Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood,yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!

Enoch's Stomp

"Chica, es obvio que tienes algo en mente," dijo Alice mientras trotaba junto a mí el lunes por la mañana. Me sentía inquieta por algo que Edward dijo, o más bien que no dijo, el Día de San Valentín y me estaba molestando.

"Edward va a tener que encontrar un departamento o algo. No van a renovar su contrato de arrendamiento," le dije encogiéndome de hombros, frunciendo un poco el ceño.

"¿Y?"

"¿Y qué?" Pregunté con una ceja levantada.

"¿Cuál es el problema? Múdense juntos," lo dijo como si fuera la cosa más obvia del mundo.

"No sé," dije bajito.

"¿Qué hay que saber?" Preguntó. "¿Lo amas?"

"Por supuesto."

"¿Lo echas de menos cuando está en su casa?"

"Ya sabes la respuesta a eso." Rodé mis ojos. "Por supuesto que sí."

"Es un asombroso cocinero, y quieres comer lo que prepare por el resto de tu vida, ¿no es así?" Preguntó con una descarada sonrisita engreída. Ni siquiera tuve que responder a eso. El sonrojo en mis mejillas le dijo lo que necesitaba saber. "Entonces, pídele que se mude contigo."

"De acuerdo, verás, el problema con eso es que no quiero herir su ego. No creo que sienta que es equitativo."

"¿A qué te refieres?" Preguntó, confundida.

"A Edward no le gusta que cuiden de él… de esa forma, eso creo de todos modos. Le molesta cuando hablo de dinero. ¿Y si se siente fuera de lugar en mi departamento? No quiero que se sienta incómodo," le expliqué. Fue difícil poner en palabras lo que estaba pensando.

"Compren una casa."

"¿Qué?" Pregunté en shock.

"Compren una casa juntos. Decidan cuánto dinero quieren gastar ambos, piensen en los detalles, y pongan la misma cantidad de dinero en ello."

"No sé," le dije, sacudiendo mi cabeza.

"Finalmente, ustedes dos se van a mudar juntos. Es solo cuestión de tiempo. Esta es una oportunidad perfecta para hacerlo. ¿Cuándo termina el contrato?"

"Antes de junio, creo," le dije en voz baja, pensando en lo que dijo.

"Bueno, eso sería perfecto. Son unos cuantos meses para encontrar una casa. Es tiempo suficiente. Quiero decir, haz que Edward se mude contigo hasta que encuentren un lugar, así ninguno de los dos se verá apresurado. Ustedes pueden resolver todos los detalles de modo que sea equitativo," explicó Alice de prisa. "Como, tal vez tú puedes pagar la renta si Edward paga el resto de las cuentas. Dividir el gasto por los comestibles. Podría funcionar."

"No sé si a Edward le agrade que lo mencione," dije bajito.

"¿Te preocupa que no se sienta como un hombre?" Preguntó. Solo asentí. "Bueno, si conozco a Edward ya lo está pensando. Probablemente esté preocupado por presionarte. Entonces, esto es lo que harás. Menciónaselo y hazle pensar que todo fue idea suya. Solo guíalo al tema."

"¿Cómo hago eso?" Le pregunté con un suspiro.

"Tienes mucho que aprender, jovencita," dijo Alice con su mejor voz de Yoda. Algunas veces era tan cursi. "Mucho. Deja que la maestra te enseñe el camino a la iluminación."

Sonreí con suficiencia. "¿Jasper sabe que eres así de rarita?"

"Sí, y lo disfruta. Así que, cierra la boca y escucha," dijo, devolviéndome una sonrisa pícara. "No tenemos mucho tiempo, saltamontes."

Estaba sudorosa y agotada para cuando volví a mi departamento a las once. Incluso al subir en el ascensor, estaba calculando todas las cosas que tenía que hacer antes que Edward viniera.

Una ducha… afeitarme… maquillarme… peinarme… y tratar de decidir qué demonios ponerme ya que no me ha dado una sola maldita pista.

Quité el seguro de mi puerta, todavía enfrascada en mis pensamientos y completamente distraída. Pero toda mi atención se volvió hacia el hombre en medio de la habitación con mi maleta.

Chillé y casi salté por el susto.

Por supuesto, Edward también se sobresaltó. Puse la mano en mi corazón para evitar que se saliera de mi pecho y cayera al suelo. "¡Oh Dios mío, hiciste que me cagara del miedo, mujer! ¡¿Y eso por qué fue?!" Preguntó, sonriéndome con suficiencia.

