Fuerza

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Los minutos pasaban lentos, tediosos bajo la incertidumbre de la sumisión en la que se hallaban.

Sakura perdida en la búsqueda de su poder, intentaba cranear un plan que le permitiera salir airosa de aquella situación. Se vio a sí misma como a la Sakura del pasado, carente de su fuerza descomunal, sin técnicas de sanación, sin jutsus poderosos ni líneas sanguíneas heredadas, era nuevamente ella contra el mundo armada únicamente con el poder de su espíritu. Hubiese agradecido siquiera un arma al alcance de sus manos, pese a esto comprendió que realmente incluso en sus peores tiempos jamás se echaría a morir sin luchar con uñas y dientes; Bajo estos pensamientos observó a la mujer a su lado, quieta mirando el lodo parecía derrotada sucumbida al destino. Se enfadó consigo misma en el instante mismo en que sintió lastima por la castaña.

Evidentemente no podía negar que de cualquier forma no se permitiría a si misma odiarla. Hace años había asimilado el odio como un sentimiento que no contribuía a su felicidad. El odio únicamente traía rencor y desgracia. Aunque sí podía aceptar el enfado como una adecuada definición para su estado anímico.

- La toxina que has utilizado era sorprendentemente fuerte - habló desgastada- ¿también la has usado con él? – cuestionó la pelirosa atrayendo nuevamente la atención de la mujer a su lado.

- Si – respondió Mio escuetamente.

Sakura meditó unos segundos.

- Mi auto sanación es una ventaja que Sasuke no tiene – analizó Sakura observando el techo de tierra sobre sus cabezas.

- Lo sé, aún debe estar algo perturbado – respondió la castaña- estará bien, el veneno de una serpiente no es nada para Sasuke… -agregó tras un silencio.

La pelirosa entornó los ojos ante la propiedad con la que Mio continuaba nombrando al Uchiha.

- Es hora de tener esta conversación – concluyó Sakura en un tono más agresivo de lo esperado.

El mutismo en su interlocutora exasperó el corto genio en la ninja médico.

- ¿has hecho esto solo por tu hija? –cuestionó la pelirosa.

- No – confesó la mujer- el amor es algo muy irracional…

Sakura no se sorprendió ante lo oído.

- ¡Tú no sabes lo que es el amor! – exclamó la pelirosa tras exhalar audiblemente consternada.

- De dónde vengo el amor es un concepto con interpretaciones difusas – comentó Mio- de cualquier forma mis sentimientos hacia él son verdaderos.

- Lo tuyo es posesión, si no está contigo desearías que no estuviese con nadie. El amor no es egoísta ni opresor – soltó Sakura estoica- tuviste tu oportunidad, no entiendo qué te detuvo.

- ¿eso crees? – cuestionó irónica la castaña.

- Él permaneció a tu lado –confesó Sakura-. ¿debemos pagar por tu inseguridad? – ironizó la pelirosa.

- Por mucho tiempo acepté lo que él estuvo dispuesto a entregar, sin compromisos ni ataduras – susurró Mio- no me importaba si se enamoraba de otra mujer, mientras acudiera a mi encuentro… mientras… llegara cada vez que lo llamara... pensé tontamente que aquello era lo que yo elegía ... Y es que Sakura… Te preguntaré algo… ¿eres feliz a su lado? – cuestionó la castaña

- Si – soltó Sakura rápidamente

- ¿incluso cuando desaparece durante años? – cuestionó nuevamente la mujer sin esperar respuesta alguna- Yo jamás tuve una familia, y proyectar en él mis aspiraciones siempre fue imposible – confesó Mio- lo convencional de una pareja, la estabilidad que proporciona la confianza –dudó- me auto infringí la necesidad de renunciar a su amor porque mi vida demandaba un poco de normalidad. Aquella normalidad a la que declinaste en el instante mismo en que decidiste seguirlo haciendo nulo caso a tu sensatez.

