Miedo

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- Pero no lo tenías que asesinar... – susurró Sakura acortando rápidamente la distancia entre ellos.

- He sido lo suficiente compasivo durante mucho tiempo y ese ha sido precisamente mi error – habló el pelinegro exasperado- ¿Cuántos eran?

- Tres hombres – soltó la mujer apoyando sus manos sobre el pecho de Sasuke - y además… Mio estaba atada junto a mí.

Sasuke soltó un gruñido ahogado ante solo el sonido de aquel nombre.

- Cálmate. No hay forma de que haya escapado – habló la pelirosa.

- No lo podría asegurar – discutió el hombre activando su sharingan para analizar el desastre a su alrededor- ¿Por qué estaba atada?

- No la logro comprender, cuando les entregaron a su hija ella se ofreció con el fin de expiar sus culpas, dijo que ya no quería vivir… y un sin fín de palabras – relató la mujer frotando su frente.

- Hay que hallarla – susurró Sasuke.

Sakura se giró intentando vislumbrar algo entre la oscuridad de la noche, sin embargo la luna únicamente era capaz de iluminar un par de metros más allá de sus pestañas. Se alejó unos cuantos pasos del pelinegro sin despegar su vista del suelo.

- Alguien viene –susurró el Uchiha desviando su atención a la arboleda unos cuantos metros más allá.

De pronto frente a ellos se instaló un grupo de ninjas conocidos. El equipo liderado por Sai se posicionó cercano a la pareja.

- ¡¿están bien!? – exclamó Sai - hemos escuchado la explosión.

- Estamos bien. Nos han atacado con explosivos. –se apresuró en responder la pelirosa.

El hombre indicó a los ninjas tras su espalda que se acercaran a la zona de los hechos.

- Todo es muy confuso… pero ya lo hemos solucionado – agregó Sakura intentando ocultar la desnudes en sus hombros y pecho.

Sai asintió fijando su mirada en el aspecto de la mujer, sus ropas desgarradas y sucias parecían haber salido de una catacumba, mientras que Sasuke por su lado, se veía imperturbable con su Sharingan activado sin perder de vista nada en su entorno. El artista sospechó que algo importante sucedía, si bien el Uchiha normalmente expelía cierto aire de neutralidad, en aquel instante se veía absolutamente indiferente ante su llegada, sumido en sus pensamientos y más intimidante que de costumbre; aun más cuando a unos cuantos metros se hallaba un hombre decapitado tendido en el suelo sobre una poza de sangre fresca.

Supuso inmediatamente que aquello era más que un simple enfrentamiento aleatorio.

De un momento a otro Sasuke avanzó hacia un pastizal medianamente alejado de la zona en cuestión. Irguió nuevamente su katana y dirigió el filo de ésta hacia una criatura oculta bajo la yerba.

Una serpiente de escamas blancas se dejó ver a medida que empinaba su cabeza en un vaivén armonioso, los hombres dieron un respingo producto del tamaño en el reptil. Larga y gruesa asimilaba una boa trepadora, a excepción de lo particular en su aspecto, especialmente por aquellos ojos amarillos brillantes; el animal abrió la boca amenazante mientras su lengua bífida vibraba al compás de un siseo hipnótico. Todos retrocedieron sorprendidos, jamás habían visto de cerca un espécimen de aquellas dimensiones, ni mucho menos esperaban que la serpiente se mantuviera en aquella posición encarándolos expectante. Sin embargo para Sasuke aquello parecía un espectáculo conocido. Sus ojos carmín se reflejaron en la mirada vidriosa de los ojos sierpes mientras apuntaba la garganta del animal con el filo de su arma.

El Uchiha meneo la cabeza reconociendo la técnica. Maldijo por lo bajo entrecerrando los ojos.

- Muéstrate, no hay forma de escapar. – ordenó el pelinegro impasible.

La pelirosa sorprendida observó a Sasuke con detención. Su cuerpo se encontraba tenso sin un rastro de sorpresa en su persona. Aquello era claramente una técnica ninja, dedujo Sakura recordando aquella vez en el bosque de la muerte cuando Orochimaru los atacó y su cuerpo se alargó de forma inhumana, aquel día, aquellos ojos ella jamás los olvidaría, y en ese instante el reptil los observaba exactamente con la misma intensidad, cual depredador asechando; Si aquella víbora no era pertenencia de Orochimaru, al menos alguna relación tendría con él, ya que tal parecido no podía ser solo coincidencia.

