¡Y he aquí la actualización!

Después de mucho tiempo vuelvo para continuar con esta historia a la que amo y por supuesto, jamás dejaré. Gracias a todas aquellas personas que han seguido enviando reviews y mostrando su apoyo. Lo agradezco desde el fondo de mi corazón.

Sin más, aquí tienen el nuevo capitulo.

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PREGUNTAS

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Se detuvo y vio hacia el cielo: la gran mancha negruzca que se arremolinaba sobre Magnolia, como un presagio de malas noticias; pronto la opaca capa blanca que había sido el firmamento no fue más que un recuerdo dibujado con tiza en su memoria.

Una gota de agua cayó sobre su cara, y Gray Fullbuster, que nunca había sido una persona romántica pero si observadora, sabía lo que significaba. Hubiera deseado no hacerlo, y así habría sido más fácil para él hacerse a un lado e ignorar a Natsu y su prisa por alcanzar a Gajeel; o la desazón que se extendió por todo su pecho, instándole a seguir el camino a regañadientes. Habría sido más fácil ignorar la forma en que sus oídos palpitaban cada vez que se acercaba un poco a más al punto donde ellos habían dirigido sus pasos; ignorar, también, el sonido que su corazón creaba: tan fuerte y duro que atravesaba su pecho y retumbaba en la solemne oscuridad en la que se había tornado Magnolia.

Gray se detuvo de golpe: sus ojos se habían vuelto dos fichas de dominó en blanco, tan sólo un par de pasos adelante, Natsu también había parado el paso en una postura tensa, la figura que le recordaba a una bestia antes de lanzarse al ataque: frente a ellos, en un cruce de caminos estaban Gajeel y Bickslow, uno frente al otro y ambos en una clara actitud combativa, aunque ninguno parecía tener golpes.

Gajeel se puso recto de pronto, su nariz se movió y luego ladeo la cabeza hacia ellos, con ojos aburridos.

— Salamander —gruño, y luego se mofo— Y el stripper ¿por qué no me sorprende?

Natsu frunció el ceño y vio de soslayo hacia atrás, donde Gray estaba de pie.

— Vine por mi propia cuenta —dijo Gray, sin darse cuenta de que había sonado arrogante hasta que la cara de Gajeel definió una expresión de burla nuevamente; Gray se sintió patético, pero detuvo toda expresión que pudiera mostrarlo— ¿Todo bien, Bickslow?

El Rainjinshu sonrió despreocupadamente, contrario a Gajeel que casi había soltado una risotada.

— Realmente les parezco un tipo malo ¿no? —exclamó Gajeel y sacudió la cabeza aun riendo— Descuiden, Bickslow no ha recibido siquiera un rasguño de mi parte.

Natsu no había emitido palabra hasta entonces, pero cuando vio a Gajeel haciendo amago de retirarse, levanto la voz.

— Gajeel, detente —dijo— ¿Por qué el aroma de Lisanna está aquí?

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"Demasiado tarde".

La oración cayó dentro de su cabeza con el ruido de una montaña derrumbándose y luego con la expectación que deja la tragedia. En ese breve momento, Laxus escucho el agudo cuchicheo de las lagartijas, el trinar de las aves, incluso el resuello que creaban las partículas de polvo cuando chocaban entre sí.

— Para mí esa no es una respuesta —declaro molesto— ¿Qué significa, siquiera?

Habría esperado que Porlyusica mantuviera su expresión malhumorada, esa que tenía siempre para las situaciones malas y peores que siempre aquejaban al gremio, pero en su lugar, la variación casi imperceptible de la mujer le revolvió el estómago.

Laxus estaba acostumbrado a verla molesta por todo, pero no preocupada. Había notado que ella estaba alarmada desde el momento que cruzo la puerta, pero hasta ese instante se dio cuenta de cuánto.

— Dime exactamente lo que es —exigió— Anciana…

— ¡¿Cómo esperas que te lo diga, mocoso?! —gritoneo ella, casi empujándolo— ¡Te dije que la trajeras y vienes aquí sólo! ¡¿Dónde la dejaste?!

— Va a venir, dijo que lo pensaría…

— ¡Que lo pensaría! —grito ella— ¡Como si tuviera tiempo para pensarlo! ¡Debiste traerla a rastras!

Laxus retrocedió, apretando la boca en una línea rígida. Apretó los puños a sus costados, consciente de que la anciana tenía razón, él debía haber llevado a la muchacha hasta ese sitio, debió haberla convencido de acompañarlo y no ser tan condescendiente. Debió hacerlo porque lo poco que sabía, lo poco que su instinto de dragón le decía era malo, y por la expresión de Porlyusica, se daba cuenta de que realmente era así.

