una manta en el suelo.

—¡Ranjiro!

El nombrado reconoció al instante esa voz, miró rápidamente a Aiga quedando ambos boquiabiertos por el inesperado encuentro.

Shu entró después del castaño y también se vio sorprendido por verlo ahí, luego Hartz cuya presencia de algún modo hizo reaccionar al rubio.

—¡¿Q… qué hacen aquí?! —preguntó casi atragantándose con su paleta, Suoh contestó con simpleza.

—Fue la "cosa" que salí a hacer.

—Pensé que ibas al baño.

Suoh le soltó un golpe con una vara de madera cercana.

—A mi me gustaría preguntar lo mismo —dijo Aiga mirando al par.

—Fubuki debió rescatarlo justo antes de que se reuniera con el resto del Snake Pit aquel día —dijo Shu muy seguro de sus palabras, Ranjiro lo miro confundido.

—¿Y tú cómo sabes eso?

La pregunta del rubio no fue respondida, Shu miro a Suoh desafiante.

—Tú teléfono, dámelo ahora.

—En serio ¿Quién te crees? ¡Ah sí, lo olvidaba! El terrible dictador Red Eye en persona, por supuesto —dijo haciendo un ademán irónico, Aiga detuvo a su amigo.

—Suoh, por favor deja que lea el archivo que Fubuki te envío.

Una expresión seria nació en su rostro, entregó desconfiado el aparato al de ojos rojos quien inmediatamente comenzó a leerlo.

—Más te vale una explicación para todo esto —dijo en voz baja el albino a su amigo castaño.

—Yo espero lo mismo —Suoh lo miro serio no sabiendo bien a qué se refería— ¿Qué tanto sabes acerca de Fubuki?

—No mucho para ser honestos —Volteó la mirada a ningún lugar en particular, la forma en la que pronunció esas palabras lo hacían verse casi decepcionado— En un momento él era mi mejor amigo y en otro descubro que vive una segunda vida, como si tuviera otro rostro.

—Justo como tú.

Suoh casi suelta una risa con el comentario de Aiga.

—Fubuki ha durado más tiempo con una máscara que yo.

—Pero el tenia sus razones para hacerlo —Interrumpió Hartz al albino— El lo hacia para protegerlos.

—¿De qué exactamente? —Está vez fue Ranjiro quien habló— ¿Del Snake Pit, de sí mismo? Antes creía entender de qué se trataba todo lo que hacíamos pero se terminó ¿no entiendes? Ya no hay nadie que nos ayude, solo queda resignarnos y esperar a que todo siga su rumbo.

Un fuerte sonido se dejó escuchar en la habitación, Hartz y Suoh miraban impresionados a Aiga abofetear a Ranjiro mientras Shu solo los observaba indiferente.

—¡Cállate! —Lo tomó de la chaqueta al rubio quien aun no asimilaba que Aiga acababa de golpearlo— ¡Acaso escuchas lo que dices? ¡Es un montón de mierda la que sueltas por esa boca!

Se detuvo un momento a tomar aire, todos estaban impresionados por la palabras de Aiga.

—¡Fubuki lo dio todo por nosotros! ¡Incluso te rescato a ti!

—Pues yo no se lo pedí… —susurró siendo escuchado solo por el castaño, este se impresionó y lentamente se puso rojo de la furia.

—¡Eso no importa! El vio en ti una persona que merecía la pena ser salvada, incluso si tú ya no puedes verte así. Esta pelea es confusa, va más allá de lo que tú y yo podemos entender juntos pero eso no significa que lo que hagamos será en vano ¡Así que deja ya de ser tan patético!

Ranjiro abrió los ojos impresionado recordando algo, un día caluroso como muchos otros él estaba sentado en la sala muy aburrido esperando a que Rantaro bajara a jugar con él como siempre hacía pero que había dejado atrás desde que regresó del hospital. El timbre de la casa sonó anunciando a Wakiya quien subió a la habitación de su hermano con un semblante diferente al de siempre, le pidió que se fuera pero no lo hizo, escucho toda su conversación mientras un nudo en la garganta se le formaba.

"¡Así que si, soy un fracasado!" escuchó gritar a su hermano, las lágrimas casi se le salían al oírlo así.

"Maldito patético" dijo Wakiya dolido, poco después salio sin notar su presencia, quería gritarle "mi hermano no es un patético, ¡el es fuerte y seré como el! ¡Se los mostrare a todos!"

Sin darse cuenta las lágrimas ya rodaban por sus ojos, Aiga lo miraba impresionado pues no esperaba esa reacción del rubio.

—¿Qué estoy haciendo? —Soltó la pregunta al aire, Aiga lo soltó dejándolo solo por un rato.

El castaño se acercó a los otros dos que permanecían callados, después de un corto tiempo Suoh suspiro.

