Capítulo 37: Flora, Fauna y Primavera.
Noviembre había traído consigo el invierno. De un momento a otro, el frio era tal que para salir a la calle a traer el correo había que salir con chaqueta y bufanda; aun no nevaba, pero Tea veía las volutas de vapor salir de su boca en las mañanas y en las noches, cuando la temperatura estaba más baja.
Y con el invierno, se veían las diversiones típicas de la época. Como patinar en hielo.
-Veras que es muy fácil, Yami- le decía Tea, notablemente alegre- solo mantienes el equilibrio, luego te das impulso y frenas suavemente.
-Espera un momento, ¿puedes repetir? Porque lo que mi mente entendió fue: balancearme como Bambie, resbalarme y frenar con la cara… ¿no era así?
Tea rio por nerviosismo. Lástima que aún no lo había conocido cuando iba a preparatoria con sus amigos, cuando aprendieron juntos a patinar sobre hielo. Incluso con todos los sabotajes que se hicieron entre sí, Joey y Tristan también pudieron hacerlo en poco tiempo.
-Yo te enseñare…
-Ni te molestes, Tea. Yo lo hare- interrumpió Joey, dejándolos a todos con la boca abierta.
A la castaña le gustaba ir a patinar a un lago, cerca de las montañas, donde no había mucha gente. Pero en esa época aún no se había congelado; por eso estaban en la pista techada de Ciudad Domino. En realidad, era un gran complejo, donde había pistas de hockey, patinaje artístico y otras actividades sobre hielo.
Por publicidad, solían abrir una o dos pistas para la recreación del público en general, de manera gratuita. Lo que no era gratuito era el traje naranja de malla, enterizo, con diseño de llamas y brillos que Joey llevaba puesto.
Tristan tenía una verde y Ryou otro azul.
-¿Qué les parece?- el castaño apretó los músculos para hacerlos resaltar, nadie entendía como no había roto el traje aun- en la tienda nos dijeron que eran lo mejor en aerodinámica.
-Puedo ver por qué- Rebecca sentía vergüenza ajena. Su nuevo novio, Yugi, le tapo los ojos.
-Y era una súper ganga. ¡3X1!- celebro Joey, imitando los movimientos de Tristan.
-Ryou, amor- Emma estaba al borde de un patatús- ¿compraste eso?
-No, son alquilados.
La rubia respiro con tal alivio, que extraño con su reacción a su prometido. Al verla tan afectada, el albino le dijo:
-Me grabare con esto bailando, luego lo subiré a las redes sociales de Bakura, como si yo fuera él. Conseguí sus cuentas abiertas en mi computadora, y pienso aprovecharlo.
-¡Oh, ya entiendo!- la rubia rio, como si todo en su vida cobrara sentido- dame tu celular, te ayudare a grabarte.
Mai se acercó a Tea, riendo sin poder controlarse. Lo que dijo después, era para todo el grupo, pero solo observo a la castaña.
-De verdad que es un traje… llamativo. Ninguno de ustedes me hable, Madreselva y Amapola, en público. O me las pagaran.
Luego la rubia se alejó, entrando en la pista, para estar lo más lejos posible de los tres. Gracias al cielo que Serenity no pudo venir. Se habría traumatizado, Mai rio, viéndolos desde muy lejos.
-Entonces, cariño mío- Wheeler le tendió una mano a "su novio", pero este la rechazo sin miramientos.
-Ni muerto, prefiero ir con Yugi- el chico miro a su hermano- ¿será que la pequeña dictadora te dejara tenderle una mano a tu hermano mayor?
-Para que veas que soy buena contigo, Yami Mutou, si, puedes llevarte a mi novio.
Tea los observo desde afuera, y era un espectáculo de verdad divertido. Yami, Mr. Universe, El Hombre Perfecto, El Mejor en la Cocina, El Entrenador de Gimnasio más Cotizado del Establecimiento Wheeler, no podía hacer más que deslizarse sobre sus glúteos; mojándose el pantalón, y haciendo llorar a su orgullo por la vergüenza.
Sin embargo, no era el único espectáculo entretenido.
Joey, Trista y Ryou se habían tomado el centro de la pista. ¿De dónde habían sacado semejante coreografía? ¿A caso Ryou y Tristan compartían las preferencias del rubio y se hacían los tontos o qué? Pero bueno, si Tea lo pensaba bien, fueran hecho algo parecido en la preparatoria. Así que, ¿para qué preocuparse?
Luego de unos minutos patinando y cayéndose de trasero, Emma se cansó y fue a sentarse en las gradas que rodeaban la pista. Primero había estado grabando a Ryou en su baile ridículo, pero luego de 10 minutos, ya había grabado bastante, así que decidió ponerse los patines e ir al hielo.
