Epilogo: La cena o mi compañero.

Por Tlacuilo1


Kushina y Minato buscaron a su hijo y el rubio kitsune estaba por alistar una partida de caza en contra de cierto Tengu, cuando vieron a ese par corriendo entre los jóvenes guerreros.

La pelirroja wererabbit se acomodó en su asiento y suspiró resignada.

–Minato, ellos son pareja predestinada.

–Sí; pero aún son muy jóvenes.

Afortunadamente –en opinión de Kushina– hubo un gran evento que detuvo a Minato de sus elucubraciones. Los padres de los Inugami arribaron literalmente del inframundo de visita. Claro que por la distracción que esto le ofreció, Minato no se ganó un golpe al ver asombrado a la Inu No Kami. Aunque ella igualmente admiró la gallardía del General.

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Konan vio partir a Nagato junto con sus hijos, viajando en la arena de Gaara y sintió el abrazo de Yahiko.

–¿Vamos al hospital?

–¡¿Cómo lo supiste?!

–Conozco a mi valiente esposa.

–Tranquilo, no son seguidas. Nos da tiempo de ir al hospital y avisarle a los otros. Es que no deseaba preocupar más a Nagato.

Yahiko sonrió y caminó lentamente a su casa, junto a Konan. Ahí buscó las cosas que requerirían y avisó por teléfono a los otros Akatsuki. Nacería su primogénito.

Deidara y Sasori no tardaron, pues no tenían mucho tiempo de haber pasado por Daiki a la casa de Nagato.

El dúo zombi estaba en la Montaña del Oeste, pero ya regresaría. Más Yūki no los esperó y nació solo una hora más tarde.

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Itachi codeó a Shisui –que ya estaba en el lugar al igual que su suegra.

–¿Lo ves...? –preguntó el de coleta.

–Si. Sin embargo podría ser que la estatura no tenga nada que ver.

–...

–Bueno, no es muy posible. –dudó Shisui.

–Exacto. Si nuestro General no ha crecido como su padre...

–Aun no ostenta todo su poderío... ¡Joder son monstruosos! En el buen sentido de la palabra.

–Si.

Itachi se cruzó de brazos, sintiéndose seguro; él no se concebía intimidado por ese hecho y no era arrogancia, simplemente sentido común. Después de todo ese monstruo era su aliado.

–Por cierto ¿Por qué hueles a jabón y shampoo? –preguntó Shisui.

–Me tuve que bañar.

–Oh... ya, me imagino.

Naori e Iruka se reunieron con los otros Tengu y ella comentó:

–Y ¿Cuándo se casan?

–El sábado. –dijo muy seguro Shisui.– Ya organicé todo.

Itachi agarró la mano de su prometido; siempre podía confiar en él para todo.

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Obito notó los brazos de su pareja enredarse en su cintura y se recargó en el pecho de este.

–Los padres de nuestro lord se ven muy felices.

–Si.

–Yo quiero estar así contigo, estar muchos, muchos años juntos y luego en el más allá.

Kakashi no respondió, pero besó a su esposo.

Shikako vio a esa pareja de un Tengu y un Kitsune; y luego a su hijo que estaba en cuclillas observando todo.

–¿Y no conseguiste una novia?

–No. Es demasiado problemático. Shikako rodó los ojos, pensando en que no sería abuelo en alguno..., muchos años más.

La celebración continuó, y los visitantes salieron y lo que muchos yôkais no esperaron fue que el antiguo General les agradeciera.

Sasuke agarró la mano de su novio y el rubio le sonrió zorrunamente, ambos eran los agradecidos con los Inu por darles esa oportunidad de conocerse convivir y amarse.

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Cuando los lores Inu; se internaron en el pasaje al más allá. Los otros yôkai comenzaron a conversar e intercambiar opiniones.

Irasue antes de cruzar buscó a ese par y al hallarlos, guiñó un ojo en su dirección. Naruto sonrió más y Sasuke hizo una reverencia con la cabeza. Ninguno de los niños comprendió, más las almas en ellos, sí que lo hicieron.

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Hizashi y Okamimaru vieron que su hijo se acercó jalando a InuYasha y esperó:

–Papá, estoy comprometido con InuYasha.

Hizashi vio al de orejitas y este se rascó una de ellas.

–Ehm... si lo estamos. Pero no le digan a mi hermano... aún. Si no me regañara por no seguir el protocolo y hacer un pedimento formal antes.

–No lo haremos bocchan. –sonrió Hizashi.

El de orejitas sonrió mostrando sus colmillos y ahora fue él, el que acarreó a su novio a unirse al festejo.

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Gaara bajó y ayudó a su familia a imitarlo, en cuanto estuvieron abajo. Él buscó a Lee. No tuvo que hacerlo mucho, este iba con sus padres y Rasa a recibir a Nagato.

