La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.
Muchas gracias por leer. Gracias a todos los que dejaron like, follow, kudo, estrellita y muy especialmente a los que dejaron review.
Espero el capítulo les guste…
Agradecimientos a autumnevil5.
Regina se tensó al escuchar eso y de inmediato volteó a ver al príncipe que miraba entre el enano enojón y el resto de los presentes. Tinkerbell tomó su mano izquierda y la aferró mostrándose emocionada mientras veía atenta todo lo que pasaba.
Al parecer, la mayoría estaba muy de acuerdo en la propuesta hecha por Leroy, algunos estaban entre confundidos e indecisos, y desde luego hubo alguien que se atrevió a objetar
- Esperen - dijo poniéndose de pie - Entiendo, pero, es una omega - habló buscando no sonar despectivo, pero de verdad le costaba trabajo pensar que la mayoría estuviera pensando en tener como alcalde a una omega. Y aunque ella lo hubiera sido en el pasado, porque las leyes biológicas no estaban en Storybrooke y además se suponía era una beta, no significaba que ahora podía regresar como si nada, no era fácil como alfa aceptar eso.
Tinkerbell apretó la mano de la reina cuando ésta pareció quererse levantar, seguramente para debatir. Azul la había volteado a ver para pedirle silenciosamente que le ayudara a mantener a Regina al margen a fin de evitar un problema innecesario.
La reina le volteó a ver como indignada por ello, pero al ver el rostro suplicante de su amiga, desistió
- ¿Y eso qué? - preguntó el enano gruñón, literalmente enojado - ¿Es que acaso te perdiste de lo que sucedió? Si alguien puede salvarnos el trasero ¡es ella, hermano! - exclamó efusivo alargando la mano para apuntar en dirección a Regina.
Y entonces hubo palabras de apoyo hacia él y el alfa que había debatido, se sentó en completo silencio y algo contrariado, pero evitó por todos los medios hacer contacto visual con David pues sabía bien el alfa debía estar furioso por lo que dijo
- Leroy tiene razón - intervino Marco - Regina salvó Storybrooke, nos salvó a todos arriesgando su propia vida aún que está embarazada - puntualizó.
Hubo más argumentos, pero el alfa caminó hasta su hermosa omega y se agachó frente a ella. Le sonrió con amor y alargó la mano derecha para acariciarle la mejilla
- Si la mayoría así lo quiere, ¿estás de acuerdo? - susurró su pregunta tomándole una delicada mano con la suya libre - Yo no me voy a oponer - aseguró llevando esa mano hasta sus labios para dejar un beso ahí.
Regina tomó aire profundamente un par de veces mientras miraba los azules y amorosos ojos del hombre que amaba con todo su corazón y que le hacían sentir que todo estaría bien. Asintió dejando ver una pequeña sonrisa en sus labios
- Te amo - David se alzó un poco para besarla
- También yo a ti - le sonrió con más confianza y también, con emoción porque no podía negar que le entusiasmaba mucho la idea aunque se sentía un poco nerviosa ante el pensamiento.
El príncipe regresó con Azul para decirle que Regina estaba de acuerdo en tomar el puesto. El hada asintió al escucharlo y se aclaró la garganta ruidosamente, exagerando evidentemente para llamar la atención de los presentes
- Queremos que entre todos tomen la decisión - sacó su varita y la agitó para aparecer una urna en medio del pasillo - Si están de acuerdo, los invitamos a emitir su voto para que Regina vuelva a ser la alcaldesa de Storybrooke - apareció también papeletas y plumas para ello.
Los presentes comenzaron a acercarse a la urna para hacer lo solicitado y Regina se levantó de su asiento sintiéndose ansiosa. David estuvo a su lado de inmediato
- Todo saldrá bien - le dijo al ver la preocupación en el bello rostro de la reina quien se mordía el labio inferior y estaba cruzada de brazos mirando hacia la audiencia.
Volteó a verle y asintió, aunque no muy convencida, pero es que no podía estar tranquila. Nunca imaginó que eso llegaría a pasar. Sí, David le había dicho muchas veces que cuando fuera alcalde haría todo lo posible porque la gente la volviera a querer ahí y ella siempre lo tomó como un lindo gesto de parte de su alfa para no hacerla sentir mal por como había sucedido todo con ella, pero nunca lo vio como algo que en verdad pudiera llegar a pasar.
Y es que, para una sociedad como la del bosque encantado regido por las leyes biológicas, literalmente era una aberración que una omega tuviera cualquier clase de poder. Ni soñar con algo como eso.
Sería la gobernante de Storybrooke si había mayoría de votos a favor de que ella tomara el puesto y no podía negar que, el hecho de que estuviera sucediendo de esa forma, por petición de la misma gente que alguna vez la odió y la repudió, la llenaba de emoción porque eso significaba que la estaban aceptando.
Cerró los ojos y soltó un largo suspiro cuando se vio envuelta entre los protectores brazos de su alfa. Lo abrazó también enterrando su rostro en el amplio pecho
- Vamos - Ruby invitó a Belle tomándola de la mano
- ¿A votar? - preguntó la insegura omega
- Sí - respondió la lobo tomando el rostro de la ex bibliotecaria con ambas manos - Todo será diferente desde hoy y yo quiero que te sientas con la confianza de comportarte como cuando la maldición se rompió y fuiste una mujer libre, Belle - le acarició las mejillas con los pulgares
- ¿Tú de verdad quieres que yo sea así? - preguntó con lágrimas agolpadas en los ojos porque de verdad amó esa sensación de ser libre, de no ser vista como alguien inferior por el hecho de ser una omega. Hasta Rumpel la había respetado más cuando estuvieron así, sin las reglas biológicas
- Quiero que seas feliz - la besó en los labios - Es todo lo que quiero, dulce omega - le sonrió y esa sonrisa se amplió al ver a Belle asentir sonriendo agradecida y feliz.
