Este fic participa en la campaña "Fickers unidas para llevar al canon hasta la cima", perteneciente a la página de Facebook ´´Estrellas de la biblioteca prohibida´´, tambiénparticipa en la campaña "Escribir para nosotras es una pasión, compartir nuestros fics llena el corazón", perteneciente al grupo de Facebook La Flor del Demonio.


Capítulo 6

Rin despertó a la mañana siguiente debido a la insistencia de Sesshoumaru, ella ronroneó como respuesta, se sentía muy a gusto como para querer levantarse.

—Aunque me gustaría tenerte en la cama todo el día, supongo que debes ir a trabajar —le dijo al oído ocasionando que quedara sentada en la cama en un segundo. Sus músculos resintieron el brusco movimiento.

—¿Qué hora es? —preguntó aun aturdida.

—Las seis. —Suspiró aliviada al escucharlo, tenía tiempo para darse un baño y arreglarse.

Notó que Sesshoumaru, aun cuando estaba en la cama, ya se había puesto los monos de dormir y también parecía haber pasado ya por el baño. En la cama no había rastro de los juguetes que usaron durante la noche, de modo que suponía que él tenía rato despierto.

Sin perder más tiempo se levantó de la cama y fue hasta el baño, cepilló sus dientes e hizo sus necesidades fisiológicas, pasó entonces a tomar una ducha. Sentía una ligera molestia en el interior de los muslos y también las piernas tensas al estirarse. Después de la pasada noche no era para menos, pensó. Fue una noche intensa y muy placentera, por supuesto.

Para cuando terminó su baño y volvió a la habitación se sorprendió de no ver a Sesshoumaru, sin prestarle mucha atención comenzó a vestirse y así prepararse para ir a su trabajo. Al terminar salió y le llegó el aroma del café recién hecho, caminó hasta la cocina y allí encontró a Sesshoumaru con una taza de humeante café en la mano. Por un segundo se le olvidó respirar y simplemente lo admiró allí, vestido solo con el mono de dormir y tomando su café, la escena se le hizo tan íntima y a la vez familiar.

—Ten, come algo —indicó él al señalar el plato que estaba en el desayunador junto a otra taza de café. Él se había tomado la molestia de prepararle el desayuno y no podía estar más que sorprendida.

—No tuviste que haberte molestado, suelo desayunar cereal —informó, no quería que él se sintiera obligado a nada.

—Ya lo he hecho —se encogió de hombros—. Ahora come, debes recuperar energía. —Quizás fueron ideas suyas, pero le pareció ver una media sonrisa en su rostro y no pudo evitar sonrojarse.

Se acercó al desayunador y se sentó en la única silla allí dispuesta, tomó la taza de café y notó como él lo había preparado a su gusto, la verdad era que no solía beber café negro, solo con algo de leche o crema y que él lo hubiese notado le emocionaba de cierta manera, bebió un sorbo y le pareció delicioso. Pasó a comer lo que le había servido, tan solo se trataba de pan tostado y jamón, algo totalmente básico, pero lo que verdaderamente importaba era la intención de él.

—¿A qué hora sales del trabajo? —preguntó él.

—A las seis, ¿por qué?

—Pensé que podríamos ir a dar un paseo. Dicen que Londres es una ciudad hermosa.

Ella no pudo evitar verlo sorprendida, no esperaba que él ofreciera algo como eso.

—¿Qué hay de tu trabajo? —se atrevió a preguntar, después de todo pensaba que por eso había ido hasta allá.

—Me he tomado unas vacaciones. —Esa revelación la impactó aún más, desde que conocía a Sesshoumaru él nunca se había tomado vacaciones.

Antes de poder hacer más preguntas Sesshoumaru se disculpó para ir a la habitación. Ella terminó su desayuno y fue a buscar su bolso, revisó que su teléfono tuviese algo de carga y cuando se dirigía a la habitación para despedirse de Sesshoumaru, él venia de regreso y para su incredulidad se había cambiado. No llevaba ninguno de sus habituales trajes, por el contrario, llevaba jeans y una camisa blanca de manga corto. Tragó en seco al verlo, ¿era posible que a ese hombre algo se le viera mal?

