"No puedo detener estos celos"

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—Oye, Kacchan— Le habló Deku luego de una media hora en que él terminaba de quitarle la mancha.

—Qué quieres, inútil?— Retortijó, captando el aroma de Deku a través de la camisa. Ell olor era muy adictivo y agradable para él de negarse a seguirlo olfateando con ahínco.

—No te molesta si hago una videollamada?— Su voz sonaba insegura, mas poseía un deje de urgencia.

Videollamada? Frunció el ceño, sonsacado.

—Para qué carajos harás eso?— Siseó amargado.

—Le hablaré a un amigo— Le hizo saber. —A mi compañero de trabajo, más bien—

—Hah?— Musitó incrédulo.

—Sí puedo o no puedo?— Preguntó urgido.

—Haz lo que quieras— Rechinó los dientes, encelándose de inmediato.

—¡Gracias!—

Para eso tenía la MacBook Pro en la mesa, supuso Katsuki terminando de quitarle por completo la mancha a la camisa con sus habilidades caseras de reparar cosas y tener su departamento en excelente forma.

Salió del baño con la camisa arreglada, luciendo mas que impecable a como estaba esa mañana en que lucharon, al menos esperaba que Deku estuviera contento de ver su trabajo, y por otra parte, de ver todas las estupideces que estaba dispuesto a hacer por su causa, con tal de obtener un poco de su afecto de regreso.

Ya había hecho mucho en su adolescencia, mas no fue suficiente para hacerle ver lo mucho que lo amaba, aun faltaba mucho para que algo así sucediera.

—Oi! Tu camisa— Farfulló él, en lo que Deku estaba tecleando en la laptop. El aludido alzó la vista, la cual se alumbró enseguida al ver su camisa arreglada.

—¡Ah!— Emitió un grito de alegría. —¡Mi camisa!— Se rió de gusto, corriendo a agarrarla con ambas manos. —Gracias, Kacchan— Él se ruborizó de inmediato, retrocediendo en su defensa. Esas sonrisas eran sumamente peligrosas a sus ojos, pues desataban en él una serie de sensaciones agradables en todo su cuerpo que reprimirlas, resultaba complicado de lograr. —Sabía que podías hacerlo— Abrazó la camisa con fuerza y se fue corriendo a sentarse frente a la laptop.

—No harías tu videollamada?— Bromeó, dirigiéndose a la cocina.

—Estoy en eso— Repuso Deku, mirando la laptop con plena concentración.

—Haré la cena— Avisó, apretando la quijada para no tener la necesidad de gritar de celos. Escuchó a Deku asentir. —Pollo frito está bien?—

—Claro— Contestó en esa voz concentrada que tanto le fascinaba oír. Era esa voz cuando mascullaba sobre sus análisis de héroes, o cuando lo analizaba a él. Esa voz le encantaba y le hacía perder la cabeza. —Sin picante mi porción, por favor— Agregó en el mismo tono, y el corazón se le contrajo en relación a ese estímulo.

—Sí, sí como sea—

Deku tecleó en la laptop unas cosas antes de suspirar de alivio.

—Sí— Dijo echándose porras. —Por fin te conectas— Añadió aliviado, y Katsuki se asomó a ver de reojo el gesto aliviado del nerd, retorciéndose de los celos.

—Izuku, tu eres el de los horarios exagerados— Oyó una voz varonil surgir del portátil. Sin embargo, se retorció del coraje al escuchar que le dijo "Izuku", es decir, su nombre de pila. Por qué ese tipo le llamaba por su nombre de pila?. —Sabes la hora que es? Son las siete de la mañana, apenas veo el sol salir desde la ventana—

Deku se rió.

—Son doce horas de diferencia— Resaltó en gesto importante.

—Doce insufribles horas de diferencia porque no te puedo hablar como estoy acostumbrado a hacer— Se quejó. Katsuki entrecerró los ojos, bufando en lo que hacía la cena.

—Oye tranquilo viejo— Dijo Deku en risas.

Desde cuándo Deku hablaba de esa manera? Katsuki frunció el ceño, sosegado.

—Nosbourn, qué galán— Respondió la persona con la que el nerd estaba hablando en tono de fingida galantería; algo que molestó a Katsuki con mucho hincapié en ese tono.

Deku se rió en respuesta de aquel tipo.