"¡También me asustaste!" Lloriqueé. Pero entonces ambos empezamos a reír. "¿Qué estás haciendo aquí?"

"Empacando tu maleta. Voy a llevar esto al coche. Tú ve a tomar una ducha y a prepararte. Ponte la ropa que dejé en la cama para ti. Tómate tu tiempo. No tenemos prisa."

Se acercó y me besó en la mejilla, todavía riéndose entre dientes.

"Está bien," le dije, agachando la cabeza para ocultar mi sonrisa avergonzada.

Amaba a mi novio. Era el mejor. Parecía saber exactamente qué hacer.

Fui a mi habitación, tomando una ducha rápida. Afeité mis piernas y rápidamente peiné mi cabello. No era nada especial. No pude encontrar mi maquillaje, así que supongo que no me iba a poner nada. Aunque por mí estaba bien. Edward probablemente lo empacó.

También me dejó unos jeans con una camiseta y un suéter azul que parecía cómodo. Me hizo sentir más curiosidad por el lugar a dónde íbamos. La maleta que tenía no era enorme, así que sabía que no íbamos muy lejos.

Mi curiosidad me estaba carcomiendo.

"¿Estás lista, cariño?" Dijo Edward, metiendo la cabeza a la recámara cuando me estaba poniendo mis zapatos. Me dio una gran sonrisa, con el entusiasmo jugando en sus ojos. "Te ves encantadora."

"Gracias," me sonrojé, acercándome a él y abrazándolo con fuerza. "¿Vas a decirme ahora a dónde vamos?"

"No," dijo entre su aliento antes de dejar un beso en mis labios. Fue suave, pero hubo una promesa de algo más en él. Hizo que mi piel hormigueara. "Lo verás muy pronto."

Tomó mi mano, llevándome a la puerta. Agarré mi bolso y mis llaves. "¿Algo que necesite llevar conmigo?"

"Solo tu bella persona," me aseguró. "Todo lo demás está listo. Pensé que podríamos detenernos para un breve almuerzo al salir de la ciudad."

"Saldremos de la ciudad, ¿eh?" Pregunté juguetonamente, tratando de sacarle más información. "¿Qué tan lejos de la ciudad?"

"Mujer. Compórtate," dijo, dándome una nalgada. "Lo prometo, te encantará. ¡Ponte cómoda y disfruta!"

Viajamos por unos treinta minutos hacia el este antes de decidir detenernos en el Mercado de Boston para almorzar. Estaba hambrienta después de ejercitarme, y al parecer, Edward también lo estaba. Fue una comida extrañamente tranquila para ser un lugar de comida rápida. Incluso relajante. Ninguno de los dos tenía prisa, algo inusual para nosotros últimamente. Nos reímos y charlamos, sentados y bebiendo té helado incluso después que terminamos de comer.

Salimos a la carretera después de llenar el tanque de la gasolina y agarrar un refresco para beber en el camino. Solo me dijo que el viaje sería de una hora y media y que necesitaba ponerme cómoda y relajarme.

Fue un viaje tranquilo, y honestamente creo que Edward estaba demasiado emocionado para hablar. Estaba mordisqueando su labio inferior casi sin parar, sus ojos desviándose hacia mí de vez en cuando. Decidí darle el tiempo que necesitaba. Hablaría conmigo cuando estuviera listo.

Alice tenía sus maneras, y yo las mías.

Sabía que mi manera era la correcta y al final resultaría para bien.

Si no conociera a Edward tan bien, habría pensado que estábamos perdidos, pero parecía saber exactamente a dónde íbamos mientras viajábamos a través de los bosques de árboles de pino del este de Texas. Todo era brillante y verde, diminutas flores amarillas empezaban a salpicar los costados de los caminos. A pesar de ser febrero, empezaba a ponerse caliente y primaveral.

Jadeé ruidosamente cuando vi exactamente hacia dónde nos dirigíamos. Campos de uvas se extendían por el área rural, una hermosa cabaña de madera color claro en medio. Tampoco era una cabaña pequeña. Era enorme con un par de largas chimeneas de piedra saliendo por encima.

"Entonces," Edward comenzó a apagar el coche. "Comencé a investigar justo después de volver de Inglaterra. Trataba de encontrar el viñedo más cercano. Imaginé que terminaría llevándote solo a Napa Valley durante el fin de semana. Pero, encontré este lugar. Pensé que era hermoso y luego me di cuenta que también tenía alojamiento y desayuno. Era perfecto."

