Epilogo Una noche
Por Tlacuilo1
La noche ya estaba entrando y el festejo seguía. Sesshōmaru dejó a su esposo descansando junto a su hijo Shohamaru. Luego salió hasta el patio principal del castillo. Los Rīdā de los diferentes clanes se le acercaron y Jaken le dio una taza de sake para brindar con estos.
El de luna en la frente dijo antes de beber.
–No será fácil ni de un día para otro, sin embargo el cambio se irá dando y con eso un nuevo mundo surgirá. –Los yôkai asintieron estando de acuerdo. – Ahora que me han concedido el título de General...
–No, Sesshōmaru-sama, usted combatió por él. –exclamó Rasa.
–Si. Más antes lo aceptaron ustedes y con eso tiene mi confianza y mi palabra de que no usaré este grado para obligarlos a hacer algo innecesario o en contra de sus principios. Por supuesto confió en que sean rectos como hasta ahora.
Del mismo modo los presentes estuvieron de acuerdo y con eso Sesshōmaru bebió y agregó:
–Mis huestes conozcan a mis progenitores, que viene a ver a mi heredero y festejar nuestra victoria...
Una grieta se fue abriendo en medio del patio, como ventana del más allá.
InuYasha corrió hasta colocarse al lado de su aniki, sin soltar a Kōga.
Por la grieta de espacio; salió caminando una serena Kana, quien llamó...
–Señores yôkai y General del Hyakki Yagyō. La señora del Inframundo Irasue-sama y su guardián Inu No Taisho.
Los aludidos salieron y hubo voces de asombro entre la mayoría de los presentes. Nada extraño, pues la belleza de la Inu kami y gallardía del Inugami solo se igualaban por el aura de poder que desprendían.
Sesshōmaru se adelantó y tomó la mano de su madre besándola.
–Madre bienvenida...
Ella sonrió y vio como el de orejitas corría a su encuentro jalando a un yôkai lobo.
–¡Mamá! –La abrazó– Mira este es Kōga, mi prometido.
Inu no Taisho se acercó y atrajo a sus dos hijos en un abrazo. Luego los soltó y vio al de orejitas.
–Seguro que le explicaste.
Kōga a pesar de los nervios de estar frente a esos Dai-Yôkais de milenos atrás, dio un pasos al frente decido y respondió.
–Me lo dijo. Yo seré... su guardián.
El General perro rió y su voz sonó como truenos.
–¡Esa es la respuesta!
Irasue atrajo a su hijo menor y susurró...
–¿Todo bien? ¿No te estás presionando?
InuYasha negó categóricamente y respondió:
–No mamá. Kirara la líder de las Nekomatas y más de ellas, me están ayudando a sostener las barreras, además tú igualmente lo haces. No importa el esfuerzo que haga para verlos aquí.
Irasue sonrió levemente como lo hacia su primogénito y como este, también levantó suspiros de muchos en el lugar, por ese diminuto gesto.
El General se colocó junto a su primogénito y saludó a todos los presentes. Hubo alguno que notaron algo entre el general y Sesshōmaru y sacaron sus propias conclusiones.
Los Dai-Yôkai entraron al interior castillo y Jaken con reverencial respeto ya llevaba a Shoshamaru para que lo conocieran.
Irasue lo tomó en brazos y besó la frente de este. La luna en la frente del pequeño no existía, dándole más parecido con su abuelo, más la Inu Kami sonrió:
–Pasaran centurias, pero serás el más poderoso de los Inugami.
Inu no Taisho se acercó a su esposa y al bebé, y sonrió igual que ella.
–Tres formas yôkai en un solo ser...
La de luna en la frente asintió y explicó a sus hijos y yerno.
–La principal será la de Inugami, pero tendrá otras dos... Dragón y araña yôkai.
Sesshōmaru abrió los ojos impresionado, más fue un segundo, antes de sonreír.
–Como debe ser.
La familia no podía estar junta mucho tiempo y por eso los padres de los bocchan entregaron a Shoshamaru a Jaken y salieron al patio. En este Kana se acercó a su señora e Irasue le dijo muy quedo.
–Ve. Te esperaremos.
