No voy a dar excusas, si he tenido mucho trabajo, pero en realidad no tengo excusa para no haber escrito. Simplemente, no lo hice. Decidí volver porque tengo tiempo libre por la cuarentena, pero sobretodo porque quería escribir un capitulo por mi Roww. Quien dice que este es su Mimato favorito mío, y aunque no sé porque, aquí traigo esto especialmente para ella, en honra a su sacrifico por seguir trabajado en cuarentena para sus jefes explotadores. Ahora, sólo espero que te guste el capítulo y no arruine lo que ya te había gustado de esta historia (me rio, pero no sé si podría ser cierto)

Ahora, si hay alguien más leyendo esto, lamento la demora, espero les guste, y me griten así sea para insultarme.

Quisiera prometer que escribiré más en cuarentena, pero la cosa es que no lo sé, supongo que podría ser persuadida.

Ya veremos cómo va.

Canciones: Close de Westlife, y Drive Incubus.


Casa de Naipes

Mimi Tachikawa giró sobre su cama dándole la espalda a la ventana y al molesto rayo de luz que daba justo en su frente, reprimió un bostezo mientras abrazaba su almohada, y abrió uno de sus ojos al sonido de notificación de su teléfono. Su mano se alargó a tomarlo y sonrió ante el nombre en la pantalla.

Yamato Ishida.

La muchacha volvió a girar quedando boca arriba y volviendo a bostezar. Podía escuchar el bullicio matutino de sus compañeras afuera de su puerta, como típico sábado que era, y a la vez, hacía mucho que sus días ya no parecían ser tan típicos. Su rutina seguía siendo la misma, pero la presencia de Yamato parecía volver todo diferente para ella. Como si hubieran presionado un botón de reseteo en su mundo y las cosas más comunes, de pronto, se sentían nuevas otra vez.

Sus ojos bajaron a la pantalla de su teléfono para leer el mensaje. Era una fotografía de un croissant de chocolate, únicamente rezando: buenos días. Ella no necesitaba nada más para saber que él estaría esperándola a la salida del lobby en exactamente 1 hora, esperando los planes de hoy. Así había sido cada día de los últimos tres meses, sin embargo, una parte de ella seguía creyendo que podría parar en cualquier momento.

Una vez que dejas ir la esperanza, aparentemente, es muy difícil recuperarla.

Pero él seguía ahí, y ella sonreía al verlo cada mañana, incapaz de ocultar cuanto le alegraba saber que estaba ahí, esperando por ella, esperando a que estuviera lista para volver a creer.

Suspirando, se levantó dirigiéndose al baño. Para el tiempo que salió de su habitación, ya arreglada, el olor al desayuno estaba en pleno en la cocina. Recogió su bolso de la mesa, antes de meter la cabeza por el umbral para saludar.

'Buenos días, Sora-san'

La pelirroja giró hacía ella con una sonrisa.

'Buenos días, Mimi-chan' la muchacha hizo una señal al sartén frente a ella '¿te quedas a desayunar?'

'No puedo' dijo Mimi.

'Porque Romeo espera al pie de la torre' completó por ella Taichi, entrando a la cocina aún envuelto en una toalla, y únicamente una toalla. Sonrió a la molesta castaña que le sacaba la lengua, antes de darle un beso a Sora.

'Ve a vestirte' dijo la pelirroja sonriendo.

'Mimi no va a verme, está ocupada viendo a otro con quien pretende no tener una relación' Sora lo golpeó en el pecho, reprimiéndolo con la mirada.

'Ja, ja. Nos vemos más tarde' dijo Mimi sin darle importancia y saliendo del apartamento, con el bolso sobre su hombro.

Sora golpeó la mano de Taichi antes de que pudiera tocar la comida.

'Taichi, te dije que no te metas en esto. Es cosa suya'

Taichi giró los ojos con fastidio.

'Han pasado tres meses, Sora. Y no engañan a nadie. Todos podemos verlo. Ya son novios. Sólo falta que ellos lo sepan'

'No estaría tan segura'

Taichi alzó las cejas, apoyándose contra el mostrador.

'¿A qué te refieres?' Preguntó Taichi mientras tomaba una tostada 'Se aman. Es obvio'

'Estoy de acuerdo, pero el amor no lo es todo'

Taichi fingió ahogarse con la tostada que masticaba y colocó la mano sobre su pecho con una pose dramática exagerada.

'¿DISCULPA?'

Sora soltó una risa ligera, dándole un trozo de jamón para su tostada.

'El amor es algo hermoso pero delicado, Taichi. Estar ciegamente enamorado de alguien no es garantía de que va a funcionar. No que nada pueda ser garantía para que algo funcione. Pero acuerdo con Mimi que necesita ver más que amor de parte de Yamato, especialmente después de todo lo que le hizo pasar. Eso de arreglar los problemas por arte de magia después de una declaración de amor, sólo pasa en las películas'

'Está bien... y según ustedes, mujeres súper entendidas, ¿cuáles son los ingredientes de esa receta para que el amor dure?'

Sora lo pensó por un minuto antes de contestar. Bajando los huevos del fuego.

'Definitivamente, confianza. Compatibilidad. Respeto. Igualdad. Comunicación y entendimiento mutuo'

'Esas son muchas cosas, y sí que hiciste esa lista rápido' dijo Taichi, alzando las cejas.

