Disclaimer: Naruto no me pertenece.


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VI. A los diecinueve.

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Tenten se ríe una vez más de la escena: Lee no dejaba de arremeter contra Neji, y este lucía tan enfadado mientras lo esquivaba, sin tiempo de reacción. Así llevaban dos horas seguidas, y ella sabía perfectamente que su ahora novio (desde que lo dieron de alta) no iba a pedir un descanso, aun cuando necesitara uno para recuperar el chakra perdido, el suficiente como para utilizar una técnica de su clan y mandarlo a volar, literalmente.

No es como si Neji no fuera resistente (claro que lo era), ni fuese capaz de soportar y ganar ese entrenamiento. Nada de eso, sino que Lee estaba más enérgico que nunca y lo retó apenas lo vio entrar por la puerta de Konoha, regresando de una misión que duró alrededor de quince días junto con su escuadrón de preparación ANBU, pues deseaba pertenecer a esa organización. Evidentemente, estaba cansado, incluso ella intervino por él diciéndole a Lee que sea mañana. Pero este último siguió insistiéndole y retándolo, incluso señaló que declinaba por temor. Eso fue más de lo que el Hyuga aguantó y aceptó el desafío.

Ahora lo veía, divertida, arrepentirse de aceptar el reto, pues no se detenían ya desde hace dos horas y Lee no daba tregua. Por un momento, quiso seguir haciéndole caso al pelilargo acerca de no intervenir, pero ya era suficiente.

Sentada debajo de un árbol en el campo de entrenamiento, arrojó un kunai apuntando directamente a Rock Lee. Este dejó de atacar a Neji y dio volteretas hacia atrás, esquivando el arma de su amiga casi a las justas. Aun cuando siguiera en combate, el de mallas verdes lucía fatigado, no tanto como el Hyuga, pero no estaba como en un comienzo.

—¡Hey! Esto es entre él y yo, bella flor. No vale intervenir.

—Recién llega de una misión, Lee, no puedes exigir que vaya a su ritmo de siempre —refutó, acercándose al par. Sonrió triunfante al ver que su novio la miraba con el entrecejo fruncido.

—Eso no es cierto —se atrevió a mentir el Hyuga.

—Anda, te acompaño a tu clan, debes estar con hambre y sucio.

Fue ahí cuando Rock Lee pareció darse cuenta de que estuvo mal seguir con el combate, a sabiendas de lo cansado que estaba su rival. Miró con ternura cómo es que Tenten apoyó su mano sobre el hombro de Neji, aun cuando este refunfuñaba, alegando que no debió de haberse metido; probablemente estaba con el orgullo golpeado. No soportó más y corrió a abrazar a su mejor amigo.

—¡¿Qué te pasa?! Suéltame —Tenten se carcajeó de buena gana cuando el pelilargo se intentó zafar de Lee, mientras este seguía abrazándolo y lagrimeando con mucha fuerza.

—¡Perdóname, eterno rival! Simplemente pensé en entrenar con alguien de mi nivel y por eso te reté, además que estaba nervioso.

—¿Nervioso?

Ante la pregunta de la fémina del equipo, finalmente, el de mallas verdes soltó a su compañero, quien comenzó a limpiar y alizar su ropa. Lee colocó una mano detrás de su nuca, luciendo algo nervioso al ser el centro de atención, pero terminó por exhalar profundamente, antes de comenzar su narración.

—Verán…

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Neji y Tenten casi dejan caer los palillos que sostenían sobre su ramen. Más Neji, evidentemente, pues Tenten terminó por coger más fideos y comer, pese a la turbación después de escuchar aquel problemilla que aquejaba a su compañero.

Habían optado por ir a Ichiraku Ramen para aligerar el ambiente en el campo de entrenamiento, además de que la narración de Rock Lee apuntaba a ser larga y el Hyuga tenía hambre, según la castaña que lo conocía bien, ya que él no iba a admitirlo. El chico de mallas verdes aceptó gustoso, pero ahora, al ver a sus dos amigos de toda la vida al frente suyo, lucía una sonrisa entre nerviosa y asustada por la reacción de estos.

