Hola chico(as) ¿Como han estado? Como van con la cuarentena? Aqui en Perú vamos por el décimo día, y parece que ampliaran algunos días mas. Al principio crei que el Home Office iba a ser bueno, dado que ilusa yo crei tendria más tiempo para mi, pero la verdad que entre tantos reuniones virtuales estoy agotada. Prefiero estar en la oficina. Pero bueno no quiero aburrirlos, ¿como van ustedes con esto? Espero que todos se encuentren bien y con salud, lo mismo su familia. Es tiempo de cuidarse.

Por otro lado, la verdad que quiero dar disculpas inmensas a todas las personas que han estado esperando por la continuación del fic, pues se que había prometido actualizar unos meses atrás, pero lo cierto es que dudado bastante en subir este capitulo pues en un principio pense que quiza deberia haber algun tipo de transición mayor, pero después de meditarlo bien prefiero seguir el orden que habia pensado desde que comencé a escribir esta fic. Este capitulo, lleva en mi mente desde que empece esta historia hace algunos años, y si bien algunos detalles han ido cambiando, la idea principal sigue allí. Me gustaría poder conocer sus opiniones sobre el mismo.

Asimismo, he leido todos sus comentarios y debo decirles que me han hecho muy felices de leerlos nuevamente. Me gustaría poder responderles a cada uno como siempre, pero les comento que ando en horario de trabajo y no tardan en llamarme a otra reunion La próxima vez les prometo les responderé a cada uno como corresponde (quiero subir este cap yaa, porque se que lo estan esperando desde hace mucho)

Ahora si los dejo leer.

Cap 32: Regresos, amigos, familia y reencuentros inesperados (?)

- Natsuki, levántate vas a llegar tarde- escucho la voz de Mai que la llamaba y por un momento pensó que había retrocedido el tiempo. Pensó en levantarse y no hacer renegar a Mai, sin embargo, el cansancio acumulado la hizo quedarse recostada- Natsuki por el amor de Kami tienes 26 años, levántate. Después no me eches la culpa si llegas tarde a tu reunión- le reprendió Mai con aire preocupado mientras la destapaba.

Natsuki un tanto adormilada solo se acurrucó aún más a su almohada para continuar durmiendo.

-Hoy no es la reunión, es mañana…-murmuró somnolienta, y tapándose la cara con la sabana que la cubría.

-Menos mal, con la resaca que te cargas, me preocupaba cómo ibas a asistir. - Mai se sentó a su lado, observándola intensamente. Con lo que Natsuki no le quedo otra opción que abrir los ojos- ¿cómo estás? Ayer cuando llegaste de esa forma, nos tenías muy preocupadas. - Agregó Mai cuando acaricio su cabello. Mientras que Natsuki solo se sentó en el sofá que le había servido de cama la noche anterior.

-estoy bien solo me duele un poco la cabeza-dijo la peliazul evitando responder la pregunta de su amiga que la miraba con preocupación. Mai solo dio un suspiro cansado, no queriendo insistir con su amiga por el temor a que se encierre en sí misma y se vaya.

- ¿te parece si tomamos desayuno? Ya que te desperté por las puras, te preparare tu desayuno favorito para compensártelo. - le dijo dirigiéndose a la cocina, decidiendo, dándole un poco de espacio a la mayor.

- ¿no se te hará tarde para ir al restaurante? - le preguntó siguiéndola aun con aire somnoliento

-no, no te preocupes por eso. No abrimos hasta dentro de dos horas y los chicos saben manejarse bien en mi ausencia. - le contestó mientras se ponía a preparar café

-Igual, como dueña deberías dar el ejemplo, ¿no crees?

-Los chicos ya me conocen, saben que yo siempre estoy allí con ellos y que confío plenamente en su capacidad cuando no puedo estar con ellos, un día que me demore en llegar no hará que pierdan la cabeza. Ven te prepararé tu desayuno favorito...

Natsuki la observó brevemente, mientras su amiga iba de un lado para otro terminando con todo lo necesario para el desayuno.

- ¿cómo van las cosas en Osaka? - le preguntó una vez ambas se acomodaron para poder comer sus alimentos. - ¿Todo bien en el trabajo? ¿Las clases?

-Bien, como siempre...- comentó desganada la peliazul, algo que resultó obvio para Mai, pero prefirió no hacer mayor comentario,

- ¿Conociste a alguien interesante allá? - intento cambiar el tema por uno que realmente le preocupaba, arriesgándose al mal humor de la motociclista.

-No... Mai ya te he dicho que estoy bien así…-contestó rodando los ojos, y dando un sorbo a su café

- si quieres yo...

-déjalo, Mai, no quiero salir a citas mientras este en Tokio. -le dijo con cansancio- Solo quiero descansar mientras este aquí...

- está bien...-cedió la pelinaranja, dándole su espacio

- ¿y Mikoto? - preguntó pues hasta ese momento no había notado su presencia en el departamento

-oh ya sabes cómo es, ahora que está en sus últimos días de universidad. Sale casi al amanecer y no regresa hasta bien entrada la tarde. Está terminando su tesis.

-por cierto, ¿cuándo es su graduación? Según la fecha que me digan, pediré esos días para poder asistir.

- ¿de verdad harás eso? ¿No se te complica mucho con en el trabajo? - le preguntó, aunque parecía realmente contenta por la noticia- Es el 15 del próximo mes, Mikoto está muy emocionada. Todo el mundo esta enloquecido arreglando sus agendas para poder asistir ese día, aunque creo que algunos no van a poder asistir...

- Claro, me imagino. Todos queremos mucho a Mikoto y a la araña, y estamos orgullosos de que por fin se están graduando de la universidad…- sonrió, y Mai pudo notar que hasta cierto punto había un dejo de orgullo en sus ojos- Además, con la cantidad de días de vacaciones que me deben dudo mucho que me nieguen algunos días para poder venir.

-Genial, ambas se pondrán muy contentas cuando se los diga. - le dijo con una sonrisa la pelinaranja, aunque de pronto su semblante cambio y se puso más seria- No importa si Shizuru-san también ira, ¿cierto?

Natsuki se quedó con la cuchara a medio camino de su boca mirándola con sorpresa, para luego fingir desinterés.

- Para nada...

-iras a la ceremonia, así Shizuru-san vaya ¿cierto?

- ¿Por qué no iría?

-Desde que terminaron, las dos parecen evitarse como la plaga...-agregó Mai con simpleza.

- Iré Mai no te preocupes...-aseguró, aunque su mirada reflejaba que estaba considerándolo - ahora cambiemos de tema, ¿te parece? - le pidió la motociclista, y Mai solo asintió. Después de todo, no había sido algo fácil para su amiga. Mai sabía que para Natsuki terminar con Shizuru había significado el despertar de lo que había sido un sueño por años.

Para Natsuki, vivir y estar con Shizuru había sido como un sueño no merecido y del cual había despertado de la forma más abrupta. Y era justamente por eso que había huido a Osaka apenas había tenido la oportunidad, aunque su corazón se había quedado con Shizuru en Tokio. No lo había resistido. Lo había intentado por todos los medios posibles, y aun así al cabo de un par de meses, había sentido que se ahogaba en aquella ciudad tan grande.

