CAPITULO NOVENO.
La tragedia es una herramienta que aporta sabiduría a los vivos, no una guía para vivir -Robert Kennedy.
La apertura de la temporada de quidditch solía darse con un partido entre los finalistas del año anterior, este año los dos equipos que comenzarían a luchar por la copa eran los slytherin y las águilas, estas últimas capitaneadas por Marlene Mckinnon. Debido a todo lo acontecido durante el último año, el comienzo del tan esperado torneo de quidditch escolar se había retrasado. Y ahora que iba a comenzar los equipos estaban dispuestos a darlo todo en el campo.
En especial cierta capitana de las águilas, quien había recibido el título ese mismo año, tras la graduación del anterior capitán el curso pasado. Ademas para este águila de plumaje dorado y rizado, el partido se trataba de algo personal. Era sábado por la tarde y Marlene Mckinnon estaba lista para patear unos cuantos traseros de serpientes rastreras, en especial los de aquellos que molestaban a sus amigos por no ser "puros".
Desde el vestuario de las águilas se podía escuchar el zumbido procedente del estadio, solo faltaban 10 minutos para que comenzara el partido. La rubia se giró a su equipo, no estaba nerviosa, estaba lista, habían entrenado mucho y podían ganar sin problemas.
- Bueno chicos, hoy es nuestro primer partido de la temporada. El año pasado nos llevamos por primera vez en mucho tiempo la copa a casa. Y este año no será distinto, es mi primer año como capitana y no pienso fallar. Estamos listos, somos buenos, tenemos ganas y somos mucho más listos. Vamos a machacar a esos reptiles. Demostremos que como águilas estamos en nuestro elemento, y dejemos claro que ellos están para arrastrarse por la tierra.
- ¡SIIIII! -el grito colectivo que recibió por respuesta solo motivo más a la capitana.
- Solo decirte que noto un poco de resentimiento ahí capitana -dijo Anthony Davies, las risas no se hicieron esperar ante la mueca de Marlene.
Juntos, como un equipo auténtico, salieron del vestuario y se adelantaron hasta la entrada del estadio, estaba todo lleno hasta los topes, Marlene con mucha felicidad pudo reconocer un mar de banderas azules por todo el estadio.
Sentada en la grada con los profesores estaba Dora, quien era la comentarista, por muy extravagante que fuera a veces si había algo que hacía parecer normal a Dora era su amor por el quidditch. A su derecha estaba sentada Dorcas, su hermana mayor, erguida en todo su esplendor y porte con una bufanda verde al cuello defendiendo a su antigua casa.
- El primer partido de la temporada dará comienzo en unos minutos -la voz amplificada de Dora se escuchó por todo el estadio, perdiendo su característico toque soñador -pero por ahora conozcamos a los jugadores de los dos equipos que se enfrentarán hoy. -Los aplausos retumbaban en las columnas del estadio, Marlene notaba su pulso acelerándose rápidamente -por un lado ¡SLYTHERIN!
Los abucheos no se hicieron esperar, Marlene suponía que estos venían de gryffindor como solía ocurrir. La voz de Pandora aunque mágicamente amplificada apenas se podía escuchar por encima del griterío general.
- Aquí viene el equipo verdi-gris -aplausos y gritos se dejaron oír mientras los slytherin hacían su entrada triunfal sobre las escobas - capitaneado por Polux Avery, uno de los tres cazadores del equipo. Seguido de cerca por sus cazadores Mulciber y Pucey, los dos bateadores del equipo Goyle y Mcnair. El guardián Higgs y por último el buscador Regulus Black.
Marlene evaluaba todo desde el suelo, parecía que el capitán de ese año, Avery, se había decantado por la fuerza bruta en vez de por la habilidad. Eso en cierta forma suponía una ventaja para las águilas que eran más ágiles, mientras que hubiera juego limpio. La voz de su amiga hizo que volviera a la realidad.
- Y ahora si que si recibamos con un fuerte aplauso a las ¡águilas de Hogwarts! A la cabeza Anthony Davies, Mikeila Ackerley y un nuevo miembro Hestia Jones. Seguidos de dos increíbles bateadores Luke Corner y el novato Stewart Ackerley, como guardián tenemos al guapísimo Edward Turpin. Finalmente capitaneando el equipo y ocupando el último puesto como buscadora, está la fantástica e impresionante, que conste que estoy siendo totalmente objetiva, Marlene Mckinnon.
El estadio prorrumpió en aplausos mientras Marlene saltaba sobre su escoba y entraba a toda prisa en el centro, con una sonrisa en sus labios y una risa contenida. Los gritos de sus compañeros se fueron apagando con el rumor del viento en sus oídos, los rizos rubios que se escapaban de su trenza se movían frenéticamente al ritmo de la escoba y la mirada en sus brillantes ojos azules, se nublo por el golpe del frió aire contra ellos. Marlene respiró profundo llenando sus pulmones de aire fresco.
En la grada pudo distinguir a sus amigas de gryffindor junto con sus compañeras de habitación, habían traicionado su puesto en las tribunas rojas y doradas. Y se habían asentando entre las águilas, prácticamente mimetizándose con el ambiente, habían hecho una pancarta mágica en la que aparecía un águila cayendo en picado sobre una serpiente. Rezaba así: prepárate serpiente, el depredador cazado. Lily y Mary movían de lado a lado la pancarta pintada de azul y bronce. La primera tenía toda la cara pintada, un lado de azul y otro de color bronce. La segunda se había dibujado líneas de combate azules y bronces en un lado de la cara y en el otro el dibujo de un águila, parecían dispuestas para la guerra. A su estaban colocadas Blish y Heather, quienes pasaban más desapercibidas, a pesar de que Blish llevaba al cuello la bufanda dorada y roja de gryffindor. Fiel a su casa y equipo aunque este no hubiera jugado ni un partido aún, sin embargo una sonrisa traviesa y el incesante golpeteo de sus manos traicionaba su orgullo de leona, por el que sentía hacía su amiga. Heather no hacía nada por destacar entre la multitud, llevaba el pelo castaño recogido en una trenza, iba vestida con ropa de diario con tonos azules y ni si quiera llevaba su bufanda escolar puesta, pero el simple hecho de verla ahí de pie aplaudiendo como los demás, hizo que todo el apoyo brindado por el resto pareciera pequeño a su lado.
