DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.
Nota Traductora: Hola a todas! Primeramente quiero ofrecerles una sincera disculpa por el retraso. Éste mes ha sido sumamente complicado, primero con la muerte de mi abuelo y después con todo el caos de la cuarentena y mis hijos encerrados en casa y con escuela a distancia. En verdad es todo un reto para mi tener esto a pesar de la contingencia, pero tengan la certeza de que seguiré traduciendo esta saga a cada oportunidad que tenga.
Les envío a todas un afectuoso abrazo, esperando que sigan cuidándose desde casa, y que tanto ustedes como sus familias estén bien.
Seguimos en la recta final, ahora restan tan sólo 9 capítulos. Que disfruten la lectura.
Nota Autora: Woohoo! Todos ustedes me inspiran mucho, así que quería darle un regalo a mitad de semana. :) Me encantan todas las respuestas y comentarios. Olvidé mencionar en el último capítulo que actualicé mis tableros de Pinterest con la Línea Parkinson y con el atuendo de la sesión de fotos de Hermione. Estoy allí como LovesBitca8.
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La Forma Correcta de Actuar
Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8
Capítulo 27
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Madame Michele se sorprendió bastante esa noche al verla vistiendo la ropa de Pansy.
Se sorprendió aún más cuando Hermione le soltó a bocajarro —¡No puedo manejar esto del apretón de manos! Yo, realmente no puedo evitarlo. Estoy trabajando en un entorno profesional de hombres que se estrechan la mano como hombres y no pretenden tomar la mano de una dama. No puedo hacerlo y no lo haré. —Ella resopló—. Lo siento.
Hermione se miró los pies, avergonzada.
—Mientgas tu entiendas la difegencia, Sgta. G'anger —fue su fría respuesta. La miró de arriba abajo—. Te ves gealmente hegmosa. ¿Cómo lo log'aste?
Hermione se recompuso —Gracias, Madame Michele. —Después agregó—, es usted muy amable. —Se miró el vestido—. Me he convertido en la portavoz y modelo de la línea Parkinson.
—¡Oh! La Sgta. Pagkinson. Qué chica tan encantadoga.
Hermione evitó rodar los ojos. Por supuesto que lo era.
Esa noche, Madame Michele aprovechó la oportunidad para enseñarle cómo caminar con tacones y cómo cuidar de la ropa costosa.
Hermione pensó que hasta ahora era la única lección mínimamente útil que había tomado para su vida cotidiana.
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A la mañana siguiente, Hermione llamó a Pansy a las siete de la mañana en medio de un ataque de pánico.
—Lo siento mucho, Pansy, —dijo Hermione cuando la alta chica salió de su chimenea—. Pero intenté hacer lo que Daphne y Tracey hicieron ayer, y no creo que haya funcionado.
Pansy la observó. —No, no funcionó.
—Ya lo sé, ya lo sé. Es sólo que no quiero usar éste increíble vestido, si mi cabello y mi maquillaje no coinciden. —Hizo un gesto hacia el hermoso vestido naranja tostado que Pansy la había proporcionado. La miró a ella, su maquillaje era perfecto incluso a esa hora de la mañana, y le suplicó con una mirada.
—Quítatelo todo. —Pansy frunció el ceño—. Quítate el vestido, quítate el maquillaje, quítate esa desastrosa cola de caballo. Por Merlín, Granger, ¿qué tratabas de hacer?
—¡Estaba intentando hacer lo de la "coleta de poder" que Tracey hizo ayer! —gruñó ella.
—Granger, ¡no puedes usar el mismo peinado dos días seguidos! —Pansy le hizo una mueca.
—¡No puedes darme un armario lleno de ropa hermosa y esperar que intuya esas cosas, Pansy!
Hermione gimió y se alejó para quitarse todo. Cuando regresó cinco minutos más tarde enfundada en su bata de baño, Tracy y Daphne estaban en su sala, luciendo apenas despiertas.
—Oh, —dijo Hermione—. Lamento ser una molestia para ustedes.
Tracey sacudió la cabeza, como si ella no fuera una molestia. Daphne no estuvo en desacuerdo.
—Bien. —Pansy apareció desde la cocina con té recién preparado—. Haremos esto frente a un espejo durante los siguientes tres días.
Cuando las chicas comenzaron a hablar sobre ella, y Pansy fue a tirar todo lo que no le gustaba en el armario de Hermione, se preguntó si así habría sido crecer en Slytherin. No se arrepentía de sus siete años con los chicos, y había sido agradable que Lavender y Parvati la dejaran sola la mayor parte del tiempo...
Pero sentía que así era como hubiera sido una mañana de fin de semana en los dormitorios de Slytherin.