'Ya las chicas lo habíamos discutido. Pero la cosa es que el amor es como una casa construida con naipes, Tai, si quitas uno de esos pilares, crearás un desbalance y se vendrá abajo. Por eso es tan importante que Mimi sienta que las cosas no van a derrumbarse. Se necesita más que amor para sostener una relación'

Taichi mordió su tostada en silencio, pensando sus palabras.

'¿Yamato podrá mostrar todo eso? Es bastante'

'Si la quiere en verdad, y ambos están dispuestos a luchar por su relación, entonces, sí podrá'

Taichi se encogió los hombros.

'No lo sé, suena poco factible llenar esa lista así como así'

'Tú lo hiciste'

Esta vez Taichi sí se ahogó con la tostada, y se mantuvo ahí tosiendo con una mirada desencajada, pero sin retirar los ojos de Sora, que lo miraba con una sonrisa.

'¿Disculpa?'

'Tú me has dado todas esas cosas. Y muchas más. No sólo me haces sentir amada, pero segura. Nada contigo se siente como un lanzado de dados al azar o un riesgo al saltar al vacío, porque está construido en pilares reales. Si Yamato está decidido a reparar las cosas, y la ama tanto como para hacerlo, porque sí es mucho trabajo, para ambos, estarán bien. Si es amor real, vale cada parte del trabajo'

Taichi soltó su tostada en el mostrador tomándola en sus brazos y besándola en un sólo movimiento.

'Eso es la cosa más romántica que me han dicho jamás, y que me alimentes mientras lo decías, sólo lo hace mejor'

Sora soltó una carcajada, pero antes de que pudiera contestar la voz de Miyako retumbó desde el pasillo.

'Pensé que la regla de no tener sexo en la cocina era idea tuya, Sora'

Sora soltó una carcajada golpeando suavemente el pecho de su novio enviándolo a vestirse sin decir una palabra.

'Créeme, Inoue, si estuviéramos teniendo sexo en la cocina, nos habrías oído' murmuró Taichi a Miyako.

'Ewwww'

'¡Taichi!'


Takeru Takaishi giró los ojos por novena vez esa mañana, intentó bajar la mirada nuevamente al libro abierto frente a él, La Letra Escarlata, extrañamente apropiado para las nada sutiles señales que estaban frente a él últimamente. De manera ausente, cerró el libro con un poco más de fuerza de la necesaria causando que los ojos de sus compañeros de estudio se fijasen en él, y dejaran de compartir el mismo resaltador para marcar sus notas con una sincronización bastante impresionante considerando que no estaban comunicándose de ninguna manera coordinarlo.

'Esto es ridículo' declaró por quinta vez esa semana.

Ambos volvieron a bajar la mirada a sus respectivos libros sin prestarle atención.

'Esto es ridículo, y dejó de ser gracioso hace dos meses y tres semanas'

'No tienes que quedarte si te molesta' dijo Mimi sin alzar la mirada hacia él.

'No, no hagas eso. Nosotros éramos compañeros de estudio primero. Hermanos de literatura, antes que recostones de una noche, Mimi'

'¡Takeru!' soltó Mimi pateándolo bajo la mesa.

'Takeru nada, esas son tus palabras no mías, cada vez que intentaba usar el grupo de estudios para conseguir una cita'

'No es lo mismo, esto no es una cita'

Takeru hizo un sonido de incredulidad que atrajo la atención de dos mesas vecinas, que lo shushearon.

'Lo único de esto que no es una cita es que yo estoy acá, Yamato es tan obvio que ni siquiera está usando un libro suyo. Si vas a hacer esto, al menos disimula mejor, hermano. Es decir, te amo, pero por favor, es una vergüenza'

'Es mío' contesto Yamato, ofendido.

Takeru giró los ojos, cerrando el libro de su hermano con una mano.

'Termodinámica avanzada… ¿te lo prestó Koushiro?'

'Claro que no'

'¿Desde cuando lees física?'

'Desde que estoy pensando cambiar de mención. Astronauta. Te lo dije la semana pasada cuando estabas dormido en mi cama, por décima noche este mes, ¿quieres hablar de sobrepasar límites? ¿Desde cuándo dije que podías vivir conmigo?'

'Eso lo hablamos en casa, hermano' dijo Takeru, y ante la mirada de horror de Yamato continuo antes de que pudiera interrumpirlo 'Creí que ibas a tomar una mención de negocios'

'Mantengo mis opciones abiertas. Y sólo para aclarar las cosas, no puedes mudarte conmigo'

Takeru giro los ojos, acogiéndose los hombros.

'Creo que es una idea inspiradora que mantengas tus opciones abiertas' dijo Mimi.

'Gracias' contestó Yamato, volviendo a su libro.

Takeru levantó las manos en señal de rendición y metió el libro en su bolso.

'Sólo para que lo sepan, ninguno de nosotros está tragándose esta amistad. Ambos se la pasan por el campus junto como si tuvieran miedo de ir a cualquier otro lado y perder la fachada de compañeros de estudio que nadie se traga. Por favor, ninguno de los dos jamás ha sido tan estudioso, y sólo para que sepan Taichi lleva un rin de apuestas sobre cuanto les va a durar y ya he perdido cinco veces'

Ambos lo miraron con las cejas alzadas.

'Sólo acepten su realidad'

Takeru se colocó el bolso en el hombro y salió de la biblioteca murmurando algo de volver a estudiar con Hikari de ahora en adelante, y que definitivamente se mudaría con Yamato. Ambos se quedaron en silencio por unos minutos, hasta que Mimi fue incapaz de fingir que seguía concentrada en su libro, y se atrevió a alzar la mirada hacia al rubio.

