Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a vampbirch.
Son tres epílogos, los primeros dos están divididos en dos partes.
Año 1
Parte 1
La lucha es jodidamente real.
No me lo tomen a mal, jamás esperé que fuera fácil. Pero hasta hace poco, no tenía idea lo que "la lucha" significaba.
Tengo diecisiete años, tengo un hijo al que nunca veo, una novia que dejó el colegio para cuidar de él, y un trabajo que debería ofrecer beneficios por la cantidad de horas que trabajo. Mi vida ahora es lo que llaman "tomárselo día a día", una constante lucha para llegar a fin de mes, ver a mi nueva familia, y esperar que un día tenga los medios para mantenernos.
Intento recordar que vale la pena. A veces es difícil mantener mi mente lejos del lugar oscuro en el que estuvo por años. Bella hace que me sea fácil ver la luz, pero me pregunto qué significa todo esto.
A menudo me pregunto cómo llegamos aquí. Mayormente, me pregunto por qué pensé que no podríamos hacerlo. Por qué pensé que yo no lo era suficientemente bueno.
¿Por qué no vi esto antes? ¿Por qué no vi lo mucho que podría estar para ellos?
Algunos días, me siento orgulloso de mi mismo, orgulloso de Bella. Es casi increíble observar la vida que por la pasaste meses preocupándote transformarse… en vida. No había esperado que se sienta tan natural hacerme responsable de algo que una vez me hizo sentir débil.
Hay una sensación de fuerza que provino de sostener en brazos a Landon Carlisle por primera vez. Me di cuenta que haría lo que fuera por él ni bien vi su pequeño rostro regordete, y eso hice.
La mayoría de los días, estoy demasiado ocupado como para darme cuenta lo mucho que todo cambió.
Los primeros dos meses fueron geniales. Esme cuidaba del bebé cuando Reneé y Charlie no podían, pero él se quedaba en la casa de Bella siempre. No pasó mucho tiempo hasta que los horarios de nuestros padres comenzaron a superponerse. Ahí fue cuando Bella se puso seria y decidió que ella iba a cuidarlo antes que ir al colegio.
Él es responsabilidad de ella. Por lo tanto, cualquier problema que él causara a nuestros padres es su culpa.
La lógica de Bella era ridícula, pero no pude decir nada en esa decisión. Ella la tomó sola.
La peor parte: le quedaban tres meses para graduarse cuando dejó de ir a la escuela.
Ahora trabaja media jornada en una tienda de ropa, Lilly's, mientras estudia para obtener su certificado de secundario. Mientras no trabajo, Landon Carlisle está en mi casa conmigo. Esa lucha también es real.
—Edward —murmura mamá pacientemente desde la puerta—. Tienes que darle palmaditas a su espalda, cariño. Tranquilizarlo.
Aprieto mis dientes.
Estoy "tranquilizándolo".
Landon (parece que lo llamamos LC por estos días—lo cual suena como "Elsie" cuando lo dices en voz alta—pero como sea) no llora así con Bella. Ella tiene este toque mágico que hace que su llanto se detenga y la risa comience. Ni Esme y ni yo poseemos ese tipo de talento.
Estoy enojado.
No en serio, solo intento entender por qué no puedo hacer que mi hijo deje de llorar.
—Edward, —Vuelve a repetir más fuerte así puedo escucharla sobre el llanto. Contengo el aliento e inflo mis cachetes, inclinando mi cabeza hacia atrás para mirar a mamá.
—¿Qué? —espeto.
Ella extiende sus brazos hacia mí, con una expresión comprensiva. Mis ojos se ablandan, arrepintiéndome de inmediato por mi actitud con ella. Mi madre ha sido paciente conmigo… mayormente con Landon.
Esme no es la misma persona que era hace un año; no bebe, no se va por días, y me dice exactamente cuándo se va así sé si estará para ayudarme o no. La parte triste es que nunca me di cuenta de cuánto la necesitaba hasta que vi lo mucho que Landon me necesita.
Ella no se merece toda la mierda que le doy.
—¿Qué tal si yo tomo al bebé mientras tú haces la tarea? —pregunta.
