CAPITULO OCTAVO.

Si los hombres sólo pudieran conocerse, no idolatrarían ni odiarían. -Elbert Hubbard

Desde que las excursiones anuales a Hogsmeade se habían cancelado los castigos en el colegio fueron en aumento, los alumnos se encontraban constantemente aburridos y por ello decidían realizar actos estúpidos que derivaban en problemas y castigos. Sin embargo este no era el caso de Heather Jorkins.

Quien, se había despertado de golpe en noviembre, y se había encontrado con el curso bien avanzado y demasiado trabajo acumulado por hacer. Las clases particulares de la profesora McGonagall supusieron además de una gran ayuda, un verdadero reto, ya que la estricta profesora no exigía nada menos que la perfección.

Al ver el cambio positivo en su amiga y su determinación, Lily se había ofrecido a ayudar en todo lo que pudiera. Había movilizado a su grupo, aunando fuerzas para que así las notas de Heather no pudieran salir resarcidas por aquellos meses tan malos. Por ello, había creado un calendario especializado para Heather donde incluía hasta las horas de comer.

Remus se encargaba de runas, Marlene le explicaba herbología, mientras que Lily dirigía encantamientos y pociones. Según la lógica de Lily eso le daba tiempo más que suficiente para estudiar por su cuenta, asisitir a particular con McGonagall y descansar. Sin embargo, lo que la pelirroja no sabía, es que a parte de todas esas clases extras, Heather había añadido dos más y ambas eran impartidas por James Potter. Se trataban de defensa contra las artes oscuras y entrenamiento físico, aunque el joven afirmaba que venían de la mano.

A pesar de todo ello, Heather seguía teniendo tiempo para estar con Adam y sus amigos, hablar con Mary y pasar ratos familiares con sus hermanos. Ese mismo día estaba con Remus y Lily en la biblioteca el joven le estaba explicando runas mientras que la prefecta supervisaba todo. Según ella era para asegurarse que Heather no manipulaba a los "profesores" de manera en la que no trabajaran, aunque la castaña tenía la impresión de que su amiga huía de algo.

Un ruido unos estantes más allá distrajo al grupo de estudio de la explicación de Remus, quien llevaba más de diez minutos intentando que Heather se concentra y entendiera de qué estaban hablando. Sin prestar atención al joven prefecto, la castaña escrutinio entre los estantes intentando vislumbrar la causa del ruido. Su pelirroja amiga notando el movimiento dejó salir un suspiro y levanto la cabeza de sus hojas.

- Tranquila -la voz de Lily sonó sarcástica -no hace falta que sigas ignorando a Remus voy a ver qué ha pasado por ti, y en cuanto me entere te lo cuento- dijo mientras se levantaba de la silla.

Heather enrojeció ligeramente y con una sonrisa de disculpa miró al castaño. Pero él negó ligeramente con la cabeza.

- No te preocupes, es jueves por la tarde. Estás cansada y yo también, mira vamos a dejarlo y te lo explico en otro momento en el que ambos tengamos energía por lo menos, ¡vete! Sigue a Lily que seguro que si descubre algo no te contará nada.

La ojiverde agradeció una vez más al licántropo con una sonrisa y siguió a su amiga, quien se había perdido con rapidez entre los altos estantes. Avanzó lenta pero con un paso seguro entre los pasillos que creaban las estanterías, intentando vislumbrar aunque fuera un destello de ese pelo rojo.

Estaba girando otra esquina más cuando vio a Lily de frente, hablaba con un chico un tanto desgarbado, alto y con el pelo negro. En un principio no le reconoció hasta que se fijó un poco más, su pelo crecía hasta la línea de la mandíbula largo y descuidado más graso de lo normal. Su postura era encorvada y su piel tenía un color cetrino, Severus Snape.

La razón por la cual no le había distinguido al principio, era porque creía que Lily y él no se hablaban más, al menos no desde el incidente en el lago. La pelirroja había jurado que esa era la última y que jamás le iba a perdonar por lo que hizo. Al menos eso les había dicho a sus amigas.

Heather no entendía qué hacía Lily hablando con él y no sabía si le había vuelto a dar una oportunidad, pero lo que sí tenía claro es que se estaban peleando. Él agarraba con fuerza la muñeca de Lily, mientras ella le apartaba de su cuerpo con la otra mano, empujándolo lo más lejos que sus brazos le permitían.

Los nervios de Heather se crisparon a ver a la pelirroja forcejeando y con rapidez extrajo la varita de su túnica y la levantó apuntando al chico.

- Sueltala Snape -el tono de Heather era firme, se había adelantado unos pasos y ahora se podía vislumbrar perfectamente la silueta de la joven.

- No te metas Jorkins -a pesar de que la castaña había pillado a los dos por sorpresa, Snape habló con una fingida tranquilidad que no engañó a la joven leona -esto no es asunto tuyo.

Cuando Heather iba a mandarle al diablo y decirle que si era asunto suyo si a quien tenía agarrada era de sus mejores amiga, Lily la interrumpió.

- Por favor Heather... déjalo ¿vale? -el tono suplicante de su amiga, en vez de tranquilizar a la castaña la asustó -lo tengo todo bajo control ¿si?

- Pero Lily…

- Heather vete, en serio, ahora -la pelirroja ya no suplicaba sino que había vuelto a su tono f una orden directa.