Se tomaron de la mano y bajaron del escenario para acercarse a la urna donde, para alegría de Ruby y seguramente de David, Regina y Azul, había más omegas votando.
Cuando todos terminaron, tenían el voto de toda la ciudadanía. Invitaron a Doc, uno de los enanos, para que hiciera el conteo frente a todos.
Al final del proceso, obtuvieron sólo algunos votos en contra que representaban un porcentaje exageradamente pequeño
- A partir de este momento y por mayoría de votos de los habitantes de nuestra ciudad, Regina Mills es nuevamente la alcaldesa de Storybrooke - anunció Azul
- Felicidades, señorita Mills - David besó a una sorprendida reina que parecía no creer lo que acababa de escuchar.
Se apartó de ella cuando dejó de besarla para dejarla que se acercara al estrado.
Regina tomó aire muy, muy profundamente y comenzó a avanzar hacia Azul que le miraba con una amplia sonrisa esperando por ella.
Al llegar le sonrió también al hada y asintió con rapidez por el mismo nerviosismo y ansiedad que sentía. Luego se paró frente a todos, con ese porte tan elegante y característico de ella que hacía que, gracias a la postura, su pancita de embarazo estuviera completamente visible.
Relamió sus labios no muy segura de lo que tenía que decir. Todos la estaban mirando y no podía evitar sentir las pesadas miradas de los alfa que, para su alivio y fortuna, no la estaban viendo de forma inapropiada. Aunque muy seguramente se debía a que David estaba ahí quien no dudaría en írseles encima si la llegaban a incomodar.
Y no lo podía evitar, se sentía muy bien saber que estaba respaldada de esa forma por su alfa, por el mismísimo príncipe encantador del bosque encantado
- No voy a dar un discurso de esperanza y buenos deseos - fue lo primero que dijo - Agradezco la confianza de regresarme el puesto de alcalde a pesar de las circunstancias - puntualizó haciendo referencia al hecho de que era una omega y no se suponía que ella debía tener un cargo como ese - Les prometo que, desde hoy, todo mejorará para Storybrooke - aseguró con confianza en sí misma, transmitiendo con ello seguridad en sus palabras
- Señorita Mills - interrumpió Sidney que hasta ese momento se había mantenido algo oculto sin mencionar que estuvo escondido durante la batalla contra Pan - ¿Cómo hará para hacer su deber de alcaldesa con ese embarazo? - preguntó con toda la intención de hacerle ver que era una mala idea que tomara el puesto.
Era una omega después de todo, y bastaba un par de palabras para que esa valentía se esfumara y corriera a los brazos de su alfa en busca de consuelo como todas las omegas solían hacerlo.
David apretó las manos en puños por el coraje, pero trató de mantenerse tranquilo a fin de quédese al margen y permitir que Regina se defendiera sola. Ella podía hacerlo, no tenía duda de ello y era importante que lo hiciera para que tuviera más confianza en sí misma y que el pueblo no dudara de la elección que había hecho
- El embarazo no es un impedimento para ello, señor Glass - aclaró y al verlo tratar de debatir, siguió - Tampoco cuando lleguen al mundo. No serán el primer bebé recién nacido que tenga siendo la alcaldesa de Storybrooke. Usted sabe que soy perfectamente capaz - alzó una ceja con altivez al hablar
- Va a necesitar mucho de su alfa cada vez que entre en celo y esté embarazada - insistió el beta que fuera el Espejo mágico de la Reina Malvada en el bosque encantado.
Regina sonrió de medio lado con autosuficiencia ante la insistencia del otro
- Mis planes con David forman parte de mi vida personal - argumentó por el hecho de que el beta insinuó que ese no sería el único embarazo que tendría - Si lo necesito o no, es algo que no pretendo sea del dominio público. Me compete sólo a mí - habló con frialdad y sin apartar la dura mirada de la figura de Sidney.
Fue entonces que el beta desvió su mirada hacia la figura del príncipe, del alfa de la reina, de esa hermosa mujer de quien él seguía enamorado.
Tembló ligeramente al cruzarse con la penetrante y amenazante mirada del príncipe que le hizo tragar pesado y encogerse de hombros decidiéndose a dejar en paz a la bella omega
- Bien - alzó la barbilla cuando vio que Sidney se sentaba en completo silencio - Me encargaré de organizar una asamblea en los próximos días a fin de darles a conocer cómo se conducirá la ciudad de ahora en adelante. Sólo hay un asunto que quiero decretar hoy mismo porque no puede esperar - tomó aire - A partir de este momento, las omegas dejan de ser una propiedad - sentenció.
La reacción fue inmediata, hubo exclamaciones de alegría y uno que otro sollozo por las lágrimas de felicidad.
Después de eso se dio la vuelta y caminó, con una hermosa y deslumbrante sonrisa en el rostro, hasta su alfa a quien tomó de ambas manos con las suyas y besó dulcemente en los labios
- Estoy tan orgulloso de ti, preciosa omega - le dijo acariciándole cariñosamente la nariz de ella con la suya haciéndola suspirar de puro amor.
Regina se separó de él y dejó que Tinkerbell, quien estaba muy entusiasmada, la abrazara y mientras ellas platicaban un poco junto con Emma, David se acercó a Azul
- ¿Podemos saber quiénes votaron en contra? - preguntó con tono de voz bajo y muy interesado en el tema
- Sí - respondió el hada y el alfa asintió
- Quiero saber, para estar al tanto de ellos - murmuró mientras veía cómo todos se retiraban del recinto.
Luego de eso, David y Regina estuvieron solos en la oficina de la alcaldía.
La reina admiró el lugar en cuanto entró y no pudo evitar arrugar su nariz con desagrado al ver el horrible trabajo de decoración que George intentó hacer y que dejó a medio terminar.
