Lucy

Manhattan, New York

No podía creer que el señor Dragneel tuviera la audacia de ofrecerme un contrato extendido después de la manera que me trató, no podía creer que hubiera incluido una mención de esto en cada uno de sus emails desde el día que sacó el tema.

Mientras me quedaba mirando fuera de la ventana del vehículo del trabajo, decidí que necesitaba decirle que en realidad estaba buscando otro lugar de trabajo. Que no era personal, pero que necesitaba irme a algún lugar donde realmente sería apreciada.

Y en algún lado donde él no fuera una distracción...

Al segundo que el conductor estacionó frente a Dragneel Publishing, mi teléfono vibró con su usual email mañanero.

Asunto: Lo Que Necesito Hoy.

Café. El nuevo libro de Stephen King. Los reportes para la reunión de las dos. Tu firma en el contrato de extensión de empleo.

De nada.

Natsu Dragneel
CEO, Dragneel Publishing

Suspiré. Había hecho lo mejor para evitar la última línea de todos sus pedidos de trabajo, simplemente sin abordarlo vía email o simplemente diciendo necesito más tiempo para pensarlo si sacaba el tema durante una de nuestras reuniones. Y aunque la tensión sexual entre nosotros estaba en los niveles más altos de lo que había estado antes, no podía permitir dejar que aquello nublara mi juicio.

Su autoritaria sensualidad no era una razón suficientemente buena para quedarme, y las probabilidades de que tuviéramos sexo eran escasas. (No es que tener sexo con él era una razón suficientemente buena para quedarme tampoco.)

Después de asegurar una copia del libro más nuevo de Stephen King de Barnes & Noble y una taza de su caro café favorito, corrí dentro del edificio y me dirigí hacia su oficina.

Golpeé su puerta cinco veces y esperé su familiar ¿Sí?, antes de abrir la puerta.

Al segundo que entré, sentí sus profundos ojos marrones mirando cada movimiento mío, y traté de no hacer contacto visual mientras me acercaba y ponía el libro y el café en su escritorio.

¿Tiene algo en mente, señorita Heartfilia? —Esperó a que lo mirara ,y finalmente me rendí—. ¿Hay alguna razón en particular de por qué está mascullando en este momento?

No, señor Dragneel. Es solo que… —Decidí ser honesta, para finalmente terminar con esto—. No estoy interesada en firmar el contrato de extensión.

Levantó su ceja.

¿Te refieres a ahora, o jamás?

Jamás. —Retrocedí, esperando su reacción, pero no hubo ninguna. Su rostro permaneció estoico y simplemente tomó su café y tomó un largo sorbo.

Bastante justo —dijo—. Gracias por decírmelo. Después de que se instales en su oficina, necesito que recoja mi ropa de Midtown. Debería haber quince trajes y veinte camisetas a mi nombre.

¿Qué demonios?

¿Quiere que recoja algo más?

En absoluto.

Forcé una sonrisa y me dirigí hacia la puerta.

Gracias por ser comprensivo sobre el contrato, señor Dragneel.

Cuando quiera, señorita Heartfilia.

Dejé su oficina y tomé los escalones por mi cuenta, rápidamente imprimiendo los reportes de para las dos así podría guardar tiempo, ya que tengo una nueva misión de ropa. Mientras estaba engrapando el primer set de hojas, mi teléfono vibró con un nuevo email de él.

Asunto: Algo Más que Necesito Hoy.

Mi Jaguar necesita ser lavado. Llévalo al lugar que me gusta en Nueva Jersey, a diez millas pasando el puente.

Natsu Dragneel
CEO, Dragneel Publishing

¿Está hablando en serio?

Dejé caer los reportes al piso, apenas teniendo una chance para releer el mensaje para ver si mis ojos estaban jugándome bromas o no, porque me envió otro email.

Asunto: Y También...

Olvidé recoger un reloj en particular que ordené hace semanas de camino al trabajo esta mañana. Tendrás que hacer fila en Audemars Piguet en la Calle 57th al mediodía para asegurarte de que lo reciba hoy.

