Recapitulación:
La joven sacó un control de su bolsillo y apretó un botón. En seguida, el sótano se movió un poco, pero poco a poco las paredes detrás de Leah se abrieron, revelando una imagen espantosa que ninguna de las chicas podrá borrar por el resto de sus vidas.
—¿Qué te parece MI colección? ¡JAJAJA!
—Esas son... ¿cabezas humanas? — dijo Nico, con ganas de vomitar.
—Sí... y esos son... brazos y piernas... — prosiguió Nozomi.
—... — Dia estaba en silencio, impactada por lo que estaba viendo.
—¿No me dirás nada? ¿Acaso no te gusta mi colección? — preguntó Leah.
—Solo dinos qué quieres... — Dia metió las manos a sus bolsillo cautelosamente.
—¿Qué quiero? Bien... les diré...
La joven se bajó del lugar de donde estaba sentada y, con suma velocidad, se fue acercando a Dia, quien no alcanzó a sacar sus armas. Leah se acercó al oído de la peli negra y susurró.
—Quiero que sean parte de mi colección...
El estupor de Nico y Nozomi al ver la cantidad de extremidades humanas colgadas y, en ocasiones, unidas para formar una extraña escultura, se esfumó en cuanto escucharon a Dia gritar sus apellidos. Cuando volvieron a concentrarse en lo que estaba pasando, observaban a la peli negra esquivar, dentro de lo posible, los ataques de Leah con su cuchillo. Hubo un par de ocasiones en que aquella arma rozó el brazo de Dia, pero eso no le impidió intentar devolver el golpe; la joven Kurosawa logró alejarse un par de metros de Leah y, en cuanto tuvo la oportunidad, sacó su arma y la tomó con su mano derecha; sin embargo, sabiendo lo peligrosa que era la joven frente a ella, decidió usar su cuchillo Bowie, el cual guardaba en su ropa en ese momento. Le sacó el plástico protector a la hoja del cuchillo con su boca y lo empuñó con fuerza con su mano izquierda; Dia estaba preparada para matar a Leah si fuese necesario.
—Interesante… — dijo Leah al ver la postura de Dia — se nota que tienes experiencia en estas cosas… — Leah adoptó una pose amenazante, indicando con su cuerpo que estaba por atacar nuevamente.
—Podría decir lo mismo de ti, pero hay una gran diferencia entre tú y yo…
—¿Cuál sería esa diferencia? — dijo antes de correr hacia Dia.
—Tú matas por diversión…— Dia interceptó el ataque de Leah con su cuchillo lo más firme que pudo — yo… soy una cazadora profesional…
—… — Leah se sorprendió ante la serenidad que Dia mostraba, sobre todo porque, a pesar de que ambas hacían su mejor esfuerzo para retener el ataque de la otra, Dia no movía ningún músculo, solo estaba quieta.
—Eres impulsiva, al parecer imprudente… — empujó a Leah, haciéndola retroceder — no evalúas bien el movimiento de tu enemigo… — Dia comenzó a caminar alrededor de Leah — y pierdes la paciencia cuando ves que no puedes matar en menos de cinco minutos…
—¡Cállate! ¡¿Cómo vas a saber todo eso?!
—Porque yo sí te he observado… — Dia le quitó el seguro a su pistola.
—¡¿No le quitaste el seguro antes?! ¡¿Acaso me estás subestimando?! — Leah se enfadó demasiado al notar que Dia no se había dado la molestia de usar su arma hasta ahora.
—No creí que fuese necesario, pero como tenemos prisa… — apuntó a Leah con el arma y, sin titubear, le disparó en la pierna — debo terminar esto ahora…
—Aaaaaagghhh… — Leah sintió un punzante dolor en su muslo izquierdo y vio cómo la sangre comenzaba a correr en grandes cantidades — ¡ME LAS PAGARÁS!