Alzó las manos e invocó su magia para dejar todo como ella lo tenía antes de ser destituida del cargo de alcaldesa por ser una omega.
La última vez que estuvo en esa, su oficina, había sido muy desagradable y en verdad jamás imaginó que regresaría ahí como alcaldesa.
Nunca tuvo dudas de que el príncipe recuperaría la alcaldía y que inevitablemente ella visitaría ese lugar, pero sólo como la primera dama de Storybrooke si él así lo decidía.
Cerró los ojos y soltó un largo suspiro cuando los amorosos brazos del alfa la envolvieron desde atrás y él dejó un beso en su cabeza
- ¿Estás feliz? - preguntó recargando la barbilla en el hombro derecho de su bella omega
- Sí - respondió ella - Siempre pensé que volveríamos aquí contigo siendo el alcalde, no conmigo - confesó poniendo sus manos en uno de los brazos del príncipe
- Me muero por ser el esposo de la alcaldesa - le besó cálidamente la mejilla derecha y luego bajó un poco sus manos para colocarlas justo sobre la preciosa pancita de embarazo.
Una sensación de inexplicable emoción invadió a Regina al escucharlo y ni siquiera sabía bien por qué. Su única experiencia con el matrimonio había sido horrible y en verdad que nunca pensó que querría volverse a casar. Pero se sentía tan correcto pensarse como la esposa de David, de su alfa, que le era imposible no sentirse ilusionada con la idea de casarse con él
- Bueno, de momento ya eres su alfa - giró el bello rostro hacia él y se dieron un beso lleno de ese amor tan profundo y hermoso que sentían el uno por el otro
- Sí - suspiró al decirlo y se relamió los labios - Tuyo, sólo tuyo - dijo mientras le besaba ahora el hombro repetidas veces.
Regina giró entre sus brazos y lo abrazó por el cuello al tiempo que las varoniles manos se posaban donde estuviera alguna vez su cintura
- ¿Quieres ser también mi sheriff? - preguntó dándole un beso tentativo y ligeramente provocativo en los labios
- En realidad pensaba convertirme en tu secretario - le alzó las cejas un par de veces y la vio fruncir el ceño con una expresión divertida en el bello rostro
- ¿No quieres volver a tu antiguo trabajo? - preguntó Regina y él asintió
- Pero me gustaría más estar aquí contigo, siempre. Para estarte cuidando, organizando tu agenda… - dijo tentativamente mientras le acomodaba un mechón de cabello tras la oreja en un gesto cariñoso e íntimo entre ellos
- Y decidiendo a quién puedo ver y a quién no, ¿cierto? - estrechó sus ojos al hablar
- Prometo cuidar de las gemelas y de todos, todos los bebés que tendremos mientras tú trabajas - le dio un pequeño beso en los labios
- Cuidaras de ellos cuando yo esté trabajando, pero siendo el sheriff - dijo alzando la barbilla elegantemente - Emma necesita ayuda en la estación y en realidad, estaba pensando en hacer a Tinkerbell mi secretaria - le contó acomodando un poco el cuello de la camisa que el príncipe llevaba
- Mándala a la estación - rogó poquito aunque estaba jugando y ella negó con la cabeza
- Soy la alcaldesa y estoy embarazada, no discutas conmigo - renegó y después sonrió coqueta - Voy a necesitar de un apuesto sheriff que venga a la alcaldía cada vez que yo le mande llamar - le besó y comenzó a retroceder con dirección al sillón del lugar con él siguiéndole mientras sentía un ligero cosquilleo en su sexo que casi de inmediato comenzó a mojarse por la cercanía y el fuerte olor de su alfa
- ¿Y para qué va a mandar llamar al sheriff, señorita Mills? - preguntó robándole un beso, comenzando a percibir el increíble aroma de la excitación de su omega haciendo que su miembro despertara al instante
- Para que me tome sobre este sillón cada vez que las malditas hormonas estén haciendo que muera de deseo como en este momento - estampó sus labios con los de él en un beso fogoso lleno de pasión y necesidad que terminó con ellos sudorosos, agitados y anudados.
Durante los siguientes días, Regina estuvo trabajando con la agenda de la asamblea que quería tuviera lugar lo antes posible.
Azul se mantenía a su lado aconsejándola, aunque a decir verdad, todas las ideas eran de la reina y no había una sola con la cual el hada estuviera en desacuerdo.
Tinkerbell les acompañaba en lo que se mentalizaba para la nueva labor que le había sido encomendada o más bien, para el trabajo que Regina le había ofrecido. Sería la secretaria de la alcaldesa de Storybrooke, de la reina del bosque encantado, de la omega con magia que como hada debía cuidar y proteger porque era su deber, y no cabía de la emoción por ello.
Mientras eso sucedía, David estaba retomando su puesto de sheriff en la comisaría. Se encargó de deshacerse de todo lo que el pirata idiota había dejado precisamente en su lugar y si no quemó todo lo que ese asqueroso alfa tocó, fue porque Emma le recordó que las cosas eran necesarias para el trabajo. El príncipe muy a regañadientes aceptó que su hija tenía razón y desistió.
La verdad es que se sentía muy ansioso por el hecho de estar lejos de su bella omega embarazada y saber que no estaba en casa, sino en la alcaldía.
Miraba de reojo el teléfono al igual que su celular, muy pendiente por si Regina llegaba a llamar
- Si te necesita te lo hará saber - dijo Emma con tono ligeramente burlesco por cómo veía a su padre
- Lo sé - suspiró fastidiado consigo mismo - Es algo que no puedo controlar. Quisiera ir allá, tomarla entre mis brazos y no separarme de ella para nada - colocó una mano en su boca y negó con la cabeza porque sabía que eso no estaba bien
- Azul está con ella. Nada malo le va a pasar - le recordó para que se tranquilizara un poco y no saliera corriendo en ese momento como parecía estar a punto de hacerlo.
