Capítulo 33

A la mañana siguiente, la clase dejó el hotel y regresó a Mahora, una vez allí, se despidieron y se fueron a sus respectivos dormitorios.

"Que fastidio." murmuró Leona con una expresión molesta, estaba sentada, apoyando el codo en el brazo del sofá y la mano sobre su mejilla.

"Leona, la comida esta lista." avisó Chachamaru, mirándola desde la puerta de la cocina. "Voy a avisar a la ama, puedes ir sentándote."

"Está bien." contestó Leona viendo como Chachamaru subía por las escaleras, se levantó del sofá y fue hacia la cocina, segundos después, Chachamaru entró con Evangeline, se sentaron y empezaron a comer.

"¿Qué ocurre, niña?" preguntó Evangeline, minutos después, al percatarse de que apenas había comido. "¿Por qué no comes? ¿Quieres que te lo de personalmente?"

"¿Qué? ¡No!"

"¿Prefieres a Chachamaru, quizás?" preguntó Evangeline, haciendo un gesto con su mano hacia Chachamaru,

"¡No es eso! Es solo que no tengo demasiada hambre…" respondió Leona, dejando los cubiertos en su plato. "Voy a descansar un rato antes del entrenamiento." dijo levantándose de la silla, dejó el plato y se fue a su habitación.

"Desde que regresamos, que esta extraña." comentó Chachazero segundos después en la cocina.

"Después iré a verla." dijo Evangeline cruzando sus brazos bajo su pecho. "¿Por qué me miras así?" preguntó levantando una ceja al notar que Chachamaru la miraba con una sonrisa tenue.

"No es nada, ama." respondió Chachamaru cerrando los ojos y sacudiendo la cabeza en negación. "Quizás se encuentre mal."

"O está en ese estado." añadió Chachazero sentada en una de las sillas.

"¿A qué te refieres?" preguntó Evangeline, alzando una ceja.

"Ya sabe, debe estar embarazada, ke, ke, ke."

"No digas tonterías, como va a estarlo." la miró Evangeline seriamente.

"A lo mejor fue aquella cosa al morderle."

"Chachazero, eso no tiene lógica alguna." añadió Chachamaru con una mirada inexpresiva.

"Cosas más raras se han visto."

"Dejar de decir estupideces." suspiró Evangeline. "Debe ser lo que imagino…" pensó.

"Por cierto ama, ¿no ha tenido ningún problema con ella cuando trata de beber su sangre?"

"¿Por qué lo dices?"

"Bueno, tal vez le recuerde el incidente con la cosa aquella y la evite."

"No creo que ello le sea un trauma ahora, aunque todavía no le he pedido su sangre."

"Tiene razón, no se puede comparar una de la otra."

"¿Qué insinúas?"

"Cuando la muerde para tomar su sangre, ama, lo haces con cariño, ke, ke, ke."

"Chachazero…" dijo Evangeline con veneno en su voz.

"Disculpe ama." interrumpió Chachamaru. "¿No cree que ahora sería un buen momento para ir a verla?"

"Ah… Sí." suspiró Evangeline. "Supongo que sí." se levantó de la silla y se marchó de la cocina.

"Chachazero, deberías de intentar no molestar tan seguido al ama, no puedo estar respaldándote continuamente."

"No puedo evitarlo, es divertido, ke, ke, ke."

"…"

"Estar con este dolor solo por algo como esto…" pensó Leona, tumbada en la cama, tapada con la sabana y con el rostro hundido en la almohada.

"Niña." se escuchó la voz de Evangeline, al oírla, Leona se sobresaltó y se incorporó en la cama.

"Que- ¿Qué haces aquí? ¿Ya vamos a empezar el entrenamiento?"

"He venido a hablar contigo."

"¿Eh? ¿Sobre qué?"

"Has estado actuando extraño."

"¿Extraño? ¿Qué quieres decir? No recuerdo nada que haya estado haciendo diferente, no sé de qué quieres hablar." dijo Leona confundida, Evangeline suspiró.

"Te lo diré para que me entiendas, ¿estas con el periodo, verdad?" preguntó Evangeline mirándola fijamente.

"Q- Qué- yo qué- ¡¿Cómo lo sabes?!" exclamó Leona, sonrojándose cada vez más por momentos.