— Sí tengo que traerla lo haré —dijo él— Hoy mismo.

La pelirosa lanzo un bufido incrédulo.

— Pareces muy seguro, mocoso, pero realmente me pregunto si serás capaz —se movió hacia la mesa donde tenía un sinfín de frascos y polvillos— A menudo son los presuntuosos quienes fallan más. Ojalá no suceda lo mismo contigo.

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Por un momento su respiración se detuvo. Había envuelto las manos en el cuerpo de ella, pegándola tanto a él como lo haría si quisiera absorberla, pero no era realmente eso lo que le obligaba a mantenerse así, sino la caliente marea que transitaba sus venas.

Rogue sabía que aquello no era normal. Había escuchado a Juvia jadear bajo, como un ave moribunda. Sus dedos se le habían clavado en los hombros poco después, y sólo entonces, cuando por una razón más poderosa que sí mismo, se separó un centímetro de ella, noto que sus ojos se habían transformado en dos túneles negros y vacíos. Luego, él parpadeo, como si nunca hubiera sucedido nada, y los ojos de Juvia volvieron a ser azules, y ella se desvaneció sobre sus brazos.

— ¡Juvia! —grito, sosteniéndola antes de que ella cayera en el piso por completo, aunque al haber estado ambos de cuclillas, no se hubiera llevado un golpe fuerte.

Rogue la sacudió ligeramente para intentar atraerla a la conciencia, pero no dio resultado. En su cabeza se mezclaron entonces dos ideas contrarías: sabía que Juvia acababa de desmayarse por algo en específico, que él había visto algo, pero no lograba recordar el qué. Él sabía que algo acababa de suceder antes, que él había visto algo en ella y había sentido en si mismo algo también, pero, por más que alargara los brazos, no lograba retener el lejano eco de lo que era.

Pronto las gotas de lluvia que habían caído distraídas y perdidas, cayeron sobre ellos como un torrente. Rogue se inclinó más hacia adelante, haciendo a un lado los hilos azules que cubrían el rostro de la maga. La observo un momento, notando su piel pálida y fría bajo su tacto, y luego se levantó con ella en brazos. Rogue recordaba la noche con ella, la forma en que había sentido tenerla. Ella no había sido tan delgada entonces, y tampoco habían estado aquellas sombras violáceas bajo sus parpados.

"A sufrido tanto o más de lo que yo mismo he sufrido", pensó, mientras su pecho se apretaba en una sensación asfixiante "Ella también se ha sentido perdida".

— ¡¿Rogue-san?!

La mención de su nombre interrumpió sus pensamientos. Rogue volvió la cabeza hacia atrás con sobresalto, aunque para la otra persona lucio como si no estuviera sorprendido en lo absoluto.

— ¡¿Qué le paso a Juvia?!

Lisanna se abalanzo hacia adelante con premura cuando noto el cuerpo que Rogue cargaba. La angustia se agolpo en Lisanna al ver lo pálida que estaba la maga de agua, aún más cuando la lluvia se había vuelto a hacer presente de forma tan intensa.

— Ella se desmayó…

— ¡Tenemos que llevarla al gremio! ¡Rápido! —insto la chica, mirando con urgencia al mago de Sabertooth, luego ambos comenzaron a correr.

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— Hice una pregunta, Gajeel.

— Y yo la escuche, pero no tengo que responderte.

Natsu chasqueo la lengua con impaciencia y su mirada se volvió más adulta hacia Gajeel, que parecía totalmente desinteresado en ello. No obstante, Gajeel no parecía estarle ignorando a propósito, sino más bien, estarle ignorando porque estaba centrado en algo más. Algo que le hacía parecer ansioso.

— Lisanna estaba discutiendo con él —señalo Bickslow de pronto, haciendo que Natsu frunciera el ceño y que Gajeel lo mirara con soberbia— Pero ella esta bien.

— Vaya, pensé que sólo trabajabas para Laxus —se burló Gajeel.

Atrás de ellos, Gray arrugo la frente y sacudió el cabeza, confundido y no sin notar el amargo sabor que nació en su garganta.

— ¿Qué carajos tiene que ver Laxus en esto? —inquirió ásperamente, y Bickslow suspiro, pero ninguno respondió a esa cuestión, pues la atención se la llevo Gajeel, que había comenzado a caminar para alejarse de ahí— ¡Gajeel! —le grito Gray, pero Gajeel no se detuvo— ¡Con una mierda, Gajeel! ¡¿Por qué…?!