Cada maldito lugar le recordaba a la castaña. Cada instante compartido en algún rincón de Tokio, se repetía constantemente en su cabeza. Así que, ante la sorpresa de sus jefes, y haciendo caso omiso a los que les decían que pedir su cambio a Osaka era casi un retroceso en su carrera, habló con sus supervisores para poder llevar a cabo su cambio. Tomó tiempo, pero al cabo de unas semanas, se le fue concedido, no sin cierta reticencia por parte de sus jefes. Y Natsuki lo entendía, lo entendía perfectamente. En la empresa donde ella trabajaba, casi todos, por no decir todos, los que se desempeñaban de la sucursal de Osaka, morían por hacer el cambio a la central. Para todos era una locura que ella quisiera hacer lo contrario, pero se le concedió al prometer que como jefa de la división haría más avances en la investigación de nuevas tecnologías y pondría a Osaka en los primeros lugares con respecto a las demás sucursales. Reto bastante complicado dado al desempeño que venía mostrando, pero que les había parecido lo suficientemente interesante para dejarla intentarlo. Así fue como, dejó todo lo que había construido esos años, y se mudó a un lugar en el que no tendría que preocuparse en encontrarse de casualidad con la castaña en cada esquina a la que iba.

De aquello había pasado casi dos años, y aun ahora a veces llegaba a su departamento de Osaka y tenía la impresión de que en cualquier momento la castaña podría salir a recibirla. Aun había días que eran más difíciles de sobrellevar que otros. Y ella se preguntaba porque todos parecían haber avanzado, excepto ella. Todos vivían sus agitadas vidas, solos o en pareja, logrando sus objetivos y planes. Mientras que ella sentía que se había quedado en la época en la que la que aún estaba con Shizuru en Tokio. Si, profesionalmente había avanzado y había logrado más cosas de lo que había pensado originalmente en sus años universitarios, pero su vida personal seguía en el mismo punto.

Mai le había dicho en más de una ocasión que debía seguir adelante, y más de una vez le había presentado alguna amiga o amigo que creía le podía interesar, pero ella había rechazado la idea de tener una relación con alguien más. No se sentía en capacidad de salir con alguien más todavía. No creía que podría estar con alguien más en un aspecto un poco más íntimo que no fuera con la castaña. Aun así, Mai parecía no entenderlo y cada vez que tenía que volver a Tokio a reportar sus avances, Mai no perdía la oportunidad de mencionarle a alguien que consideraba "interesante" para ella. Y aunque le había dicho que no necesitaba ayuda en ese aspecto de su vida, Mai se había empeñado en decirle que no podía seguir llorando por alguien, que al parecer ya había superado la relación.

Y es que corría el rumor de que Shizuru había empezado a salir con una joven hacia un tiempo, o al menos eso habían reportado las revistas de chismes recientemente. La nueva pareja de la castaña era, al igual que Shizuru, de una familia prominente y con mucho poder económico. Eran tan "perfecta" en todo aspecto, que Natsuki no dudaba que esa mujer podría darle todo lo que ella en su vida podría haberle dado a Shizuru, y por tal motivo, quería sentirse feliz por la castaña. Pero no podía. A pesar del tiempo, a pesar de los casi dos años de separación, a ella le había afectado saber que Shizuru había iniciado una relación. Para colmo de males, aquella noticia le había llegado en una de sus estadías en Tokio, donde la noticia estaba por todas partes y despertó mucho revuelo al tratarse de familias reconocidas.

Nao que irónicamente ahora era la que tenía más contacto con la familia Fujino, le comentó en aquella ocasión que eso no era cierto, pero aquello no impidió que se emborrachara aquel día y casi terminara en la casa de una desconocida, según Mai que fue la que la llevó a cuestas al departamento que compartía con Mikoto. Mai le había dicho que en otra oportunidad no hubiera impedido que se fuera con alguna chica si así se iba a sentir mejor, pero que en ese momento ella parecía no poder ni pararse sin ayuda y que obviamente ya no tenía ni conciencia de lo que hacía.

Mai la atendió aquella noche, de la cual vagamente recordaba haberse puesto a llorar como una adolescente a la que le rompen el corazón por primera vez, y sin ningún tipo de consuelo. Recordaba a su amiga tomarla en brazos y dejarla llorar, susurrándole palabras de consuelo que sabía no merecía. Sin embargo, contrario a lo que pensó, al día siguiente Mai no mencionó nada, y la recibió en la cocina con unas aspirinas y su desayuno favorito. No le mencionó el tema hasta días después, cuando de camino al aeropuerto que la llevaría lejos de Tokio, le preguntó si iba a estar bien sola en Osaka, y después de asegurarle que todo iba a estar bien, Mai le hizo prometerle que la iba a llamar si necesitaba cualquier cosa. Desde ese entonces, la pelinaranja se embarcó en la misión de conseguirle pareja, en la cual había fracasado terriblemente.

No era que las personas que le presentará Mai no fueran aceptables o sean malas elecciones, sino que Natsuki, admitía no se había dado el trabajo de querer conocerlos. Incluso con más de uno, había salido a alguna "cita" o salida, pero lo cierto era que no le interesaba para nada más fuera de una simple amistad. Además, no era que no tuviera oportunidad de retomar su vida, las había habido y si hubiese querido hubiera estado con varias relaciones ya en su haber, pero lo cierto era que ninguna otra persona había llegado a llamarle la atención. Y no dejaba de preguntarse el por qué. En el caso de Shizuru, creía que se le hubiera hecho fácil hacerlo, dado que solo bastaba conocer lo mínimo de su "actual pareja" para quedarte impresionada de sus méritos, fuera ya del hecho que parecía modelo de pasarela, y que al parecer también era una buena persona pues donaba cantidades exorbitantes de dinero a causas nobles. Debió haber sido muy sencillo para Shizuru quedar impresionada por ella, y es hasta lógico que le gustara lo suficiente como para intentar algo con ella.

-Nunca me has dicho porque terminaron- La sacó de sus cavilaciones Mai, que la miraba con cierta preocupación al verla ensimismada en sus pensamientos. Quizá fue mala idea traer el tema de Shizuru a la conversación. Natsuki dio un suspiro exasperado.

-Para que me preguntas eso, si todo el mundo parece saber por qué Shizuru me dejo- comento con irritación. Muchos de sus amigos le habían llamado la atención poniéndose del lado de Shizuru cuando todo el tema de su separación se dio a conocer, y con muchos había perdido contacto totalmente por varios años, aunque ahora con la noticia de que Shizuru tenía nueva pareja parecía que habían vuelto a cierto nivel de normalidad a su relación con los demás.

-Quiero saber tu versión...- Mai escucho un suspiro cansado de su amiga- solo escuche la versión de ella, nunca escuchamos tu versión de las cosas

-Shizuru me dejó porque la engañe- dijo sin más. Que más daba todos sabían que había pasado después de todo, o al menos creían saber que había pasado. Mai no pudo evitar sentirse sorprendida, ante una respuesta tan directa de parte de la mayor. Natsuki solo se preparó para una reprimenda de la menor, ya estaba acostumbrada a eso después de todo.

- ¿QUE? PERO COMO SE TE OCURRE, CON RAZON NUNCA HAS QUERIDO SI QUIERA MENCIONAR EL TEMA...-la pelinaranja parecía muy alterada, y Natsuki se preguntó si no debió haberse expresado de otro modo.

-Cálmate Mai... es justamente esta la razón por la que nunca he querido discutir esto con el resto. - Trato de calmar la situación la peliazul, aunque parecía ya ser muy tarde- No es lo que estás pensando...

-Y que quieres que piense si me dices tremenda barbaridad...- reclamo ofendida, aunque aún mantenía el aire indignado.

-YO NUNCA LE FUI INFIEL. -alzo la voz, pero al darse cuenta de su exabrupto trato de volverla a la normalidad- Nunca le fui infiel. Todo fue un malentendido, Shizuru no quiso escucharme, y ella simplemente decidió irse… me dejo sin si quiera escuchar lo que tenía que decir Mai...

-Pero porque no la buscaste Natsuki…

-La busqué, pedí hablar con ella muchas veces, pero no me quiso escuchar…

-y simplemente te rendiste y te mandaste mudar a Osaka, así como así…

-Ella me pidió que la deje en paz, sabes cuánto me dolió que me pidiera eso…Nunca le fui infiel. Todo fue un malentendido, Shizuru no quiso escucharme, y ella simplemente decidió irse… me dejo sin si quiera escuchar lo que tenía que decir Mai...- había alzado la voz, y la forma en que la miró Mai, solo hizo que se sintiera peor. Mai la miraba con compasión.

