Destino de una Carta

Capítulo 15.

Albert y Candy se veían con tanta felicidad en su rostro y además, sorprendieron a todos los invitados cuando Albert se presentó como quien era, William Albert Andley, patriarca de los Andley, y todos se sorprendieron demasiado, sobre todos los socios nuevos del Consorcio Andley porque habían conocido los últimos meses a la fría y seria Candice Andley, nunca habían visto sonreir, ni siquiera el día de su compromiso estaba tan feliz como en ese momento preciso, tal vez Albert era realmente la persona que le brindaba esa felicidad que ella tanto anhelaba

Por su parte, Terry pensó como Candy entró por la mansión Andley, del brazo con su mejor amigo y en ese momento como si su mente se aclarara por completo del supo, Albert siempre había estado destinado a ella, incluso cuando Candy estuvo con él, ella siempre estuvo destinada a Albert.

Mariana estaba totalmente feliz por la boda de Candy, quien había conocido una fría mañana en Chicago, recordando muy bien que ella confundida había estado al tren luego del beso que Stear le había dado, luego conoció al actor, más tarde por cartas de Candy supo acerca de Archie y Anthony y por ultimo convivió con Albert, quien era su parecer el más indicado para ella, pues aun amnésico e inmóvil pensaba en todos los días de su vida. Todos veían felices a la pareja de rubios hasta que el baile y la orquesta dejaron de sonar, los novios felices vieron a quien habían tomado la palabra.

Queridos ... invitados ... -dijo Terry iniciando su relato

Terry ... -dijo Candy

Por eso dejé que el tomará hoy por esposa, porque cuando yo sabía que ella era mía, lo primero que hice fue perderla, sin embargo el a pesar de que no estaba consciente de que era suya siempre quiso tenerla a su lado y la cuidó hasta donde pudo, aún en las sombras ya través de cartas su destino siempre fue ella. Por eso quiero adelantarme a los novios a hacer un brindis hoy, por mis mejores amigos, que siempre estaban para mí cuando más los necesité, espero que ahora estén el uno para el otro cuando más se necesiten, y nunca dejen que nadie los separe y que sean muy felices! Salud! Por mis mejores amigos! -Dijo Terry brindando con su copa elevada sin embargo el a pesar de que no estaba consciente de que era suya siempre quiso tenerla a su lado y la cuidó hasta donde pudo, aún en las sombras ya través de cartas su destino siempre fue ella. Por eso quiero adelantarme a los novios a hacer un brindis hoy, por mis mejores amigos, que siempre estaban para mí cuando más los necesité, espero que ahora estén el uno para el otro cuando más se necesiten, y nunca dejen que nadie los separe y que sean muy felices! Salud! Por mis mejores amigos! -Dijo Terry brindando con su copa elevada sin embargo el a pesar de que no estaba consciente de que era suya siempre quiso tenerla a su lado y la cuidó hasta donde pudo, aún en las sombras ya través de cartas su destino siempre fue ella. Por eso quiero adelantarme a los novios a hacer un brindis hoy, por mis mejores amigos, que siempre estaban para mí cuando más los necesité, espero que ahora estén el uno para el otro cuando más se necesiten, y nunca dejen que nadie los separe y que sean muy felices! Salud! Por mis mejores amigos! -Dijo Terry brindando con su copa elevada y nunca dejen que nadie los separe y que sean muy felices! Salud! Por mis mejores amigos! -Dijo Terry brindando con su copa elevada y nunca dejen que nadie los separe y que sean muy felices! Salud! Por mis mejores amigos! -Dijo Terry brindando con su copa elevada

Albert y Candy se acercaron a él, Candy lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, mientras que Albert lo abrazó fuertemente y Terry correspondió ese abrazo, sabía que había hecho lo correcto, Candy estaba ahora con quien amaba, mientras que el era feliz porque ella era feliz, de alguna manera creía que eso era lo que más lo hacía feliz, que Candy también fuese feliz.

Gracias Terry-dijo Candy

No te preocupes, me alegra que seas feliz-dijo Terry- si tan solo te dieras cuenta de esa sonrisa que tienes-dijo Terry

Creo que se me nota demasiado-dijo Candy sonrojándose

Por fin regresó la antigua Candy-dijo Stear

Stear-dijo Candy

Candy lo siento pero hay algunos inversores que quieren platicar contigo, y bueno puedes hablar con ellos, quiero que inviertan en mi auto-dijo Stear

Está bien vamos-dijo Candy viendo a Albert

Ve Candy, a la que llaman es a ti no a mi-dijo Albert burlón

Ah… ya volverás a ser tu al que llamen-dijo Candy

No lo creo mi amor-dijo Albert

Candy se fue con Stear a charlar con los inversores, era irónico que ahora ella fuese la que platicara con los inversores de la compañía. Albert quiso charlar un poco con Terry antes de que los ancianos del Consejo comenzaran a abordarlo.