La confusión y el enfado invadían a la castaña, pero aunque no entendiera la situación Lily le había dejado claro que no la quería ahí. Aunque no le gustaba nada decidió irse de ahí, no sin antes esconderse detrás de un estante a escuchar. Se sentía como una arpía espiando a una de sus mejores amigas, por eso decidió darse la vuelta y marcharse de ahí cuanto antes. A pesar de todo no quería que Lily la sorprendiera, ya que la pelirroja se las gastaba bien. Volvió a su mesa para recoger las cosas y marcharse de ahí, Remus ya se había ido.

Era jueves por la tarde y ella al día siguiente no tenía clase. Daría un par de vueltas haber si se despejaba.


Sirius estaba enfadado, y no era precisamente uno de esos enfados que se pasaran rápidamente. No, él estaba cabreado de verdad, tenía motivos para estarlo y todo era culpa de sus amigos.

No entendía qué coño estaba pasando o a qué cojones venía todo eso, ¿desde cuando eran tan amigos de las chicas? Desde que el curso había empezado las cosas iban de mal en peor, no solo fuera de Hogwarts sino en su grupo de amigos.

Todo estaba verdaderamente jodido, primero habían atacado al primo de James y a su mujer y este no había viajado con ellos en el expreso el 1 de septiembre, después había ocurrido todo lo de Lissy, la lista y de nuevo un ataque hacia los Potters. Además de otros factores que contribuyeron a fastidiar todo, entre ellos por supuesto el descubrimiento de que las chicas sabían uno de los secretos mejor guardado de los merodeadores, las peleas y todos los embrollos que habían surgido desde ese momento.

Lunático por algún motivo parecía haberse vuelto inseparable de Macdonald, pasó de esquivar a las chicas de las formas más ridículas a no separarse de la castaña ni con un hechizo ahuyentador. James por otro lado había dejado de perseguir la falda de Evans para estar todo el rato con Jorkins, lo que Sirius consideraba una mejora. Pero a pesar de ello, su mejor amigo seguía ignorándolo por una chica y esto no le hacía ninguna gracia y sin duda alguna la peor y mayor prueba de que todo estaba verdaderamente mal para Sirius Black, era que Peter Pettigrew estaba teniendo, con bastante diferencia, más citas que él.

Todos estos eventos habían dejado al joven merodeador prácticamente solo, y un Sirius Black solo y aburrido nunca resultaba en nada bueno. El adolescente estaba acostumbrado a ser el centro de atención, pero principalmente a estar rodeado de sus mejores amigos y dado que todos ellos estaban centrados en otras cosas, no tenía ninguna opción o al menos ninguna que a él le interesara.

El joven león se encontraba enfadado, aburrido, ofendido y sobretodo abandonado, y eso no era bueno. En esos momentos estaba merodeando los pasillos de Hogwarts, pensando en lo mucho que deseaba que fuera ya luna llena, él y los chicos necesitaban un tiempo a solas. Aunque eso significara que no tenían que ser estrictamente chicos en ese momento.

Unas voces sacaron a Sirius de sus pensamientos, que cada vez se dirigían a un lugar más oscuro, a solo unos metros de él podía distinguir múltiples voces. Llevado por la curiosidad se acerco hasta la esquina quedando medio oculto por las sombras y lo que vio hizo que todo lo que estaba sintiendo en ese momento aumentará dentro de el por mil. Tres slytherin estaban acorralando a una niña pequeña, no sabría decir de qué curso pero por su aspecto no podía tener más de 14 años, y desde su sitio podía distinguir la corbata azul y cobre brillando, sobre la blusa blanca.

Aunque no reconoció a la joven sí que reconoció a los tres slytherin se trataban de Mulciber, Gibbon y su hermano pequeño Regulus. Los dos primeros se encontraban casi encima de la chica a la que apuntaban con su varita y miraban socarronamente. Regulus estaba más retraído, no parecía tener intención de impedir nada pero tampoco tenía su varita fuera para herir a la joven.

Esto pareció enfurecer más a Sirius quien sin pensarlo dos veces saltó en defensa de la joven y ahí mismo se desató un infierno. Al cabo de veinte minutos y una intervención del pequeño de los Black, las serpientes se marcharon.

Cuando Sirius con un corte en la mejilla y algún que otro golpe en las extremidades se giró a preguntar a la niña si se encontraba bien, dio de bruces con un enfurecido profesor Flitwick que a pesar de su diminuto tamaño tenía un carácter muy intenso.

El profesor de encantamientos le echó una reprimenda, y no le quitó puntos porque la niña le informó que le había ayudado con esos tres slytherin, pero no se libró de un castigo, por utilizar magia en los pasillos. El castigo tendría lugar mañana por la noche en la sala de trofeos con Filch, después de decirle eso y asegurarse que el gryffindor estuviera bien se llevó a su alumna rápidamente de ahí.

Sirius pateó con furia contenida la armadura más cercana, por una jodida vez que intentaba hacer algo bueno por alguien que no conocía de nada, le tocaba pagar los platos rotos de otros. ¡Jodidas serpientes!


Era pleno noviembre, el tiempo estaba nublado y soplaba un viento helador, sin embargo la temporada de quidditch estaba a punto de empezar y Blishwick como la mejor cazadora de todo Hogwarts no podía permitirse no practicar todos los días. De hecho hacía días que entrenaba sola en el campo.