"Soy un vampiro, lo noto a distancia, de hecho, si fuera uno sin control, ya te habría atacado, vas desprendiendo más hormonas de lo normal allí por donde vas, por no decir la sangre." dijo Evangeline con simpleza.

"¡Podrías decirlo de otra manera! ¡Pues sí! Confieso, ¡tengo el periodo! ¿Qué pasa? ¡No es algo que pueda evitarlo! ¡Siento que vaya desprendiendo hormonas o lo que sea por su casa!" exclamó Leona, mientras lo decía rápidamente, sonrojada completamente y dando leves golpes a la cama con la mano deprisa.

"Tengo demasiados años como para avergonzarme en hablar sobre ello." suspiró Evangeline. "Ahora, cálmate, no he dicho que sea algo que me moleste, tengo suficiente autocontrol como para dejar que me afecte." comentó, segundos después, soltó una risa ahogada.

"¿De qué te ríes?" preguntó Leona con una expresión molesta.

"Nada, solo que eres tan rígida contigo misma." respondió Evangeline acercando su rostro al de Leona quedando cerca una de la otra. "Normalmente no actúas de esa manera." dijo mirándola fijamente, Leona se sonrojó al verla tan de cerca de su rostro que no le salían las palabras, pasados unos segundos, Evangeline cerró los ojos y se apartó dirigiéndose hacia la puerta.

"¿Ma-Maestra-?"

"Ahora vengo." dijo Evangeline dejando la habitación, minutos después, regresó con algo en sus manos.

"Que-"

"Esto es para ti." dijo Evangeline mientras se acercaba y se lo daba en las manos. "Te ayudará a sentirte mejor."

"¿Qué es?" preguntó Leona mirando el líquido oscuro del vaso.

"Es un remedio, podría decirse una infusión, claro que, no debería de hacerlo si se lo pidiera a Chachamaru, pero tiene que hacer las tareas de la casa, después ir a comprar, al acabar, tiene que ir con Hakase para una revisión, al terminarla debe de ir a ayudar a Yotsuba con el puesto de trabajo, después tiene que ir a alimentar a esos gatos que siempre cuida, estar aquí para el entrenamiento y al acabar, preparar la cena."

"Cuanta responsabilidad…" pensó Leona.

"Además, tiene otras cosas especiales que Chachamaru desconoce."

"Cosas especiales…"

"Las aprendí cuando estuve en el mundo mágico, no me mires de esa manera, no tiene ningún insecto ni nada extraño si es lo que estás pensando."

"¿Seguro?"

"Seguro, eso fue aquella vez que te hirieron y te quedaste en el resort descansando." respondió Evangeline, Leona se puso pálida. "Es broma." rio, al verle la expresión.

"¡A mí no me hace ninguna gracia! Espera, ¿has dicho mundo mágico? ¿A qué te refieres?"

"¿Lo desconoces? Se trata de un mundo como este que fue creado por alguien hace mucho tiempo, donde la magia es conocida, no como aquí." explicó Evangeline mientras Leona la miraba confusa. "Supongo que te es difícil de entender, bueno, también los de la edad media les hubiera costado entender si les hubieran hablado sobre internet o un móvil, de hecho, pocos lo hubieran creído, ahora empieza a beberte eso antes de que se enfrié."

Leona miró el vaso unos segundos observando el líquido y seguidamente bebió un sorbo.

"No tiene un gusto desagradable."

"Claro, ¿Qué pensabas?"

"Por lo general lo tienen, de todas formas, ¿a qué viene esta amabilidad? ¿Te ha sentado algo mal?"

"Cuidado con lo que dices niña, no vayas a arrepentirte."

"¿Te recuerdo la última vez que me ofreciste algo amablemente?"

"Oh, ¿todavía lo recuerdas?"

"Como para olvidarlo, se ha quedado grabado en mí." respondió Leona mirándola fijamente.

"Si me hubieras respondido desde el principio, te habrías ahorrado todo aquello." dijo Evangeline cruzando los brazos bajo su pecho, Leona suspiró.

"Esto… Te voy a tener que dar mi sangre por ello, ¿no?"

"¿Qué?"

"Mi sangre por esto." respondió Leona haciendo un gesto al vaso.

"No, olvídalo, solo faltaría que te desmayarás por tanta pérdida de sangre."