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El Diario el Profeta salió el domingo por la mañana, mostrando la imagen de Draco, Blaise y ella en el sofá de Draco justo debajo del pliegue central.
Perfecto. Era la que menos le gustaba de todas las fotografías que habían tomado, pero, por supuesto, había llegado a la primera plana del Profeta.
"SANGRE NUEVA EN EL HORIZONTE"
por Rita Skeeter
Con aplomo y confianza, Draco Malfoy ha comenzado una revolución. ¡Ha elegido con cuidado a su equipo, ha asegurado sus espacios en la oficina, ha acomodado el mobiliario! La compañía que traerá impresionantes cambios al Mundo Mágico ha abierto sus puertas.
El autoproclamado "solucionador de problemas", Draco Malfoy se apartó el dorado cabello del rostro mientras le contó a ésta humilde reportera sus grandiosos planes.
Hermione puso los ojos en blanco. Se apoyó contra el mostrador de Cornerstone, frunciendo el ceño ante el título. Tenía... connotaciones interesantes.
Echó un vistazo a las entrevistas de los otros consultores, dejando que sus ojos se quedaran fijos en su fotografía. Se veía bastante bonita. El vestido de Pansy era muy favorecedor y el chaleco de cuero le apretaba las costillas de forma justa. Su cabello y maquillaje eran perfectos.
Así que no era ella lo que no le gustaba de la foto. Es sólo que era tan... sexy. Como un pequeño y perfecto ménage a trois. Justo como había pensado, las caderas de Hermione estaban terriblemente cerca de la cabeza de Draco, y Blaise se había inclinado hacia adelante lo suficiente para que su pecho casi la tocara en el hombro.
¡Era un Grupo de Consultoría, no un club de striptease por el amor de Merlín!
Hermione abrió el periódico para encontrar una página entera dedicada a ella. Jadeó en medio de la librería, y la harpía la miró como si hubiera jurado en vano el nombre de Voldemort.
Su imagen leyendo un libro sobre el escritorio de Draco ocupaba casi toda la página. Hermione abrió y cerró la boca, preguntándose si Skeeter habría retocado la imagen. Sus piernas parecían tan largas en esos tacones, y sus labios se veían tan llenos. Se vio a si misma mover la mano para pasar página y sonreír.
En la página contigua, Hermione vio una foto de ella misma posando frente a la ventana de Draco, y reconoció el momento en que él había entrado en la habitación e hicieron contacto visual.
La Hermione de la vida real se sonrojó al ver los ojos ardientes de la Hermione del Profeta. —Oh, por Dios... —Cerró los ojos, para evitar ver de nuevo la imagen de sí misma cruzando miradas con Draco. ¿Realmente era tan obvia en persona?
Hermione suspiró y leyó el artículo; que hablaba exclusivamente sobre ella. Skeeter detalló los deberes de su puesto, incluyendo afortunadamente algunos fragmentos de su entrevista sobre los grupos de criaturas mágicas en quienes se centrarían ese primer trimestre. Entonces, al parecer, Skeeter había entrevistado a los demás sobre ella.
Había una cita de Blaise Zabini, "Ella es tan apasionada como hermosa."
Los ojos de Hermione se abrieron. Qué ridículamente inapropiado. Escaneó la página y descubrió que una chica del cuerpo secretarial le había dicho a Skeeter que Hermione era "¡una especie de heroína! ¡Todos en Ilvermorny saben quién es!" Hermione frunció el ceño. No reconocía en absoluto el nombre de la chica e hizo una nota mental para averiguar quién era.
Al final del artículo, se citaba a Draco Malfoy. "Lo que me atrae de ella es su mente. Es muy lógica"
Hermione echó la cabeza hacia atrás. ¿Lógica? Bueno, pues sí…
La puerta de Cornerstone se abrió y Hermione cerró el periódico por encima de sus fotos. Levantó la vista y encontró a Corban Hartford cruzando la puerta.
Le tomó un momento ubicarlo en su mente, pues encontraba muy difícil ubicarlo fuera de una discusión sobre romance de oficina.
—¡Sr. Hartford! ¡Hola! —Hermione sonrió mientras él la saludaba.
—Srta. Granger, sabía que usted trabajaba aquí. —Él sonrió mientras se acercaba al mostrador—. Estoy buscando un regalo de cumpleaños para mi padre, y pensé en hacerle una visita. —Se quitó los lentes y miró alrededor de la tienda.
—Bueno, entonces es mi día de suerte, —dijo Hermione, apartando el periódico—. ¿Buscaba algo en particular? ¿O sólo quiere echar un vistazo?
—Me encantarían sugerencias, si tiene alguna. —Hartford se reacomodó una mochila por encima del hombro—. Por desgracia, mi padre no es fanático de la ficción, o de lo contrario podría hacerle alguna sugerencia por mi cuenta.