James Potter había sido nombrado capitán de quidditch en su cuarto año, mucho antes de lo que cualquiera hubiera esperado y más teniendo en cuenta que existían otros veteranos que habían entrado antes en el equipo. Sin embargo el joven había aplastado todas las dudas y críticas levantadas contra él. No solo había ganado la copa en su primer año, sino que además había hecho grandes cambios en el equipo y había hecho entrenar duramente a su equipo.

Pero por algún motivo que la morena desconocida, de un tiempo atrás desde este año había reducido los entrenamientos semanales. Ahora en vez de entrenar cinco veces a las semana entrenaban tres y ya no les hacía correr o hacer los ejercicios físicos matutinos en el campo. En definitiva, este año el joven se había descuidado y Angelina no tenía intención de que su equipo pagara por ello. Aunque, cuando había sugerido al resto del equipo entrenar ratos extra aunque fuera por diversión todos habían rechazado la idea y la habían llamado loca.

La verdad es que no le había importado, Angelina no era una chica muy social, más bien lo contrario. Ella solo había ido a Hogwarts con intención de ser la mejor y aprender a controlar su magia. No le interesaba ninguna de las demás cosas que podía experimentar en el castillo, se había hecho amiga de sus compañeras de gryffindor por casualidad. Angelina era una de esas misteriosas personas que nace con el don de la organización y el control, y por ende tenía planeada su vida entera desde los diez años.

El plan comenzó justo el año antes de entrar a Hogwarts, 1971, cuando rumores de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado fueron escuchándose por todos los rincones de Inglaterra. La negra pertenecía a una familia sangre pura de alto estanding de Inglaterra, compuesta por cuatro miembros, sus padres y su única hermana mayor. El verano pasado su familia se había ampliado tras el casamiento de su hermana Caliope con Perseo Johnson.

En lo que respecta a sus padres, ambos habían mantenido cargos prominentes en el ministerio durante muchos años. Su padre había sido jefe del departamento de leyes y su madre una inefable reconocida, ambos eran un tanto mayores y aunque no seguían manteniendo sus puestos si seguían ejerciendo funciones secundarias para el ministerio. Por todo esto, la abierta posición de su familia en la guerra contra Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, había supuesto un gran alivio y ejemplo para muchas familias de magos. Sin embargo, Angelina no podía evitar pensar que sus padres habían cometido un error al ponerse tan rápida y abiertamente contra el creciente mago oscuro. Estaba en total desacuerdo con ellos y creía que sus padres habían sido idiotas y se habían condenado tanto a ellos como a sus dos hijas.

Por eso fue en ese momento de 1971, que la pequeña de la familia tomó una decisión. Por ello creo un plan inefable, al menos eso pensaba a sus escasos 10 años, que la llevaría lejos y la mantendría a salvo del caos inminente que iba a surgir en Inglaterra. Según dicho plan ingresaría en Hogwarts el próximo Septiembre, quedaría en ravenclaw y se rodearía de la gente más lista de su año, pero no se haría su amiga. Simplemente trabaría relaciones que pasaran del formalismo sin llegar a compartir ningún nivel de compromiso. Así sería más fácil obtener las mejores notas del curso y entrar en el equipo de quidditch como cazadora, no sabía si quería ser capitana ya que debía ser premio anual y eso le llevaría mucho tiempo y esfuerzo que posiblemente afectara en su media honorífica. Pero gracias a su esfuerzo y dedicación le ofrecerían varias becas en el extranjero donde podría centrarse en las relaciones internacionales basadas en deporte al principio de su carrera optando a una carrera en diplomacia posteriormente.

Sin embargo su plan se había visto frustrado desde el primer día, cuando en vez de acabar en ravenclaw con los inteligentes terminó sentada en la mesa de los leones. Pero a diferencia de lo que creía, esto no le supuso ningún problema inicial, obtuvo altas calificaciones y fue capaz de mantenerse alejada de sus compañeros. Sin embargo poco tiempo después, en su segundo año, fue donde se encontró con un nuevo obstáculo, Lily Evans. La cazadora había pasado todo el primer año dispuesta a ignorar a la pequeña pelirroja que andaba con el slytherin raro y que trataba de hablar con ella cuando su amigo no estaba al rededor. Y quería continuar así hasta graduarse, pero no pudo, y esa pelirroja se ganó un lugar en su corazón sin poder evitarlo. Desde entonces aquella a quien Angelina, consideraba su única y mejor amiga, había desbaratado todos los planes de la morocha sin que ninguna de las dos fuera consciente de ello. A base de brindarle cariño y amor, ablandando parcialmente el corazón cuadriculado y controlador de la cazadora.

No fue hasta el verano antes de empezar sexto que volvió a pensar seriamente en aquel plan que había trazado hacía casi 7 años, la situación en Inglaterra se volvía cada vez más surrealista y terrorífica. Y fue cuando Angelina cayó en la cuenta de que no había conseguido casi ninguno de sus objetivos y se había desviado bastante de su meta. Pero si los últimos meses habían servido de algo, había sido para recentrar a la chica en su antiguo plan y conseguir sus objetivos. Inglaterra estaba cayendo y ella no tenía ninguna intención de caer con su país.