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Mitsuski corría con los otros pequeños. Orochimaru lo vigilaba desde lejos, más se preguntó si su hijo tendría que luchar en alguna batalla, él deseaba que no, más no sabía mucho del futuro. Jiraiya salió por entre las personas y cargó a su hijo dándole vueltas. El sennin serpiente sonrió, no importaba si Mitsuki debería combatir, ellos no lo dejarían solo.

...

En una atareada mansión Tengu. El teléfono sonó y Fugaku fue informado.

–Señor. Es Minato-sama.

Fugaku agarró el aparato y escuchó del otro lado:

–¿Sabes porque se cambió la fecha del desfile?

–No. Pero no creo que sea algo malo.

–No. Supongo que no... Ah cierto. Naruto dice ¿que si Menma puede portar el traje de los Tengu?

–Oh claro, sería un honor.

Minato sonrió del otro lado de la línea y se despidió.

–Nos vemos en la Montaña.

Fugaku imitó al rubio y cortó la llamada. Mikoto entró en la sala y lo vio sonreír.

–¿Quién fue, que sonríes?

–Minato. Menma usará el traje Tengu.

–Oh... mi bebé se verá hermoso.

–Pues teniendo un mes de nacido será adorable. –expuso Fugaku sin dejar de sonreír, pues ya se imaginaba a su nieto. El primer Kyūbi con alas y al parecer un Dai-Yôkai como Sesshōmaru, explicó.

Itachi y Shisui se reunieron con los adultos, Miu* su hija de dos años, caminaba con pasitos tranquilos junto a ellos.

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Mitsuki bajó en el patio y caminó tranquilamente al interior de la casa. Desde que Menma nació y lo conoció supo que esa frase que recordaba entre sueños y que le dijo hacía muchos años Sesshōmaru-sama "Bienvenido al mundo Guirivilo zorro-culebra, no te desesperes que él llegara, aunque va a tardar un tiempo." Y lo hizo, llegó su compañero predestinado y era Menma; le llevaba algunos años, que por supuesto no eran gran diferencia entre yôkais; él lo esperaría.

Orochimaru vio a su hijo y bufó...

–Cariño, aun no te vistes.

–Lo haré, sabes que no tardo.

–A ver si no viene Shoshamaru por ti.

–No creo, estaba muy ocupado.

El sennin negó y dejó que su retoño fuera a ver al bebé Menma, el cual se emocionaba cuando lo hacía.

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Neji entró a la casa y fue por el pasillo hasta el despacho de su aun Rīdā.

Tocó en la puerta y escuchó:

–Adelante.

Neji entró y Okamimaru lo vio ya vestido.

–¿Ya se van?

–Si. Pero Ginta no quiere quedarse y viajar con ustedes.

–Oh...

Dijo el yôkai lobo. El were liebre se sentó en el asiento del frente del escritorio de su padre.

–Tal vez si tú se lo pides... –mencionó el shifter.

Okamimaru vio a su hijo y suspiró:

–Aún es muy pronto para prohibirle que haga cosas. Y sé que estás preocupado, más solo tiene tres meses de gestación; el medico dice que todo va bien. Permítele ir contigo.

–Pero...

–Lo quieras o no; estuvo ahí ese día y gracias a eso ahora son un matrimonio. Que vaya en todo momento contigo eso será mejor ¿no?

–Si.

Okamimaru vio salir a Neji y suspiró; el were era muy responsable y serio con sus deberes; sin embargo debía dejar un poco de lado tanta preocupación por todo. Afortunadamente aún tenía tiempo de enseñarle a ser líder sin dejar la vida en ello. Uno de sus secretos era delegar los negocios a personas de toda su confianza y los guerreros –precisamente– a Neji.

Pasada media hora; Hizashi lo llamó desde el pasillo:

–Okamimaru, Akira y Mei ya se reunieron con los otros ¿ya saldrás?

–Si amor, ya voy.

El líder lobo salió al pasillo y besó a Hizashi.

–Ya vámonos.

La pareja salió hasta el estacionamiento y subió al auto en el que iban sus guardias y sus hijos; a ese le seguían varios vehículos más.

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En una amplia habitación con una salita incluida. Sasuke arrullaba a su hijo; en lo que Naruto se terminaba de arreglar.

El rubio se giró viéndose en el espejo y luego hacia su esposo.

–¿Cómo me veo?

–Para comerte.

El rubio rió complacido. Usaba su armadura del ejército Inu. Sasuke y él ya vivían en el clan kitsune y Naruto fue presentado como el futuro Rīdā, pero para cualquiera que conociera al Kyūbi, sabía que este nunca olvidó ni dejó de agradecer a los hermano Inu, por hacer posible todo eso, así lo pensaba él, y nadie le llevaba la contraria.