—O sea, llevas casi cinco meses frecuentando a una kunoichi… —empezó la chica, limpiándose con la servilleta.

Sip.

—De la Aldea de la Roca, para ser exactos —continuó Neji, procediendo a comer su segundo plato de ramen. A su lado, su novia sonrió triunfante. "Y decía que no tenía hambre".

—Pues sí, es de esa aldea. Se llama Metarîa.

—¿Y se puede saber por qué no nos lo contaste? ¡Somos tus amigos! Pudimos felicitarte —reclamó Tenten.

—¿Por qué lo felicitaría?

—Calla y come, Hyuga.

—Pues no fue tan sencillo, bella flor. Hasta yo seguía confundido, no pensé que alguien me enamoraría más que mi bello cerezo —suspiró, refiriéndose a Sakura—. Pero, ¡deberían conocer a mi metal precioso! Es la chica más dulce, atenta, servicial, fuerte, lista, trabajadora y alegre que he conocido. Sobre todo, me quiere tanto —alabó con ojos soñadores, haciendo que Neji enarque una ceja y Tenten suelte una risita.

—Entonces, pídele que sea tu novia.

Tanto la castaña como el cejotas vieron, incrédulos, al pelilargo, quien tomó un sorbo de té para después fruncir el ceño al sentirse tan observados.

—¿Qué dije?

—No pues, hablas como si nadie te tuvo que dar un empujoncito para que seamos novios, cariño —refirió la chica, mirándolo burlona. Este solo se sonrojó, recordando que ella había sido quien dio la iniciativa para su relación, dándole un beso durante una misión después de que le dieran el alta en el hospital.

—Hablamos de Lee —carraspeó su garganta, para después dirigirse a su amigo—. Hazlo.

—No es tan fácil, Neji, o sea, sí, tú sabes más de estas cosas porque eres un galán de galanes que tiene a su lado a la chica que ama desde hace años y lo conseguiste muy rápido —Tenten rio un buen rato, notando el tic en la ceja del Hyuga. Disimuló su risa al tomar su vaso de jugo y dar varios sorbos—. Pero sí lo he intentado, mas no recibí la respuesta que quería.

La castaña se atoró con el jugo que bebía, tosiendo fuertemente y manchando un poco de su cheongsam blanco de flores rosas. Neji le pasó unas servilletas, aunque siguió mirando perplejo a Lee, sin saber qué decirle exactamente.

—No te sientas mal por un rechazo.

—Oh, no, eterno rival, no fue rechazo.

—¿Entonces? —la joven enarcó una ceja, ya recuperada de la tos, pero lamentando la mancha en su vestido.

—No quería decirlo, pero supongo que tendré que hacerlo… —tomó aire, como si así tuviese más valor—. No quería perder más tiempo, pero tenía que entrenar en combate de uno a uno, y no hay mejor oponente que tú, Neji. Debo volverme más fuerte, mucho, porque Metarîa me dijo que ella sí aceptaría ser mi novia, pero requiere el permiso de su padre para ello.

—Eh, pero no es como si te fueras a casar con ella, Lee, qué exagerada —opinó Tenten, entornando los ojos. Neji la miró, ceñudo—. ¿Qué?

—Pensar en el casamiento no es exageración.

—Ay, Neji, no seas susceptible, hablas como si no me quisiera casar contigo, aunque ni siquiera lo propondrías ahora mismo…

Ella sola se interrumpió al darse cuenta de cierta indirecta, sonrojándose al instante. Vio que su novio no dejaba de mirarla, hasta que tomó su taza de té e hizo como si nada pasara. Dentro de sí misma, la castaña se recordó no volver a jugar con algo así, no si a Neji parecía importarle la idea de matrimonio. A ella tampoco le molestaba, todo lo contrario. Quizá lo piense más adelante.

—Oh, mi eterno rival sí piensa en casarse —la avergonzada pareja vio a Lee hablar, sin contener sus lágrimas—. Tienen que hacerme el padrino de bodas.