Hermione caminó alrededor del mostrador. —¿Es usted fanático de la ficción, señor Hartford? —Lo condujo hacia las biografías y la no-ficción.
—Sí, absolutamente. Me distrae de todos los libros de leyes que he memorizado. —Él le lanzó una sonrisa perezosa—. Y puedes llamarme Corban. No te preocupes por eso de Sr. Hartford. —Hizo un gesto con la mano para ahuyentar el tema y miró los anaqueles.
Hermione le mostró los libros de Mattie McHandry que anteriormente le había mostrado a Narcissa. Corban compró dos de ellos, y conversaron un rato sobre lo mucho que le gustaba trabajar para Malfoy Consulting.
—El artículo del Profeta fue encantador, por cierto, —dijo.
—Oh gracias. —Hermione se sonrojó. Siguió el consejo de Madame Michele y aceptó el cumplido—. Aparecer en la portada del Profeta nunca ha sido mi cosa favorita, pero el artículo resultó muy bueno. —Puso los libros en una bolsa y se los entregó—. ¡Espero que a tu padre le gusten los libros!
—¡Yo también! —Él puso una cara de nervios fingidos que la hizo reír—. Buenos días, Srta. Granger.
—Puedes llamarme Hermione.
Corban se giró hacia ella desde la puerta. —Buen día, Hermione. —Sonrió y se acomodó las gafas.
Hermione sonrió un poco más después de eso.
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Cuando llegó a casa del trabajo, una carta de Ron la estaba esperando. Dejó su bolso y mientras la recogía, Ginny asomó la cabeza.
—Eso llegó hace aproximadamente una hora. —dijo Ginny desde la puerta.
—Ajá —Hermione leyó la carta. Ron estaba cuestionando sus decisiones con una frase como, "Pensé que tomarías el puesto en Reubicación de Elfos Domésticos o en la Oficina de Aurores. Estoy completamente anonadado, Hermione."
Hermione leyó con el ceño fruncido y después miró a Ginny, que se mordía el labio.
—¿Y Bien?
—Me sorprende que Ron no hubiera escuchado nada de esto antes —Hermione se frotó la cara—. ¿Nunca surgió el tema cuando hablabas con él?
—¡Yo no iba a decirle! —Ginny se acercó a ella bailoteando, tomó la carta y la escudriñó—. Oh, qué bien, Ronald... —gruñó ella.
—¿Y Harry nunca se lo contó? ¿Y no leyó sobre eso la semana pasada cuando Skeeter lo anunció? ¿No podría haberme enviado un Vociferador al igual que los demás la semana pasada? —Hermione se sentó en el borde de su cama. Una copia del Profeta yacía a su lado, y la mirada seductora de su fotografía observaba el techo desde las sábanas.
Ginny continuó intentando hacerla sentir mejor durante otro rato, pero todo lo que Hermione veía era su imagen sobre la cama usando un vestido verde y ojos ahumados, con las palabras de Ron aún danzando en su mente.
Supongo que realmente eres un Slytherin ahora, Hermione.
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El artículo del Diario el Profeta debió haber hecho algo maravilloso por M.C.G., porque la oficina zumbaba de actividad el lunes por la mañana. Hermione apenas tuvo tiempo suficiente para dejar su café sobre el escritorio antes de que llegara un memorándum, solicitando a todos los Consultores en Jefe una reunión a las nueve.
Hermione preparó sus notas, conjuró un espejo de cuerpo entero para comprobar su trabajo matutino en rostro y cabello, y se dirigió a la sala de conferencias. Wentworth y Dorothea habían tomado los asientos asignados la semana pasada, por lo que ella hizo lo mismo.
Draco y Blaise entraron juntos, riéndose de algo. En realidad era tierno, verlos a ambos comportándose como amigos, Draco dejando atrás por un momento su faceta de jefe.
Blaise se sentó frente a ella y le guiñó un ojo. Hermione le levantó una ceja.
Justo cuando Draco comenzó su discurso de "buenos días", Corban entró. Hermione sonrió y lo saludó con la mano. Él le devolvió la sonrisa y dejó su maletín al final de la mesa en el asiento vacío frente a Draco. No lo había visto en la oficina durante la semana pasada, y ahora que lo pensaba, tal vez ni siquiera tenía una oficina ahí. Tal vez solo vendría de vez en cuando.
Hermione volteó a mirar a Draco, lista para que comenzara. Él observaba a Corban, después bajó la vista hacia sus notas, movió los pies y comenzó a hablar.
—Excelente primera semana, equipo. Creo que todos se están adaptando muy bien. Quisiera instaurar una reunión semanal cada lunes, para tener oportunidad de hacer revisiones, establecer metas semanales de ser necesario, y compartir nuestros logros. —Se giró hacia Blaise—. Blaise acaba de conseguir la semana pasada la cuenta con los Chudley Cannons. Una excelente noticia.