Kana se internó por los pasillos y se unió a Jaken quien no dijo nada, sabedor de quien era y a quien servía. Llegaron a la habitación y el sapo yôkai dejó a Shoshamaru en su cuna saliendo poco después.
Kana se acercó a la cama donde Naraku dormitaba y acarició la frente de este, se toque despertó al aludido y parpadeó antes de enfocar la vista y emitir:
–¡¿Kana?!
–Descansa otōto, solo deseaba verte y decirte que estoy muy orgullosa de ti. Supiste dejar de lado el vano orgullo y ser feliz.
–Gracias nee-chan. Perdón por no poder ayudarte.
–No podías hacer nada. Nadie lo supo.
–Lo sospeché después de lo que me hizo... Y ahora tú me lo confirmas.
–Ella ya no te hará daño, ni a ti ni a nadie. Se feliz y no te preocupes yo te cuido.
Naraku vio a la pequeña niña espíritu y sonrió, pero una lágrima resbaló por una de sus mejillas. Kana besó su frente y salió de la habitación; no sin antes dejar dormido a Naraku.
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Los demonios mayores se colocaron frente a los otros clanes yôkais y fue Inu no Taisho el que habló:
–Agradecemos que su lealtad haya sido dada a nuestro primogénito. Como en mi tiempo me la concedieron sus ancestros.
Las voces de algarabía no se detuvieron y con eso el matrimonio se retiró, tal como habían llegado.
Sesshōmaru dejó un momento la celebración y se internó en el castillo; no así InuYasha que convivió con los otros demonios y sus amigos were. Kōga para beneplácito del de orejitas los acompañó en todo momento y desde ese día... para una eternidad.
...
La familia de Inus se apresuraba a alistarse. InuYasha corría de aquí a allá persiguiendo a su hijo de cuatro años, que aún no terminaba de vestir con la armadura tradicional de los Inu, por supuesto que las de su hijo tenían tallada una figura de lobo en el peto. Hauru* era un Perro/lobo yôkai, de cabello bicolor y una media luna en la frente. El unigénito de Kōga y él; que por aviso de Irasue, sería el sucesor de InuYasha como señor del Inframundo. Más si para el de orejitas le faltaban centurias de tomar el lugar de su madre; para su hijo era milenios y por eso ninguno de los dos estaba muy apresurado en aprender el protocolo. De hecho InuYasha no tenía idea de porque ese año el Hyakki Yakō se celebraría el dos de noviembre.
Ese desfile se convirtió en una tradición a petición de los jóvenes Rīdā. Y cada año los clanes de demonios que lucharon en aquella ocasión, se reunían y hacían un recorrido por el norte, sur, este y oeste. Los otros yôkai y were esperaban con ansas esta fecha, pues era todo un espectáculo ver desfilar al General con todas sus huestes. Al término de este, cada Dai-Yôkai de esas porciones de territorio hacia una gran celebración para toda la gente.
Unos pasos se escucharon y una risita burlona después...
–Oji-san aun no vistes a Hauru-chan.
–No. Deja de reírte Shoshamaru y ayúdame.
El adolescente se acercó y estiró los brazos; su primo no dudo en irse con este y permitir que su padre le colocara el peto.
–Por cierto ¿sabes porque se cambió la fecha del desfile? –preguntó InuYasha.
El jovencito rodó los ojos y negó:
–Si. Lo dijo padre hace un par de semanas, pero no pusiste atención.
–...
–Ni porque deberás sostener las barreras del inframundo por unos momentos...
–¡¿Mamá y papá vienen?!
Shoshamaru rodó los ojos y asintió, dándole a Hauru a su padre.
–Si. Porque tendremos más invitados distinguidos. Viene Hela-sama** y Mictlantecuhtli-sama***.
–Oh. Por supuesto... ahm Hauru y yo vamos a buscar a Kōga.
El jovencito Inu bufó divertido, su tío se alistaría pronto para abrir ese portal y sostenerlo. Su padre no tenía porque enterarse que este no puso atención a su noticia.
–En fin, voy a buscar a Mitsuki. Seguro que está en el Este con los kitsune, con eso de que el Kyūbi alado por fin nació como se lo prometió padre... está embobado.