Sasuke besó a su hijo y lo acomodó en la cuna para ir con el de ojos azules y abrazarlo.

–Han sido años de felicidad. Te amo mi Naru.

–Y yo a ti mi Tengu. Mira que has sobrevivido a mi padre y sus celos.

Sasuke se encogió de hombros:

–No recuerdas que enfrente a un Inugami por ti.

–Oh... Es cierto, para cuando ellos me llevaron. Fuiste valiente, solo esperó que no solo haya sido porque olía a tomates...

–...

–¡Sasuke! –chilló indignado el rubito.

–No, no solo a eso olías..., hueles a hogar, a amor, a todo mi mundo.

Naruto recibió los labios de su esposo en los suyos y así mismo profundizó el contacto.

Luego de unos momentos de caricias entre los dos. El Kyūbi se separó y suspiró:

–Ya debemos irnos.

–Si..., y luego tenemos las fiestas.

–Oh, podremos escaparnos un rato si Mitsuki regresa a la fiesta del clan hoy.

El Tengu exhaló aire y acotó:

–No creí que lo diría, pero ya entiendo a Minato-san, ese Mitsuki me agrada, pero no quiero que se robe a mi hijo.

–No exageres, Menma aún es un bebé lactante.

–Un Kyūbi con alas y Mitsuki un Guirivilo, los dos Dai-Yôkai...

Naruto rozó los labios de su moreno y mencionó.

–Pero con cientos de años por delante, no te estrese antes.

Naruto fue hasta la cuna y cargó a su hijo. Un bebé de cabellos negros y piel blanca, pero con tres bigotito en cada mejilla, y sus ojitos, ahora cerrados, era de color azul. Desde que supo que esperaba un varón, les pidió permiso a sus padres para poder llamarlo de ese modo y estos asintieron muy conmovidos. El rubio se dijo que si tenía una hija la llamaría Naruko en honor a su hermana.

La familia salió al pasillo y vieron que Mitsuki llegaba. Naruto le sonrió y Sasuke... igualmente, afortunadamente el chico era muy tranquilo y educado, a pesar de ser uno de los mejores amigos de Shoshamaru que todos aseguraban era un Inu No Taisho en chico y se divertía tanto como este en sus mejores días.

Unos cuchicheos se escucharon y por la puerta principal; entró Kushina con sus hijas. Minato iba detrás y por la cara larga de este, conjeturaron que la conversación de las gemelas de cabello fuego y la madre de estas, giraba en torno a algún guerrero o guerreros que las adolescentes verían en el Hyakki Yagyō.**

Minato se preguntó ¿Qué había hecho él de malo, para tener ese castigo?

–¡Pero nadie es tan guapo como papá! –exclamó Ai, colgándose del brazo de Rīdā rubio.***

–¡O tan fuerte! –Se le unió Kokoro****; que se abrazó del otro brazo de su padre y entonces ambas lo besaron en sendas mejillas.

Kushina sonrió con ternura ante la cara de felicidad de su esposo. Sus hijas sabían cómo levantarle el ánimo a Minato.

Naruto sintió que Sasuke lo abrazaba. Estaba feliz de que sus padres hubieran tenido esa segunda oportunidad de disfrutar de la paternidad.

–Bueno familia. Nosotros ya nos vamos. –avisó el rubio menor.

–Yo me voy con ustedes Naruto-san. Shoshamaru deseaba salir de los primeros. –explicó Mitsuki. Sasuke vio con curiosidad al jovencito y este siguió:– Traigo una carroza ayakashi. Si desean podrían viajar conmigo y de ese modo no se arrugaran los trajes.

Naruto asintió velozmente. El Tengu no se opuso. Ambos deseaban llegar a tiempo y sin mucho esfuerzo.

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A Lee le costó mucho trabajo dejar su hogar y a sus padres y hermana, sin embargo; estos mismos lo alentaron a seguir su destino y este fue a lado de un futuro Rīdā Tanuki, por lo que tuvo que ir al Norte con él. Gaara era un esposo cariñoso y muy amoroso; por eso aún no lo golpeaba con una mano sin pesas, porque se recordaba que lo preocupon y exagerado del pelirrojo era su forma de mostrar que lo amaba a él y al bebé que esperaba.

En ese instante en que el de ojos aguamarina hasta deseaba cargarlo y llevarlo al estacionamiento. El cambiaformas cocker se recordaba que Gaara lo amaba tanto que hasta compartió su longevidad con él; no debía olvidarlo porque si no lo patearía hasta un kilómetro.

Nagato salió junto con Deidara y los hijos adolescentes de ambos, y el de rinnegan con tranquilidad llamó:

–Gaara, cariño. Lee puede caminar solo.

–Pero... –murmuraba el Tanuki.