La pelirosa comprendió aquel sentimiento, para ser sincera ella lo experimentó en algún momento de su vida. En el exterior su amor por Sasuke pareció una dolencia que rayaba en el masoquismo. Su soledad durante el crecimiento de Sarada, su fortaleza para vivir todo en el desierto de su lecho, el retiro a su sexualidad que significó pasar tantos años rechazando al sexo opuesto, las tantas reuniones en pareja a las que acudió con la frente en alto únicamente acompañada por su pequeña, donde nombrar a Sasuke era casi un tema tabú. Aquello ciertamente escapaba de la cotidianidad y por supuesto que comprendía que no muchas mujeres fuesen capaces de entender la interacción entre su amor, ni mucho menos soportarlo en carne viva.

- Pero cuando los he visto juntos comprendí que había valido cada minuto de tu vida resistiendo la incertidumbre de su paradero, porque entre vosotros las chispas queman como si el tiempo no hubiese transcurrido y simplemente… me arrepentí de la cobardía en mi persona, lamenté no haber luchado por él – confesó Mio- de esta forma no costó tanto llevar a cabo lo encomendado.

- Entonces pretendías dañarme aunque mi muerte le rompiera el corazón – concluyó la pelirosa- ¿y eso para ti es parte del amor?

- Eso es la mera consumación de los celos – confesó la castaña.

La ninja médico cerró los ojos y apoyó su cabeza en la estaca tras su espalda.

- Te habríamos ayudado – soltó Sakura estoica- si los celos no hubiesen nublado tu racionalidad .

Ambas mujeres callaron bajo el protagonismo de sus respiraciones.

- El amor vuelve todo…-habló la castaña pero fue interrumpida bruscamente por la pelirosa.

- ¡basta! ¡tú no sabes querer! Nadie podría confiar en alguien que ha demostrado traicionar a quien dice amar. –soltó Sakura indignada- que estés aquí y no junto a tu hija demuestra la confusión en tu mente, no sabes la diferencia entre el bien o el mal, existes en un limbo de posibilidades donde ya no te basta con el beneficio propio. Siempre has actuado bajo el egoísmo y has arrastrado a tu esposo al hoyo de narcisismo en el que se ha convertido tu vida. Debes elegir un bando porque si crees que ser asesinada el día de hoy expiará tus culpas, entonces aún no has comprendido nada. ¡si vas a entregar tu vida que sea protegiendo alguien verdaderamente valioso!

La mujer observó a Sakura con el rostro descompuesto mientras su ceño se frunció en completo desosiego.

- En un comienzo exigí hablar con él porque pensé en confesar lo ocurrido, pensé que me ayudaría a traer sana y salva a mí pequeña – habló Mio- pero cuando llegó y descaradamente exigió tu presencia, nubló toda mi visión al posicionarte en medio. Haru ya sabía todo sobre mi pasado y claramente Sasuke no era de fiar, reveló mi afiliación con Orochimaru y siempre apostaría por ti, inudablemente. No tuve más opciones y no espero que lo comprendas. Jamás debí traer a Sasuke hasta Konoha, hubiese sido más simple lidiar contigo sin su presencia.

- Estás diciendo que de cualquier forma me hubieses entregado a estos hombres –concluyó la pelirosa- ¿entonces por qué estás aquí? Pensé que era arrepentimiento.

- Estoy cansada de sobrevivir, de ir por el mundo lidiando con los obstáculos. Incluso al volver a casa solo hallaré los vestigios de mis mentiras. Haru aún no asimila mi pasado, aún no lidia con mi ataque y su amor merece mucho más de lo que soy capaz de entregar. – susurró la chica- no tengo ánimos para recomponer mi vida.

- No te conozco lo suficiente pero intuyo que no suenas como a ti misma – habló la medic-nin.

- ¿Qué sabes tú? – cuestionó la castaña.

- Sé que Sasuke jamás hubiese puesto su atención en una debilucha – respondió la pelirosa- has perdido la esperanza después de tantos años y en realidad quien podría culparte.