De pronto la serpiente abrió su boca desmesuradamente mientras un líquido viscoso se deslizó desde sus fauces cayendo en un charco de baba. Todos entrecerraron sus ojos para observar aquello que se asomaba desde la garganta del animal, trascurridos unos segundos de completo silencio, la masa se logró definir en lo que parecía una mano humana. Los huesos del brazo se quebraron de múltiples formas intentando armarse camino hacia el exterior a medida que la mano intentaba sujetarse del pasto para atraparlo entre sus dedos con el fin de tomar el impulso necesario para exponer el segundo brazo expulsado desde el esófago en un movimiento desagradable rayando en lo terrorífico.

Los ninjas asombrados se alejaron lo suficiente, incrédulos y asqueados observaron como una cabeza castaña de aspecto pegajoso se exponía en el instante en que la serpiente en sí misma se partía por la mitad dando paso a los hombros y a las níveas caderas de una mujer, quien de un momento a otro cayó rendida al suelo ahogándose en el fluido de sus pulmones. Tosió agitadamente mientras su piel se coloreaba morado.

Sasuke de malas ganas observó a la chica revolcarse desesperada. Por su parte la hubiese dejado ahogarse sin atisbo de culpa, sin embargo tras observar la cara de espanto en los presentes y principalmente en Sakura, exhaló disgustado antes de dirigirse fríamente a la muchacha en el suelo.

- Tus pulmones están llenos de líquido. Debes calmarte o no lo podrás controlar.

La mujer apoyó sus manos sobre la hierba intentando detener los espasmos torácicos.

- Él… él lo hacía parecer simple… – susurró la castaña entre jadeos intentando recobrar la respiración.

La mujer en cuando recobró el aliento elevó el cuello expectante, su mirada fija taladró los ojos del pelinegro con tal intensidad que podría haberlo atravesado sin problemas; Su pecho subía y bajaba a un ritmo desigual en una mezcla de terror y frio mientras que de su boca el aire comenzó a salir en una nube blanca producto de las bajas temperaturas. Sus labios morados tiritaron asustados al sentir el metal deslizarse suavemente recorriendo el camino desde el centro entre sus pechos hasta su cuello desnudo.

Sasuke por su parte no podía describir exactamente su sentir, traicionado era sin duda su primer pensamiento, lo cual en conjunto con una inminente carga de adrenalina, lo mantenían al borde de la crueldad; De pronto sintió una calidez conocida cargar su hombro suavemente, obligándolo a relajar su respiración. Observó de reojo a la pelirosa a su lado, quien juiciosa y templada, le entregó una mirada reconfortante que ablandó medianamente sus músculos tranquilizando su espíritu.

No, por supuesto que Sakura no dejaría a Sasuke actuar de forma inhumana. No le permitiría cargar con el peso de un asesinato cruel e injusto aunque aquella mujer lo mereciera. Allí en el piso, Mio desnuda y sin armas para defenderse no parecía un oponente por el que valiera la pena manchar sus manos de sangre.

- Dame una buena razón para no asesinarla – soltó el Uchiha taciturno mientras aún mantenía el bisel de su Katana apuntando al cuello de la castaña.

- Esta noche no morirá nadie más – susurró la pelirosa deslizando suavemente su mano por el brazo del pelinegro hasta descender entrelazando sus dedos.

La pareja se observó unos segundos antes de que Sasuke decidiera desistir en su amenaza. Elevó el arma para guardarla nuevamente bajo sus ropas.

- A partir de hoy deberás agradecer a Sakura cada minuto más de vida. En lo que a mí respecta, hoy has dejado de existir. – sentenció el Uchiha girándose para seguir el camino de regreso hasta Konoha, dejando a Mio sumida en la humillación.

Los ninjas expectantes se miraron entre si haciéndose a un lado del camino seguido por el pelinegro. La ninja medico por su parte desvió la mirada evitando la confrontación. En su interior el enfado inminente se mantenía bien resguardado con el fin de sosegar el temple de Sasuke, sin embargo innegablemente se sentía herida, principalmente porque comprendía que la pérdida de su embarazo tenía al culpable frente a sus ojos.

Consecuente con lo dicho, la mujer elevó su mentón ante de voltear para caminar hacia Sai.

- Ella ha organizado el ataque – soltó cortante- no la pierdan de vista por favor.

El muchacho asintió confidencialmente.

- Sería bueno que descansen por esta noche. – sugirió Sai.

La pelirosa consintió levemente con la cabeza agradeciendo el gesto de preocupación. Inmediatamente apresuró su paso hasta Sasuke quien la esperaba unos cuantos metros más allá.

- Ya veremos de qué forma pagará. – susurró cuando hubieron retomado el rumbo hacia la aldea.

- Le has permitido vivir después de todo lo que nos ha hecho - habló el pelinegro toscamente sin ánimos de ocultar su frustración.