Angelina no había conseguido el puesto de capitana, pero seguía siendo una de las mejores del equipo y estaba dispuesta a mejorar hasta el punto de que le ofrecieran algo por su talento deportivo. Por eso ahora mismo se encontraba entrenando sola en el campo de quidditch, y como única espectadora tenía a Pandora Meadowes.


Lily estaba harta, necesitaba vacaciones ya. Que el mundo parara y dejara de girar a su alrededor porque ella ya no tenía fuerzas y sentía que se estaba ahogando. El curso había sido una auténtica mierda, desde el momento en que se montó en el expreso de Hogwarts todo fue de mal en peor.

Y para mejorar las cosas ahora se dirigía a un castigo, un viernes por la noche, mientras sus amigas iban todas a la cocina. Cuando llegó a la sala de trofeos se encontró con Filch quien ya estaba esperando con una sonrisa petulante en la cara.

En cuanto entró el conserje la mandó sentarse y le dijo que el castigo comenzaría cuando su compañero llegara. ¡Genial! pensó la joven además que me castigan por su culpa también tengo que hacer el castigo con el, y el muy idiota llega tarde.

Pero tras quince minutos de espera, no había ni rastro del otro castigado, y eso solo causó que la irritación característica de Filch creciera y la indignación de la pelirroja fuera en aumento. Cuando se iba a ofrecer para ir a buscar a Snape escuchó unos pesados pasos, que solo podían ser de hombre, cerca de la puerta.

No quería ni verle así que dejo su varita sobre la mesa, cogió un trapo y se dirigió al otro lado de la habitación. Escuchó como Filch le quitaba la varita al joven y se iba de la sala, seguido de un portazo y vuelta de llave.

Lily decidida a ignorar a su compañero siguió con su tarea sin dejarse distraer por su llegada, pero entonces un ruido la paralizó. Snape estaba cantando, bueno no cantando tarareando y él odiaba la música. Algo de toda esa situación no cuadraba, así que se giró lentamente y se encontró con un chico de pelo negro, mirada brillante y sonrisa socarrona.

Sirius Black estaba sentado en una silla, con los pies encima de la mesa, el uniforme desarreglado y una sonrisa ladina que hizo estremecerse a la chica.

- ¡¿Tu?! -la exclamación de sorpresa, solo pareció divertir más al joven Black -pero pensé, pensé que eras… Nada da igual déjalo ¿qué haces aquí Black?

- Podría preguntarte lo mismo zanahoria, ya que de normal soy yo quien está aquí y no tu.

- Ya, pero yo pregunte primero -Lily se maldijo por lo infantil que había sonado, la carcajada perruna de Sirius no ayudó a la joven provocando que el sonrojo incipiente de la joven fuera en aumento.

- Ya que insistes… me han castigado.

- ¿Ya está? ¿Solo dices eso? Pero si es obvio -la prefecta se estaba empezando a sulfurar, nunca había llevado bien que se burlaran de ella - me refiero a por que te han castigado.

- Bueno, pues la próxima vez deberías formular bien la pregunta -Sirius la estaba sacando de quicio muy deprisa con sus tonterías y respuestas evasivas -ahora me toca a mi…

- Me han castigado -le cortó Lily bruscamente, consiguiendo por toda respuesta una carcajada mayor del joven.

- Ya pero veras pelirroja, yo aún no te he preguntado nada, -antes de que Lily volviera a cortarle continuó -he dicho que podría preguntarte lo mismo, pero no lo he hecho.

Un silencio tenso se instaló en la sala unos segundos, durante los cuales Lily se planteó seriamente aventarle al joven el trofeo que tenía en las manos y que habían comenzado a limpiar hacía un rato. Sin embargo, el merodeador se estaba divirtiendo mucho y viendo las intenciones de la joven decidió mejorar la situación.

- Así que bueno dime Pops ¿que has hecho para estar aquí?

- ¿Pops? -Lily le miró extrañada -Black ¿qué sustancia tóxica has estado fumando ahora? Sabes de sobra que mi nombre es Lily, no ninguna forma de donde provenga Pops.

- Oh lo sé, pero Pops no es un nombre, es un apodo. ¿Te gusta? Es de James.

- ¿Pops? ¿Pops? ¿Y de dónde sale ese apodo? Si se puede saber.

- Se lo tendrás que preguntar a él si quieres saberlo -el tono burlesco de Sirius solo hacía que la irritación de la pelirroja aumentara aun más, ¿acaso era eso posible?

- No no quiero, esta claro que tu amigo esta completamente demente -dijo con firmeza -tuve un problema en la biblioteca- la prefecta decidió cambiar rápidamente de tema -y Madame Pince me ha castigado -los ojos de Sirius se iluminaron al escuchar esto.

- Vaya, vaya así que la perfecta prefecta causó un altercado en la biblioteca, parece que ya no eres tan perfecta. -Entendiendo que el tema de James se había acabado decidió divertirse por otro lado -no me digas que te han prohibido también la entrada.

- No fue así, exactamente -Lily resopló con resignación -hubo un lío y yo me lleve la culpa -Sirius miró con curiosidad a su compañera parecía ¿triste?, no más bien era una mezcla entre decepción y resignación -y sí estoy castigada sin poder entrar hasta después de Navidad…

- Jajajajaja bueno no te preocupes Pops siempre puedes estudiar conmigo, yo tengo prohibida la entrada de por vida desde primero -una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios.