—¿Adónde vas?

—Te llevaré al trabajo si no te molesta, luego pasare a comprar un par de cosas.

—No debes molestarte, tomare un taxi —se apresuró a decir.

—Ya he alquilado un coche, y sería un desperdicio solo tenerlo estacionado. Además, así podré ir a buscarte.

Sin darle tiempo a refutar lo vio dirigirse a la puerta e instarla a seguirlo, ella lo hizo de inmediato. Al llegar al ascensor se toparon con su vecino Edgar, la saludó con confianza y ella le respondió, una vez estuvieron en el elevador sintió los brazos de Sesshoumaru rodearle la cintura y darle un inesperado beso en la mejilla. Ella se quedó pasmada de la sorpresa del acto. ¿Quién era ese hombre?

Una vez en el auto él le preguntó la dirección de su trabajo y al ella responder añadió la dirección en el GPS y encendió el motor. Sesshoumaru no dijo nada por lo sucedido en el ascensor y ella tampoco lo haría. Él condujo en silencio y ella pensó que seguía sin entenderlo.

Si las intenciones de él eran que ella aceptase casarse, no la empujaba a eso, sabía que quizás si él no la hubiese despertado ella hubiese seguido de largo y llegado tarde al trabajo, o él incluso pudo haber intentado retenerla para impedir que fuese, por el contrario, allí estaba, llevándola al trabajo como si fuese lo más normal.

Una vez llegaron él estacionó el auto y se despidió de ella con un beso y asegurándole que pasaría a buscarla en la tarde. Ella solo pudo asentir y salir del auto con las piernas temblorosas. Definitivamente no sabía cuáles eran las intenciones de Sesshoumaru, pero una cosa era segura, todo su ser se estaba viendo alterado.

Al estar dentro de la compañía y mientras iba camino a su oficina, sacó su teléfono y buscó el chat con Kagome.

-Me has traicionado.

Fue la simple oración que le escribió a su amiga. La respuesta no se hizo esperar.

-Si estoy en lo correcto me lo agradecerás.

Y enviaba el Emoji del angelito. Rin negó, su amiga no tenía corrección.


El resto de la semana estuvo llena de emociones para Rin. Sesshoumaru se quedó en el apartamento cumpliendo su promesa de no marcharse, pero seguía sin mencionar nada acerca del matrimonio y eso la aliviaba. Él la llevaba al trabajo, la iba a buscar y después paseaban por algún lugar, comían fuera, y al llegar al departamento le hacía el amor. Sentía que algo había cambiado, y ya no podía considerar que sus encuentros se tratasen de solo sexo.

No podía negar que se sentía bien, que esa semana se hubiese sentido especial, y en ese momento sentía que no tenía que envidiar a sus amigas. Pero también sabía que aquello no duraría demasiado, en algún momento Sesshoumaru tendría que volver a su demandante trabajo y aquello terminaría Y no quería eso. Quería, necesitaba, algo real.

Salió de sus pensamientos al llegar a la sala de reuniones, ese día se había programado una reunión para definir algunos cambios que se llevarían a cabo tras la muerte del CEO en Japón.

El curso de la reunión no pudo más que dejarla sorprendida. Le estaban ofreciendo el cargo a ella, dándole la oportunidad de regresar a Japón.

—Yamato te refirió con nosotros porque confiaba en tus habilidades, y tenía razón —habló el vicepresidente—. Y aunque nos agrade tenerte en nuestro equipo creemos que podrías liderar mejor en Japón, conoces al equipo, tienes su confianza y sabes todos los protocolos. Además, estamos seguros que es lo que Yamato hubiese querido. Tenía plena confianza en ti.

Por supuesto se sentía halagada ante tales palabras y en la confianza, pero, aunque pudiese resultar una decisión fácil no lo era. Era cierto que, si aceptaba, podría regresar y estar cerca de su abuela y amigas de nuevo, pero por otro lado estaba Sesshoumaru, no estaba segura de que si ella regresara a Japón él seguiría interesado en casarse o, por el contrario, desistiría y volviesen a esa falsa relación.