"A veces tiene su lado amable…" pensó Leona. "Gracias."

"¿Por qué me das las gracias?" preguntó Evangeline, alzando una ceja.

"Nada, me tomaré esto, e iré a entrenar."

"No, no vas a entrenar."

"¡Eh! ¡¿Por qué?!"

"¿Crees que voy a entrenarte cuando ni siquiera puedes usar ni un triste conjuro? Lo único que conseguirías es acabar molida a golpes o reventada."

"Tampoco hay que decirlo así, ¿Cómo sabes que no puedo usar magia…?"

"Es algo que supuse, aquella cosa no debería de haberte causado tantos problemas, a no ser que realmente seas tan débil, porque si es así-"

"No, no es eso." interrumpió rápidamente Leona al notar que la habitación había bajado de temperatura y la voz de Evangeline parecía cada vez más molesta conforme iba hablando. "Es como dices, no puedo usar magia debido al periodo." suspiró Leona. "Es un incordio."

"Lo único que puedes hacer es tomártelo con calma."

"Tú no…"

"¿Si lo he tenido alguna vez? No, cuando eres un vampiro eso desaparece, además fui convertida en una temprana edad."

"¿Te convirtieron?"

"¿Crees que nací siendo un vampiro? Alguien me convirtió en lo que soy ahora, pero no quiero hablar sobre ello." respondió Evangeline mirando el libro que había en la mesita. "No sabía que lo tenía, ¿esto es tuyo?" preguntó alzándole el libro, mostrándoselo.

"Ah, sí, es un regalo que me dio Haruna…"

"Así que de Saotome dices." respondió Evangeline, abriendo el libro, echándole un vistazo.

"Sí." respondió Leona mientras veía a Evangeline hacer varios tics con la ceja mientras lo miraba.

"La juventud de hoy en día." murmuró Evangeline. "¿Lo has leído?"

"No, aun no, ¿por qué?"

"Ya lo sabrás." respondió Evangeline dejándolo en la mesita de nuevo. "Te dejo, debe estar al llegar bouya." dijo yéndose hacia la puerta. "Puedes entretenerte leyendo si quieres, hay bastantes libros en la estantería."

"Hum…" asintió Leona viendo como dejaba la habitación. "Ahora tengo curiosidad." murmuró cogiendo el libro de la mesita, entonces lo abrió y empezó a echarle un vistazo mientras pasaba distraídamente las paginas, hasta que se detuvo en una y se puso a leer en voz alta.

"No puedo aguantar más este fuego que hay en mi interior… Necesito que claves tus dientes en mí… Haz mi sangre correr." leyó Leona haciendo una pausa. "Hacia dónde va esto…" pensó viendo a dos personas, una humana y una vampira mirándose fijamente, entonces pasó la página. "Pero que- ¡Pero esto que es lo que es!" exclamó al ver ahora a las dos personas desnudas teniendo sexo con brusquedad mientras se decían una serie de cosas, Leona cerró lentamente en libro, sonrojada furiosamente y lo dejó en la mesita, entonces se quedó unos segundos sentada en la cama asimilando, hasta que habló al fin.

"¡Maldición, Haruna!"

"¿Leona?" dijo su nombre Chachamaru al escuchar el grito, mirando hacia la escalera.

"Déjala, habrá descubierto algo nuevo en la vida."

"¿Algo nuevo?"

"Tíratela ama, no se va a enterar nadie, ke, ke, ke." rio Chachazero mientras a Chachamaru se le ampliaron los ojos y le tembló levemente la taza que estaba preparando de té al escucharla.

"Estas muy pesada últimamente, ¿no? Chachazero…" la miró Evangeline mientras sus labios formaban una sonrisa siniestra.

"Oh…"

Horas más tarde, Negi y Asuna llegaron a la casa de Evangeline y fueron al resort a entrenar, aunque antes de ello preguntaron por Leona ya que se extrañaron que no estuviera presente, Evangeline les respondió simplemente que estaba en esos días, lo que hizo que Asuna se sonrojara levemente y Negi la mirara confuso.

Al día siguiente, Leona estaba caminando por una de las calles de Mahora dirigiéndose a la casa de Evangeline después de dar una vuelta, entonces escuchó una voz que venía de detrás de ella.

