Las semanas pasaban volando. Hoy era mi último día de clases como soltera, ya que cuando regresara en enero, seria alguien casada, faltaban dos días para la boda, mi madre estaba ya en Nueva York preparando todo, los nervios me tenían loca, pero estaba segura de lo que quería hacer.
-Bella, nos veremos en la boda-me dijo Angela con una sonrisa en el estacionamiento, ya que ella viajaría hasta mañana.
-Te esperamos ahí-le dije con una sonrisa.
Me despedí y fui a la iglesia, donde tomamos nuestras maletas, y tomamos un taxi al aeropuerto, Alice nos esperaba, hicimos todo lo necesario, esperamos y subimos al avión. Llegamos a Nueva York, donde papa nos esperaba, lo abrazamos y subimos al coche, llegamos a casa de mis padres, donde acomodamos las cosas que traíamos. A la mañana siguiente; desayune con mis padres, era feliz, hoy tendría mi ultima prueba del vestido, ya que una semana antes tuvieron que hacerle un ajuste.
-Nos vemos en un rato-le dije a Edward con una sonrisa, mientras terminaba de darle de comer a mi pequeño.
-Mucha suerte, espero que todo salga bien-dijo Edward con una sonrisa mientras le sacaba el aire a nuestro pequeño.
Nos despedimos, salí en el coche de mi madre, Alice nos esperaba en la fiesta, nos recibieron y sacaron el vestido, se veía perfecto.
-Bueno Bella, aquí esta el vestido, esperemos que ahora si quede perfecto por que ya no hay tiempo-dijo la dependiente con una sonrisa.
Fui al probador, me quedo perfecto, salí y las chicas me miraron con una sonrisa, no tenía ningún defecto, gracias a dios, me cambié y salimos con el vestido envuelto. Llegamos a casa, donde mi padre y mi prometido estaban platicando alegremente, quería saber que pasaba.
-Hola chicos, ¿qué pasa? -dije sentándome a lado de mi novio.
-Dejando unos detalles para la despedida de soltero y donde dormirá esta noche, ya que es de mala suerte que duerman en la misma casa una noche antes de la boda-dijo papa y lo mire sorprendida, no sabía que tenían planes.
-No te preocupes-dijo Edward tomando mi mano. -Solo iremos a tomar unos tragos, y mañana estaré en el altar a tiempo-me dijo seguro.
-Te amo-le dije con una sonrisa.
-Te amo-me dijo con un beso.
Comimos con mis padres entre risas, pasamos la tarde viendo películas, se cambio y se despidieron de mí, no lo vería hasta la iglesia. Cené con mi madre y mi pequeño, vimos la tele y luego me fui a dormir. A la mañana siguiente; me levante gracias a la loca de Alice, tome una ducha relajante, luego desayunamos, le di de comer a mi pequeño, que se quedo con mi padre, me dijo que mi prometido estaba bien y me mandaba saludos. Subimos al coche de mi madre, y llegamos al spa, donde enseguida nos dieron los masajes y todo para que nos relajáramos.
-Chicas, estoy tan nerviosa-dije con un temblor ligero.
-Tranquila hija, ya verás que todo saldrá bien y pronto todo pasara-dijo mama muy segura. -Es normal tener nervios, pero ya verás que, al verlo, todo quedara en el olvido.
-Gracias mama-le dije con una sonrisa.
Después de muchos tratamientos, comenzaron a arreglarnos, dios, estaba quedando hermosa. Comimos un poco de sushi, terminaron de arreglarnos, estábamos perfectas. Fuimos a casa, donde solo teníamos media hora, le di de comer a mi pequeño, que estaba desesperado, me ayudaron a ponerme mi vestido que quedo perfecto, entro mi padre con su traje, vi sus lágrimas en los ojos.
-Bella, hija estas hermosa-dijo con una sonrisa.
-Gracias-le dije con una sonrisa.
-Basta de sentimentalismo, es hora de irnos si queremos llegar a tiempo-dijo mama con una sonrisa y su hermoso vestido, traía a mi pequeño que se veía hermoso con su esmoquin.
Tomamos algunas fotos, subimos al coche de mi padre que ya tenia el ramo. Llegamos rápidamente a la iglesia, podía ver al papa Aro, dios, todo pareció más real, el fotógrafo comenzó con las fotos, mientras papa me ayudaba a salir del coche, nos acomodamos.
-Bella, estas hermosa y te puedo decir que Edward te esta esperando ansioso-dijo Aro con una sonrisa.
-Yo estoy más-le dije con una sonrisa.
Por fin entraron las damas, papa me miro con una sonrisa y comenzó la marcha nupcial, entramos y pude ver a mi chico con una sonrisa, eso hizo que hiciera lo mismo, quería correr, pero no podía. Por fin llegamos al altar, donde papa le dio mi mano a Edward.
-Quiero que la cuides, es lo mas importante que tengo-dijo papa con una sonrisa y nos abrazó a cada uno.
-Con mi vida la cuidare-dijo Edward muy seguro.
La misa comenzó como cualquier otra, dios, solo podía sonreír, mi niño estaba tranquilo con mi madre. Pasaron los padrinos, dios, temblaba cuando fue turno de Alice y Jasper los padrinos de anillos.
-Te entrego esta alianza, Isabella Marie Swam, para unirnos en sagrado matrimonio y como promesa que seré tuyo por siempre-dijo Edward y puso el anillo en mi dedo.
-Te entrego esta alianza, Edward Anthony Cullen, para unirme a ti en sagrado matrimonio y como promesa que seré tuya para siempre-le dije con una sonrisa mientras con manos temblorosas le ponía el anillo.
-Ahora, Edward Anthony Cullen, ¿aceptas como esposa a Isabella Marie Swam para ser tu esposa en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe? -dijo Aro viéndolo.
-Acepto-dijo muy seguro, sentí mis lágrimas.
-Isabella Marie Swam, ¿aceptas a Edward Anthony Cullen como tu esposo en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe?
-Acepto-dije entre lágrimas.
-Los declaro marido y mujer por el poder otorgado, que nadie ni nada los pueda separar-dijo Aro con una sonrisa. -Ahora puedes besar a la novia-dijo y Edward tomo mi cabeza y nos dimos un beso.
Volteamos y todo mundo aplaudió, nos abrazaron y más fotografías fueron tomadas con muchas personas. Salimos abrazados de la iglesia, donde nos aventaron arroz, subimos al coche de mi padre con nuestro pequeño en brazos, nada podía decir que lo que comenzó como una aventura, terminaría en este momento con un pequeño y casada a los 16, pero jamás me arrepentiré de mis decisiones, por que no puedo imaginar mi vida sin los dos.
FIN.