Gracias amigo-dijo Albert

Sabía, creo que siempre supe que Candy te amaba a ti y no a mí-dijo Terry

Claro que no Terry, ella te amó con todo su corazón y tu la cuidaste muy bien, te agradezco lo que has hecho por mi princesa, ella pudo haberme elegido a mí, pero creeme te ganaste mi respeto y de seguro que el de Candy también-dijo Albert

Gracias, aunque ya me había hecho a la idea de vivir aquí-dijo Terry bromeando

No te preocupes… puedes quedarte todo el tiempo que desees, eres mi mejor amigo y quiero que compartas con nosotros la felicidad-dijo Albert

Claro que no señor Andley, porque usted tiene una luna de miel, que bueno… creo que pasará un poco de tiempo porque con Candy habíamos acordado viajar en tren por la noche y bueno marcharnos directamente a Inglaterra a pasar unos días a mi Villa en Escocia-dijo Terry

Mmm eso suena a que te reconciliaste con tu padre…-dijo Albert

Claro… Candy fue gran apoyo en esto, de hecho no pudo venir a la boda, porque dijo que quizá no se realizaría porque ni a Candy ni a mí se nos veía emocionados-dijo Terry

Quizá tu padre… sabía algo-dijo Albert

Bueno… yo confié mis dudas a mi padre y su respuesta fue no te cases si no estas preparado-dijo Terry- y creo que no estaba preparado, porque aunque estuviésemos casados, entre Candy y yo no hubiese pasado nada

Me lo imagino, de hecho ese era mi terror, no sabía si venir hoy a la boda, pensaba escaparme pero Mariana me pidió entregar a Candy y bueno… no sé que me pasó creí que tal vez así podía olvidarla pero cuando quise entregarla a ti no pude-dijo Albert

Me di cuenta, también por eso tomé la decisión de que tu te casaras con ella, sabes… quería que ella volviera a sonreir como antes, ella sufrió tanto cuando dijeron que habías muerto -dijo Terry viendo a Candy

Siento mucho eso, pero perdí la memoria y bueno… Max buscó todo acerca de mi pasado y me hizo recobrar la memoria, además no podía pararme porque necesitaba rehabilitación y bueno por fin me decidí a ver a Candy-dijo Albert- jamás ni en mis más locos sueños pensé que hoy sería yo el casado

Creo que lo mejor de esto es ver que Candy volvió a sonreir, los socios del Consorcio están sorprendidos porque jamás la habían visto reir, y nosotros también, ella dejó de sonreir cuando tu desapareciste-dijo Terry

Espero que no vuelva a perder esa sonrisa, y menos por mi culpa-dijo Albert

Tienes suerte Albert, gracias por hacerla reir de nuevo –dijo Terry viendo que Candy se acercaba

Gracias…no me agradezcas, espero hacerla reir todos los días de su vida -dijo Albert viendo orgulloso a su ahora esposa

De que tanto hablan par de rebeldes-dijo Candy

De que… sino de ti-dijo Albert

Soy un tema de conversación entonces…-dijo Candy

Claro pecosa le estaba dando queja a Albert de todo lo que me hiciste pasar, y de todas las veces que lloraste por su culpa –dijo Terry

Como está eso princesa hermosa, no se supone que eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras?-dijo Albert

Porque…?-dijo Candy viéndolo a los ojos

Porque cuando ries tus esmeraldas se iluminan y mi corazón se ilumina-dijo Albert con los ojos brillando

Hay que cursis son ustedes, quien los viera todos serios y malos a la hora de negociar-dijo Terry

Hay Terry-dijo Candy- tu también tuviste una época así-dijo Candy

Claro que no, mis poemas para ti eran Tarzan Pecosa, Tarzan Pecosa cuelgas de los árboles como una babosa-dijo Terry riendo

Terry!-dijo Candy enojada, mientras Albert intentaba aguantarse la risa – que no le vas a decir nada?-dijo Candy

Claro… Terry que malo eres, estas hablando de mi esposa-dijo Albert

Jajaja… sabes que es lo mejor-dijo Terry

Que?-dijo Albert

Que yo la besé primero, con tu permiso-dijo Terry

Ah…-dijo Albert celoso

No te pongas celoso, preguntale que le paso la vez que me besó-dijo Candy

Que…-dijo él intrigado

Le pegó un par de bofetadas-dijo una mujer que se acercaba a Candy en ese momento.

Karen!-dijo Candy

Hola Candy amiga, como estas?-dijo Karen

Muy bien querida, que bueno que pudiste venir-dijo Candy

Claro Candy vine en lo mejor, cuando dejaste plantado a Terry-dijo Karen

Karen como dices… eso-dijo Candy

Es que fue lo mejor que luego entraras del brazo de Terry y tu esposo te esperar en el altar todo fue tan romántico!-dijo Karen

Jajaja claro… como no….-dijo Candy- por cierto te presento a mi esposo, William Andley

No se supone que el señor Andley estaba muerto-dijo Karen

Pues... todo fue un mal entendido señorita Klaise-dijo Albert

Hay dime Karen, y creo que si, pero Candy no describió jamás en sus cartas lo guapo que usted es en persona-dijo Karen