Cuando llegó al centro del campo se encontró con la joven profesora Hooch, quien les advirtió acerca de juego limpio. Antes de darle la mano al capitán del otro equipo inspiró lentamente tres veces, sacando cualquier pensamiento que no fuera quidditch de su cabeza, lo que produjo pequeñas burlas entre sus contrincantes, quienes confundieron concentración con pavor. Ella y el capitán de slytherin se dieron la mano, momento que aprovechó Avery para destrozarla y provocando un dolor incipiente, pero Marlene una vez más hizo todo pensamiento que no fuera ganar a un lado, y una vez sonó el silbato el partido comenzó.
La joven rubia se elevó rápidamente apartándose del camino de sus cazadores, se colocó en una altura superior a la del resto de los jugadores, para así poder vislumbrar todo el espacio posible. Estaba tan concentrada volando por el campo, vigilando las bludgers, jugando con las corrientes de aire y sintiendo el sol de invierno en su blanca piel que apenas prestó atención a cómo iba el marcador. Se reprendió cuando el reloj de uno de sus jugadores hizo que se confundiera por segunda vez y se hizo una nota mental de mandarles quitarse los objetos brillantes cuando salieran a jugar al campo. A parte de eso no tenía ninguna queja, estaban todos desempeñando un papel fantástico incluso los dos novatos que habían empezado nerviosos pero pronto se olvidaron de ello.
Observo detenidamente a Regulus, el chico parecía estar empleando la misma estrategia que ella, sin embargo había algo en su pose que no cuadraba bien con la situación. Estaba inquieto, nervioso, pero no de la manera en la que estás cuando juegas un partido. Esa forma en la que desprendes una tensión llena de adrenalina y expectación, si no más bien parecía como si supiera que algo malo fuera a ocurrir. Hubo un par de veces durante sus vueltas al campo en las que se cruzaron y en una de ellas Regulus aprovecho un momento de cercanía y le apretó la muñeca rápidamente. Tan rápido que Marlene creyó que había sido un accidente o que era una táctica para distraerla, y ella no estando dispuesta a caer en ese juego, se deshizo de la duda creciente en su pecho.
El partido se había desarrollado como Marlene esperaba, la fuerza bruta de los jugadores de slytherin no era rival para la agilidad de las águilas, y la diferencia en la puntuación casi dejaba hueco a la posibilidad de no atrapar la snitch y seguir ganando el partido. Sin embargo, cuando se solicitó tiempo muerto Marlene exigió a sus compañeros que siguieran dando el todo por el todo. Cuanto mayor ventaja le sacaran mayor sería su diferencia con los otros equipos y su posición al frente de la tabla del torneo de las casas.
Cuando el partido se volvió a retomar, las águilas no cejaron en su esfuerzo mientras que las serpientes recurrían cada vez a técnicas más rastreras. Marlene observaba todo esto desde su postura elevada en las alturas con la rabia latiéndole en las venas, estaba deseando encontrar la snitch de una vez para que sus jugadores dejaran de sufrir esos abusos. Entonces el grito amplificado de Dora hizo que los ojos zafiros de la capitana se volvieran al centro del campo donde Mikeila Ackerley estaba siendo rodeada y bombardeada por los dos bateadores de slytherin, mientras que su novio Archie y su hermano Stewie intentaban llegar a ella de alguna forma. La joven se aferraba con una mano al palo de la escoba, la cual se tambaleaba fuertemente por los golpes, y con la otra se protegía la cabeza cómo podía.
Las gradas gritaban y abucheaban, mientras la voz amplificada de Dora se escuchaba exigiendo falta y que pararan el partido. Marlene se dirigió lo más rápido que pudo hacía allí desesperada por ayudar a su compañera, sin embargo mientras volaba en dirección a Mikeila vio como Regulus caía en picado persiguiendo la snitch dorada.
La capitana tomó una decisión en cuestión de segundos, a pesar de que le dolía que todo el esfuerzo de sus jugadores habían hecho se perdiera por culpa suya, lo más importante era el equipo y su bienestar. Tan concentrada estaba en intentar ayudar a Mikeila que no vio como Avery y Mulciber se dirigían a ella con intenciones poco ortodoxas. Lo último que distinguió Marlene antes de que todo se volviera negro, fue el grito desesperado de Lily al verla caer inconsciente desde 90 metros de altura.
James no se lo podía creer, hacía tiempo que no veía un partido tan sucio, aunque en realidad muchas de las jugadas que habían utilizado los slytherin no se consideraban técnicamente faltas, no estaban bien visto usarlas.
Y ahora se encontraba delante de la puerta de la enfermería impotente, sin poder hacer nada, ni siquiera les dejaban entrar a ver como estaba Marlene. Había caído desde muy alto, nadie había podido hacer nada para frenarla, ya que todos estaban intentando ayudar a Mikeila, si por lo menos hubiera estado Dumbledore para frenar la caída. Pero no, cayó golpeándose directamente la cabeza, y abriéndosela, como comprobaron cuando Turpin la levantó del suelo para llevarla a toda prisa a la enfermería. Había dejado un gran charco de sangre detrás.
A penas se desmayó ahí mismo al ver toda esa sangre, sin embargo había tenido que contener a Sirius y Remus (y a él mismo) para que no mataran a los slytherin. Regulus había atrapado la snitch, la profesora Hooch no había sido capaz de pitar tiempo muerto antes de eso, así que los slytherin se habían hecho con la victoria del partido con unos pocos puntos de diferencia. Y en su llegada a la victoria, dejaron a dos de las jugadores de la otra casa en la enfermería.