El sheriff asintió mientras exhalaba largamente como si estuviera buscando calmarse
- Oye y, ¿ya pensaron en nombres para las niñas? - preguntó la alfa con genuino interés y cambiando astutamente de tema
- No - sonrió de medio lado - Aún no hemos pensado - le contó reparando en que era verdad. Hasta ese momento, no habían hablado nada respecto a los nombres que les pondrían a sus princesitas
- Deberían. Cuando menos lo piensen, Regina estará dando a luz - dijo despreocupada mientras seguía arreglando todo.
David asintió sintiéndose un poco mareado ante el pensamiento de su hermosa omega en trabajo de parto.
El príncipe estuvo muy puntual en la alcaldía a la hora en que Regina indicó se desocuparía.
La bella reina estaba muy cansada, pero se le veía muy feliz y ese era el único motivo por el cual David no sucumbió a su instinto de alfa de no permitir que su omega embarazada volviera a trabajar en toda su vida.
Llegaron a la Mansión, que de momento estaba sola ya que Emma acordó llevar a Henry después de la cena, y David se dedicó a calentar y servir la comida que compró en Granny's mientras Regina subía para ponerse más cómoda.
Cenaron en el comedor tranquilos y muy felices. Al poco rato, estuvieron en la sala, sentados en el lujoso sillón largo mientras David bebía un poco de sidra y Regina agua por el embarazo
- ¿Has pensando en los nombres para nuestras princesitas? - preguntó el alfa mientras alargaba una mano para acariciar la bella pancita
- No - respondió - ¿Y tú? - preguntó y bebió un poco de agua
-Tampoco - sonrió - Debemos ir pensando - subió la mano para acariciarle la mejilla y se inclinó hacia ella para darle un dulce beso que la hizo suspirar de amor
- ¿Te gusta Caroline? - preguntó ella mirándole a los preciosos ojos azules que brillaron con ilusión ante el nombre propuesto
- Mucho - respondió sintiendo un nudo en la garganta por la emoción de pensar en sus pequeñas hijas. En esas hermosas princesitas fruto del amor que sentía por Regina y que pronto llegarían al mundo
- ¿Y Elizabeth? - preguntó entusiasmada al verlo así
- Caroline y Elizabeth - dijo David y los ojos se le pusieron vidriosos por la emoción que le invadió - Me encantan - la volvió a besar, esta vez con intensidad - ¿No que no habías pensado? - preguntó curioso y divertido a la vez
- Cuando era muy joven, tuve la ilusión de encontrar el amor verdadero. Soñaba despierta con casarme, tener una vida feliz y muchos, muchos hijos al lado del hombre que habría de amarme con todo el corazón y que yo le amaría por igual - le sonrió un poquito nostálgica - Desde luego que también imaginé los nombres de los hijos que tendría - suspiró con tristeza - Pensé que todo eso se volvería realidad cuando conocí a Daniel. Él estaba dispuesto a todo por mí a pesar de no tener nada que ofrecerme y yo lo amaba, lo amaba profundamente y quería esa vida llena de felicidad junto a él - se relamió los labios - Fue un hermoso sueño que murió cuando mi madre mató a Daniel frente a mí y me obligó a casarme con él… con el Rey - dijo con un hilo de voz. Dos lágrimas cayeron de sus ojos y una amorosa mano se apresuró a limpiarlas
- Mi hermosa omega - susurró dolido al conocer parte del sufrimiento que Regina tuvo que aguantar y sobrevivir
- A él nunca le importe. Se casó conmigo con la excusa de que estaba buscando a una madre para Snow, pero todo fue una mentira - negó con la cabeza - Yo no quería ser la madre de la princesa mimada y ella tampoco quería que lo fuera. Me trataba como una dama de compañía que siempre debía estar dispuesta a cumplir sus caprichos y para el Rey, sólo fui un trofeo. Una joven y pura princesa - torció los ojos de nuevo - que llevó al altar y a su cama porque era parte de mi obligación como Reina - sollozó.
Él le quitó la copa con agua de la mano y después la envolvió entre sus brazos a los cuales ella se echó para llorar desconsolada contra su pecho. Mojando con lágrimas la camisa que llevaba y aferrándola fuertemente con la mano izquierda.
La dejó llorar para que desahogara, pero mientras tanto, se dedicó a decirle palabras amorosas, llenarla de tiernas caricias y pequeños besos en la cabeza. Y no pudo evitar derramar un par de lágrimas él también, porque le dolía profundamente el verla, escucharla llorar y saber que no podía hacer nada.
Lamentablemente, no podía borrar el cruel y duro pasado de Regina, pero haría todo lo que estaba en sus manos para ayudarle a construir un feliz y hermoso futuro
- Lo siento tanto - dijo cuando al fin se pudo calmar y se separó de él
- Regina - frunció el ceño sin poder creer que se estuviera disculpando por algo como eso
- Estábamos hablando de los nombres de las niñas y yo… - un beso en los labios la hizo callar
- No pidas disculpas por eso, preciosa omega - le habló con su voz de alfa porque quería que la reina tomará muy en serio lo que diría - Quiero que me cuentes lo que tú quieras cuando quieras - le besó la mejilla ahora - Quiero que llores si necesitas hacerlo y que me dejes consolarte. Me tienes aquí para ti - besó uno de los húmedos párpados
- Te amo tanto, David - sollozó profundamente conmovida por las palabras del príncipe
- Te prometo una vez más que no dejaré que te vuelvan a hacer daño - la tomó de la nuca y la besó en los labios
- Lo sé - jadeó poquito - Lo sé, alfa. Lo sé - le abrazó por el cuello y se acurrucó contra él - Me lo has demostrado desde Neverland y es por eso que confío plenamente en ti - se separó poquito para poderlo mirar - Por eso me pareció importante que supieras lo que te acabo de contar - cerró los ojos cuando él depositó un largo beso en su frente
- Enseguida vuelvo - le sonrió y trató de levantarse, pero la reina parecía indecisa en dejarle ir - No tardaré - prometió y ella asintió.