Natsu Dragneel
CEO, Dragneel Publishing

Cerré de un portazo para evitar gritar. Caminé de un lado a otro algunas veces antes de responderle con un seco Ok. Luego me dirigí al aparcamiento privado.

Tomé las llaves de la caja de seguridad y traté lo mejor para no pensar en él usándolos para dejar rasguños mayores contra su coche, y rápidamente me deslicé detrás del volante. En lugar de dirigirme inmediatamente a la tintorería, llevé su Jaguar a un paseo de media hora primero.

Me tomé mi tiempo en manejar por las calles de la ciudad, deteniéndome por café de diez dólares y cargando cinco copas por mérito de su tarjeta cada vez. Divisé una hermosa bufanda de cachemira a través de un escaparate en Macy's y corrí dentro para comprarlo en todos los veinticinco colores.

De camino afuera, noté una nueva línea de moda en la tienda cercana de lencería, así que tomé su preciosa tarjeta de crédito y compré diez conjuntos de bragas y sostenes caros.

Que le den...

Todavía sintiéndome insensata y mucho menos profesional de lo que me había sentido en mi vida, recogí su ropa y la arrojé en el asiento trasero. Manejé por el Puente George Washington y me senté en la parte de atrás de una cafetería por media hora.

Revisé mi email y vi que mi jefe bastardo me había mandado un correo otra vez.

Asunto: Tiempo.

Me rehúso a creer que toma de tres horas a cuatro recoger una orden de trajes y un reloj. Incluso considerando que lleve a lavar mi carro, debería estar de vuelta aquí ahora.

Natsu Dragneel
CEO, Dragneel Publishing

Inmediatamente lo borré y noté que había varios otros emails nuevos en mi bandeja de entrada. Emails que deverdad quería ver.

Apple, Microsoft, y Amazon enviaron mensajes, todos positivos y personales que todo se leía como: ¡Felicidades! ¡Lo has logrado hasta la ronda final de entrevistas! Simplemente necesitamos verificar su información y referencias. Más tarde, haremos una decisión interna detrás de puertas cerradas.

Casi salté de mi asiento, gritando por mi libertad pendiente. Sabía que no había manera en el infierno que no recibiría una oferta formal de al menos uno de esos trabajos, y ya que todavía estaba esperando escuchar de los veinte más, me sentía más animada de lo que me sentí en mi vida. Me sentía como si pudiera renunciar de Dragneel Publishing justo ahora y dejaría el Jaguar de Natsu en medio de Nueva Jersey parque lo encuentre por sí mismo mañana.

Tomó todo de un minuto para mí darme cuenta que no era así de atrevida. Eso, y que necesitaba una manera de regresar a la Cuidad de Nueva York.

Molesta, descargué toda mi frustración en un largo y ridículo email para Levy, y por su aviso previo, lo borré al segundo que golpeé enviar.

Asunto: Mi jefe.

¿Ya te he dicho hoy que odio a mi jefe? Sexy como el infierno o no, este pretencioso y arrogante ESTÚPIDO me pidió que recoja su ropa al segundo que atravesé la puerta. Luego me dijo que necesitaba llevar su Jaguar a un lavado de autos que estaba dieciséis kilómetros fuera de la ciudad, pero solo después de que necesitara estar en una fila sin fin para comprar una especie de reloj limitado de cientos de dólares.

Honestamente no puedo esperar a ver la mirada en su rostro dentro de dos meses cuando le diga que renunciaré a su compañía y que puede besar mi trasero. BESAR. MI. TRASERO.

Todas esas antiguas fantasías sobre él besándome con su "boca perfecta" o inclinándome sobre mi escritorio y llenándome con su polla ya terminaron. TERMINARON.

Tú mejor amiga,

Lucy.