–No te preocupes. Tener cinco meses de embarazo no es tan peligroso, además van a viajar en tu arena. Va a ir seguro. –convenció Nagato.

–Tienes razón... papá.

Y Lee miró con infinito agradeciendo a su suegro, quien le guiñó un ojo.

Ahora que si Gaara le prohibía desfilar, Lee si lo iba a golpear, eso era seguro y no lo iba a disfrutar... mucho.

Los sosegados Daiki y Karura agitaron sus manos despidiéndose de ellos, por el momento.

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Lo consiguieron con tiempo de sobra. Mitsuki los dejó y se juntó con sus amigos que se burlaron un rato de él.

Naruto y Sasuke se reunieron con sus compañeros guerreros de esos años. Ya todos adultos y muchos ya con familia. Los que no emigraron fueron los were Ten-Ten y Kiba, este último casado con Hinata prima de Neji y Kōga.

Naruto saludó a sus amigos y presentó a Menma a los que no lo conocía, que realmente eran pocos, pues hubo una gran celebración en el Este por el nacimiento del bebé.

Aun con Menma en brazos, el rubio se unió a su batallón cuando los grupos se formaron. Todos con enormes sonrisa, recordando esa felicidad infantil que sintieron en esa batalla y victoria.

Sesshōmaru salió a verlos. Antes de que los otros llegaran, después de todos ellos fueron sus primeros soldados y el saludo de bienvenida que dio fue coreado por ellos, claro que acompañado por esa taza de sake, que algunos no pudieron disfrutar por estar gestando o estar lactando; no obstante lo importante era el instante.

Sasuke se bebió sin gestos, las dos tazas de sake, la de Naruto y la de él.

Gaara imitó al Tengu, más él si se puso un poco coloreado. Neji exhaló y sin respirar se bebió el sake. Lo que no sucedió con Kiba que hasta golpeó las tazas por si quedaba algo en el fondo.

Los otros se rieron del were can, pero este ni se inmutó.

Luego de una hora que pasó volando para todos, que se contaron las novedades. Los clanes fueron arribando y reuniéndose en grupos.

Para asombró de todos; al minuto que salió el Inugami relató el motivo de que el Hyakki Yakō se hiciera el dos de noviembre y llegaron los invitados Irasue, Inu no Taisho, Hela y Mictlantecuhtli. (1)

Luego de eso, y con Sesshōmaru al frente, el desfile inició, los gritos ovaciones y ruido de espadas y escudos retumbó en todo el lugar. Naruto vio a su bebé en sus brazos y sonrió zorrunamente.

–Mira Sasuke, creo que hasta duerme mejor, será todo un guerrero.

–Si. ¿Puedo? –cuestionó el moreno.

–Claro. Vayan únanse con ellos un rato.

Aseguró Naruto que entregó a Menma a Sasuke y lo vio volar con la armada Tengu que iba en formación sobre el desfile. El trajecito de Menma causó ovación entre los Uchiha que los rodearon por un momento antes de seguir en fila a Itachi.

Naruto vio que la dejaban la falda de la montaña y llamó a Gaara.

–¿Qué tal ir detrás de nuestro Lord por un rato?

Gaara se quedó un momento sin saber de que hablaba el rubio, cuando Lee soltó:

–¡Si, como Ichibi!

Gaara comprendió y cambió a su forma de Tanuki del desierto señor del Norte. Naruto lo imitó y de ese modo un Kyūbi y el Ichibi caminaron detrás del gran Inugami en su forma canina; mientras el O-Tengu del Sur Itachi. sobrevolaba sus cabezas. Sesshōmaru consideró que algún día ellos debería ir a su lado y no detrás, más el tiempo lo diría.

El desfile continuó hasta concluir en el Este y de ahí cada quien se fue a su respectivas regiones a celebrar.

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En una banca desde donde se veía la fiesta, pero tenía un poco de privacidad. Naruto se recargó en el hombro de Sasuke.

–Nunca me aburro en esta fecha.

–Ni yo. Es bueno recordar.

–Agradecer que todo cambió para bien y que eso nos unió.

–Yo creo que ya era nuestro destino estar juntos.

–Oh claro, pero fue más divertido de ese modo.

–Bueno, es cierto. Por lo menos nunca te vi como mi cena.

Oh, que alivio. –aseguró sarcástico Naruto.

Sasuke rió y atrajo a su rubio en un apretado abrazo. Naruto... se dejó mimar, el final era que amaba a ese loco depredador.

El destino... mejor dicho; Hashirama y Madara, simplemente disfrutaba de su segunda vida ¿o tercera? ¡Quién las contaba!

Fin

...


*Miu: Bella lluvia.

**Desfile de los cien demonios.

***Ai: Amor.

****Kokoro: Corazón.

(1)Explicado en Una noche.

...


Muchísimas gracias por esperar pacientemente este epilogo o por leerlo.