Una de ellas tenía el cuerpo lleno de hematomas, se había roto el brazo derecho al intentar protegerse la cabeza, unas cuantas costillas y el pómulo izquierdo. Tendría que pasar la noche en la enfermería, mientras que de la otra no se sabía nada, y eso solo ponía nervioso a James.
Histérico se pasó las manos por el pelo alborotando aún más su cabello azabache, miró alrededor, el equipo completo de ravenclaw menos las dos accidentadas, el pequeño de los Ackerley y Luke Corner se encontraban allí, todos sucios y cansados. Además estaban unas cuantas compañeras de casa de la ravenclaw y por supuesto su grupo de amigas.
Sin poder evitarlo James observó a Lily, estaba "dormida" sobre Blish sus ojos estaban hinchados y la pintura de su cara se encontraba toda corrida y entremezclada por las lágrimas que habían caído. Fue la primera en darse cuenta de que Marlene se caía y en cuanto fue consciente de ello entró en pánico total, se había puesto tan histérica que le costaba respirar y habían tenido que hechizarla para evitar que la pelirroja se ahogara.
Justo en ese momento se abrieron las puertas de la enfermería, Dorcas Meadowes fue la única que salió, era difícil deducir cómo se sentía, como ocurría siempre. Desde aquella conversación en la clase de DCAO James había estado observando a su profesora con cuidado y estaba seguro de que ocultaba algo, sin embargo en ese momento le traía sin cuidado solo quería saber cómo estaba su amiga.
Pandora se acercó a su hermana mayor, la joven profesora dejó por un momento de lado su faceta de maestra y abrazó a Dora contra ella. Después los observó a todos uno a uno, tanto los ravenclaw como los leones formaron un círculo alrededor de ellas.
- Las buenas noticias es que la señorita Ackerley esta bien, solo cansada y un poco dolorida, el sanador Apgar con la ayuda de la enfermera Pomfrey, la curó enseguida. Eso sí pasará la noche aquí, así que alguien vaya a avisar a su jefe de casa y cuando pueda que venga para relevar un rato a los señores Corner y Ackerley que tendrán que ducharse y comer. Aunque no parece que ninguno de los dos estén dispuestos a marcharse -respiró profundamente, como si lo siguiente le costará decirlo. -Mientras que la situación de Mckinnon es más complicada, aún no lo entendéis bien pero hay cosas que ni la magia puede curar. Y todavía no sé sabe que va a pasar, pero la señorita Mckinnon tenía una hemorragia interna grave y unas cuantas fracturas. Ni el sanador Apgar, ni la enfermera Pomfrey saben muy bien que hacer pero han hecho todo lo que ha podido. La mente humana es muy delicada, puedes repararla fisiológicamente hablando pero pueden quedar secuelas psíquicas, por eso ahora le toca a Marlene esforzarse.
Los sollozos entre el grupo, las caras de consternación y los rumores no se hicieron esperar. Si habían entendido correctamente, puede que su amiga no se volviera a recuperar de ese golpe. Nadie habló durante un rato, todos intentaban asimilarlo.
- ¿Qué va a pasar con los slytherin? - el cazador de ravenclaw fue el primero en romper el silencio. -Quiero decir, las cosas no se pueden quedar así no se pueden ir de rositas. Esto, no ha sido ningún accidente lo hemos visto todos -la indignación en la voz de Davies era lógica, Marlene y el llevaban siendo amigos desde que ellos ingresaron en el colegio a pesar de llevarse un año de diferencia, amistad que se había visto reforzada al convertirse ambos en jugadores del equipo.
- Señor Davies esa acusación es muy grave, no creo que quiera usted decir que sus compañeros han intentado dañar intencionadamente a una de sus amigas.
- Claro que sí -esta vez fue una de las novatas del equipo Hestia Jones, o algo así creía James. -No es la primera amenaza, a mi el otro día me intentaron atacar Mulciber y otros, si no llega a ser por Black -esto lo dijo señalando a Sirius -lo hubieran conseguido. Y todos sabemos que las serpientes son lo suficientemente astutas para trazar este plan -James miró sorprendido a su amigo, quien parecía incomodo, así que esa era la razón de la pelea con los slytherins.
- Venga Meadowes tu sabes como es el quidditch, tu fuiste la capitana de slytherin en su día -a pesar de ser ravenclaw no fue muy inteligente por parte de Davies decir eso, la mirada de Dorcas era aterradora.
- Ya vale Archie, -esta vez fue Edward Turpin quién tomó la palabra -la profesora Meadowes no se encarga de la disciplina, ni es la jefa de slytherin, -su tono era respetuoso pero deja entrever que esperaba que a los slytherin se les castigará -ella solo se preocupa por Marlene. Así que dejad el tema ya hablaremos con Flitwick nosotros -estaba claro que no iban a dejar pasar este ataque -¿podremos pasar a verla?
- Lo siento mucho señor Turpin pero no creo que sea posible -el tono de Dorcas era comprensivo -lo mejor es que se vayan a descansar y vengan mañana por la mañana. A su capitana no le gustaría ver mal a sus jugadores.
Los ravenclaw asintieron cabizbajos y con un sólo movimiento de Edward, el segundo al mando, se dirigieron todos rumbo a la torre. Entonces Dora, quien era el único águila que seguía ahí, se giró a su hermana.
- Dor ¿es tan malo? -los grandes ojos azules de Pandora estaban rojos y su cara estaba irritada del llanto, su expresión era de puro terror. James no sabría cómo hubiera reaccionado el sí su hermanita le hubiera mirado así, técnicamente el no tenía hermanos aunque consideraba a Sirius y a Marlene sus hermanos prácticamente.
