Saludos a los seguidores de esta locura en mayúsculas.

Hace unos dos años o un poco más que no hay actualización de "Duelo Legal". Diversas han sido las circunstancias que me han alejado del fanfiction, pero siempre me ha quedado clavada la espinita de no haber terminado mi trabajo más largo y loco de todos los que tengo.

Así que puedo afirmar que regreso, aunque no sé con qué soltura narrativa, imaginativa ni frecuencia de publicación. Sólo sé que seguir adelante os lo debo a todas aquellas personas que habéis seguido y apoyado esta historia a lo largo de su concepción, y a los personajes, que sin saber cómo ni por qué, acabaron convirtiéndose en habitantes de un mundo alterno propio.

Recuerdo que mis conocimientos jurídicos son nulos, aunque alguna investigación y documentación sí he llevado a cabo. El desarrollo de la trama puede estar sujeto a cierta fantasía que difiera con la realidad jurídica de cada sistema judicial del mundo, pero al fin y al cabo, lo que hago es ficción, como hobby y sin ánimo de lucro, por lo que purismo no habrá.

Aclarado ésto...¡gracias por el apoyo recibido!

¡Espero se disfrute la continuación de "Duelo Legal"!


34. Se inicia la partida

La mezcolanza de voces a alto volumen que reverberaban en la sala de audiencias llegaba a hacerse molesta. Hypnos absorbía toda la atención para sí, sintiéndose cómodo actuando con dramatismo ante las ofrendas de cariño que le llegaban desde casi todos los rincones de la sala. Los técnicos de imagen y sonido de la televisión pública estaban acabando de ajustar las cámaras que grabarían y retransmitirían el proceso.

Kanon observaba el desarrollo de la escena de reojo, masticando chicle, rabia e incertidumbre, todo en un mejunje que les estaba amargando el sabor. Saga, que había accedido a la sala casi al mismo tiempo que él, había desaparecido de su estrado después que la esperada presencia de Shura al fin llegara con un aspecto bastante deplorable.

- ¿Qué habrá pasado? - Inquirió Marin en un susurro lleno de desconcierto.

- No tengo pajotera idea...- Masculló Kanon, hallándose incapaz de detener el nervioso botar que se había apoderado de su pierna derecha.

Sin Saga apostado ante su vista, justo al otro lado de la sala, Kanon se sentía estúpidamente desprotegido. No sabía qué hacer. Mirar al ególatra de Hypnos no era una opción si deseaba mantener algo parecido a la claridad mental. Buscar apoyo en la mirada del Wyvern era casi imposible debido a la posición lateral de los asientos que éste y Defteros habían elegido al entrar. Sólo le quedaba ampararse en Marin, pero su compañera tampoco estaba en la senda de la calma y serenidad. De modo que no le quedó otra salida que cruzarse las manos a la altura de su barbilla y sostenerse el rostro mientras cerraba los ojos en un vano intento de concentración.

Al abrirlos de nuevo se halló con la imagen de Saga regresando a su puesto, y de un respingo se alzó, interrogando a su gemelo con la mirada, enfatizando su muda cuestión con un gesto de sus manos. Saga le respondió con un leve asentimiento y otro gesto que le indicó que se calmara, o que tomara asiento otra vez, o algo que Kanon necesitó interpretar como una señal que todo estaba controlado por el Fiscal.

A partir de ese instante, la escena se aceleró.

El ujier pidió que todos los presentes se alzaran para dar entrada al honorable Juez Dohko, el cual hizo su aparición con sus andares despreocupados, alcanzando un grado de silencio que la atribulada mente de Kanon agradeció, aunque entonces fuera el despiadado latir de su corazón el que se encargara de ensordecerle por dentro.

Durante el corto trayecto que el juez andó con calma hasta llegar al tribunal, Saga no cesaba de virar su mirada hacia la puerta, cerrada de nuevo, esperando la llegada de Shura. Una llegada que se consumó una vez Dohko decretó que todos los presentes podían tomar asiento. Entró con la discreción que le caracterizaba, con el rostro recién rasurado, y las ropas cambiadas, todo gracias al exceso de previsión inherente en Saga.

- ¿Te sientes mejor?

Shura carraspeó al tiempo que se acomodaba en la silla, moviéndola unos centímetros hacia la mesa antes de plancharse la corbata con la mano para evitar que ésta cayera sobre la mesa.- Es extraño no vestir ropa propia, pero sí...mejor...- Susurró, intentando acostumbrarse a esos atuendos prestados.- Gracias, Saga...- añadió, mirando de frente al Fiscal, quien le respondió con una leve sonrisa y un ligero apretón al antebrazo que su asistente dejó descansar sobre la mesa.- Y tú...¿cómo estás?...- Inquirió con cortesía, tratando de no pensar en la desaparición de Phansy, por muy imposible que le pareciera.

