Cuando Will llegó a la mansión Andrew, se bajó del caballo presuroso para curarle las heridas a su amiga, pero al dirigirse a su habitación escuchó una voz estruendosa que le preguntó: —¡¿Qué crees que estás haciendo?!
El pequeño volteó hacia la voz sin muchos ánimos y contestó sorprendido —¡ tía Elroy!
—¿ qué escondes en la chaqueta?
El jovencito trago saliva y tratando de ocultar a su amiguita contesto —nada importante
La tía alzó las cejas, se acercó cautelosamente hacia el niño rubio, husmeo en su regazo y levantó la prenda para encontrarse según ella con un roedor desagradable. Con cara de horror dijo —¡no vas a meter esa alimaña en esta casa!
Con cara de preocupación Will suplicó — fue atacada por un depredador, es posible que toda su familia esté muerta, está completamente sola y desprotegida. Tía por favor déjame cuidarla
Elroy respiró profundamente contando hasta diez y con más calma comentó —lo que le pase a esa mofeta no es tu problema... Así es la naturaleza, se comen unos a otros
Nuestro príncipe dijo con mucho sentimiento —tal vez usted tiene razón más sin embargo siento cierto apreció por esta pequeña amiguita y verla herida me conmueve tanto que siento la necesidad de cuidarla
La mujer vió en los ojos del futuro patriarca bondad, terquedad, valentía y apesar de su extrema amabilidad también había en su interior una fuerza inquebrantable, y seguramente se convertiría en un guerrero digno de la familia Andrew. Con el corazón acongojado la tía Elroy trató de hablar con frialdad —no quiero volver a ver a ese animal en esta casa mantenlo fuera de mi vista, pídele a una de las mucamas para que te ayuden a curarla
Con una sonrisa de agradecimiento Will contesto —gracias tía
El príncipe curó a la mofeta en la cocina con ayuda de una empleada, después en una canasta puso un cojín para acostar al animalito, la tapó con una franela y dejó la cesta cerca de su cama para estar al pendiente de su amiguita, también puso tres recipientes cerca de la mofeta, uno contenía agua, el otro leche y el tercero contenía diversas semillas.
Cuando Will se percató que ya no podía hacer más por su amiguita se dispuso a envolver el regalo de la niña preciosa que tenía los ojos más hermosos cuyo nombre era dulce como el sabor de los caramelos y pronunció con vehemencia ¡Candy! Sintiendo como su corazón rebosaba de alegría con tan solo pensar en esa criatura hermosa se dispuso a despejar su pequeño escritorio de príncipe, tomo en sus manos una caja de cartón con tapa, que estaba envuelta con papel suave color oro, la destapó para colocar con cuidado papel color verde pastel, después metió su broche, sin duda no era cualquier joya era más bien una reliquia que pasaba de generación en generación, para el futuro patriarca era muy importante el emblema que representa el legado de su familia, vió el águila con orgullo y se prometió ser dignó de portarla en el futuro, algo en su interior le decía que se encontraría de nueva cuenta a su ángel bello, pero que por circunstancias de la vida tenían que separarse, también su intuición le decía que ese broche le pertenecía a la dulce Candy y que no estaría en mejores manos que en las de su pequeña hada, ella lo cuidaría con cariño y dedicación como se cuida el corazón de la persona amada. Con estos pensamientos el príncipe cubrió sin titubeos el emblema Andrew, para después poner las cintas de seda color rojo y finalmente tapar con mucho cariño el obsequio que el futuro patriarca le preparo al hada de ojos verdes.
Luisa con fingido cariño se despidió de Rosemary a la que llamaba amiga para después deshacerse de su chaperona e ir al despacho para conversar con George. Esta vez encontró la oficina de los Andrew abierta, más sin embargo ella siguió su camino y vió al imponente patriarca de espaldas, Luisa sabe de la enfermedad de Pauna Andrew y su cerebro maquina un perverso plan
" si la esposa de William muere quedará solo, triste, vulnerable y viudo, es ahí donde yo puede entrar en acción consolando a la persona que tiene el poder y George de momento podría ser mi amante, pasado algunos años, cuando yo tenga todo el poder buscare la forma de desaparecer al señor William Andrew".
Con una sonrisa en los labios Luisa se dijo que suena fácil pero mientras más pasaba el tiempo ella se daba cuenta de que a pesar de los años William era sumamente guapo capaz de quitarle el aliento a cualquier dama y que fácilmente se puede convertir en el deseo erótico de cualquier mujer, pero Luisa a pesar de tener un poco de experiencia en el mundo del sexo no era cualquier mujer, a pesar de adorar el dinero su corazón frívolo amaba a George, estos pensamientos la desarman y la volvían vulnerable, el patriarca sintió la presencia de una persona y voltio el rostro buscando a su acompañante para su sorpresa se encontró a una señorita joven que tenía los ojos empapados de lágrimas, su rostro que mostraba dolor logro conmoverlo a tal grado que sintió pesar por esa alma atormentada, mientras el hombre se acercaba a esa dama desvalida Luisa veía un rostro perfecto digno representante del David de Miguel Ángel, pero que a pesar de gustarle no era el que ella quería, su pelo era suave y sedoso pero ella amaba el pelo negro de George, sus ojos azules eran hermosos pero no eran los ojos negros donde en verdad añoraba ver su reflejo, pensó que era más fácil embaucar al patriarca pero este sentimiento hacia George no la dejaba actuar como ella hubiese querido, tanto amor que sentía hacia el joven Andrew la descolocaba ocasionando que la señorita Grey estallara en un llanto desgarrador, el señor Andrew al verla en ese estado tan lamentable no pudo evitar abrazarla para brindarle consuelo, mientras que ella pensaba que era una inepta por acabar llorando por los remordimientos y con una sonrisa melancólica se dijo que en vez de llorar debería estar seduciendo al patriarca y no darle lástima. Pasado un momento mientras lloraba y era consolada pensó que no era tan mala idea llegar al corazón del señor Andrew por medio de la lástima.
Continuará ...