- Pero yo te he visto en la biblioteca -dijo Lily confusa.

- No creas que me entristece mucho no poder entrar, simplemente me divierte llevar la contraría.

La pelirroja dejó escapar una risita a su pesar, y se quedó observando al joven un rato. No llevaba ni cinco minutos y él la había hecho reír varias veces ya, había conseguido que su mal humor desapareciera, que "confesara" como había acabado castigada y lo peor era que no parecía hacerlo con mala intención. Por un momento se planteó la posibilidad de que no fuera tan malo como creía al fin y al cabo nunca se había llevado mal con Black. Simplemente no eran amigos, pero verle ahí totalmente relajado bromeando con ella, haciéndola reír y luciendo tan increíblemente atractivo como siempre sacudió los cimientos de las pelirroja haciendo que se replanteará todo aquello que creía de los merodeadores.

Claro que todo esto duró solamente un segundo, y su posterior sospecha de haber sido inducida con alguna toxina química que alteraba los componentes de su cerebro duraría meses.

- Pops tienes que dejar de mirarme así, que Cornamenta sino me matara -su tono pícaro hizo que Lily se sonrojara sin remedio -pensara que te has enamorado de mi y eso no le gustara.

- Me importa una mierda lo que le guste a Potter o lo que le deje de gustar.


¡POOM! La explosión se escuchó por toda la torre haciendo que los más pequeños se sobresaltaran. La zona situada enfrente de la chimenea se había llenado de polvo de colores y los adolescentes que se encontraban dentro de la humareda estaban desperdigados por toda la alfombra.

- ¡Me estas jodiendo Lupin! -La voz de Angelina Blishwick destacó sobre las demás -eres un jodido tramposo eso no vale.

Las acusaciones de la joven solo hicieron que el barullo dentro de la nube, la cual se iba disipando, aumentará.

- Venga Blish, no jodas - la respuesta del licántropo provocó más risas -sabes que no han sido trampas sino más bien un as bajo la manga.

- Si Angie no seas corta rollos -la risa melodiosa de Marlene hizo que las carcajadas aumentaran aún más.

- Pero, es que … HA HECHO TRAMPA -la indignación en su voz y el dedo acusador apuntando directo a Remus la hacían parecer una niña pequeña con un berrinche, lo que aumentó la risas.

Viendo como la cara de su cazadora se contraía en una mueca de rabia y como su tez marrón se oscurecía en las mejillas James decidió intervenir.

- Blish tiene razón Lunático es un maldito tramposo, lo que pasa es que engaña con esa apariencia inocente -por toda respuesta el azabache solo recibió una pedorreta del castaño - pero no te preocupes Blish vamos a devolvérsela por tramposo. ¡Le desbancaremos juntos!

- Si capitán -contestó la morena completamente motivada, ignorante a la diversión del azabache.

Después de cenar los tres merodeadores se habían sentado en la sala común a esperar a Sirius. Habían comenzado una partida de snap explosivo, pero al ser solamente tres esta había resultado más que aburrida. Por suerte al cabo de un rato sus compañeras de curso bajaron de su cuarto, iban a ir a las cocinas con sus amigas de ravenclaw pero Peter había conseguido persuadirlas para que se quedaran, al menos hasta que llegara Sirius. Ellas pusieron como única condición que dejaran entrara a las águilas en la sala común para que jugaran con ellos. Y así lo hicieron a pesar de las quejas y protestas de algún otro gryffindor que andaba suelto por ahí.

Y ahora se encontraban todos sentados en el suelo jugando frente a la chimenea ya llevaban un par de partidas, la primera había sido ganada por Remus, la segunda vez fue Angelina quien consiguió la victoria y ahora que estaban en la tercera querían el desempate. Sin embargo los dos estaban tan centrados el uno en el otro que no se dieron cuenta que Adam les seguía de cerca en esta partida.

Hacía tiempo que no estaban tan bien, James sabía que los dos grupos nunca habían sido amigos, pero siempre se habían llevado bien. Sin embargo el joven no podía evitar preguntarse por qué no se habían juntado antes. Sabía que su relación con Lily no ayudaba pero si eran un grupo grande no tenían porque hablarse tan siquiera. Mientras pensaba en esto la respuesta a sus preguntas entró por la puerta.

Emmeline Todler y Elea Lynn, eran las dos leonas restantes pertenecientes a su año, no solían pasar tiempo en la sala común porque no se llevaban bien con las demás leonas. Sin embargo siempre se habían llevado fenomenal con ellos, hasta había quienes las consideraba las chicas de los merodeadores. Lo cual Sirius aseguraba era una tontería enorme porque ellos no admitían princesitas.

El buen rollo que se respiraba en el aire no tardó en volverse tenso, en cuanto Mary se dio cuenta de la presencia de sus dos compañeras. La partida se paralizó unos instantes mientras los dos grupos de chicas se observaban y analizaban unas a otras, aunque por lo que tenía entendido James, la guerra en su cuarto se había terminado de una vez por todas. El ambiente entre ellas nunca fue agradable y eso no iba a cambiar de la noche a la mañana. Pero sorprendentemente para todos, en especial para Mary y Adam, Heather asintió en dirección a Emmeline Todler quien le devolvió el gesto antes de subir a su cuarto.