- Me temo que si Dora, -James nunca había visto a Dorcas ser tan delicada, se había agachado para estar a la altura de su hermana pequeña y sus suaves y delicadas manos marrones tenían la cara de Pandora cogidas entre ellas, con los pulgares limpiaba los rastros de lágrimas que quedaban en su cara. -Pero escucha conoces a Marlene, esa rubia es una cabezota -esto lo dijo con una sonrisa, como si fuera un chiste privado -se pondrá bien, solo que llevará un tiempo y necesitará toda vuestra ayuda. -Soltó el rostro de Pandora y se volvió hacía el resto de nuevo mientras rodeaba una vez más a su hermana con sus brazos, -ya se que he dicho que no podíais pasar, pero era mentira. El sanador Apgar dejara pasar a unos pocos y como vosotros sois sus amigos íntimos, pues eso. Deberíais despertar a Lily u os matará si no ve a Marlene.
Dicho esto se fue, James la miró marchar mientras su figura desaparecía por el pasillo hacía la oscuridad. Su rizado cabello chocolate caía en cascada por su espalda, su paso era ligero y rápido al mismo tiempo, y en vez de dirigirse al piso donde supuestamente duermen los profesores giró en otra dirección.
- Entramos ¿no? -Lily quien ya había sido despertada y puesta al tanto por Blish, no espero respuesta abrió rápidamente las puertas de la enfermería y avanzó con presteza hasta el fondo donde suponía estaría Marlene.
La joven rubia se encontraba en una camilla al fondo de la enfermería, tenía una venda alrededor de la cabeza, y un ungüento verde en su mejilla izquierda, estaba tan pálida que sus rubias cejas resaltan en su cara y su tono de tez en vez de blanco pálido era grisáceo, seguía inconsciente.
Sin darse cuenta todos se pusieron alrededor de ella, Blish se subió a los pies de su cama, Lily tomó su mano derecha y se sentó en una silla, Pandora se recostó como pudo a su lado, Mary y Heather estaban en su lado izquierdo. Mientras que los chicos observaban impotentes la escena, no podían hacer nada por ellas, ni si quiera ayudarlas a mitigar el dolor y la rabia, lo sabían de primera mano, ya que ellos se sentían igual.
En algún momento de todo el tiempo que estuvieron allí, Edward Turpin había vuelto a la enfermería a relevar en su puesto a Corner y Ackerley, mientras estos se iban a duchar y luego uno de ellos volvería para pasar la noche. Pero antes de eso se pasó a ver como estaba Marlene, y si el resto necesitaban algo, en especial Heather.
Los chicos estuvieron allí un buen rato, sin decir o hacer nada, hasta que el sanador Apgar les echó a todos de la enfermería. Por supuesto que antes se aseguraron de saber las ultimas del estado de su amiga y su compañera ravenclaw. A los únicos que no fue capaz de echar fueron a Lily y a Stewart Ackerley, quienes hicieron una sentada negándose a abandonar la enfermería y pasando ahí la noche, por si acaso alguna de las dos muchachas se despertaba y necesitaba ayuda.
Todos los jóvenes se dirigieron, ya pasado el toque de queda, a la torre de gryffindor con excepción de Dora y los dos ravenclaw que volvieron a su cuarto en la torre del ala oeste para informar a sus compañeras.
El frío despertó a Lily de madrugada, tenía la boca seca de haber dormido con esta abierta, y un dolor intenso en el cuello de haberse quedado dormida sentada. Se frotó los ojos intentando mitigar la picazón que sentía, sin embargo sus puños se colorearon de azul y bronce, y recordó que ni siquiera se había lavado la cara.
Miró a su amiga, no tenía mejor aspecto, pero tampoco parecía haber empeorado, sin embargo eso no tranquilizaba a Lily. Se le hacía raro ver a su inquieta amiga asi, pero ¿qué podía hacer ella? se sentía totalmente inútil, solamente había gritado y cogido la mano de Marlene como si eso fuera a arreglar sus problemas. Y lo peor es que tenía la sensación de que algo así no sería la última vez que fuera a pasar.
Con un suspiró se levantó y se alejó de la cama, busco un bol o algo que le sirviera para convocar agua y con cuidado mientras estaba centrada en sus cosas se fue quitando la pintura de la cara. Cuando volvió junto con su amiga se encontró con una sorpresa.
Al lado de la cama de la rubia estaba un chico azabache, su pelo brillante y sedoso le llegaba hasta la barbilla. Por un segundo pensó que era Sirius, sus rasgos aristócratas y sus elegantes movimientos eran muy similares, pero a pesar de ello había algo diferente en él, si Lily hubiera creído en esas cosas habría dicho que el aura de Regulus era más oscura que la de su hermano, pero eso eran simples chorradas.
Se quedó quieta observando al pequeño de los Black, no creía que fuera hacer nada malo, pero había aprendido que nada era seguro al cien por cien. El joven miraba a Marlene con intensidad, su rostro no mostraba expresión alguna pero Lily podía sentir su ¿enfado? ¿tristeza? ¿culpabilidad? No estaba segura, y por un horrible segundo Lily se dio cuenta de que Regulus podría haber sabido lo que iba a pasarle a Marlene, ¿pero él no lo permitiría no? Conocía a Marlene desde hace mucho, antes incluso de entrar en Hogwarts, era algo así como una amiga suya de la infancia.
- ¿Cómo esta? -Lily se sobresaltó con la pregunta, no pensaba que se hubiera percatado de su presencia, sin embargo respondió con franqueza.
- Mal, no saben si se recuperará a decir verdad -no quería que su tono sonase tan duro, pero no podía evitarlo -la mente humana es muy delicada, ya seas muggle o mago. -Regulus desvió la mirada de la rubia un segundo para centrarla en Lily y luego volvió a Marlene.
- Ya veo.
Con esa frase debió de dar la conversación por terminada porque se levantó de la silla y se dirigió a la puerta, justo antes de abrirla miró a Lily y dijo.
- Intente advertirla, pero no me creyó -con esa confesión Lily sintió que se le caía el alma a los pies, así que las águilas tenían razón todo esto había sido premeditado ¿y para qué?¿Para ganar un partido de quidditch?
Esa pequeña visita dejó inquieta a Lily, con una sensación pésima por todo el cuerpo, y lo que quedaba de noche apenas durmió. Se tumbó en una cama que alguien había convocado para ella, suponía que Regulus, al lado de la de Marlene y cerró los ojos esperando dormirse pronto. Cuando volvió a despertarse ya era de día, Marlene seguía inconsciente y el sanador Apgar estaba sobre ella comprobando su estado, no parecía haber mejorado nada.