Hermione se giró para ver a Blaise sonriendo orgullosamente.
—Me está haciendo sonrojar, Sr. Malfoy.
Draco continuó, describiendo la semana. Ambos se reunirían con Quentin Margolis el miércoles para el proyecto de los Hombres lobo, y luego se reunirían con Corban el jueves o viernes se para discutir los próximos pasos con el Wizengamot. Mockridge tenía algunas familias de sangre pura que habían contratado a M.C.G. para llevar sus finanzas, y Wentworth estaba detrás de algunos negocios en el Callejón Diagon.
Mientras Draco continuaba, y algunos consultores conversaban con él, Hermione se dio cuenta de que estaba escuchando bastante el término "Sr. Malfoy". Era extraño. Bastante extraño para ella, pero suponía que llamarlo Malfoy era mejor que llamarlo Draco. No era como si fuesen amigos, ni nada por el estilo.
—Y por último, tengan cuidado con su correspondencia, —continuó Draco—. El artículo del Profeta realmente nos puso en el mapa, pero no toda la publicidad es buena. Ya he lidiado con cuatro Vociferadores ésta mañana.
Él se rascó la mandíbula. Ya parecía cansado y el día apenas había comenzado.
Draco los despidió, y después de que Hermione tomara sus cosas, pasó junto a Corban al salir.
—¿Le gustaron los libros a tu padre? ¿Ya se los has dado?
—Él... Bueno, me dio las gracias. —Corban sonrió—. No le gusta mucho mostrar afecto o gratitud... o instinto paternal, para ser francos... —Corban se rió mirando hacia la mesa—. Así que, le gustaron lo suficiente.
Hermione sonrió. —Eso es maravilloso. Bueno, siempre estoy disponible para más sugerencias. ¡Avísame!
—Excelente. Gracias, Hermione.
Él le sonrió y comenzó a hojear algunas notas en lugar de guardar, tal vez tendría una reunión con Draco- Malfoy. Con Malfoy.
Levantó la vista y lo encontró observándolos a ella y Corban. Draco apartó la mirada y comenzó a hojear sus notas en cuanto ella se fue.
Dio la vuelta a la puerta y se dirigió directamente hacia Blaise, que estaba apoyado contra la pared. Sonriéndole.
—¿Sí, Blaise? —escupió ella, continuando su camino por el corredor en dirección a su oficina.
—Tú y Hartford son amigos. Qué adorable. —Comenzó a seguirla—. Son como dos pequeños nerds que se volvieron atractivos al crecer.
Hermione tosió para ocultar su sonrojo, escuchándolo de espaldas. —Blaise, si tienes esa clase de intereses, no tengo ningún problema en presentártelo —soltó por sobre el hombro y atrapó al chico sonriendo burlonamente.
Dio vuelta en la esquina y sintió que todos la miraban desde sus cubículos. O tal vez sólo era Blaise, pensó, mientras Melody les sonreía ampliamente.
—Walter trajo su correo matutino hace un momento, Srta. Granger, —canturreó Melody.
—Oh, muy bien. Gracias. —Hermione continuó avanzando, esperando que Blaise se entretuviera con el escote de Melody...
—Me encanta todo esto de la Bruja Empresarial Moderna, Granger.
No había tenido suerte. Y la golpeó el hecho de que Blaise caminaba justo detrás de ella, por lo que la imagen visual que estaba comentando era…
—Gracias, Blaise. Ya vete.
Él se carcajeó cuando Hermione llegó al escritorio de Walter. Walter se puso de pie y levantó una papelera de la repisa de su cubículo.
—¿Qué es eso? —preguntó con horror.
—Tu correo, —Walter hizo una mueca. Hermione miró el interior de la papelera—. He separado todo. En el lado izquierdo del contenedor están las cartas y paquetes reales relacionados con el trabajo. Puedo revisarlo contigo más tarde, ya que encontré una carta particularmente interesante de la Sociedad Protectora de Snidgets que me gustaría discutir contigo. —Él dio un golpe al lado derecho de la papelera—. Y aquí están todas tus cartas personales, —dijo con una mueca.
—¿Cartas personales? No debería recibir correo personal aquí.
Walter arrugó la nariz. —Estoy bastante de acuerdo. Me sentí muy incómodo abriendo todo, así que tal vez podríamos probar un sistema más adecuado si esto continúa.
—¿Qué tipo de cartas personales? —Blaise se apoyó contra el cubículo de Walter, mirando con una sonrisa la papelera. Había conseguido quien sabe de dónde una taza de té.