'Crees… ¿crees que tiene razón?' preguntó.

'¿Sobre el rin de apuestas de Taichi? Por supuesto, me ofreció participar a mi' contestó Yamato sin alzar la mirada.

Mimi soltó una pequeña risa negando con la cabeza.

'No… me refiero a si esto se está volviendo ridículo después de estos meses'

Yamato alzó la vista hacia ella con las cejas alzadas, midiendo las palabras de la castaña con mucho cuidado.

'Sólo que quizás ha pasado demasiado tiempo y esto se esté volviendo igual de ridículo a como todos creen que es'

Yamato cerró el libro nuevamente, y se reclinó en el asiento sin retirar la mirada de ella, pero sin contestar.

'Sólo digo que… debe ser ridículo para ti que te esté haciendo esperar'

'Mimi'

'Quizás es verdad que no salimos del campus porque tenemos miedo de que podría pasar. Quizás yo tengo miedo y quizás eso es ridículo'

'Mimi'

'No soy tonta, entiendo que todo tiene su límite y sólo quisiera saber si tu estas cerca del tuyo'

'Mimi, alto' la mano del rubio se colocó sobre la suya, silenciándola de golpe.

La castaña parpadeó rápidamente, mordiéndose el labio inferior.

'¿Estás preguntándome si estoy cansado de esperar por ti?'

Mimi no contesto.

'Porque si esa es tu pregunta, la respuesta es por supuesto que no. Pero si estas pidiéndome cambiar el arreglo que tenemos sólo tienes que decirlo, te dije que hare lo que quieras que haga. No voy a forzarte a nada, ni a apresurar las cosas. Te di mi palabra'

Mimi le mantuvo la mirada por un minuto entero antes de sonreírle, casi a modo de disculpa, y apretar su mano.

'No estoy lista'

Yamato asintió, enviándole una sonrisa.

'Eso está bien. Me dirás cuando lo estés. No iré a ningún lado'


Mimi cerró la puerta de su apartamento, sonriendo a ningún lugar en particular, pero ciertamente por un motivo bastante claro. Yamato estaba siendo exactamente como había prometido ser, y pese a que su día a día seguía siendo el mismo, la presencia de él en su vida hacia toda la diferencia del mundo. Su rutina actual era casi perfecta, casi porque seguía sin poder atacarlo de manera poco decorosa en los corredores oscuros de la biblioteca, o los lugares bien documentados en el campus para los mismos indecorosos comportamientos. La muchacha suspiró, soltando su bolso sobre el mueble de la sala.

Estaba tan ridículamente enamorada de él, que mantener esta posición era casi insoportable. Estaba segura de que era lo correcto, pero en absoluto lo hacía más fácil. Había algo de él que aún le hacía pensar que huiría, y probablemente ese algo siempre iba a estar allí, pero ella aún no se sentí lista para vivir aceptando esa realidad. Intentaba ser inteligente sobre esto, pero sabía que sería capaz de entregarle el corazón muchas veces más para que volviera a romperlo.

Pero esto era lo correcto, ambos necesitaban este tiempo, para conocerse realmente, para formar una conexión real, para asegurarse que sus decisiones no tenían nada que ver con sus subconscientes, y para volver a creer.

Sin embargo, sabía que Takeru tenía razón, estaba manteniéndose en el campus para no dar pie a la oportunidad de que su relación alcanzara un flujo orgánico que simplemente no ocurriría en la biblioteca, y eso no era del todo justo para Yamato, aun cuando dijera estar de acuerdo.

Tomando una decisión, su mano fue a su bolsillo y sacó su celular, sintiéndose muy avergonzada de como su rostro se iluminaba sólo con el nombre de Yamato en su pantalla.

"Estoy pensando en hacer algo diferente, ¿te gustaría acompañarme a la ciudad mañana?"

"Seguro, lo que quieras hacer está bien"

Mimi pensó en dejarlo así, pero de pronto sintió deseos de mantener la conversación y continuo con una broma.

"¿Seguro que no necesito escribirlo en alguna pared?" evocando la primera vez que lo invitó a salir.

Siguieron conversando hasta muy entrada la noche y Mimi se sentía como una colegiala, era una sensación extraña, pero sentía que ese tiempo también había servido para algo muy importante, volvía a sentirse como ella misma, y todo lo que había pasado desde que Yamato volvió a Japón parecía ser un sueño lejano. Su corazón había sanado, ella había sanado, y ya no sentía que debía sacrificar pedazos de sí misma para aceptar la realidad, sino que ambas cosas podían coexistir como los lados de una moneda. Sí, ahora sabía exactamente como dolía que te partieran el corazón, pero también sabia cuanto podía valer la pena el arriesgarlo, y hacerlo no por ingenuidad, sino por elección. Quizás sería una diferencia sutil para alguien diferente, pero para ella era algo muy poderoso de saber.

Solía pensar que el amor era inevitable, y de algún modo lo es, pero tal y como había dicho llamado era como la gravedad, al sentirlo no tenía elección, pero decidir qué hacer con ese amor sí era una decisión.

Ella no necesitaba amar a Yamato Ishida, elegía hacerlo. Y eso, hacia toda la diferencia del mundo para ella.

