Rurouni Kenshin y sus personajes son propiedad de Watsuki Nobuhiro y Shueisha.

Género: Romance.
Rating: T (+16)
Capítulo relacionado: ninguno.
Advertencia: no.
Palabras:721.

#43.- Hipotéticamente

La tarde era tranquila, el Aoi-ya estaba en calma, porque todos estaban en la feria, menos Misao que estaba resfriada y él que odiaba las aglomeraciones. Sentado en el patio disfrutaba de aquella agradable tarde de primavera. Lo único que faltaba para convertir aquel momento en algo perfecto era la compañía de Misao y un buen té.

Misao había ganado la guerra interna que había en su interior, desde que aquello había ocurrido le había dado muchas vueltas a cómo seguir adelante con su vida e incluirla en ella. Pero no era fácil. Tener un pasado tan oscuro le frenaba, aunque consideraba que ya había pagado con creces por ello. Le asustaba herirla, pero, sobre todo, decepcionarla. El hecho de que Misao pudiese descubrir que él no merecía su afecto o atención le aterraba.

—¿Quiere un poco de té, Aoshi-sama?

—¿Qué haces levantada? —preguntó pausado. No la había oído acercarse ni levantarse.

—Necesitaba estirar un poco las piernas y me apetecía un té., además estoy mucho mejor.

—Podrías habérmelo pedido —replicó con una leve nota de molestia en la voz—. Un té, comida, cualquier cosa.

—Estoy bien —musitó tendiéndole un humeante vaso de té ignorando su enfado—. Sólo es un resfriado.

Él meneó la cabeza no muy conforme con el hecho de que estuviese levantada.

—¿Podemos hablar?

Misao asintió lentamente tomando asiento a su lado, lo suficientemente cerca como para sentir el calor de su cuerpo, pero no tanto como para tocarle. Él le tocó la frente, aún estaba algo caliente, pero no lo suficiente como para preocuparse, estaba mucho mejor, incluso tenía mejor cara.

—¿Le preocupa algo?

Claro que le preocupaba algo, ¿porqué si no iba a querer hablar con ella? La sorprendía tanto el hecho de que quisiera hablar que, cuando ocurría, acaba preguntando alguna estupidez o soltaba algún comentario fuera de lugar incomodándole y rompía el momento.

—He estado pensando.

—Oh, eso está bien —musitó refrenando las ganas de estamparse la mano contra la frente.

—¿Cuánto tiempo ha pasado desde que volví?

—Cuatro años, diez meses y veintiséis días.

Aoshi la miró con las cejas enarcadas. Había sido una pregunta retórica, que le hubiese dado respuesta le sorprendió, aunque no tanto como el hecho de que llevase la cuenta. Misao rió agitando las manos en el aire nerviosa.

—No es lo que piensa —declaró divertida—. No sé si ha entrado en el cuarto de Jiya desde que ha vuelto, pero tiene una especie de calendario en el que apunta los días que lleva aquí.

—¿Con qué fin?

—Pone algo así como "los días perdidos de Shinomori Aoshi".

—Típico de Nenji.

Sonó resignado, pero no sorprendido. Bebió té con calma como si no le importase lo más mínimo que el viejo Okina se burlase a escondidas de él.

—He estado pensando en que llevo demasiado tiempo aquí —declaró, Misao se puso nerviosa de repente—, atrapado en una rutina que no lleva a ningún sitio.

—Bueno… supongo que cambiar de rutina no es malo.

—Creo que necesito retomar mi vida, tal vez formar una familia con la mujer a la que quiero.

—¿Hablamos de una realidad?

La pregunta de Misao escondía un miedo demasiado profundo y real a no ser ella, a que el seguir con su vida significase que dejaría el Aoi-ya de nuevo.

—No, hipotéticamente.

—Oh, vale —musitó algo más tranquila—. Querer seguir adelante con su vida no es algo malo, ¿no? Querer a alguien tampoco, aunque eso es algo que surge y no se puede elegir cuándo ocurre ni hacia a quién…

—Eso ya ha ocurrido.

Él movió la cabeza.

—Misao…

—¿Intenta decirme algo, Aoshi-sama?

—No, por ahora.

—Cuando quiera decírmelo le estaré escuchando.

Ella le había entendido y eso le tranquilizaba, entre ellos siempre había existido ese entendimiento intrínseco.

—El té estaba delicioso.

—Hipotéticamente —musitó—, es más bueno cuando lo preparas para alguien a quien quieres.

Aceptó aquella declaración indirecta como respuesta a su torpe confesión. Misao había sido mucho más clara y directa que él, ella siempre lo era y eso la hacía especial.

—Deberías volver a la cama, Misao.

—Sí, tiene razón.

—Iré a ver si necesitas algo más tarde, descansa.

—Gracias, Aoshi-sama.

Ella le dejó un breve beso en la comisura de los labios y una cálida caricia en el cuello antes de regresar a su futón.

Fin

Notas de la autora:

¡Hola! Aquí os dejo otro poquito de fluff para amenizaros la cuarentena a los que estáis encerrados y para animaros tras la jornada laboral a lo que, como yo, seguís dándolo todo en vuestros puestos de trabajo. Nunca hay suficiente fluff de Aoshi y Misao.
Cuidaos mucho. Nos leemos.

º º º

Harumigirl: ¡Hola! Esa conexión profunda que se crea con un gato es difícil de entender a menos que tengas un minino contigo. Es algo mágico y único. Los veo con ese mismo tipo de conexión hermosa entre ellos.
De nada, siempre es un placer. Un abrazo.
Serena Tsukino Chiba: ¡Hola! Me alegra que te gustase, estos días necesito escribir este tipo de cosas para hacerlo todo más llevadero. Un abrazo.
Likendono: ¡Hola! Muchas gracias por leerme. Pienso como tú, ojalá los hubieran desarrollado más, su pasado me parece muy interesante, pero dudo que Watsuki nos quiera regalar un spin off sobre ellos.
Siempre estoy abierta a sugerencias, las apunto en mi libreta, aunque he escrito cosas similares ya.
Pasé a leerte y te dejé mi review, estaré esperando que actualices.