Estaba afectada emocionalmente y había algo que le urgía a estar entre los brazos de su alfa. Esperó impaciente, fueron apenas un par de minutos, pero a ella le parecieron una eternidad. Estaba por levantarse e ir a buscarlo cuando apareció en la puerta con una carpeta en la mano.
Se apresuró a su lado al verla tan vulnerable. Dios, le parecía tan frágil en ese momento que quería darle el mundo entero si era necesario para verla feliz.
Adoptó la pose en cuclillas frente a ella
- ¿Lo recuerdas? - preguntó sacando el documento de propiedad donde se estipulaba que Regina, como omega, no era más que eso, una propiedad del alfa que la había reclamado.
La vio tensarse y se le oprimió el corazón cuando ella se aferró con ambas manos a la orilla del sillón, cerró los ojos con dolor y asintió con la cabeza.
Rompió con coraje el documento frente a ella quien abrió los ojos sorprendida. No paró hasta que el papel fue un montón de pequeños pedazos inservibles.
Le tomó ambas manos con las suyas
- Eres mía y me perteneces porque te reclamé, pero nunca has sido una propiedad para mí. Eres mi omega - le besó las manos con devoción - La futura madre de mis próximos hijos, la mujer que amo con todo lo que soy y con quien quiero pasar el resto de mis días - se levantó para tomarle el bello rostro con las manos y besarle con todo ese amor que le estaba profesando
- También te amo mucho, alfa - susurró con ojos cerrados a escasos centímetros de la boca del príncipe - Gracias por ser tan bueno conmigo - le dio otro pequeño beso
- Regina, ¿por qué a veces te asustas con facilidad? - preguntó aquello que llevaba rato queriendo saber
- ¿A qué te refieres? - preguntó extrañada
- Cuando estás descuidada y llego a sorprenderte, te estremeces notoriamente - explicó y ella asintió entendiendo
- No lo sé. Es algo que me sucede desde que tengo uso de razón - comenzó a contar - Mi madre era muy estricta y supongo reaccionaba inconscientemente así por ser una omega aunque aparentara ser una beta - tomó aire profundamente y lo soltó de golpe - A ella le molestaba y siempre me llevaba una buena reprimenda por ello - le contó dolida porque era duro pensar en que Cora, su propia madre, siempre odió su verdadera naturaleza de omega y era ahí donde se aferraba con todas sus fuerzas a las palabras de su madre antes de morir:
"Tú habrías sido suficiente". Cerró los ojos con dolor
- Si tuviera el poder de borrar todos los abusos que sufriste, lo haría - habló con impotencia en la voz, muriendo de rabia al imaginarse a Regina siendo reprimida y castigada por su propia madre desde muy pequeña sólo porque a veces llegaba a reaccionar como lo que era realmente, como una omega.
Unió sus labios con los de ella y la reina respondió un tanto desesperada intensificando el profundo beso que se estaban dando.
Y justo en ese momento cuando los cuerpos de ambos comenzaban a reaccionar, el celular de David sonó anunciando una llamada que los hizo romper el beso.
Soltó un pequeño suspiro de fastidio porque no apreciaba la interrupción, pero sabía que estaban a la espera de Henry y entonces agradeció que les hubieran frenado porque un poco más y nada le habría detenido de tomar a su bella omega en el sillón.
Metió la mano a su chaqueta y sacó el aparato
- ¿Sí? - respondió sabiendo que se trataba de Emma
- Vamos en camino - anunció la alfa
- Los esperamos - colgó la llamada - Ya vienen para acá - le dijo y ella asintió limpiándose los rastros de lágrimas que quedaban en su rostro
- No quiero que Henry me vea así - dijo algo afligida y desde luego que su magia respondió de inmediato borrando de su rostro cualquier indicio de haber llorado. También desvaneció los pedazos de papel esparcidos por la sala
- Eso es… asombroso - murmuró David sorprendido porque se dio cuenta que Regina no movió ni un sólo dedo para invocar magia
- Estoy de acuerdo - dijo la reina y le extendió las manos que él tomó de inmediato entendiendo que quería ayuda para levantarse - Todavía puedo hacerlo por mí misma - se defendió de inmediato antes de que el príncipe hiciera algún comentario burlesco al respecto - pero si estás tú, puedo ahorrarme el esfuerzo. Después de todo yo no hice sola a estas niñas - le alzó una ceja con altivez y David sólo asintió dándole la razón.
Ella sonrió negando poquito con la cabeza, se dio la vuelta y comenzó a caminar directo al baño porque tenía muchas ganas de orinar a pesar de haber ido antes de sentarse en el sillón.
El día de la asamblea llegó y nuevamente, la convocatoria fue un éxito. El recinto estaba a reventar y había quienes se quedaron afuera esperando tan siquiera escuchar. No querían perderse la primicia de lo que la alcaldesa diría.
Regina estaba parada en el estrado frente a la gente. Llevaba un elegante y entallado vestido guinda de maternidad que le llegaba a las rodillas.
David, quien estaba sobre el escenario custodiando a la reina, se sorprendió cuando ella argumentó que necesitaba ropa para el embarazo. Pensó que le sería un poquito difícil asimilar que tendría que usar ropa un tanto distinta a la que estaba acostumbrada, pero contrario a ello, Regina parecía muy feliz con la idea a pesar de haberse mostrado renuente al principio del embarazo.