Bajo la vista hacia el bebé con rostro enrojecido en mis brazos, deseando saber como el truco mental Jedi funciona.
Por favor, deja de llorar.
Por favor, no dejes que piense mamá que soy incapaz de hacer esto.
—Lo siento —murmuro mientras se lo doy—. ¿Quizás necesita comer de nuevo?
Quiero a mi novia. ¿Dónde mierda está?
No intentando estudiar y sostener un bebé, eso seguro que no.
—Te estás frustrando. —Sostiene el bebé con un brazo y usa el otro para pasar sus dedos por mi cabello—. Sé que es duro, pero no será así para siempre, amor. Piensa por qué haces esto. Va a valer la pena al final.
—¿Valer la pena? —repito, volviéndome en un imbécil en dos segundos. No sé de dónde sale mi actitud, pero no puedo controlarla—. Bella ni siquiera va al colegio…
—Pero irá —me interrumpe—. Estas cosas llevan tiempo. Sé que no estás de acuerdo con su decisión de dejar de estudiar, pero prometió anotarse en la universidad el año que viene.
—En un centro de formación superior —le corrijo—. Y eso no es justo; ella trabajó toda su vida para ir a una universidad y…
—Bella es inteligente, Edward —me interrumpe. Sonríe hacia Landon—. Solo tuvo un pequeño percance, eso es todo. Volverá a su camino, así como tú. —Me guiña un ojo—. Sr. Graduado.
No estoy ni cerca del camino, aunque mi madre tiene razón en algo: la graduación está a dos meses.
Una vez que mamá se lleva a LC, me doy cuenta que no puedo recordar nada de lo que leí mientras lo tenía en brazos. Es como si toda la información fue borrada de mi cerebro, así que vuelvo a unos capítulos atrás para releer.
Me esfuerzo por leer los párrafos, pero me es difícil concentrar con todas las risas que provienen del cuarto de al lado.
Mis rodillas rebotan con ansiedad, mi cuerpo ansía ir allí y ver qué está pasando. Intento leer y comprender más rápido, deseando poder terminar ya con ello. Eventualmente, no puedo soportarlo más, así que cierro el libro y salgo de la cama, justo cuando todo se vuelve silencioso.
Mis cejas se fruncen en confusión.
Brujería…
Guardo mis cosas y salgo de mi habitación para ubicarlos. A medio camino entre mi cuarto y la sala, me detengo al escuchar un raro chirrido. Se está… ¿riendo?
La razón se vuelve clara cuando entro a la sala y veo a mi madre y Bella sentadas en el sillón. Landon se encuentra en el regazo de Bella con sus pies en las manos de ella mientras le hace cosquillas en la barriga.
Me inunda el alivio, y siento mis rodillas perder el equilibrio ante la escena.
Graciasgraciasgraciasgracias.
Bella sigue en su uniforme, con cabello atado y sus ojos brillan hacia nuestro mundo. Levanta un pie hacia su boca y suelta una pedorreta haciéndolo que se ría.
—Bebé… tienes que dejar que Papi estudie —murmura, haciendo círculos en sus pies. Landon mete dos dedos en su boca, soltando incoherencias. Ella suspira—. No te importa nada de eso, ¿no? Solo quieres jugar toda la noche.
No a menudo puedo verlos así. A veces una vez, o dos, a la semana tenemos un momento a solas, pero aparte de eso…
Mi pecho se siente tenso y lleno, viendo la única cosa buena que casi abandonamos, riéndose con la chica que le dio vida.
Él ni siquiera lo sabe.
Entro a la sala para hacer notar mi presencia, aclarándome la garganta.
—¿Qué haces aquí? Pensé que trabajabas hasta las diez.
Bella me mira, sorprendida.
—Oh, no… ¿estábamos siendo ruidosos? —pregunta preocupada. Niego con la cabeza y me acerco para besarla.
—No, ya terminé. El estudio me está pateando el trasero —explico, tomando asiento en el brazo del sillón mientras Bella acomoda a LC para que nos vea—. Landon quería ayudarme, aparentemente.
—El pobre bebé gritaba como loco —interrumpe mamá—. El verano será más fácil, pero no creo que un departamento sea lo mejor para ustedes dos en este momento.