- Sasuke - llamó Sakura sin detener el paso- perdonar también es una forma de vencer. Al perdonarla le hemos quitado el poder de hacernos daño.

El hombre no respondió, calló ante lo oído intentado analizar aquellas palabras. Sucumbido en sus pensamientos tuvieron que transcurrir algunos minutos de marcha silenciosa antes de recién levantar la vista hacia el cuerpo de su mujer, la observó temblar cuando una briza caló sus huesos. El azabache torció su gesto en preocupación al notar el frio exhalado en cada respiración de la chica a su lado, ante aquello intentó relajar su postura desprendiéndose de su abrigo para posicionarlo sobre los desnudos hombros de la pelirosa.

- Salgamos de aquí – habló ya recuperando el temple en su voz – ha sido suficiente por hoy. Necesitas reposar.

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Al llegar a casa se adentraron sigilosos para no despertar a Sarada, quien suponían se encontraba dormida. Sin embargo realmente no les extraño cuando observaron a la pelinegra sentada en la mesa de la cocina leyendo unos pergaminos.

- ¡Mamá! – exclamó la muchacha en cuanto hubo visualizado a Sakura.

Se levantó del asiento intentando disimular su alegría, por supuesto que no correría a los brazos de su madre, no ahora que era un Shinobi, sin embargo no pudo más que caer rendida cuando Sakura se le adelantó envolviéndola con fuerza.

- Te extrañé tanto – susurró la pelirosa apretando a su hija contra su cuerpo- estás tan grande y tan fuerte.

- ¡solo ha pasado una semana! – corrigió la joven kunoichi - te ves… cansada – soltó analizando el rostro de la mujer.

Sakura se observó a sí misma, aun envuelta por la capa de Sasuke, llevaba las manos cubiertas de polvo y podía suponer que su cara combinaba con la tierra en su cabello.

- Será mejor que mañana conversemos, solo quería asegurarme de que estuvieran bien – sugirió Sarada- papa no te irás tan pronto ¿verdad?

El Uchiha relajó su semblante negando con la cabeza; recién en aquel instante pudo recuperar el alma en su cuerpo, allí junto a Sakura y Sarada sintió nuevamente la calma en su espíritu. Teniéndolas a ambas bajo el mismo techo se aseguraría que nadie pudiera dañarlas jamás, ni siquiera el mismo.

La pelirosa besó la frente de su hija antes de abrazarla nuevamente, esta vez con menos efusividad. Se despidió serena para ir a tomar una ansiada ducha. El cansancio descendió reemplazando a la preocupación, al miedo y al enfado sentido durante tantas horas; se dirigió inerte al baño cerrando la puerta tras de sí.

- Gracias por traerla a casa – habló Sarada dirigiendo su mirada hacia su padre.

- Ya no tienes de qué preocuparte. Todo mejorará – aseguró el hombre posicionándose frente a su hija.

- Y… ¿entre ustedes todo… - preguntó la muchacha pero fue interrumpida por una leve sonrisa en su padre.

- Entre nosotros todo está bien – completó sincero.

- Y la mujer bonita que vino aquella noche, ¿continuarás tu importante conversación con ella? – cuestionó con todo de seriedad enfatizando la palabra "bonita".

Sasuke no pudo evitar la sorpresa que le causo tal comentario. Exhausto por lo ocurrido durante la noche y algo perturbado por lo preguntado, transparentó su desconcierto más evidentemente de lo esperado.

La pelinegra al notarlo arrugó su entrecejo cruzando sus brazos sobre su pecho.

- Sarada – llamó el Uchiha- lamento que hayas presenciado aquello. La actitud de esa mujer no fue adecuada, ella lo sabe muy bien. – suspiró profundamente - puedes estar tranquila, yo no las lastimaría de esa forma. Nunca.

La chica cerró los ojos conforme, no se haría la desentendida respecto al tema, por supuesto que era capaz de discernir entre un coqueteo normal y aquellas rayando en lo pecaminoso, por lo mismo no necesitaba promesas de parte de su padre, no requería mayor ratificación, únicamente bastaba aquello, sinceridad; sonrió con todos sus pensamientos en armonía antes de despedirse para ir a dormir dejando a un solitario pelinegro en medio de la habitación.

El hombre llevó su mano hasta el puente nasal para intentar sofocar un dolor de cabeza imperioso. Aun pese a sus esfuerzos por relajarse sentía la sangre en su interior arder, quemando dentro de su cuerpo. Si había algo que lograba sacarlo de sus cabales era sin duda la traición y más si aquello ponía en riesgo la estabilidad de su pequeña familia.