Pero olvido que no era muy buena en esto.
-Caminas en tacones de 15 centímetros y no puedes andar 2 metros sobre hielo- Rebecca se le unió, riéndose en silencio- eso está mal. Aunque no tanto como tu prometido en ese traje azul.
Las primas rieron juntas. Era mejor hacer eso que avergonzarse por las cosas tan ridículas en las que se metía Ryou, pero bueno, si Bakura tenía ciertos problemas psiquiátricos, ¿Por qué Ryou no podía tener un defecto o dos? Emma prefería que se riera de sí mismo un poco, y el traje de malla ajustado de brillitos no era ningún problema.
Ella sabía muy bien cuales era las preferencias de su futuro esposo.
-Toma un par de videos con tu teléfono, Rebecca, tu cámara es mejor- sugirió Emma- envíaselos a Kisara. Se enojara si le contamos este espectáculo sin más. Una imagen vale más que mil palabras.
-Cierto. Lástima que no pudo venir hoy. ¿Por qué su madre no pudo escoger otro día para llevarla de compras?- se quejó la más pecosa, con un mohín.
-Creo que a nadie le importa más que a mí- una voz masculina llego desde atrás, sorprendiéndolas- después de todo ustedes la ven a diario. Yo no puedo decir lo mismo.
Seto se sentó en una banca detrás de ellas. Estaba cruzado de brazos, viéndose serio y orgulloso, mirando al frente como si ellas no estuvieran allí.
Las rubias rodaron los ojos, girándose lo más posible para verlo.
-¿Qué te trae por aquí, Seto?- pregunto Rebecca, arqueando las cejas.
Como mejores amigas de Kisara, estaban enteradas de todo. Y como sabían básicamente todo sobre la relación de su mejor amiga y Kaiba (todo lo que ella les podía decir), ambas Hopkins habían decidido que tratarían al castaño, aunque con respeto por ser un poco mayor, con tanta confianza como trataban a Yugi y Ryou.
Estaban seguras que él no estaría emocionado con eso precisamente, pero debía empezar a acostumbrarse.
-¿Les importa?- respondió, no de manera grosera, pero tampoco muy cortes.
-La verdad, si- dijo Emma- es obvio que no vienes a patinar. Y más obvio aun, no está Kisara…
-Y como ella no está, nuestro deber es vigilarte y ver que te portes bien- agrego Rebecca. Viéndolo inquisitivamente.
El sonrió, divertido.
-Solo para que no se armen películas en sus cabezas, les diré. El dueño del lugar me llamo. Quiere venderme el lugar, dice que sería un buen parque de diversiones en hielo. Hay lugares donde se podrían colocar plataformas de Duelo de Monstruos y se podrían ampliar un poco más las instalaciones con algo de inversión. Pero no estoy muy convencido.
-A Kisara le gusta patinar en hielo, este lugar le gusta- comento Rebecca- seguro le gustara.
Seto las miro fijamente, achicando los ojos y se inclinó un poco más cerca, ellas se alejaron un poco intimidadas.
-No me malinterpreten, pero esto no tiene nada que ver con ella- dijo en voz baja- son negocios, inversiones. No es como que planee regalarle el lugar; tengo que pensar bien en que gasto mi dinero, el Imperio Kaiba depende de ello. Es el futuro de Mokuba y el mío.
Guardaron silencio un momento. Conocían algo del pasado del millonario, y sabían que ninguno de los dos hermanos había tenido un comienzo fácil. Habían sido adoptados por el anterior dueño y presidente de Corporación Kaiba, un hombre que no era precisamente paternal, y el cual había perdido su empresa por el ingenio e inteligencia de Seto. Aquel hombre había fallecido ya hacía varios años, a causa de una enfermedad.
-Tu tampoco nos malinterpretes- se apresuró a tranquilizarlo Emma- solo queremos decirte lo que seguramente diría Kisara.
-Sí, eso, solo que… tu nos das miedo, y terminamos confundiendo las palabras- Rebecca se encogió de hombros- no te pareces mucho a Mokuba.
-Lo sé- Seto se puso de pie, huraño- si hablan con Kisara, díganle que la llamare esta noche.
Se alejó de ellas, y un minuto después Mai ocupo su lugar.
-Ni fue muy amable, ni muy inteligente compararlo con Moukba- Mai reprendió a Rebecca en susurros- y menos aún tú, que conoces bien las circunstancias. ¿No es a ti a quien acudió Mokuba cuando Kisara lo rechazo?