Karen…-dijo Candy

Hablabas de mí-dijo Albert

Pues…-dijo Candy encogiéndose de hombros

Hablaba solo de usted, creo que yo pensaba más en usted cuando le escribía a Candy-dijo Karen

Jajaja!, bien, Karen llamame Albert, así me llaman mis amigos-dijo Albert guiñándole un ojo

Muy bien… uf… mi padre jamás me creerá las amistades que tengo ahora-dijo Karen

Claro… que si, de hecho creo que tengo programado ir a donde tu padre está ahora –dijo Candy

Ah si por Terry me enteré que iban a tener una luna de miel en el trabajo-dijo Karen- pero ahora que si es por amor, pensé que lo cancelarías-dijo Karen

Bueno… quisiera pero ya tengo programadas las reuniones pero, creo que nos hará bien a los dos-dijo Candy

Está bien… quizá tengas razón-dijo Karen- bueno iré a molestar a Terry los dejo solos –dijo Karen con una sonrisa picara alejandose

Candy... no me lo habías comentado-dijo Albert

Lo siento, creo que con esto de la boda y tu regreso se me olvidó todo, pero creo que no las puedo cancelar, quedé en visitar a todas nuestras fundaciones y empresas pequeñas, como tu sabes que entre Terry y yo no iba a pasar nada pues quise aprovechar para trabajar-dijo Candy

No te preocupes mi amor… imagino que de todas maneras tienes algun día libre-dijo Albert

Tienes?, tenemos Albert, tu eres el patriarca yo simplemente-dijo Candy

Tu eres ahora la dueña y señora mi amor-dijo Albert

Pero Albert, todo esto es tuyo-dijo Candy

Es nuestro mi amor, de ahora en adelante todo lo que yo tengo es nuestro-dijo Albert

Pero…-dijo Candy

Mi amor, por mas de tres años tu has trabajado diligentemente haciéndote cargo de mi familia y de los negocios, yo te privé de tu libertad, y quiero que ahora todo lo mío sea tuyo-dijo Albert

Pero yo no puedo aceptarlo-dijo Candy

Vamos Candy…-dijo Albert

Lo hablaremos después si?-dijo Candy

Esta bien Candy-dijo Albert

Candy y Albert disfrutaron unas pocas horas más de la fiesta, mientras todos los invitados los felicitaban por su boda pues en el rostro y el brillo de sus ojos se notaba que no era por compromiso o algun arreglo familiar. De un momento a otro la atmósfera se llenó de amor, los novios sin decirle a nadie se despidieron y Albert tomó un rumbo desconocido, Candy estaba sorprendida por eso pues ella le había dicho que se hospedarían en el hogar de Pony pues ya habían hasta avisado a la señorita Pony que Terry y ella se quedarían ahí.

Albert, luego de una hora de haber conducido llegó hasta una pequeña casa cercana a la que ocupaban en el verano los señores Britter, claro que no era como la mansión de Chicago pero era muy linda y acogedora, Candy se bajó rápidamente del auto viendo a Albert con una interrogación en el rostro.

Aquí… pasaremos nuestra noche de bodas-dijo Albert levantándola cual cuento de hadas

Pero… Albert-dijo Candy riendo por el gesto que había tomado

Si amor… ahora ayúdame a abrir porque con este vestido que traes, pesas como cien kilos más-dijo Albert

Jajaja mi amor…-dijo Candy abriendo la puerta

Señora Andley, bienvenida a su casa-dijo Albert

Que…?-dijo Candy

Candy… esta casa la compré hace mucho, cuando era un vagabundo, sabía que te encantaba ir a visitar al Hogar de Pony y bueno… quise que tuvieras un lugar en donde quedarte sin estar tan lejos-dijo Albert- creo que es lo unico que he logrado conseguir sin la fortuna de los Andley y es para ti Candy-dijo Albert

Pero… Albert, es hermosa, como hiciste para hacerla, para amueblarla y bueno-dijo Candy

Creo… que ser lavaplatos a varios turnos es un buen trabajo-dijo Albert bromeando- claro no son los mejores muebles pues… comprenderás y no está totalmente amueblada, pero… tiene una cama-dijo Sonriendo coqueto

Hay Albert… es hermosa la casa, me encanta y está a un lado del rió, me encanta me encanta!-gritó Candy saltando sobre Albert

Pero como es que tu estabas preparado?-dijo Candy

Bueno… te la iba a dar para que pasaras tu noche de bodas con Terry-dijo Albert

Pero ahora… la pasaremos tu y yo en está casa tan hermosa-dijo Candy besándolo

Aun no puedo creer que me hayas hecho el honor de ser mi esposa!-dijo Albert abrazándola y levantándola por la cintura para luego besarla profundamente

Albert…-dijo Candy nerviosa

No… Candy no te preocupes… si no quieres comprendo-dijo Albert

No… esque… si quiero-dijo ella sonrojándose

Ven conmigo-dijo Albert caminando con ella hasta una pequeña habitación con una cama con sábanas blancas-Candy… estas segura?-dijo Albert

Si claro…-dijo ella besando inexpertamente a su esposo, se maldecía internamente por no haber tenido orientación por parte de sus amigas o de Eleonor o la tía abuela, la señora Mariana.