—Bueno, algunos correos de admiradores, algunos mensajes de odio, una carta de Corazón de Bruja -aparentemente has sido elegida para la portada de la próxima semana- pero también algunas propuestas matrimoniales de solteros disponibles. —Walter puso los ojos en blanco.
—¿Propuestas matrimoniales? —Hermione frunció el ceño.
—¿En serio? —Blaise lanzó una mirada anhelante a la papelera, y se llevó la taza a los labios.
—Supongo que si recibes alguna otra carta similar en tu correo vespertino, ¿puedo tirarla? —preguntó Walter.
Hermione parpadeó, aún sin entender del todo el propósito de una propuesta matrimonial por correo a una perfecta extraña. Miró a Blaise, que sonreía con los labios alrededor de la taza, y se volvió hacia Walter, alzando una ceja. —¿Vienen con fotografías ?
Blaise escupió su té.
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Quentin Margolis había sugerido que se reunieran en una cafetería muggle en lugar de acudir a las oficinas de M.C.G. el miércoles, lo que a Hermione le pareció una extraña elección para un Hombre lobo solitario. La Manada del Bosque del Norte era un grupo pacífico, pero aparentemente tan pacífico que habían rechazado la invitación de Remus a luchar en la Batalla de Hogwarts.
Ella y Draco aparecieron en un punto de Aparición, y caminaron algunas cuadras. El silencio era... cómodo; pero aún así, Hermione lo odiaba.
—He tenido la intención de preguntarte, —comenzó, y vio a Draco girar el rostro en su dirección—, ¿qué le pasó a Tiberius Ogden? Me sorprendió mucho saber que el puesto de Relaciones con el Wizengamot estaba disponible.
—Lo rechazó.
Hermione lo miró. Los ojos de Draco recorrieron la calle mientras ambos se detenían en un cruce peatonal.
—¿Lo rechazó? Pero pensé que las cosas iban muy bien. Quiero decir, por la forma en que Noelle hablaba de ello.
Recordó a una chica borracha con cara de duendecillo enterándose de que Draco sólo la frecuentaba para llegar a su padre.
Draco guardó silencio. El semáforo cambió y él avanzó hacia la calle, colocando su mano sobre la espalda de Hermione para guiarla. Ella se ruborizó, pero intentó mantenerse concentrada.
—¿Qué te dijo cuando almorzaste con él y Noelle?
—Canceló. —Draco apretó la mandíbula—. Dijo que no tenía ningún interés en la Compañía.
Draco estaba omitiendo algo. Hermione lo estudió mientras él tomaba la manija de la puerta y la abría para que ella entrara primero a la cafetería. Hermione se detuvo en la puerta.
—¿Quieres que le escriba?
Draco la miró y sus ojos le recorrieron el rostro. —No; ya encontraremos a alguien más, Granger.
Ella frunció el ceño y entró a la cafetería. Draco había esperado que Ogden invirtiera en la Compañía, si mal no recordaba. Hubiera sido de gran ayuda… Hermione se giró hacia él. —¿Y qué tal si intento con Noelle? Creo que ambas congeniamos. Puedo averiguar cuándo regresará a casa y…
—No. —Su voz era firme y sus ojos inflexibles—. No contactes a Noelle. ¿Me entendiste, Granger?
Hermione lo miró a los ojos, tratando de descifrarlo. —De acuerdo.
Draco tragó saliva y apartó la vista, buscando entre las mesas para ver si Margolis ya estaba ahí. Hermione frunció el ceño hacia sus zapatos, -stilettos bajos, como Pansy los había llamado- y trató de pensar...
Draco y Noelle habían salido juntos un jueves y debían reunirse con Tiberius ese sábado. Entonces, en el lapso de dos días, él había desistido. ¿Qué le habría dicho Noelle a su papi?
Draco los guió hacia un área con sillones donde se podía ver a un gran hombre con barba. Margolis se puso de pie mientras se acercaban y Draco le dedicó una sonrisa tensa cuando se estrecharon la mano. Después de saludar afectuosamente a Hermione, les presentó a un segundo hombre que no había visto detrás de él en el sofá.
—Él es Mason, —anunció la voz grave.
Mientras Quentin era oscuro y cálido, Mason era recatado y frío. No se puso de pie cuando fue presentado y no hizo ningún esfuerzo por estrechar la mano de Draco o saludarlo. Parecía tener unos treinta años, aunque siempre era difícil determinar la edad de un Hombre lobo.
—¿Alguien desea que le traiga algo? ¿Quieres un café, Granger? —Preguntó Draco.
—Sí, gracias.
Quentin pidió un té y le agradeció. Mason miró a Draco de arriba abajo y pidió un té y un sándwich de jamón, acompañado de ensalada con carne. Hermione estaba completamente segura de que estaba poniendo a prueba a Draco.