—En fin, no tengo mucho que decirles sobre Fubuki, me contó cosas extrañas del Snake Pit, que ellos controlaban bladers para hacerse del control mundial del beyblade y que Red Eye no era el mismo. No le creí si me lo preguntan, solo estoy aquí con Ranjiro porque le debo varios favores.

—Pues es cierto —dijo Aiga de repente— El Snake Pit es una enorme amenaza, pero lo es aún más la persona detrás de ellos.

—Pero nadie sabe quien es.

—Theodore Glass —dijo Shu dejando callado el otro albino— El es el responsable de todo esto.

—¿El millonario empresario? —Su expresión incrédula hablaba mejor que sus palabras.

—Así es —Aiga lo interrumpió— Shu lo sabe, ahora lo recuerda todo.

/

—Llegamos.

Anunció con ánimo un sonriente albino de ojos bicolor, sus demás acompañantes no respondieron. Ingresaron al imponente edificio que se alzaba frente a ellos, al instante fueron recibidos por un sujeto de porte elegante e intimidante para cualquiera pero no para Phi, sonrió ligeramente cuando lo vio y correspondió el gesto. Pronto una terrible tensión se estableció entre ambos.

—Veo que tú cacería rindió sus frutos —mencionó el mayor satisfecho mirando a la gran cantidad de personas detrás del de cabello blanco.

—Cuando prometo algo me encargo de cumplirlo, ¿y que hay de ti, Theodore?

El mencionado sonrió satisfecho, Phi desde siempre lo tuteo como una forma de intimidación, pero eso no funcionaba con el. Sin decir nada camino llevando a Phi a una enorme habitación donde una gran cantidad de máquinas les dieron la bienvenida; el de ojos bicolor al instante las reconoció como máquinas para el proyecto Requiem.

—Vaya que no reparaste en gastos —comentó impresionado pero complacido, Theodore asintió.

—Hace años comencé con la investigación del proyecto Requiem, pasó mucho tiempo para obtener al primer candidato que reveló grandes avances. Luego tú, amigo mío, llegaste y nos iluminaste con más conocimiento que nos permitió acabar primero con los rivales débiles, luego con los medianamente fuertes y ahora ¡Míranos! ¡Somos la potencia más grande del mundo! No falta mucho para que los afiliados de la WBBA caigan ante nuestro poder y entonces ¡Yo seré el hombre más poderoso del mundo!

Rió Theodore villanico, detrás suyo un entrecejo bien disimulado yacía en el rostro de Phi. Este sonrió disimulando su mueca anterior.

—Por supuesto que nosotros también somos parte, ¿verdad? —Theodore dejó de reír al escucharlo, lentamente lo volteo a mirar con una expresión calmada.

—Claro que si, después de todo ¿que seria de esta organización sin su grandiosa colaboración?

—Es bueno saber eso —respondió con sorna y una sonrisa burlona— ¡En ese caso creo que encerrarte en el viejo castillo familiar será una buena forma de deshacerme de ti!

Alzó la mano y le apuntó con el dedo, pensó que ya había ganado pues gracias a su último viaje ahora sus Eyes superaban en gran medida a las fuerzas de Ashtem, era el momento perfecto para derrocar a ese anciano.

Pero se equivocó.

Los segundos pasaban y nadie llegaba, su mano comenzó a temblar un poco, se estaba poniendo nervioso. Definitivamente supo que las cosas iban mal cuando la sonrisa en el rostro de Ashtem se ensanchó villanica, miró detrás suyo para únicamente ver como sus Eyes ya no estaban ahí, ni siquiera Dark.

—¿Qué sucede Phi? ¿Perdiste algo? —preguntó irónico Ashtem, el de ojos bicolor se sintió por primera vez amenazado de verdad.

—¿Qué… Tú…? ¿Dónde están mis Eyes?

—Ahora están por convertirse en verdaderos campeones.

—Pero mi técnica… es superior a la tuya.

—Eso es lo que tu crees. Tú Eyes son títeres pero siguen siendo humanos, con Requiem alcanzarán su verdadero potencial explotando toda su furia interna y comenzarán a obedecerme únicamente a mi.

Phi sudo frío, no podía creer que Ashtem en algún momento le ganaria.

—Siempre pensaste en traicionarme, hace casi tres años llegaste a este lugar creyendo que podrías convertir a mis soldados a tu favor así que para ser aceptado me tuviste que ceder varios de tus secretos acerca de la conexión entre bladers y beys. Incluso trajiste al más fuerte de tus chicos pero a pesar de eso te descubrí. Todo gracias a que tú ego te cegó, siempre creíste que tú técnica era mejor a la mía pero tuviste una enorme falla; tus titeres tambien se rompen.

—Mira quien lo dice, cuando Red Eye despertó yo fui el que lo volvió a encerrar —dijo Phi molesto, Ashtem rió.

—Y perder una sola batalla bastó para que despertara otra vez. Tú no entiendes nada Phi, descubrir que Red Eye despertó en medio de las instalaciones solo sirvió para mejorar Requiem. Sabes bien que someter a Requiem a la misma persona dos veces no sirve mucho, pero descubrimos que si son tus títeres el efecto es casi permanente y la prueba para esto será él.