Albert comenzó con el jugueteo en la piel de Candy, la deseaba pero no quería asustarla, por sus gestos podía descifrar que el sería el primero y claro que le alagaba pero a la vez le asustaba pues no quería hacerle daño, estaba en una encrucijada. El comenzó a besarle el cuello mientras torpemente desataba el Corset del vestido de Candy, y esta sentía como su respiración era más profunda y lenta.

Las manos de ella exploraron completamente el torso de Albert mientras intentaba quitarle los botones a su camisa. Luego de un tiempo lograron deshacerse de la ropa que les estorbaba, ella totalmente desnuda estaba muy nerviosa, mientras el aun conservaba su pantalón.

Albert comenzó a acariciar su femineidad mientras Candy comenzó a quitar el cincho, una mano de él tomó la de ella cuando esta ya hubiese abierto su pantalón y estaba a punto de caer al suelo.

Dime que me detenga-dijo Albert

No te detengas-dijo ella agitada

Albert siguió jugueteando con sus manos y su lengua en el cuerpo de Candy para prepararla, ella ya estaba casi lista, reaccionando a sus caricias, mientras que Albert casi ya no tenía ninguna barrera que cubriera su virilidad que se hacía notar, Candy dudosa quiso tocarla y Albert emitió un gemido, mientras ella intentaba sentir cada vez más.

Por favor…, no hagas eso-dijo Albert cerrando los ojos

Te molesta?-dijo Candy

Claro que no… es solo que-dijo Albert

Entonces?-dijo ella nerviosa

Vamos Candy… tu no quieres que me detenga no es asi?-dijo Albert

No… quiero que me enseñes a amar a alguien-dijo Candy

Albert ni lerdo ni peresozo se despojó de la ultima prenda que aun le quedaba y comenzó con caricias más intensas, las piernas de ella se abrieron invitándolo a entrar en su cuerpo, cosa que el aceptó gustoso, luego de ingresar, notó que ella emitió un gemido y una mueca de dolor.

Estas bien?-dijo Albert

Si…-dijo ella

Segura?-dijo Albert- relájate-dijo él

Si…besame-dijo ella agitada

Albert tiernamente la besó en los labios y comenzó a moverse lentamente dentro de ella mientras perfectamente se amoldaban el uno con el otro. Así pasaron toda la noche amándose varias veces. Al entrar los rayos de sol por la ventana que tenían en la habitación Candy y Albert estaban acostados con los cuerpos entrelazados, mientras que Albert había despertado primero y se quedó viéndola, acariciando su cabello, ni en sus sueños más locos había pensado que Candy estaría ahí acostada con él.

Ella comenzó a abrir sus ojos en la mañana y vio un par de ojos que la veían tiernamente al despertar en la mañana, sorprendida se intentó levantar, pero Albert la detuvo con un beso y así recordó que todo lo vivido un día antes no había sido simplemente un sueño, hace mucho había perdido la esperanza si quiera de volver a verlo y no podía creer que en ese momento el estuviese acostado a la par de ella.

Mi amor..-dijo Albert

Como estás?-dijo Candy

Bien… mi vida… dime tu como te sientes?-dijo preocupado

Mejor que nunca en mi vida-dijo Candy

Candy…-dijo Albert acariciando su cabello

Si?-dijo ella

Te amo-dijo Albert besándola dulcemente

Yo también, mi Albert… aun no me la creo-dijo Candy

Creelo mi amor, porque hoy pasaremos nuestro primer día como marido y mujer-dijo Albert saliendo de la cama sin pudor

Albert-dijo ella sonrojada

Hay amor, me viste toda la noche, no creo que ahora no quieras verme-dijo Albert con una sonrisa dirigiéndose a su lado de la cama, y sacándola de las sábanas abrazada hasta el baño

A donde vamos Albert…-dijo ella apenada

Como que a donde?, a bañarnos señora Andley… usted tiene mucho trabajo desde hoy, porque tiene que atender a su esposo y a su compañía, porque este vagabundo no quiere volver a trabajar-dijo Albert

Albert… es cierto que hora es?-dijo ella

Pues… son las doce del medio día Señora Andley-dijo Albert

Que?- gritó ella

Candy… he enviado desde ayer a alguien al hogar de Pony para avisar que llegarías tarde-dijo Albert

Hay amor… ya no me quiero ir…-dijo Candy

Tienes que ir, porque yo quiero ver a la señorita pony y hablar con ella-dijo Albert- además la Hermana María hace unas galletas…-dijo Albert

Albert… solo por comida vas al hogar de Pony-dijo Candy

Candy y Albert se bañaron juntos por más de una hora, pues una cosa llevó a la otra y terminaron amándose de nueva cuenta, pronto se cambiaron de nuevo y salieron de la pequeña casa y caminaron hasta el hogar de Pony pues estaba bastante cerca. Al llegar, Albert estaba totalmente sorprendido, es cierto que por Candy había iniciado una remodelación al hogar de Pony pero jamás pensó que avanzaría tanto.