"Al fin te encuentro."

Leona se giró y vio a una mujer, tenía el cabello largo por la cadera de color rojizo y los ojos eran de color turquesa, después de unos segundos, Leona habló.

"¡Tú!"

"Has tardado cinco segundos en reconocerme, ¿ya te has olvidado de mí?" preguntó la mujer negando con la cabeza.

"No… Solo que… ¿Qué haces aquí, Sherley?" preguntó Leona sorprendida. "No, esa no es la pregunta, sino ¡qué pasa con esa carta! ¡Pensé que era algo urgente!"

"Oh, te acuerdas de ello aun, bueno quería que estuvieras aquí un tiempo, si te lo hubiera dicho no habrías venido." respondió Sherley encogiendo los hombros. "A la mayoría de gente le da pereza ir a la escuela, además era una oportunidad para ti."

"¿Oportunidad de qué?"

"De conocer más gente de tu edad, además, no todos son como el desgraciado de Airon." respondió Sherley con un tono de voz más frio al pronunciar a Airon.

"…"

"Bueno, en realidad, también la razón de por qué estoy aquí es para darte más capsulas de esas, ¿te quedarán pocas, no?"

"Ah… Sí, aunque alguien de la clase donde estoy consiguió hacerlas también… Por lo que-"

"¡¿En serio?!" interrumpió Sherley sorprendida. "¿Quién es? Me gustaría conocerla."

"Se llama Satomi, creo que esta con Evangeline en su casa… Puedes venir conmigo, iba a ir de todas maneras…"

"Está bien, iré contigo." asintió Sherley. "Por cierto, ¿cómo te va todo? ¿Se meten contigo? ¿Ya comes debidamente?" sonrió Sherley.

"¿A que vienen esas preguntas? No sueles ser así." dijo Leona mirándola con una expresión desconcertada, frunciendo el ceño.

"Siempre quise preguntarlo, no tengo hijos."

"Claro…" suspiró Leona alzando la mirada al cielo, pasaron unos minutos hasta que llegaron al lugar.

"Vaya, esto está alejado, ¿quién vive aquí?"

"El conde Drácula." respondió Leona, quien seguidamente fue golpeada levemente en la parte superior de la cabeza.

"En serio." dijo Sherley con una mirada inexpresiva.

"Estoy viviendo actualmente con algunas personas más."

"¿Vives aquí?"

"Pasaron algunas cosas…"

"¡Hey!" se escuchó una voz, miraron a su alrededor y vieron a Chachazero sentada en uno de los barriles que había alrededor.

"¿Chachazero? ¿Qué haces aquí?" preguntó Leona mirándola extrañada.

"El ama me puso para que reflexionara, ke, ke, ke."

"…"

"Esa marioneta está hablando."

"Es Chachazero…"

"¿Has traído sangre fresca para el ama, niña? Bien, bien, buena chica."

"No." respondió Leona rápidamente.

"¿Sangre fresca? ¿Se puede saber quien vive aquí?" preguntó Sherley mirándola estrechamente. ¿Dónde te has metido ya?"

"Se refiere a Evangeline, es un vampiro, es quien vive aquí realmente." respondió Leona con simpleza, Sherley hizo una mueca no muy convencida.

"¡Es verdad!"

"¿Por qué vive en una cabaña?"

"Eso también me lo pregunté… Hasta que Negi me dijo que su padre la maldijo aquí hasta que regresara…" respondió Leona. "Quince años lleva ya… ¿Sera por eso que tiene ese carácter? A mí me hacen eso y creo que también estaría de mal humor." pensó.

"Bueno, no importa, ¿vamos a entrar? Quiero ver a esa tal Satomi."

"¿Te dicen que hay un vampiro y solo quieres entrar?" preguntó Chachazero.

"He visto cosas que no imaginas en mi vida como para sorprenderme de ello." respondió Sherley encogiendo los hombros, entonces entraron a la casa.

"Maestra, ya he vuelto." dijo Leona cerrando la puerta.

"Chachazero." dijo Evangeline mirándola estrechamente al percatarse, encima de la cabeza de Leona.

"He vuelto, ke, ke, ke."

"¿Sabes que has sonado como un villano de una película de terror?" preguntó Leona mientras la dejaba encima de una de las mesas del comedor.