—Pensamos que te emocionaría la idea, ya que podrás regresar a tu país —añadió ahora el presidente al ver que ella no decía nada.

—Claro que me emociona, es solo que me tomó por sorpresa —admitió—. ¿Podría pensarlo durante el fin de semana?

—Por supuesto, y debemos aclarar que si bien decides marcharte, o quedarte con nosotros estaremos encantados.

Rin asintió y les agradeció. Minutos después dieron por terminada la reunión y ella regresó a su oficina, tenía muchas cosas que pensar.

El viernes no pudo darle muchas vueltas al asunto, según lo planeado salió con Sesshoumaru y al llegar a casa hicieron el amor hasta caer dormidos. Pero ese día sí que estaba analizando la situación.

Vio a Sesshoumaru moverse en la cocina con soltura, le había dicho que prepararía el almuerzo, cosa que la sorprendió pues no sabía que supiese cocinar.

La verdad era que muchas de las cosas que él había hecho esa semana la tomaron por sorpresa. Quería hablarle acerca de la posibilidad de regresar a Japon, pero se detenía por creer que al hacerlo él cambiaria su actitud. Era posible que una vez de regreso él volviese a hundirse en su trabajo y entonces perdiesen esa conexión que habían logrado.

Las atenciones que él le brindó esa semana le habían alborotado las emociones, admitía que se sentía bastante bien poder conversar con él diariamente, y dormir todas las noches en sus brazos después de hacer el amor, pero todo eso le hacía desear más. Y por eso sentía un miedo terrible, no quería salir de la pequeña burbuja que se había creado a su alrededor.

—Hey, Rin —la voz de Sesshoumaru la sacó de sus pensamientos, él se había acercado hasta ella y ni siquiera lo había sentido—, ¿estás bien?

—Eh, si —respondió sacudiendo la cabeza—. Solo estoy pensando en algo que pasó en el trabajo —admitió a medias. Sesshoumaru la vio como si estudiase su respuesta, por suerte pareció aceptarla.

—La comida ya está servida —anunció al señalar la comida dispuesta en el comedor.

Rin asintió y lo siguió al desayunador. Comieron en silencio y sin prisa al terminar fue él quien se ocupó de recoger todo, una vez que terminó le preguntó si quería ver alguna película en la televisión. Y de nuevo la sorprendía, pensó que, por el contrario, le pediría ir a la cama.

Ella aceptó la sugerencia, y él le dijo que escogiera la película. Una vez escogió una que iba comenzando se acomodaron en el sofá quedando ella entre las piernas extendidas de él y recostándose en su pecho. No pudo evitar soltar un suspiró ante la sensación que le embargaba al estar así, solo entre sus brazos.

Mentiría al decir que le prestó atención a la película, sus divagaciones la distraían demasiado. Sintió que Sesshoumaru le daba un beso en el cabello y no pudo evitar sobresaltarse.

—Estas demasiado tensa —notó él—. Vamos a hacer que te relajes un poco —informó cuando ya se levantaba del sofá con ella en brazos para llevarla a la habitación, por supuesto ella pensó que él se refería a tener sexo, pero volvió a sorprenderla al llevarla directo al baño.

Cuando la dejó en el suelo le dijo que se desvistiera mientras él se ocupaba de llenar la bañera, al verlo ocupado en la faena aprovechó para usar el lavabo. Al verlo allí, preparándole un baño hizo que su corazón diese un vuelco, y no pudo evitar volver a sentir miedo, no quería sentir eso, no quería enamorarse. Error, no quería admitir que ya se había enamorado de él, y que sentía un miedo enorme al saber que él no le correspondía.

Porque no era ninguna tonta, sabía que por muchas atenciones que le hubiese brindado esa semana, lo que él sentía no podía tratarse de amor ¿o sí? No, no podía serlo. Sesshoumaru no era la clase de hombre que se enamoran. Y eso era algo que había sabido desde que comenzaron a frecuentarse, él no era un hombre hogareño. No, él prefería la libertad, y por eso estaba segura que un matrimonio entre ellos no podría funcionar.