—No si te mato primero…
Mientras tanto, Nozomi y Nico, quienes se habían alejado de aquella pelea, observaban atentamente los movimientos de Dia. La peli morada estaba estupefacta ante la situación, no pensaba que la peli negra fuese tan habilidosa y serena a la vez, pero al menos aquello la hacía sentir segura. Nico, por el contrario, no podía dejar de temblar al pensar en que aquella chica las pudo haber atacado en cualquier momento, por lo que estaba grandemente agradecida de que se haya tomado su tiempo, sino, de seguro estaría en las mismas condiciones que aquellas cabezas, brazos y piernas de aquella pared. Al volver a concentrarse en aquella perturbadora imagen, donde la piel muerta ya tomaba un color azulado y el olor comenzaba a ser más notorio, no pudo evitar sentir náuseas, por lo que era obvio que vomitar sería su siguiente reacción. Nozomi se sobresaltó cuando escuchó las arcadas de Nico junto a ella, por lo que atinó a estar junto a ella y acariciar su espalda, todo esto sin despegar por completo la vista de la pelea que estaba ocurriendo a pocos metros de ellas.
—Debes… creer que soy patética, ¿no? — susurró la peli negra.
—Nicocchi, ¿en serio crees que te juzgaré por esto? Cualquier ser humano normal tendría esa reacción… — dijo con reproche.
—¿Acaso tú no eres normal? — preguntó mirándola a los ojos, a lo cual Nozomi simplemente sonrió y desvió la vista hacia la pelea — entiendo… — suspiró.
—Creo que no es necesario contestar eso, ¿o sí? — susurró la peli morada.
Nozomi se quedó en completo silencio nuevamente mientras observaba el aparente desenlace de la pelea; la mayor sentía sus manos algo temblorosas, a lo que terminó sacudiéndolas un poco para tratar de combatir su nerviosismo; ese no era momento de sentirse así. Nico, luego de calmarse un poco, volvió su mirada a la épica escena a un par de metros de ellas. Dia tenía a Leah en el suelo, ambas manos inmovilizadas por Dia, mientras que la pistola que portaba Dia estaba presionada contra la frente de la menor.
—Supongo que este es el fin… — dijo con una nerviosa sonrisa Leah.
—Eso cualquiera podría descifrarlo, pero… — Dia apartó el arma de la cabeza de la menor y en su lugar presionó el cuchillo contra su cuello, muy cerca de la yugular — mentiría si te dijera que no estoy disfrutando verte sufrir…
—… — Leah abrió sus ojos como platos al notar que el cuchillo de Dia estaba haciendo cada vez más presión en su garganta.
—Lástima que vayas a morir aquí, completamente sola… — la intensa y oscura mirada que Dia mostró hizo que el cuerpo de la menor temblara, pero trataba de no moverse bruscamente o su vida terminaría mucho antes.
—Dia-san, le pido por favor que deje de jugar y termine esto de una buena vez — la firmeza en la voz de Nozomi sorprendió a Nico, especialmente porque le estaba pidiendo que la matara pronto.
—Nozomi, ¿qué haces?
—No te metas en esto Nicocchi, esa chica es responsable de todas esas muertes… — suspiró con pesar — es de esperar que reciba un castigo similar, ¿no?
—La Nozomi que yo conozco… nunca diría eso… — todas en aquel lugar pudieron sentir la frustración de Nico, pero no había nada que ella pudiera hacer para cambiar las cosas.
—La Nozomi que conociste… ya no está — para probar lo que dijo, Nozomi miró a los ojos a Nico y, en ese momento, la peli negra logró ver la falta de brillo que solía haber en esos gentiles ojos turquesa, ojos que ahora solo muestran dolor, rencor y pesar.
—Maldigo a la tal Ayase por hacerte esto… — fue lo que susurró al final.
—Puedes culparla todo lo que quieras… — dijo con una sonrisa — hasta yo la culpo la mayor parte del tiempo, pero…
—Aún así la amas, ¿no? — terminó la oración Nico.
—Por más desquiciado que suene, sí… — suspiró — solo quiero encontrarla y hacerle saber cómo me siento…
Mientras Nico y Nozomi hablaban, Dia se encargó de darle una silenciosa muerte a Leah. La peli negra se aseguró de que ninguna de sus acompañantes estuviera observando para poder cortar la yugular de Leah y así le dio fin a su vida. El par de jóvenes quedaron estupefactas al notar la tranquilidad y serenidad con que Dia se acercaba a ellas.
—¿No deberíamos ir a rescatar a sus amigas? — preguntó de manera irónica.