- No te entrometas Sakura, aceptar mi destino no me convierte en debilucha – refutó Mio.

- No tenemos por qué ser competencia – aclaró Sakura tras exhalar- Sasuke no me pertenece, no te he robado nada -suspiró profundamente antes de continuar hablando- sin embargo no existe manera en la cual pueda perdonar que hayas iniciado aquel incendio. Tú si has robado algo en mi vida.

La castaña calló unos instante ahogando un acumulo de palabras en su garganta; En el segundo mismo en que su boca se abrió para protestar su espíritu se congeló ante los dos hombres de pie frente a ellas.

- No hay señales del Uchiha – habló Hiroki a las dos mujeres- con tu chakra bloqueado no nos encontrará.

- ¿Entonces ya puedo tener tiempo a solas con ella? –cuestionó Arata arrodillándose frente a Sakura.

La pelirosa intentó mantener la calma mientras maldecía internamente haberse distraído con Mio. Analizó su cuerpo sintiendo una completa recuperación en su estado físico, sin embargo su Chakra aún se encontraba muy oculto tras las cadenas en su cuerpo. El sello era muy efectivo pese a la simplicidad en su técnica, romperlo significaría reunir la suficiente energía para quebrantarlo mediante un estallido de adrenalina dirigido a sus extremidades. Lograr aquello no sería simple, más aún si sus manos y sus piernas se encontraban completamente atadas.

- Has lo que quieras con ella antes de que regrese Asao, no quiero alargar mucho esta situación – ordenó el líder- tengo un mal presentimiento.

Arata sonrió satisfecho antes de posicionar una de sus manos sobre las caderas de la pelirosa. Deslizó sus dedos por el borde haciendo a un lado las prendas superiores.

- Me parece que esto nos estorbará – susurró el hombre arrodillándose para tomar entre sus dedos la blusa de la chica.

Mio tragó saliva ante lo observado, rememorar lo vivido la paralizaba, aún mantenía fresco en su memoria cada detalle de sus días atada en aquel sótano, lamentó en lo profundo lo que estaría por vivir Sakura. Intentó mantenerse firme cerrando lo ojos fuertemente para huir mentalmente de aquel lugar.

Por su parte la pelirosa sintió las manos sobre su cuerpo más heladas de lo pensado, se removió intentando evitar el roce mientras blasfemaba indignada amenazas procedentes del susto que se instauraba en su pecho. Distinto era enfrentarse a ninjas hechos y derechos. Aquellos contrincantes eran absolutas bestias dispuestas a trasgredir sus límites aferrándose a la humanidad presente en el interior de todo Shinobi.

- Me sueltas o romperé cada uno de tus huesos – amenazó la mujer con voz trémula exhalada desde lo profundo de su garganta.

El hombre rió antes de tomar un kunai de su bolsillo y romper la prenda superior de la mujer a la altura de los hombros. El vestido cayó detenido únicamente en el torso de la muchacha asemejando un strapless, Sakura se consternó ante la visión de sí misma desnuda frente a los desconocidos. Su corazón latió frenético cuando el individuo se acercó aún más introduciendo su mano bajo la blusa con la clara intención de llegar hasta sus pechos.

La chica pese a la repulsión que le proporcionaba cada roce decidió que aquel hombre en algún momento al menos liberaría sus piernas para concretar su violación, esperaría aquel instante para impulsarse hacía atrás e intentar quebrar la estaca sobre la cual estaba atada.

Arata frenético con su mano en el espacio entre los pechos de la mujer saboreando la búsqueda de sus pezones y aún con el kunai sobre su mano desocupada, desestimó absolutamente las habilidades de su víctima y fue consciente de ellas recién cuando desesperado por hacerla suya, liberó las piernas de la chica sin prever que ésta patearía su rostro enviándolo lejos en un segundo tan veloz que no alcanzó a reaccionar cuando la pelirosa ya se encontraba de espaldas en el suelo con la estaca quebrada intentando zafar el agarre.