Una vez la bañera estuvo llena Sesshoumaru volvió a tomarla en brazos y la sumergió en el agua perfumada. Ella se dejó envolver por el dulce aroma y la sensación de las burbujas, él la hundió por completo en el agua para mojar su cabello y luego comenzó a lavarlo con su loción. Rin se dejó hacer.

Sesshoumaru se ocupó de lavar el cabello de Rin con cuidado, y al terminar se encargó de ofrecerle un suave masaje en los hombros siguiendo en la parte baja de la espalda. Rin gemía y suspiraba mientras sus manos la recorrían, y aunque el sonido se le hacía muy tentador su objetivo no era sexual, tan solo quería que ella se relajara y se desprendiera de lo que la atormentaba desde el día anterior según había notado.

Aunque antes ya hubiese aceptado que sentía por ella algo más que ferviente pasión, esa semana había logrado reafirmar sus deseos de tenerla a su lado, no solo en su cama, también en su vida.

Se encargaba de enjabonar las piernas de Rin cuando notó que ella se recostó a la bañera con los ojos cerrados, parecía que el baño había hecho efecto y ella logró relajarse. Se acercó a ella para depositarle un beso en la frente, Rin se le antojaba exquisitamente dulce.

—Realmente podría pensar que te preocupas por mí —soltó ella de repente.

Sesshoumaru la miró extrañado ¿Cómo podía ella dudarlo?

—Siempre me he preocupado por ti, desde aquella primera noche en el bar —confesó. Rin abrió los ojos para verlo, atenta—. Y hasta este momento, eres lo más valioso que he tenido jamás.

Rin dejó de verlo y fijó su atención en la espuma sobre al agua, no parecía creerle.

—¿Qué sucede? —preguntó al verla suspirar.

—Cuando actúas de esta forma me haces desear que… —calló de pronto. Cerca estuvo de decirle lo mucho que quería que su relación fuese real.

—Puedes tenerlo —afirmó él, como si hubiese escuchado sus pensamientos.

—¿Qué?

—Lo que tanto deseas, puedes tenerlo si aceptas casarte conmigo.

—Ni siquiera sabes que es lo que deseo —le reprochó.

—¿Y qué es?

Rin dudó antes de responder, si se abría a él ya no habría marcha atrás. Lo vio a los ojos y supo que él esperaba su respuesta.

—Me han ofrecido el cargo de CEO en Japón —decidió revelar en lugar de responder directamente la pregunta.

—¿Y eso está mal?

—No, es una buena noticia, es solo que… —suspiró y lo vio de nuevo a los ojos, no pudo encontrar algún indicio de que él quisiera presionarla después de saberlo. Puede que le resultase un alivio— No quiero volver a lo mismo, Sesshoumaru. Ya no puedo seguir con un par de encuentros cuando estas libre de tu trabajo, yo… —calló de nuevo para intentar calmar todas las emociones que pedían salir— Esta semana ha sido maravillosa, pero seamos sinceros, una vez en Japón tu volverás a tu trabajo, y yo me quedare esperando que puedas hacer tiempo para vernos. Y esa no es la forma en que quiero pasar mi vida, y mucho menos es la manera correcta de llevar un matrimonio.

—Tienes razón —admitió él solícito.

—Entonces ¿estás de acuerdo en que lo mejor es terminar? —preguntó con un nudo en el estómago.

—Por supuesto que no —respondió en el acto.

Rin no supo si reír o llorar por la frustración, él le daba la razón, pero no daba su brazo a torcer.

—Esto no funcionara, Sesshoumaru —dijo ahora sin atreverse a verlo a los ojos—, quizás para ti resulte bien mantener una relación con encuentros esporádicos, pero no para mí, ya no —se obligó a callarse antes de decir que lo que necesitaba era que él la amase.

—¿Quieres saber qué es lo que creo? —ella negó, pero aun así él siguió hablando— Que tienes miedo, miedo a admitir que lo hay entre nosotros es real.

Rin lo miró incrédula.

—No, yo… yo… —tartamudeó.