—Aunque deteste tu forma de ser, sí, debemos ir ver qué está pasando allá… — dijo Nico, sintiendo cómo le hervía la sangre del enojo.
La situación en que Umi, Kotori y las demás se encontraban no era la mejor. Umi ya tenía varias heridas en sus brazos, piernas y rostro, incluso optó por utilizar su mano lastimada, algo que se le había prohibido por completo. La peli azul se deshizo de toda duda y miedo cuando vio la vida de sus amigas y novia en juego, pero nunca pensó que sería tan difícil hacerle frente a alguien como Sarah. La joven de cabello púrpura oscuro tenía jugando al grupo de chicas en la palma de su mano, por lo que se estaba tomando su tiempo en matarlas; sin embargo, nunca contó con la presencia de más personas, mucho menos si se trataba de alguien que tenía experiencia matando gente.
—Supongo que la diversión se terminó — dijo Kanan mientras se preparaba para atacar a Sarah.
—Eso pensaría cualquiera que fuera rodeado por tanta gente, pero yo no soy cualquiera… — sonrió.
—Eso lo veremos… — Kanan dio un rápido vistazo hacia atrás donde se encontraba el grupo de chicas — Nishikino, asegúrate de poner a tus inútiles amigas en un lugar seguro… no quiero que nadie me estorbe.
—¿Quién te crees que eres? — dijo Maki al borde del colapso — ¡¿Crees que puedes darnos órdenes, así como así?! ¡Estoy harta de ti!
—¡Si quieres vivir lo mínimo que puedes hacer es obedecer! ¡Perra consentida! — gritó Kanan, silenciando a todas en el lugar.
—Vaya equipo que te dieron, ¿eh? — dijo Sarah con una sonrisa burlesca — lástima que no durará tanto… ya que pienso matarte aquí y ahora…
—Inténtalo, imbécil…
Maki, aunque a regañadientes, logró trasladar a Umi con la ayuda de las demás a otra área del lugar, tratando de alejarse lo más posible de aquella batalla. La peli roja sabía que estaba comportándose como una niña malcriada y que no era momento de ponerse sentimental en una situación como aquella, pero no podía evitarlo, estaba demasiado preocupada por Nico y las demás, temía no volver a verlas jamás.
—Maki-chan, ¿por qué no descansamos un momento? — sugirió Kotori al ver la frustración y preocupación marcada en el rostro de la menor.
—Maki, déjame aquí, Kotori se encargará de curar mis heridas… — se quejó ante el punzante dolor que sentía en su cuerpo entero, pero el de su mano era aun mayor — Estoy segura de que Nico y Nozomi volverán pronto-
—¡¿Cómo sabes eso?! ¡¿Acaso no estamos vivas por mera suerte?! Nico-chan y Nozomi se fueron quizás a dónde y todavía no han vuelto… ¡Cualquiera estaría entrando en pánico en esta situación! ¡¿Por qué soy la única que lo está demostrando?! ¡Maldición! — Maki comenzó a golpear un árbol con sus puños frente a la inmensa frustración y vergüenza que estaba sintiendo en ese instante.
—Ten un poco más de fe en mí, maldición — aquella voz grave y fanfarrona hizo que Maki sintiera alivio instantáneo. Cuando posó su vista en aquellos hermosos ojos rojos y ese cabello negro, la menor corrió a los brazos de Nico, pero lo hizo con tal fuerza que ambas terminaron en el suelo.
—¡Nico-chan! — el llorar desconsoladamente era impropio de Maki, nadie la había visto así nunca, siquiera Nico.
—Estoy aquí, tonta… — la mayor solo atinó a abrazarla con fuerza mientras acariciaba su cabeza con ternura.
—Nozomi, me alegra saber que estás bien… — dijo Umi, mostrando claro alivio en su rostro.
—¿Dónde está Kanan? — preguntó Dia.
—Ella… nos dijo que nos escondiéramos mientras ella pelea con esa chica… — explicó Kotori — Están por allá… — apuntó hacia una dirección específica.
—Ya veo…
Dia no pidió mayor explicación, solo caminó en dirección a donde estaba Kanan en completo silencio, pero algo en la extraña forma de caminar de Dia, quien al parecer intentaba no correr, dio a entender que la joven estaba preocupada por su compañera.