-Entonces es por eso, ¿cierto? Es por lo del compromiso…- indagó Mai con tono suave, con un aire de tranquilidad que solo hizo que la mayor se irritara aún más

- ¿Que?

-Que llegas a nuestra casa, totalmente ebria a las 3 de la mañana, por aquel estúpido rumor que se está diciendo sobre su compromiso

-No sé de qué hablas...- negó la mayor. Pero lo cierto, era que no lo había podido tolerar. Shizuru había seguido con su vida, y ella nunca se había sentido tan egoísta por haber deseado que eso nunca pasara- yo no he escuchado ningún rumor

-Claro que lo sabes, Natsuki. Ayer no parabas de repetir el nombre de Shizuru y "no te cases" mientras trataba de que pudieras acomodarte para dormir. -Natsuki solo bajo la vista.

- A estas alturas deberías saber que todo lo que se dice no es cierto. ¿No crees? Shizuru no está comprometida...- le dijo con tranquilidad, pero con una seguridad que Natsuki supo que le estaba diciendo la verdad,

- ¿No lo está?

-No, y dudo mucho que este saliendo con alguien. Es decir, creo que apenas tiempo para dormir, en serio crees que tenga tiempo para estar saliendo con alguien y que su relación llegue a ser tan seria como para comprometerse. -Natsuki se encogió de hombros. - Además, según Nao, Shizuru nunca ha mencionado que este saliendo con alguien a nadie de su familia y ya sabes que ella es la que más sabe de los Fujino de todos nosotros.

-Pero...las fotos...

-las fotos no demuestran nada, solo se ve a dos personas cenando en un restaurante. Nosotras dos podemos hoy mismo cenar en un restaurante, y no quiere decir que este saliendo contigo y menos que nos fuéramos a casar...- Lo dicho por Mai, podría ser cierto, pero eso no quitaba que ambas personas estaban agarradas de las manos en aquellas fotos y Shizuru parecía brillar con la enorme sonrisa que tenía. Tan diferente a cuando estaba con ella

-...

-Pensé que ya habías superado su ruptura- dijo tomando su mano- es decir parecías estar avanzando con tu vida. - Natsuki se preguntó si estar avanzando con tu vida, significaba hundirte en el trabajo para evitar pensar, sentir o si quiera evitar llegar a casa para no afrontar tu soledad.

-Yo también...-contestó con voz queda

- ¿Entonces?

-No lo sé Mai, hay días que Shizuru no pasa por mi mente...-dijo con total sinceridad, porque era cierto, parecía que su mente estaba en piloto automático y lo único que podía hacer era pensar en el trabajo- estoy tan cansada que solo pienso en el trabajo y eso está bien, esos días son buenos pero luego cuando tengo algún tiempo libre, otra vez es lo mismo y...- Mai la miró con tristeza, y Natsuki por alguna razón se sintió peor.-Estoy bien, Mai... Me he hecho ya la idea de que no volveré a estar con Shizuru, a pesar de todo... no me estoy victimizando, sé que cometí muchos errores con ella, pero... supongo que en el fondo aun haría lo que fuera por poder hablar con ella una vez más...

-Deberías buscarla...

-no me ha buscado en 2 años, quien soy yo para irrumpir en su vida una vez más, así como así…- trató de razonar la mayor- ella ya parece haber superado el tema, quien soy yo para irrumpir su vida de repente, ella merece ser feliz Mai y si conmigo no lo era, entonces no debería tratar de imponerme en su vida una vez más

...

La cama estaba completamente desarreglada, delatando la actividad que acababa de ocurrir hacia solo unas cuantas horas. Shizuru no pudo evitar sonreír al ver a la bella mujer que la tenía sostenida por la cintura en un abrazo protector mientras dormía plácidamente a su lado. Se había hecho una costumbre desde que comenzaron a vivir juntas, verla dormir mientras se sentía protegida entre sus brazos. Y no pudo evitar preguntarse que había hecho de bien para merecer tanta felicidad junta. Y honestamente, a veces tenía muchas dudas y miedo, porque ella sabía perfectamente que aquello se podía ir rápidamente por el drenaje. Pero al observar el rostro tranquilo de su novia, decidió que debería dejar de preocuparse por el futuro y más por vivir el momento.

Acaricio levemente su cabello con cierta ternura, fallando en su intento por no despertarla.

-umm... Zuru? -pregunto, ahogando un bostezo con una mano, antes de transformarlo en una hermosa sonrisa

-disculpa te desperté…-susurro ella, dándole un breve beso en la nariz a modo de disculpa.

-No te preocupes por eso-sonrió, y en un movimiento rápido junto sus labios en un beso, bastante lento que prolongo por algunos segundos. Shizuru sonrió en el beso antes de dar un suspiro de satisfacción. Natsuki siempre lograba con un simple gesto hacer de ella la mujer más feliz del mundo. - ¿Deberíamos levantarnos? - preguntó aun somnolienta y Shizuru no pudo evitar sentir ternura por el gesto. Entre las dos a la que le costaba más levantarse siempre había sido Natsuki. Pero era sábado, y ninguna de las dos debía trabajar aquel día, tampoco debían asistir a algún evento de su familia o de sus amigos. Aquel día si querían podían pasarlo todo el día en la cama, en los brazos de la otra. Shizuru negó acurrucándose en su cuello, depositando un leve beso.

-Durmamos un rato más, si quieres- Natsuki asintió, afianzando el agarre que tenía en su cintura y ella se dejó arrullar con la leve respiración de la peliazul

Shizuru despertó sobresaltada, y un tanto perdida mientras trataba de fijar su vista en el techo. Había tenido un sueño, o más bien un recuerdo, de aquellos años donde todo parecía ir bien en su vida. Donde sin saberlo, había sido inmensamente feliz sin pensar que se acabaría algún día. Volteó a su lado, y suspiró resignada al ver que se encontraba sola. Los enormes números rojos del reloj despertador que descansaba en una mesa a unos metros de ella, le confirmo que se había quedado dormida y probablemente tendría que inventar alguna excusa para llegar tarde a la oficina.

Si bien llevaba todo el peso de la administración de la empresa como CEO, no quería causar una mala impresión a sus empleados llegando tarde sin un motivo valido. Se paró rápidamente, ignorando el vacío que sentía al encontrarse otra vez sola y maldiciendo el hecho que su mente decidiera jugarle esas malas pasadas en los momentos menos pensados. ¿En qué momento se había ido todo al demonio?

Lo cierto era que los últimos meses de su relación solo se la pasaron peleando, y Natsuki con su costumbre de quedarse hasta altas horas de la noche rehuyendo del problema solo terminaron de sepultar su relación. Pero antes de eso, las cosas habían estado muy bien. Los casi 5 años de relación que habían sostenido eran prueba fehaciente de aquello. Solo que eventualmente todo se comenzó a ir al traste.

Ella con su trabajo tan demandante había noches que llegaba pasadas las 11pm a casa, y a veces encontraba a Natsuki ya dormida o en proceso de dormir. Las cosas para Natsuki poco a poco comenzaron a ir escalando, lo que le demandaba también largas horas de trabajo en el laboratorio donde se desempeñaba como Ingeniera en Biotecnología, y fue aún más su carga laboral cuando fue ascendida a Supervisora de Laboratorio. Aun recordaba lo emocionada que había estado Natsuki cuando le conto que la habían ascendido, y aquella noche habían ido a celebrar las dos solas en un hermoso restaurante. Todo había sido perfecto aquella noche, que no había forma de anticipar que aquel ascenso representaría tantos dolores de cabeza para ambas.