—Lo diré ahora, y espero que quede claro. —Le tomó el rostro entre las manos para verla directamente a los ojos—. Esto es real, y lo admito, también sentí recelo al darme cuenta de lo que eso significaba, no quise aceptarlo.

—Entonces, ¿por qué quieres casarte conmigo?

—Ya te lo he dicho, eres lo más valioso que he tenido, lo más importante en mi vida. Es la primera vez que siento algo así por alguien. —Ella no podía creer lo que escuchaba—. Y por supuesto que no volveríamos a lo que teníamos antes, tampoco es suficiente para mí. Me han ofrecido otro cargo en la empresa y lo he tomado, será más trabajo de oficina, pero no tendré que viajar, al menos no con tanta frecuencia.

—¿Qué? —él soltó eso tan sorpresivamente que la dejó aturdida, ¿hablaba en serio?

—Nunca vi ninguna de mis relaciones pasadas como cosas a largo plazo, pero contigo es diferente. Y no negaré que al principio pensé que después de uno o dos años, buscaríamos a otras personas —rozó sus labios contra los suyos—, pero siento cosas por ti que no he sentido por nadie más. Nunca. —Se mantenía viéndola directamente a los ojos—. Rin, estoy dispuesto a cualquier cosa para que nuestro matrimonio funcione, y quizás no pueda quererte de la forma en que tu quieres, pero te voy a querer en la mayor medida que pueda —aseguró con voz firme.

Sin poder evitarlo los ojos de Rin se cristalizaron, dejando recorrer lagrimas por sus mejillas. ¿Eso estaba pasando realmente? ¿Sesshoumaru se le había confesado? Porque, aunque no mencionó la palabra amor, la fuerza del sentimiento era obvia.

En lugar de responder se atrevió se extender sus brazos y rodear el cuello de Sesshoumaru para luego besarlo.

—Rin. —Ella lo calló con otro beso.

—Hazme el amor —le pidió con esas palabras por primera vez—. Demuéstrame lo que sientes —lo vio a los ojos y podría jurar que más allá de la pasión había algo de ternura en su mirada. Había amor.

Él la hizo salir de la bañera y tomó una toalla para secarla mientras ella comenzaba a quitarle la ropa, en cuanto logró su objetivo lo instó a ir hasta la cama, ¿Qué importaba si aún tenía el cabello mojado? Quería estar con él, quería dejarse amar a su manera.

Llegaron a la cama en medio de besos y él la depositó con infinita ternura. Sintió como le recorría los muslos con una mano, haciendo que los separase, y así poder acariciar su centro. Ella, por supuesto, no dio resistencia y se abrió a él.

—Oh, sí. Ya estés mojada, pequeña traviesa —dijo Sesshoumaru en un tono insinuante.

Enterró la cara en su pecho, avergonzada de sus palabras.

—Tú me pones así, Sessh, solo tu. Siempre —admitió.

Sintió la sonrisa de él cuando besaba su pecho. Pronto las hábiles manos de Sesshoumaru estaban tocándola y jugando con ella. Con un toque suave, removió la piel que cubría su clítoris y comenzó a frotar la protuberancia que rápidamente comenzó a crecer. Rin se estremeció y se mordió el labio, él hacía magia con las manos.

Él tomó un pezón en la boca, mordiéndolo con suavidad y lamiéndolo con su lengua. Rin no podía creer cuán excitada estaba, se sentía arder, mucho más que veces anteriores, ¿era acaso por qué ahora conocía los sentimientos de él?

No pudiendo quedarse como una simple espectadora comenzó a recorrer el cuerpo masculino con sus manos, descendió desde el pecho hasta el turgente miembro, ya preparado para ella.

Él buscó su boca para besarla y ella se entregó al ardiente beso. Movió sus caderas buscando la tan necesitada unión. Y sin dejar de besarla Sesshoumaru arremetió contra ella y no pudo hacer nada más que aferrarse a él, pasándole los brazos por el cuello.