—Dime, cómo estuvo tu misión de ayer— Pidió Deku en tono amable sin borrar su sonrisa de la boca. —Porque no pudiste contactarte conmigo anoche, y me quede con el pendiente de cómo te fue con tu nueva compañera, que por cierto, era Romina?—

—La loca?— Espetó en disgusto la persona.

—No está loca— Protestó Deku en aire infantil.

—Izuku, por favor— Respingó la voz. —Sabes muy bien que esa chica está demente—

—No la juzgues así, dale una oportunidad— Sugirió modesto.

—Sabes lo que hizo la loca?— Inquirió la persona.

—Qué?—

—¡Explotó nuestra bocina!— Estalló indignado. Los ojos de Deku se abrieron en unísono. —¡Nuestra bocina!— Enfatizó.

—La-la bocina?— Repitió desencajado.

—Sí, nuestra bocina— Se quejó.

Acaso había dicho "nuestra bocina"?

—Compraré una, no te preocupes— Aseguró, recuperándose del shock.

—No hay necesidad— Afirmó la voz. —Yo ya compre una por internet, me llegara en unos días; si la vieras, te va a encantar!, es una súper bocina con mejor sonido que la que teníamos—

—En serio?— El rostro de Deku se iluminó.

—Te lo aseguro— Reafirmó. —Además, esta bocina le esconderé mejor que la otra, hasta que regreses—

—Muy bien—Le guiñó el ojo.

Katsuki se detuvo de freír el pollo en el sartén, que estaba en fuego alto. Acaso Deku no regresó para quedarse permanentemente en Japón? Eso significaba que había alta probabilidad que él regresara a Río? Sintió temor de sólo pensarlo, y al pensarlo, ese pensamiento comenzaba a expandirse en consistentes certezas sobre aquella terrible y dolorosa posibilidad.

Katsuki no pensó que Deku pensaba marcharse, pues, dio por hecho que él vino para quedarse en el país.

Era literal que estaba de vacaciones en Japón, no estaba en búsqueda de una residencia permanente en el país.

—Si pudiste recibir mis fotos y el vídeo que agregue en el mensaje?— Preguntó Deku.

—Ah, eso— Suspiró su amigo. —Sí, sí pude—

—Me tomé video entrenando en la playa— Comentó Deku, en cierta pena. —Digo, no soy tan genial como tu para grabar, pero hice mi mejor esfuerzo por colocar la cámara del celular en un buen lugar y filmarme en lo que entrenaba en la playa ayer por la mañana—

—Lo hiciste bien, descuida— Aseguró su amigo en tono amigable. —Lo pondré en nuestra cuenta de Instagram, tus seguidores quieren saber cómo estás pasándola en Japón, y— Se detuvo. —Los demás querían saber qué haces en vacaciones, porque no sueles ser muy detallista en las redes sociales, qué decir? ¡No dices casi nada!—

Deku se rió a lo bajo, rascándose la nuca.

—La agencia es estricta con que demos nuestra información a los demás— Acordó alzando un dedo.

—Sí, eso lo sé— Renegó la persona. —Pero, con tus amigos? Al menos, asegúranos que te estás alimentando, porque no quiero que se repita lo de la otra vez—

—Todo estará bien— Deku afirmó esbozando una sonrisa. —No se va a repetir—

Algo se encendió en Katsuki al escuchar eso… qué quiso decir con que no se repita lo de la otra vez? Una preocupación azotó en su pecho, cimentándose en él.

—Eso espero— Dijo en un suspiro.

—Descuida— Aseguró Deku ampliando su sonrisa. —Agradezco que te preocupes—

—En vez de ponerte sentimental conmigo— Irrumpió su amigo, cambiando la atmósfera de la conversación que mantenían. —Porque no checas nuestra cuenta de Instagram y ves las fotos que publiqué en estos días—

—Bueno— Concordó Deku.

—Es de nuestro viaje a Vallarta que ya quiero que vuelva a suceder! Necesito broncearme y divertirme como esa vez!— Exclamó. —¡Necesito mis vacaciones en Vallarta!— El nerd se echó a reír.

—Tranquilo—

—Y tu te vendrás conmigo— Refunfuñó su amigo.