PD: Por favor dime que tu día va mejor que el mío…

Lucy

Manhattan, New York

Me desplomé en la silla de mi oficina minutos después de devolver el Jaguar del señor Dragneel al garaje. Sin embargo, no me molesté entregar nada de su limpieza en seco. Si quería esos trajes, podía bajar al garaje y cogerlos él mismo.

Ahora, más que nunca, había una gran parte de mí que quería empacar todas mis cosas y nunca volver. Sin embargo, sabía que no podía dejar este lugar sin primero decirle personalmente que se jodiera.

Había ganado más que eso. Cuando finalmente dejé ir suficiente rabia, cogí mi teléfono de escritorio y marqué el número de Levy.

¡Hola! —respondió en el primer tono—. ¿Te sientes mejor?

No, en absoluto. —Suspiré—. No sé si voy aguantar dos meses más, Levy. Realmente no lo sé.

Puedes hacer esto —dijo—. Este es sólo un mal día y estoy segura de que cuando llegues a casa más tarde te sentirás diferente. No dejes que te llegue. —Hubo un sonido repentino y fuerte en su trasfondo—.¡Ugh! Déjame volver a llamarte, Lucy. Los vecinos están siendo ridículos con su música hoy.

Terminó la llamada antes de que pudiera decir adiós, y escuché un ping en mi bandeja de entrada segundos más tarde, sabiendo que me había enviado uno de sus habituales "Mantén la Calma" correos electrónicos.

Abrí mi email esperando ver algo inspirador, pero en el segundo vi la línea de asunto y el remitente mi mandíbula cayó al suelo.

Asunto: Re: Mi jefe.

No, no me has dicho que odias a tu "jefe" hoy, pero viendo que me has enviado este correo directamente, lo sé ahora...

Sí, te pedí que recogieras mi ropa al segundo en que llegaste a trabajar hoy (¿Dónde está?) Y te dije que llevaras mi Jaguar a un lavado de autos y que recogieras mi reloj de miles dedólares. (Gracias por tomarte cinco horas para hacer algo que podía ser logrado en dos).

No tienes que esperar dos meses para ver la mirada en mi rostro cuando me digas que renunciarás. Estoy de pie fuera de tu oficina en este mismo instante. (Abre la puerta).

Sin comentarios sobre tus "fantasías", aunque dudo que "terminen".

Tu jefe,

Natsu.

PD: Sí. Definitivamente mi día va mucho mejor que el tuyo...

¡Oh. Mi. Jodido. Dios!

Sentí que todo el color se desprendía de mi cara, y juro que no respiré durante más de un minuto.

Negué en absoluta incredulidad, rehusándome a aceptar que le había enviado mi discurso a él en vez de Levy. Actualicé la pantalla de mi computadora una y otra vez, esperando que fuera algún tipo de broma.

Un golpe fuerte y repentino llegó a la puerta y mi corazón casi se cayó de mi pecho, pero no me levanté. No hice un solo movimiento.

El golpe llegó de nuevo, mucho más fuerte esta vez, y oí su voz.

¿Señorita Heartfilia? —llamó de nuevo.

Me levanté despacio de mi escritorio y miré hacia afuera por la mirilla. El señor Dragneel estaba mirando hacia su reloj, su cara todavía imposiblemente perfecta y sin defectos. Sus labios apretados en una enojada línea plana. Levantó la mirada de su reloj y miró a través de la mirilla, dejando que sus ojos se encontraran con los míos.

Salté de la puerta y pensé en mis opciones. Podía abrir y escuchar todo lo que tenía que decir, o podía salir por la puerta de salida de mi oficina. Fue una obviedad.

Cogí mi abrigo, mi computadora portátil y apagué mi ordenador. Entonces salí corriendo por el portón lateral y tomé el ascensor hasta abajo donde mi coche asignado estaba esperando.

Mi conductor me miró sospechosamente mientras literalmente corría por el garaje, pero no protestó cuando le rogué que se diera prisa y me llevara a casa.

No esperé a que abriera la puerta para mí o me deseara un buen día cuando llegamos. Prácticamente salté del coche y corrí directamente a mi edificio, yendo derecho hacia el lugar de Levy.