La embistió una y otra vez hasta llevarla al borde y llegó a pensar que nunca se detendría, y ciertamente no le desagradaba la idea, él la llenaba tanto, de tantas maneras. Pronto comenzó a sentir que alcanzaba la cima, pero él se retiró, y comenzó a mover solo la punta de su pene dentro y fuera de ella, torturándola. Luego comenzó de nuevo con las poderosas embestidas. Poco después volvía a torturarla, dejándola justo al borde.

—Por favor —suplicó con voz entrecortada—, Sessh. —Necesitaba que él le llevara al orgasmo.

—Lleguemos juntos —le susurró con voz ronca al volverla a penetrar con fuerza, una, dos, tres poderosas embestidas más y se corrieron juntos—. Eres mía —murmuró en su oído antes de llevarla al orgasmo y llenarla con su simiente.

Rin necesitó un par de segundos para procesar sus palabras, le resultaban tan familiares. Aun con sus cuerpos sudando y temblando presas del éxtasis se atrevió a hablar.

—Eso fue lo que me dijiste —musitó con asombro. Todo aquel tiempo se había preguntado qué era eso que él le había dicho aquella primera noche, y ahora lo entendía.

—¿Qué? —Sesshoumaru parecía confundido y salió de ella ocasionándole más espasmos.

Ella sonrió y negó, tal parecía que lo había dicho de forma inconsciente, tal como la primera vez que estuvieron juntos. Sesshoumaru se dejó caer en la cama y ella de inmediato se acurrucó a su lado.

Él la recibió con gusto y comenzó a acariciarle la espalda de forma descuidada. Se sentía tan bien entre sus brazos.

—¿Por qué te me acercaste aquella noche en el bar? —preguntó él de pronto.

La pregunta la tomó por completo desprevenida. Rin meditó un minuto que podía responder, finalmente decidió que no podía decir otra cosa que la verdad.

—Fue la noche de despedida de soltera de Kag —comenzó a decir—, y las chicas no dejaban de burlarse de mí, al decir que era la única que seguía siendo virgen. Entonces me decidí a buscar un hombre y tener sexo esa misma noche. La verdad es que estaba por darme por vencida cuando te vi en la barra, me pareciste el hombre más sexy e interesante del lugar —admitió sonrojada, agradeciendo que en la posición que estaba el no pudiese verla a la cara.

—E intentaste seducirme.

Le dio un manotazo en el pecho, apenada porque le recalcara eso.

—Mis artes de seducción no eran nada buenas, y ahora no son mejores —se encogió de hombros.

—En eso te equivocas, eres capaz de seducir sin siquiera proponértelo, y eso es lo que me vuelve loco desde esa noche. Cuando te diste la vuelta y miré este trasero —le acarició la zona para hacer énfasis— alejándose con determinación pensé, tengo que tener a esa mujer.

—Sessh… —murmuró agitada, no sabía que él se sentía de esa forma por ella.

—No ha resultado tan mal, ¿cierto? —preguntó y entonces la obligó a verlo a los ojos—. Podemos hacer que funcione. Rin —aseguró convencido. Ella sabía que se refería al matrimonio.

Ella se mordió el labio, no solo podía ver seguridad y confianza en la mirada ambarina, también veía cariño y sueños.

—Necesitaré un anillo para hacerlo oficial —comentó como si realmente fuese importante.

Sesshoumaru la miró y un segundo después ya dejaba la cama, lo vio ir hasta la maleta y buscar algo, regresó con ella un minuto después sosteniendo una pequeña caja de terciopelo. Abrió los ojos desorbitados.

—Sessh, yo no…

¡Por Dios! Ella no estaba hablando en serio, tan solo quería ver su reacción. Sin decir una palabra Sesshoumaru abrió la caja y sacó el anillo que estaba dentro, le tomó la mano izquierda y deslizó la joya en su dedo anular, luego se mantuvo sosteniendo su mano, sin querer soltarla. Ella vio el anillo, se trataba de una pieza de oro y todo el borde estaba rodeado de pequeñas piedras blancas, mientras que la piedra central era de un color naranja.

—Desde que te vi con ese vestido naranja, en la boda de mi hermano, me pareció que era el color que mejor te queda.