Se durmió con el teléfono en la mano, y despertó justo en la raya para arreglarse para su salida con Yamato. Tomo una ducha rápida, y decidió vestirse abrigada el día. Miyako entró por la puerta unos minutos más tarde, pidiendo asaltar su closet, como un tornado de destrucción.

'Toma lo que quieras'

'Gracias, Ken tiene una reunión de facultad y me pidió ir con él, de alguna manera siento que toda mi ropa se ve estúpida en mi'

'Eso no es cierto. Eres totalmente hermosa'

'Díselo a mi espejo'

Mimi comenzó a trenzarse el cabello frente a su espejo, de manera ausente.

'Miya, ¿Cómo va todo con Ichijouji?'

'Mal, se pone más guapo cada día, y eso es muy injusto'

Mimi solté una risa ante el chiste, y giró hacia su amiga.

'Me refiero a que si ya estás segura de lo que sientes por él'

'Sí, claro que sí. Lo amo'

Mimi abrió los ojos ante la rapidez de su respuesta, y Miyako pareció sorprenderse también porque paro de pasearse por el closet y se sentó en la cama con los ojos muy abiertos.

'¿Acabo de decir que amo a Ken Ichijouji?'

Mimi asintió, mirándola de manera fija, literalmente podía ver las piezas del rompecabezas de Miyako encajar en su lugar. La muchacha sonrió, y volteó hacia su amiga con una mirada desencajada, soltando una carcajada.

'Oh, por dios, tengo que decírselo a Ken'

'¿Vas a decírselo, así como así?'

'Necesita saberlo, y yo ahora necesito decírselo' Miyako él tomóde los brazos zarandeándola un poco.

Mimi comenzó a contagiarse de su felicidad.

'¡Felicidades!'

Miyako comenzó a caminar por el cuarto nuevamente, concentrándose en su atuendo murmurando que esta noche tenía que ser totalmente perfecta. Mimi la ayudó por unos minutos hasta encontrar el atuendo perfecto, pero antes de que Miyako se marchara de su cuarto, Mimi la detuvo.

'Miya… ¿Cómo se siente eso?'

'No me digas que no sabes cómo se siente estar enamorada, porque sé que eso no es cierto'

'No, me refiero a cómo se siente estar segura de que debes decirlo, que la otra persona necesita escucharlo' Miyako la observó unos segundos confundida 'Me refiero a que cuando se lo dije a Yamato no estaba segura de que quería saberlo, podría apostar que quería que me callara, y no lo dijera. Pero sólo lo solté porque, pues, porque sentía que el secreto me estaba asfixiando, porque no podía seguir mintiéndome a mí misma, no porque pensé que el necesitaba escucharlo'

Miyako avanzó a ella, colocando la mano en su hombro.

'Cuando sabes que el amor es mutuo, cualquier momento es bueno para decir lo que sientes, Meems, tu sabes eso'

Mimi abrió la boca para preguntar algo más, pero se calló al escuchar el sonido de notificación de su teléfono. Diablos, llegaría tarde. Se despidió de Miyako con rapidez, tomando su abrigo y corrió hacia la salida, haciendo una parada en la cocina para recoger su bolso. Con la pregunta que iba a hacerle a su mejor amiga aun atorada en la garganta.

"¿Cómo sabes que al decirlo no cambiaran las cosas?"

Para el momento que alcanzó la estación, Yamato ya estaba esperándola con los tickets en la mano. Era tarde, así que tuvieron que abordar el tren apenas ella apareció. Apenas estuvieron sentados, Yamato inicio inmediatamente la conversación, lo cual ella había aprendido a notar que era algo que hacía cuando le molestaba algo.

'¿Me invitaste a una cita por Takeru o Taichi?'

Mimi soltó una carcajada, haciendo que el rubio se relajara, negando con la cabeza.

'Ninguno. Y no es una cita'

Yamato alzó las cejas recostándose en su asiento, frente a ella.

'Menos mal me lo dices, antes de que comenzara a usar mis encantos'

Había dicho eso con tanta seriedad, que Mimi no pudo evitar soltar una carcajada, nuevamente.

'No necesitas encantos. Todas las mujeres caen rendidas a tus pies. Es el cabello y los ojos, siempre se lo digo a Take-chan'

Yamato alzó las cejas, fingiendo estar ofendido.

'No tienes moral, Tachikawa, apareciste aquí con jeans ajustados y tacones, aunque sabes que es muy probable que nieve hoy. Pero dices que no es una cita'

'No es una cita, así que deja de mirarme el trasero, Ishida'

Yamato levanto las manos con pose de rendición, pero volvió a insistir.

´Sólo no quiero que sientas que tenías que avanzar en algo para lo que no estés lista por culpa de nuestro grupo de amigos con problemas para respetar los asuntos de los demás'

Mimi negó con la cabeza, dejando las manos en los bolsillos de su chaqueta.

'No es por eso que te pedí que vinieras'

Yamato la miró a los ojos, esperando que continuara. Mimi se encogió los hombros, mirando por la ventana.

'Ok. Takeru señalando que no salimos del campus por miedo, tuvo algo que ver, pero ya estaba pensando en pedírtelo de todas maneras'

'¿Puedo saber por qué?'

'Solo quería que estuvieras ahí. Es todo'

Yamato asintió con la cabeza, aparentemente esa era suficiente respuesta para él. Ambos se mantuvieron en silencio por varios minutos observando el paisaje del tren, y esta vez fue Mimi la que inicio la conversación.

