Resquicios de orgullo
STaty
Capítulo 15
[…]
Draco había dejado la puerta del despacho abierto para saber a que hora volvería la chica. Por supuesto, fue casualidad, no porque se preocupara, se autoengaño.
Cuando escuchó cerrarse la puerta de la entrada, miró el reloj de la sala. Notó que algo había pasado al ver que había pasado menos de una hora desde que se fue. Dejó sus papeles y fue en busca de la chica.
Para su sorpresa, no estaba llorando, sino que poyada en la barandilla de su balcón. Cogió el abrigo de la chica del suelo y se lo puso en sus hombros. La noche no era lo suficiente fría como para que helase, pero hacía frío.
Hermione lo miró, pero el nudo que tenía en la garganta le impedía hablar. Sabía que si decía algo, empezaría a llorar y en ese momento era lo que menos quería hacer. Simplemente apoyó su cabeza en el hombro del chico y este le colocó una mano en su cintura, por dentro del abrigo.
No supo cuando tiempo estuvo mirando a la nada, simplemente dejó que el aire frío calmase su mente confundida. No entendía como una guerra apenas la había cambiado, en cambio la muerte de sus padres le había afectado tanto. No es que no los quisiera, pero creía que ver morir a sus seres cercanos, le fuese a afectar tanto. Su dolor había conseguido que la engañaran, que mendigase por trabajo e incluso llegarse a prostituirse por algo que era material. Es cierto que le tenía cariño a esa casa porque había sido de sus padres… ¿Pero realmente era necesario haberse expuesto a que la encontraran trabajando en ese local para mantener esa casa? En ese momento, su sufrimiento cegó su cerebro. La casa no era importante, lo más importante eran los recuerdos. Todo lo valioso estaba dentro de su cabeza y fue incapaz de verlo. Se dejó llevar por unas absurdas ideas.
- ¿Crees que soy tonta por querer mi casa?
El chico la miró sin comprender del todo su pregunta.
-Yo creo que no debería haber hecho todo lo que hice para intentar quedarme con la casa.
Draco sintió una fuerte opresión en el pecho. Sin saber que decir, dejó a la chica que continuara.
-Acabo de tener un enfrentamiento con mis amigos y en lo primero que pensé fue en ir a mi casa, a refugiarme. Pero en el momento de aparecerme lo hice aquí. Esta noche me he dado de cuenta de lo tonta que fui al pensar que la casa de mis padres, sería como si ellos nunca se hubiesen ido. No tienes idea de lo reconfortante que fue saber que al estar aquí contigo, me sentiría segura y tú me calmarías. Ahora contigo aquí no puedo evitar pensar que estoy como en casa.
Con la mano libre que tiene, el chico gira su cara y la besa. Hermione un poco sorprendida tardó en corresponderle, pero lo hizo con una pequeña sonrisa. Sabía todo lo que le quería decir, sin necesidad de palabras. Hermione se sintió en la gloria al saber que el chico no rechazaba los sentimientos que empezaban a florecer en ella.
Draco la dejó en la cama y empezó a desvestirla. Empezó a maldecir esas condenadas botas que no le daba sacado. Cogió su varita y con un hechizo las hizo desaparecer. Hermione se rio de su impaciencia, le pareció realmente adorable.
En cuanto estuvo totalmente desnuda, Draco apenas se paró a apreciarla. Recordaba a la perfección, cada curva y cada peca de su hermoso cuerpo. En esta ocasión necesitaba tenerla entre sus brazos y saber que era ahí donde quería estar. Necesitaba ver con sus propios ojos como ella deseaba que él la tocase.
Draco se deshizo rápidamente de su ropa con un movimiento de varita. Se tumbó sobre la chica que lo miraba divertida por las prisas del chico. No se creía que fuera así de ansioso después de que le dijera que se sentía como en casa, que lo que menos quería era irse.
Al ver como la miraba a los ojos. Hermione le acarició la cara y lo besó intensamente. No sabía cuanto lo necesitaba. Draco al ver como daba el primer paso se dedicó a besarla como mejor sabía, iba a demostrarle que no iba a poder vivir sin sus besos y sus caricias.
Cuando notó su humedad, se introdujo en ella delicadamente. El rubio, en ningún momento dejó de observarla, quería asegurarse que eso era lo que deseaba, que no se sentía obligada de ninguna manera.
Se quedó totalmente tranquilo al notar como llegaba a un gran orgasmo. Él llegó al suyo al ver como la chica abría los ojos y lo miraba con una mezcla de deseo y amor. No pudo evitar sonreír al notar como sus preocupaciones se esfumaban.
Ninguno de los dos quería apartar la mirada.
La primera en despertar de esa bruma, fue Hermione.
-Las fotos duran más- sus palabras y su risa hizo que Draco volviese en sí.
-Eso significa que me das permiso para sacarte una fotografía desnuda- comentó burlón.
Draco se levantó y fue al baño. Hermione se sintió un poco defraudada al notar como añoraba volver a sentir al chico.
- ¡Malfoy! –lo llamó en un arranque de valentía.
-Dime- dijo el chico mientras se acercaba con una toalla entre sus manos.
-Me gustaría que te quedaras hoy conmigo- le dijo en bajito y totalmente sonrojada.
Él al verla en ese momento, con la cabeza gacha y las mejillas coloradas, sintió como su pecho se inflaba. El sentimiento de que alguien lo necesitaba fue el más grande que sintió desde hacía años. No recordaba un momento que se le pudiera igualar.