El hombre llamó a su líder mientras caminaba hasta Sakura colérico ante el engaño. Una vez frente a ella la vio retorcerse en el piso intentando llegar a la punta astillada para liberar sus manos; Hiroki veloz se acercó a la mujer tomándola desde el cabello y obligándola a sentarse nuevamente.

Sakura gritó ante el tirón en su cabello. Con el rostro enlodado y su cuerpo cubierto de tierra apretó los dientes frunciendo el ceño sin dejar de mover sus manos tras su espalda buscando la forma de liberar su atadura.

- Eso fue bastante sorprendente, sin embargo aunque te logres soltar no conseguirás nada – habló Hiroki- la sujetaré para ti Arata.

- aún no has visto nada - soltó la pelirosa en un susurro.

Mio quien había mantenido los ojos bien cerrados hasta aquel momento, los abrió repentinamente cuando su cuerpo saltó lejos junto al de Sakura, sin embargo sucumbida al terror no fue capaz de mover músculo alguno mientras su respiración agitada resonaba fuertemente dentro de su cabeza.

Arata se acercó nuevamente a la pelirosa quien movía sus piernas intentando alejarlo con todo el salvajismo presente en su interior. El hombre sostuvo una de las piernas de la chica mientras liberaba la tensión en sus pantalones posicionándose de rodillas frente a ella; y por fin lo logró. Sakura sintió sus manos fuera de las ataduras e inmediatamente tomó impulso para golpear al hombre en la cara y mandarlo lejos nuevamente. Pese a su momentánea liberación Hiroki aún mantenía sus manos firmemente fijas en el cabello de la mujer. La pelirosa gritó ante el tirón que éste le proporcionó, antes de elevar sus manos hasta las muñecas del individuo y enterrar sus uñas en ellas con toda la fuerza acumulada en su cuerpo.

El hombre la soltó cuando la sangre comenzó a circular por su mano.

- ¡Maldita perra escurridiza! –exclamó golpeándola en el rostro logrando lanzarla contra el suelo.

Sakura sonrió ante la liberación de su cuerpo aunque de la comisura de su labio había comenzado a desprenderse un rastro de sangre, aquello no era nada. Más aún pese a la atadura en su Chakra aquella autonomía le proporcionaba ciertas ventajas; se arrastró lo más lejos posible para posicionarse rápidamente de pie. Mordió su labio inferior antes de voltear nuevamente su vista hasta los dos sujetos frente a ella. Los observó analíticamente. Parecían fuertes pero no lo suficiente como para extrañar la cantidad de Chakra habitual circulante por su cuerpo; exhaló mientras se ubicaba dispuesta a comenzar su ataque.

Los hombres sonrieron confianzudos en el instante en que Sakura se giró para golpear con su pierna el resto de la estaca aún clavada en el suelo partiéndola en dos trozos puntiagudos. Rápidamente alzó su mano en busca del trozó astillado disparado en el aire y sin tambalear comenzó su carrera hacia quien le parecía de más alto riesgo, aquel que sabía, había realizado el sello sobre su cuerpo; el hombre velozmente contraatacó con un kunai bloqueando su embestida, obligándola a retroceder para volver a arremeter, esta vez con mayor velocidad la chica se anticipó a bloquear los ataques para descubrir el perfil de su oponente. Sus puños débiles soltaron su arma de madera lanzándola lejos de su alcance a medida que cruzaba sus brazos sobre su rostro una y otra vez esquivando movimientos vagos y poco desarrollados.

Para Sakura, una lucha cuerpo a cuerpo era precisamente lo que anhelaba, allí se encontraba su campo de acción. Aún frágil producto de las consecuencias del sello aún presente en su cuerpo, no pudo más que continuar con aquella táctica el tiempo necesario hasta disponer de la suficiente energía capaz de romper las cadenas sobre su piel.