Apuntó a una pared donde una silueta sometida por tres sujetos en medio de la oscuridad se asomaba, las luces se prendieron mostrando a Dark Eye en medio de la escena.

—Pobre chico lastimado, su mejor amigo lo abandonó por una absurda búsqueda de poder y terminó por romperse en fragmentos. Obviamente es el candidato perfecto para mostrar mi punto. —Se acercó a él y lo tomó de la barbilla, complacido por ganar finalmente.

/

—¿Cómo que lo recuerda todo? ¿Hablas de cuando era Red Eye…? —Ranjiro preguntó incrédulo, Shu dejó de lado un momento el celular.

—Todo paso cuando Hartz llegó al centro de investigación, obviamente estábamos molestos por su conveniente ausencia durante el ataque del Snake Pit, nos pidió que lo destaramos porque él podría revertir lo que el proyecto Requiem hizo sobre mi… al igual de lo que hizo Phi…

/

¿De qué estás hablando? —preguntó confuso el albino al escuchar lo que dijo Hartz.

Soy como mi hermano, yo tambien tengo una conexión especial con mi bey y más —Un brillo comenzó a emanar desde sus ropas, Shu busco y encontró a Hades brillando— Yo sé lo que él hace y lo que planea hacer, pero él no es nuestro único problema. Theodore Glass planea algo mucho peor y el único que lo sabe eres tú, en alguna parte de tus recuerdos aún está lo que viviste siendo ser Red Eye. Tienes que desatarme y yo te mostraré.

Shu comenzó a dudar, ¿Si resultaba que de alguna loca manera lo que decía Hartz era cierto?

No le creas Shu, está desesperado y podría ser una trampa —dijo Aiga al lado suyo enfadado aun con Hartz.

¿Y qué ganaría yo con eso?

¿Escapar tal vez?

Yo vine aquí por mi propia cuenta en primer lugar, no sería muy listo venir aquí e irme solo porque sí.

¿Y si robaste información? Nada nos asegura que dices la verdad —insistió el castaño, Hartz suspiro cansado y luego miro a Shu.

La decisión de creerme o no es tuya Kurenai pero recuerda, elegir mal no pone en juego el destino de ustedes, se trata del destino de todos nosotros.

El albino titubeo no muy seguro de lo que debía hacer, Aiga al igual que los investigadores lo miraron atentamente esperando que dijera algo. Se acercó a Hartz y deshizo sus ataduras.

Si mientes no dudare en dejar que Aiga te muela a golpes —dijo serio, Hartz asintió lentamente para después ponerse de pie y sobar un poco sus muñecas.

Hartz se puso frente a Shu, le dijo que sacara a Spriggan cosa que hizo un tanto inseguro; estaba a punto de dárselo pero Hartz le dijo que solo lo sostuviera. El por su parte sacó a Hades y lo sostuvo con su mano izquierda, acercó la mano de Shu haciendo que ambos beys estuvieran en contacto, luego con su mano derecha los envolvió a ambos. Los demás solo miraban con curiosidad qué estaba pasando.

Recuerda algo que te haga muy feliz, puede ser cuando te reiste de algún chiste malo o hasta de tu primer beso.

Nunca he besado a nadie —dijo Shu confundido, Hartz chasqueo con la lengua.

Bueno no importa, solo enfocate en algún momento donde te hayas sentido plenamente feliz.

Shu cerró los ojos, por su cabeza miles de recuerdos pasaban, cuando sus padres celebraban su cumpleaños, cuando logró sacar buenas notas en un examen difícil o cuando comía su helado favorito.

Lo haces bien pero no es suficiente, la emoción debe ser más intensa —dijo Hartz al albino, este apretó los párpados intentando encontrar algo más.

Está vez pensó en sus amigos, lo divertido que era ver a Rantaro y Wakiya pelearse por nada, a Daigo siendo tan misterioso y haciendo que Valt y Rantaro se confundieran con lo que decía, a Ken siendo el amigo leal al que podías contarle todo sin esperar a que te juzgará por nada y a Valt, emanando su energía a todas partes como si fuera el sol del lugar.

Aún te falta más…

No podía ser posible, esos eran los momentos más felices que recordaba, ¿que tenía que hacer ahora? Divago en sus recuerdos encontrando diferentes emociones, vergüenza, tristeza, furia, soledad. Sin querer recordó una vez donde esta última estaba muy activa, ese día le había ido muy mal en la escuela, fallo cuando la profesora le hizo una pregunta que al poco tiempo descubrió que era sencilla, se le cayó un cuaderno al agua, olvidó su almuerzo en casa y no tenía nada que comer cosa que estaba sufriendo y no había nadie con quien desahogarse un poco, pues ese día Valt falto a clases ya que estaba enfermo. Ya de regreso a casa escucho un ruido, alguien gritaba su nombre a lo lejos, volteo solo para ser derribado por una mancha azul cuya voz identificó como la de Valt.