La miraron con cierta sorpresa, pues no esperaban que ella estuviera enterada de lo que sucedía con Kaiba y Kisara. Ellas dos eran las más cercanas a la albina, Mai no trataba con Mokuba y Rebecca lo sabía muy bien, y hasta donde tenía entendido, Yami era el único y mejor amigo de Seto.
Las dos muchachas admiraban a la ojivioleta; era fuerte, hermosa, independiente, lista, divertida… por esa razón, Rebecca evito cualquier respuesta imprudente y grosera, no quería llevarse mal con ella.
-¿Tu como sabes…?
-Tengo mis maneras- interrumpió Valentine, muy tranquila- sé muy bien cuanto quiere Kaiba a Kisara, y también sé muy bien cuanto perturba al riquillo que su hermano este enamorado de la misma chica que él. ¿Crees que estuvo bien decirle que no se parece a Mokuba, quien todos sabemos que es amable, atento, considerado, divertido, tolerante y varias cosas que Seto no es; cuando este mismo chiquillo debe estar triste en su habitación, leyendo la carta de negativa que le envió la chica que le gusta, la que le entrego su hermano, quien, encima, es la razón de este rechazo?
Rebecca y Emma suspiraron, entre impresionadas y culpables. Mai tenía habilidad con las palabras, debía ser complicado discutir con ella. Pero esa misma habilidad les hacía remover la conciencia, por no ser más amables y prudentes con Seto, quien no la estaba pasando muy bien en su casa y su trabajo, y aun así se esforzaba en hacer feliz a Kisara.
-¿Crees que debamos disculparnos?- murmuro Emma, sin levantar la mirada.
-No, dejen eso como esta, o lo empeoraran- ella desestimo la idea de Emma con un gesto- más bien, inviten el almuerzo.
Tea observaba con tranquilidad desde una esquina de la mesa, era una de esas ocasiones donde prefería quedarse en silencio y divertirse escuchando.
-Lástima que Ryou tuvo que irse- suspiro Emma, Rebecca rodo los ojos.
-Mi hermano te visitara para la cena, ya tranquila.
Rebecca había llamado a Kisara luego de que el albino se había ido. La llamada estaba en alta voz y el celular sobre la mesa. Seto escuchaba la conversión de las tres amigas, y en ocasiones intervenía, pero parecía más contento con solo oír la voz de la albina reír. Ese buen humor se reflejaba en la manera en la que se burlaba de Yami.
-El reno de Frozen es mejor que tú patinando.
-Él tiene cuatro patas- ladro el tricolor.
-Tú también las tenías, y aun así tu mentón casi quiebra el hielo- las risas de las tres adolescentes, solo hicieron reír aún más al castaño- te veías patético.
Por otro lado, estaban Joey y Tristan, aun con los trajes de patinaje. Se estaban quejando con gran escándalo de lo mucho que les habían rozado los trajes y lo irritados que estaban. Yugi intentaba comer para no reírse, Mai no le daba importancia y hacia las dos al mismo tiempo.
-Parecen un par de Magdalenas, Tinker Bella y Rosetta- se burlaba ella, casi atorándose al tragar la comida- bellas flores del campo.
Tea rio con cada situación y comentario. Cuando vio que estaban a punto de terminar de almorcé, saco de su bolso uno de sus tesoros más grandes.
Su mazo de cartas.
-Oigan, ¿Qué tal si jugamos Duelo de Monstruos?
Si ella se creía fan, no era nada comparada con sus amigos. Los mazos de cartas aparecieron en las manos de los duelistas antes de que ella terminara de parpadear, y sin más comenzaron los gritos y exclamaciones:
-¡Hora del Duelo!
NO SE SI QUEDE GENTE QUE LEA ESTA HISTORIA, PERO HOLAAAAAA!
AQUÍ UNA CAPIS UN POCO CORTOS, PERO ESPERO QUE LES AGRADEN... QUERÍA SUBIR TRES... PERO AJA... ES UN POCO COMPLICADO.
NO SE SI QUIERAN LA EXPLICACIÓN, PERO VERÁN, PUDE SUBIR LA ULTIMA VEZ GRACIAS AL COMPUTADOR QUE ME REGALARON, SIN EMBARGO, EN ENERO COMENCÉ A ESTUDIAR Y MI CREATIVIDAD MELLADA QUEDO HECHA POLVO. IRÓNICAMENTE, GRACIAS AL VIRUS ME HE PODIDO PONER UN POCO AL CORRIENTE.
ESPERO EN DIOS QUE TODOS USTEDES ESTÉN BIEN, Y SI NO, QUE SE RECUPEREN MUY PRONTO PARA PODER TERMINAR ESTA HISTORIA JUNTOS.
DIOSITO LOS BENDIGA...
NOS LEEMOS LA PRÓXIMA!