¿Levy? —llamé a su puerta—. ¡Levy!

¡Ya voy! —Abrió inmediatamente y me tiró dentro—. No hay necesidad de golpear en mi puerta así, Lucy. ¿Qué demonios te pasa?

Creo que me han despedido.

¿Qué? ¿Por qué piensas que te han despedido? O lo hizo o no lo hizo.

De acuerdo, de acuerdo. No me han despedido todavía, pero estoy bastante segura de que me va a despedir. Definitivamente va a despedirme. Oh Dios, oh Dios, oh Dios...

Lucy, baja la velocidad. —Puso sus manos en mis hombros—.Habla nuestro idioma, lentamente. Muy lentamente.

Le envié accidentalmente uno de mis correos electrónicos donde me quejaba, uno donde me quejaba y era cien por ciento para ti.

¿Era peor que la que me enviaste ayer por la mañana?

Mucho peor. Le mencioné mis fantasías sobre su polla en este... lo llamé un idiota y le dije que solía querer que me doblara sobre su escritorio.

El rostro de Levy se puso rojo también, y abrió la boca para decir algo, pero el sonido de mi teléfono sonando nos llamó la atención. Lo saqué de mi bolsillo y casi lo dejé caer al ver el nombre del señor Dragneel en mi pantalla. Sin saber qué hacer, lo arrojé al sofá.

¿Es él? —preguntó Levy. Sólo podía asentir—. ¿Planeas contestar?

No. —Lo miré fijamente hasta que fue al buzón de voz. Pero entonces volvió a sonar. Y otra vez.

Rodando los ojos, Levy cogió mi teléfono y presionó "responder" antes de arrojármelo a mí.

¿Hola? —hablé, mi voz era básicamente un susurro.

Hola, señorita Heartfilia. —El sonido de mi nombre cayendo de su boca me hizo sentarme—. ¿La atrapé en un mal momento?

Sacudí la cabeza como si pudiera verme.

¿Está ahí, señorita Heartfilia? —Su voz profunda envió calor a través de mi cuerpo—. ¿La atrapé en un mal momento?

Realmente no...

Bueno. ¿Dónde está ahora mismo?

Oh, um... —Miré a Levy por ayuda, pero ella estaba sonriendo, como si esta mierda fuera realmente divertida—. Acabo de correr hacia la sala de copias.

¿Así que aún está en el edificio?

Podría decir eso.

Le vi en su auto de la ciudad hace media hora. —Había una sonrisa en su voz—. Definitivamente no está en el edificio ahora mismo.

Sí, bueno... ¿Hay algo que necesite de mí ahora mismo?

En realidad —dijo, su voz aún más profunda, más sexy—, fui a su oficina esta tarde porque tenía que discutir algo privado y muy importante que nos incube, pero la perdí de alguna manera. Así que, necesito que vaya al trabajo una hora antes mañana para poder tener esta conversación privada e importante. ¿Puede hacer eso?

Asentí, ligeramente encendida por la forma en que había dicho la

palabra «privado».

Señorita Heartfilia —repitió—. ¿Puede hacer eso?

Sí...

Bueno. La veré por la mañana. —Terminó la llamada, y una copa de vino fue empujada inmediatamente en mi mano a través de Levy.

Mierda. Mierda. Mierda...

Ella intentó hacer lo mejor para distraerme del error épico de hoy haciéndome ver los espectáculos terribles de Netflix y dejándome estar en su sofá por horas, pero era inútil.

Me desperté dos veces en el medio de la noche, esperando que todo esto fuera algún tipo de mal sueño. Y por un momento, parecía que realmente lo era, hasta que revisé mi teléfono y vi que el señor Dragneel me había enviado un mensaje minutos antes de la medianoche.

Asunto: Mañana.

Llegue una hora antes de lo normal. No lo olvide. (Yo no lo haré.)

Natsu Dragneel

CEO, Dragneel Publishing