"¿Qué haces aquí Valt?" pregunto confundido a su amigo, aún estaban ambos en el suelo y el menor estaba sobre el.

"¡Mira Shu, mira!" dijo el menor apuntando a su teléfono, en el una foto de un gato llorando exageradamente llenaba la pantalla "Es muy gracioso"

Shu se levantó un poco dejándolos a ambos sentados.

"¿Qué haces aquí Valt?" repitió la pregunta, el menor le sonrió "Estás enfermo, ¿tú mama sabe que saliste de tu casa?"

"Claro que no, me mataría" rió bajo, Shu lo miro preocupado.

"Solo quería verte ¿si? Estar en casa todo el día es aburrido y estar contigo es los más divertido que quiero hacer, tú eres muy genial Shu" bostezo largo mientras el nombrado lo miraba asombrado "El más genial de todos"

Y cayó dormido repentinamente, Shu lo tomó antes de que tocara el suelo y se las arregló para ponerlo en sus espaldas, lentamente camino cargando al de cabello azul. Sonrió recordando las palabras del menor.

"Gracias Valt"

Una lágrima rodó por su mejilla, sus manos emanaron un brillo que asombró a Aiga y a los investigadores, Hartz susurro.

Bien hecho.

Su recuerdo fue interrumpido, frente suyo como si se tratara de una película muy larga pasaron recuerdos de sí mismo siendo Red Eye. Estos eran blanco y negro por alguna extraña razón, cuando llegó con Ashtem al Snake Pit por primera vez, cuando se negó a que sus amigos lo encontraran, cuando lo descubrieron y lastimó a Valt. Luego como fue que Ashtem le ordenó que acabara con sus amigos pero había algo más.

"¡Eliminalos!" escucho resonar una y otra vez en su cabeza, luego otra vocecilla lo despertó. Sus recuerdos volvían a tener color

"Háblale" dijo un pequeño rubio al otro, sorprendido los miro para luego sonreirles, los saludo.

"Yo..emm..bueno" El rubio de ojos rojos caso de su bolsillo un pequeño papel y se lo mostró.

"El club de Beyblade de la academia" dijo pensativo, así que estaba en Japón pero ¿cuando? ¿como llego hasta alla?

"¿Po..podrías firmarlo?" el menor interrumpió sus pensamientos, lo miro confundido pero le sonrió.

"Por supuesto" Rápidamente lo firmó, pensando en porque razones le pedían algo así.

"Mu..muchas gracias" Les sonrió sin decir nada, luego de nuevo todo se torno sin color.

Camino hasta encontrar el club, rompió a Rantaro, a Daigo y a Wakiya. Busco a Valt pero no lo encontró, regresó al Snake Pit sin terminar su trabajo. Cuando volvió lo encontró y estuvo a poco de romperlo de no ser porque Valt primero lo rompió a él, después de eso sus recuerdos de nuevo volvieron a tener color, de nuevo era Shu Kurenai.

Ashtem se molestó con el de cabello azul pero Phi defendió al menor, dijo que esa era su misión y que ahora que la había cumplido no había menos que lealtad asegurada ya que podría convencer a Valkyrie de que si tomaba el lugar de Valt podía asegurar que jamás lo volvieran a lastimar.

Al principio estaba muy confundido sobre lo que estaba pasando, su brazo roto necesitaba tiempo para sanar así que no se movía mucho de esa habitación solitaria. Al pasar de los días escucho pocos rumores fuera de su habitación que lo ayudaron a hacerse una idea de su situación actual, pero fue una persona que lo ayudó a ponerse completamente al corriente.

A su habitación un día llegó un chico de ojos verdes, no lo reconoció pero parecía diferente a todas las demás personas que habían ido a verlo. Se presentó como Boa Alcazaba, le contó que era Red Eye y que fue controlado por el Snake Pit desde el primer momento, que Valt Aoi hace poco se unió a ellos y que él fue quien le rompió el brazo. No pudo creerlo en primer lugar pero todo tenía sentido, le dijo que se dio cuenta de su cambio por la forma tan pasiva en la que actuaba y que si quería salir de ahí tenía que empezar a fingir ser más frío y calculador de lo que en realidad era. No le agradaba la idea pero tampoco quería meterse en problemas así que lo hizo, práctico como fingir a ser Red Eye en su tiempo de recuperación y cuando finalmente sano nadie sospechó del cambio.