A su favor, Draco ni se inmutó. Asintió y se dirigió al mostrador.
—¿Cómo está el joven Teddy? —Quentin se volvió hacia ella.
—Lo último que supe es que él y su abuela visitaron a Ron Weasley en Irlanda. —Hermione sonrió. Sus ojos se posaron en Mason, quien la miraba aburrido—. Mason, ¿conociste a Remus Lupin antes de morir?
—Sí, lo conocí.
No dijo más. Y Hermione podía escuchar la voz de Madame Michele en su cabeza hablando sobre los invitados difíciles.
—Era encantador. Uno de mis profesores favoritos en Hogwarts y un muy querido amigo, —dijo ella—. ¿Supongo que también formas parte de la Manada del Bosque del Norte?
—Sí.
Hermione miró a Quentin. Él apretó los labios y le pidió disculpas con la mirada.
Draco regresó con tres tazas de té y una de café. Hermione reprimió una sonrisa cuando lo vio malabareando sin magia con las tazas. Después colocó una tarjeta de plástico con un número en el centro de la mesa.
—Entremos de lleno al tema, ¿les parece? —dijo Quentin, inclinándose hacia adelante para apoyarse sobre sus codos. Mason se quedó reclinado contra el respaldo. Hermione metió la mano en su bolso para sacar su carpeta de presentación mientras Quentin continuaba hablando—. El Sr. Malfoy y yo tuvimos una breve reunión en diciembre. Así que entiendo los cambios en las políticas y los pasos que seguirá la Compañía. Le dije al Sr. Malfoy que lo pensaría y lo discutiría con la manada, —le hizo un gesto a Mason, quien miraba a Draco—, y que nos volveríamos a reunir.
—Excelente, —dijo Hermione, encontrando la página que necesitaba—. He redactado un cronograma prospectivo para el caso. —Sacó un cronograma para cada uno de los presentes y se los entregó—. Puedo comenzar a entrevistar a los miembros de la Manada del Bosque del Norte tan pronto empiece febrero. Mi Consultor Asociado y yo podemos ir al Bosque del Norte, y pasar ahí una o dos semanas para que ni su manada y ni sus rutinas se vean afectadas-
Mason se rió entre dientes. Hermione lo miró, pero como él no agregó nada más, continuó.
—Una vez que tengamos los testimonios de la Manada del Bosque del Norte, puedo empezar a conseguir auspiciantes para el financiamiento del caso. Como dijo el Sr. Malfoy en su reunión previa con el Sr. Margolis, su Manada no pagará por los servicios de Malfoy Consulting Group, pero esperamos que algunos representantes puedan acompañarnos a la fiesta de recaudación de fondos. Una vez que-
—Así que recaudarás dinero para la empresa de Malfoy, en base a nuestras entrevistas. —Mason miró a Hermione. No había hecho una pregunta.
—Recaudaremos dinero para su caso, en base a sus entrevistas. —Hermione frunció los labios.
—Y dime, Hermione Granger, —dijo Mason—. ¿Cuánto cuesta conseguir una audiencia en el Wizengamot?
Ella parpadeó hacia él. —Creo que la cuota de solicitud es de diez galeones.
—¿Y darás una fiestas de recaudación de fondos por diez galeones? Dios mío. Tu negocio debe estar más hundido de lo que pensaba, Malfoy. —Mason dirigió sus fríos ojos hacia Draco. Él le devolvió la mirada y se acercó al borde de su asiento.
—La recaudación de fondos cubre los costos de la investigación, el viaje al Bosque del Norte, los salarios del personal que trabaja incansablemente, el alojamiento para la Manada si eligen venir a Londres durante el juicio-
—Entonces, te doy una entrevista, te digo lo difícil que ha sido mi vida como hombre lobo y cuánto deseaba ser como los otros niños, ¿y me conseguirás un puesto en el Ministerio? ¿Es así como funciona? —preguntó Mason, retomando el tema de la política. Hermione miró a Quentin, que sorbía su té en silencio.
—No, —dijo Hermione, sintiendo que su rostro se acaloraba—. Con los testimonios de la Manada del Bosque del Norte, les daremos el derecho de ganarse un puesto en el Ministerio, si es que les interesa uno. —Sintió que su respiración se aceleraba—. Si algún Hombre lobo desea tener un trabajo estable, ésta política no permitirá que reciba ningún tipo de discriminación. También solicitaremos becas patrocinadas por el gobierno para ayudar con los gastos de los cachorros mientras estudien en Hogwarts, y se solicitará a la escuela que haga los arreglos pertinentes durante la luna llena.
Mason le sostuvo la mirada. Quentin se aclaró la garganta.