Kotori volvió a concentrar su atención en Umi, quien, al estar ya más relajada, comenzó a sentir con mayor intensidad el dolor y desgaste de su propio cuerpo. La peli gris intentó contener su llanto, sentía una mezcla de preocupación y rabia al mismo tiempo, lo que hacía que sintiera presión en su pecho y garganta, pero ya habrá tiempo de llorar y de ventilar todas aquellas emociones, ahora solo quería estar junto a su novia.
—Kotori, lamento mucho todo esto… no he sido una buena novia… solo te he puesto en peligro tras peligro y no he sido capaz de protegerte — la lastimosa forma en que Umi hablaba de sí misma hizo explotar a Kotori — Soy patética al igual que Ayase…
—… — la joven estaba tan enojada que no pudo evitar abofetear a su novia con fuerza — ¡No hables así de ti! ¡No insultes a la Umi-chan que amo!
—K-Kotori… — Umi se percató inmediatamente de que estaba siendo egoísta en su forma de pensar, nunca se detuvo a analizar la situación y mucho menos consideró qué podría estar sintiendo Kotori — Lo lamento, perdóname… — Umi rodeó con sus brazos a su temblorosa novia quien, a pesar de que se resistió al principio, terminó dejándose llevar por sus emociones — Te amo… — susurró Umi a su oído, lo cual tranquilizó un poco a la peli gris.
—Vaya, sí que está cargado este ambiente… — comentó Nozomi con una sonrisa relajada.
—Nozomi-chan, ¿estás bien? — preguntó Rin.
—¿Mmm? — Nozomi mostró por milésimas de segundos cómo se sentía realmente, pero logró esconderlo una vez más — descansemos unos minutos y luego proseguiremos con el plan…
Mari estaba empeñada en terminar con el asunto pronto, estaba convencida de que podrían salir de esto con vida, pero nunca imaginó que encontrarse con el padre de Eli complicaría tanto las cosas. Delante de ella yacían sus hombres, asesinados por el hombre frente a ella. La sonrisa enferma y asquerosa que tenía al mirar de pies a cabeza a la joven producía náuseas a Mari, pero no tenía tiempo de concentrarse en esos detalles, debía idear un plan para salir de ahí sin el mismo destino que sus hombres.
—¿A dónde crees que vas? — preguntó Ayase con tono burlesco.
—No creo que quieras saber, puerco…
—Oh, créeme que estoy muy entusiasmado por saber dónde irá a parar ese delicioso cuerpo que tienes, niña… — se mordió el labio y puso una de sus manos en el bolsillo de su pantalón.
—… — Mari no pudo evitar notar cómo el hombre frente a ella movía enérgicamente su mano dentro de aquel bolsillo — Eres un pobre infeliz, no entiendo cómo puede producirte placer ser un cerdo tan asqueroso…
Mari estaba comenzando a perder la paciencia debido al grotesco comportamiento de Ayase, mas algo en su interior le dijo que no debía perder la calma, ya que si lo hacía terminaría muerta.
—No creo que te guste saber la respuesta, delicia…
De repente, el intercomunicador de Mari comienza a sonar, revelando una voz que no esperaba escuchar.
—Mari, ya hemos acabado con el estorbo por aquí, ¿dónde demonios estás?
—¿Kanan? — susurró. Mari tomó rápidamente el intercomunicador y respondió — estoy dentro de la mansión, el jefe de la casa Ayase está frente a mí… — hizo una leve pausa — Si no me encuentran cuando lleguen, solo céntrense en completar el plan…
—¡No me digas qué hacer! Más te vale sobrevivir… así yo puedo ser la que te mate después… — cortó la comunicación.
—Tan honesta como siempre… — sonrió con algo de nostalgia — perdón, Kanan… no creo poder mantener ese acuerdo…
Continuará…
¿Cómo terminará esto? ¿Alguna sugerencia para el final? e.e perdón la eterna espera, he tenido mucho trabajo. Espero que sigan leyendo mis historias, ya que pienso seguir actualizando y publicando unas nuevas. Eso es todo, 10-4.
~Non