- Buenos días sanador Apgar, ¿cómo está? -El mago levantó levemente la vista y le dedicó un asentimiento de cabeza a la joven pelirroja, pero siguió con su tarea.
- No ha habido ni cambios ni alteraciones, nada simplemente nada… no lo entiendo.
- Pero eso, ¿eso no es malo no señor?
- No lo sé muchacha y no saber algo nunca es bueno, deberías irte a tu cuarto y dormir un rato son las seis aún.
- No señor quiero quedarme aquí con…
- Ve a tu cuarto a descansar es una orden, vas a enfermar si sigues aquí y no ayudaras a tu amiga así.
- Pero…
- ¡Evans te quitaré puntos! Fuera, ya te he dejado dormir.
- Si sanador.
Cabizbaja Lily se levantó de su cama y justo después de besar la frente de Marlene se dirigió hacía la puerta. Al pasar por delante de la cama de Mikeila vio una imagen similar, un alterado Stewart Ackerley se frotaba el cuello con frustración mientras discutía con la nueva enfermera. El joven finalmente debió rendirse de malas maneras ya que siguió los pasos de la pelirroja, dando fuertes pisadas. Lily esperó por el junto a la puerta queriendo saber el estado de la chica.
- ¿Cómo está tu hermana?
- Mejor -contesto él de mal humor -me ha dicho la tipa esa que seguramente esta noche dormirá en la torre.
- Se llama Pomfrey -corrigió Lily con una sonrisa -me alegro que por lo menos ella este bien.
- Por mi como si se llama Missy -dijo el pequeño de los Ackerley aún enfurecido, Lily le miró con reproche sabía que el enfado no iba con ella aún así era molesto que le hablaran a uno de esa forma. -Perdona, -dijo Stewart arrepentido -es que es mi hermana mayor y nunca la había visto mal, además no se tú pero he dormido fatal en esa silla.
- Si, no es lo más cómodo -respondió ella con una sonrisa.
- ¿Y cómo esta Marlene? No te he preguntado -Lily no dijo nada esta vez, sus ojos verdes se humedecieron y sus puños se apretaron tornándose blancos -así que así de mal, vaya mierda ¿van a pagar al menos no? -La pelirroja se encogió de hombros -bueno Evans veo que no estas muy habladora, así que te dejo me voy a la torre a despertar a Luke y que tome mi puesto. Adiós Evans -gritó el niño mientras se alejaba a pasos acelerados hacía la torre de las águilas.
Lily retomó su camino, rumbo a su sala común, quizá alguna de sus amigas estuviera despierta y así podría ir con Marlene. Los pasillos vacíos y silenciosos de Hogwarts resultaban escalofriantes, y la sensación de frío no atenuaba el sentimiento. Cuando llegó a la torre se encontró algo que no esperaba.
James Potter estaba sentado en el alféizar interior de la ventana, se había quedado dormido. Las piernas las tenía medio recogidas en el alfeizar, su espalda estaba apoyada contra la pared y su cabeza caía hacía delante, algo que probablemente le dejaría un intenso dolor de cuello para el resto del día. Lily se acercó sigilosamente mientras el joven respiraba acompasadamente en sueños, al acercarse la pelirroja notó que las gafas del azabache habían resbalado por el puente de su nariz, varios centímetros y su boca estaba ligeramente entreabierta, lo que significaba que seguramente se hubiera babeado parcialmente los alrededores de la boca. A pesar de esto último a Lily la imagen le pareció adorable.
Ya que, en su puño sujetaba una foto, la cual estaba siendo ligeramente aplastada, la prefecta tomó la foto entre sus manos. En ella se podía distinguir a dos niños pequeños jugando juntos en un jardín cubierto de flores, la pequeña era rubia y tenía unos rizos perfectamente peinados y recogidos en lazos azules, mientras que el niño tenía el pelo completamente negro y despeinado. Al tratarse de una foto mágica, esta estaba llena de movimiento, y se podía ver como después de manchar la preciosa túnica celeste de Marlene con barro, ella y James se reían a carcajadas cuando la pequeña se la devolvía poniéndole una mano cubierta de tierra en la cara.
Un millón de sentimientos invadieron a Lily a la vez, no estaba segura de entender ninguno de ellos en ese momento y tampoco sabía si quería hacerlo. Llevada por un impulso sacudió el hombro del joven mientras decía su nombre suavemente. Poco a poco pareció que él adolescente ya reaccionaba, en un primer momento Lily fue capaz de distinguir la confusión e incomprensión en sus ojos almendrados, hasta que los recuerdos llegaron a su cabeza.
- ¿Evans? ¿Qué haces aquí? -Su voz sonaba somnolienta -¿cómo esta Marlene? ¿Sabes algo nuevo? -Lily forzó una sonrisa que más bien pareció una mueca.
- Nada nuevo, no ha habido ningún cambio durante la noche.
- ¿Eso es bueno no? Quiero decir, si no ha empeorado es que esta estable eso es una buena señal -las ansias y el brillo en los ojos del azabache solo turbaron más a la leona.
- No que va, yo pensé lo mismo pero el sanador Apgar ha dicho que no lo sabe y que... -la voz de Lily se rompió en ese punto, se dejó caer al lado del chico en el alfeizar.
- Y que no saber nunca es bueno -terminó el por ella, la pelirroja le miró sorprendida -he pasado mucho tiempo en la enfermería como para conocer los dichos de Apgar.
Los dos jóvenes se quedaron ahí sentados, el uno al lado del otro, con el animó hecho polvo y una sensación de malestar y pesadez general. Sin hablarse, ni mirarse y tan si quiera tocarse, Lily sabía que la había cagado con James, que había sido culpa de ella y solo de ella. Pero en esos momentos lo único que deseaba es que el joven demostrara un poco de compasión y se apiadara de ella, que la reconfortara y le dijera que todo iba a salir bien. Que le pasara un brazo por los hombros y la apretara contra su pecho fuerte, y así ella podría sentirse protegida.