'¿Quieres saber que voy a hacer a la ciudad?'

'Claro'

'Conseguí una audición para un musical en un teatro'

'¿En serio?

'Si, hace como un mes las chicas me animaron a enviar un video a un casting abierto cantando. No te dije nada porque pensé que eso era todo, no pensé que realmente me llamarían'

'Tienes una voz hermosa. Estoy segura que lo harás increíble'

'En caso de que no, supuse que al menos podríamos ir a cenar juntos, definitivamente no como una cita'

'Estoy seguro que será una cena de celebración'

Mimi sonrió y comenzó a enlistar todas las canciones que podría escoger para adicionar, con el muchacho escuchando atentamente, pese a no conocer nada del tema. El viaje en tren pasó con rapidez, y antes de que lo supieran desembarcaron con destino al teatro. Había otras 50 personas para el casting, a Mimi le repartieron un número y un libreto con unas líneas que tenía que recitar, para finalmente preguntarle que canción había escogido para audicionar.

'Defying Gravity, Wicked' anunció al tiempo que le enviaba un guiño al rubio, haciéndole girar los ojos. Desafiando la gravedad, qué graciosa.

Yamato la dejó en la línea con el resto de las participantes y tomó asiento en las gradas del teatro. Afortunadamente, las primeras audiciones eran para el papel al que Mimi estaba preseleccionada, y no tuvo que esperar mucho para que comenzaran, ella sería la décima audición y estaba sentada en la primera fila leyendo sus líneas. Las otras chicas eran todas muy talentosas, pero él estaba seguro que Mimi era mejor que ellas, aunque su opinión no fuera del todo imparcial. Recordaba haberla visto ganar muchos concursos de canto cuando eran niños, y la mujer era perfecta en básicamente todo lo que hacía. Estaba seguro que lo haría espectacular, y así se lo había dicho.

Mimi Tachikawa bajó el libreto y coloco los mechones sueltos de su trenza de manera nerviosa tras sus orejas, su compañera a la izquierda no paraba de hablar, sobre conocer al director sobre otra obra donde había participado unos meses atrás, y estaba comenzando a atacarle los nervios. Mimi le sonreía de manera amable, pero no estaba siguiendo en absoluto la conversación. Los ojos de la castaña fueron al fondo del teatro donde sus ojos se cruzaron con los de Yamato por un segundo.

'¿Ese es tu novio? Wow. Es sensual. De hecho, es más guapo que dos tercios de los que adicionan para el papel de Raito, ¿es actor?'

Mimi negó con la cabeza, encogiéndose los hombros.

'Absolutamente detesta ser el centro de atención'

'Es una lástima. Casi un desperdicio de guapura'

Mimi soltó una risa, pensando que probablemente eso era cierto.

Su turno llego mucho antes de lo que había pensado, y pensó que iba a vomitar cuando subió al escenario, porque había dejado que Miyako y Hikari la convencieran para hacer esto, no podía saber. Pero, ahora que estaba allí, no tenía caso más que intentarlo. Estuvo completamente ausente mientras le colocaban el micrófono, sólo reaccionado cuando sintió una mano empujarla por la espalda al centro del escenario. Tomó aire, mientras esperaba las primeras tonadas de su canción, y apenas estas resonaron en sus oídos las palabras salieron de sus labios de manera inmediata, algo sobre cantar siempre le calmaba los nervios de manera instantánea. La parte cantada de su audición había ido mejor de lo que podría haber soñado, y de hecho pudo observar al rubio moverse más cerca del escenario para oírla cantar. La parte actuada de sus líneas fue mucho más problemática, considerando que los nervios le atacaron nuevamente apenas la música se detuvo. Aun así, no había sido tan desastroso como pudo haber sido e incluso un agente le había dado su tarjeta mientras bajaba las escaleras del escenario, lo cual la había hecho tropezar y perder el equilibrio.

Habría caído de frente unos cuatro escalones abajo, si sus reflejos no se hubieran activado en último momento para sostenerse de la baranda, evitó caer en el suelo, pero aun así termino con el cuerpo contorsionado sobre los escalones, la muchacha trastabillo para colocarse de pie mientras escuchaba las voces de sus compañeras desde la parte baja del escenario, pero todo desapareció de vista cuando el brazo de Yamato Ishida se cerró alrededor de su cintura, sosteniéndola.

'¿Estás bien?'

Mimi se sonrojó en parte por la vergüenza y en parte por sentir el aliento del muchacho literalmente a dos centímetros de sus labios.

'Bien. Sí' logró balbucear.

Yamato la enderezó, pero mantuvo la mano en su cintura.

'¿Segura?'

Mimi asintió, pero hizo una mueca de dolor al enderezar sus pies que no escapo de la mirada vigilante del rubio.

'¿Qué?'

'Nada'

'Mimi'

'Creo que me falsee el tobillo'

'Es por esos malditos tacones, Tachikawa'

Antes de que pudiera hacer algo al respecto, Yamato la alzó en sus brazos.

'¿Se encuentra bien, Srta. Tachikawa?' preguntó uno de los productores de la obra acercándose a ellos.

'Sí, sólo una pequeña molestia en el tobillo'

Yamato la sentó en una de las gradas más cercana y alzo los ojos a ella.

'¿Cuál tobillo?'