— Déjalo, Gray —sorprendentemente, fue Natsu quien hablo.

Normalmente, Natsu no intervendría en una situación como esa, de hecho, antes habría sido él quien le gritaría a Gajeel por dejarlos con la palabra en la boca, y se habría lanzado a una pelea innecesaria. Pero Natsu sabía que eso era lo peor que podría hacer entonces, porque había una cuestión verdaderamente importante para que Gajeel se marchara así.

Algo que Gray también haría si supiera quienes se escondían tras esa razón.

— ¿Por qué estaban discutiendo, Bickslow? —pregunto en su lugar, antes de que Gray pudiera reclamar algo.

Bickslow se encogio de hombros, sopesando mentalmente qué tan buena idea era compartir con Natsu (y más que con Natsu, con Gray) la información que querían. Él no había visto exactamente quién era la persona que había llegado con Lisanna, pero sabía que quién fuera, resultaba un problema para Gajeel. Y si resultaba un problema para el DS de hierro, probablemente también lo era para Laxus y Gray.

Pero si Laxus no estaba ahí para evitar una catástrofe y cuidar lo que tanto le interesaba, entonces quizá, los otros tres magos podrían. Aunque tuvieran la bien merecida fama de destructores.

— No sé realmente la razón —acoto él mago de Raijinshu— Pero tiene que ver con alguien que llego junto a Lisanna.

— ¿Alguien qué llego con…? —había comenzado a murmurar Gray, confundido, hasta que la tensión proveniente de Natsu, junto a un claro "¡Mierda!" lo interrumpió— Natsu ¿tú sabes quién es?

Natsu se volvió rápidamente hasta Gray, respirando pesadamente.

— Rogue —dijo.

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— ¡Ayuda! ¡Maestro, por favor, ayuda!

Las puertas del gremio se abrieron de par en par junto a un fría ráfaga de viento y lluvia que salpico el piso por el que Rogue y Lisanna se encarreraron. A sus costados una marea de confusión y murmullos se acrecentaba a medida que ellos se acercaban a las escaleras, y ese fue el alboroto que había sacado a Makarov de su oficina.

— ¡¿Qué esta…?¡ —las palabras se atoraron en la garganta del anciano cuando vio a las tres personas empapadas por la lluvia— ¡¿Qué le paso?!

Rogue levanto los ojos hacía el Maestro de Fairy Tail, notando que la mirada del Makarov era especialmente dirigida a él, como si pudiera develar todos sus secretos.

— Perdió la conciencia repentinamente.

Makarov afilo los ojos, pero sólo hablo para dar una indicación.

— Llévenla a la enfermería, y alguien traiga a Wendy.

Lisanna rápidamente había guiado a Rogue a través del pasillo que conducía a la enfermería del gremio, seguidos por Makarov, cuya presencia se había convertido en una masa sombría que mantuvo en vilo la respiración de todos. Pero apenas desaparecieron en el pasillo, una nueva ola de murmullos apareció.

— ¿Qué fue todo eso? —dijo Lucy, viendo interrogante hacia donde los cuatro magos se habían ido— ¿Por qué Rogue está aquí?

— Y sin Sting, para variar —agrego Levy, que parecía igual de confundida que su amiga rubia— ¿Viste a Juvia? Me pregunto si estará bien…

Erza, a su lado, descruzo los brazos y vio de soslayo a Mira, que acababa de dejar la lacrima de comunicación y salía fuera del pequeño bar con un botiquín en manos. Erza se adelantó unos pasos hacía la mayor de los Strauss, su mirada era de angustia.

— ¿Wendy atendió? —pregunto, logrando un leve asentimiento por parte de Mirajane, pero nada más, pues la chica se marchó de inmediato por el mismo pasillo que su hermana había tomado antes.

Mirajane se aproximó con sigilo hacía la enfermería, logrando captar casi de inmediato una serie de murmullos que le avisaron dónde estaban exactamente los cuatro magos. Cuando llego ahí se hizo notar con un carraspeo de garganta. Makarov la vio de inmediato, y ella levanto el botiquien en sus manos con una sonrisa gentil.

— Wendy ya viene en camino, Maestro —anunció— por lo pronto traje esto, quizá sea de ayuda.

Lisanna, que había estado sentada a un lado de Juvia, levanto la mirada hacía su hermana antes de ponerse de pie también para alcanzar el botiquien y comenzar a buscar alcohol para intentar despertar a Juvia, aunque en el fondo de si misma, sentía que aquello podía ser inútil.

— ¿Puedo ayudar en algo más? —pregunto Mirajane a Makarov en tono bajo, notando la presencia de Rogue muy cerca de la maga peliazul.