Los chicos rápidamente corrieron hasta Candy y casi la tiraron de la emoción que ella obviamente correspondió, los chicos se quedaron callados al ver al hombre que la acompañaba estaban dudosos en abrazarlo pues ellos sabían que Albert estaba muerto, mientras que una niña venía junto a la Hermana María y a la Señorita Pony al encuentro de Candy, pero se quedaron mudas al ver a al acompañante de Candy, realmente esperaban a Terry pero jamás se esperaron que Albert estuviera con ella.

Señor Andley-dijo la señorita Pony

Albert… Albert-dijo Albert- digame Albert por favor!- suplicó Albert

Es que usted no estaba…-dijo la Hermana María

No… bueno pasaron tantas cosas-dijo Albert

Me alegra tanto que esté vivo y muy bien…-dijo la señorita Pony sinceramente

Albert, que alegría tenerlo de nuevo por acá-dijo la hermana María

Pero señoras mías, no me dan ni un solo abrazo, -dijo Albert

Claro que si!-dijeron las mujeres abrazándolo pues obviamente lo apreciaban mucho y sabían lo mucho que Candy había sufrido con su muerte

Candy-dijo una niña de unos cuatro años que apenas podía hablar

Si, pequeña?-dijo Candy

El es Albert… el es el señor Albert-dijo la pequeña

Claro pequeña-dijo Candy

La niña sorpresivamente corrió hasta Albert bastante rápido mientras este volteo a ver quien lo perseguía- Albert!-gritó la pequeña rubia

Mi pequeña Rosy-dijo Albert abrazando a la pequeña dulcemente mientras Candy se sorprendió al ver el cariño de Albert hacia la niña

Me dijeron que te fuiste con Dios, pensé que me habías dejado y que me habías… que me habías olvidado -dijo la niña llorando en su hombro

No, Rosy… jamás, yo siempre voy a estar aquí, te prometí que vendría por ti no es cierto?-dijo Albert

Si… pero me mentiste-dijo Rosy

No te mentí pequeña no estaba casado y si no estoy casado es muy difícil que vayas conmigo, pero George, el hombre que te presenté, el está haciendo todo lo posible por que tu seas mi hija, no te desesperes pequeña-dijo Albert viendo a la pequeña niña de ojos verdes como los de su difunta hermana

Pero… sigues sin tener esposa-dijo Rosy

No… ven… -dijo Albert acomodándola en sus brazos caminando hasta Candy

Candy seguía viéndolo sorprendida- Candy-dijo Albert

Si?-dijo ella

Verdad que ahora tu eres mi esposa?-dijo Albert

Si… acaso todavía lo dudas?-dijo Candy

Entonces… entonces ahora si-dijo Rosy

Ahora… si por eso George está haciendo todo lo posible, la proxima vez que venga vendré por ti-dijo Albert

Seguro… seguro, entonces puedo decirle a mis amigos que tu eres mi papá-dijo Rosy

Claro que si-dijo Albert

Bájame bájame-dijo Rosy

Está bien,-dijo Albert bajando a la pequeña niña

Albert…-dijo ella

Candy por favor… déjame explicarte-dijo Albert

No…no tienes nada que explicar-dijo Candy

Claro que si tengo, pero primero veamos como está el hogar, y luego te diré que fue lo que paso-dijo Albert

Está bien-dijo ella resignada

Albert y Candy entraron al Hogar, y las hermanas mostraron a la pareja de rubios las nuevas mejoras, junto al arquitecto que le mostraba las mejoras del Hogar y las nuevas aulas que habían habilitado para una pequeña escuela en donde los niños aprenderían lo básico, incluso recibirían hijas e hijos de los pueblos cercanos. Candy veía meticulosamente los detalles al igual que Albert y muchas veces coincidían en que si no les gustaba nada se lo decían al arquitecto y lo tenía que cambiar, a Albert le sorprendió ver ese tipo de actitud en Candy, que siempre se había portado dulce y amable con él.

Luego de haber revisado todo en el Hogar, Candy fue llamada por los niños para jugar, incluso Rosy ya presumía a Candy como su nueva mamá, por lo que Albert se quedó con las religiosas platicándoles lo que había pasado.

Señor William, que alegría que este usted bien-dijo la hermana María

No… gracias a ustedes de verdad, por cuidar a Candy, varios me han dicho ya que ella cambio mucho-dijo Albert- y ya no me digan señor que no soy tan grande, además soy el esposo de Candy seré Albert.