"La próxima vez pensaré en un lugar mejor para que no te encuentren, por cierto, ¿quién es?" preguntó Evangeline mirando a Sherley.

"Soy Sherley, digamos que soy una conocida de esta niña." respondió Sherley señalando a Leona.

"Es aquella mujer que salió cuando vimos el pasado de la niña." pensó Evangeline mirándola fijamente. "¿A qué has venido?"

"Vine a ver a Satomi."

"¿A mí?" preguntó Satomi mirándolos desde la silla donde estaba sentada junto a Negi y Asuna.

"¿Tú eres Satomi? Eres muy joven, ¿eres el vampiro tal vez?"

"El vampiro soy yo." intervino Evangeline cruzando los brazos bajo su pecho.

"Eso ha sido rápido, ¿no te molesta que lo sepa la gente?" preguntó Asuna.

"Como si me importara."

"Oh… Es mucho más joven de lo que pensé, ¿ella es tu maestra quizás?" susurró Sherley al oído de Leona, tapándose la boca con la mano.

"Sí, soy su maestra también, mujer." respondió Evangeline con un tono molesto.

"Ah… Bueno, vine a ver a Satomi porque también sabe cómo hacer las capsulas que le hago a Leona, sentí curiosidad por saber cómo lo hace, no es algo sencillo."

"¿Por qué no os sentáis? Hay sitio de sobra." las miró Asuna. "¿Queréis algo? Chachamaru puede prepararos algo."

"No le des órdenes a mi sirvienta." la miró Evangeline fijamente.

"Ya que no les ofreces nada." contestó Asuna cruzando los brazos bajo su pecho.

"¿Por qué debería?"

"Con permiso." interrumpió Sherley sentándose al lado de Satomi en una silla mientras Leona se sentó al lado de Evangeline en el sofá, entonces Satomi y Sherley empezaron hablar de cosas cada vez más complicadas.

"Me he perdido." dijo Leona mirándolas.

"Y yo." suspiró Asuna.

"No tenéis ni idea." añadió Chachazero.

"Entonces díganos que dicen eminencia." dijo Leona mirándola de reojo.

"Eso tenéis que descubrirlo vosotras mocosas, ke, ke, ke."

"Es sorprendente que supieras todo eso."

"Bueno, quiero ser una gran científica."

"Seguro que lo consigues." asintió Sherley. "Por cierto, gracias por cuidar de Leona, Evangeline."

"Qué remedio." suspiró Evangeline, cruzando los brazos bajo su pecho.

"Es su discípula okupa." añadió Chachazero.

"Gracias Chachazero." dijo Leona con una mirada seria.

"Tampoco hace falta decirlo así…" sonrió Asuna nerviosa.

"Aunque eres más abierta que antes, sigues siendo difícil y cabezota." suspiró Sherley.

"¿Cabe- que? ¿Quién, yo? ¡¿Cabezota yo?!" exclamó Leona con un tono molesto.

"Si no tuviera el tipo de maestra que tiene, tal vez no actuaria así."

"Asuna-san…" dijo Negi con un tono nervioso.

"¿Que insinúas, Kagurazaka?" preguntó Evangeline mirándola fijamente.

"Está viviendo contigo, por eso la estás influenciando, que pasa si se vuelve como tú y se pasa al lado oscuro, aparte del carácter que tienes." respondió Asuna, una vena de enfado apareció en la sien de Evangeline.

"Lo mismo podría decir de cuándo va con vosotros, podría volverse alguien como las niñas de la clase que solo tienen pájaros en la cabeza, y si tanto te molesta Kagurazaka, porque no hablas con el viejo para que se quede con vosotros."

"Nuestro cuarto está ocupado, no puedo quedármela, además después de lo sucedido quien tiene que hacerse responsable eres tú."

"Me siento extraña por alguna razón en esta situación…" pensó Leona.

"Ah, ya decía que me sonabas de algo, eres el Evangelio Oscuro, te vi en un cartel de recompensa." interrumpió Sherley, mirándola.

"Sí, lo soy." respondió Evangeline con una mirada estrecha.

"¿La conoces?" preguntó Leona, sorprendida.

"Claro, es difícil que alguien no la conozca." respondió Sherley, encogiendo los hombros, con los ojos cerrados.