—Sí— Deku acercó su dedo a la pantalla, asegurándole. —Y con mi bebé también—

Katsuki se congeló a la mención de la palabra "bebé". Terminó de freír el pollo y ya tenía prácticamente todo preparado para cenar, asimismo se puso a acomodar la ración del nerd en su respectivo lugar y después la suya, agregándole salsa picante a toda su comida.

Pero, Deku le había dicho que no estuvo con nadie, por qué inferir en que sí, en efecto, existía la presencia de un bebé en su vida?

—Ya lo extraño mucho— Dijo en tristeza. —Espero que haya estado bien—

—Ese saco de pulgas?— Espetó su amigo en burla. —Está deprimido desde que te fuiste y se niega a comer hasta que regreses—

—No…— Se entristeció, poniendo ambas manos en sus mejillas.

—Ayer que me quedé sin bocina— Replicó quejumbroso. —Lo lleve con el veterinario y dijo que si no comía nada en dos semanas más, morirá—

Las facciones del nerd decayeron en tristeza, esa sonrisa también se borró de su expresión habitual.

—Así que apúrate en regresar— Lo refirió su amigo en urgencia. —No solo tu perro te necesita, si no yo también y el resto de la agencia te necesita, la verdad es que, aunque no lo diga a menudo, no es lo mismo sin ti—

Deku arrugó las cejas en tristeza, haciendo un puchero.

—Regresaré cuando yo crea que sea el momento para hacerlo— Habló en una voz intensa, que estremeció los oídos de Katsuki, quien lo observaba desde la mesa de la cocina, contemplando la figura de Deku en cada gesto que él hacía, en el moviendo que hacían sus ojos, en sus manos. Se sorprendía a sí mismo cuando se quedaba en ese estado casi catatónico, por no decir, caótico de contemplación, pues, era tal su fijeza en su cada movimiento que parecería que fuera la última vez que lo vería, y de hecho, casi siempre lo sentía de ese modo.

—Izuku, aun no resuelves tus asuntos pendientes allá?— Cuestionó.

—No, aún no—Afirmó contundente. —Por eso, me tomaré mi tiempo para hacerlo—

—Bueno, si insistes— Dijo refunfuñando. —En lo que haces todo eso, yo trataré de hacer que tu perro coma algo, aunque sea media croqueta partida por la mitad—

—Sí, por favor— Suplicó en desdicha. —Lo apreciaría muchísimo—

—Ok, haré que coma— Cercioró. —Bueno, me tengo que ir, tengo que alistarme para el trabajo—

—Ah, claro— Deku se repuso y trató de esbozar una sonrisa amistosa.

—Acuérdate de comer— Advirtió. Deku respondió asintiendo. —También de dormir tus ocho horas diarias, nada de que no pudiste dormir porque tuviste pesadillas, me escuchaste?!—

—Sí— Cabeceó en afirmación.

—Trata de entrenar todos los días, si es posible— Prosiguió. —Procura ver a Drake y Josh, que siempre te alegran el día—

—¡Por supuesto!— Irrumpió Deku, campante.

—Y procura también mantenerte en contacto, por favor— Pidió gesticulando cada palabra. —Me preocupa cuando no respondes los mensajes y cuando dices que volviste a tener otra pesadilla—

—Está bien— Asintió despacio.

—Bueno, buenas noches para ti y buenos días para mí— Proclamó su amigo entre risas. —Cualquier cosa que le suceda al saco de pulgas te lo haré saber—

—Por favor—

—Adiós Izuku—

—Adiós Paolo— Se despidió sonriendo con un deje melancólicos muy asentado en sus facciones. No obstante, Katsuki se mantuvo impasible ante la situación, muy a pesar de que sus celos lo estaban consumiendo lentamente en un caldero efusivo que amenazaba con hervir.

Fue muy frustrante para él de presenciar, y en toda su extensión, él debía de seguir insistiendo, pese a que el tiempo se le iría tan rápido de las manos que ni chances le daban de permanecer tranquilo.

Si le quedaban dos semanas para acelerar las cosas entre Deku y él, tendría que presionar cada punto, jalar todos los hilos que conocía, todo con tal de mantener a Deku a su lado.

—Ah, lo siento, Kacchan, por quedarme hablando con mi amigo— Se disculpó, dirigiéndose a la mesa donde él lo esperaba con el ceño fruncido y su cara de indignación. Deku se rió nervioso, tomando asiento. —Es de mala educación por mi parte— Le dirigió una mirada apenada.