—Bueno, continuando tu caso… —Tenten aclaró su garganta—, sigo sin comprender qué tiene que ver el entrenamiento con ir donde su padre a solicitar el permiso de ser novios. Qué anticuado.

—¡A eso quería llegar! Resulta que ella me comentó que… existe una tradición en la Aldea de la Roca. Prácticamente me dijo que tengo que ganarle a su padre en batalla. Y presentarme con más familia, ¡y mi tía murió hace dos años!

La fémina del equipo trató de comprender la situación, aunque no era difícil de hacerlo. Sonrió enternecida porque hacía tiempo que no veía tan enamorado a su mejor amigo y ya era hora, tampoco quería seguir teniéndolo de violín junto a Neji y a ella. Lo justo era que también se enamorara. Y, si para ello necesitaba ir hasta la Aldea de la Roca con integrantes de su familia, pues estaba casi segura que Gai-sensei se podría presentar como su padre, mientras que ella podría ser su hermana. Incluso Neji.

—Ya sabes que somos más que solo un equipo, Lee, cuentas con nosotros y Gai-sensei para acompañarte —habló Tenten, radiante.

—¡Gracias! Justo Gai-sensei dijo lo mismo, presentarse como mi padre.

—Me pueden asignar alguna misión, no debería comprometerme —el cejotas cambió su semblante cuando Hyuga dio ese comentario.

—Vamos, Neji, yo también podría decir lo mismo, pero, ¿acaso no nos deben vacaciones?

—No es eso, Tenten, puede ser importante.

—¡Vamos, amigo mío! Esto también es muy importante para mí y te necesitaría ahí.

El pelilargo abrió un poco más sus ojos, con sorpresa, pero aquel atisbo de nerviosismo en su compañero le dio a entender que ocultaba algo más. Después de todo, él no sabía mentir.

—¿Por qué la urgencia? Di la verdad.

—Pues… Metarîa tiene un hermano. La tradición también dice que uno de mis familiares me acompañaría peleando contra él —se rindió, apenado.

—Es ridículo. No es como si ella fuera un premio, no debería existir esa condición.

—Dijo que es para evaluar si Metarîa iría a otra aldea con un ninja bastante fuerte, o sea yo, pero es necesario un compañero de combate. ¡Por favor, Neji! No tomará tanto tiempo, ¡lo juro!

—Me niego. Es absurdo y no debería condicionarte así.

—¡Por favor, Neji-kun! En serio no estaría pidiéndotelo si no fuera necesario —Lee juntó sus manos al frente, agachando su cabeza como si se lo rogara.

—No —determinó, aunque después pareció pensarlo—, ¿cuándo es?

—Eh… mañana tendríamos que partir.

—Y recién lo dices —recriminó el Hyuga, y su novia tuvo que darle la razón en que pudo decirlo con más tiempo de anticipación—. Conociéndote, hace mucho sabías de ello.

—Se me hacía difícil pedirte eso, querido amigo.

—Me niego, no es buena idea.

—Quizás es difícil para ti, pero… somos amigos.

—Es de otra aldea, Lee. Deberías reconsiderarlo, va a ser difícil que te acepten.

—¡Ya lo he pensado mucho! O, bueno, ¡no hay mucho que pensar! Entiendo lo que dices, pero son mis sentimientos, así como los tuyos por Tenten, y yo te apoyé siempre —determinó, encendiendo más sus ánimos en aquella discusión. Neji frunció la nariz.

—No sabes lo que estás diciendo. Ni siquiera te tendrían consideración por no tener clan.

—Eso no es un impedimento suficiente, es mi voluntad y la haré prevalecer ante todo.

—No cuentes conmigo —terminó, poniéndose de pie—. Nunca soy partícipe de tus tonterías.

—Oye, ¿a dónde vas?

Tenten había querido mantenerse al margen con esa discusión, pero al ver a su novio pagar lo consumido, supo que estaba haciendo mal al negarle ayuda a quien es su amigo desde siempre. Ni siquiera la escuchó y se fue. Bien, no era lo que esperaba, pero tampoco había fuerza en la Tierra que obligara a Neji a hacer algo que, simplemente, no quería.