Está bien Albert,-dijo la señorita Pony

Es porque usted le daba felicidad, ella vino unos días después de su desaparición –dijo la Hermana María- ella venía deshecha, como si una parte de ella se hubiese ido

Pero… no creí jamás que eso le pasaría, créanme que intenté varias veces escapar de donde me tenían cautivo pero simplemente no lo pude hacer-dijo Albert

No… incluso ella movió cielo mar y tierra, el señor Johnson también lo hizo, de hecho venía a ver muy seguido a Rosy-dijo la hermana María

Hace un par de años el joven Terry vino a llamarnos urgentemente, pues Candy según el se estaba muriendo, créame que yo sentí que el aire me faltaba cuando me dijo eso, porque sobre todas las cosas, Candy es la chica que más queremos en este hogar-dijo la señorita Pony

Ella también las quiere, para ellas ustedes son sus madres y pues… para mi son mis suegras-dijo Albert

Albert… ese día, a pesar de lo que el joven Terry nos dijo, pues pensamos que era algo menos grave, pero no… ella en realidad se estaba muriendo, y estaba naciendo una nueva Candy, sin nada en común como la anterior, nosotras hablamos con ella ese día, al llegar a la mansión de Lakewood, su tía la señora Elroy nos explicó lo que pasaba, quisimos entrar con Candy pero… la Candy que conocimos había muerto-dijo la señorita Pony


FLASH BACK

Que bueno que pudieron venir-dijo Elroy Andley recibiendo a las dos relgiosas

Es un placer señora Elroy-dijeron ellas

Créanme, para mí también es un placer conocerlas, pero quizá hubiese sido mejor en otro momento-dijo Elroy

Tan mal esta?-dijo la señorita Pony preocupada

Queremos verla-dijo la Hermana María

Claro…-dijo la señora Elroy

Candy…-tocó la puerta Terry suavemente hasta que Candy respondió

Que necesitas-dijo en un tono seco

Candy tienes visitas, son la Señorita Pony y la Hermana María-dijo Candy

Dejalas pasar-dijo Candy

Está bien-dijo Terry abriendo la puerta pensando encontrarse con un estudio casi destruido con papeles por todos lados y vasos quebrados, pero sorpresivamente no… era un estudio pulcramente limpio, aunque con olor a Vino.

Candy-dijo el

No dijiste que era la señorita Pony y la Hermana María?-dijo Candy

Lo siento ya las llamo-dijo Terry

Candy…dijeron las mujeres apareciendo en el cuarto

Señorita Pony, Hermana María-dijo Candy parándose de su silla

Las mujeres rápidamente se dieron cuenta que Candy estaba llorando desde hacía mucho, y sabían porque era, además se notaba que no había dormido nada, ni tampoco había probado bocado.

Candy…-dijo la Señorita Pony

Siéntense por favor-dijo Candy

Que te pasa Candy… ni siquiera me das un abrazo-dijo la Hermana María

Tienen razón…-dijo ella parándose a abrazar a las mujeres que ya estaban sentadas frente a ella

Bien…Candy…-dijo la señorita Pony

Yo sé, que esperan que llore, y que les cuente todo lo que me pasó… pero no puedo… simplemente es demasiado doloroso, es… demasiado fuerte que creo que las lágrimas se me acabaron, ustedes más que nadie saben lo mucho que lo amé-dijo Candy seriamente

Candy… no pareces tu, que te pasa?-dijo la Hermana María

Nada… simplemente hay personas que se encargaron de matar a la Candy que conocían, esa Candy que críaron murio el día en que William Andley murió-dijo ella

Pero Candy, hija, no puede ser que esa dulce Candy en la que se inspiró para una rosa Anthony, o esa dulce Candy que era inspiración del joven Stear, o del joven Archie para realizar sus actividades haya muerto… -dijo la Hermana María

Es que ellos se encargaron de matarla el día que decidieron traicionarme y matar a William Andley-dijo Candy

Candy… por favor no acuses sin pruebas…-dijo la señorita Pony

Tengo pruebas…-dijo ella- abriendo un cajón en donde había una denuncia en contra de Arhievald Cornwall y Allistear Cornwall por complicidad en el secuestro y homicidio de William Albert Andley, junto a algunas fotografías y declaraciones de testigos.

Candy…-dijo la hermana María

Deberían estar agradecidos que a ellos no les quise hacer daño, pero no por ellos, sino por Annie y Paty-dijo Candy

Candy… por favor, crees que al señor William le gustará verte así, ni siquiera has comido, no has dormido Candy, por Dios-dijo la señorita Pony

Claro… Candy… tienes que comer algo-dijo la Hermana María saliendo del estudio encontrandose con una mujer a la que le pidió un vaso de leche para Candy

No importa… de hecho iba a buscarlas dentro de unos días-dijo Candy

Pero…-dijo la Señorita Pony

Necesito acelerar las remodelaciones en el Hogar, quiero que ustedes vivan bien, ahora seré yo la presidenta del Consorcio-dijo Candy

Vamos Candy… olvida eso ahora lo importante es tu salud-dijo la señorita Pony sacando de una pequeña canasta una servilleta de tela con galletas preparadas por la hermana María.