Sin embargo nada de eso sucedió, James se levantó bruscamente de su lado, dejando escapar un pequeño gemido de dolor de entre sus labios y se llevo las manos al cuello, ante el movimiento súbito movimiento, parecía que sus cervicales se estaban cobrando factura por la noche anterior. Se desperezó un poco y dirigió hacía las escaleras de los chicos, sin despedirse, cuando estaba llegando al primer escalón pareció percatarse de algo.
- Evans... -empezó dubitativo, -supongo que Apgar te habrá echado para que descanses, pero ¿sabes si ha dicho algo de que pueda ir alguien a cubrirte? -La decepción invadió a Lily, no sabía que esperaba pero eso no.
- No, no ha dicho nada -tragó fuertemente -pero cuando salía me he cruzado con Ackerley y me ha dicho que iba a mandar a Corner de suplente por si te interesa.
- Vale, gracias Evans -con eso último subió rápidamente los escalones de dos en dos, hasta que la prefecta pudo distinguir el ruido de una puerta cerrándose.
Se quedó ahí sentada un rato más, y sus ojos rápidamente se desviaron de las escaleras de los chicos, donde había estado un James Potter bastante incómodo unos segundos atrás, a su mano derecha. Donde sujetaba la foto de James y Marlene de cuando apenas tenían 6 años, no sabía porqué no se la había devuelto, pero el tampoco se la había pedido. Así que se la guardó en el bolsillo de su pantalón y se fue a su cuarto, donde sin tan si quiera quitarse la ropa se tiró en la cama y se quedó dormida, total era domingo, ese día no había clases.
Habían pasado unos cuantos días desde el partido, Mikeila Ackerley había salido de la enfermería el domingo por la noche y llevaba durmiendo en su cama de la torre desde entonces. Las únicas secuelas aparentes eran su brazo en cabrestillo, que a pesar de habérselo curado en un segundo Apgar le había mandado mantener la venda y una cicatriz pequeña en su pómulo izquierdo. Además de eso no había nada más, al menos si no contabas que cada vez que se le acercaba un slytherin su novio se ponía a la defensiva y listo para atacar.
Sin embargo Marlene era otro caso, la muchacha aún no se había despertado, los primeros días no demostró cambio alguno, cosa que solo hizo incrementar la preocupación del profesorado y los sanadores. Pero todo cambió el miércoles cuando los padres de la joven decidieron trasladarla a San Mungo, allí no tuvieron más suerte hasta el día siguiente cuando cambios en sus hondas cerebrales afectaron a sus control sobre la magia, causando brotes de magia accidental. De ahí en adelante los medimagos creían que solo llevaría un tiempo que la joven despertara y poco a poco podría volver a la normalidad.
Sus amigos no tenían permitido abandonar el perímetro del castillo por lo tanto no podían visitar a la adolescente rubia en el hospital, sin embargo aquellos amigos, como Alice, que se habían graduado hacía un par de años si que iban a visitarla y les mantenían al tanto. Aunque las noticias a 1 semana y media del incidente aún no resultaban muy alentadoras, y eso solo caldeaba el ambiente en el colegio, los alumnos de ravenclaw exigían justicia para su capitana y jugadora, mientras que los de slytherin clamaban que no había pruebas de que no hubiera sido un incidente. Por supuesto las águilas tenían todo el apoyo de las otras dos casas.
Finalmente los profesores cansados de la tensión en el colegio y las constantes riñas decidieron tomar medidas para con el equipo de slytherin. No anularon el partido, ni lo dieron por inválido, después de todo los slytherin habían ganado justamente con una diferencia de 30 puntos. Pero si que sancionaron a los cuatro jugadores verdi-grises involucrados en el accidente y les prohibieron jugar lo que quedaba de temporada, los slytherins no se lo tomaron tan mal sabiendo que el castigo podría haber sido peor. Así pues el equipo de las serpientes se vio sin capitán, sin golpeadores y con un solo cazador, para el siguiente partido y teniendo que rehacer la plantilla con la temporada ya empezada.
McGonagall no podía haber estado más satisfecha con el resultado del castigo, ella era la subdirectora del castillo y la encargada de la administración de actividades extracurriculares, las cuales incluía el quidditch. Además creía que actos como los que se habían llevado a cabo durante el partido no podían quedar impunes y que con dicha represalia se había hecho justicia, así se lo había hecho saber a Heather en una de sus clases particulares.
En lo que se refiere a la castaña de ojos verdes, si de algo había servido lo que le sucedió a Marlene fue de acelerante, como sí de un fuego se tratase, había retomado las clases con James de una manera mucho más directa y agresiva. Y a pesar de querer mejorar en DCAO prácticamente se dedicaba de pleno a los entrenamientos físicos. El cambio empezaba a ser obvio en su organismo, y rápidamente el peso perdido se estaba recuperando en fibra y masa muscular. Cada día estaba más unida al azabache y existía una mayor complicidad entre los dos, se pasaban casi cada segundo que tenía ella libre juntos. Y esto llenaba de celos a Mary y Adam aunque sorprendentemente resultaba indiferente para Sirius quién había convertido en su nuevo pasatiempo molestar a Lily.
Ese mismo viernes por la tarde, a pesar de encontrase ahora a mediados de noviembre, parecía que el invierno cruel y frío que reinaba en Gran Bretaña desde hacía un par de años, parecía haber decidido tomarse un descanso. Aunque la temperatura en el exterior no era superior a los 9º grados, la carencia de viento y la aparición del sol de invierno, ese que apenas calienta, hacían de la tarde de una perfecta de pasársela en el exterior al refugio de un abrigo calentito. Y eso es lo que se encontraban haciendo dos adolescentes, vestidos de deporte y realizando ejercicios físicos sin parar para mantener el calor.