Le hacía sentir inmensamente feliz y enamorado verla a ella tan feliz con el embarazo. Era como un hermoso sueño que nunca pensó llegaría a vivir porque jamás imaginó que sería posible para él tener una omega y mucho menos que fuera precisamente Regina Mills.
La reina comenzó su discurso dejando en claro que establecería las nuevas leyes de Storybrooke con las reglas biológicas presentes.
Lo primero que hizo fue solicitar le fueran entregaron todos los documentos de propiedad de las omegas de los cuales, tenía absoluto conocimiento puesto que fue algo que George tenía sumamente controlado en un libro especial que quedó en la oficina.
Cuando se hizo la convocatoria, se solicitó puntualmente que llevaran ese papel.
Los alfa se acercaron y entregaron el documento a Tinkerbell quien los recibió entusiasmada. Se los entregó a Regina quien, invocando una bola de fuego, incineró todo frente a los presentes que se sorprendieron un poco por el radical método
- Como ya lo comenté con anterioridad, las omegas no son más una propiedad por lo que, los enlaces matrimoniales de las mismas serán nuevamente reconocidos por la ley - estipulo como primer punto - Queda estrictamente prohibido violentar a cualquier ciudadano, omega, beta o alfa. Bajo ninguna circunstancia se tolerará la violencia. Storybrooke cuenta con dos alfas como sheriffs, quienes se harán cargo del orden público como ha sido siempre en esta ciudad - hizo una pequeña pausa mirando a todos los presentes - Los niveles jerárquicos se han terminado. Nadie será más ni menos en esta ciudad y en este punto todos deben estar de acuerdo, de otra forma, no me habrían dado el puesto - aclaró antes de que alguien protestara porque sabía bien ese era un tema delicado - Me gustaría que trabajáramos juntos para que Storybrooke vuelva a ser la ciudad que fue antes de que las leyes biológicas llegaran - explicó - Es por ello que los trabajos serán regresados a las omegas - dijo y eso sí que causó murmullos, algunos alegres, otros de preocupación y entendía el por qué
- Señorita Mills - Jefferson levantó la mano y Regina sintió a David ponerse muy, muy alerta y sabía bien que se debía al problema que tuvieron con el sombrerero y que ella ocasionó en su inútil intento por dejar de ser la omega del príncipe - Como alfa y padre de una pequeña omega tengo inquietudes respecto a este tema. Estoy a favor de llevar una vida sin niveles jerárquicos aunque las reglas biológicas estén presentes. Nada me haría más feliz que el saber que Grace estará segura en todo momento - argumentó pero se escuchaba preocupado
- Y así será - aseguró Regina con confianza - Pueden estar seguros que haré todo lo que esté en mis manos para que sea así - prometió - Tengo un hijo y dos pequeñitas en camino, también quiero que ellos vivan seguros, tranquilos y felices - explicó
- Sí, pero no veo cómo podamos controlar el peligro que siempre existirá cuando alguien, alfa u omega, entre en celo - externó por fin su verdadera preocupación sabiendo que la alcaldesa entendería a la perfección.
Regina apretó poquito los labios y soltó un pequeño suspiro
- Eso es verdad, Majestad - intervino otro alfa poniéndose de pie. La omega se sorprendió al escucharlo llamarla así, pero no podía negar que le gustaba saber que inclusive los alfa la estaban tratando con respeto como antes, aunque ahora, la estaban aceptando completamente y no la veían como una villana - Quizá sea fácil controlarnos cuando los alfa entremos en celo, pero con una omega… - arrugó el gesto extrañamente sin terminar del todo la idea.
Parecía temeroso de insinuar algo que pudiera ofenderla y Regina sabía perfectamente que se debía a que no quería enfadar a David que de momento prefería no voltear a ver. Lo sentía alerta, en estado territorial y con seguridad estaba mirando asesinamente a ese alfa que se notaba algo tenso ahora
- Precisamente ese asunto es otro punto a tratar - sonrió apenas perceptiblemente - Agradezco la disposición de ambos de acabar con la injusticia que las reglas biológicas siempre han representado para las omegas y betas también. Me gustaría pensar que cuento con todos los alfa para que ésto sea posible - miró a la audiencia quien se manifestaba a favor de lo dicho asintiendo con la cabeza. No logró identificar si alguien no lo hizo, pero estaba segura que la mayoría sí - Tengo una propuesta - se relamió los labios preparándose para lo que diría y esperaba que estuvieran de acuerdo - Como todos lo saben, toda mi vida me hicieron pasar por una beta y por ende, nunca había entrado en celo hasta Neverland - apretó poquito las manos me puños porque la ponía ligeramente ansiosa recordar ese horrible momento - Fue gracias a un hechizo. A la magia - explicó - Es por eso que Azul y yo hemos pensado en la posibilidad de controlar los ciclos de celo y todo lo que conlleva - dijo y nuevamente se dedicó a observar la reacción de los presentes a los que podía ver sorprendidos.
