Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


Día de San Valentín

"Esto apesta," Alice se quejó en voz alta por teléfono por la mañana.

Era el Día de San Valentín. Edward ya se había ido, temprano, temprano por la mañana. De hecho, fue antes del amanecer. Alguien tenía una boda al amanecer.

Yo preferiría tener una boda a la medianoche, pero esa era yo. Luego tenía otra boda a las diez, una a las dos de la tarde, otra a las cinco, y más tarde, por si fuera poco, iba a trabajar en un restaurante comenzando desde la siete hasta las diez. Tenía un día completo.

Y también Jasper.

Por supuesto, un pastelero iba a estar ocupado el Día de San Valentín. Entre los hombres tratando de comprar chocolate para sus mujeres y las fiestas de San Valentín para niños, tenía sus manos llenas. Alice lo sabía. Incluso lo entendió.

No significa que tuviera que gustarle. Para nada.

"Lo sé, cariño. Sí, apesta," suspiré, mirando algo en mi computadora. "¿Pero qué podemos hacer al respecto?"

"Renegar. Quejarnos. Lloriquear. Emborracharnos," comenzó a enumerar cosas, y rodé mis ojos antes de mofarme. "¿Qué? ¿Tienes una mejor idea?"

"Iba a ir al gimnasio."

"Qué aburrido."

"¿Aburrido? Probablemente. ¿Conveniente? Sí. ¿Una buena forma de desahogarse un poco? Seguro." Sonreí levemente. Dios sabe que necesitaba desahogarme un poco, solo pensar en la divertida sorpresa que Edward tenía reservada. Hacía que todo mi cuerpo hormigueara.

"Tal vez tienes razón," concordó Alice. "¿Qué más tienes planeado?"

"Ni idea. Estoy abierta a sugerencias."

"El gimnasio. Una ducha. ¿Almorzar? Tal vez podríamos ir a ver a Jasper después. Sé que todavía no has visto la pastelería."

"Sí, no la he visto," suspiré. Todos estábamos muy ocupados con muchas cosas.

"¿Qué piensas?"

"Aunque no creo que eso llene todo un día," le dije sinceramente. "¿Qué te parece meter una película por ahí? ¿A qué hora cierra Jasper la tienda?"

"¿Hoy? A las ocho. Supongo que eso funcionará. Dos horas de ejercicios. Un placentero almuerzo tardío. Una película. Y luego podemos ir a molestar a Jasper."

"Suena bien para mí. ¿Te veré en el gimnasio en treinta minutos?"

"Sip. Eres mi salvavidas."

"Uno de naranja," sonreí, usando mi propia broma (1). "Creo que soy agria."

"No. Eres uno de cereza," Alice soltó una risita. "Bien. Te veré entonces."

Corría junto a Alice en la caminadora, manteniendo un paso tranquilo mientras hablábamos. Por supuesto, estábamos hablando sobre su boda. Era todo de lo que hablábamos.

"Así que, tengo tres opciones para el vestido. Voy a necesitar tu opinión."

"¿No fue tu mamá contigo la última vez que fuiste a verlos?" Pregunté.

"Sí. Y tiene gustos horribles. Tú no. Así que, tengo otra prueba el próximo jueves. Por cierto, tengo cinco posibles vestidos para ti. Quiero vértelos puestos y decidir cuál me gusta más."

"No son horribles, ¿verdad?" Hice una ligera mueca.

"No," Alice resopló delicadamente. "Nadie va a verse feo en mi boda. Voy a asegurarme de eso. En realidad, solo tengo qué decidir el estilo, ya he decidido el color."

Finalmente decidió un verde esmeralda intenso y un púrpura real como sus colores de boda. Me sentí tan agradecida. Al menos no era rosa, coral, o un feo naranja de algún tipo.

"¿Oh? ¿Qué hay de los zapatos?" Pregunté, tratando de interesarme en el tema. Pero honestamente, mi mente estaba en mi novio que debió haber estado conmigo pero en vez de eso entretenía a otras personas en sus días románticos. Estaba más que un poco celosa de ellos.

"También los he reducido a cinco. Depende del vestido. Ya verás. Será genial."

Solo asentí, con mis ojos y me mente en algún lugar del espacio.