"Edward," dije suavemente entre mi aliento, sintiéndome de repente un poco abrumada por la emoción.

"¿Esto está bien?" Preguntó bajito, mordiendo su labio inferior.

"Esto es… oh, Dios," lloriqueé, estirando mis brazos y abrazándolo con fuerza. "Esto es perfecto. Esto es increíble. Gracias. No tenías que hacer esto por mí."

"No es solo para ti," dijo, pasando sus dedos por mi mejilla. "También es para mí. Puedo pasar dos días complemente a solas contigo, bebiendo vino."

Me eché a reír, sorbiéndome suavemente la nariz. "Gracias," le dije otra vez.

"No hagas eso," se echó a reír, frotando mi espalda. "No se supone que llores. Cielo, está bien."

"Sé que sí," le dije, asintiendo al alejarme. "Lo siento, solo estoy emocional. Te he extrañado mucho últimamente."

"También te he extrañado," dijo, acercándose para un rápido beso. "Así que, ¿por qué no entramos, nos registramos y luego nos preparamos para la cena?"

"¿Oh? ¿Qué hay para cenar?"

"Otra sorpresa," respondió, apretando mi mano. "Confía en mí, la disfrutarás."

Entramos, Edward cargando las dos maletas. Al instante nos recibió un hombre pálido con cabello rubio y un marcado acento que no pude identificar. "Bienvenidos a Enoch's stomp. ¿En qué puedo ayudarlos?"

"Tenemos una reservación para esta noche."

"¿Cullen?" Preguntó, poniéndose detrás de la recepción. Me sorprendió que supiera el nombre. Era bueno.

"Esos somos nosotros, sí," Edward sonrió, acercándose al mostrador. Lo seguí, todavía tratando de averiguar el acento del hombre. "Aquí está mi identificación."

"Oh, sí señor. Le tenemos todo preparado. Aquí está su llave," dijo, dándole una llave de bronce de apariencia antigua. "Si me acompañan, les mostraré su habitación."

"Tengo que preguntar," dije mientras los seguía. "¿De dónde es usted? Con seguridad no de Texas."

"No, no," se echó a reír, sacudiendo su cabeza. "Nací en Sudamérica."

"Wow," le dije. Ni siquiera podía imaginar cómo alguien de Sudamérica podría terminar aquí en el este de Texas, haciendo vino. Quería preguntar, pero estaba demasiado distraída por nuestra bella habitación. "Wow," dije otra vez, entrando para verla mejor.

"Disfruten su estadía con nosotros y por favor, avísenme si necesitan algo," dijo el hombre antes de salir. Tan pronto como la puerta se cerró detrás de él, sentí un par de fuertes brazos rodear mi cuerpo.

"¿Qué le parece su hogar por esta noche, señorita Swan?" Edward me dijo entre su aliento al oído.

"Esto es… no tengo palabras para esto," le dije, dándome la vuelta. "Gracias."

"Deja de decir eso," se echó a reír. "No hay necesidad de agradecerme en lo absoluto. No sabes cuánto tiempo había estado deseando esto. No hemos tenidos dos días completamente a solas en mucho tiempo. Tal vez jamás. Lo necesitábamos."

"Tienes razón en eso," le dije, besando ligeramente sus labios. El beso se intensificó poco a poco, sus largos dedos se enredaron en mi cabello. Después de unos minutos, me aparté jadeando. "¿Qué hay de la cena?"

Edward bajó la vista a su reloj, "Tenemos dos horas antes de que siquiera necesitemos preocuparnos por eso. Me da justo el tiempo suficiente para hacer algo que he querido hacer por una semana…" Su voz se apagó sugestivamente.

"¿Oh? ¿Qué es eso?" Pregunté juguetonamente. "¿Tomar una siesta?"

"Tentador," se echó a reír al deslizar sus manos de mi cintura a mi trasero. Lo apretó con firmeza antes de moverlas a mis muslos. "Pero sé de algo que quiero hacer más que eso."

Un segundo mis pies estaban en el suelo y el siguiente mis piernas estaban alrededor de la cintura de Edward. Chillé ruidosamente, riendo mientras mis manos lo rodeaban.

"¡Edward! ¿Qué estás haciendo?"

"Bueno, creo que estoy a punto de hacerte cositas sucias," dijo con un burlón acento sureño. Me eché a reír otra vez, mi cabeza cayendo hacia atrás al hacerlo. Él se rio entre dientes, más libre de espíritu de lo que lo había visto en mucho tiempo. Fue muy lindo.