Boa lo puso al corriente de todo lo acontecido en esos poco meses siendo Red Eye, de como gano injustamente ante Valt, como rompió a sus amigos y que Valt de alguna manera se "vengó" de él. Estaba enojado con lo que le obligaron a hacer así que desechó rápidamente su plan de escapar del Snake Pit para dedicarse a buscar una manera de hacerlos caer. Primero tenía que averiguar información más valiosa de la organización, algo que reflejaran sus debilidades más fuertes y comenzar desde ahí. Al ser ya una persona de renombre en la organización casi nadie le llevaba la contraria así que podía ir a cualquier sitio sin llamar la atención, pronto supo de Requiem y los planes futuros de Ashtem. Disolver los pequeños clubes de beyblade y continuar con los más grandes para hacerse del dominio mundial del beyblade, para ese entonces parecía una locura pero todo estaba tan detallado que era posible llevar algo así acabó. Pensó en que podría hacer al respecto, sabía muy bien que el mundo en el exterior lo odiaba y que nadie confiaría en sus palabras. Necesitaba un aliado, pensó en Valt al principio pero nunca lo vio pasear por las instalaciones como todos los demás así que era muy difícil hablar con él; luego creyó que Boa sería una buena opción pero él también era conocido como un miembro del Snake Pit, nadie iba a creerle a alguien que perteneciera a un grupo conocido por sus jugadas sucias. Necesitaba a alguien nuevo, poco conocido y hábil, además de que tuviera el don del liderazgo y la lealtad, creyó que jamás lo encontraría pero lo logró.

Muchas veces en el Snake Pit solían reclutar nuevas personas así que no era muy raro ver a Phi organizar un espectáculo cada vez que "convertía" a alguien sin embargo un día se armó un enorme revuelo así que fue a investigar que sucedía.

Fue al estadio de muerte y miro la batalla que, extrañamente era más una discusión entre Phi y un rubio de ojos rojos. Negociaron la voluntad de un castaño que estaba detrás de Phi, lo miro a los ojos y rápidamente supo que ya había sido convertido. Estuvo a punto de irse, ya sabia que Phi no soltaba a nadie por más que se le rogara, sorpresivamente el chico supo darle la vuelta a la situación.

"Los gemelos Aoi vinieron aquí hace poco ¿verdad" Se detuvo cuando escuchó sobre ellos, todos en el Snake Pit llevaban la cara cubierta así que si ellos estaban por ahí él jamás pudo identificarlos.

"Oh sí, fueron un dolor de cabeza cuando preguntaron por su hermano"

"¿Fueron rivales difíciles?" Phi sonrió pregunta.

"¿Que ganas con eso? ¿Acaso tienes algo que ver con ellos?"

"Yo fui quien los entrenó" Phi soltó una risa irónica.

"Creí que había sido Free se la Hoya"

"En parte, soy muy bueno reclutando gente" Shu lo miró con atención, sus manos temblaban y dio un suspiro largo "Te propongo algo, suelta a Aiga y yo tomaré su lugar, te creare un ejército fuerte de todos los bladers del mundo y los entrenaré junto a Free para tu uso personal"

"Eres ingenuo ¿verdad? Puedo tenerte a ti y a Aiga al mismo tiempo si lo deseo" Phi no paraba de sonreír maléfico, Fubuki en cambio permanecía serio.

"No lo creo, se como funcionas Phi, alardear mucho mientras le hiciste eso a Aiga me dejo verlo todo sin que me notaras. Yo me negaré a pelear contra ti y contra cualquier otro, tampoco veré ninguna batalla."

Phi no paró de sonreír, chasqueo los dedos llamando a Aiga quien se posiciono a su lado rápidamente. Sus ojos eran de un turquesa intenso y brillaban incluso si no había mucha luz en la habitación. Miro atento si Phi aceptaría lo que el chico le ofreció.

"Tú ganas, pero debo advertirte que si en verdad quieres serme de ayuda, debo deshacerme de los testigos" El de ojos azul y rojo puso su mano sobre la cabeza del castaño.

Fubuki se vio alarmado por sus palabras amenazantes así que se acercó apresurado dos pasos, Phi levantó la otra mano deteniendo sus acciones.

"Tranquilo, solo lo olvidara todo… sobre ti"

El rubio abrió ampliamente los ojos, antes de poder hacer algo al respecto Phi apretó ligeramente la cabeza de Aiga, el brillo en los ojos de este se intensificó un momento para disminuir lentamente, luego cayó desvanecido dejando perplejos a los espectadores, incluso a Shu que jamás había visto nada similar.

"Ahora es tú turno" pronunció con malicia mirando a Fubuki que no dijo nada.

Después de eso el chico fue convertido, se fue bajo el control de Phi llevando al castaño con el. Ahora era una máquina en buena posición para terminar los planes de Phi.

Pero también era a quien estaba esperando.

El rubio volvia y se iba constantemente de la base, casi todo el tiempo ocupado en rendir cuentas a Phi por lo que no podía acercarse mucho. Fue gracias a él que supo que los poderes de Phi podían revertirse así que investigo más en la base de datos de Ashtem y supo que había más de una manera de hacerlo.

Por casualidad se lo encontró un día caminando solo en un pasillo concurrido, se las arregló para tomarlo de la muñeca y arrastrarlo a un lugar más seguro sin que nadie lo notara. Cuando llegó a la habitación donde entrenaba en privado cerro con seguro.