"¿Sabes? También apesta para mí. Al menos Edward podrá dejar de trabajar el próximo año," dijo Alice, interrumpiendo mis pensamientos. Fruncí el ceño y asentí.

"Hoy es una entrada importante de dinero para él. No le quitaría eso."

"Él renunciaría a ello por ti," me dijo.

"Lo sé," sonreí. "Es solo que es nuestro primer San Valentín y-"

"Es el primero de muchos."

"Desde luego, eso espero."

"Chica, soy psíquica. He sabido desde un principio que ustedes dos eran perfectos el uno para el otro. No te habría empujado hacia él si no lo hubiera sido," dijo Alice, rodándome los ojos juguetonamente al mismo tiempo que me daba una sonrisa malvada.

"La única razón por la que me empujaste hacia Edward, fue porque estabas drogada."

"Sí, drogada. Estaba en un plano superior de genialidad. Lo sabía," respondió, dando golpecitos en su frente con su dedo. Fue mi turno de rodar los ojos, y ella se echó a reír, de hecho, tuvo que detener la máquina. "Oye, ustedes dos son perfectos juntos. No me equivoqué en esa parte," dijo después de terminar su ataque de risa.

También me reí, asintiendo. "Sí, está bien. Tal vez lo seamos, pero tú no recibes el crédito por ello."

Me sacó la lengua y volvió a subir airosamente a su máquina.

Pasamos del ejercicio a las hamburguesas. No estoy segura cómo pasó, pero todo lo que sabía era que fue una idea genial.

Alice y yo ordenamos una canasta de aros de cebolla y papas fritas para compartir, junto con nuestras hamburguesas y malteadas.

Principalmente había mantenido mi peso, tal vez perdiendo un kilo aquí o allá, pero tenía el presentimiento que no sucedería esta semana. De hecho, estaba segura de eso.

No me importaba ni un poco.

"Oh, Dios mío. Esto debería ser ilegal," gemí al darle una mordida a un aro de cebolla. Probablemente eran los mejores que había comido. Iba a terminar comiéndome toda la canasta yo sola si Alice no tenía cuidado.

"Mmmm," Alice concordó mientras bebía de su malteada. "¿Por qué tengo la sensación que estamos sustituyendo comida por amor?"

"¿Por qué siento que está bien?" Dije con una risita.

Justo en ese momento mi teléfono sonó en mi bolsillo. Era un mensaje de mi madre.

"Espero que tú y Edward tengan un encantador Día de San Valentín. En este momento estoy viendo la torre Eiffel con Phil. ¡Taché otra cosa de mi lista! ¡Te amo!"

Escribí de prisa una respuesta. "En este momento estoy comiendo los más fantásticos aros de cebolla con mi mejor amiga. Espero que te lo estés pasando maravilloso en París. También te amo. Pronto hablaremos de nuevo."

"¿Todo está bien con Edward?"

Rodé mis ojos, y Alice se acercó para ver qué estaba haciendo. "¿Qué estás haciendo?"

"Mandándole un mensaje a mi madre. Ahora está siendo entrometida," dije con un suspiro.

"Estamos estupendamente," escribí. "Es solo que está trabajando. Tenemos planes para esta noche. Te hablaré después."

Dejé mi teléfono y tomé un largo trago de malteada. Era una delicia de vainilla y chocolate con crema batida en la cima. Acababa de meter la cereza en mi boca cuando mi teléfono sonó otra vez. Bufé ruidosamente en fastidio, el tallo colgando de mi boca. Alice soltó una risita al verme, metiendo una papa frita a su boca para ocultar su sonrisa.

Pero este mensaje no era de mi madre. Era de Edward.

"Cuando llegaste, fuiste como vino tinto y miel, y el sabor ardió en mi boca con su dulzura."

"Eso es hermoso," escribí en respuesta con una pequeña sonrisa y un suave suspiro.

"No es tu madre, ¿supongo?" Alice preguntó con ironía. Solo sacudí mi cabeza, mi sonrisa haciéndose más grande.

"La pareja que acaba de casarse lo dijo en sus votos. Al instante pensé en ti. Me pareció adecuado."

"Lo es. Mucho."

Debería haberme sentido mal por ignorar a Alice, pero no lo hice. Ella habría hecho lo mismo si pudiera.