"¿Qué tipo de cositas sucias?" Pregunté, tirando gentilmente de su cabello. Me dio un suave gruñido al acostarme en la cama, cerniéndose sobre mí como un predador.

"Bueno, planeo pasar algo de un muy necesario tiempo de calidad entre tus piernas," dijo contra mi cuello, pasó sus dedos por el interior de mis muslos. "Y planeo tocar cada centímetro de ti con mis labios, mis dedos, mi lengua, mis dientes… y otras determinadas partes del cuerpo."

"¿Y qué vas a hacer con esto?" Pregunté, pasando mi mano sobre su muy evidente erección. Edward gimió con fuerza, y supe en ese segundo que esa noche iba a ser asombrosa. Jadeó por entre sus dientes, cerrando sus ojos por un momento antes de abrirlos y volverlos a enfocar en mí.

Literalmente estaban en llamas.

Hola gelatina de Bella. Ha pasado un largo tiempo desde la última vez que nos vimos. Es un gusto volver a verte.

"Lo que voy a hacer," dijo Edward al interrumpir mis divagaciones internas, "es ponerlo primero aquí," dijo mientras frotaba sus dedos sobre mis labios antes de meter apenas la punta. Deslicé mi lengua sobre él al mismo tiempo que veía las llamas en sus ojos destellar y danzar. "Luego voy a pasarlo por aquí." Pasó la palma de su mano sobre mi pecho y luego el otro, "Y aquí. Y entonces voy a meterlo aquí con fuerza." Me agarró delicadamente entre mis muslos. "Una y otra vez."

Creo que la gelatina de Bella acaba de derretirse. Dijo qué cosas sucias. Que. Me. Joda. Con. Ganas.

"Por favor," lloriqueé, estirándome para besarlo. Sonrió contra mi boca, su palma presionando con fuerza contra mí. Me restregué en él lascivamente. Me importó una mierda en ese momento. Estaba muy excitada.

"¿Por favor, qué?"

"Por favor, quítate los pantalones y fóllame," le dije, empujándolo sobre su espalda y me puse a ahorcajadas sobre su cintura. No supe de dónde salió mi actitud, pero definitivamente iba a disfrutarlo. "Ahora."

Los ojos de Edward se ampliaron antes de entrecerrarlos y posarlos en mi ropa. Se incorporó apresuradamente conmigo todavía en su regazo. Un segundo traía puesta mi blusa y al siguiente no, lo mismo pasó con mi sujetador. Con un suave gruñido, su boca cubrió mi pezón, chupándolo como si la vida se le fuera en ello al mismo tiempo que su mano masajeaba el otro con sus dedos.

"¡Mierda!" Siseé cuando mi cabeza cayó hacia atrás, restregando mis caderas contra su erección. Gruñó contra mi pecho, mordisqueándolo con sus dientes. Era el paraíso.

Finalmente, le quité la camiseta. Solo pude disfrutar de eso por un momento antes que una vez más estuviera sobre mi espalda con él sobre mí. No que me estuviera quejando.

"Creo que voy a enterrar mi rostro entre tus piernas y nunca me iré. ¿Estás de acuerdo con eso?" Preguntó, besando lentamente mi boca.

"Por favor," le pedí bajito, no que en ese momento supiera lo que estaba pidiendo. Habría tomado lo que sea que estuviera dispuesto a darme.

Edward se deslizó poco a poco por mi cuerpo, presionando su rostro contra el centro de mis pechos antes de volver su rostro para besar cada uno. Al hacerlo, sus labios se arrastraron tortuosamente en mi piel, haciendo que me arqueara hacia él. Sus manos se movieron sobre mis costados, bajando al botón de mis jeans.

Los bajó por mis piernas con una habilidad que solo viene con la práctica, sus ojos mirándome todo el tiempo. Mis bragas se quedaron en su lugar, y sus ojos se enfocaron lentamente en ellas al mismo tiempo que una sonrisa se apoderaba de sus labios. Se inclinó hacia adelante, su aliento caliente extendiéndose sobre ellas antes de besarme justo allí.

"Oh, mierda," gemí, moviendo mis caderas hacia arriba. Sus dedos se enterraron en mi piel al bajar solo un poco mis bragas. Solo lo suficiente para exponer al aire frío mi muy sensible clítoris.

