Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.
Este relato participa en la tabla Alergias de Primavera organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash.
Palabra: Bárbaro.
Personaje: Helga Hufflepuff.
Palabras: 539.
ALERGIAS DE PRIMAVERA.
...
VEINTISIETE.
Winnie está trabajando en un mapa de la constelación Sagitta tensando y apretando los labios como cada vez que está concentrada en algo. Helga se come una pluma de azúcar.
No encuentra algo en lo que ocupar la mente. Le aburre seguir cocinando las mismas cosas que siempre y se siente antipática ante la idea de probar algo nuevo en la cocina. Ya terminó el cuento de la semana y ningún título le llama la atención. Tiene ganas de releer Cuentos de Buenas Noches para Brujitas Rebeldes, pero las ganas le van y le vienen.
No sabe qué tiene, pero tampoco quiere averiguarlo.
—¡My ladies! —Godric llega trayendo consigo todo el esplendor de su presencia. Helga le ve el barro en las botas y los charcos que deja en la alfombra—. Llego el caballero por el que rezaron.
Rowena hace ese ruidito despectivo que puede pasar por una risa, pero se abstiene de comentar algo. Helga nota, siempre desde el silencio, que su amiga suele ser desdeñosa con Godric.
—Hola, Godric —saluda Helga, porque le da pena la breve expresión de desencanto que se refleja en la cara de su mejor amigo.
Rowena, Salazar, Godric y ella se conocen desde niños y todos pensaban que ella y Rowena eran mejores amigas, por ser las dos chicas. No es así. Godric es el mejor amiga de Helga; la persona después de su madre a la que le confiaría la vida. A la que le confía algo mucho más frágil y peligroso: sus secretos. Salazar y Rowena no son mejores amigos ni Godric considera a alguno de ellos como tal. Afortunadamente, Godric la considera a ella su mejor amiga. Rowena es muy arisca, incluso odiosa, y Salazar es un templo rodeado de muros de indiferencia. Helga sabe que siguen siendo tan unidos porque su amistad comenzó desde que eran pequeños. Y por ella misma, le susurra una pequeña vocecita en su cabeza. No es algo en lo que piensa amenudo, pero la forma derrotada en la que Godric se sienta a su lado, como un gatico que se tiene que lamer las heridas, trae ese pensamiento de vuelta a su mente.
Cuando Godric se pone así, algo en Helga busca reconfortarlo.
—¿Por qué estás tan sucio, por Circe? —Helga se pone de pie y comienza a sacar hojas del cabello de él.
—A qué no adivinas.
Helga sonríe y trata de adivinar. No acierta. Godric le cuenta que salió de expedición a buscar jarveys, a medida que relata cómo entró en una pelea con el bicho, "¡el jarvey más bárbaro en la historia de los jarveys bárbaros!", va recuperando su usual entusiasmo. Helga le saca todas las hojas del pelo, se lo masajea con cariño y suelta respuestas cortas y que motiven a Godric a seguir hablando.
En cierto punto, Rowena deja de lado su mapa. La historia de su novio no es la razón. La razón es la magia que brota de él y Helga. Es una magia sutil, curiosa, sublime. La magia de dos mejores amigos cuidándose. Rowena no se cansa de verla, a veces la envidia, a veces no la entiende.
No entiende cómo de dos personas tan distintas como Helga y Godric nace una magia tan pura.