Respiro con calma, intentando darse ánimos frente al chico que no miraba a ningún lado en particular seguramente porque Phi no le había dado ninguna orden aun. Hizo el movimiento que aquel documento describe, colocó sus dedos índice y medio en la frente del menor y espero sin obtener nada a cambio. Intentó concentrarse en algo pero era inútil, el chico permanecía igual.

Lo miró atentamente, después de un corto lapso de tiempo lo reconoció como el chico que le pidió su autógrafo hace tiempo sorprendiendose. Repentinamente el rubio parpadeó rápidamente, miró alrededor como si despertara de un sueño.

"¿Que.. donde estoy?" pregunto aletargado, continuó mirando alrededor hasta que su mirada se posó en el.

"Funciono"

Fubuki instintivamente retrocedió, estuvo a punto de salir de no ser porque la puerta estaba cerrada con seguro.

"¡Re..Red Eye!" colocó sus manos sobre la boca del rubio.

"Calma, no grites. Te lo explicare todo"

Fubuki aunque desconfiado le hizo caso. Shu le contó todo sobre el, como perdió su voluntad y la recupero. El testimonio de Boa lo respaldo y aunque Fubuki parecía no creerles del todo no tenia otra opción pues él estaba ahora mismo en el Snake Pit.

"Necesitamos de tú ayuda" Fubuki lo miro confundido pero continuó "Eres un líder nato, te vi salvar a tú amigo de las manos de Phi con tu audacia e inteligencia. Solo tú puedes ser capaz de hacer lo que te voy a pedir"

"Phi planea traicionar al Snake Pit con el ejército que estas haciendo para él, debes completar esa misión"

"¿Qué?" retrocedió desconfiado, su credibilidad cayó un poco.

"Se que parece una locura pero es una buena manera de detener a Phi, sus poderes no son infinitos. Mientras más Eyes tenga más difícil será controlarlos a todos, en ese momento será vulnerable y Ashtem lo traicionará"

"¿Ashtem sabe de la traición que Phi planea?" Pregunto Boa a su lado, él asintió en respuesta.

"Si y va a esperar a que las cosas sigan su rumbo, Phi atrae a más gente y él se encarga del resto con Requiem. Hace poco descubrieron una forma de potenciar el proyecto y planean comenzar las pruebas conmigo en pocos días"

"Shu pero eso te deja fuera del juego, si te someten y descubren que eres tú de nuevo se acabó todo" comentó nuevamente el de ojos verdes, Shu asintió.

"Por eso planeo escapar" Guardó silencio un momento siendo visto por los otros dos "Buscaré a Valt y nos iremos juntos de aquí, entrenaremos para que cuando el momento llegue estemos listos"

Fubuki para sorpresa del par lo interrumpió.

"Toko y Nika Aoi vinieron hasta acá para buscarlo pero fracasaron… Piensa mejor tu plan porque tu destino podría ser el mismo"

"Fubuki tiene razón Shu, ¿No fue él quién te rompió el brazo?" Pregunto Boa preocupado.

"Lo hizo, pero todo fue por qué él está bajo la influencia de Phi. Si pude despertar a Fubuki podré hacerlo con él" dijo con tono optimista, aún así los otros dos tenían sus dudas.

Se levantó de su lugar, le dio indicaciones finales a Fubuki para que continuará fingiendo sin llamar la atención por ese día. En la noche se reunieron nuevamente y Shu le entregó al rubio una memoria portátil con indicaciones en caso de que su jugada del día siguiente salía mal. En ellas le decía que no se rindiera con su amigo Aiga, que a pesar de que perdió la memoria era un chico talentoso y su relación le recordaba a la suya con Valt. Que seguramente si lo entrenaba podría vencerlo incluso a él en su mejor momento. Le contó que debía pasar después de su escape, se encontrarán en Japón, específicamente en la azotea de la Academia Beigoma y ahí planearon como reclutar gente parte de la resistencia para atacar de verdad a la resistencia, personas que no fueran una carnada como lo serían los demás chicos. No le gustaba mucho su plan pero debía prevenir la catástrofe que vendría a toda costa.

Se despidió, le dio un último consejo esa noche sobre cuidar siempre a los suyos, así como lo hizo con Aiga que lo hiciera con los más indefensos. Luego se fue a investigar dónde podría estar Valt el día siguiente.

Descubrió que era bastante cercano a Phi pero que en ocasiones entrenaba por su cuenta en una de las salas privadas. Robó la llave electrónica de respaldo de esa sala y solo tuvo que esperar a que el tiempo pasará.

Ese día fue lento y desesperante, camino hacia la sala donde Valt hacía y la abrió bloqueando la casi al instante en que entró en ella. Ahí estaba efectivamente el chico con su ya conocida máscara de ojos oscuros entrenando solo. Se acercó llamándolo por su nombre pero él no lo miro, un poco asustado acortó más la distancia entre ambos, puso sus manos en la máscara y lentamente la retiró dejando a la vista la mirada apagada de su amigo.