- ¡Ni se te ocurra frenar ahora Jorkins! ¿Esta claro? -Gritó James metido en su papel de entrenador -quiero dos vueltas más al lago o te prometo que te arrepentirás.
Heather sacando fuerzas de donde no las tenía concluyó con lo mandado, cuando terminó se tiro a los pies del adolescente quién la miraba con sus brillantes ojos almendras llenos de diversión, mientras ella jadeaba fuertemente apenas sintiendo nada más que su corazón en la garganta apunto de vomitarlo.
- ¿Crees que te podrías cortar un poquito con todo el rollo este de entrenador personal? -Jadeo entre muecas y suspiros.
- Nop -contestó el con una sonrisa en sus labios -llevamos entrenando casi 1 mes y aún te saco 15 vueltas de distancia. ¡Venga en pie! Ahora toca las nominadas, vamos a los árboles.
Heather miró con horror a James, ni muerta se movía ella de ahí ahora para ponerse a trepar un árbol del que a continuación debía colgarse y descolgarse. Fue prácticamente arrastrada por el capitán entre quejidos y gemidos de dolor de la chica.
Visto desde la distancia, hacían una de las imágenes más divertidas y positivas que había tenido el castillo en todo el invierno. Sin embargo una joven también castaña y de ojos marrones y redondos que observaba desde la distancia no podía evitar no estar de acuerdo.
Mary había salido en busca de su mejor amiga, desde lo ocurrido a Marlene una sensación de vulnerabilidad había invadido a la joven, y solo quería pasar un rato a solas con su mejor amiga o en su defecto con sus amigas, una tarde de chicas, como las que siempre habían tenido. Sin embargo eso parecía imposible, desde aquel sábado parecía que las obligaciones de todas se hubieran multiplicado, mientras que las suyas se hacían cada vez más escasas y difusas, y eso que se acercaban los primeros exámenes importantes del curso, los que hacían en diciembre antes de Navidad.
Entendía que Lily estuviera ocupada, pues se había auto-impuesto copiar todos los apuntes para Marlene pues según ella "cuando despierte no querrá quedarse atrás", y seguramente a la pelirroja no le faltaba razón. Pero ¿y el resto?, Blish se pasaba el día en la biblioteca si no tenía entrenamiento, Marlene claramente estaba fuera de combate y con Pandora nunca había llegado a congeniar. Blish decía que eso se debía a que Mary era una materialista, obsesionada con las opiniones del resto y empeñada en quedar bien a pesar de su timidez y que Pandora vivía en la estratosfera, la castaña no estaba de acuerdo. Mary creía que se debía, de que a pesar delo mucho que quería a Pandora, esta era un poquito. Además, que la rubia de ravenclaw desde lo ocurrido se encontraba muy ocupada, si no estaba con su hermana Dorcas estaba rodeada de los de su casa, quienes habían tomado como gesta propia el protegerla y hacerla sentir querida a pesar de que su mejor amiga no estuviera.
Nada de esto le hubiera importando si Heather hubiera estado donde debía estar, a su lado, y no haciendo monerías con Potter. Admitía que el tipo estaba bueno, pero siempre había considerado que se encontraba fuera de límites por Lily, y el rollo raro que se traían esos dos, y ahora su mejor amiga no paraba de ligar con él. El caso es que antes Mary se veía obligada a compartir a su mejor amiga con Edward Turpin, su ahora ex, y con Adam Robins el mejor amiga de esta, pero ese año se había visto obligada a compartirla con todo el mundo, incluso con la tristeza y no era justo. Si había decidido volver a Hogwarts al final, era principalmente por ella y solo le quedaban dos años para disfrutarla y todo el mundo se empeñaba en llevársela.
Una gota de agua inesperada, rompió con el brillante cielo azul del invierno escocés, Mary alzó sus redondos ojos marrones al cielo apartándolos de Heather y James, y dejo que unas pocas más bañaran su cara antes de correr al interior del castillo. Andaba con ritmo acelerado por los pasillos sin rumbo alguno, hasta que tropezó con alguien de forma inesperada, se trataba de un chico y una chica el llevaba el uniforme de gryffindor y ella tenía un emblema azul y cobre brillante.
- ¿Mary? ¿Estás bien? No te había visto perdona -escuchar su nombre no hizo más que sorprenderla, entonces se fijo bien.
- ¡Peter! Perdona no te había reconocido, si si estoy bien -el y su acompañante la miraron escépticamente -estaba paseando fuera y se a puesto a llover -dijo ella comprendiendo sus miradas ante sus cabellos chorreantes, se había mojado mas de lo que creía.
- ¿Sola? -Pregunto Peter sorprendido, Mary nunca había sido una persona solitaria, si podía resultar tímida pero era bastante conocida sobretodo debido a su belleza.
- Déjame que te seque -intervino la chica desconocida de ravenclaw ante la incomodidad evidente de la leona por la pregunta -ventis siccatiuom.*
- Gracias -agradeció la castaña sintiendo el calor llenar su cuerpo al instante.
- Es que eres brillante -dijo al mismo tiempo Peter mirando con admiración a la adolescente, la joven castaña clara se sonrojó y se llevó uno de sus mechones ondulados detrás de su oreja derecha.
Mary no se había percatado cuando se dio de bruces con ellos, pero ahora que observaba la estampa, podía notar que en el lenguaje del cuerpo de ambos había algo que indicaba más que amistad, los dos jóvenes tenían las manos a escasos centímetros, y ella llevaba puesta un abrigo demasiado grande para ser suyo, en los segundos que llevaban hablando habían cruzado miradas aproximadamente unas 30 veces. Ahora los dos adolescentes se habían quedado embobados mirándose el uno al otro a los ojos, Mary carraspeo un tanto incómoda por la situación.
- Bueno -dijo Peter sonrojándose -te presento a Charity Burbage, mi...esto amiga -el águila estiró la mano con una sonrisa hacía la joven leona.
- Encantada -contestó Mary, así que Peter tiene novia pensó para sus adentros y era una muy mona.
- Lo mismo digo.