Las ocasionales amanecidas por trabajo que realizaba Natsuki, se convirtieron en la norma, y en el fondo Shizuru lo entendía. Shizuru mejor que nadie entendía lo que era quedarse hasta tarde trabajando porque los pendientes se te acumulaban y no te quedaba otra opción.

Pero ahora que ya había pasado el tiempo, Shizuru podía admitir que, si no se hubiera dejado llevar por sus propias inseguridades, quizá la situación se hubiera manejado de diferente y Natsuki todavía estaría a su lado. A veces se ponía a pensar que de haberse dado el tiempo de conversar quizá todo hubiera sido distinto.

Mientras se preparaba algo que desayunar en la cocina, no pudo evitar recordar las veces en las que Natsuki la abrazaba por detrás y depositaba un beso en su hombro, antes de que ambas compartieran un momento de paz antes de iniciar sus labores. Esos solían ser sus momentos favoritos, y los añoraba tanto que era entendible porque ahora casi nunca solía pasar el tiempo en su casa por las mañanas. El solo hecho de recordar todo lo que había perdido, hacía que se sintiera que se ahogaba día con día y no había nadie allí para salvarla.

Apago la hornilla, y de mala gana consumió sus alimentos rápidamente, recordándose porque era una mala idea el seguir pensando en Natsuki a pesar de todo el tiempo transcurrido.

Lo poco que había sabido de la menor por sus amigos era que le estaba yendo increíble en Osaka. La habían ascendido a Jefe de División, y en sus tiempos libres dictaba clases en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Osaka como profesora a tiempo parcial de la especialidad de biotecnología. Shizuru recordó lo mucho que Midori encontró divertido el tema, y pidió que ojalá Natsuki tuviera alumnos que la hicieran renegar tanto como ella lo hizo en sus días de juventud.

Además, había escuchado en más de una ocasión a Mai susurrarles a sus amigas que Natsuki había ido a alguna cita con uno de sus amigos o amigas, pero rápidamente cambiaban el tema cuando notaban que ella estaba presente por lo que no sabía mayores detalles.

Y aunque Mai y las demás eran lo suficientemente educadas para no cambiar su trato después de la ruptura, ella sabía que en el fondo siempre apoyarían a Natsuki en lo que sea que estaría haciendo sin dudarlo dos veces. Por lo que no intentaba preguntarles mucho acerca del tema.

También, sabía que Natsuki se encontraba bien y feliz por las ocasionales fotos colgadas en sus redes sociales. Natsuki nunca había sido muy fanática de ellas, pero a veces solía ser etiquetada en algunas de ellas por las que Shizuru asumía eran sus amigas/ compañeras de trabajo en Osaka. Se le veía sonriente y feliz, tan diferente de la última imagen que tenia de la peliazul, en la cual había estado llorando y claramente dolida cuando ella dejo el departamento. En algunas de ellas incluso había salido acompañada de la que Shizuru consideraba una de las grandes razones de su ruptura, haciendo que se sintiera peor de lo que ya estaba al verla feliz sin ella.

Shizuru suspiro decidiendo que era mejor dejar todos esos pensamientos melancólicos de lado, y salir rumbo al trabajo de una vez y mantener su mente ocupada.

-extrañaba esto... ¿hace cuánto que no tomamos un desayuno juntas? - le preguntó Mai al cabo de un rato de estar en silencio terminando sus alimentos

- creo que desde que me fui a Osaka. Yo también he extrañado compartir tiempo con ustedes...- dijo Natsuki con sinceridad.

Vivir en Osaka, representaba un alivio, pero muchas veces le recordaba lo sola que se encontraba la mayoría del tiempo

- sabes que puedes llamar siempre que quieras, ¿cierto? Así sea las 4 am siempre te vamos a escuchar...- le aseguró Mai, al ver que su rostro se tornó triste de pronto.

-Lo sé, muchas gracias, Mai

- ¿Iras al restaurante a almorzar hoy? - preguntó ahora más animada, cambiando el tema por los planes del día. Natsuki prácticamente estaba libre todos esos días en Tokio, excepto por la reunión que tendría al día siguiente con sus supervisores.

-Umm quede en almorzar con Nao, cerca de su universidad pues tiene clase después.

-Ahh no importa, entonces trata de ir un día de estos. Es bueno que veas como va parte de tu inversión- le dijo Mai con una sonrisa. Mientras que ella solo asintió devolviéndole la sonrisa. Natsuki había puesto la tercera parte del dinero necesario para lanzar el restaurante que administraban Mai y Mikoto, algo de lo que no se arrepentía en absoluto. A ambas les iba bastante bien, y la verdad que Natsuki hubiera hecho lo que fuera para que ellas estuvieran felices después de todo lo que habían hecho por ella.

-Iré pasado mañana, me encantaría ir mañana, pero tengo esta reunión…

-Lo sé no te preocupes, diviértete con Nao hoy…

-Hubiera sido divertido que Mikoto se nos uniera también, ¿realmente es tan importante la reunión que tiene con Reito? – le pregunto con curiosidad pues normalmente Mikoto no solía rechazar salir con ella en sus días en Tokio. Incluso a veces reorganizaba toda su agenda para pasar más tiempo con la peliazul.

-La verdad no tengo idea. Las últimas semanas andan muy misteriosos esos dos, pero Mikoto no me ha comentado nada. Solo sé que están trabajando en algún proyecto o algo así. - le contesto encogiéndose de hombros. Natsuki no pudo más que sonreír ante la despreocupación por el tema que tenía su amiga, pues eso demostraba la confianza que tenía en la menor. Y bueno si, entendía que sería muy raro desconfiar del hermano de tu pareja, pero aun así Mai demostraba respetar sus espacios sin ser intrusiva o querer saber a detalle que era lo que estaban haciendo. Tan diferente a sus últimos meses de relación con Shizuru. Suspiro, no debería estar pensando en eso. Era un tema de por más olvidado y perdonado.

-Bueno que se le va a hacer, la veré después supongo…

-Siempre puedes cenar con nosotras. Además, no entiendo tu insistencia en quedarte en un hotel, sabes que siempre eres bienvenida con nosotras.

-Esta noche no podre Mai- se disculpó con Mai por tener que volver a rechazar su ofrecimiento-Prometí a Mei llevarla al parque de diversiones. Pero mañana…

-Te esperamos mañana entonces, cenaremos y veremos alguna película o jugaremos algo como cuando estábamos en la Academia- le sonrió Mai con sinceridad, y Natsuki le correspondió de igual forma. Era tan bueno estar de regreso. Tokio siempre sería una mezcla de sentimientos para ella. Shizuru estaba en cada maldito rincón de la ciudad era cierto y era completamente doloroso recordarla, pero a la vez también estaba toda la gente que amaba, incluyendo a la castaña.

-Natsuki, necesitamos hablar- fue lo primero que le dijo apenas vio a la peliazul entrar por la entrada principal de su departamento. El reloj marcaba más de las 2 am, y realmente Shizuru deseaba zanjar el tema de una buena vez para que las cosas retornen a cierta normalidad.

-Shizuru…-volteo a verla con sorpresa, no esperando verla allí- ¿es necesario que sea ahora? Estoy muy cansada y lo único que quiero es dormir…- le dijo con aire cansado, hasta con hartazgo, hecho que hizo que se sintiera mal. ¿Es que Natsuki había dejado de importarle tratar de solucionar su relación? ¿Tan poco le importaba?

-Debe ser ahora…- afirmó, y vio como Natsuki soltaba un bufido antes de cruzar los brazos con aire fastidiado.

-Está bien-acepto, aunque su lenguaje corporal solo demostraba que no quería estar allí en ese momento- ¿Qué pasa, que no puede esperar a después? - y allí estaba otra vez el tono irónico, como diciéndole que lo que sea que tenga que decir no era importante.