Rogue parecía más lejano y sombrío de lo que normalmente ya era. Él ahí, sin la acostumbrada presencia de su amigo Exceed vestido de rana para hacerlo más accesible y colorido, era extraño.

— ¿Dónde dejo a Frosh-kun, Rogue-san?

Rogue, que había estado viendo a Juvia con una intensa mueca de miedo, levanto entonces la cabeza. Sus ojos abiertos ampliamente.

— ¡Mierda! —jadeo, acongojado— ¡Frosh!

Mirajane se llevo una mano a la boca para cubrir su mueca de asombro, y Lisanna, que había estado pasando un algodón mojado de alcohol por la nariz de Juvia, también se vio arrastrada por aquella pregunta.

— Cuando usted comenzó a correr, Frosh fue detrás suyo —informo— Pero no estaba a su lado cuando lo vi con Juvia.

Rogue parecía a punto de desmayarse.

— Tengo que ir a buscarlo… —no obstante, Rogue hizo un movimiento vacilante. Una especie de debate mental en el que se movio como si fuera a salir y al mismo tiempo, deseara quedarse.

Lisanna lo miro comprensivamente.

— No creo que sea buena idea que salga ahora, Rogue-san —dijo, y entonces Makarov, que había estado en silencio, hizo una especie de bufido.

— Estoy de acuerdo —dijo entonces, ganándose la atención del Cheney— Porque además necesito conversar contigo —Rogue no emitio palabra, pero había adoptado una actitud de atención— Pero entiendo que la necesidad de buscar a tu compañero es también urgente, así que, Lisanna ¿podrías ayudarle con eso?

Lisanna vio de Makarov a Rogue y de Rogue a Makarov, deteniéndose momentáneamente en Juvia. Quería rebelarse y decirle al Maestro que no, que podía ir cualquier otra persona a buscar a Frosh, que ella quería quedarse a lado de Juvia.

Pero entonces, ella había sido quien había arrastrado a Rogue y a Frosh a Magnolia, por lo que se sentía culpable de que el pequeño exceed se hubiera extraviado, y quería hacerse responsable. Además, la idea de que Rogue saliera por su cuenta a buscarlo seguía siendo mala. Aún más cuando sabía que Gajeel estaba afuera, buscándoles.

— Sí, Maestro —dijo la chica— Ahora mismo…

— No quiero molestar —se adelantó Rogue, pero la mirada de Makarov lo hizo retractarse— Gracias.

Lisanna hizo una reverencia rápida, pero no salió de la enfermería antes de dirigirle una mirada a Rogue, que entendió perfectamente las palabras que se ocultaban tras eso.

"Cuida de Juvia, por favor".

— Los dejaré también, Maestro —dijo entonces Mirajane, atendiendo a la espesa capa de tensión que nació entre ambos magos entonces— Iré a ver si Wendy ya está aquí.

En cuanto Mirajane salió de la pieza, Makarov volvió a su atención a Rogue y a la chica en la camilla. Rogue noto la forma cariñosa en la que el Maestro veía a Juvia. A lo largo del tiempo había logrado entender el lazo que unía al gremio de Fairy Tail: un lazo que les convertía en familia, de modo que, la forma en que Makarov se preocupaba por Juvia no era la forma en que normalmente un maestro lo haría, sino la forma en que un padre lo hace.

— Creo que sabes lo que quiero conversar contigo, Rogue.

El mago volvió de sus reflexiones y asintió.

— Entonces, dime, porque quiero escucharlo de alguien que lo entiende mejor ¿Qué paso entre Juvia y tú?

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Y bueno, eso es todo por hoy.

El título de este capítulo fue una alusión a lo que sucederá en el siguiente:"Respuestas". Así que esperenlo que ya se está cocinando. Esto apenas está poniéndose bueno, y vamos a ver mucha acción y cosas oscuras en lo que viene.

Ahora, realmente espero que estén muy bien. Se está viviendo una situación compleja en todo el mundo, y deseo que ustedes y sus familias estén bien durante esta contingencia. Deseo que ustedes tengan la fortuna de estar con sus seres queridos, en mi caso, no puedo estar con mi familia ahora, así que estoy viviendo esta cuarentena por mi cuenta. Pero la estoy aprovechando para poner orden en muchas cosas. Espero que ustedes también. Les envío todos los abrazos del mundo y pura buena vibra. Hay que ver el lado bueno de esta cuarentena: muchas escritoras van a actualizar y por lo tanto, hay mucho que leer *guiño, guiño*.

Sin más, me despido.

¡Besos y abrazos!

Ammipime.