"Mmm, este es otro que me gustó mucho… Las horas que paso contigo las veo como un jardín perfumado, un oscuro crepúsculo, y una fuente que lo presagia… tú y solo tú me haces sentir que estoy vivo… Se dice que otros hombres han visto ángeles, pero yo te he visto a ti y tú eres suficiente."

"¿Eso también se dijo en la boda?" Pregunté con una sonrisa. "Es mucho que recordar."

"No," respondió rápidamente. "Eso es algo que recordé de mis recitales de la escuela, la mismísima primera noche que realmente pasamos juntos."

Al instante me sonrojé. "Te amo," escribí patéticamente en respuesta. No sabía qué más decir además de eso, y "Te extraño."

"También te extraño, querida. Solo quería dejarte saber que estaba pensando en ti. Te veré esta noche."

"Esta noche no puede llegar lo bastante rápido," le dije sinceramente.

Dejé escapar un suspiro pesaroso al mismo tiempo que devolvía el teléfono a mi bolsillo. Me estaba sintiendo más sola que nunca en ese momento, a pesar de estar con mi mejor amiga.

"¿Es duro?" Preguntó.

"Mucho."

"Vamos a ver una película de acción con un montón de tipos ardientes en ella. Tal vez eso hará las cosas más fáciles," dijo en broma.

"Suena genial para mí."

Afortunadamente, nuestras hamburguesas llegaron en ese momento, y continuamos sustituyendo amor con comida. Parecía estar funcionando muy bien para nosotras.

"¡Esa fue, de lejos, la película más aburrida que he visto!" Me quejé, comiendo mis palomitas mientras regresábamos a mi coche. Sorprendentemente, yo era la que estaba manejando. Algo bastante inusual.

"Ese tipo, um cualquiera que sea su nombre, ya sabes, ¿el bronceado con cabello negro? Sí, tendría sexo con él," dijo Alice de forma pensativa. "Lo mejor de esa película fue que seguía perdiendo su camisa."

"Estoy de acuerdo," me eché a reír. "No puedo creer que le pagaran como cinco millones de dólares para estar en esa horrible película. Al menos le pagan bien."

"Demonios, me quitaría la camiseta y actuaría mal por cinco millones," Alice agregó, haciéndome resoplar.

"Creo que a Jasper podría molestarle que hicieras eso," le dije. Al instante me arrepentí cuando frunció el ceño profundamente y sus ojos se entristecieron. "Lo extrañas, ¿verdad?"

"Sé que es tonto. Realmente lo hago. Pasamos mucho tiempo juntos, pero—"

"Pero no importa la cantidad de tiempo que pasas con una persona. Cuando estás enamorada, no puedes tener suficiente de ella," le respondí. "Lo sé, chica. De verdad. Qué te parece esto," le dije, echándole un vistazo a mi reloj. "Son las siete. Por qué no vamos ahora a la pastelería y yo compraré un pastel, y tú podrás ver a tu hombre."

"Me parece maravilloso," suspiró, casi aliviada.

Tan pronto como Jasper nos vio atravesar la puerta, sus brillantes ojos azules se ampliaron con felicidad. Estaba sucio, cubierto de glaseado y harina, pero eso no pareció detener a Alice de arrojarse a sus brazos.

"Oh, cariño. Te he extrañado todo el día," murmuró en su cabello negro en picos. "¿A qué debo el honor?"

"Yo quiero algunos bocadillos y Alice te extrañaba," sonreí. Se rio entre dientes y abrió uno de sus brazos para mí. Me acerqué, devolviéndole el abrazo que me estaba dando. "Dios, hueles a donas. ¿Cómo lo soportas?" Le pregunté a Alice.

Alice enterró su rostro en su pecho. "¿No es increíble? Me encanta," murmuró.

Enterré mi rostro del otro lado y le di una gran olida. Jasper literalmente soltó una risita, como una colegiala y sus brazos se apretaron a nuestro alrededor. "¿Qué demonios están haciendo ustedes dos?"

"Oliéndote."

"Jasper, maldición, amigo, en serio. ¡Tienes que ser el hombre más suertudo en este planeta!" Alguien dijo detrás de nosotros. Me sonrojé y me aparté, pero Alice se aferró a su esposo con más fuerza. "Vaya, hola," dijo un hombre bajito de piel oscura. Un hombre, bueno, no en realidad. Era más parecido a un chico. Pero era adorable. "¿Quién eres tú?"