Se instauró masoquistamente en su cabeza la idea de una vida en la no hubiese alcanzado a llegar para sostener las rocas sobre su mujer, pensó que probablemente la pelirosa tendría una carta bajo la manga, pero ¿y si no era así? qué hubiese ocurrido con Sarada y con él sin la presencia de Sakura en sus vidas. Se desesperó ante aquella suposición; de pronto sintió el calor sobre sus extremidades, recién en ese instante fue consciente de la frialdad en su piel. Tal vez tenía sus labios morados. Afuera el frio reinaba. Para él aquello sin embargo no era nada, había pasado prácticamente la mayor parte de su vida durmiendo en malas condiciones, pero no podía olvidar que de cualquier forma aun con entrenamiento sobre su cuerpo, continuaba siendo un humano como cualquier otro.

Se adentró en la habitación desvistiéndose al compás de su corazón, lento, aguardando la llegada de su mujer aún con aquellos pensamientos martirizando sus dominios; Quitó sus prendas superiores y sus zapatos antes de sentarse sobre la cama, con su rostro escondido en la palma de su mano, sin importar que el frio se colára entre el borde de la ventana se mantuvo en aquella posición hasta que Sakura apareció en el cuarto envuelta en su bata de dormir.

Lo observó allí sentado, se veía más bien derrotado, lo cual provocó un revuelco en el corazón de la muchacha. Como lo amaba así, deshaciendo sus barreras y mostrándose tal cual, sin caretas, derribando aquella actitud insensible manifestada durante el enfrentamiento.

- ¿Qué pasó con el chico rudo de hace unas horas? Te puedo asegurar que todos esos hombres quedaron temblando de miedo… haz intimidado a todo el mundo – susurró suavemente la mujer intentando destensar el ambiente.

Sasuke levantó su mirada cual niño perdido, logrando sorprender a su mujer ante la intensidad en su contemplación. Sakura se mantuvo estática cuando el pelinegro se levantó de un momento a otro para abrazarla vehementemente escondiendo su rostro en el cuello de la chica mientras el calor de aquel menudo cuerpo reconfortaba el frio sobre las extremidades del muchacho.

- Hoy sentí miedo – confesó el Uchiha sin despegar su rostro de aquella posición.

Sakura reaccionó con aquellas palabras subiendo sus manos para hundirlas entre aquellas suaves hebras azabaches de quien en el pasado la mantuvo tantas noches en vela. Lo atrajo aún más contra su cuerpo advirtiendo que de cualquier forma ya estaba lista para perdonar y abrazar nuevamente la vida con toda la fuerza que caracterizaba su personalidad.

- El miedo es parte de vivir... – susurró la chica sin poder contener la emoción en sus palabras.

- Lo sé ... pero...- susurró Sasuke con la voz entre cortada en una mezcla de sentimientos encontrados fundidos en enfado.

- Cariño ya estamos en casa - interrumpió la pelirosa besando el espacio entre la oreja y el pómulo del pelinegro- juntos.

La mujer deslizó una de sus manos por el cuello del Sasuke descendiendo lento a través de su cuerpo. De pronto se percató de una herida a medio vendar de la cual se desprendía sangre incesante.

- ¡cuando te has hecho esto! -exclamó separando su unión dispuesta a curar la zona.

- No es nada ... -susurró el Uchiha recordando la lesión.

- Ven acá - le indicó tomándolo de la mano para guiarlo hasta la cama - lo curaré - pronunció mirándolo fijamente a los ojos.

Sasuke respiró extasiado durante unos segundos antes de tomarla violentamente desde la nuca fundiendo sus labios sobre los de ella. Con desesperación, ansioso por mantener aquella unión durante lo que durara su vida sobre la tierra.

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Hola!

AMO TANTO SUS COMENTARIOS

Hubieron muchos comentarios de pena por el termino!

Así que bueno se me alargó la cosa jaja

Aun falta ver que pasará con Mio.

GRACIAS POR LEER

NO OLVIDEN COMENTAR !

Gracias a las nuevas personas que se han dado el tiempo por escribir! ! me hacen feliz.

¿les gustó la reacción de Sakura y Sasuke en esté capitulo?

¿creen que hubiesen actuado de otra forma? yo creo que no jaja él ya no es el emo vengador de antes chiquillas, ahora hay amor del verdadero en su corazón.

¿que creen que pasará con Mio? a ver si lo adivinan aunque no creo.

- ¿Mio devolverá las joyas o se las robó para siempre? ¿las tendrá ella siquiera ?-

¿De qué les gustaría leer en otras historias?

Me gusta el trío entre Naruto/Sakura/Sasuke pero eso sería como en una realidad alterna antes de Hinata , un pequeño momento de confusión.

Un abrazooooo