Nos giramos hacia ella, con expresiones similares de perplejidad.
—Mamá, —Sacudo mi cabeza—, nos vamos a mudar juntos. Bella ha tenido a LC por los últimos seis meses; queremos estar juntos. Podemos hacer esto.
La expresión de mamá cambia de preocupada a pensativa.
—No digo que no podrían hacerlo; solo sigo que deberían esperar más tiempo. Los graduados ya de por si luchan por sí solos, pero ustedes tienen un bebé del que cuidar. No solo hacen malabares con un empleo y un bebé, sino también con el estudio; es demasiado trabajo. —Lleva una mano a su mejilla, mirándome con ansiedad.
Bella y yo nos miramos el uno al otro antes de volver hacia ella.
—Lo sabemos —decimos al mismo tiempo.
—Queremos ser una familia, Esme —susurra Bella, sonriendo a London. Él mira hacia mi y Bella antes de que su cuerpo se haga un bollito.
Supongo que al fin está haciendo el número dos.
—Queremos estar juntos —termino, estirando un brazo para tomar la mano de LC—. ¿Verdad, Landon? ¿Te estamos asustando con esta charla?
Bella ríe antes de levantar la vista hacia mí. Sus ojos brillan con una sonrisa.
—No será tan malo, Edward. Los dos tenemos trabajo, y un soporte fuerte… será un trabajo, pero valdrá la pena.
Asiento en acuerdo, sintiendo mis labios estirarse en una pequeña sonrisa.
Valdrá la pena.
.
.
.
—Él es adorable —dice Reneé, pellizcando las mejillas de Landon—. Pero si sigue manteniendo despierto a su abuelo, vamos a tener problemas.
Sé que lo dice en broma, pero a veces considero que sus comentarios son condescendientes. La semana pasada, a Bella la llamaron de último momento para trabajar. Dejó al bebé con su madre, y cuando volvió, Reneé la retó por no haberlo pedido con anticipación.
A veces pienso que preferiría dejar a Landon con Max.
—No molesta a nadie —interviene Charlie, moviéndose hacia la silla de Landon para liberarlo—. ¿Escuchaste las noticias, pequeñín? Mami obtuvo su diploma hoy. —Lo levanta de su asiento—. Bueno, uno lo suficientemente bueno, pero tienes que recordar este día porque estamos orgullosos de ella. Mami y papi están trabajando duro; haciendo lo que pueden para darte una buena vida.
Reneé sonríe, y mi boca se abre.
—Eso es verdad —murmura, volviéndose hacia mí. Analiza mi ropa antes de asentir—. ¿Los veremos esta noche? ¿A la medianoche?
Asiento, quitando mis llaves de la mesa. Beso la mejilla de Landon.
—Volveré con mami después, amiguito. —Le prometo—. Se bueno con la abuela y abuelo. —Me giro hacia Reneé—. Gracias otra vez por hacer esto.
—Ni lo menciones.
Quince minutos después, me encuentro en mi coche afuera del trabajo de Bella, preguntándome por qué no reservé este momento para echarme una siesta.
Porque amo a Brightside.
Porque no somos aburridos.
Porque podemos seguir siendo niños, y tener un niño.
Es ridículamente difícil tener un momento a solas con Bella. Sé que esta es una de las muchas consecuencias de nuestra decisión, pero tengo suerte si obtengo un segundo para abrazarla, o incluso besarla en la boca.
Nunca he sido bueno con el romance; esto es demasiado obvio. Tuve que estar borracho y drogado para ganar confianza para besar a Bella la primera vez, y ni siquiera le pregunté si estaba bien antes de eso. Dije, "a la mierda" y me mandé sin advertencia. No que Bella se haya quejado, pero ya no tengo dieciséis y ni miedo de besarla. Esta noche es para mostrarle romance; aunque tengo una corazonada que va a enojarse por no advertirle.
—Hola, —Me saluda mientras sube al coche. Se detiene y echa un vistazo al asiento trasero, frunciendo el ceño—. ¿Dónde está Landon?
Tomo aire.
—Me lo olvidé.
Sus ojos se abren de par en par.