Y entonces su lengua caliente estaba ahí. Se deslizó perfectamente entre mis labios, dando vueltas en un apretado círculo. Gimió contra mí, poniendo sus manos entre mis muslos para separarlos solo un poco. Se detuvo por un momento como si estuviera disfrutando la vista, antes de sumergirse nuevamente. Dios, era tan bueno con su boca.

Una mano me abría completamente mientras su pulgar rozaba mi piel rosada ultra sensible. Caí en pedazos vergonzosamente rápido, pero eso no lo detuvo.

Finalmente bajó mis bragas hasta que cayeron al suelo. Edward levantó mis piernas hasta las rodillas, abriéndome totalmente.

"¿Qué tan horrible sería que te dijera que amo tu coño?"

Me estremecí de la cabeza a los pies. "Edward," gemí.

"Es cierto," dijo con voz baja. "Es hermoso. Y joder, sabe muy bien." Y para probar su punto, me lamió de arriba hasta abajo con gran cuidado. "Delicioso."

Me incorporé y agarré la parte de atrás de su cabeza. Tirando de él hacia mi boca, lo besé furiosamente. Podía probarme en sus labios, salado y dulce. Mis dedos arrancaron sus jeans, bajándolos finalmente. No fui tan grácil como Edward lo fue, pero hice el trabajo.

Lo empujé sobre su espalda y lo metí a mi boca antes de que siquiera pudiera darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.

"No había terminado contigo," finalmente logró decir con un gemido después de unos minutos.

"Tenemos toda la noche. Y mañana. Y te necesito en mi boca ahora," le dije con un poco de desafío en mi voz. Envolví la base de su polla con mis dedos y lamí suavemente la punta.

"No voy a durar si haces eso," dijo con voz tensa. Le respondí al bajar más la cabeza y tragar tanto como pude. Un suave gorjeo hizo eco en su garganta mientras trataba de contenerse. Sus largos dedos se anudaron en mi cabello, alejándome. No pude evitar sonreír cuando volvió a arrojarme a la cama.

"Para que sepas, iba a tratar de ser romántico," dijo con una sonrisa de suficiencia, agarrando mis dos piernas y poniéndolas encima de sus hombros. Se veía medio loco, y fue completamente ardiente. Me penetró con ganas, forzándome a chillar.

"Con más fuerza," grité, mis dedos arañando el colchón. "¡Por favor, con más fuerza!"

Me penetró con tanta fuerza que me deslizó casi medio metro hacia arriba en la cama. Ambos nos reímos, reacomodándonos apresuradamente. Teníamos mucho tiempo que recuperar. A continuación, yo estaba sobre él, sus dedos largos y fuertes agarrando mis caderas.

Y luego por detrás y luego inclinada sobre la cama.

Y luego mientras estábamos en posición de cucharita.

Finalmente, después de varios de mis orgasmos, Edward alcanzó el suyo cuando estaba nuevamente encima de mí. Cayó junto a mí en la cama, jadeando. Se veía tan jodidamente complacido consigo mismo. Solté una risita al ver su expresión feliz, y él se rio entre dientes en respuesta, atrayéndome a su lado.

"¿Cómo haces eso?" Preguntó con la risa aún en su voz. "¿Cómo me haces sentir tan genial? Es como si supieras exactamente qué hacer."

"Podría preguntarte lo mismo," le dije con sinceridad. Rodándome sobre mi estómago, apoyándome sobre mis codos para poder mirarlo. "Edward…"

"¿Mmm?" Murmuró, pasando sus dedos por mis mejillas.

"Feliz Día de San Valentín," le dije bajito. Una gran sonrisa apareció en su rostro. Se acercó, besándome suavemente.

"También para ti, cielo."

Después de una ducha, finalmente nos vestimos. Cuando le pregunté de nuevo a dónde íbamos, todavía se negó a decirme. Solo seguía diciéndome que no estaba lejos.

Edward no estaba bromeando.

Me llevó al porche cubierto afuera del edificio de madera y nos estaba esperando una pizza y una botella de vino que hicieron en el viñedo. Fue casi exactamente igual a la comida que compartimos en nuestra primera noche juntos. La noche que nos quedamos despiertos y hablamos toda la noche.

Vimos la puesta de sol mientras comíamos, bebiendo nuestro vino blanco frío. Todo estuvo muy bueno. Eran asombrosas las cosas que podía planear.