Una omega alzó dubitativa la mano y el alfa que la había reclamado en el bosque encantado sólo la observó orgulloso, más no dijo nada. Simplemente la dejó
- ¿Sí? - preguntó Regina emocionada por ese significativo gesto que esperaba fuese el principio del cambio para poder construir una sociedad justa donde nadie fuera más ni menos que otro, ni tuvieran que vivir con miedo por las reglas biológicas
- ¿Nos van a convertir en betas? - preguntó y en la forma en que lo hizo, no era posible identificar si la idea le gustaba o no
- No - respondió la reina - Eso atentaría con la naturaleza biológica de cada uno de ustedes y no me atrevería a hacerles eso - argumentó con un dejo de tristeza porque a ella la obligaron a vivir así - Además, el vínculo es demasiado fuerte como para que un hechizo lo pueda borrar - sonrió un poquito pero lo hizo de manera empática - Sé que el celo es importante para el vínculo que existe entre un alfa y una omega y que ninguno de ustedes querría dejar de experimentarlo. La idea es ayudarles a que puedan decidir si desean entrar en celo cada dos o seis meses, o no. Si desean que un celo en particular sea más controlado o lo quieren vivir natural. Que puedan decidir si quieren que haya un embarazo en ese celo o no - explicó lo mejor que pudo
- ¿Se refiere al uso de anticonceptivos? - preguntó un alfa de manera escéptica
- Sí - respondió la reina - Dependerá de cada omega, alfa o de las parejas el decidir si así lo quieren o no. La opción existirá, más no será una obligación - aclaró para que no pensaran que estaba en desacuerdo en que se siguieran viviendo los ciclos de celos como hasta ese día - Lo que sí será una obligación es el respeto de los alfa hacia las omegas. Se acabaron las miradas lascivas, las palabras insinuantes, los toques indeseables y el querer someter sólo porque pueden. Esto incluye a los alfa que tienen una omega. No será tolerable que abusen de ellas sólo porque las reclamaron y les pertenecen - les miró de forma fría y dura dejando en claro que eso no estaba a discusión - Tampoco será tolerable el pelear a muerte por una omega y mucho menos reclamar a una omega sin su consentimiento. Y si alguien está en desacuerdo con vivir así, es libre de cruzar la línea de Storybrooke - dijo y alzó la barbilla, mostrándose retadora, pero sobretodo decidida.
Las omegas la miraban maravilladas, también los betas, enanos y hadas. Los alfa, algunos parecían estar gratamente sorprendidos, otros orgullosos de que alguien con esa mentalidad les estuviera gobernando, y había otros, que estaban algo confundidos y quizá hasta ofendidos
- A las omegas les digo que, si sienten abuso por parte de su alfa, que no lo toleren y lo denuncien. Yo estaré aquí para ustedes - dijo con determinación
- Esto ya es el colmo - un alfa se puso de pie con actitud amenazante.
David dio un par de pasos al frente de la misma forma y el otro le miró de reojo, algo nervioso, se relamió los labios y volvió a mirar a la reina
- Una omega no me va a venir a decir lo que puedo o no puedo hacer con MI omega ni tampoco meterles ideas en la cabeza - habló ofendido y vio que Regina alzaba una ceja
- ¡No le vuelvas a hablar así! - gruñó amenazante el príncipe avanzado hasta quedar un paso frente a Regina, claramente protegiéndola
- David… - la reina le llamó la atención bajito porque no quería ponerse a discutir con su alfa enfrente de todos y habían quedado en que él no haría eso. Que dejaría que ella lo resolviera todo
- Es que ella… - trató de debatir el otro
- Ella nada - habló autoritario con su voz de alfa - Votaste a favor de que Regina fuera la alcaldesa, ¿por qué en vez de negarte a su propuesta y contradecirla no le preguntas a tu omega qué opina? - le retó - Porque te aseguro que no es muy feliz si te la pasas reprimiéndola - dijo.
El otro alfa volteó a ver a su omega que tenía los ojos llenos de lágrimas y veía al frente, evadiéndole la mirada. Se sentó y tomó una mano de ella para llamar su atención
- ¿Te sientes así? - le preguntó con un nudo en la garganta y se sintió morir cuando su omega asintió
- Lo lamento, alfa - habló con la voz afectada y le volteó a ver. Se acaban de enterar que estaba embarazada. Él se había puesto controlador y mucho más celoso que de costumbre. Ni siquiera sabía cómo es que accedió a llevarla. Quizá porque no quería dejarla sola en casa - Pero quiero vivir como ella dice - se atrevió a decir y comenzó a llorar al saber que estaba contradiciendo de alguna forma a su alfa, sabiendo que si él no estaba de acuerdo, se tendrían que ir de la ciudad
- No - la abrazó sintiéndose culpable - Soy yo quien lo siente. No lo sabía - la tomó del rostro y le besó en los labios - Haremos lo que tú quieras - aseguró derramando un par de lágrimas y ella respondió aferrándose a él.
Después de eso, Regina, la alcaldesa de Storybrooke, dio por terminada la asamblea e invitó a los presentes a acercarse a ella si tenían alguna duda y se retiró reiterando su compromiso con la ciudad y el trabajar con la solución que había propuesto.
Regina se estaba preparando para dormir. Salió del vestidor con un pijama de maternidad como novedad. Caminó hasta el tocador y se sentó para cepillar tranquilamente su cabello que ahora le llegaba un poco abajo de los hombros.
Cerró los ojos un momento y una bella sonrisa se dibujó en su rostro cuando sintió el movimiento de sus bebés en el vientre
- Princesitas - llevó la mano libre hasta su pancita y acarició un poco
- ¿Qué pasa con las niñas? - preguntó David y Regina abrió los ojos de golpe dando un saltito involuntario por la sorpresa - No quise asustarte - se acercó hasta ella con una sonrisa en los labios
- Se estaban moviendo - habló restándole importancia al pequeño susto.
Una amorosa mano le acarició la mejilla haciendo que ella ladeara un poquito la cabeza y cerrara los ojos derritiéndose ante la tierna caricia
- Estoy muy orgulloso de ti por lo de hoy. Estuviste magnífica en la asamblea - le sonrió fascinado inclinándose hacia ella. La reina le abrazó por el cuello
- Gracias por defenderme - le acarició el cabello - Pero prometiste que no lo harías - reprochó aunque no estaba molesta, sólo le parecía divertido que al final, el alfa no se pudo contener de protegerla
- No lo puedo evitar - se excusó - Te amo demasiado y no puedo tolerar que intenten tratarte mal - se relamió los labios - Prometo no volver a prometerte que me quedaré al margen - dijo jugando. Le dio un besito en la nariz y ella negó con la cabeza mostrándose divertida.