Saga inspiró hondo, fijando su verde mirada hacia la figura del juez, perdiéndose en todos los movimientos de preparación que éste realizaba con la documentación que había dejado sobre su mesa presidencial.- Intentando mantener la cabeza fría.

No se añadió nada más y Shura optó por dejar de lado cualquier conversación insustancial que pretendiera suavizar la tensión del momento. Como en todo proceso penal, la Fiscalía era la primera en intervenir y sabía que Saga necesitaba vestirse con el disfraz de impecable Fiscal para exhibir esa seguridad en sí mismo que en la mayoría de ocasiones ayudaba a obtener ventaja.

El Juez Dohko tocó levemente todos los montoncitos de documentos que había esparcido por su mesa, como asegurándose de habérselos preparado en el orden deseado, y antes de anunciar el angustioso inicio, pidió a las partes que se acercaran al estrado.

Saga lo hizo sin vacilar, abrochándose por inercia uno de los botones de su americana.

Kanon ojeó a su gemelo, extrañado por la petición del juez, pero al ver que Saga había obedecido sin pestañear hizo lo mismo, deteniéndose ante el Juez sin saber qué hacer con sus nerviosas manos, las cuales acabaron dentro de los bolsillos de los pantalones, otorgándole un aspecto mucho más relajado que el ánimo que realmente acunaba dentro de su cuerpo.

Dohko se cruzó de manos, apoyándolas sobre los propios documentos mientras se abalanzaba hacia los abogados para poder hablarles en un tono cercano e íntimo.- Buenos días, señores letrados...- dijo a modo de absurda introducción -...aunque ya nos hemos visto hace apenas un ratito...

- ¿Ocurre algo, su señoría? - Se adelantó Saga, exhibiendo un tono seco y firme.

Kanon se abstuvo de participar en esa pantomima y se limitó a observar. Dokho esbozó una pequeña sonrisa y continuó, con tono aún amable y tranquilo.- No hace falta que rememoremos el funesto juicio que vivimos aquí los tres, hace apenas un par de meses...

- No, su señoría.- Respondieron ambos hermanos casi al unísono.

- ¿Podremos desarrollar un procedimiento normal hoy?

Saga no dejó de mirarle a los ojos, pero no respondió. No podía asegurar tal cosa, como tampoco pudo detener a Kanon cuando éste dejó libre a su maldita espontaneidad.

- Bueno, señor juez...ya veremos cómo sale ésto, ¿no le parece? - Soltó, encogiéndose de hombros como si la pregunta del magistrado hubiese sido tonta y su respuesta la única posible de esperar.

- ¡Por todos los dioses de Grecia! - Exclamó Dohko, mordiéndose las ganas de agarrar a Kanon del cuello de la camisa.- Me desesperas, muchacho...En serio que tu falta de protocolo judicial me desespera...

- Pero...¡si aún no he hecho nada! - Le replicó Kanon, picado por las críticas del juez hacia su natural proceder.

- Kanon, déjalo...- Intervino Saga.- Recuerda todo lo que practicamos en nuestras clases de protocolo.

- Ahora no me ridiculices ante él para quedar bien tú.- Kanon se giró hacia Saga, olvidándose de Dohko, de la sala repleta de impaciente público y del mismo Hypnos en medio de toda la atención mediática.

- ¡Ya basta, letrados! - Dohko se vio obligado a calmar un inoportuno fuego que él mismo había comenzado.- Yo sólo quería asegurarme que hoy no se va a montar ningún circo y que no vamos a vivir ningún susto como el de la última vez. Os pido serenidad y buen proceder.

Kanon masculló algún improperio ininteligible y Saga tragó saliva antes de lanzarse al abismo que se abriría esa mañana.- Juez Dohko, le debo informar de un par de detalles...

Dohko cerró los ojos e inspiró hondo antes de volver a fijar sus esperanzas vencidas hacia el Fiscal General de Atenas y su indomable hermano.- Ya me parecía que el sol brillaba demasiado hoy...- Se quejó, resignándose a la situación.- ¿La defensa está en conocimiento de lo que quiere comunicar la Fiscalía?

- Sí, señor.

- "Su Señoría" - Le corrigió Saga entredientes.