'Ah… el derecho'

Mimi bajo la mano para desabrochar sus botines, pero Yamato se le adelanto, retirándolos en unos segundos, sus mejillas se encendieron, sin poder alejar el pensamiento de cuanto se sentía como Cenicienta en ese momento. Sin embargo, las voces a su alrededor la hicieron volver a la realidad, al menos cinco personas estaban observándolos.

'Está un poco inflamado, quizás es un esguince, debería estar bien con algo de reposo y un poco de hielo'

Mimi oyó decir a uno de los productores.

'Quizás necesite inmovilizarlo'

Mimi oyó decir a otro, Yamato se encogió los hombros examinando su tobillo.

'Voy a llevarla al hospital solo para estar seguro'

'No, Yamato, yo no quiero ir al hospital' respondió Mimi inmediatamente.

'Pues, vas a ir' declaró Yamato, restándole importancia a sus protestas.

'Probablemente es lo mejor, Srta. Tachikawa, prevención. Su novio tiene razón'

Mimi abrió la boca para corregir esa afirmación, pero Yamato se levantó dejándole el zapato sobre el regazo.

'Si, tu novio tiene razón, así que no discutas' dijo guiándole un ojo.

Mimi le envío una mala mirada mientras aceptaba colgarse de su cuello para que la cargara de caballito. Las miradas de las chicas, una mezcla entre asombro y celos, le hicieron girar los ojos, pero sonreír a la vez, y terminó escondiendo el rostro en el cuello de la chaqueta de Yamato, lo cual fue un error, porque su perfume era intoxicantemente delicioso. Una vez que estuvo fuera del oído de los presentes, le susurró.

'Aun así no es una cita'

'Ciertamente tomas mucha ventaja de un chico con el que definitivamente no estás en una cita' le murmuró Yamato a su vez.

'Le dijiste a esas personas que eres mi novio, y no es así'

'No es así, aún'

Mimi le golpeó la cabeza con la mano, riendo.

'No le pegues a tu caballo, princesa'

'No necesitas cargarme, estoy segura que puedo caminar'

'No hasta que te vea el médico, además te verías ridícula saltando con un tacón'

'En serio no vas a llevarme a urgencias'

'Oh, claro que si'

'Esta es la peor no cita, de la vida'

'Te dije que no sería encantador'

Resulto que simplemente era un esguince leve, y le pidieron usar una venda por unos días, un poco de hielo para bajar la inflamación, y algo de reposo. Desgraciadamente, se hizo tarde y tuvieron que abordar el tren sin poder terminar la salida según el plan. Ninguno de los dos parecía especialmente molesto por estos inconvenientes, habían pasado el día fuera del campus, sin que nada pasara entre ellos, y aun así estaban perfectamente a gusto en la compañía del otro. La prueba parecía haber sido superada con honores, y un peso se levantó del pecho de la castaña gracias a eso.

'Pásame mi bolso' pidió Mimi, de repente. Yamato le alcanzó el bolso y ella le entrego un contenedor, sacando uno para ella también 'Los traje por si acaso la audición se tardaba. Lamento que no pudiéramos terminar la no cita normalmente'

'A mi parece que fue genial, no solo te vi cantar como los ángeles, sino que literalmente te vi saltar como un gato cuando viste al doctor de urgencias'

'Tenía una inyección'

'No era para ti'

'Pero yo no sabía eso'

Yamato giró los ojos, tomando un bocado de su comida.

'Delicioso, no esperaba menos. Mi hermano habla maravillas de tu comida'

Mimi le agradeció, con un movimiento de cabeza, para luego mirarlo de manera fija.

'¿Cómo va todo con Takeru y tú?'

'Aparte de que ha resultado que hace la perfecta dupla con Taichi para burlarse de mí, genial. Es como si nunca me hubiera ido, y dejado al pobre atrás'

'Va a mudarse contigo'

'Oh, lo sé. Ya comencé a buscar apartamentos más grandes'

Mimi bajo la mirada a su comida, sonriendo, y la volvió a subir hasta él.

'¿Y tú cómo te sientes?'

Yamato pensó en ello unos segundos antes de contestar.

'Creo que nunca me había sentido tan en paz en toda mi vida'

Mimi alzó las cejas ante la sinceridad de la confesión. El rubio seguía viendo la caja de bento frente a él, empujando una bola de arroz con su palillo, y una mirada melancólica en sus ojos zafiro.

'Lo que pasó entre Takeru y yo, había arrancado pedazos de mí, quizás demasiado lento para que yo me diera cuenta, hasta ahora que comienzo a tenerlos de vuelta. Ahora que estoy bien con Takeru, siento que finalmente mi vida puede seguir adelante. Antes no lo merecía, por lo que hice… qué derecho tenía yo a ser feliz… Pero ahora… sólo, siento que ahora si puedo hacerlo'

Sus ojos subieron a ella.

'Por eso no voy a rendirme contigo. Estoy seguro que no huiré esta vez, porque sé que puedo merecerte ahora'

Mimi bajó la mirada, enviándole una sonrisa e intentó ocultar el sonrojo en sus mejillas.

'Sabes… Eso fue de hecho lo que me hizo estar segura que no era por tus versiones pasadas que estaba enamorada de ti. Bueno, no sólo por ellas, pero ese día fue la primera vez que supe que estaba enamorada de ti, y no a tus otras versiones'

Yamato no contestó.

'En ese momento, conecté realmente contigo. El tú real. El que se escondía detrás de toda la indiferencia y ganas de huir, y pensé, este es el chico que me roba el sueño, en verdad. Y estuve segura, que te quería a ti'

Yamato guardó silencio por unos instantes antes de contestar.