Ella levantó la mirada para verlo a los ojos y tuvo que contener las lágrimas que querían salir, Sesshoumaru había escondido tan bien todas sus emociones y pensamientos que ahora que se las decía le resultaba abrumador.

—Rin, ¿te casarías conmigo? —realizó finalmente la pregunta.

Con un nudo en su garganta Rin comenzó a asentir y se lanzó a él.

—¡Si! —logró articular finalmente cuando él la rodeaba con los brazos. Y supo que era la única respuesta que podía darle.

Y para celebrar su compromiso volvieron a hacer el amor.


A la mañana siguiente Rin se sentía dichosa, por momentos aun le costaba creer que realmente estuviese viviendo esa realidad, pero bastaba con ver en el anillo en su dedo para comprobarlo todo, Sesshoumaru se le había confesado la noche anterior y ella había aceptado ser su esposa.

Justo en aquel momento estaba en el desayunador tomando el café que le había preparado Sesshoumaru, lo vio allí revisando su teléfono celular y no pudo evitar sentirse feliz. Parecía algo irracional como podían cambiar las cosas de la noche a la mañana por tan solo haber dado a conocer sus sentimientos. Ella se sentía como una tonta enamorada, bueno, antes ya se sentía de esa forma, pero ahora no tenía que negarlo.

—Deberíamos escoger una fecha para la boda —le escuchó decir de pronto haciéndola salir de su ensoñación.

—Claro, aunque tendría que ver que fechas tienen disponibles en el salón de fiestas. —Sesshoumaru la miró ceñudo.

—No creo que eso sea lo más importante, podríamos escoger cualquier salón que tenga disponible una fecha que nos beneficie.

—No, veras, hace mucho las chicas y yo pactamos que todas celebraríamos nuestra boda en el mismo salón de fiestas —reveló aquel acuerdo que habían hecho antes de que Sango se casara con Miroku—. Ellas tres lo han hecho y yo no quisiera romper esa tradición —se encogió de hombros—. Aunque… —añadió dubitativa.

—¿Qué sucede?

—Casi todas las reservaciones deben ser con al menos seis meses de anticipación.

—No esperare seis para que nos casemos. —La fuerza en sus palabras hizo que el corazón de Rin se acelerara—. Podríamos casarnos por el civil y luego celebrar la boda.

—Podría ser… —meditó un segundo—. Le escribiré a las chicas y les pediré que averigüen que fechas hay ¿te parece?

Al ver a Sesshoumaru asentir ella se dirigió a su habitación a buscar su teléfono celular. Debía buscar la forma correcta de darles la noticia, aunque suponía que ya se lo esperaban, por lo que se ocurrió algo sencillo y directo.

Al tomar su teléfono celular extendió su mano izquierda y enfoco el hermoso anillo. En cuanto tomó la fotografía buscó el grupo que compartía con sus amigas y escogió la foto.

-Ahora sí, ya pueden comenzar a organizar la boda —escribió, envió el mensaje y salió para volver a encontrarse con Sesshoumaru.

Antes de llegar a la cocina comenzaron a llegarle las respuestas de sus amigas, comenzaron con múltiples emojis y Sticker que iban entre la sorpresa y la emoción.

Lo sabía, lo sabía! —escribió Kagome.

Ella tan solo sonrió ante la efusividad de su amiga.

-Debemos comenzar a escoger los vestidos —comentó Sango y la imaginó comenzando a revisar múltiples páginas para novias.

Estaba por escribirles que necesitaba que preguntaran en el salón para cuando tenían fechas disponibles cuando un mensaje de Ayame la frenó.

-Menos mal no cancelamos la reservación.

-¿Qué reservación? —preguntó, pero ya suponía la respuesta.

-La del salón, obvio —respondió la misma Ayame.

-Cariño, tienen fecha de reservación para dentro de tres semanas —reveló Kagome junto el Emoji enamorado.

—¡¿Qué?! —exclamó en voz alta llamando la atención de Sesshoumaru.

—¿Qué sucede? —En lugar de responder le hizo una seña con la mano para que esperara un momento.

-¿Cómo es posible?