—Aprecio todo lo que has hecho, Srta. Granger, para preparar éste proyecto, y todo el trabajo que pretendes realizar en favor de la Comunidad de Hombres lobo; pero tendremos que declinar.
Hermione abrió la boca, frunciéndole el ceño a Quentin. Un pequeño sonido surgió de su garganta, antes de que pudiera decir —¿Por qué?
—Tal vez resulte más fácil para ti, Srta. Granger, que has sido el centro de atención durante toda tu vida, pero nosotros no deseamos estar bajo los reflectores por conseguir publicidad. —dijo Quentin, volviendo sus duros ojos hacia Draco.
—¿Más fácil para ella? —Hermione frunció el ceño. Volteó a ver a Draco para descubrir que se había quedado muy quieto, pero mantenía sus ojos sobre Quentin.
—Es una lástima, Sr. Margolis, —dijo Draco—. ¿Hay algo más que podamos hacer para lograr que cambie de opinión?
—¿Puedes traer de vuelta a Albus Dumbledore? —bromeó Mason. Le sonrió a Draco, sabiendo que había atestado un golpe bajo. Hermione observó cómo se dilataban sus fosas nasales, pero no hacía nada más. Mason continuó—. O tal vez puedas retroceder en el tiempo y asfixiar a Fenrir Greyback, en lugar de jugar a su lado durante todo un año.
La mandíbula de Draco se apretó, y ella sintió que podía ver el rojo nublando su visión.
Hermione volteó a ver a Mason. —No tienes idea de lo que estás diciendo. —La imagen de Greyback invadiendo su habitación flotaba frente a ella—. Malfoy no tuvo ningún tipo de relación con Fenrir Greyback que no haya sido forzado a tener-
—Realmente no te entiendo, Hermione Granger, —le siseó Mason—. Él luchó contra ti en la Batalla hace sólo dos años y ahora estás apostándolo todo por él —el Hombre lobo sonrió de lado—. El salario en Malfoy Consulting Group debe ser excelente.
La sangre de Hermione zumbaba.
—Si la memoria no me falla, Mason; tú no peleaste en mi guerra. Al menos Malfoy tuvo la decencia de elegir un bando.
La conversación se detuvo en seco. La mandíbula de Mason crujió. Escuchó a Draco respirar profundamente a su lado.
—Nos has juzgado severamente mal al Sr. Malfoy y a mí, —dijo—. Lo que estoy haciendo no es para obtener publicidad, es porque es la forma correcta de actuar. Cuando me encuentro en posición de ayudar a personas infravaloradas, hago todo lo que está en mis manos para ayudar. No es publicidad.
—Pero seguramente funciona para una excelente sesión fotográfica, —le disparó Mason, luego miró hacia Draco, sonriendo de lado—, ¿no es así, Malfoy? —Hizo un ademán frente a su rostro, como leyendo un titular—. Un gran equipo. El Sangre Pura y la Sangre Sucia.
A Hermione se le cortó la respiración. Y Draco se acercó aún más al borde de su asiento. —Cuida tus palabras, —gruñó, con voz tan grave que Hermione no estaba segura de cual de los dos era el Hombre lobo.
—Está bien. No caigamos en dramatismos, —Quentin dejó su taza té—. Mason, ¿ya terminaste?
—Oh, por favor, quédense. —Hermione se levantó y tomó su bolso—. Tu sándwich y tu ensalada están en camino —le siseó, metiendo bruscamente la carpeta en su bolso—. ¿Sabes qué, Quentin? Continuaré con éste caso porque me interesa, no porque me paguen por interesarme. Lucharemos contra ésta injusticia sin ti, y ganaremos, y celebraremos; y podrás agradecerle a Draco Malfoy cuando tus hijos tengan los mismos derechos aún siendo Hombres lobo. —Estaba hablando muy fuerte para encontrarse dentro de una cafetería muggle, lo sabía—. Vámonos, Malfoy.
Se giró y salió como una ráfaga.
No esperó a Draco. Continuó avanzando, con los tacones repicando contra el pavimento. Estaba realmente furiosa.
Claramente no habían tenido intención de trabajar con ellos y aún así asistieron a la reunión. Hermione ignoró la parte de su cerebro que le recordaba que Quentin había pretendido declinar respetuosamente en persona, puesto que Mason había sido tan deliberadamente irrespetuoso.
Tal vez resulte más fácil para ti, Srta. Granger, que has sido el centro de atención durante toda tu vida, pero nosotros no deseamos estar bajo los reflectores por conseguir publicidad.
¿Estar bajo los reflectores? Hermione resopló, sintiendo que su cabello se desprendía de los broches. Escuchó los zapatos de Draco a su espalda, mientras sus largas piernas la alcanzaban.