El jovencito de coleta salió al patio y vio a una de sus mejores amigos.
–Ey Chiai(3), ¿Has visto a Mitsuki?
La chica aun acomodándose la espada en el cinto, negó encogiéndose de hombros:
–No. Pero seguro está con...
–Oh sí, me lo imaginé.
Shoshamaru salió del castillo y remontó vuelo a buscar a su amigo y primer capitán. Chiai sintió a su padre llegar junto a ella.
–¿El bocchan va muy lejos? –preguntó Kuro.
–No creo que vaya hasta el Este. Seguro que en diez minutos regresa. –respondió tranquilamente la yôkai Inu.
–¿Cómo lo sabes?
–No quiere perderse ni un segundo de la llegada de los invitados.
Kuro asintió y junto con su hija fueron a ver a Takeshi que alistaba todo con los shifters.
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Yumiko terminó de limpiar su Claymore y la dejó sobre su escritorio. Luego se alisó el hakama y salió en busca de sus padres. Bankotsu se encontraba en la sala terminando de firmar algunos papales.
–¿Padre ni hoy dejaras de trabajar?
–Solo eran algunos contratos, pero ya termine. ¿Y tu papá?
–No lo sé, pensé que estaba contigo.
Jakotsu entró en ese momento y se dio una vuelta.
–¿No es bonito? Lo compré para estrenarlo hoy.
Su hija y Bankotsu asintieron. El kimono era muy bonito y elegante, Jakotsu era feliz llamando la atención en el desfile. Con los tres listos, partieron rumbo a la montaña, de donde saldría el Hyakki Yakō. En el camino Yumiko comentó:
–Royakan prometió que este año, podría ir a su lado.
Bankotsu gruñó, pero Jakotsu lo codeó:
–Que honor hija. Va con los capitanes...
–También yo lo soy. –mencionó de inmediato Bankotsu.
–Sí, pero él es el primero. –acotó Yumiko y Bankotsu se deprimió, antes de que su esposo lo abrazara y lo besara para consolarlo.
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Sesshōmaru fue avisado por Jaken y volteó a ver a Naraku:
–Por supuesto ve. Yo espero.
El de luna en la frente salió y vio a sus primeros guerreros, a esos niños que le dieron su lealtad y que ahora eran adultos. Los que le siguieron a esa montaña por primera vez y sonrió.
–Una vez más y ninguno ha faltado. Mis guerreros, mis valientes y leales soldados. Un año más que les doy las gracias y les digo lo orgulloso que estoy de verlos tan fuertes, adultos y libres. –Las tacitas de sake fueron repartidas entre los guerreros y una fue dada a Sesshōmaru, quien la alzó en dirección de sus huestes y dijo:– ¡Kampai!
–¡Kampai!
Corearon, los que una vez fueron niños corriendo hacia lo desconocido, guiados por la esperanza.
Shoshamaru estaba en uno de los pasillos junto con su amiga Chiai. Y con los ojos brillantes se dijo que deseaba poder ser un gran General como su padre.
Ese momento terminó, sin embargo las sonrisas entre las tropas no se borró.
Luego se unirían los otros clanes a ellos, más ese momento siempre era intimo entre ellos y su General.
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Las dos casas se parecían al igual que las dueñas de estas. Kagome entró corriendo al patio de la casa de su gemela...
–¡Kikyō! –llamó la profesora.
Kikyō salió y vio a su gemela, corriendo.
–¡¿Qué sucede?! –cuestionó nerviosa.
Kagome se rascó la nuca y eso calmó a la mayor.
-Solo deseaba ver si aun estaban en casa.
–Si. Nos vamos en media hora.
–Qué alivio, Pensé que no tendríamos tiempo de elegir lugar para verlos pasar.
La hermana mayor, que vestía un traje de sacerdotisa en motivos rojos, azules y blancos mostrándola como miembro del Clan Inu y Kagewaki, rió:
–Si tienen tiempo y recuerda que cuando termine aquí en el Oeste, debes subir a la montaña para estar a tiempo de la celebración en el castillo.