Katsuki captó su intención, mas no soltaba la conversación que Deku tuvo con su amigo, teniendo algunas cuestiones flotando entre sus lagunas mentales. Flotando presentes, elocuentes e incluso coherentes.

Viendo que si se acercaba a él, no lograría nada, se atrevió a hablarle en lo que cenaban.

—Deku—

—Sí, Kacchan?— Éste alzó la mirada, pasándose la comida.

Bien, tu puedes, se dio ánimos solo.

—Quién era tu amigo?— Cuestionó, regresando su atención a su plato de comida.

—Mi compañero de trabajo— Contestó sonriente. —Se llama Paolo, tiene veintisiete años—

—Ah…— Musitó, moviendo la cabeza despacio y en corto.

—Lo dejé a cargo de cuidar a mi bebé— Mencionó orgulloso. —Bueno, es mi perro— Corrigió echando una risita.

—Tienes un perro?!—

—Es un pastor alemán— Comió otro trozo del pollo frito, continuando. —Lo rescaté en una misión de rescate el año pasado, él tenía apenas unos cinco meses y él estaba herido y sin dueño— Tomó un pequeño sorbo del vaso de agua, inspirando suavemente. —Y bueno, yo no quería que se lo llevaran a la perrera y nadie de mis compañeros lo quería de mascota, así que decidí adoptarlo— Esbozó una sonrisa orgullosa. —¡Le puse de nombre All Might a mi perro!—Soltó una carcajada traviesa.

—Es en serio?— Inquirió Katsuki haciendo una mueca de soslayo.

—¡Sí!— Deku siguió riéndose.

Vaya que ponerle All Might de nombre a un perro no es muy propio, pero quién era él para juzgar a Deku si así era él. Un gran fan de All Might desde que eran unos mocosos y no parecía que eso cambiaría nunca.

Katsuki sonrió de lado, sorpresivamente el nerd no se percató de su expresión y el tampoco quiso hacerlo, puesto a que sus pensamientos iban dirigidos a seguirlo cuestionando durante el resto de la noche.

—Qué quiso decir tu amigo cuando dijo que no quería que sucediera lo de la otra vez?— Preguntó él. Deku se congeló, su expresión, sus movimientos, todo se congeló. Katsuki frunció el ceño, confundido con su reacción tan genuina; no negaría que lo dejó desconcertado por unos segundos en que esa expresión borró por completo su risa. —Deku?— Éste movió los ojos a los suyos, de ellos percibió un sentimiento acallado de miedo. —Qué sucedió la otra vez?— Insistió él, poniendo mayor presión en su voz.

Deku bajó la mirada al plato limpio de lo que momentos atrás fue su cena, sosteniendo con un temblor en las manos los palillos, anidando en sus ojos un miedo incierto, y él suponía que lo incierto era que él quizá percibía que algún día se lo preguntaría.

—K-Kacchan— Pronunció inspirando lento. —Eso no es algo que me gusta hablar— Apretó los labios, volviendo a inspirar. —Pero, sabía que te enterarías de eso…— Lo vio inquieto, su cuerpo temblaba.

Katsuki lo miró a él un poco retraído, queriendo dilucidar lo que atormentaba al nerd con su pregunta, queriendo saber exactamente lo que sucedió para que él reaccionara de ese modo.

—Qué sucedió, Deku?— Insistió, mirándolo con intensidad, haciendo que Deku abriera los ojos en pánico y contrajera sus extremidades en tensión.

—N-no te lo ocultaré, Kacchan— Su labio inferior tembló. Le preocupaba saberse que él mismo provocó que su rato de convivencia diera un giro de ese modo, un giro casi siniestro.

—Bien— Dijo en una exhalación, esperándole.

—T-te contaré— Se forzó a decir, cabeceando para sacar esas palabras de su boca. —Después de que laves los platos—Katsuki lo miró pasmoso. —T-te esperare en el sofá— Dijo en un hilo de voz y se dirigió al sofá caminando rápido y con la cabeza gacha.

Nunca en su vida había lavado los platos tan veloz como lo hizo en ese momento, debido a que ansiaba saber lo que sucedió, qué fue lo que se refirió el susodicho al mencionar "lo de la otra vez", qué significaba eso?

