Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.
Perdón por lo corto, pero la tarea está friendo mi cerebro.
Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.
Capítulo XV. Dudas.
El abrirse ante Elsa, le fue difícil, pero siendo sincera, Anna se sentía culpable.
Pues aunque le había dicho parte de sus inseguridades, sabía no había sido completamente sincera con ella.
El temer hacerle daño solo era una de tantas cosas que hacían nublar su mente, pues increíblemente el hecho de seguir culpándose de lo sucedido con sus padres, había pasado a segundo plano en tan solo tres días. El encontrarse a Elsa, había sido solo el comienzo.
Ni siquiera la había tratado lo suficiente como para decir sin temor que la conocía, pero estaba segura que haría lo que fuera por estar a su lado, y tan simple pensamiento le hacia estremecer, que sentido tenía pensar de esa manera, era ilógico, incluso estúpido, y lo peor era que aunque lo sabía, no podía cambiarlo. Apenas habían pasado unas cuantas horas que había golpeado al padre de Elsa hasta casi matarlo, no era como si no lo mereciera, pero aun así el haberlo hecho le hacia cuestionarse en realidad hasta que punto llegaría con tal de permanecer a lado de la rubia.
Pero antes de perderse mas en sus pensamientos, sintió como Elsa se separaba de ella.
La incertidumbre le hizo tomarla con un poco mas de fuerza de sus caderas con tal de hacerle permanecer junto a ella.
Y aunque la fuerza utilizada por la cobriza fue la suficiente como para hacerle soltar un quejido, Elsa, al sentirla tan tensa, atinó a colocar sus manos sobre las mejillas de Anna, para hacerle saber que seguía ahí junto a ella.
La rubia delineó cada una de las pecas que cubrían el rostro de la alfa, dibujando patrones sin sentido, solo para disfrutar la sensación de la piel bajo de sus dedos.
- Dioses... - Dijo tan fuerte como un suspiro, pues sentía a su piel derretirse, como si de pronto dentro suyo hubiera un fuego insaciable que comenzara a consumirla, irónicamente, las manos de Elsa eran frías.
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Después de perder la primera clase, y haber llegado a un acuerdo. Ambas llegaron a su salon.
La mayoría vieron ciertamente intrigados la escena, pues apenas era el tercer día de escuela, y no era del todo normal ver a una pareja tan pronto, mucho menos que está se comportara tan apegada.
Pues Elsa para convencer a la alfa de ir a clases, tuvo que aceptar ser abrazada por la espalda y pese a la vergüenza que sentía, el tener los brazos de Anna enredados sobre su estomago y su cabeza sobre la suya, no le era del todo incómodo, incluso debía aceptar que le era reconfortante sentirla tan cerca suyo.
Pero de pronto sintió como los brazos sobre su estomago se tensaron un poco, alzo la mirada para ver qué era lo que había causado tal acción, viendo como los otros dos alfas tenían sus miradas sobre ambas, Elsa suspiro con derrota, suponiendo que Anna no había contemplado la presencia de ambos. Queriendo acabar lo antes posible, avanzó hasta donde había un par de lugares libres, pero al querer separarse de Anna, está simplemente se sentó en una de las sillas, jalándola consigo, y haciendo que se sentara sobre sus piernas.
- Anna, esto no era parte del trato. - Reprochó.
Pero en vez de una respuesta, Anna escondió su rostro en su cuello, como si al hacerlo se librará del regaño.
Trato de levantarse, pero un brazo en su cintura le impidió cualquier movimiento. Termino por suspirar, y sacó su carpeta, tratando de ignorar las miradas sobre ella.
- Buenos día... - La profesora entro, encontrando a toda la clase viendo a dos jóvenes, el director le había hecho saber la peculiar situación que tenían entre manos, y no le fue difícil saber que la pelicobre era la alfa a la que se refería su superior, por lo que prefirió no decir nada, se aclaró la garganta, llamando la atención de la mayoría. - Buenos días, comencemos con la clase.
Y pese a querer prestar atención a la lección, el sentir la respiración de Anna contra su pulso le hizo de lo más difícil la tarea, sumado a que después de la primera mitad, la alfa se comenzó a aburrir y una forma que tuvo para pasar el tiempo fue hacerle cosquillas, la primera vez que lo hizo, Elsa tiro su pluma y soltó un pequeño grito por la sorpresa, que termino por llamar la atención del salón. Cuando estaba por regañar a la alfa, vio cómo está tenía su pluma en sus manos, ofreciéndosela junto a la sonrisa más inocente jamás antes vista, como si ella no hubiera sido la causante en primer lugar.
- No sabía que fueras tan sensible. - Le susurró al oído, ganándose una mirada de advertencia de la omega, que solo provocó que Anna sonriera.
El resto de la clase, Elsa tuvo que morderse el labio para no dejar salir ningún sonido, al sentir los dedos de Anna enterrarse en sus costados.
Afortunadamente, la profesora decidió terminar pronto la clase, e informándoles que su siguiente profesor no asistiría.
Cuando caminaron a la puerta listas para terminar el día escolar, Anna sintió como alguien tomaba su brazo, no le hizo falta voltear para ver que era Hércules el que la había detenido.
- Podemos hablar. - Dijo el joven, dejando ver que requería la atención de la alfa y no de Elsa.
Pese a la forma en que Hércules vio a Elsa, Anna supo que debía ser algo importante, pues sentía como el alfa se encontraba un poco nervioso.
- ¿Puedes adelantarte? - dijo dándole las llaves de su auto,
Y pese a que le pregunto, Elsa sabía que no había sido por completo una invitación, sino una orden, así que tomo las llaves para después comenzar a caminar.
Ambos alfas cuándo se vieron solos, no apartaron la vista del otro.
- ¿Que sucede?
Hércules metió su mano en su pantalón, y cuando la volvió a sacar, traía consigo un pedazo de papel, y se lo entregó a Anna para que lo viera.
- Esto llego hoy en la mañana. - dijo como si eso le dijera todo lo que necesitaba saber Anna.
La alfa vio en el papel una especie de flor impresa, pero ello no le decía nada.
- ¿Que se supone que es?
El joven suspiro, no podía creer que ella fuera la heredera de una de las manadas más fuertes que llegaron a haber.
- Es una invitación, o más bien un reclutamiento. - Hércules tomo el papel. - Este es el símbolo de la familia Arendelle, están llamando a todos los alfas que tienen la más mínima conexión con su manada.
La cobriza alzo una de sus cejas. - ¿Y tú manada es llamada por...?
- Uno de mis hermanos está emparejado con una omega, no se la historia completa, pero mi padre me pidió advertirles.
- Gracias.
Anna dio media vuelta no sabiendo el por qué de lo que acababa de escuchar, pero sabía quién podía tener más respuestas.