Con eso la partida se volvió a reanudar, sin embargo James se juró hablar más tarde con ella para ver que había que desde siempre esas dos habían sido las que más se odiaban. Suponía que todo esto venía desde el día en que Heather decidió volver a ser ella misma, pero aún así quería saberlo, ya que la castaña y el se habían hecho muy cercanos, para disgusto de su casi hermano.

Aunque claro James no se imaginaba que en un par de horas, estaría igual o más molesto con Sirius de lo que él había estado por lo de Heather. Y la razón no era ni más ni menos que una chica, algo por lo que jamás se habían peleado.


Mientras tanto en la sala de trofeos Lily finalmente había encontrado el método de convencer a Sirius para que limpiase con ella, habían hecho una apuesta. Dividieron la estantería en dos.

Debían limpiar cada uno su mitad quien antes acabase ganaba, y por el número total de trofeos que la otra persona no hubiera limpiado el otro tendría derecho a hacer esa cantidad de preguntas. Lily estaba convencida de que ganaría ya que ella de los dos era quien tenía más práctica y llevaba la delantera por empezar con el castigo en el momento en que debían.

Pero la prefecta no contaba que estaba compitiendo contra un merodeador, y estos siempre tenían un as bajo la manga. En ese instante escuchó un carraspeo a su espalda, se giró y comprobó con horror que Sirius ya había terminado y le sonreía de forma traviesa sentado desde la mesa.

La pelirroja no se lo podía creer, no había tardado nada, a ella por lo menos le quedaban 31 trofeos, lo que quería decir que Sirius tenía derecho a hacer 31 preguntas y ella tendría que responder. Ese sería el momento apropiado para que la tierra se abriese a sus pies.

- Bueno Pops, ven aquí -le dijo el chico mientras señalaba una silla al lado de la de él -ha llegado la hora de la diversión.

- ¿Cómo? ¿Pero cómo? -preguntaba Lily aún sorprendida y atontada.

- No, no, no nada de eso aquí las preguntas las hago yo -ella se dejó caer sin miramientos en la silla, ya que estaba segura de que las piernas no le iban a aguantar.

- Bien Pops empecemos -Lily se giró hacia el merodeador, si iba a pasar por aquello lo haría con orgullo. - Primer pregunta ¿eres virgen?

O tal vez no.

- Pasapalabra -contestó automáticamente Lily mientras perdía el color de la cara, esto acababa de empezar y ya no le gustaba nada.

- No puedes pasar palabras -se rió Sirius -si quieres puedes contestar más tarde -Lily asintió pensando que así él se olvidaría, pero notando cómo la miraba con curiosidad supuso que tal vez no.

- Bien pues…

A partir de ese momento las preguntas que le hizo eran menos comprometidas, aunque tampoco resultaban poco triviales algunas resultaron verdaderamente vergonzosas para la joven. Pero aún así las contestó todas, incluso ella hizo alguna y se sorprendió al ver que él las respondía. Estuvieron así por lo menos una hora, y cuando solo quedaban siete preguntas para terminar Sirius volvió a la primera que le había hecho.

- Ahora sí, dime Pops ¿eres virgen?

- No -contestó Lily con firmeza. Por un momento se sintió poderosa y orgullosa ante la expresión de sorpresa de Sirius. Pero no añadió nada más.

- ¿No? Pero ¿qué? ¿Estás segura? ¿Con quién? ¿Cuando? ¿Me estas mintiendo? -el pelinegro parecía totalmente perdido.

- Bien me parece que esas son seis preguntas y con ellas se termina este juego taaaan divertido -la sonrisa de suficiencia de Lily se hizo presente en su rostro. -Así que te contestaré a todas ellas y me ayudarás a limpiar. -Sirius Black se creía tan listo y creía tener a todo el mundo figurado, bien ella Lily Evans le había demostrado que no era así.

- ¡No! Espera no te quiero preguntar eso.

- Lo siento pero tienes que ser más claro, para la…-empezó la prefecta, pero el animago le cortó.

- No me vengas con esas Evans, yo te he ayudado antes -Lily a regañadientes aceptó que tenía razón y aceptó.

- Vale pues pregunta de una en una -dijo ella con tono frustrado.

- ¿Con quién fue?

- Con un alumno de Hogwarts -viendo que Sirius iba a protestar Lily levantó la mano - ah no, no has preguntado nombre, has dicho con quién, puedo decir cualquier cosa. Da gracias que te haya dicho con un chico.

- Mmm… ya veo -se carcajeo -la gatita ha aprendido -Lily le miró con odio.

- Te quedan cinco Black no las desperdicies.

- Bien ¿quien ha sido el causante de que te castiguen?

- Severus Snape -los ojos de Lily brillaron con un aire triste al pronunciar ese nombre, sin embargo Sirius no llegaba a entender por qué ese ser que era auténticamente repugnante, podía ser querido por alguien como la perfecta prefecta Evans.

- ¿Por qué tus padres nunca te acompañan a la estación? -Al ver la cara sorprendida de su compañera añadió -simplemente soy observador.

- Fácil, soy la única bruja en la familia -eso Sirius ya lo sabía -y por eso no tengo buena relación con mi hermana, ella me odia, simplemente no quiero poner a mis padres en esa situación entre ella y yo -eso Black lo desconocía.