'Eso es gracioso, porque yo estuve seguro cuando me llevase a la cancha. No podía creer que, pese a haberte hecho pasar por todo lo que pasaste por culpa de mi indecisión, hubieses puesto tus sentimientos de lado para resolver algo que ni siquiera yo sabía que necesitaba tan desesperadamente. Me hizo darme cuenta que pese a las apariencias de incompatibilidad que he señalado desde que nos conocemos, tú me entiendes en un nivel tan fundamental que ni siquiera yo soy capaz de acceder'

Ambos se mantuvieron la mirada por un instante.

'Me hizo darme cuenta que, pese a todas esas alucinaciones, la chica en mi presente era la que tenía mi corazón'

Mimi le envió una sonrisa.

'Sé que dijiste que rompí algo dentro de ti, y tu lograste sanar lo que sea que estaba roto en mí, así que no me importa cuánto tengo que esperar para que sane lo que sea que rompí en ti'

Mimi alargó su mano para apretar la de él.

'Es tu manera no tan sutil de decir que estas disponible para tener "no citas" conmigo'

'Quizás. Pero no le digas a la gente que no soy tu novio'

Mimi alzó las cejas, mirándolo con recelo.

'Me ofrecieron siete teléfonos hoy. Es muy molesto'

Mimi abrió la boca con indignación.

'No es cierto'

'Bueno, fueron tres. Pero el punto se mantiene'

'Pobre chico popular, ¿te da miedo hacer algo estúpido?'

'Para nada. Ninguna de esas chicas es si quiera una tentación. Pero tú eres muy celosa y dramática, y definitivamente no quiero más drama'

'Quizás estas persiguiendo a la chica equivocada entonces, Ishida'

'Oh, no, de eso no tengo dudas'

Mimi midió la sinceridad de sus palabras. Antes de dar un único asentimiento, preguntándose si ella ya estaba igual de segura respecto a eso. El tren se detuvo, y Mimi se negó a ser cargada nuevamente, por lo cual terminó caminando apoyada en él, por lo que insistió en buscar un taxi. Ya comenzaba a anochecer y comenzaba a nevar, para el tiempo que bajaron del taxi frente a su apartamento dentro del campus, lo cual convenció a Mimi a dejarse cargar de nuevo.

'Como copos de nieve' murmuró ella, temporalmente hipnotizada por los copos de nieve que comenzaban a caer, y como iban aglomerándose sobre los cabellos rubios de Yamato.

'¿Disculpa?'

'No importa. Estas siendo muy caballero para alguien que no está en una cita'

'Se supone que quieres salir con un concepto arcaico del siglo XVI, deberías dejarme actuar como caballero sin quejarte'

Ella soltó una carcajada y giró el rostro para esconderlo en su cuello mientras el comenzó a subir los escalones.

'Yamato…'

'Dime'

'Estoy muy feliz de que me estés dando tiempo. Gracias'

'Se supone que yo debería darte las gracias por no correrme con la manguera cuando empecé a stalkearte por las mañanas'

Mimi soltó una risa, y aumento la presión de sus brazos en su cuello.

'Si me hubiera negado, y te hubiera pedido que lo dejaras ir… ¿Qué habría pasado?'

'Habría hecho lo que me pidieras. Aunque fuera difícil'

'Pero… ¿habrías huido?'

'No. No vas a volver a perderme, Mimi'

La muchacha escondió el rostro en su cuello, intoxicada por su perfume.

'Has estado muy preguntona hoy, como si de repente ya no tuvieras miedo de saber algunas cosas… ¿Qué cambio?'

'La verdad, no estoy segura. No fue algo que pasó en un día o por las bromas de los demás, es, supongo, que es algo que se ha ido creciendo dentro de mi durante estos meses y me ha ido quitando el miedo de preguntarte cosas que quizás podrían cambiar todo. Porque, en verdad, me asusta que las cosas cambien'

Yamato no dijo nada por un momento.

'Temes que, si aceptas salir conmigo, me transformare de nuevo en Yamato el que no contesta tus llamadas' afirmó.

'Una parte de mí siempre va a tener miedo de eso, quizás siempre tenga miedo que te transformes de nuevo en una rana'

'Ahora soy un sapo'

Mimi rio levemente en su oído.

'Pero a medida que pasan los meses y sigues aquí, sólo… sería tan fácil, sólo aceptar esta realidad, pero siempre tendré un poco de miedo, entonces, lo que trato de decidir es si puedo vivir con eso, como una voz en el fondo de mi mente que me advierte el peor caso escenario…'

'Y no sabes si vale la pena vivir así' completó Yamato.

'No, Yamato, estoy completamente segura que vales absolutamente la pena, y quizás ese es el problema. No quiero volver a lanzarme sin estar segura que algo parara mi caída'

'Pare tu caída, hoy'

'Lo hiciste'

Mimi guardó silencio por unos segundos.

'Sora tiene una teoría sobre que el amor es como una casa de cartas, que tiene que estar sostenida en pilares sólidos para no venirse abajo. Estuvimos conversando, y creemos que esos pilares son confianza, compatibilidad, respeto, igualdad, comunicación y entendimiento mutuo. Sin ellos el amor no puede ser suficiente para mantenerse'

Yamato se detuvo por un minuto, y cuando habló lo hizo de una manera muy seria.