- ¿Después? ¿cuándo? Si nunca vienes a casa…- y aunque no era su intención, acabo haciéndole un reproche. Se maldijo internamente, no era la forma como planeaba tener aquella conversación.

-Shizuru, ya te he dicho que no lo hago porque quiera. Estoy trabajando…

- ¿Trabajando hasta las 2am? - le pregunto de forma acusadora. Dejando salir parte de sus inseguridades. Algo en su mente no paraba de decirle que Natsuki le estaba siendo infiel, porque si no porque demonios pasaría más tiempo fuera de la casa con la excusa del trabajo.

-Si, por supuesto. ¿O que crees que estoy haciendo? - le pregunto con tono ofendido. Este tema se había vuelto recurrente desde hacía unas semanas, donde Shizuru parecía cuestionarle su fidelidad constantemente.

-No lo sé, ¿Por qué no me lo dices tu? - contestó a la defensiva, ante el tono brusco de la menor.

-Shizuru, ¿en serio crees que te estoy engañando? -le preguntó, claramente ofendida, soltando una pequeña risa incrédula. - ¿de eso se trata todo esto?

- ¿Y qué quieres que piense si todas las señales me hacen pensar eso? - dijo la castaña alzando levemente la voz, y quebrándose en el proceso. Natsuki frunció el entrecejo con aire molesto, y caminando hacia la habitación de huéspedes agregó antes de cerrar la puerta.

-Si es eso es lo que piensas, entonces ¿qué sentido tiene todo? Si no me tienes confianza, esto no tiene sentido… No pienso discutir contigo Shizuru, estoy muy cansada. Hablemos después, cuando estemos más calmadas…pero en serio ¿vale la pena seguir, cuando eres tan infeliz, en una relación donde te estas cuestionando constantemente mi fidelidad hacia ti? - y con eso último, la puerta se cerró. Dejando a la castaña sola en un mar de llanto.

-Srta. Fujino, ¿se encuentra bien? -la voz preocupada de su asistente, hizo que volviera a enfocar su atención a lo que tenía enfrente. Se había perdido en un recuerdo bastante doloroso, y se preguntó porque su mente decidía jugarle tan malas pasadas en los momentos más cruciales. Quizá era el sueño que había tenido por la mañana que no dejaba a su mente descansar y volver a traer recuerdos de tiempos pasados. Asintió brevemente para no preocupar a la chica que la miraba con ojos llenos de preocupación.

-Si, no te preocupes. No es nada…-dijo tratando de sonar convincente y dirigir su vista hacia la chica, aunque al parecer eso tuvo el efecto contrario pues su asistente la vio escandalizada.

-Srta. Fujino, está llorando…-dijo acercándose a ella, con evidente preocupación en su voz. Abrió uno de los cajones cercanos a su escritorio y saco algunos pañuelos desechables entregándoselos. Shizuru los tomo, secándose las lágrimas que no se había dado cuenta habían caído por sus mejillas. - si le duele algo, puedo llamar a un médico…-le aseguró con aire genuinamente preocupado y Shizuru no pudo más que sonreír ante el gesto

-No te preocupes, es… solo recordé algo y creo que me puse más emotiva de lo que debería…-agrego quitándoles importancia al asunto. Aun así, la chica parecía preocupada por ella.

-Debería tomarse el día. Quizá esta un tanto estresada. Podría cancelar algunas citas de la tarde y…

-No te preocupes, estaré bien- le aseguro, sonriéndole para asegurarle que iba a estar bien. No era la primera vez que lloraba en el trabajo, pero era la primera vez en mucho tiempo que lo hacía. Aun así, sabía que no tardaría en volver a recomponerse. - ¿hasta qué hora es la siguiente reunión?

-Hasta las 12, luego tiene un almuerzo con su padre hasta las 2pm y una última reunión a las 5pm- le dijo la chica recitando la agenda que tenía para el día. Shizuru solo asintió dando un suspiro.

-Gracias, me dirigiré hacia la sala en un momento. Por favor avísame cuando lleguen los representantes del banco.

-Lo hare-asintió- ¿está segura de que se encontrara bien? - le preguntó una última vez antes de disponerse a salir a continuar trabajando.

-Estaré bien. Muchas gracias por preocuparte. - Y con eso su asistente salió dejándola sola en su oficina.

Una media hora después, Natsuki entró a su habitación de hotel, mientras revisaba su celular. Nao le había escrito que estaría esperándola en el restaurante a la 1pm apenas saliera de su clase y que le avise si es que llegaba antes. Le respondió con un corto ok, antes de caminar hacia el armario a sacar algo de ropa para cambiarse. Mai le había prestado su ropa para que pueda volver al hotel, dado que la ropa del día anterior apestaba a alcohol y cigarros del bar donde había estado.

Así que una vez se cambió con la ropa con la que iría a encontrarse con Nao, y de hacer una nota mental de mandar a lavar las prendas después, se dispuso a sacar su Tablet de uno de sus portafolios y comenzar a leer sus correos pendientes. A pesar de que aquellos eran sus días libres, no podía desconectarse del todo de su trabajo. Su vida se había convertido en un constante ir y venir de Osaka, y ya estaba más que acostumbrada a pasar buena parte del tiempo en habitaciones de hoteles, trabajando.

Después de responder algunos correos, y de leer a detalle muchos de ellos, se dirigió hacia el restaurante donde había quedado en almorzar con Nao, a solo unos cuantos metros de la que había sido su alma mater, la Universidad de Tokio. Al pasar cerca de allí, no pudo evitar recordar todos los momentos que había pasado con sus amigos y la castaña durante su estancia en los años tan locos que fueron sus años universitarios. Recordó con nostalgia, como solía recoger a Shizuru de sus clases y solían ir a cenar o a tomarse algo con sus amigos antes de volver a su departamento a descansar. Si tan solo hubiera sabido que aquellos iban a ser los años más felices quizá hubiera hecho hasta lo imposible por disfrutarlos cada segundo.

Tomo una mesa que estaba disponible, antes de revisar su celular por alguna notificación de la pelirroja. "En camino" leyó, antes de ver que se lo había mandado hacia solo unos minutos. Suspiró y se sentó a observar a la gente por un momento hasta que llegara la menor. Para su suerte no tuvo que esperar mucho para que llegara.

-Cachorro- saludo alegremente la pelirroja, antes de darle un efusivo abrazo por el tiempo que no se habían visto- ¿Cómo estás?

-Bien, lo mismo de siempre Nao. -le dijo una vez se soltaron y procedieron a sentarse- Por cierto, felicidades. No falta nada para tu graduación…

-Gracias. - le sonrió honestamente- ¿Puedes creerlo? Apuesto que nadie pensó que me graduaría de la universidad…-agrego ella con una sonrisa orgullosa. Natsuki sonrió asintiendo, sintiendo verdadera alegría y orgullo por la menor. Sabía perfectamente todo el trabajo que había representado para Nao poder llegar a terminar sus estudios. Aun cuando Ann había ofrecido a pagar todo por ella, Nao había rechazado la oferta y se había puesto a trabajar medio tiempo para poder cubrir con todos sus gastos.

-Nos sacaste muchas canas cuando estabas en el colegio… quien diría que estés a nada de convertirte en abogada. Esa es una carrera muy seria…-dijo la mayor sin dejar su sonrisa.

- Lo sé, yo tampoco pensé que iba a ser para mí, pero mírame ahora…

-Con lo cabezota que eres, estoy segura de que serás una de las mejores del país…-dijo Natsuki riéndose de la expresión ofendida de la menor. Pero antes de que pudiera contestarle llego un mozo a tomarles el pedido. Una vez termino de apuntar lo que ambas pidieron, Nao pregunto.