Caminaron en silencio, cada cruce peatonal abriéndose ante ellos. Hermione echó un vistazo al rostro de Draco al llegar a una esquina y lo descubrió frunciendo el ceño hacia el pavimento.
—Lo lamento, —dijo ella. Él la miró—. Por ellos. Lamento que no te vean como lo hago yo.
Continuaron calle abajo hasta el punto de Aparición. Después de cinco pasos, sintió que Draco se había rezagado. Hermione se detuvo y volteó a verlo. Él la miró fríamente, y ella frunció el ceño, reconociendo la misma mirada que había tenido meses atrás en su audiencia con el Wizengamot.
—No necesito tu lástima, Granger.
Hermione lo miró. Tenía la mandíbula trabada, y las manos apretadas en puño rígidamente.
—No tienes mi lástima, —le dijo—. Tienes mi respeto.
Sacudió la cabeza hacia Draco y se volteó, alcanzando el punto de Aparición primero y desapareciendo sin él.
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El almuerzo con los Hombres lobo le había amargado el día por completo. Walter intentó preguntarle cómo les había ido. Estaba segura de que sería la última persona que le haría la misma pregunta.
A las cuatro en punto, finalmente tomó un libro de su estante y comenzó a leer para acallar su mente. No le pagaban exactamente para eso, pero al parecer le pagaban demasiado de todas formas.
Llamaron a su puerta abierta y Hermione levantó la vista para ver a Wentworth sonriéndole tímidamente. —¿Una mala reunión?
—La peor. —Hermione cerró su libro—. No podían simplemente declinar, tenían que hacerlo mientras insultaban mi integridad. —miró por la ventana—. Piensan que todo el caso es un truco publicitario.
—Ya veo, —Wentworth hizo una mueca—. Bueno, hubiese sido una publicidad increíble. "Hermione Granger libera a los Hombres lobo".
El comentario la hizo fruncir el ceño. —¿Querrás decir "Malfoy Consulting Group libera a los hombres lobo"?
—Oh, no, no. Todo esto es tuyo. —Él sonrió. Hermione sabía que sólo pretendía ser amable, pero no le gustó lo que dijo después de lo que le habían dicho Quentin y Mason—. Debo admitir que tenía mis reservas respecto a trabajar con Draco Malfoy, pero el saber que estarías a bordo, realmente me influyó.
—Oh, eres muy amable, —dijo—. ¿Así que también te uniste tarde al juego?
—No tan tarde en realidad. A principios de diciembre.
Hermione parpadeó. —¿A principios de enero, querrás decir?
—No, fue a principios de diciembre. Alrededor del cumpleaños de mi esposa.
Hermione sintió un peso frío asentarse contra su pecho. —¿Entonces Draco te dijo a principios de diciembre que me uniría a M.C.G.? —intentó mantener el rostro sereno.
—Sí; me dijo que entendía mis dudas, pero que estaba seguro que esto era lo que debía hacer, y me contó quienes se habían integrado. —Él le sonrió—. Estoy seguro que tu fuiste el factor decisivo para muchas personas; tanto empleados como clientes.
Hermione se pasó la lengua por los dientes para no hablar, y torció sus labios en una sonrisa. —Bueno, gracias Wentworth. Es encantador saberlo.
Él asintió y la dejó sola.
Hermione se puso de pie, zumbando. Se acercó a la estantería para guardar su libro y fue a cerrar la puerta para poder pensar.
Draco estaba entre los cubículos, conversando con uno de los asociados de Mockridge.
¿Cómo había adivinado desde principios de diciembre que ella aceptaría? Draco ni siquiera le había propuesto unirse a M.C.G. hasta el 31 de diciembre. Y a ella ni siquiera se le había cruzado por la cabeza.
Hermione miró a Draco apoyándose contra el cubículo y poniendo los ojos en blanco ante algo que le habían dicho, sonriendo.
Pero primero le había entregado la carpeta con el caso de los Hombres lobo. A principios de diciembre. Le había intercambiado tres libros y una sonrisa por una carta de recomendación y le había entregado un portafolio lleno de notas. Notas que la persuadieron, notas que despertaron su curiosidad...
Cualquiera puede ser seducido, Granger.
Y de repente estaba de nuevo en el balcón de Malfoy, con un vestido blanco, observando a Draco mientras apoyaba su largo cuerpo contra la barandilla, diciéndole lo que ella quería hacer con el resto de su vida. Él había decidido por ella antes de que ella siquiera lo hubiera pensado.
Draco se rió de algo que dijo uno de los Asociados, y avanzó hacia su oficina, hojeando un documento. Él sintió su mirada y volteó a verla, y la saludó con un asentimiento.
Ella le devolvió la mirada.
Quentin Margolis tenía razón. Sólo que no había sido el dinero lo que la había hecho caer.