Porque me traen esto-dijo Candy

Candy nos enteramos de lo que pasó, por favor come algo-dijo la señorita Pony

Claro que tienes que comer Candice-dijo la hermana María, entrando por la puerta

No las quiero-dijo ella

Claro…que no las quieres… entonces nosotras no queremos la ayuda que nos vas a dar-dijo la hermana María

Pero yo se las estoy regalando-dijo Candy

Y nosotras te estamos regalando las galletas-dijo la Hermana María

No quiero-dijo Candy

Está bien… entonces tendremos que dártelas en la boca como a un bebé-dijo la señorita Pony

No las quiero que no lo entienden, esas galletas eran por lo que Albert iba al Hogar de Pony, eran las preferidas de él, no entienden que lo que quiero es olvidarlo por un momento-dijo Candy- quizá si me convierto en otra Candy yo logré olvidarlo, quizá si salgo de este mundo logre olvidarlo, no me puedo quedar en está mansión sin recordar cada gesto de él-dijo Candy- no puedo ir al Magnolia por que me recuerda tanto a él, en la empresa yo tengo su oficina y cada vez que entro espero verlo sentado en su silla, no puedo ir con ustedes porque las galletas de la hermana María me recuerdan a él, todo me recuerda a él-dijo Candy

Candy…-dijo la Hermana María

Ya no aguanto… no quiero ser… yo porque… no puedo perder la memoria, porque no puedo olvidar todo esto-dijo Candy mientras ya las dos religiosas la abrazaban

Candy… tranquilízate-dijo la Señorita Pony- no sabes lo doloroso que es para mí ver esto en ti, creeme es tan doloroso ver como sufres-dijo la señorita Pony

Hija… Candy… por favor… no llores más, no llores, recuerda lo que decía el señor William-dijo la Hermana María

Se dan cuenta… incluso sonreir y llorar me recuerda tanto a él, a sus palabras-dijo Candy

Vamos Candy… ese dolorido corazón debe sanar-dijo la señorita Pony

Debes comer algo Candy-dijo la Hermana María

Está bien… si no lo quieres recordar, pero come… tienes que vivir Candy, eres una jovencita muy hermosa, que tiene una vida por delante, por favor no te amargues por esto, queremos ver siempre a la Candy amable y dulce de siempre-dijo la Hermana María

Por Favor Candy, quiero ver a esa chica dulce y sincera que críamos, Candy…-dijo la señorita Pony

El día que reviva William Andley la verán-dijo Candy

FIN DE FLASH BACK


Y efectivamente, el día que William Andley revivió, la volvimos a ver así-dijo la señorita Pony mientras una lágrima se escapaba de su cansada mirada

Gracias señor William, por devolver la felicidad a Candy… usted ha logrado algo que ni sus amigos, ni la señora Elroy nadie… ni siquiera los niños del hogar han podido-dijo la Hermana María

Creanme lo mucho que lamento todo lo que Candy tuvo que sufrir y el peso que tuvo que llevar en sus hombros-dijo Albert,- pero eso si les prometo que de ahora en adelante ya no pasará más

Muchas gracias señor William-dijo la señorita Pony, mientras en ese momento Candy venía entrando con todos los niños pues era hora de la merienda

Que cansada estoy…-dijo Candy riendo

Ah si…, no has parado desde ayer Candy-dijo Albert con una sonrisa de medio lado haciendo que ella se pusiera roja

Albert…-dijo ella en son de regaño

Es que tuviste mucho estrés con eso de que no te casaste con Terry-dijo él

Ah si…-dijo ella apenándose

Vamos Candy… acompáñame al padre Arbol-dijo Albert

Enserio… acabo de bajar de allá-dijo Candy

Vamos… Candy-dijo el- tengo algo que decirte

No se quedarán a comer…-dijo la Señorita Pony

Quizá luego…-dijo Albert

Pero hice galletas-dijo la hermana María

Entonces… vamos luego de las galletas-dijo Albert

No… ahora vamos porque yo quiero saber lo que me vas a decir-dijo Candy

Hermana…-dijo Albert

Le guardaré Albert-dijo la Hermana María

Está bien…-dijo el -pero primero…-dijo el tomando una galleta de la charola y llevándose a Candy como un pequeño niño hasta la colina

Albert… pareces un niño travieso-dijo ella riendo mientras habían llegado ya a la colina

Candy…-dijo el seriamente

Que pasa?-dijo ella

Porque…-dijo Albert

Porque que?-dijo ella

Porque dejaste que el dolor te consumiera?-dijo Albert culpable mientras comía su galleta

Porque… no lo sé, creeme que ya no lo sé-dijo Candy

Candy… enterarme de que cambiaste a esa niña dulce y tierna por una mujer fría y sin sentimientos no es agradable para mí, mucho menos saber que fue por mi culpa-dijo Albert

Albert… es que no sé que fue lo que me paso… yo simplemente pensé que si ponía una barrera nada más me haría daño-dijo Candy, Albert no lo pensó más y la abrazó fuertemente, mientras comenzó a derramar lágrimas

Albert… Albert…-dijo ella

Perdóname… perdóname, nunca quise que perdieras tu sonrisa, pensé que así sería mejor… sin ponerte en peligro, pensé que dejándote todo estarías protegida, pensé que serías intocable…soy un tonto-dijo Albert