"Yo no sabía quién era."

"Me refiero a alguien que tenga conocimiento del mundo."

"¿Eso es un insulto?" preguntó Leona molesta.

"Si te sirve de consuelo, yo tampoco lo sabía hasta después de bastante tiempo." añadió Asuna con una sonrisa nerviosa.

"Pero tengo que admitir que pensabas que eras de otra manera…"

"¿Eh? ¿Cómo te imaginabas que era?" preguntó Asuna, con un tono de curiosidad, alzando la ceja.

"¿Tenéis una hoja y un bolígrafo?" pidió Sherley, Satomi asintió y le dio lo que pidió de su mochila, entonces se puso a dibujar, cuando terminó, lo enseñó. "Así."

"… ¿Quién es…?" preguntó Leona con una expresión confusa.

"¿Esta algo cambiada, no?" dijo Asuna haciendo unos tics con la ceja, no muy convencida, el dibujo era como un bishoujo y tenía una mirada bastante brillante.

"Bueno, me vi unas cuantas series de vampiros por aburrimiento, me pareció que sería así." sonrió Sherley, dándole la vuelta a la hoja y mirando su dibujo.

"¿Quieres morir? Porque si es así, puedo cumplir tu deseo." dijo Evangeline dándole una mirada fría con veneno en su voz.

"Hoy en día las expectativas están muy altas, ke, ke, ke."

"Bueno, debería irme." dijo Sherley levantándose.

"¿Te vas?" preguntó Leona.

"Sí, por cierto, gracias por ayudarle con las capsulas, sabiéndolo puedo estar más tranquila."

"Claro, no hay de qué." sonrió Satomi.

"Ven a vernos cuando quieras." sonrió ampliamente Asuna.

"Te acompaño a la estación." dijo Leona levantándose.

"Está bien, vamos."

"A las ocho en casa, sino dormirás en la escalera que hay fuera de la casa, ke, ke, ke." rio Chachazero.

"¿Lo dice en serio?" sonrió Sherley divertida.

"Solo intenta molestarme." suspiró Leona. "Nos vemos."

"Adiós." se despidieron los demás, excepto Evangeline y Chachazero, salieron de la cabaña y se dirigieron a la estación de Mahora, una vez allí, esperaron a que viniera el tren.

"¿Puedo preguntarte algo?" dijo Sherley interrumpiendo el silencio mientras esperaban.

"El que." respondió Leona mirando alrededor de la estación.

"¿Ella te gusta?"

"¿Perdón?" dijo Leona girándose lentamente hacia ella.

"Si estás enamorada de Evangeline."

"¡Por qué preguntas eso de repente!" se sonrojó Leona de repente, nerviosa.

"Eso es un sí." suspiró Sherley.

"Que- ¡Yo no he dicho eso!"

"Te conozco, además lo llevas escrito en la cara." sonrió Sherley, mirándola divertida.

"¿Eh?"

"La forma en que la miras es distinta cuando miras a los demás."

"¿Que eres ahora? ¿Experta en amores? Aparte, ¿tanto se me nota?" preguntó Leona preocupada. "Espero que no se haya dado cuenta… ¿Y si lo sabe? ¿Me lo hubiera comentado, no? Ahora que lo pienso, ¿y si lo sabe toda la clase?" pensó.

"Supongo que ahora eres más expresiva que antes." dijo Sherley negando con la cabeza y los ojos cerrados. "Siempre tenías aquella mirada fría… ¿Me estas escuchando?" preguntó mirándola.

"¿Eh?" dijo Leona saliendo de sus pensamientos.

"No importa." suspiró Sherley. "Oh, ya viene." dijo mirando al tren. "Te veré en otra ocasión, pórtate bien." rio.

"Deja de burlarte." la miró Leona molesta, mientras ella subía al tren.

"Adiós, Leona." se despidió Sherley con la mano.

"Adiós…" se despidió Leona mientras veía como se cerraban las puertas y el tren se alejaba.

"Pensar que podría empezar a cambiar… Después de aquello… Tal vez algún día puedas olvidar a Rachel…" pensó Sherley mirando por la ventana mientras se alejaba de Mahora.

"¿Leona?" se escuchó a Haruna.

"Haruna."

"¿Qué haces por aquí?"

"Viene a despedirme de alguien."