Si bien los movimientos de Arata carecían de técnica, éstos iban cargados de furia, dispuestos a acertar a como dé lugar, más aún, tras cada bloqueo su enfado aumentaba considerablemente, hasta el punto en que logró encontrar a Sakura desprevenida golpeándola de lleno en el estómago; la chica salió disparada hacia la tierra tras ella, logrando estabilizarse en el aire para caer sobre sus pies, acto seguido el hombre hasta ese momento expectante, se lanzó a su encuentro sin intenciones de dar su brazo a torcer.

La chica corrió al encuentro de Hiroki recogiendo en el camino la estaca de madera tirada en el suelo, la lanzó en el aire dirigida directamente al pecho del sujeto, sin ánimos de ser condescendiente. Sin embargo éste logró esquivarla haciendo uso de una inesperada velocidad. Sakura sorprendida dudó unos segundos antes de bloquear el ataque del hombre con ambos brazos sobre su rostro, se giró apoyando rápidamente sus manos sobre el suelo dispuesta a encestar una patada sobre el mentón de su contrincante. Hiroki sobrepasado no fue capaz de esquivar el golpe recibiéndolo de lleno; su rostro clavado en el suelo se cubrió de lodo a medida que mareado por el aturdimiento intentaba levantar su cuerpo inútilmente.

Sakura saltó hacia una posición alejada de sus adversarios mientras estos ya repuestos corrieron a su encuentro cargando un kunai en cada mano. En aquel momento la pelirosa sonrió, ellos iban en serio, le temían incluso con aquel sello bloqueando su Chakra.

Arata fue el primero en lanzarse contra su cuerpo lanzando los Kunai en una técnica de hilos con la clara intención de cazarla al inmovilizar sus brazos pegándolos a su torso. La pelirosa los esquivó torciéndose hacia atrás y observando como las armas rozaban su nariz; se apresuró a recobrar su postura cuando los artefactos hubieron regresado a las manos del hombre. Sorpresivamente la mujer corrió hacia él tomándolo prisionero entre sus muslos y haciendo uso de la velocidad en su movimientos lo volteó contra el suelo, en un segundo la pelirosa elevó su puño para acertar de lleno sobre el rostro del ninja, durante cuatro golpes capaces de manchar con sangre los nudillos de sus dedos.

Su respiración agitada no logró sosegarse ya que un kunai sobre su garganta logró un respingo en su posición. Se puso de pie observando al hombre destrozado contra la tierra. Tal vez su fuerza aún no había regresado, sin embargo comprendió que incluso con aquella disponible su capacidad resolutiva era sorprendentemente superior a la de sus oponentes; Hiroki presionó con fuerza el kunai sobre el cuello de la mujer logrando herir la piel bajo el filo. Una gota de sangre se desprendió deslizándose por la clavícula de la muchacha recordándole la realidad de su riesgo. Sakura se irguió con las manos en alto en señal de rendición. Aquel hombre no solo era el líder, sino que además parecía el más dispuesto a terminar su misión pasara lo que pasara.

- Hay que asesinarla antes de que recobre su verdadero poder. – susurró Arata exhalando burbujas de sangre- los sellos que le he puesto no resistirán la acumulación de chakra en su interior…

La mujer sudó helado en el instante en que sintió sobre su garganta el metal a medida que este ejercía presión contra su cuello.

Entonces Sakura sintió el poder fluyendo nuevamente a través de sus extremidades.

Las marcas se deshicieron comenzando por el diamante en su frente, el cual resplandeció retomando el protagonismo sobre su piel. Su atadura se fue desbaratando a medida que el sello proveniente de su Byakugou se deslizaba por su rostro. Sakura sonrió y aprovechando el descuido en sus oponentes golpeo a Hiroki en el estómago lanzándolo varios metros hasta caer de lleno contra la pared de tierra a sus espaldas.