Será una falacia disfrazada de verdad?

Será un incentivo a no repetir un error?

Qué podía ser?

Katsuki tomó asiento en el sofá, posicionándose de lado contrario de Deku, para así verlo en diagonal, porque no se podía de frente.

—Y bien?— Rompió el silencio, siendo el primero en hablar. —No tengo toda la maldita noche para escucharte—

Deku cerró los ojos, luego los abrió, se deslizó del asiento hacia adelante, quedando casi pendiendo del aire. Lo vio subirse la camiseta, mostrando su piel blanca y suave. Él se estremeció ante tal vista, ruborizándose.

—Ves esto?— Apuntó a una cicatriz que se localizaba en el costado derecho de su espalda.

Katsuki se mordió el labio, fascinado de ver esa espalda.

—Sí— Respondió desconociendo el resto, puesto a que sus ojos se centraron en su espalda, que con fascinación la observaba, la contemplaba con infundia.

—Esta cicatriz fue un intento de suicidio— Reveló Deku, sacándolo de su trance.

Espera… qué?

Un intento de suicidio? Katsuki se horrorizó ante eso, odiando que su momento de contemplación de la espalda de Deku se viera interrumpida por aquella confesión, aunque había sido él quien quería saber el trasfondo de todo.

—No creo eso— Negó, soltando una risa sarcástica.

Deku se bajó la camiseta, dirigiendo sus orbes verdes a él.

Lo vieron con tanta seriedad y fuerza que su risa se silenció; supo, a su pesar, que hablaba en serio.

—¡Explícame eso, Deku!— Dijo alterándose un poco; no admitiría que le dio temor ver esa cicatriz enorme rodeando gran parte del costado derecho, haciendo alusión de que lo atravesaba completo.

—Intenté suicidarme, Kacchan— Cerró los ojos con dolor, después los abrió cogiendo fuerza.

—Por qué quisiste hacer eso, Deku?—

Ocultar su preocupación era absurdo en esos momentos de confesiones.

—Fue por el bastardo mitad y mitad— Supuso Katsuki, enrojeciendo del enojo. Deku asintió ligeramente con la cabeza, empuñando las manos.

—Kacchan, yo cuando llegué a Río, extrañaba mucho aquí— Admitió. —Pero, también me dolía mucho lo que sucedió con Todoroki-kun, me dolía tanto que no sabía que hacer con todo ese dolor— Katsuki se calló, guardándose los insultos para después de que Deku terminara de hablar. —Intenté con todas mis fuerzas no volver con ustedes, lo intenté, pero llegó el día en que ya no quería seguir viviendo con este dolor en mi pecho que me estaba comiendo vivo— Sus ojos se empañaron, observando un punto inespecífico de la habitación. —Decidí terminar con todo el día en que tuve una misión en la ciudad, en sí era una misión bastante simple que pude haber cumplido más que bien, y sin embargo, todo terminó muy similar a una tragedia— Inhaló, recuperándose e ese aspecto melancólico que tenía en su rostro. —Dejé que el villano me apuñalara, pero no solo apuñalarme, sino atravesar todo mi costado derecho por completo, y después de hacerme eso, derrotarlo, para así morir los dos— Se detuvo en breve y continuó. —Yo estaba preparado para morir ahí mismo…sin embargo, había otras personas que no estaban dispuestas a dejarme morir en ese momento— Juntó sus manos entrelazándolas. —Me salvó el doctor Bryon, a quien admiro muchísimo por haberme salvado la vida luego de haberme resucitado tres veces, y es que honestamente yo ya no quería seguir viviendo, pero él…— Se detuvo haciendo énfasis en ese detalle. —Él se rehusó a dejarme cumplir con mi voluntad, me forzó a revivir tres veces en que mi pulso se tornaba estático; fue increíble cómo fue que me revivió y me reconstruyó todo el costado derecho, porque estaba completamente agujereado, hasta el doctor pudo meter la mano a través de todo el agujero que me hizo el villano— Hizo alusión de meter la mano a un agujero y luego sacarlo. Katsuki simplemente lo veía horrorizado, pues no se creía todo lo que le ocurrió a Deku en ese tiempo. Era insólito que Deku halla intentado suicidarse. —Lo único que recuerdo de ese suceso fue el despertar con mi costado derecho reconstruido, un respiradero artificial conectado a mi y la mirada penetrante del doctor al verme despertar—Sonrió como si todo eso hubiera sido razón suficiente para estar dichoso de haber vivido. —Me daba miedo contarlo porque no quería que tu te sintieras culpable por el hecho de que yo haya intentado quitarme la vida, cuando tu lo sugeriste cuando estábamos en secundaria, eso ya quedó en el pasado y ya te perdoné Kacchan, te perdoné por todo eso— Aseguró sonriéndole.