- ¿Cómo estás en Osaka? Y no me digas solo "Bien" porque no te creo nada…-le dijo con un tono preocupado, que hizo sonreír a Natsuki, al notar que la pelirroja había madurado por el tono serio con el que le hablo

-Llena de trabajo, pero tranquilla a decir verdad…

- ¿Estas saliendo con alguien? - pregunto frontalmente, aunque no le sorprendió del todo. Nao era de la misma idea de Mai, que Natsuki debería salir con alguien y superar a Shizuru si es que ya no iban a estar juntas.

-No, nadie llama mi atención. Estoy tranquila estando soltera araña…

-Aun así, ya ha pasado algún tiempo y no has salido con nadie más que con la serp… Shizuru…

-Deberías dejar llamar serpiente a tu futura prima- se rio Natsuki, desviando el comentario- no se oye bien…

-Suficiente he hecho llamándola Shizuru en las reuniones de su familia, no me presiones…-agregó burlona y haciendo un puchero. Natsuki no pudo más que reírse, al recordar todas las veces en las que Nao había sido extremadamente amable con Shizuru en las reuniones familiares en las que participaban con el resto de su familia, a pesar de que Shizuru aprovechaba el momento para molestarla y fingir inocencia frente a todos. La familia de Shizuru siempre creyó que ambas se llevaban increíble y eran las mejores amigas del mundo, cuando lo cierto es que su relación solo era cordial.

-Aun así, será tu prima…- comentó burlona

-No me lo recuerdes- comento con aire resignado- si alguien me hubiera dicho cuando apenas conocí a la serpiente que terminaríamos emparentadas, me hubiera reído a carcajadas de lo ridículo que hubiera sonado todo aquello… pero mírame ahora- dijo ella rodando los ojos, mirando brevemente el anillo sobre su dedo. Nao se acababa de comprometer hacia solo poco más de un mes, y aún estaba en su etapa de asimilar todo lo que estaba pasando en su vida. Se iba a graduar en unas cuantas semanas, y si todo salía de acuerdo con lo planeado se iba a casar el próximo año. Natsuki recordó como tuvo que pedir unos cuantos favores en su trabajo cuando le comentaron que harían la reunión del compromiso para poder estar presente al menos a la reunión organizada posteriormente por sus amigos, a la que Shizuru no asistió justificándose con una gripe.

-Ya, no te hagas la dura araña, que se muy bien que te cae bien…- sonrió Natsuki, tratando de ignorar el hecho de que estaba hablando alegremente de su expareja. A veces resultaba imposible rememorar cosas del pasado sin mencionar a la castaña, y cada vez trataba de recordar solo los buenos momentos que pasaron juntas.

-Está bien, no es tan odiosa como pensé que sería… ¿Feliz? -dijo con aire falsamente fastidiado. Natsuki asintió y ambas compartieron un breve momento de paz, que fue interrumpido por la llegada de sus pedidos y ambas empezaron a comer.

- ¿Vendrás a la graduación?

-Justo hable con Mai sobre eso, creo que no tendré problemas en ir. No pienso perderme ese evento por nada del mundo.

- ¿Aun si irá la serpiente?

- Aun si fuera Shizuru, yo iría. Somo personas adultas, araña. Y ha pasado tiempo, la saludare normalmente y seguiremos con nuestras vidas como lo hemos venido haciendo los últimos años.

-Entiendo. Gracias.

-No hay nada que agradecer araña.

-Natsuki, ¿quieres ser mi dama de honor? - pregunto avergonzada haciendo que Natsuki se detuviera y la mirara incrédula.

- ¿yo? ¿No sería mejor que fuera Mikoto? -exclamo sorprendida. Era obvio que Mikoto y Nao eran cercanas, por lo que le sorprendió que precisamente fuera a pedírselo a ella.

-Mikoto junto con Mai, Aoi y las demás también lo serán. Pero me gustaría que tú también estés allí conmigo ese día…

-No sé qué decirte Nao, sabes perfectamente que por mi trabajo no voy a poder estar muy presente durante los preparativos y…

-No te preocupes, las demás me ayudaran con el resto, solo debes presentarte ese día y quizás preparar unas palabras- le sonrió

-Está bien, contare todas las travesuras que hiciste durante el colegio para que Ann-san sepa en que se está metiendo…

-Ella ya sabe en que se esa metiendo-se rio Nao. Cayo un silencio cómodo entre ambas, en lo que Natsuki se dedicó a comer y terminar su almuerzo.

-Dime Natsuki… ¿llegaste a vender ese anillo? - dijo Nao, casi con delicadeza como si con la sola mención de dicha pieza pudiera causarle un gran daño a la mayor.

Natsuki negó lentamente, avergonzada. Desde que Nao había descubierto hacia solo unos meses atrás que aún conservaba el anillo que había comprado para proponerle matrimonio a Shizuru, había insistido en que se deshaga de él. Aun así, Natsuki no había podido y cada cierto tiempo le gustaba observarlo, en un acto que ella misma juzgaba como masoquista.

-Natsuki, tienes que deshacerte de él, no te hace ningún bien.

-Lo sé…

-Entonces por qué…

-No lo sé Nao, no lo sé… Simplemente no he podido hacerlo, es lo único que me queda, es mi único recordatorio que Shizuru estuvo en mi vida, y que fue lo suficientemente importante como para pensar en ese tipo de compromiso. No lo sé… yo, en verdad no sé porque no puedo deshacerme de él, más que no deseo hacerlo- trató de explicar la mayor, pero se sintió peor cuando pudo notar la mirada llena de pena de Nao.

-Está bien… está bien Natsuki. Solo promete que cuando te sientes lista, te desharás de él. No te hace ningún bien.

-Lo se…

-Sabes que todos queremos verte feliz, ¿cierto?

-Soy feliz, Nao. Soy feliz como estoy- mintió la mayor, para zanjar el tema. Nao la miro un buen rato antes de asentir levemente, decidiendo "creerle" y procedió a cambiar de tema.

-Esto es todo. Me cansé. Natsuki lo intenté, pero no puedo más. No más. - las lágrimas caían sin parar, a pesar de que estaba tratando de detenerlas por todos los medios.

Natsuki la miraba dolida, sí. Pero algo en su mirada le hacía ver que todo esto le había tomado desprevenida y no entendía con precisión que estaba pasando.

-Shizuru…- su voz estaba llena de angustia y dolor, que hizo que la castaña se sintiera aun peor.

-Natsuki, no nos hagamos más daño…-le rogó- lo intentamos, fueron casi 5 años maravillosos, pero de algún modo esto no está funcionando más.

- ¿Qué es… que es lo que me estas tratando de decir? - las lágrimas que comenzaron a caer del rostro de la menor, le hizo entender que si sabía lo que estaba pasando. ¿Solo quería una confirmación?

-Natsuki, se… se terminó. -dijo con la voz quebrada y mirando el piso, incapaz de subir la vista y enfrentar a Natsuki. - Tu…- sintió que Natsuki se había acercado a ella, y le alzó el rostro, buscando su mirada. Cuando vio los ojos de Natsuki, vio tristeza, decepción y confusión. - Yo… te amo, lo suficiente para dejarte ir…-agregó con voz entrecortada, incapaz de detener su llanto. - No eres feliz conmigo, y si otra persona te va a dar algo que ya no puedo darte yo, entonces está bien… yo simplemente quiero que seas feliz, Natsuki…

-Shizuru…-comenzó a decir, pero fue detenida por Shizuru que coloco su mano en sus labios indicándole que guarde silencia.

-Yo lo sé, se sobre ella. No me lo tienes que explicar…-agregó, sin evitar quebrarse frente a ella. No pudiendo poner de lado todo el dolor que sentía al descubrir que la persona que más amaba había sido capaz de traicionar su confianza.

