Aclaración:
Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la adaptación.
La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor
«Epílogo»
A sus cinco añitos, Boruto Namikaze, el futuro duque de Uzushiogakure, sabía ser un diablillo; sobre todo cuando su hermanita de cuatro años no hacía su voluntad.
Los dos estaban en el patio mirándose fijamente, la nariz de él casi tocando la nariz respingona de ella.
—Tienes que hacer todo lo que yo digo — proclamó él, quitándose un dorado mechón de los ojos—. Porque soy el heredero de mi papá y un día voy a ser duque.
Himawari se plantó las manos en las caderas, agitando sus mechas oscuras.
—Papá ya es el duque y mamá no hace todo lo que él dice. Además, puedes ser el heredero de mi papá, pero yo soy la Beldad Incomparable de la familia. Tía Hanabi lo dice.
Entonces ella le sacó la lengua y él golpeó el suelo con el pie, soltando una tremenda sarta de palabrotas. Afortunadamente nadie podía entenderlas, porque junto con las palabras había cogido la enrevesada pronunciación de Hiruzen.
—¡Himawari! ¡Boruto!
Al oír la voz de su madre, los dos se giraron y vieron a sus padres sentados en el pórtico de atrás; habían visto y oído todo.
Su papá les hizo un guiño, con cara tan inocente como la gorda gata amarilla que dormitaba a sus pies sobre los adoquines.
—Biwako acaba de sacar del horno una tanda de bollos.
Los niños se miraron alarmados y echaron a correr en dirección opuesta a la casa.
—¡Eso fue cruel! — dijo Hinata, golpeándole el brazo—. Ahora tendrás que comértelos tú.
La perversa sonrisa de él se desvaneció.
—Ah, no había pensado en eso.
Hinata suspiró encantada, contemplando a sus hijos retozar por el prado iluminado por el sol, seguidos por dos regordetes cachorros de mastín que trataban de mordisquearles los talones.
—Son exactamente lo que siempre deseaste, ¿verdad? Un niño y una niña.
—Eso era lo que deseaba Nicholas Senju. Yo deseaba media docena. — La miró con una sonrisa provocativa—. Para empezar.
Ella le tironeó un mechón.
—Si es así, milord, entonces te convendrá ser más diligente en tus deberes.
Él la colocó sobre sus rodillas y le mordisqueó tiernamente el cuello.
—Si fuera más diligente, ya tendríamos una docena de bebés. Hinata le rodeó el cuello con los brazos.
—Eso sería toda una proeza, puesto que sólo llevamos seis años casados. — Movió la cabeza—. Cuesta creer que Neji vaya a empezar su primer año en Cambridge este otoño. Y ahora que Hanabi ha cumplido la excelsa edad de dieciséis años, está contando los días que faltan para la temporada en Londres que le prometiste.
Naruto se echó a temblar.
—Me horroriza la idea de soltarla sobre esos desventurados cachorros. No sería una proposición tan aterradora si la traviesa sargentita no hubiera resultado ser una Beldad Incomparable después de todo.
—Sencillamente tienes que encontrarle un marido que le impida meterse en dificultades.
—No te preocupes — le aseguró él solemnemente—. Serás la primera en saberlo si encuentro a un confiado posible novio inconsciente en el viejo robledal.
Riendo, Hinata hizo un desganado ademán de desprenderse de sus brazos.
—Eres un verdadero diablo.
—Eso es lo que dicen. — Naruto le acarició la mejilla, suavizando su picara expresión hasta dejarla en una maravillada—. Pero de todas maneras eso no explica que Dios haya decidido bendecirme con mi ángel y mi rinconcito de cielo en Konoha.
Cuando se apoderó de sus labios en un beso fiero y tierno a la vez, la gata amarilla frotó la cabeza contra sus tobillos entrelazados, ronroneando como loca.
Hinata apoyó la cabeza en el hombro de Naruto.
—Tu madre me dijo una vez que todos los gatitos de Hanabi descienden de un único padre gato. ¿Sabías eso?
—Sí — dijo Naruto en voz baja, sintiendo que se le formaba un nudo en la garganta al bajar la mano para hundir los dedos en el suave pelaje de la gata—. Creo que sí.
FIN
Nombre Original: Un beso Inolvidable
Autor: Teresa Madeiros
Muchas gracias por leer y comentar, pronto otra adaptación.