—¿No puedo yo pelear contra ese hermano? —ofreció, apenada.

—Dice que si es su hermano, tiene que ser un hombre. Gai-sensei está en desigualdad de condiciones —la chica asintió, sabiendo que su mentor estaba lisiado de por vida—. Tampoco le dije ese detalle… y no tengo tanta confianza con nuestros otros amigos.

—¿Tanto quieres a Metarîa?

—Mucho, lo juro. Así como tú a Neji —sonrió, algo decaído.

La castaña sintió ternura por su amigo, dispuesta a ayudarlo como sea. Así tenga que mediar un millón de veces.

—Entonces la amas mucho —afirmó, enternecida—. Neji te ayudará. Quizá se le hace difícil porque le parece ridículo, también anticuado, pero no porque no quiera, sino que… no sé, sabes cómo es él. Aun así, ¡prometo que iremos los cuatro a la Aldea de la Roca!

Tan rápido como lo dijo, Tenten se fue corriendo. Lee estaba más confiado ahora que tenía su apoyo, solo esperaba que su mediación resulte esta vez.

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Neji salió del baño que tenía en su cuarto, con una toalla cubriéndole la parte inferior del cuerpo. Apenas llegó a la mansión de su clan, tuvo que rechazar la cena que le había ofrecido Hinata, como también entrenamiento de Hanabi, pues tenía que reconocer que el que tuvo con Lee lo dejó con más cansancio de lo normal y el agua fría lo había desadormecido. Sumado a eso tiene el cansancio de la misión recién cumplida, aparte de la discusión que tuvo apenas hace una hora o un poco menos con su amigo. Tuvo que hacerle recapacitar de alguna forma.

Se acercó a su cama, dándose con la sorpresa de encontrar un cambio de ropa ya tendido, y él recordaba que no colocó ninguna de sus yukata para dormir antes de entrar a la ducha. Frunció el entrecejo, pues nadie entraba a su recámara sin autorización.

—Ponte la ropa o te dará frío.

El Hyuga volteó su rostro en dirección de aquella voz, encontrando a su novia sentada en una silla, casi en la parte oscura de su habitación. Maldijo mentalmente no haberla notado, pero recordó lo sigilosa que puede ser ella. Aunque ignoró el hecho de imaginarla rebuscando toda su ropa.

—Deberías esperar afuera, saldré en diez minutos —repuso, en lo que se sentaba al borde de su cama y, con otra toalla, intentaba secar su cabello. Intentaba, porque quería permanecer impasible ante los ojos castaños de Tenten que lo recorrían entero y sin vergüenza.

—Mejor no, nadie sabe que entré… —comentó, divertida—. Quería hablarte de un asunto.

—No apoyaré a Lee en su tontería.

—¿Por qué?

—Porque le será difícil convencer a alguien de otra aldea, sin clan.

—¿Y…?

—Y eso —terminó, aunque ella seguía sonriente—. Estaría viajando por las puras.

—No eres un especialista en mentiras ante mí, Hyuga Neji.

Tenten se puso de pie y se acercó al todavía confundido pelilargo, sentándose a su lado. Colocó una mano sobre su hombro desnudo y casi se ríe al sentirlo temblar ante su tacto. Evidentemente, él estaba algo nervioso con su presencia de por sí, pero podía jurar que lo estaba más al saberse descubierto en el interior. Aunque no lo reconozca, era tan transparente para ella, quien sabía que hay algo más. Pasó sus dedos por la cicatriz de su espalda y lo sintió menos intranquilo, pero todavía en silencio, mirando su toalla de cabello como si fuese lo más interesante del mundo.

—Va a salir lastimado si lo rechazan y separan de esa chica. Piénsalo, no tiene clan y es de otra aldea —confesó finalmente, rendido—, pero sabes cómo es él.

—Entiendo —la castaña pareció pensárselo—, pero él no se quedaría de brazos cruzados, definitivamente. Quiere intentarlo y hacer las cosas bien, no podrá si no vamos con él y si tú no te prestas para esa pequeña pelea.