"Tranquilo Valt, voy a ayudarte"

Al igual que como hizo con Fubuki posó sus dedos índice y medio en su frente, pensó en el momento en que lo conoció, cuando eran dos niños en preescolar mientras cerraba los ojos concentrándose.

Al abrirlos espero a que Valt reaccionará o algo, sus párpados comenzaron a abrirse y cerrarse lentamente justo como Fubuki cuando despertó. Lo miro emocionado pero una mano en su muñeca detuvo esa emoción, Valt con agilidad nunca antes vista lo derribó en el suelo y se posicionó sobre el.

"¡Intruso! ¡Intruso!"

Gritó lo más alto que pido, él estaba más que confundido.

"¡Valt, soy yo… Shu!"

"¡Intruso! ¡Intruso!"

No paraba de decir, intentó zafarse sin éxito, las puertas de la habitación se abrieron y fue apresado por Eyes de Phi. Se lo llevaron de la habitación pero antes de salir dió un último vistazo a Valt sin comprender que había hecho mal.

"Vaya, Requiem te abandonó por completo" escuchó decir a Phi con burla, estaba atado de manos y piernas y su boca silenciada por una cuerda.

"Siempre le he dicho a Ashtem que su proyecto es frágil como los cristales de sal"

Se movió un poco dejando a la vista a Valt.

"Pobre chico, sin voluntad ni alma propia. Sería muy fácil infringirle dolor sin que se queje, dejarlo sin alimento o agua, obligarlo a entrenar hasta llevar su cuerpo al límite. Me mata la curiosidad ver qué pasa con él, ¿Cuánto tiempo podría soportar su cuerpo todo ese estrés?"

Peleó con la cuerda desesperado, Phi hizo una señal y uno de sus Eyes se la quitó.

"¡Maldito! No te metas con él" gritó desesperado, Phi sonrió.

"¿Oh? Pero sería divertido, un alma frágil que solo espera el momento indicado para romperse… A menos que tú quieras hacer algo para salvarlo… "

Shu alzó una ceja confundido.

*Verás, Ashtem se cree el mejor del mundo con su estúpido proyecto Requiem pero yo sé que es muy débil, se aprovecha de la furia interna de las personas para entrar en sus mentes pero esa es su debilidad. Las personas sienten muchas emociones, la furia no es eterna y pronto se apaga en cambio conmigo no es necesario nada de eso, solo basta con un ¡Pum! Y listo, todos están bajo el control de un ser perfecto… yo"

Se acercó a él, lo tomó de la barbilla incomodandolo mucho mientras su mirada se afilaba más y más

"Y tú eres la clave para probar mi superioridad. Si logro borrar tus recuerdos aquí y hacer que me obedezcas incondicionalmente entonces yo habré ganado y el Snake Pit tendrá que ser mío"

Shu temblaba, no sabía qué hacer, si aceptaba él salía perdiendo pero si no lo hacía, Valt iba a pagarlo el resto de sus días.

No había decisión que tomar, su suerte ya estaba echada. Agachó la cabeza aceptando así su derrota. Phi lo convirtió en unos de sus Eyes, Ashtem se molestó con él por arrebatarle a su creación más fuerte y juró vengarse.

Después no recordaba mucho, solo cuando Aiga lo derrotó y su nueva historia sin recuerdos comenzó.

/

—Mis memorias volvieron.

Tanto Ranjiro como Suoh estaban anonadados por su relato, el mayor apretó los puños molesto.

—No volverán a burlarse de mí, pagarán lo que me han hecho, lo que a nosotros nos han hecho.

Se retiró con el teléfono de Suoh a seguir leyendo, los demás quedaron en un ambiente tenso.

—No puedo creer que Aiga haya caído frente a Phi —dijo Ranjiro decaído.

—Mi habilidad era mediocre y yo muy soberbio, no había forma de que le ganará —contestó el menor un poco avergonzado, Ranjiro lo miró con sorpresa.

—¿Acaso… recuerdas lo que sucedió? —El castaño asintió.

—Hartz también me ayudó a retomar mis recuerdos. —Suoh soltó una risa ligera.

—Y pensar que Fubuki nos dijo que perdiste la memoria solo porque te caíste de un árbol.

Aiga se sonrojo un poco, le avergonzaba que hablarán así de mal de su habilidad natural de desplazarse por los árboles.

—En fin, tenemos que continuar con el plan de Shu —interrumpió Hartz la plática.

—¿Y precisamente de que se trata ese plan? —cuestionó Suoh.

—Aunque odiemos admitirlo mi hermano y sus Eyes siguen siendo una amenaza a pesar de que no sea la principal dentro del Snake Pit —continuo el de ojos bicolor.

—Pero no podemos combatirlo nosotros, somos muy pocos y debemos concentrarnos sobre Ashtem —dijo Ranjiro preocupado.