Albert… Albert… tranquilízate no te preocupes-dijo Candy

Perdóname por hacer que perdieras tu felicidad-dijo Albert

Albert…eso ya no importa… creeme en este momento soy muy feliz y se va a notar-dijo Candy

Candy…perdóname por ponerte tanto peso en los hombros-dijo Albert

Perdóname tu a mí –dijo Candy- jamás debí comportarme como lo hice con mis seres queridos-dijo Candy

Ya… Candy… ahora viviremos felices-dijo Albert

Claro… mi amor juntos-dijo Candy

Candy…quieres subir al árbol?-dijo Albert

Claro… hagamos una carrera-dijo Candy

1, 2, 3-dijo Albert corriendo

Eso no se vale….!-gritó Candy

Claro que se vale-dijo Albert

Ambos rubios subieron al árbol y en la misma rama del gran árbol, vieron el atardecer tomados de las manos, sin palabras, sin reclamos, ni arrepentimientos, ambos tomados de la mano sin miedo a nada. En silencio bajaron de la rama del árbol y Candy no aguantó más la curiosidad.

Albert…-dijo ella

Si mi amor-dijo Albert terminando de bajar del árbol

Porque Rosy te dice-dijo Candy

Ah si de eso también quería platicarte-dijo Albert

Crees que no podré darte hijos-dijo Candy

No… no por eso, lo que pasa es que a esa pequeña yo la conocí cuando vino al Hogar, pasó el día que tu quisiste ir a la mina, pues… ella llegó y no paraba de llorar, recuerdas que tu fuiste con Tom y los niños y yo me quedé aquí porque me sentía mal-dijo Albert

Claro…-dijo Candy

Bien… ese día escuché que un bebé lloraba y bueno… fui a ver y milagrosamente la calmé, según tus madres llevaba días llorando-dijo Albert

Ahí te encariñaste de ella-dijo Candy confundida

No… ella abrió los ojos… y tenía ojos verdes como los tuyos y los de mi querida hermana-dijo Albert- jamás pensé que fuese a ser rubia

Es cierto… vi una vez un retrato de tu hermana cuando era niña y vaya que se parecen-dijo Candy

Exacto… en ese momento… yo… tuve el impulso de protegerla sabes?, en un momento pensé que era mi hermana, luego recordé el momento en el que te conocí llorando… pero luego dentro de mi, una parte de mi corazón se figuró que podía ser la niña que tu y yo podríamos tener… pues en ese momento ni en mis más locos sueños… pensé que estaríamos tu y yo aquí-dijo Albert

Mi amor…-dijo Candy

Era una ilusión Candy-dijo Albert- ahora le prometí a Rosy la ultima vez que la ví que la adoptaría que sería mi hija, pero me pusieron la condición de que debía casarme, y bueno… ese era el problema

Pero ahora…-dijo Candy

Candy… te pido por favor que me dejes adoptar a Rosy, no soportaría jamás el ver su carita decepcionada porque no cumplí la promesa que le hice-dijo Albert

Esque no tienes que pedírmelo, no sabes lo feliz que me hace… que quieras hacerlo… sabes Rosy una vez que vine al Hogar me consoló, y me dijo las bellas palabras que tu me dices… creeme Albert que yo pensé lo mismo cuando la conocí, si tan solo tu hubieses estado vivo quizá hubiésemos tenido una hija como ella-dijo Candy- ese día ella me dijo que había llorado mucho tu muerte… pero que cuando me había visto llorar sintió la necesidad de decirme que me veía más linda cuando reía que cuando lloraba-dijo Candy- ahí comencé a querer a Rosy, de hecho te iba a pedir lo mismo Albert

Enserio… mi amor?-dijo Candy

Claro mi vida-dijo Albert

Pero…-dijo Candy mientras Albert adivinaba lo que ella pensaba

Claro que nosotros practicaremos para tener a nuestros hijos y tendremos una gran familia-dijo Albert

Bien ... entonces nos apresuraremos con el viaje ... e iremos a preparar todo para adoptar a Rosy-dijo Candy

Claro mi amor ... lo que usted diga señora Andley-dijo Albert- Bien ... ahora bajemos porque quiero más galletas-dijo Albert

Albert ... -dijo Candy

Vamos ... por favor? -Dijo Albert

Está bien-dijo ella derrotada

Pronto salieron se dirigieron al Hogar de Pony y luego salieron hasta su casa, en donde se quedarían dos días más para luego ir a Nueva York no sin antes prometer a Rosy que regresarían por ella luego de su viaje de negocios, pues ese momento George necesita todo arreglado.

Continuara ...


Hola chicas... espero esten aprovechando su tiempo en esta cuarentena, que esten pasando tiempo con sus hijos, con su pareja, y espero que aprovechen para limpiar su casita, hacer ejercicio, y además leer en Fanfiction.

Las quiero mucho, les envio besos y abrazos, hagan caso a los equipos de salud de sus paises que ellos tienen razon en todo lo que les dicen... por favor no crean en noticias amarillistas, infórmense bien y conserven la calma.