- ¿Sobre ella? - dijo extrañada- no se de quien me estás hablando…

-Natsuki, si tienes al menos un poco de amor por mí, no intentes mentirme- le dijo ella con la voz quebrada, cansada de todo. Ella había visto las pruebas, la negación por parte de Natsuki no hacía más que abrir nuevamente la herida de saber que la menor podía mentirle sin ningún remordimiento.

-No lo hago, yo…-trató de explicar la menor, pero Shizuru la interrumpió.

-Se terminó, Natsuki. - sentenció con finalidad, antes de ir a su habitación a comenzar a empacar sus cosas, dolida de saber que ni si quiera en esos momentos Natsuki era capaz de decirle la verdad.

- ¿tú qué opinas, Shizuru? - la voz de su padre, la sacó de sus pensamientos, y parpadeo varias veces para tratar de recobrar el sentido donde se encontraba. Al notarla distraída, su padre la quedo mirando un tanto irritado y se dirigió de nuevo a sus futuros socios frente a ellos- Parece que mi hija, esta un poco distraída- trató de recomponer la situación, riendo forzadamente- Shizuru, te preguntaba sobre que opinabas de lo que estábamos conversando, los términos sobre los que se hará el nuevo consorcio-le explico. Shizuru agradeció que se había tomado el tiempo de leer los informes previo al almuerzo.

-Creo que la división de los porcentajes de participación tal cual lo enviaron en su propuesta es la adecuada- comentó, tratando de que su voz sonara segura a pesar del gran nudo en la garganta que tenía- Aun así, me gustaría convocar una reunión para poder definir del todo como se realizaran las futuras cobranzas al cliente a favor del consorcio- con eso vio a su padre asentir, y tomo el mando de la conversación nuevamente, mientras que ella pudo continuar almorzando con tranquilidad. Aun no entendía por que su padre insistía en mantener almuerzos con algunos futuros socios, cuando era más productivo, a su opinión, realizar una reunión y trabajar sobre los temas pendientes. Suponía que era para crear confianza para una posible alianza, aunque a su opinión era una perdida de tiempo. Lo único que agradecía era que faltaba muy poco para que pudiera volver a sus labores.

Y mientras miraba a su padre hablar amenamente con su futuro socio, cuando ella estaba más que aburrida, tanto que su mente había preferido vagar por sus recuerdos. Sintió un poco de culpabilidad al pensar en todas las veces que le había dado gusto a su padre en estos almuerzos y había tenido que cancelar los almuerzos con Natsuki sobre todo al principio de su relación. Ahora viéndolo en retrospectiva, hubiera preferido mil veces aprovechar el tiempo que tenía con la peliazul.

Suspiro levemente, al darse cuenta de todas las veces que había recordado a la peliazul aquel día y no pudo evitar sentirse estúpida por haber pensado que Natsuki la había podido llegar a engañar. Que equivocada había estado y que tonta había sido al no haberla querido escuchar.

Horas más tarde, Natsuki se encontraba parada frente a la puerta de la tan conocida casa con aire ansioso esperando a que le abran. Después de todo, había pasado ya un tiempo desde la ultima vez que se habían visto y realmente tenía que decir que la había extrañado demasiado.

La puerta se abrió dejando ver a una pelinegra, que, al verla parada allí, salto a abrazarla con fuerza. Natsuki solo despeino su cabello en gesto de cariño.

- ¡Natsuki onee-chan! - soltó la pequeña Mei, emocionada de ver a su media hermana después de algunas semanas- Mamá, llegó Natsuki-oneechan- gritó hacia el interior, mientras liberaba a la mayor de su abrazo, y la guiaba de la mano hacia la sala. Natsuki solo rio ante la emoción de la pequeña de 7 años.

- ¡Natsuki-chan, que alegría verte! - la saludo Yumi-san, apenas salió del interior, dándole un gran abrazo que la chica correspondió con alegría. - ¿Estas comiendo bien? Estas un poco más delgada. - preguntó con preocupación haciendo reír a la chica. La relación con su madrasta había evolucionado muy bien a lo largo de los años, y Natsuki podía llegar a verla como una figura materna con la cual podía apoyarse cuando lo necesitase. No había sido fácil, pero con el tiempo poco a poco Natsuki aprendió a confiar en la mayor.

-Estoy bien, Yumi-san. ¿Cómo han estado? - preguntó sonriendo. Pero antes de que la mayor pueda contestar, la pequeña le jalo del brazo llamando su atención. Al notar el gesto, Yumi-san comentó:

-Mei-chan, ¿por qué no vas a cambiarte tu uniforme y preparar tus cosas para que puedas salir con tu hermana?

-Voy- dijo la pequeña desapareciendo hacia su cuarto corriendo. Su madre la observo riendo ante la actitud de la pequeña.

-Está muy emocionada, prácticamente no ha parado de decir que su hermana la llevara al parque de diversiones. A pesar de que siempre la sacas a pasear por allí- le comentó- Gracias por eso, por cierto. Tu padre estaba muy contento de saber que venias.

- Mándele saludos a Shouji de mi parte- dijo más por cortesía, dado que, si bien la relación con su padre era bastante cordial, aun no se podría considerar una relación padre-hija normal. Al menos habían dejado de gritarse cada vez que ser veían- Y no se preocupe, Yumi-san. Lo hago con gusto. Mei es una niña increíble.

-Lo sé, debe haberlo heredado de ti- la halago, haciendo reír a Natsuki que negó lentamente. - ¿Qué tienen planeado para hoy?

-La llevaré al parque de diversiones, y luego la llevaré a cenar al centro comercial cercano en el centro de Tokio. Prometo que estará a tiempo para su hora de dormir.

-No hay ningún problema, trata de que no te agote mucho-rio.

Justo en ese momento, Mei salía cambiada por ropa más cómoda y una pequeña mochila, aparentemente lista para marcharse.

-Ok creo que alguien está ansioso, así que será mejor irnos. - comentó Natsuki sonriéndole, y la mayor asintió.

-Cuídense mucho, y Mei haz caso todo lo que te diga tu hermana- le instruyó su madre mirándola con firmeza dándole a entender que lo decía en serio. - Y no le estés pidiendo que te compre cosas, tienes suficientes ya, dado que Natsuki te consiente mucho.

-Si, mamá.

Y con eso Natsuki procedió a despedirse de su madrastra con un pequeño abrazo, prometiendo que iría un día de estos a almorzar para poder conversar un poco más.

De camino, hacia el parque de diversiones, Natsuki no paraba de reír de las ocurrencias que decía su pequeña hermana, y no pudo más que agradecer aquella conversación aquel día hacia tantos años cuando estaba de visita en Tokio.

- ¿Onee-chan? - La llamó la pequeña, haciendo que la mayor pusiera toda su atención en ella- Onee-chan, ¿Cuándo vendrá Shizuru-chan a verme? No ha venido hace mucho tiempo…-preguntó la niña con inocencia haciendo puchero. Natsuki no pudo evitar sentirse mal, al no saber que responderle.

-Mei, Shizuru está muy ocupada-dijo ella para no mentirle, porque sabía que eso probablemente era cierto- quizá si hablas con tu mamá, ella podría decirle que quieres verla… digo, te llamo y te mando regalos por tu cumpleaños, ¿no? -dijo ella tratando de animarla.

-Pero Shizuru siempre solía venir a visitarme contigo, ¿sigues molesta con ella? - dijo la niña haciendo un puchero y haciendo sonreír a su hermana.