- ¿Pero tu no vas a nuestro curso verdad? -Quiso saber Mary.
- Oh no que va, -replicó Peter rápidamente -Charity esta en cuarto pero es muy lista como ves.
- ¡Pet, para! -Exclamo la joven cada vez más sonrojada, Mary se rió ante esto.
- No te preocupes Charity, tu novio es un trozo de pan, siempre sabe como hacer sentir mejor a todo el mundo y si el lo dice sera cierto -dijo Mary sonriendo, ante el apelativo utilizado para referirse a Peter los dos se sonrojaron.
- ¿Quieres venir con nosotros? Ibamos al gran comedor, hemos quedado con mis amigas ahora y seguramente venga Remus -la más pequeña de los tres había cogido confianza ante los halagos recibidos por los dos mayores.
- No gracias, -rechazo Mary -no te ofendas, me pareces un encanto y seguro que tus amigas también lo son. Pero me gustaría estar sola ahora mismo -la pareja asintió creyendo comprender las razones de la castaña.
- Siento mucho lo que le ha pasado a Marlene, se que sois muy buenas amigas - volvió a decir la ravenclaw.
- Si Mer, no sé si te lo he dicho pero yo también lo siento, si necesitas cualquier cosa aquí estoy -dijo el rubio, mientras acariciaba la mejilla de su compañera de curso.
- Gracias a los dos, pero estoy bien, solo necesito un tiempo a solas -con eso último la pareja se fue, dejando a Mary sola en el pasillo y mientras se alejaban, la castaña atino a escuchar como la chica le decía a Peter lo muchísimo que le ayudaba Marlene en la sala común.
Mary continúo sin rumbo por el castillo, esta vez a paso más relajado y tranquilo, mil pensamientos invadían su cabeza y hacían que las ansias de una vida tranquila y normal lejos de la magia crecieran en ella. Se sentó junto a una ventana, detrás de un tapiz del cuarto piso, el tapiz ocultaba un espacio como de 3x3 metros que tenía unas vistas privilegiadas al lago. Era un lugar muy acogedor y que pocos conocían, allí la había llevado su primer novio en una cita super romántica, ahora el lugar estaba más lleno de recuerdos con sus amigas que de otra cosa. Se quedó ahí a ver como caía el sol y salía la luna, como dos personas unidas pero destinadas a jamás encontrase. No sabía cuanto llevaba ahí cuando escuchó como se corría el tapiz.
- Perdón -exclamo el recién llegado -no sabía que había nadie, ahora me voy.
- No -dijo Mary sonriendo, -no hace falta, el castillo y el pasillo es de todos ¿no? Quédate si quieres.
- Si no te molesta -replicó él, Mary negó con la cabeza -pues genial.
El chico avanzó y se sentó enfrente de ella apoyando la espalda contra la pared, la castaña volvió una vez más la mirada hacia la ventana para observar el paisaje que ofrecía el castillo. Sin embargo notaba los ojos grisáceos de su acompañante fijos en ella, aunque cualquiera se hubiera sentido incómoda ese no era su caso. Estuvieron así un rato en silencio, hasta que una vez Mary giró la cabeza y pillo al joven de lleno, el se sonrojo pero no se amedrentó.
- Perdona Mary, no he podido evitar mirarte, es que quería preguntarte una cosa.
- No pasa nada Cedric -dijo ella sonriendo, aunque curiosa por lo último -entonces dispara.
- ¿Cómo lo haces? -Ella le miró confusa -quiero decir, ¿cómo puedes estar pasando por lo que estas pasando y seguir teniendo una sonrisa en los labios, siendo amable? Yo en tu lugar me volvería loco, eres tan valiente.
- Cedric, -empezó la hija de muggles -tu estas pasando por lo mismo, todos estamos sufriendo esta guerra y aunque ahora le ha tocado a Marlene, ayer le toco a otra persona y mañana puede ser uno de tus amigos. Yo no soy más valiente que tú.
- Supongo que tienes razón -dijo él -aún así, a pesar de todo tu te ves preciosa y yo parezco un desastre -esta vez si que se abochorno ante el repentino arrebato, Mary no pudo evitar reírse.
- Gracias, y no te equivoques tu tampoco te ves mal -añadió guiñándole un ojo, ambos se rieron ante esto.
- ¿Quieres ver lo que me hace seguir a mi? - Pregunto el joven, Mary asintió -es mi pequeño sobrino, el hijo de mi hermana se llama como yo, apenas tiene unos meses -saco una foto del bolsillo de su túnica.
- Es una monada -exclamó Mary mirando el bebé de la fotografía, un bebecito rubio con unos hermosos grandes ojos grises-azulados como los de su tío.
- Mi hermana Petra dice que es igual a mi, pero su marido Amos insiste en que se parece a él.
Y ahí se quedaron horas y horas hablando acerca del sobrino, hermana, cuñado y demás familia de Cedric, y luego vino el turno de la de Mary. Dejando nuevamente los problemas a un lado, intentando vivir aunque fuera un día más como adolescentes, en lugar de soldados o daños colaterales de una guerra temible.
¡Buenas! ¿Cómo estáis? Esta vez he tardado menos en subir, espero que os guste este cap, como veis he traído de vuelta personajes que ya había nombrado antes. Y que el capítulo es un poco más mezcla, empieza de una forma bastante dramática y va dejando el tono oscuro a un lado.
Como siempre porfa ya sabéis si veis fallos o cualquier errata, dudas que tengáis. Decídmelo porfa plis. Me encantaría recibir vuestros reviews para ver si os va gustando la historia o no, y por si queréis que cambie algo.
Aclaración: *ventis sicattiuom: es un hechizo que técnicamente existe, utilizado por Newt en criaturas fantásticas, pero no lo pronuncia. Es decir me he inventado las palabras, pero la acción del hechizo existe.
Dedico este capítulo a laia1quintavalle y a lq, gracias por vuestro último review y todo lo demás realmente motiva para continuar.
Muchas gracias por pasaros y leer, verdaderamente se os agradece,
B.