—Y tienes razón, yo soy similar a Phi así que iré a combatir contra él; separarnos cuando decidamos atacarlos es la mejor opción que tenemos.

—Shu y yo iremos contra Ashtem —dijo Aiga— Tú y Suoh tienen la opción de elegir a dónde quieren ir.

—¿Y quién les dijo que me les untiria? —preguntó Suoh sorprendiendo a Aiga.

—¿Estás consciente de la seriedad de la situación que se está jugando aquí? —Hartz cuestionó al chico, pero su semblante no cambio.

—Puedes irte si quieres —Ranjiro se metió en la conversación, sin tomarse la molestia de disimular su enojo— Quizás Fubuki no fue el más sincero contigo pero lo hizo para protegernos a todos, si tú orgullo o lo que sea que te impide ayudarnos es mucho más grande que tú sentido de empatía, entonces lárgate, no necesitamos a gente como tú.

Hartz y Aiga guardaron silencio esperando la respuesta del albino pero Suoh no dijo nada, Shu se acercó a él y le extendió su teléfono; el albino menor lo tomó con agresividad y salió del lugar.

—Cobarde —susurró Ranjiro decepcionado del chico, Aiga a su lado estaba en la misma condición.

—Es obvio que Hartz no irá solo contra Phi, necesita más personas y por eso decidimos adelantar los planes de lo que quedó de la resistencia —interrumpió Shu abruptamente el momento, ahora todo lo que dijeran solo era para explicarle sus planes a Ranjiro.

—Tuvimos que fingir que fuimos atacados por el Snake Pit en el centro de investigación de Wakiya —continúo Aiga con la explicación— No era seguro contarles de todo nuestro plan por ninguna vía de comunicación así que fue la mejor opción.

—Solo le dejamos un corto mensaje a Wakiya en su sistema de seguridad, el es el puente entre nosotros y la resistencia así que tendrán que cumplir su mandato sin problemas —dijo el de ojos rojos, Ranjiro asintió.

—Solo tengo una ultima pregunta, ¡ah, no!, de hecho son dos —dijo Ranjiro intrigado, Aiga asintió instándolo a continuar— ¿Dónde está la verdadera base del Snake Pit? y ¿Cuándo vamos a atacar?

—La base de mi hermano estaba en Europa, cerca de nuestro antiguo palacio familiar —dijo Hartz— Pero la base central del Snake Pit está en Estados Unidos, debajo de un área densamente poblada cerca del club de los Ragings Bulls; así el flujo de personas que entran y salen no llama mucho la atención.

—Y atacaremos en dos días —dijo Shu finalizando la conversación.

/

Caminó por el lugar mirando que todo estuviera en orden, la cápsula ya estaba preparada, los cables se encontraban en su lugar y el monitoreo de las posibles fallas indicaban los niveles más bajos vistos hasta ahora, solo faltaba el sujeto de pruebas.

Sonrió satisfecho cuando lo vio entrar, amordazado y atado forcejeaba inútilmente para escapar.

—Bienvenido Dark Eye, mira la la enorme sorpresa que te preparamos —dijo Ashtem con una sutil burla en todas sus palabras— Por favor pasa, ya todo está listo.

Fue empujado por dos sujetos hasta llegar al extraño aparato, Ashtem quien se hallaba parado justo a un lado rodeno que liberaran su boca.

—¡Dejalo en paz! ¡No puedes hacerle esto! —gritó desesperado con la voz profunda y trémula, obviamente no era la que le solía pertenecer al chico; Ashtem solo sonrió.

—Claro que sí, no importa cuanto tiempo lo lleves suplantando, él todavía está en el interior y sus heridas aun no sanan ¿o si, Valkyrie? —Lo tomó de la barbilla mostrando su superioridad, el menor por más que peleara no podía zafarse.

Quizás no era la mejor para las relaciones humanas debido a que no era humana en primer lugar, pero sabía que pasara lo que pasara tenía que proteger a Valt; incluso si su forma actual no era lo suficientemente buena para pelear daria todo de sí por ese niño. Pero pronto se dio cuenta que no serviría de nada, lo arrojaron con fuerza al interior de ese aparato y le conectaron un cable en la frente justo entre los ojos.

—Descubrimos mejores manera de penetrar tu mente, un solo impacto y el proceso comienza, tú querido Valt se enfrentara a sus peores pesadillas y su miedo y odio saldrán a la luz para solo obedecerme a mí —dijo el mayor del otro lado de la habitación, mirando todo mientras sorbía algo de una taza. La cámara donde estaba comenzó a llenarse de un extraño líquido de color verde transparente, nunca dejó de intentar por más que sus brazos atados comenzaran a sangrar.

Miro hacia todos lados, su reflejo podía verse a través de la puerta transparente, lo miró notando que le regresaba una mirada dolida y decepcionada.

—Lo siento Valt, no podemos salir de esta —dijo antes de sentir un impulso eléctrico y todo se volvió oscuro.