-Yo no estoy molesta con ella, Mei- dijo Natsuki y se sorprendió de la sinceridad de sus palabras- Shizuru y yo solo hemos decidido que es mejor para nosotras si tomamos diferentes rumbos…-trató de explicar sin necesidad de darle demasiado detalle a su hermana,

-Pero era mas divertido cuando ambas venían a verme- interrumpió la más pequeña

-Shizuru, puede ir a verte y estoy segura de que quiere, solo que debe estar ocupada. Estoy segura de que pronto ira a verte…

- ¿Me lo prometes? - Preguntó dudosa haciendo que la mayor le acariciara la cabeza para tranquilizarla

-Por supuesto. - le aseguro con una sonrisa. Haciendo una nota mental de hablar con Yumi-san para que pueda comentarle sobre ello a Shizuru. Después de todo, Natsuki le había prometido a Shizuru que siempre podría ver a Mei, independientemente del estado de su relación.

- ¿Ya estás de salida Shizuru? - preguntó su padre, apenas salió de la oficina con su cartera rumbo a su ultimo compromiso del día.

-Iré a la reunión con los nuevos proveedores, es en el restaurant italiano cerca al centro comercial, ¿no te nos unes padre? - le preguntó al ver que su padre estaba con todas sus cosas dispuesto a salir de la oficina

-No, iré a ver a tu madre, que quería que le ayude con algo. Confío en que no habrá mayor problema si vas tu sola- le dijo con una sonrisa confiada y cierto orgullo en sus ojos

-Para nada. El trato está prácticamente cerrado, de todas maneras-dijo la castaña, viendo a su padre sonreírle.

-Muy bien, lo dejo en tus manos entonces. - agregó antes de salir de la oficina, despidiéndose de todos los presentes.

Ella se despidió de su asistente, indicándole que no se quede hasta muy tarde, y que ella iría a su departamento saliendo de su reunión. Con el día tan cargado de trabajo que había tenido y con los recuerdos acechándola, lo único que quería era darse un baño caliente y acompañar quizá una película con una copa de vino.

El tráfico de esa hora, no ayudo en nada, a que su mente divagara por sus recuerdos.

Se encontraba recorriendo la habitación recolectando todo lo que alguna vez fue suyo en ese departamento. Haruka la esperaba abajo en el auto para ayudarla en caso necesitara ayuda adicional, pero esto era algo que había querido hacer ella sola. Abandonar el departamento donde había convivido con Natsuki por tantos años, era un proceso que quería hacer sola.

Natsuki se encontraba en el departamento para su mala suerte, aunque le había dejado a sus anchas, al ver que ella no quería escucharla más. Natsuki había traicionado la confianza que alguna vez le había tenido, el día que había preferido a aquella compañera de trabajo sobre ella. Ella había visto las fotos, después de todo. Natsuki en el centro comercial completamente sonriente con la chica paseando y riéndose como una pareja enamorada, además que Natsuki le había comprado aquel anillo y ella emocionada no había podido evitar abrazarla y admirar lo que ella estaba segura era un anillo de compromiso. No había habido un beso, era cierto, pero lo que ella había visto en aquellas fotos era suficiente. Además, de los constantes mensajes recibidos de aquel número en la madrugada, que Natsuki siempre justificaba como de trabajo le habían dado las sospechas que esas fotos solo terminaban de confirmar.

Procedió a abrir un último cajón, para revisar que nada se le estaba quedando, en el departamento que nunca más pensaba pisar, cuando la vio, una caja donde se suelen guardar los anillos idéntica a la que había visto en las fotos. Y no pudo evitar que, de la impresión, se cayera los documentos que había estado ordenando para guardarlos en la maleta. Tomo aquella caja con temor, como si fuese a romperse, cuando la voz de Natsuki la interrumpió.

-Shizuru, ¿estás bien? Escuche que…- pero lo que fuera agregar Natsuki, se quedó a medias cuando vio lo que estaba sosteniendo Shizuru en ese momento.

- ¿Qué... qué es? - preguntó Shizuru incrédula señalando al objeto entre sus manos. Y Natsuki se acercó lentamente tomando la pequeña caja entre sus manos.

-Bueno, yo…- comenzó, bajando la mirada indecisa si decirlo algo o no. Por fin, dio un suspiro e ignorando el nudo en su garganta, habló- Supongo que ya no tiene importancia, dado a como ha ocurrido todo…- su voz era derrotada y si el departamento no hubiera estado en completo silencio, Shizuru estaba segura no la hubiera escuchado. -Esto… Esto es un anillo de compromiso- revelo con voz queda y Shizuru pudo ver la tristeza en el rostro de la menor al abrir la caja y revelar el hermoso anillo con un rubí mediano en el centro-yo…

- ¿Un anillo de compromiso? - preguntó ella, mientras que su mente repetía rápidamente todo lo que había ocurrido en las últimas semanas.

-Yo… yo pensaba pedírtelo en unas semanas, en tu cumpleaños- revelo la menor desviando la mirada- supongo que ya no tiene mayor importancia… había estado trabajando doble turno para poder ahorrar un poco más y poder comprarte uno decente, y ahora…- la menor simplemente se encogió de hombros derrotada. Y Shizuru quiso ponerse a llorar en aquel momento. todo este tiempo había pensado que Natsuki estaba fuera de casa porque se había aburrido de ella, y se encontraba trabajando para comprar aquel anillo. Anillo que ya no le pertenecía, que había dejado de ser suyo en el momento en que decidió desconfiar de ella y decirle todas esas cosas horribles sin querer escucharla.

Shizuru la miro sorprendida, y poco a poco la culpa comenzó a acumularse dentro de ella, por todo lo que le había dicho a Natsuki en las últimas peleas que habían tenido, cada palabra dicha venia a ella como un puñal que no la dejaba respirar con facilidad.

-Natsuki…- la llamó, pero la menor negó con la cabeza, antes de volver a cerrar aquella caja, y guardarla en su bolsillo.

-No me tienes que decir nada, Shizuru. Ya tomaste una decisión, esto no debería cambiar nada-le dijo con suavidad, aunque ella podía notar que su voz se había quebrado un poco- Estaré en la sala, por si me necesitas…

El sonido del claxon de un auto atrás de ella le hizo darse cuenta de que el semáforo había cambiado a verde y debía seguir manejando. Sacudió su cabeza ligeramente, tratando de borrar aquellas imágenes de su cabeza. Era muy mala idea tener recuerdos tan dolorosos previos a una cita de negocios. Trató de calmarse y siguió manejando con dirección a su reunión, deseando terminar con su día lo más pronto posible.

Algunas horas más tarde, Natsuki se encontraba agotada mientras trataba de seguirle el paso a la pequeña Mei, que desde que habían llegado al centro comercial quería llegar lo más pronto posible a la tienda de comida rápida más cercana

-Natsuki onee-chan, date prisa- le grito la niña a unos metros de ella llamándola con la mano, pero la sonrisa que portaba se borro cuando vio a una figura extremadamente familiar caminando solo a unos metros de ella. La castaña caminaba con aire agotado hacia el lado contrario al que iban ellas, con el celular en la mano revisando algo y con los audiófonos puestos. La niña desvío la vista hacia donde miraba la mayor y de pronto salió corriendo en dirección a la castaña. Todo paso tan rápido que Natsuki no tuvo tiempo de reaccionar. Shizuru por su parte, parecía sorprendida al ver que de la nada había sido abrazada por alguien, pero cuando la menor la soltó y fijo su vista en la pequeña niña sonrió ampliamente. Conversaron brevemente, y de pronto la mirada de ambas se posaron en Natsuki, que se había quedado estática en el mismo sitio.

-Natsuki onee-chan, mira es Shizuru- gritó alegremente la niña al lado de la castaña, haciendo gestos con su mano para que se acerque.

-Natsuki…

Bueno chicos (as) hasta aqui va el capitulo, espero que les haya gustado. ¿Qué piensan que pasara entre Natsuki y Shizuru?

Todas las opiniones y recomendaciones son bien recibidas. No se olviden de R&R. Nos leemos pronto, bye.