-Reservamos hace casi un año. Y creo que ya tengo los vestidos —notificó Sango y al instante envió varias fotografías.

-Sabíamos que terminarían juntos —señaló Ayame con el Emoji encogiéndose de hombros.

-Hacen una hermosa pareja —Kagome en seguida comenzó a enviar stikers de enamorados.

Rin negó con la cabeza sin poder evitar sonreír, sus amigas eran únicas.

—¿Todo bien? —quiso saber Sesshoumaru que había llegado a su lado. Debido a la sorpresa se quedó a mitad del salón.

—Supongo que sí —levantó la mirada para verlo—. Si no te molesta que nos casemos en tres semanas —sonrió.

—Creí que sería imposible tener una reservación tan pronto.

—Las chicas tenían un as bajo la manga —Rin se encogió de hombros, entonces escribió un ultimó mensaje en el grupo y se acercó a Sesshoumaru para besarlo. Ya se encargaría luego de agradecer a sus amigas.

No tenía sentido preguntarles por qué habían hecho algo como eso, cuando era obvio que ellas desde hace mucho habían descifrado sus verdaderos sentimientos.

Rin se había negado a pensar en su relación con Sesshoumaru como algo real, porque tenía expectativas distintas, ella esperaba un amor que la arrasara, sentir esas mariposas en el estómago desde la primera mirada, conseguir a alguien que la llenara de mimos y palabras dulces. En secreto esperada conseguir un amor igual al de sus amigas, y, al su relación con Sesshoumaru no ser ni remotamente parecida, se decía que no era amor, que no era real.

Sus amigas por el contrario si vieron la verdad, si vieron el amor. Pues, tal como Rin había recién aprendido, ellas sabían que el amor siempre se presenta de distintas formas, y solo hay que aceptarlo tal y como es.

Y quizás el suyo era una clase de amor efervescente, pero amor, al fin y al cabo.

Fin.


¡Hola, hola, gente linda! Ya llegamos al desenlace de esta historia. Ay! Que me pongo emotiva ;_;

Espero que les haya gustado, y les resultase adecuado de acuerdo a la historia, para a mi ha sido así.

Aunque este sea el final, como les había contado por allí tengo varias sorpresas, bien, les comentare un poco más de ellas en un orden cronológico.

Primero: ¡Sorpresa para los seguidores del InuKag! Habra un OS InuKag ambientado en este universo, si, con suculencia.

Segundo: Deberán buscar en mis antiguos fics uno llamado "Juego a Solas", pero eso vendría luego de leer el OS InuKag. Si ya lo han leído, pueden releerlo 7u7.

Tercero: El epilogo, que seguiría luego de lo ocurrido en "Juego a Solas".

Así que como ven aun quedan un poco mas que disfrutar de este amor efervescente.

Paso a responder los comentarios guest:

Maritza: Y seguro que disfrutara su venganza. Ya vimos como logró Sessh que Rin le diera el "Si". Cuídate tú también amiga.

Amore: Jajajajaja espero que ya te hayas puesto al día! Y que te haya gustado tu regalo.

Any-Chan: Me alegra saber que te gustara, y espero que hayas llegado a este. Gracias a ti por leer. Que tengas una linda semana.

El resto saben dónde encontrarme 7u7

Muchísimas gracias a todos los que me leen, de verdad no saben lo mucho que me emociona saber que les gusta lo que escribo, es lo mejor para mí. Ustedes son los mejores!

Espero que mis actualizaciones estén alegrando un poco su cuarentena, así como a mí me alegra leer sus hermosos comentarios.

Nos seguimos leyendo la próxima semana con el OS de InuKag. Y recuerden #QuedenseEnCasa.

PD: Si desean tener mayor contacto conmigo pueden acercarse al grupo de Facebook "La flor del demonio", donde encontraran contenido exclusivo de SesshRin. También he creado un grupo de Whatsapp para ir conversando de próximas actualizaciones y aclarar dudas o preguntas que puedan tener con respecto a alguno de mis fics, están más que invitados, solo deben dejar algún comentario o publicación diciendo que quieren unirse al grupo de mis fics.