—Eso último también me parece una estupidez.

—A mí igual, pero lo harías por Lee.

Neji exhaló, cruzándose de brazos; Tenten solo atinó por sonreír. El Hyuga tomó su larga yukata y se la puso, anudándola fuertemente en su cintura, para luego quitar la toalla por abajo. Una vez vestido, se sentó al lado de la joven.

—No te preocupes innecesariamente por Lee, Neji.

—No lo hago.

—Claro que sí, necio, desde siempre aunque lo niegues. Déjalo luchar por algo que quiere, solo necesita ese pequeño apoyo y lo demás es su lucha, ¿eh? Si resulta o no, pues él sabrá qué hacer —el pelilargo pareció pensarlo—. No me pienso ir hasta convencerte.

Él se encogió los hombros, con una sonrisa ladeada.

—Igual no quiero que te vayas —la chica abrió los labios para decir algo más—. Lo haré —ella sonrió, gustosa.

—Me quedaré para asegurarme de que vas a ir mañana a las puertas de Konoha.

Dicho esto, lo tumbó en la cama, iniciando ella el beso.

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Rock Lee ajustó un poco más su equipaje, para luego acomodar el de su maestro de toda la vida en la silla de este. Gai-sensei le sonrió, orgulloso por lo que va a hacer con tal de luchar (literalmente) por el amor de su vida y expresar con ímpetu y pasión su ardiente llama de la juventud.

—¿Vendrá Neji, Tenten? —preguntó el hombre mayor, moviendo su silla de ruedas en dirección a la castaña, quien alisaba su cheongsam rojo, listo para la ocasión, y unas pulseras pergamino, por si la situación en Iwagakure se salía de control. Tenía que reconocer que el argumento de su novio acerca de un posible rechazo, no era tan descabellado. Ella estaba por contestar, pero su mejor amigo se le adelantó.

—¡Ahí viene Neji, Gai-sensei!

El Hyuga se reunió con su amigo, novia y mentor, saludándolos con su característica seriedad. Miró de reojo a la joven, quien se la acercó y le dio un beso en la mejilla, alegre. Rock Lee quiso hacer lo mismo, no el beso, pero sí un abrazo forzado. El pelilargo se liberó en menos de dos segundos.

—¡Gracias por venir, amigo mío! Sabía que nuestra amistad puede más que tu orgullo.

—¿No tenías prisa? Vámonos.

—¡Como los viejos tiempos, alumnos míos! Cuando teníamos misiones de equipo, aunque ya somos jōnin todos —comentó el mayor del grupo, limpiándose su llanto con orgullo y sin dejar de sonreír a los más jóvenes—, ¡pero familia como siempre!

—¡Gai-sensei!

—¡Lee! ¡Corre hacia el sol poniente!... ¡Anda, ve y sufre! Mantente fiel a tus ideales.

La pareja del equipo entornó sus ojos y fueron los primeros en avanzar, dejando atrás a los melodramáticos hombres de mallas verdes, quienes seguían nombrándose. Tenten iba tarareando una canción, contenta no solo por salirse con la suya luego de convencer a Neji y que su mediación fue todo un éxito, sino porque hace mucho tiempo que no viajaba con todo su equipo.

"Familia", se corrigió mentalmente, sin borrar su sonrisa.

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¡Hola! Gracias por leer.

Bueno, de alguna forma quería hacerle una mamá a Metal Lee porque Kishi no muestra nada, jajaja. Claro que quería hacerla de otra aldea como para explicar que no está siempre y un tanto excéntrica para que congenie con Lee. Y pues lo descrito en el capítulo acerca de lo que va a tener que hacer Lee con ayuda de un renuente Neji, sigue siendo parte de eso xD

Espero que no les haya parecido tan disparatado y se hayan reído al menos un poquito. ¿Qué les pareció? ¿Es acorde el nombre de la novia de Lee? ¿Neji quiere mucho al cejotas aunque lo niegue?

Espero sus opiniones en algún comentario, porfi, ya falta poquito para acabar.

¡Saludos! Y gracias a quienes comentan, las amo :')

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