—¡¿Qué?! —Me golpea fuertemente el brazo. Estallo en risas—. Deja de bromear, ¿dónde está? No lo dejaste con tu mamá, ¿no? Tiene que trabajar, le dije que…
Sacudo mi cabeza, recomponiéndome.
—Vamos, Bella. Nunca lo olvidaría. —Frunzo el ceño hacia ella—. No puedo creer que te hayas olvidado que hay esta noche.
Hace un puchero, juntando sus cejas en confusión.
—¿Q…Qué? —Mira hacia el techo, como si intentase recordar lo que ha dicho en las últimas horas. Arqueo una ceja, bufando—. Eh… no sé…
—Eh, —Le hago burla, mirando fríamente por la ventana—. Piensa, Bella… ¿qué comienza con G?
Me giro hacia ella para ver sus labios fruncidos en pensamiento.
—G… ¿Galletas?
Echo mi cabeza hacia atrás, riéndome.
—¿Siempre se trata de comida contigo? —pregunto, riéndome tan fuerte que me duele el estómago.
Me vuelve a golpear el brazo y me aparto.
—¡Deja de reírte de mí, idiota! ¿Y por qué estás tan bien vestido? ¿Dónde está el bebé?
—Con tus padres. —Logro decir, intentando contenerme. Estoy raramente emocionado por esta noche.
Se relaja en su asiento, cerrando la puerta del coche así las luces se apagan. Infla sus mejillas, sacudiendo su cabeza.
—No lo recuerdo, Edward.
La observo por un momento antes de decidir dejar de torturarla.
—Baile de graduación —respondo.
Se pone pálida.
—¿Qué? —Sacude su cabeza con intensidad—. Edward, no.
Me rasco la mejilla, asintiendo.
—Lo prometiste.
—¡Hace un año! —me grita—. No… de ninguna manera.
—Una promesa es una promesa, Bella. —Me encojo de hombros, inclinándome para arrancar el auto—. No puedes echarte atrás ahora, ya estamos de camino.
—Y—yo… —tartamudea, cruzándose de brazos—. Gira el coche, Edward. Juro que…
Niego con la cabeza.
—¿Por qué me haces esto? Ni siquiera tengo un vestido.
—Compraste uno el año pasado.
Suelta un bufido.
—¿Cómo sabes eso?
—¿Porque soy lector de mentes? —pregunto, imitando su tono—. Mentira, Rose me lo dijo. Está en el asiento trasero.
La veo hace un puchero.
—Estoy demasiado gorda para usar eso.
—Ganaste como un kilo después que nació Landon, Bella.
No lo sé realmente, pero luce igual para mí. Brillante y hermosa como siempre. Actúa como si hubiera subido cincuenta kilos.
—Te odio.
Detengo el coche, suspirando. Me giro hacia ella.
—Si realmente vas a odiarme por esto, entonces no iremos. Pero sé que tus amigos te extrañan, Bella. Se preocupan y preguntan por ti todo el tiempo. Además, no tuve la oportunidad de ir la última vez. —Se remueve en el asiento, retorciendo sus manos nerviosamente—. ¿Qué?
—Pero… —Sacude su cabeza—. Todos saben que abandoné…
—¿Y qué? —respondo—. A nadie le importa lo que hiciste ayer, solo les importa lo que haces hoy.
No tengo idea de dónde salió eso, pero creo que es algo que mi papá le dijo a Emmett o a mí cuando éramos pequeños.
Sigue mordiéndose el labio, mirando entre la calle y yo. Después de unos segundos de silencio incómodo, finalmente asiente.
Sonrío y tomo la caja que contiene un ramillete blanco.
—Sip. —Tomo la bandita para sostenerlo sobre su muñeca—. Intentemos esto una vez más. Bella Swan.
Suspira, luchando contra una sonrisa.
—¿Sí?
—Sé que elijo el peor momento, y no se me ocurrió hacer esto hasta hace seis horas… —Suelta una risa—, pero es importante para mí que hagamos esta última cosa antes de volver a nuestra vida normal. Una muy, muy importante santificación…
—¿Santificación? —Interviene.
—Shh, estoy hablando, —Continúo—, Bella Swan, ¿irías al baile de graduación conmigo?
