Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.

Este relato participa en la tabla Alergias de Primavera organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash.

Palabra: Gorrión.

Personaje: Nymphadora Tonks.

Palabras: 670.


ALERGIAS DE PRIMAVERA.

...

VEINTISÉIS.


—¿Cuál es el animal en el que más te cuesta transformarte? —la pregunta de Charlie sale de la nada. Hasta hace poco estaban en silencio mientras él te masajeaba los pies. Se encuentran en uno de los jardines interiores; estás sentada en un banco ornamentado y Charlie en el piso con tus pies descalzos en el regazo.

Charlie da los mejores masajes del mundo. En los hombros, las piernas, los pies, la espalda, incluso en las sienes. Es un hombre hábil con las manos. Tú te despistas muy fácil en situaciones normales, dejarte llevar por la somnolencia que te produce sus manos es algo inevitable. Por ello Charlie debe repetirte la pregunta.

—Eh —lo piensas un momento. Repasas en tu cabeza todos los bichos en los que te has metamorfoseado—. Las cucarachas.

—¿Pero...? ¿Por qué? —Charlie se ríe abiertamente. Es algo que te gusta de él. Su risa no, porque es horrible; suena como un perro viejo con un hueso atravesado en la garganta. Lo que te gusta es la libertad con la que ríe, sin importarle las críticas. Es una libertad que ni siquiera tu metamorfomagia te ha dado. Charlie vuelve a atraer tu atención con una pregunta—: ¿Por qué una cucaracha?

—Sigue con ese masaje y te cuento.

Charlie obedece. La vergüenza te hace arder la cara mientras le cuentas. En clases muggles la profesora explicó algunos dichos muggles; uno de ellos fue el de la cucaracha.

—Ellos, los muggles, creen que las cucarachas son invencibles. Que pueden sobrevivir a un ataque nuclear.

—¿Un ataque nuclear? —cuestiona confundido.

Como compartes casi todas las clases con él, a veces olvidas que Estudios Muggles es la excepción. Y que Charlie, a fin de cuentas, es un sangrepura.

—Uhm, son bombas. Pero peores. Pueden exterminar pueblos completos. Una bomba nuclear y ¡adiós Bath! Las hacen con... —chasqueas la lengua buscando la palabra—, químicos. Eso. Que son como pociones. Imagínate una GRAN poción únicamente con cuernos de erumpet. Bueno. Así son las bombas nucleares.

Charlie parece horrorizado.

—¡¿Y una cucaracha sobrevive a eso?!

—Eso creen los muggles.

—Esa es la cosa más estúpida que he escuchado en mi vida y tengo a Bill por hermano —dice con cara de darle poco crédito a lo que le cuentas.

—Pues eso creen —reiteras encogiéndote de hombros—. Como sea, me pareció una idiotez. ¿Cómo un bicho tan pequeño podría sobrevivir ataque nuclear? Y... bueno... una cosa llevó a la otra...

—Te hiciste cucharacha.

—Traté —puntualizas—. Las cucarachas son invertebrados. —Charlie pone cara de no entender. A veces también olvidas que no todos tienen un papá biólogo, como tú—. O sea que no tienen espira dorsal o columna. No son vertebrados, genio. Tienen un exoesqueleto completamente distinto al de los humanos. Metamorfosearme en un gorrión o delfín es sencillo, porque son mamíferos vertebrados al igual que nosotros. Pero las cucharachas no.

—Son invertebrados —repite Charlie con voz de entendido. Lo miras como diciéndole: ¿en serio? Te da su sonrisa de dientes pelados.

—Ya. Eso son.

—¿Y?

La sangre vuelve a subirsete a la cara. Incluso sientes como el pelo se te tiñe en amarillo.

—¿Qué pasó, Tonks?

—Quedé a medio camino —confiezas en un hilo de voz—, tuve que ir a la enfermería. ¡Llamaron al profesor Dumbledore y a McGonagall! Casi le mandan una carta a mi mamá. ¿Te imaginas? —Tú sí que lo haces; tiemblas espantando el escalofrío que te da solo imaginarte la cara de tu santa madre al recibir semejante carta. Menos mal convenciste al profesor Dumbledore de dejarlo estar.

—¿Y tú sabías que las cucarachas son inber... eso mismo?

—Síp.

—¿Y también sabías que no se te da bien convertirte en otros animales que no sean mamíferos?

—Síp.

—¿Y esa clase de Estudios Muggles la viste la semana pasada, verdad?

Miras a Charlie sin entender a dónde quiere llegar. Le respondes que sí por tercera vez. Él te mira un largo rato en el que te sientes un poquito incómoda y perdida.

—Eres un caso fascinante, Nymphadora.

—¡QUE NO ME DIGAS ASÍ!