- Vaya, ni siquiera sabía que tuvieras una hermana.

- Es mayor que nosotros y no nos parecemos -dijo como si nada Lily.

- Bien pues ¿qué es lo que sientes exactamente por mi amigo James Potter? -Mientras realizaba esta pregunta no apartó la mirada de los ojos de Lily, la pelirroja parecía indecisa.

- No lo sé exactamente -confesó -no le odio, pero no lo soporto, tampoco me cae bien. Es inaguantable y siempre me hace enfadar, pero en el fondo le tengo cariño, me refiero no puedes convivir 6 años con una persona y no sentir nada agradable por ella ¿no? -A diferencia de lo que Lily creía que sucedería, Sirius sonrió, como si comprendiera algo que ella no veía.

- ¿Ahora después de esto te considerarías mi amiga? -la sonrisa burlona del pelinegro no inspiraba confianza en Lily, pero lo que ella no sabía es que Sirius anhelaba de verdad esa respuesta.

- ¿Le contaras a alguien lo que hemos hablado aquí? -Él negó con la cabeza, no tenía intención de hacerlo, esto había sido un juego de mutua confianza entre ellos dos -entonces puede ser, aún no es definitivo pero por lo menos algo es algo -esto último lo dijo con una sonrisa.

- Y por último, dime pelirroja ¿lucharas o huirás?

- Lucharé -Lily no necesitó ni medio segundo para pensárselo, tampoco tenía dudas respecto a que se refería el mayor de los Black. Su respuesta había sido clara y contundente, e hizo sonreír al león con orgullo.

- Bien así me gusta.

- Sirius -dijo ella dudosa -¿puedo llamarte así?-El solo asintió -¿cómo coño limpias tan rápido? -La carcajada que recibió como respuesta no se la esperaba, pero es que Lily llevaba toda la noche pensando en ello.

- Te voy a contar un secreto, pero prométeme que no te vas a enfadar, más bien que no vas a hechizarme-contestó él, ella simplemente asintió y vio cómo del bolsillo sacaba una varita.

- Pero si Filch te la quitó - dijo la prefecta.

- No que va -negó Sirius -me quitó la varita de Remus, a los castigos siempre traigo dos así se quedan con una y yo con otra, claro que no sirve con todos los profesores pero Filch nos odia tanto que nunca vuelve.

- Eso quiere decir que que ¡has hecho trampas! -Gritó con todas sus fuerzas, pero Sirius solo rió él no había roto ninguna regla simplemente fue más listo.

- Los merodeadores siempre tienen un as bajo la manga, pero tranquila te compensaré -y con un movimiento limpio todo el lado de Lily, para esconderla de nuevo en el bolsillo.

Después de eso hablaron un rato más hasta que la puerta se volvió a abrir, era Filch que una vez comprobó que estaba todo listo los mandó a sus cuartos. Lily y Sirius volvieron tranquilamente codo con codo hablando y bromeando como si de viejos amigos se tratase, hasta la sala común.

Aunque Sirius, nunca se había molestado en conocer a la chica por la cual su amigo perdía las bragas, siempre le había parecido una frígida, mandona, insufrible, pero hoy descubrió que no era así. Que había mucho más de Lily Evans debajo de su placa de prefecta y su perfecto uniforme bien colocado, y le había gustado. Había conectado con ella, como no lo había hecho con ninguna chica antes. Había atisbado algo de la Lily por la cual James estaba loco. Y supo, que por primera que esa chica no iba a poder quitarse de encima nunca a los merodeadores.

Entraron en la sala común riendo y burlándose el uno del otro, y se encontraron con un panorama un tanto extraño. No más del que ellos mismos creaban. Sus dos grupos amigos les miraban de frente sorprendidos, estaban sentandos en un círculo en el suelo al rededor de una caja de madera y sucios de pies a cabeza. Al parecer habían coincidido en la sala común y se habían dedicado a jugar al snap explosivo y tras varias partidas, en las cuales Adam se alzó con la victoria definitiva, para enfado de Remus y Blish, se quedaron hablando. Lily y Sirius se unieron a su pequeño círculo y una vez dio la una de la madrugada ambos grupos se retiraron a sus respectivos cuartos.

Pero antes de subir, Sirius se giró a Lily y le grito desde el pie de las escaleras de los chicos:

- Pops -Lily se giró sorprendida -no tienes razón, antes te has equivocado -la pelirroja le miro confusa -creo que no está completamente demente después de todo. -Y con un guiño se dio la vuelta y subió a todo correr las escaleras.

Dejando a una ruborada Lily en el pie de las suyas propias.


Ya en la habitación de las chicas se desató un pequeño caos. Marlene y Pandora se quedarían a dormir con ellas, mediante encantamientos habían ampliado la cama de Lily y la de Mary, y las ravenclaw se repartirían respectivamente con cada una de ellas.

- ¿Pero se puede saber que pasa hoy? -empezó Mary frustrada - tú se giró hacia Heather con un dedo amenazador ¿desde cuando te llevas bien con Todler? -A esto Lily miró sorprendida a su amiga, pero no tuvo tiempo de preguntar nada ya que ahora era su turno -y tú ¿Sirius Black? Explicaos -exigió.