"¡Oh, ella es mi amiga, Bella! Recuerda, te estaba contando sobre ella," Jasper dijo desde el apretado agarre de Alice.

"¡Oh! Cierto, cierto. La novia de Edward. Hola," dijo el chico, rodeando la encimera mientras limpiaba sus manos en su delantal. "Soy Seth. Un gusto conocerte."

"Seth es mi gerente. Vino conmigo desde Cali," Jasper explicó. "Es el mejor en el negocio."

"Cierra la boca," dijo Seth tímidamente. "Entonces, ¿puedo ayudarlas en algo?"

"Um, Alice, en realidad me preguntaba si podrías venir conmigo a ver algo en la oficina," dijo Jasper en voz baja. "Solo nos tomará un minuto." Nos dejaron sin decir otra palabra.

"Definitivamente, van a tener un rapidín," murmuré. Seth se rio con fuerza.

"No sería el primero. Probablemente no será el último."

"¿Alguna vez los has sorprendido?" Le pregunté con una sonrisa de suficiencia.

"Numerosas veces," se rio otra vez. "Pero era más joven entonces y no tocaba. He aprendido de mis errores."

"Los sorprendí algunas veces en el instituto," sacudí mi cabeza para luego reírme. "Bueno, no puedo culparlos por pasar un buen rato."

"Yo sí, puedo hacerlo," dijo con un resoplido. "Están pasando un buen rato mientras yo tengo que trabajar. Hablando de eso, ¿puedo ayudarte con algo?"

"Um, sí. Necesito algo para que comamos Edward y yo esta noche. Algo dulce."

"Bueno, acabo de hacer estas tartas," dijo, sacando una con un relleno rojo brillante con crema batida encima. "Tiene relleno de fruta roja… cerezas, fresas, y frambuesas. Un poco dulce, y un poco ácido. Va bien con el champán."

"Vendido," le dije, empezando a sacar mi cartera de mi bolso. Seth me hizo un gesto con su mano para que no lo hiciera.

"Eres una amiga de Jasper. Me despediría si te cobro. Disfrútala."

"¿Estás seguro?" Pregunté. Justo entonces Jasper sacó su cabeza. Aclaró su garganta, sonriendo con timidez.

"Chica, agarra lo que quieras. Tu dinero no sirve aquí. Um, yo llevaré a Alice si quieres irte. Estamos a punto de cerrar de todos modos… Así que sí, te veremos después."

Su cabeza desapareció a la vuelta de la esquina, y escuché la puerta cerrarse y el seguro. "Entonces, ¿no fue un rapidín?" Le pregunté a Seth con una carcajada. Soltó un resoplido, frotando su frente mientras sus oscuras mejillas se teñían de rojo.

"Supongo que no. Estaba empezando a cerrar de todos modos."

"Um, bien. Sí. Entonces ya no te interrumpiré," le dije incómodamente. "Gracias por la tarta."

"Claro. Disfrútala. Saluda a Edward por mí y fue un gusto conocerte, Bella," me dijo, volviendo a estrechar mi mano rápidamente. Le sonreí en respuesta, diciéndole lo mismo.

En el viaje a casa no podía pensar en nada más que en poder estar con Edward. Lo había extrañado muchísimo durante el día. No habíamos pasado juntos mucho tiempo desde que volvimos de Londres y me estaba matando. De verdad, necesitaba unos días a solas con él.

Un día más y lo tendría para mí sola… eso esperaba de todos modos.

Cuando llegué a casa, puse algo de música suave para escuchar mientras le preparaba algo de comer a Edward. Sabía que no llegaría hasta tarde, pero no me importó. Tenía tiempo, e iba a utilizarlo.

Decidí tratar de hacer algo elaborado para mi nuevo platillo de la semana. Era una sopa cremosa de papa que se supone que sabría mejor entre más tiempo hervía a fuego lento. Seguí la receta al pie de la letra, y estaba en la estufa esperando por él.

Solo me tomó una hora.

Después de eso, decidí tomar una ducha rápida. Sequé mi cabello, me puse algo de brillo labial y un cómodo vestido azul. No era nada elegante, pero aun así era lindo.