Katsuki se sintió desconcertado, a la vez que preocupado por cosas que ni siquiera presenció, pero que le dieron pavor de solo pensarlas. El ver un escenario en que Deku estuviera solo y lidiando con esos sentimientos devastadores sin que nadie le diera un abrazo, era desconsolador. No pudo imaginarse el que Deku no tuviera a nadie cercano con quien llorar, a quien abrazar con todas sus fuerzas, a quien confiarle todos sus peores temores.

—Pero, ya estoy bien, Kacchan— Cercioró Deku haciendo puños de poder. —El doctor me mandó a terapia de rehabilitación para recuperarme del incidente y de ahí todo fue en ascenso—

—Y eso es lo de la otra vez?— Dijo áspero.

—Sí…— Soltó un suspiro. —Y te tengo que confesar algo, Kacchan— Lo vio ponerse un poco inquieto, y él le dio un asentimiento de que continuara. —La amiga que dije que era mi oyente, en realidad, no es mi oyente— Confesó bastante apenado; él alcanzó a verle un rubor de vergüenza en sus mejillas. —Es mi terapeuta— Espetó de sopetón. —Es solo que ella me dijo que no dijera nada hasta no sentirme a gusto contándote estas cosas, Kacchan, lo siento mucho— Se disculpó, a lo que él soltó un gruñido que significaba que lo perdonaba. —Luego del incidente, el doctor Bryon me mandó con su esposa, que es la psicóloga Carine, y ella me ayudó a superar todo lo que me atormentaba, es por eso que gracias a ella, es que puedo estar contigo de nuevo, Kacchan— Agregó muy orgulloso de sus logros.

Katsuki contempló a la persona que una vez fue su amigo de la infancia, el chico sin Quirk, el inútil, el niño que pensaba que odiaba. Lo veía y todo su ser se estremecía en unísono a su presencia, al ver que ahora ese niño a quien tachaba de inútil, era un hombre que había sufrido por tanto tiempo, y que ese sufrimiento se vislumbraba como algo muy lejano que ni pareciera volverlo a tocar.

Deku era hermoso ante sus ojos, un ser hermoso que no merecía ser lastimado otra vez, porque lo único que daba a cambio era su amor y su gentileza.

—Ya no hay más de esa historia?— Cuestionó para cerciorarse de que no había más tristeza en ese relato.

Deku negó, poniéndose de pie, encaminándose a él con una sonrisa emplastada en su rostro.

—Qué haces—

Se cortó cuando los brazos de Deku lo rodearon por el cuello, apegando su cabeza sobre su pecho.

—Qué?!—

—Gracias por escucharme, Kacchan— Dijo Deku en agradecimiento, su tono había sido tan gentil que suavizó su fruncido gesto.

Katsuki no se inmutó con eso, y correspondió al abrazo, envolviendo con sus brazos el cuerpo de Deku entre su agarre, inhalando su aroma fresco y rejuvenecedor, que esclarecía sus sentidos.

Sus celos entremezclados con su amor por Deku eran una gran mezcla de sentimientos contradictorios que chocaban entre sí en una incesante lucha por dominar en ese ámbito, pero que a fin de cuentas eran sentimientos que convergían en relación a una misma persona.

Y esa persona era Izuku Midoriya.

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P.D. Los dos tomaron la iniciativa a su manera, obteniendo buenos resultados.

Pregunta seria:

Quién creen que será el Seme y quién el Uke?

O quién quieren que sea el Seme y quién el Uke?

Katsuki escuchando toda la videollamada de Deku, pero gracias a eso se va enterando de todo lo que le sucedió en esos dos años que estuvieron separados. Y le metí frases de la serie de Drake y Josh porque me gusta mucho y me pareció chistoso meterla en una de mis historias. Tenía que hacerlo.