Ella parpadea.
—Esto va a ser horrible, pero… está bien, iré contigo al baile.
A penas puedo contener mi sonrisa.
Porque solo por esta noche, podemos ser niños otra vez.
.
.
.
El shopping durante el verano: un infierno.
—¿Qué quieres decir que está agotado?
Quiero irme a casa.
No, ni siquiera sé dónde es casa. Bella es mi casa. Landon es mi casa. No tengo una casa con ellos; es la razón por la que trabajo aquí. Para hacer dinero. Para costear una casa.
—Está, eh…
—Borderlands 2 acaba de salir —espeta—. ¿Cómo es que ya está agotado?
Mantengo mi vista hacia delante, preguntándome qué rayos quieres este tipo de mí.
—Está. Agotado.
Sus ojos se ensanchan, enloquecidos.
—Hola —interviene Alec, con una sonrisa amistosa para el cliente que me mira enojado—. ¿Cómo está hoy, señor?
—¿Cómo estoy? —repite, dirigiéndome una mirada—. Me acaban de decir que Border… —Bloqueo… lo bloqueo todo. Nada más entra en mi mente hoy.
Es como si estuviera atascado en marcha atrás. Todo está al revés. Cada paso que doy, todo lo que escucho, es incorrecto.
Han pasado seis días desde que he visto a Bella. El lunes tuvo turno con el doctor para LC antes de ir a trabajar. El martes, yo tuve a Landon toda la mañana, pero tuve que dejarlo con Reneé así podía ir a trabajar. Miércoles y jueves fueron iguales; ambos trabajando y dejando al bebé con nuestros padres. Viernes y sábado, trabajé diez horas y me dormí antes de poder llamarla. Hoy trabajo hasta las diez, y mañana…
—¿Estás emocionado por la universidad, amigo? —pregunta Alec, dándome una palmada en el hombro. Observo mientras el grosero sale caminando de la tienda con una sonrisa en el rostro—. Vamos, has tenido todo el verano. No luzcas tan triste.
Mañana comienzo la universidad.
—No lo estoy, —miento—. Se supone que íbamos a buscar departamentos este verano, pero no pasó. No… tuvimos tiempo.
—No lo apures, Edward. Ambos han estado tan ocupados, intentando pasar tiempo juntos y trabajando… sé cómo es. Solo habla con Bella de ello. Nunca es demasiado tarde.
Asiento.
Una cosa que aprendí este año: no funcionamos igual si no estamos juntos. No podemos ser compañeros—padres—a menos que estemos juntos. Los primeros ocho meses de vida de Landon han pasado yendo de un lado al otro entre la casa de Bella y la mía. Su cuarto está en la casa de Bella, pero él se está moviendo constantemente. No mantenemos un sistema al criarlo; nunca está en un lugar demasiado tiempo y tiene que cambiar.
.
.
.
—Me voy a mudar —anuncio cuando llego a casa el lunes por la tarde, dejando mi mochila en el suelo.
Mamá y Max apartan la vista del televisor hacia mí.
Esme frunce los labios.
—Hola, cariño… ¿cómo fueron las clases?
—Son clases. Fueron malas, pero estoy progresando en la vida, así que es bueno —comento, saliéndome del tema. Me detengo antes de olvidar lo que quería decir—. Olvídalo… necesito sacar a Bella y Landon de allí. Esto no es saludable, vamos a morir si seguimos así.
Mamá suelta una risa.
—Edward, cariño, te has vuelto loco.
Suelto un bufido y paso una mano por mi cabello.
—Sí, lo sé. Mira, no soy rico ni nada, pero tengo lo suficiente dinero guardado para conseguir un departamento. Quizás los primeros dos meses. Pero no tengo crédito, así que ¿quizás pueda vender un riñón? Yo…
—Conozco de un lugar cerca de la universidad que sería bueno para ustedes —interrumpe Max. Mamá se vuelve para mirarlo inquisitivamente. Él se encoje de hombros y me mira—. El crédito no será un problema, y los servicios estarán cubiertos en la renta… puedo ayudarte si quieres.
Sonrío.
Sabía que el maldito me caía bien por una razón.