Después, una hermosa sonrisa iluminó su bello rostro dejando al alfa sin aliento
- Se están moviendo de nuevo - informó muerta de ternura y de amor.
El príncipe se arrodilló frente a ella, colocó ambas manos en la bella pancita y repartió besitos en todo el vientre de la reina. No pudo evitar sonreír cuando la escuchó reír y suspiró lleno de amor por ella, por su bella y adorada omega, y por sus princesitas que en aproximadamente cuatro meses llegarían al mundo para hacerlo sentir mucho más orgulloso de lo que ya estaba.
La reina sonrió inundada de amor por esa bella imagen ante ella. Su poderoso e imponente alfa, arrodillado a sus pies dejando besos amorosos en el lugar en donde estaban las dos pequeñas niñas que esperaban con ansias y mucho amor.
Comenzó a acariciarle el cabello apaciblemente
- Regina… - David le llamó levantando la cabeza para ver el hermoso rostro de ella - Quiero que sepas que nunca antes había amado a alguien en la forma en que te amo a ti. Es algo puro, poderoso y fuerte, maravilloso, mágico y bello, como tú - le acarició la pancita mientras miraba los bellos ojos color chocolate - Y nada me haría más feliz que convertirme en tu esposo - sonrió divertido por sus propias palabras y ella rio brevemente de la misma forma, divertida ante lo que escuchaba - Regina Mills - bajó una mano y la alzó después con un anillo que resplandeció a la luz de la habitación - ¿Quieres ser mi esposa? - preguntó muriendo por la emoción.
La omega retuvo el aliento por un momento cuando lo escuchó y vio el anillo.
Por un momento su mente viajó a esa fría y oscura noche en la que pensaba fugarse con Daniel para vivir un final feliz con él. Recordaba ser ella quien en su desesperación por escapar del cruel destino al que estaban por condenarla le pidió matrimonio a su amado chico del establo. Y cómo después de ese mágico momento, Daniel fue asesinado frente a ella por su propia madre.
No podía evitar tampoco recordar la espantosa propuesta de matrimonio del Rey. Un hombre muchísimo mayor que ella, arrodillado con un anillo tosco y exagerado que poco tenía que ver con ella y después, vino la parte más horrorosa de su vida…
Una amorosa mano acariciando su mejilla la sacó de sus pensamientos y se encontró con una mirada azul llena de preocupación y entonces fue consciente de que había lágrimas corriendo por su rostro
- No tienes que aceptar si no quieres. Regina, yo seré feliz viviendo a tu lado, no importa que no quieras casarte - aseguró preocupado al verla así.
Y era verdad, para él la mordida que la omega llevaba en el cuello y que la marcaba como suya era lo que realmente importaba.
El vínculo les unía en cuerpo y alma.
La reina se inclinó para besarle y después se movió de tal forma que le indicó a David debía ponerse de pie.
Ella le siguió besando con intensidad y había algo más, le besaba con amor, sí. Pero también con algo de desesperación y ligera súplica
- Sí - respondió al fin con voz agitada por la falta de aliento - Sí quiero ser tu esposa, David Nolan - lo volvió a besar sintiendo los ojos llenos de lágrimas por la mezcla de sentimientos.
El alfa se separó de los tersos labios y, tomando la delicada mano izquierda de su omega le colocó el anillo que le quedó perfecto tal cual Azul lo prometió.
Regina admiró el anillo.
Era hermoso. Una fina y delicada joya trenzada, con diminutos diamantes que coronaban en el centro con uno más grande pero de tamaño mesurado haciéndolo lucir muy elegante.
Volteó a verlo profundamente conmovida y feliz. Colocó sus dedos bajo el mentón del príncipe y le dio otro dulce beso lleno de amor.
Entonces, David la tomó del rostro con ambas manos y comenzó a repartir besos procurando borrar con ellos los rastros de lágrimas que sabía bien, no habían sido de felicidad.
Terminó con un beso largo y protector en la frente de la mujer que amaba
- Te prometo que dedicaré mis días a hacerte la mujer más feliz del mundo y a ayudarte a olvidar todo lo que sufriste. Te amo tanto que daría mi vida por verte feliz - la voz se le quebró al decir eso y la abrazó cuando la escuchó sollozar
- Nunca nadie se había preocupado por mi felicidad más que tú. Nadie había antepuesto mis deseos a los de sí mismo. David, nadie me había tratado ni mucho menos amado en la forma en que tú lo haces - sorbió la nariz. Se separó de él poquito para poderle ver a los ojos que estaban llorosos como los suyos - Me has amado, aceptado y respetado a pesar de ser una omega - las lágrimas volvieron a caer sin que pudiera o quisiera evitarlo - Es algo que ni siquiera mi propia madre hizo - tragó pesado luchando contra las ganas de soltarse a llorar y culpó al embarazo por estar tan sensible.
David le sonrió empático, pero muriendo de rabia por dentro porque le habría encantado cobrarle a Cora todo el sufrimiento al que condenó a Regina desde que nació y ni qué decir del Rey y del Oscuro. De tener la posibilidad les mataría de nuevo con sus propias manos
- Después de que mi… - se aclaró la garganta - de que el Rey - se corrigió a sí misma - murió, me juré a mí misma que no me casaría de nuevo. La experiencia que tuve no fue buena en lo más mínimo. Fue horrible - puntualizó - Mi matrimonio fue como una sentencia que me condenó a un infierno lleno de sufrimiento que prometí no volver a vivir - el príncipe le acarició la mejilla izquierda con suavidad - Pero tú, lograste ahuyentar todos mis miedos y ya no tengo ninguna duda, David - tomó aire profundamente - Estoy lista para comenzar a vivir mi final feliz y quiero que sea contigo - sonrió genuinamente al decirlo y le besó con amor, con amor puro y verdadero que era completamente correspondido por el hombre que amaba.