Arata pese a su estado físico arruinado, tomó nuevamente un kunai y se lanzó contra Sakura desesperado por acertar un golpe. La muchacha esquivó cada intento hasta que de una forma cautivadora de pronto tomó la muñeca del hombre y la presionó lo suficientemente fuerte como para que éste sintiera el sonido de sus huesos trisarse lentamente; el sujeto intentó golpear a la chica con su rodilla, sin embargo ésta detuvo el ataque con su mano libre dispuesta a no soltar el agarre de la articulación de Arata. El kunai cayó al suelo revotando entre el lodo. Mientras el hombre caía de rodillas gritando.

- Te advertí que no pusieras una mano sobre mi cuerpo – habló la pelirosa con la respiración agitada- no hay forma en que me ganen solo con Taijutsu ¿Qué no conocen mas jutsus?

- ¡Detente! – amenazó Asao quien irrumpió en el socavón sorprendiendo a todos los presentes- incluso si nuestra misión nos lleva a la muerte, no hay forma en la cual salgas con vida.

El hombre habló mientras encendía una mecha ubicada en un rincón tras unas piedras.

- Este lugar está repleto de explosivos. Hoy moriremos todos. – terminó Asao con la respiración estremecida- !y así habrá termino la razón de nuestra existencia!

La castaña se puso de pie para observar la situación, Sakura se encontraba inmovilizando a uno de los hombres mientras Hiroki a duras penas estaba en pie apoyado contra una pared. No había forma en la cual lograran escapar con vida ninguno de los presentes.

Sakura lo comprendió cuando observó la mecha encender el primer acumulo de explosivos, la tierra tembló bajo sus pies desmoronando el agujero de entrada. La respiración de la pelirosa se volvió irregular conforme se encendieron cuatro mechas instantáneamente dirigidas a distintos puntos del lugar. La chica se giró con la intención de golpear el techo sobre ella y abrir un escape hacia el exterior. Soltó a su rehén dispuesta a intentar escapar. Golpeó con furia la tierra logrando abrir una brecha, sin embargo no alcanzó a ver la luz de la luna cuando sucumbió ante el fuego y el derrumbe a su alrededor.

- Ni lo pienses – dijo el mismo hombre sujetándose de las paredes tras él- incluso fuera de este lugar estamos absolutamente rodeados de explosivos. Nos hemos asegurado bien, después de todo tratar con ninjas de vuestro nivel no es un asunto a la ligera. No habrás creído que subestimábamos tus capacidades ¿verdad?

La chica respiró agitada cubriéndose del desprendimiento de piedras mientras observaba como Hiroki quedaba absolutamente cubierto por rocas, Arata en el suelo derrumbado se encontraba completamente entregado a su suerte y Mio a unos cuantos metros temblando intentando mantenerse en pie; observó cómo se encendieron distintas mechas hacia distintas partes del área tras ella e intuyó que ni con su inmensa velocidad lograría salir ilesa de los explosivos, incluso si intentaba nuevamente golpear el techo sobre ella.

El revuelo desmoronaría completamente el terreno siguiendo el camino bajo tierra del túnel hasta la entrada. Pensó en cuantos metros bajo tierra se hallarían y en la mínima posibilidad de golpear todo a su al rededor hasta salir al exterior. Aquello parecía imposible, más aún con el nulo oxigeno mezclado con polvo y escombros.

Giró su rostro hacia la castaña temblorosa y fue lo último que sus ojos observaron antes que todo lo que se sostenía a su alrededor se derrumbara entre polvo, fuego y tierra acompañado de varios estruendos sucesivos acompañados de los gritos de Mio y el remezon en el piso sobre el cual estaban parados.

Cerró los ojos apretándolos firmemente mientras elevaba sus brazos con la intención de proteger su cabeza de las rocas desprendidas.

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Holaaa

Espero todo esté bien por sus hogares! Mucha fuerza!

GRACIAS POR LEEER!

les envió un abrazo enorme

NO OLVIDEN COMENTAR ! porfis

me aburro mucho estos días jaja me entretengo leyendolas