- Mer no grites tanto -dijo Marlene mientras señalaba a sus otras dos compañeras de curso ya dormidas.

- No te preocupes les he echado un mufliato -dijo mientras le restaba importancia con la mano.

- No es de tu incumbencia -el tono de Heather era duro y seco, y eso que se dirigía a su mejor amiga -pero si tanto te interesa te diré Mary que a pesar de no ser mi amiga Todler es la única que ha tenido huevos de decirme lo mal que me veía -la voz de Heather sonaba un tanto estrangulada como si intentara contener el enfado y su gesto sólo lo confirmaba. Las chicas se removieron incómodos en su sitio, todas menos una.

- No es cierto -apuntilló Pandora, todas se giraron a ella, Heather fulminándola con la mirada -Blish te decía siempre que estabas en la mierda -la morena asintió -a esto la cazadora asintió de acuerdo con el águila.

- Bueno pero ella no cuenta, siempre dice mierda de todo el mundo -el tono de Heather era tan rotundo que no dejaba lugar a réplica.

- Lo siento -dijeron todas a la vez.

- ¿Lily? -preguntó Mary ahora con un tono menos autoritario, por el golpe anterior.

- Pues he estado con el castigada cuatro horas, los dos solos. Al principio pensaba que iba a ser un suplicio, pero no ha estado tan mal francamente -dijo mientras se encogía de hombros y se daba la vuelta para meterse en la cama de una vez.

De esta forma todas dieron el tema por zanjado, Marlene rápidamente se colocó el pijama que Lily le había prestado y se metió a la cama con ella. Una vez dentro vio como su pelirroja amiga de intensos ojos verdes miraba al techo sin poder dormir.

- Lilu -ella era la única que la llamaba así -¿estas bien? - Lily asintió y se giró para mirarla directamente a los ojos.

- Lene -de la misma manera que Lily era la única que la llamaba así -¿y si llevo equivocándome toda la vida? -Su tono era de preocupación.

- ¿Qué quieres decir?

- Nada olvídalo, da igual -intentaba restarle importancia pero no podía.

- Lily -insistió Marlene.

- Es que Black no es tan malo como pensaba, me lo he pasado hasta bien -una risa sarcástica escapo de los labios de la pelirroja. -Quiere luchar Marlene ¿sabes? Como tú y yo… -este era el punto crítico la rubia podía notarlo por el tono de su voz. -Pero Snape... quiere luchar para el otro bando, nunca me he atrevido a preguntárselo, pero es obvio no necesito confirmación -no dijo nada más, sin embargo Marlene permaneció callada, presentía que no había terminado.

- Lene ¿y si..? ¿No soy tan lista como me creo? ¿Si he juzgado mal a las personas toda mi vida, Black, Snape, Po..? ¿Si por culpa de eso muero o lo que es peor le pasa a algo a quienes quiero? No seré capaz de enfrentarme a él, nunca Lene, nunca, no sería capaz de perdonármelo -las lágrimas que había estado reteniendo caían libremente por sus mejillas ahora.

Marlene abrazo fuertemente a su amiga, no sabía qué decirle, estaba asustada, ¿pero cómo no estarlo? Se habían pasado la tarde despreocupados riendo y jugando, pero en el exterior del castillo la guerra seguía su curso. Y Lily, su Lilu, estaba en el centro de ella, era uno de los objetivos a eliminar. Y a pesar de que Marlene sabía que Lily aun no entraba dentro del punto de mira de los mortífagos, la rubia no estaba ciega. En algún momento de los últimos seis años habían dejado de ser unas niñas y se habían convirtiendo en mujeres. En el caso de Lily, una bruja muy fuerte y capaz que no dejaba pasar las injusticias, y aunque aunque por ahora estuviera protegida por los muros del castillo, dicha protección no duraría para siempre.

Marlene en un principio no corría peligro alguno, era sangre limpia, pero su mejor amiga era nacida de muggles. No sabia que decirle, para consolarla pero lo peor es que Marlene no sabía si Lily en su última frase se había referido a Snape o a James. En lo mas profundo de su ser deseaba que fuera al segundo, porque de algún modo ella sabía que esos dos ex amigos estaban destinados a luchar.


¡Hola a todos! Siento muchísimo la tardanza, se suponía que iba a subir un capítulo cada mes, pero con todo el caos mundial y los estudios no ha sido posible.

Pero que sepáis que no tengo ninguna intención de abandonar la historia, ya tengo el final decidido para casi todos la verdad, aunque alguno son obvios (soy fiel al canon, es lo que más me gusta). Pero lo difícil es conectar las ideas y demás, eso lleva más tiempo. Sorry.

Bueno ¿qué os ha parecido? ¿ha merecido la pena? Espero que un poco sí aunque no lo sé. Ya sabéis como siempre si veis cualquier fallo o error ya sea gramatical, ortográfico o referente a la historia me avisáis (os lo agradecería mucho si lo hicierais de verdad), y si tenéis cualquier duda o idea sabéis que podéis decírmelo.

Gracias por pasaros y leer, de verdad y más aún por ser tan pacientes. Eternamente agradeciéndooslo, especialmente a quienes me seguís, tenéis en fav y a ,os que enviáis reviews. Espero que llevéis bien la cuarentena y que os cuidéis y procuréis estar a salvo.

B.