Cuando finalmente ya no pude acicalarme más, decidí encender unas velas y poner la mesa. Puse la tarta en medio, junto con algo de pan francés que tenía para comer con la sopa. Acababa de acomodar la última servilleta cuando Edward abrió la puerta.

Se veía muy cansado. Y frustrado. Había círculos oscuros alrededor de sus ojos, y podía darme cuenta por la forma en que sostenía sus manos que le dolían. Era la primera vez que realmente había visto que su trabajo hacía mella en él.

"Oye," le dije bajito, acercándome a él y envolviéndolo en mis brazos. Edward suspiró pesadamente, rodeando mi cintura con sus brazos al mismo tiempo que se derretía en mi cuerpo. Su cabeza descansó en mi hombro mientras daba varias respiraciones profundas. "¿Estás bien?"

"Ha sido un largo día," dijo bajito, acercándose para besar mi cuello. "Joder."

"¿Cómo puedo hacerte sentir mejor?"

Tomé su mano y lo llevé al sofá. Permití que se sentara primero, y me deslicé en su regazo, mis brazos rodeando nuevamente su cuello. Sus brazos rodearon mi cintura mientras una vez más ponía su cabeza sobre mi hombro.

"¿Qué ocurrió que te tiene tan decaído?"

Tragó grueso. "Bueno, en primer lugar, no estoy acostumbrado a trabajar tanto en un solo día. Luego, en una de las bodas, ya ni siquiera recuerdo en cuál porque se mezclaron la una con la otra, alguien vomitó sobre mí. Tuve que ir a casa y cambiarme. Y cuando llegué a casa, había una notificación en mi puerta de que no van a renovar mi contrato."

"¿Por qué?" Le pregunté sorprendida.

"Van a remodelar o algo así. No sé. Solo sé que tengo un par de meses para decidir qué hacer sobre eso," dijo, descansando su cabeza en el sofá. "¿Sabes qué? ¿Podemos no hablar de esto ahora? Ya no quiero pensar en eso."

"¿Estás seguro?"

"Sí. Cuéntame de tu día," dijo mientras bajaba sus dedos por mi espalda, enviando escalofríos por mi columna. Se sentían tan bien. Y estaba segura que él no tenía idea de lo que estaba haciendo.

"Fui al gimnasio. Fui a comer. Fui a ver una película." Me encogí de hombros. "Luego dejé a Alice en la pastelería. Por cierto, Seth te manda saludos."

Una sonrisa se movió en sus labios. "Oh, ¿conociste a Seth?"

"Sí. Parece ser un chico agradable."

"Mm, lo es. Tenía unos diecisiete cuando lo conocí. No puedo creer que ahora está casado. Tampoco puedo creer que se haya mudado aquí con Jasper." Edward sacudió su cabeza como si la estuviera aclarando. Llevó sus dedos a mi mejilla. "¿Es eso todo lo que hiciste hoy?"

"Bueno, suspiré todo el día por mi maravilloso novio," le dije con voz burlona, inclinándome hacia adelante para besar sus labios. Sonrió contra ellos, sus dedos danzando en la parte de atrás de mi cuello. "Y le preparé una agradable comida caliente."

"Oh, ¿es eso lo que huelo?" Dijo, besando mi labio superior antes de besar el inferior. "Huele bien."

"Es una rica sopa espesa de papa. También está terminada. Así que, ¿por qué no vas a lavarte, y la serviré para ti?"

"Eres malditamente buena conmigo," murmuró, agachándose para besar mi cuello. Murmuró bajito de placer. "Muy buena."

Me bajé de su regazo con una sonrisa pícara. "Ve a lavarte."

"Preferiría hacer esto," respondió mientras sus ojos subían y bajaban por mi cuerpo.

"Sé que sí," le dije, agachándome para besarlo solo una vez más. "Pero primero la comida."

Puse algo de sopa en un tazón para él y lo cubrí con queso y un poco de tocino. De acuerdo, no era precisamente saludable, pero seguro que se veía bien. Probablemente era más saludable que sacarla de una lata. Al menos, eso es lo que me decía.

Después de poner los tazones sobre la mesa, agarré la cerveza favorita de Edward del refrigerador y serví una pequeña copa de vino para mí.