"Oh, bueno, ¿quieres acompañarme hasta el dormitorio? Hace tiempo que no hablamos a solas." sonrió.

"Si quieres…"

"¿Has avanzado en los clubs?" preguntó Haruna mientras caminaban.

"Sí."

"Eso está bien, oh, ¿te leíste el manga que te di?"

"No…"

"Porque no has tenido tiempo o porque te dan vergüenza esos temas." sonrió Haruna perversamente.

"No responderé a ello."

"Leona cuando te cases o salgas con alguien… Esas cosas…"

"Voy a ser soltera."

"Vaya, yo ya me imaginaba siendo madrina de tu boda con Eva…"

"Y ella se ve de madrina de boda porque si…" suspiró Leona. "Espera… ¿¡Cómo que con Eva?!" exclamó Leona molesta.

"Pensé que te gustaba… Os veo tan juntas…"

"¡Chachamaru siempre va con ella también!" exclamó Leona en su defensa.

"Ah… Bueno, si lo sé, no te hubiera dibujado el manga."

"¿Qué?"

"Como nadie daba el paso quise ayudar de alguna forma así que se me ocurrió dártelo."

"Pues no… No me ha servido." dijo Leona desviando la mirada hacia otro lado, minutos después, llegaron al lugar.

"Hemos llegado." dijo Haruna mirando el edificio. "Nos vemos Leona, estudia para el examen de Nitta que nos ha puesto dentro de unas semanas, al de Negi no hace falta estudiar tanto." sonrió.

"…"

"Adiós." se despidió Haruna y entró al edificio.

"Esta oscureciendo… Iré por Sakura Lane para ir más rápido." pensó Leona, yéndose.

"Le gusta, mi instinto me lo dice." pensó Haruna entrando a su dormitorio, minutos después, Leona llegó a Sakura Lane.

"Hace tiempo que no paso por aquí…" murmuró Leona mientras caminaba por el paseo de los cerezos.

"Que agradable es este sitio, la luz de la luna ilumina el paseo mientras los cerezos caen suavemente deteniéndose en el suelo, las farolas iluminan el lugar con una luz no demasiado fuerte, el viento sopla dejando una brisa agradable…"

"¿Eh?" parpadeó Leona confusa, mirando alrededor, hasta que encontró a alguien debajo de una de las farolas.

"Y los más importante… El olor de la dulce sangre de una virgen." sonrió una mujer mostrando los colmillos.

"¿Quién eres?"

"¿No se nota? Soy un vampiro, pensé que en esta época en que salimos frecuentemente en películas o libros, no sería difícil darse cuenta." suspiró la mujer, tenía el cabello largo hasta la cintura de color verde oscuro, sus ojos eran del mismo color y sus pupilas eran rendijas, iba vestida con un vestido largo de color negro.

"¿Qué quieres?" preguntó Leona, la mujer dejó escapar una risa cruel.

"Primero me presentaré, mi nombre es Irise y estoy aquí básicamente por dos cosas." respondió Irise mientras alzaba el brazo y levantaba los dedos de la mano. "La primera; Tu sangre y la segunda… Me manda Airon, seguro lo conoces…"

"Airon…" murmuró Leona poniéndose a la defensiva.

"Cálmate, no voy a llevarte ahora mismo, primero me divertiré contigo, seguro que al Evangelio Oscuro no le hará ninguna gracia." sonrió Irise divertida.

"¿La conoces?"

"¿No eres muy consciente del mundo, no? Es muy conocida, quiero ver la expresión que se le queda cuando vea que voy a arrebatarle algo que es suyo." sonrió Irise maliciosamente, Leona se preparó para atacar. "Honey, no lo intentaría, un vampiro es más de lo que puedes enfrentar." sonrió amenazante y con una mirada en la que se volvió de color rojizo. "No deberías de haber salido a estas horas."


Fin del capítulo 33.

Cuando todo parecía estar tranquilo, apareció Irise, ¿sobrevivirá Leona? En el caso de que lo haga, ¿tendrá que dormir fuera?

Gracias por leer, espero que haya gustado, si es así, dejen review por favor, me gustaría saber su opinión, me anima a seguir escribiendo. Cualquier duda de la historia, pueden decirme.

También, gracias por los review que he recibido :)