–Oh sí, eso me lo recuerda Hōjō.
Kagome se despidió de su gemela y fue a su casa, llamando a voces a su hijo y esposo. Ren se asomó y muy sereno comentó:
–La tía Kagome de nuevo creyó que no llegaba a tiempo.
–Si hijo.
Suikotsu se unió a su familia y Kikyō preguntó:
–¿Ya cerraste el consultorio?
–Ya. Todo listo. Vámonos.
Ren avanzó al costado de su padre y con la misma serenidad preguntó.
–¿Puedo usar mi forma yôkai en el desfile?
Suikotsu vio a su hijo y respondió con orgullo:
–Claro, como lo haré yo.
Kikyō sonrió con ternura, a lo mejor para algunos were era algo terrorífico ver una pantera con el cuerpo inferior de araña, pero para ella era la muestra del amor de Suikotsu y ella, se tenían; representado en su hijo Ren. El chico de trece años que ya pertenecía al ejército de Shoshamaru.
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Las gemelas ya esperaban en el auto, junto con Miroku. Sango salió apresurada y la familia partió deseaban estar en la entrada de la ciudad para ir siguiendo a los yôkai, a las gemelas les entusiasmaba vitorear a su hermano Kohaku y cuñada Rin; esta que esperaba a su primer hijo, más ni con eso quiso faltar a esa celebración.
Al llegar al lugar notaron como algunos de su antiguos host les esperaban con carteles y banderitas. Pues dos o tres de ellos verían a sus lobos desfilar con el Ôkami.
Sesshōmaru siempre tenía la deferencia de otorgarles un saludo con la cabeza y es que el Dai-Yôkai General no olvidaba su pasado.
Desde ese lugar los que ya se hallaban ahí, vieron pasar al cortejo de Nekomatas que arribaba para unirse a su Lord. Seguidas de aplausos y ovaciones.
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El medio día ya llegaba y Sesshōmaru volvió a salir de sus habitaciones, llevando de la mano a Naraku. Ambos con sendas armaduras.
InuYasha los esperó en la gran sala junto a sus capitanes y los del Lord.
–Ya estamos listos para iniciar el Hyakki Yakō, General.
Sesshōmaru salió al patio seguido de todos ellos y anunció a los otros clanes.
–Los invitados no tardan en llegar. En cuanto lo hagan avanzaremos.
Los gritos de júbilo cimbraron la montaña. Era una fecha muy especial, pues los otros Dai-Yôkai cedían el mando a Sesshōmaru. El Kyūbi no Yoko Naruto, el Ichibi tanuki Gaara y el O-Tengu Itachi.
Una grieta del más allá se abrió y por ella arribaron. Irasue, Inu no Taisho, Hela y Mictlantecuhtli con su inseparable Xólotl****. Era interesante ver las diferentes apariencias entre ellos, sin embargo compartían un rasgo único y ese era; ser los señores de su inframundo.
Un gritó le quitó un poco de seriedad al evento y ese fue...
–¡Xólotl! –exclamó Shoshamaru corriendo a colgarse del monstruo, quien lo recibió igual de efusivo.
Sesshōmaru se aclaró la garganta y ese par se callaron. El de luna en la frente presentó a los invitados e igualmente compartió el motivo de esa visita.
–El cambio de fecha de nuestro recorrido es por un motivo superior... (1) El Hel está perdiendo fuerza, ya que sus creyentes han disminuido. Como es sabido nuestro espíritu se fortalece con la tierra, el aire todo lo que nos rodea y también por la creencia de nuestra gente. El Hyakki Yakō es poderoso por todos ustedes...
–¡Comandados por usted General! –se oyó entre los demonios kitsune.
–Gracias. Pues en eso Mictlantecuhtli nos iguala; su pueblo y gente no ha dejado de creer en él y espera por que los reciba en el Mictlán, incluso las puertas se abren dos días al año para que los muertos convivan con los vivos. –Los murmullos de asombro se escucharon, más algunos consideraron que era parecido al Obon– y lo celebran dos días al año. –Mictlantecuhtli no agregó nada, sin embargo se notaba orgulloso. Por su parte Xólotl se agitó emocionado. – Por todo eso; podemos darle a Hela y Hel algo de nuestra fuerza, por eso Mictlantecuhtli está aquí. Ahora preguntó ¿están de acuerdo?