Le acarició la cara y le sonrió. Ella levantó la cabeza expectante. Le dio un suave beso.
-Que sepas que tiendo a invadir toda la cama.
Le pasó la toalla húmeda por sus piernas y su sexo.
Tal como estaba, se metió debajo de las sábanas y se abrazó a la chica. Ella lo miró con infinito agradecimiento.
Durante varios días, estuvo evadiendo a sus amigos. Simplemente les contestaba a sus cartas con un escueto: estoy bien. Ellos habían insistido en que se vieran o fuera a la Madriguera. Pero había declinado todas sus peticiones. Se sentía sin fuerzas para volver a verlos, en especial a Ron.
El mismo día que empezaron las vacaciones de Navidad de la Academia, Ginny le mandó una carta pidiéndole verse. En la carta le aseguraba que iría sola, que la esperaba al día siguiente en una cafetería muggle cerca del callejón Diagon. Hermione accedió.
Ginny había llegado quince minutos antes de la hora acordada, quería que Hermione viera que estaba sola que no la había engañado. A penas tuvo que esperar cuando una castaña se acercó a saludarla.
-Hola Ginny, ¿qué tal todo?
-Bien Hermione. Pero lo que me gustaría es que me hablaras de ti. Siento que no sé nada de ti- le dijo un poco dolida- No te quiero presionar como Ron. Pero de verdad me preocupa que te encierres en ti misma. Lo único que quiero es asegurarme de que no finges para no preocuparnos.
Hermione se enterneció al saber que su amiga se preocupaba realmente por ella.
-Si os he ocultado cosas todo este tiempo no es porque no confíe en vosotros. Es porque he hecho alguna cosa de la que no estoy muy orgullosa y porque necesitaba mi tiempo. Además –no pudo evitar sonrojarse- estoy conociendo a alguien.
Ginny soltó un grito tan alto que toda la cafetería se giró a verla. Ella les dijo que no pasaba nada. Pero cogió la mano de Hermione y empezó a moverla totalmente emocionada.
- ¡Oh amiga! No sabes cuánto me alegro. Y cuéntame… ¿dónde lo conociste? ¿Lo conocemos? ¿Cómo es?
Hermione quería hablar, pero su amiga no le dejaba decir nada con tanta pregunta.
-A ver Hermione, dime algo que me estás matando con tanta intriga.
-Ginny, tranquilízate. Todavía no quiero que se sepa quién. Quiero asegurarme que él también siente lo mismo.
- ¡Qué bonito! - volvió a chillar- ya verás en cuanto se lo cuente a Harry.
-Ginny no quiero que se lo cuentes a ninguno de los chicos. Por ahora no quiero que me pregunten nada.
Su amiga de repente se levantó de la mesa.
- ¡Vives con él! - la acusó con el dedo mientras seguía hablando con un tono de voz muy alto- por eso no querías decir nada, eres una diablilla. ¡Quiero todos los detalles!
Hermione la hizo sentarse y jurar que no iba a gritar más.
-Sí, vivimos juntos. Por eso no quiero que nadie sepa donde vivo. Sé que si los chicos se enteran que vivo sola con un chico, manden a todo el Ministerio a sacarme de ahí.
Ginny se rio, pero sabía que con lo exagerado que era su hermano. Él y Harry irían sin dudarlo en "rescate" de su amiga.
Después de tanto hablar, Hermione se comprometió en ir a cenar con ellos en Navidad.
-¿Desean algo más? –les preguntó la camarera.
-No gracias- dijo Hermione agarrándose la barriga.
-No, ya nos vamos- le dijo a la camarera. Miró a su amiga y añadió- ¿estás bien?
-Últimamente no me encuentro muy bien del estómago.
-O son nervios o una pequeña Hermione- le dijo Ginny antes de desaparecer.
Hermione se quedó totalmente paralizada. ¡NO SE HABÍA CUIDADO! En el bar Cindy les había comentado que por precaución estaba todo el bar con un encantamiento para evitar los embarazos. Pero desde que había ido a la mansión, no había pensado en ello.
Al llegar a la mansión, se fue corriendo a la biblioteca. Tenía que comprobar que no estaba embarazada. Rebuscó como loca, tirando libros. Zoty al escucharla se acercó a ver y decidió avisar a su amo.
Draco se apuró al ver al elfo un poco nervioso. Al ver a la chica tratar así a los libros se asustó.
-¿Qué ocurre?
La chica histérica perdida lo ignoró.
-¡Granger!-la sujetó de los brazos e hizo que lo mirara- ¿qué pasa?
-Yo no tomo ningún anticonceptivo y…-su labio empezó a temblar.
-Tranquila, he tomado precauciones- le dijo mientras la abrazaba.
Cuando estuvo más tranquila se separó y lo miró a los ojos, él chico le dio un suave beso.
-¿Tan horrible hubiera sido si estuvieras embarazada?- le preguntó suavemente.
Hermione lo miró enternecida.
-Mis amigos te matarían, pensaría que te aprovechaste de mí.
-Es la verdad- dijo divertido.
-Ahora es mal momento por la academia y el examen del Ministerio. Pero algún día me gustaría tener hijos.
Lo miró con una sonrisa que él correspondió. Ninguno se atrevió a decir nada más pero ambos se imaginaron como serían sus posibles hijos.