'Pues, sin ofender a Sora. Pero no diría que esas cosas se tienen de la noche a la mañana. Sino, más bien que es algo que las dos personas van construyendo con el tiempo. Algo en lo que ambos tendremos que trabajar día con día'

'Estoy de acuerdo, y eso es lo que he estado buscando con este tiempo juntos, quiero que tengamos todas esas cosas. Como ella y Taichi'

'¿y crees que hemos ido avanzado?'

'Estoy segura de que si'

Se hizo silencio nuevamente, hasta que Yamato lo rompió.

'No necesitas tomar una decisión, hoy'

'Lo sé, ¿y sabes qué? Te amo aún más por eso'

'No me digas esas cosas cuando no puedo besarte'

Mimi soltó una risa en su oído. Yamato le pidió sus llaves y abrió la puerta, no parecía haber nadie en el apartamento, el muchacho la llevó hasta su cuarto y la depositó sobre la cama, haciéndola sentir por segunda vez en el día como una princesa.

Yamato decidió acompañarla hasta que alguna de sus compañeras apareciera. Comenzaron a hablar sobre la audición, Mimi estaba segura que nadie llamaría a la chica que rodo por la escalera al final de la audición, pero Yamato no estaba tan seguro considerando lo preocupados que parecieron los productores por su caída. Mimi confesó que quizás era algo que le gustaría hacer por un tiempo, y en lo que podría llegar a ser realmente buena, y le pregunto sobre sus actuales aspiraciones de ser astronauta. Yamato parecía inseguro sobre su futuro y parecía gustarle mantener sus opciones abiertas, en eso estaban cuando Miyako apareció por la puerta, saltando a la ayuda de su mejor amiga al ver su tobillo cubierto de hielo.

'Bueno, te dejo con tu dragón'

'Está bien, quizás mañana podamos volver a no tener una cita'

'Me gustaría ver eso escrito en una pared'

Mimi soltó una carcajada ignorando la mirada de pánico que puso Miyako al chequear su tobillo. El muchacho se despidió y las dejo solas, mientras Mimi le explicaba a la pelimorada que no era nada serio.

'¿Cómo fue tu prueba?'

'No fue una prueba, sólo tenía cosas que saber'

'¿y que averiguaste?'

Mimi volteo hacia la ventana donde pudo ver a Yamato caminar por la salida del apartamento, el chico se detuvo, como si sintiera su mirada, giró sobre sus tobillos para hacer un saludo con la mano, y una reverencia, antes de perderse por la oscuridad. Esto la hizo sonreír, y darse cuenta de algo muy importante.

'Cuando estoy con él, me siento como una princesa… ¿sabes? Todas esas sensaciones que me hicieron buscarlo en primer lugar siempre van a estar ahí, y siento que a veces así lo veo, no como él es, pero como siempre va a ser a mis ojos… y a veces, me da miedo que los lentes bajo los que veo a Yamato me hagan tomar decisiones estúpidas. Porque yo si quiero ese cuento de hadas. Si quiero ser Cenicienta con su Príncipe Encantador y él es eso para mí. Esa promesa de un cuento de hadas que mi mente creo para mí'

'Pero…' le dijo Miyako para que continuara. Mimi la miró con una sonrisa melancólica.

'Pero, quería estar completamente segura de que cuando vuelva a intentarlo con él, no será por los lentes rosa, sino porque mi presente me pida a gritos tenerlo en mi vida'

'Hablas como si ya estás segura'

'Lo estoy. Aun sin toda la historia entre nosotros, las vidas pasadas o alucinaciones, y todo lo demás. Aun sin todo eso querría estar con el de todas maneras.

'Así que ya no es el príncipe'

'No, sí lo es. Pero aun sino lo fuera, sería mi Príncipe, ¿sabes?'

'No estoy segura de entender'

'Quiero decir que, aun sin todo esto, él es en todo aspecto lo que siempre quise'

'Creo que estas exagerando, no puede ser tan perfecto'

'No lo es. Es misterioso, callado, le encantan los secretos, hay que sacarle las palabras con cuchara, es egoísta, arrogante y bastante egocéntrico. A veces, habla sin pensar, y no le importa encerrarse en sí mismo cuando quiere alejar a los demás'

'Oh, vaya'

'Pero nada de eso importa, porque es perfecto para mí. Es Príncipe, y siempre lo va a ser, pero por cada cosa molesta y hermosa que lo hace ser él'

Miyako le envío una sonrisa.

'Entonces ya estás segura'

Mimi volvió la vista al sitio donde Yamato había desaparecido, antes de girar nuevamente el rostro hacia Miyako, asintiendo.

'Lo estoy'

'Pero aun tienes miedo'

'Decidí que puedo vivir con el miedo, vale cada segundo'

Miyako asintió, sonriendo ante la aparente seguridad de su mejor amiga, sentándose en la cama.

'Genial porque tengo que contrate sobre mi perfecto y sensual novio ahora. Pero antes necesito que me hagas un favor'

'Dime'

'No le digas a Yamato hasta que ponga una puesta en el rin de Taichi!'

Ambas chicas se carcajearon y pasaron a compartir los pormenores de sus respectivas noches.

De pronto Mimi se sentía libre, todo en su vida parecía haber caído en su lugar, ahora sólo era asunto de decírselo a Yamato, era la última pieza para que su vida fuese totalmente plena.


Eso es todo bebes.