De nuevo hubo bullicios y los clanes dieron su consentimiento.
Sesshōmaru sonrió e instigó a los invitados:
–Si quieren unirse...
Xólotl ya se encontraba con Shoshamaru. El monstruo era todo lo efusivo que su señor no era, más igualmente este se unió.
Sesshōmaru alzó el vuelo, solo unos metros arriba del suelo e inició el Hyakki Yakō.
Los diferentes colores de las vestimentas y formas de demonios fueron bajando por la ladera de la montaña, mostrando una magnifica y colorida imagen.
Al llegar a la ciudad los vítores se escucharon a su paso y el General cambio a su forma canina, seguido por detrás y por pocos pasos por el Ichibi, el Kyūbi y el O-Tengu. Shoshamaru se alejó de sus compañeros y en el aire se convirtió en un vistoso dragón.
El recorrido estuvo festivo y lleno de espectadores. Los yôkai dragón/araña acompañaban a Naraku y a ellos se unió Ren gruñendo; en la espalda de Suikotsu iba parada Kikyō sin dejar de sonreír.
InuYasha y Kōga iban juntos, el de orejitas llevaba en brazos de su pequeño Hauru que lanzó un largo aullido que fue coreado por los yôkai del Ôkami y los were lobos y perros.
–Es todo un bocchan. —dijo orgulloso el de cabello blanco.
–Lo es. –confirmó Kōga.
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Kohaku saludó a sus hermanas y notó como estas admiraban a algunos guerreros were y bufó.
–No te enojes. No podían ser tan lentas como tú. –se burló Rin.
–¡Oye!
Rin sonrió desde su lugar sobre un ayakashi carreta.
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Los host agitaron sus banderitas y aplaudieron, cuando Sesshōmaru al pasar por ahí, les sonrió.
Algunos de ellos envalentonados por ese gesto se reunieron con sus esposos e hijos en el recorrido.
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Al anochecer el Hyakki Yakō concluyó y las celebraciones se dividieron. Hela y el Hel ya habían sido auxiliados.
Sesshōmaru bebía sake con su esposo, mientras veía como su hijo jugaba con sus amigos y Xólotl acompañados de un recién llegado Garm (2).
InuYasha se acercó a su hermano y este lo atrajo en un abrazó:
–Bien hecho otōto, la barrera no ha cedido.
–Déjame decirte un secreto... Mictlantecuhtli me dio su secreto. Ahora podre abrir las barreras, decidiendo si las almas salen o no.
–¡Otōto tramposo! –dijo divertido el Inugami.
InuYasha se rió sin parecer ni un poco culpable.
Fin.
...
*Hauru: Aullido.
**Hela diosa del más allá en la mitología nórdica.
***Mictlantecuhtli nuestro señor del Mictlán, orgullosamente el señor del inframundo azteca.
****Xólotl: Xólotl (en náhuatl: xolotl, 'el animal''xolotl, en la mitología mexica y tolteca es el dios del ocaso, de los espíritus, de los gemelos y del Venus vespertino, el cual ayudaba a los muertos en su viaje al Mictlán. Protege al Sol cuando viaja a través del inframundo durante la noche, se lo come y lo escupe al siguiente día. También llevó adelante al género humano y le entregó el fuego de la sabiduría. En el arte, Xólotl fue representado como un esqueleto, un hombre con cabeza de perro - "xólotl" también puede significar un animal monstruoso con pies invertidos en náhuatl, la lengua azteca
(1)Permítanme esta venia. Amo mi cultura prehispánica y mis raíces aztecas. Por ellos me emocioné un poquito, espero no ofender a nadie. Y por cierto aclaró que el día de muertos es original de los pueblos prehispánicos, que ningún país se cuelgue ese honor... cof antepasados cof a cof fuerza.
(2)Perro monstruoso de Hela.
(3)Chiai: Amor eterno.
...
Muchísimas gracias a quienes esperaron este epilogo o bien a quien lo leyeron.