Cuando terminamos, tomó mi mano para llevarme a pasear. Caminamos en silencio por unos minutos antes que llegáramos a un prado detrás del viñedo. Edward se quitó su chaqueta y la tendió en el suelo para que pudiéramos ver juntos las estrellas.

"Bella, ¿puedo hablar contigo sobre algo?" Preguntó bajito después que nos pusiéramos cómodos. No había una sola nube en el cielo, y era hermoso. A pesar que hacía frío, no había ningún otro lado donde quisiera estar.

"Lo que sea," le aseguré, pasando mi mano delicadamente sobre su estómago.

"Me preguntaba si te gustaría…" Se detuvo.

"¿Si me gustaría qué?"

"¿Comprar una casa conmigo?"

Bueno, al parecer estaba preocupada por nada. Me incorporé rápidamente y lo miré. Sus ojos estaban amplios por la preocupación. Fue completamente innecesario.

Sinceramente, ese día más temprano cuando hablé con Alice, no estaba segura que fuera la mejor idea en el mundo. Pero, al mirar a Edward, sabía exactamente lo que quería.

"Sí."

¡Aaaaaah! ¡Van a vivir juntos! No fue necesario hacer todo lo que dijo Alice, aunque sí tuvo razón en que Edward ya lo estaba pensando. Tal vez todavía no esté lista para casarse, pero sí para vivir con él, o al menos eso cree jejejeje. Ya veremos en qué resulta eso. Ahora, puede que algunos se pregunten, ¿cómo va la lista? Bueno, en este capítulo la autora hace un recuento y aquí se los dejo ;) Por favor, no olviden que estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció el capi. Sus reviews es una muestra de agradecimiento y son muy importantes para autoras y traductoras, no olviden. Mantengan vivo el fandom haciendo su parte ;)

Lo que sigue en la lista:

Ir a un evento que requiera ropa formal. Hacer un nuevo platillo cada semana- uno saludable. Ir al Mardi Gras en Nueva Orleans. Hacer una fiesta. Hacer un pastel casero. Ir a un juego de baloncesto. Comprar un traje de baño de dos piezas e ir a nadar con él—frente a la gente. Broncearse. Hacer crecer una especie de planta. Limpiar el lenguaje.

¡Esto es lo que ha hecho!

Reconectar con un amigo. Ser talla diez. Un orgasmo por las manos de alguien más. Tomar el primer vuelo a dónde sea sin importar dónde sea. Ir a Londres. Besar a un completo extraño. Amarse a sí misma. Bailar bajo la lluvia. Jugar a las escondidillas. Drogarse. Enfrentar a alguien que realmente odia. Ir a un casino. Hacerse un tatuaje. Comprar un par de zapatos de tacón y realmente utilizarlos. Coquetear y conseguir que funcione. Tomar clases de baile. Unirse a un gimnasio. Ir a un concierto. Quedarse en un alojamiento y desayuno. Plantar un árbol. Hacer algo realmente pervertido. Hacer alguna manualidad. Comprar algo en Tiffany's. Visitar un viñedo. Aprender a tejer. Ir a Aunque usted no lo crea de Ripley. Comprar bragas elegantes. Quedarse despierta y ver el amanecer. Probar la comida griega. Tomar un curso de defensa personal. Quedarse en un hotel de 5 estrellas sin razón alguna. Ir a un Spa. Probar comida francesa. Probar al menos 10 cervezas de diferentes países. Ir a un club gay. Celebrar Halloween. Ir a un club de baile. Pintarse el cabello de un color loco. Ir a una función doble de cine. Leer Entrevista con el vampiro.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Tereyasha Mooz, JessMel, somas, Kabum, Vrigny, miop, Nayely, alejandra1987, aliceforever85, Car Cullen Stewart Pattinson, Aislinn Massi, Brenda Cullenn, Adriu, sandy56, Lady Grigori, Smedina, YessyVL13, Amy Lee Figueroa, Tecupi, NaNYs SANZ, freedom2604, BereB, jupy, bbluelilas, Manligrez, Lizdayanna, saraipineda44, Rosii, tulgarita, Flor Santana, patymdn, Gabriela Cullen, Nanny Swan, Pattts, Ali-Lu Kuran Hale, AnnieOR, glow0718, Bertlin, Tata XOXO, Ilucena928, Liz Vidal, cavendano13, EmmBe, Pam Malfoy Black, Pili, seelie lune, lagie, Marie Sellory, Kriss21, injoa, Mafer, PRISOL, Say's, ariyasy, Lectora de Fics, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.