"Dios, esto se ve muy bueno. Gracias, amor," dijo, viniendo a abrazarme antes que me sentara. Nos quedamos así por un largo rato en los brazos del otro, solo disfrutando del confort.

"De nada. Es lo menos que puedo hacer. Además, todavía no me agradezcas. Aún no sabes si es comestible."

Pero, al parecer, lo era porque se comió dos tazones. Después de nuestra sopa, abrí una botella de champán y compartimos un pedazo de tarta. Fue increíble.

Apenas pasaba de la una de la mañana cuando nos metimos a la cama juntos con una nueva copa de champán en nuestras pijamas.

"Un día más," murmuró Edward al tomar un largo trago del líquido dorado. "Así que, tengo que trabajar mañana todo el día. Y tengo que hacer algo el lunes por la mañana. ¿Vas a ir al gimnasio ese día?"

"Alice y yo tenemos planes de ejercitarnos de nueve a diez y media, como siempre. ¿A qué hora quieres que nos encontremos? ¿Alrededor del mediodía?"

"Sí, estaré aquí para recogerte," dijo, asintiendo de forma pensativa.

"¿Todavía no vas a darme alguna pista?" Pregunté, pasando mis dedos por su cabello. Tenía la esperanza que el licor soltara sus labios, pero no estaba teniendo suerte

.

"No, señorita," se rio entre dientes, terminándose su champán y dejando la copa a un lado. "Es una sorpresa."

Y luego bostezó, ruidosamente. Pobrecito. Terminé mi bebida y también la dejé a un lado antes de meterme junto a él. "¿Cansado?"

"Sí," dijo bajito, con su rostro de un intenso color rojo ardiente. "De verdad, quería hacerte el amor esta noche pero…"

"Edward, está bien," le dije, pasando mis dedos por su mandíbula. "Simplemente me gusta estar contigo."

"¿Estás segura?"

"Positivo," le dije, besando ligeramente su mejilla.

"Te amo," murmuró bajito en mi cabello. Menos de diez segundos después, empezó a roncar.

Puse mi brazo sobre su cintura, descansando mi cabeza en su pecho. "También te amo," susurré, simplemente contenta de estar con él.


(1) Cuando Bella dice que es de los naranjas, obviamente se refieres a los dulces que se llaman Lifesavers, en español, Salvavidas. Y hay de diferentes sabores incluyendo naranja, y cereza.


Pues su Día de San Valentín tuvo algo de romanticismo a pesar de que Edward tuvo que trabajar, pero todavía queda lo bueno, veremos qué le tiene preparado Edward para realmente celebrarlo en forma. Y lo dicho, tal parece que se dirigen al siguiente paso en la relación, tal vez no casarse, ¿pero qué tal vivir juntos? Al menos eso es lo que sugiere esa notificación que recibió Edward sobre su departamento y como ya no renovarán su contrato. La pregunta es, ¿se sentirá Bella lista? Sabemos que Edward está más que listo, ¿pero y ella? Mmmm… ya lo veremos. Y los planes de boda (renovación de votos) de Alice y Jasper van viento en popa, se acerca el gran día, aunque antes veremos la despedida de solteros de ambos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, les recuerdo que estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció. No olviden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para divertirlas y que con ellos consiguen que se publique más pronto el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Kabum, JessMel, selenne88, viridianaconticruz, freedom2604, Adriu, NaNYs SANZ, ariyasy, Gabriela Cullen, PRISOL, bealnum, Marie Sellory, Vrigny, jupy, Tecupi, Nanny Swan, seelie lune, YessyVL13, Saray, somas, Shinigami Cullen Grey Darcy, lagie, MariePrewettMellark, Ali-Lu Kuran Hale, Aislinn Massi, tulgarita, Brenda Cullenn, Esal, Lectora de Fics, bbluelilas, paupau1, Lizdayanna, aliceforever85, Rosii, angryc, ori-cullen-swan, AnnieOR, miop, EriCastelo, Manligrez, Flor Santana, Yoliki, Bertlin, rjnavajas, Lady Grigori, BereB, patymdn, saraipineda44, injoa, alejandra1987, Liz Vidal, Car Cullen Stewart Pattinson, sandy56, Pili, lauritacullenswan, Mafer, glow0718, Say's, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, Kriss21 y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE DE USTEDES.