- Sí, Su Señoría - Repitió Kanon con retintín.

- Decidme.

Dohko esperó, observando intermitentemente a ambos hermanos, aguardando a la exposición de los "detalles" mencionados por el Fiscal. Kanon se mantuvo en silencio porque así lo habían acordado con Saga. Y Saga comenzó a dudar. El momento se le dilató en la mente, le oprimió las ideas y le asaltaron todos los miedos y dudas hacia sus capacidades que no había experimentado jamás. Un sudor frío comenzó a perlar su frente. Se quitó las gafas y mordió una de las patillas de la montura al tiempo que con la otra mano se desabrochaba el botón de la americana y se despejaba el cuerpo de su cobertura, apoyando la mano sobre su cadera.

- Fiscal Samaras, ¿te encuentras bien? Me estás asustando...- Preguntó Dohko con la mirada de preocupación vertida sobre Saga.

- Sí, sí, me encuentro bien...- El magistrado respiró más tranquilo, pero la ensombrecida tez de Saga no cambiaba, hasta que al fin alzó la mirada, irguió su postura y manifestó su peteción.- Sé que no te hará ninguna gracia empezar así, pero demando que podamos reunirnos las partes contigo en privado.- Expuso, tuteando a Dohko como lo habían hecho en la cafetería momentos antes.- Es delicado...

Dohko arrugó la nariz y perdió la vista entre todos sus papeles, reflexionando rápidamente sobre la petición. No estaba comenzando el proceso tal y como lo había soñado, pero tampoco se extrañaba de nada que pudiera venir de ese peculiar tándem de hermanos enfrentados en un duelo legal.

- ¿La defensa está de acuerdo?

- Claro señor...quiero decir...Su Señoría.

- Seguidme pues.

Un inesperado receso fue decretado y los tres desaparecieron al despacho que Dohko ocupaba justo detrás de la sala de audiencias.

Durante el tiempo que se dilató su ausencia, el público se volvió a alborotar. Hyppolitos Syfakis seguía absorbiendo protagonismo y la tensión entre los asistentes de ambas partes iba in crescendo. Ambos, Marin y Shura, sabían lo que se estaba debatiendo en privado con el juez, aunque al asistente del fiscal había otra cuestión que le preocupaba aún más. Phansy y su desaparición seguían copando su mente, y ojear el móvil a cada minuto se había convertido en una prioridad absoluta, esperando hallar algún mensaje, whatsapp o llamada que le indicaran que Phansy simplemente se había cansado de él y había decidido abandonarle. Incluso esta situación estaba dispuesto a aceptar el abogado español con tal de saber que su amada estaba bien.

Cuando el Juez y las partes regresaron a la sala de audiencias, algo había cambiado en el rostro de Dohko. El rictus que lucía en ese momento era de seriedad absoluta, acentuada con una pátina de enfado profundo y resignación forzada.

Saga y Kanon ocuparon sus lugares sin emitir palabra, y una vez se hizo el silencio en la sala, Dohko abrió la sesión.

Era el turno de Saga.

Infinitas veces había pisado el escenario judicial antes que esa. Dominaba los tempos a la perfección. Sabía por donde pasearse mientras exponía los cargos imputados al acusado, ejecutaba discursos impecables y procedía con una seguridad tan admirada como temida.

Pero esa mañana era distinta. La confianza en sus dotes escénicas trastabillaba, tanto como la incertidumbre de lo que podía acontecer. Y se palpaba en su celeridad a la hora de repasar, uno por uno los cargos imputados a Thane Sifakis: violación y homicidio en primer grado eran los que ya le acumulaban la cantidad más extensa de años de condena.

Ni Kanon ni Thane esbozaron siquiera una mueca de disconformidad hacia los cargos expuestos por Saga. Y fue entonces, al finalizar la exposición de la acusación, que el Juez preguntó si la Fiscalía quería llamar a algún testigo.

- Sí, su señoría.- Respondió Saga, caminando hacia el centro de la sala, ubicándose delante del Juez.

- Proceda entones.

Saga se tomó un segundo para domar un poco el acelerado ritmo que había alcanzado su corazón. Se mantuvo de espaldas a la concurrencia mientras se procuraba un par de respiraciones profundas, y antes de darse media vuelta buscó la mirada de su hermano.

Necesitó su muda aprobación.

Una aprobación que Kanon le ofreció a través de un leve asentimiento, no exento de un cierto temor.

- Su Señoría, la Fiscalía llama a declarar al señor Hyppolitos Sifakis.

#Continuará#