Realmente lamento la demora para publicar este cap.

Sí, este cap estaba terminado hace meses, pero quería publicarlo después de publicar el cap de "Proyecto Iluminati", para variar un poco [pero realmente no me esperé demorarme tanto, perdón^^']

¡Disfruten del cap!


Una noche para recordar.


Iron Ore.

Había pasado una semana, aproximadamente, desde que el incidente con los maleantes se había resuelto, y, gracias al aporte de los humanos y monstruos, el pueblo había sido reconstruido sin problemas, ya libre del yugo del peligro al que estuvieron tanto tiempo.

Ese día, estaba soleado, como toda la semana, pero era un día especial, porque los miembros de la Asociación de Cazarecompensas habían al fin llegado, siendo humanos con uniformes café, junto a algunos monstruos. Habían llegado en una gran Ave de Hierro, que habían estacionado junto al pueblo, para trasladar ahí a los maleantes capturados y llevarlos a una prisión especial.

En esos momentos, los tres Guerreros, Janne y Hare vigilaban a los maleantes subiendo a la nave, guiados por los cazarecompensas y los Oficiales. Claro está, que algunos trataban de poner resistencia, pero estaban muy cansados para hacer un show más grande que ese.

-¡Hiciste bien en mandarnos un mensaje, Janne!- le aseguró un compañero cazarecompensa a la rubia, un Garlant, que era una variante entre Henger y Dragón, denotado por su armadura rojo fuego con bordes dorados- Aun así, lamento que se hayan perdido algunas aves mensajeras durante tus primeros intentos- aseguró, doliéndole en el alma que inocentes animales hubieran sufrido por culpa de los maleantes.

-Nos causaron mucho daño, pero ahora podré respirar tranquila al estar bajo la Asociación- aseguró Janne, seria, hasta notar que un joven cazarecompensa humano se le acercó, algo curioso- ¿Qué pasa, Timm?-

-N-No, es que…- el joven, que era delgado, rubio, y con lentes redondos, parpadeó, mirando fijamente a Hare, quien vigilaba junto a los Guerreros que los maleantes no intentaran nada- ¿É-Él realmente es uno de los salvadores?- le preguntó a su amiga, emocionado.

-En efecto… Aunque no lo parezca- admitió Janne, a lo que el joven cazarecompensa, Garlant, y otros más se emocionaron.

-¿Crees que pueda pedirle un autógrafo?- le preguntó Timm, sacando una libreta.

-… Podrías, pero te dejará en bancarrota- confesó su amiga, dejándolo en blanco de la impresión.

Hare ignoraba la conversación a unos metros, vigilando que ninguno de los maleantes tratara una treta e intentara huir. Aun así, se percató y sorprendió un poco cuando vio acercarse por el pueblo a Scarlett, seria, acompañada por Beaclon, Snowfall, y una muy incómoda Yuki.

-¿Eh?- Senzō fue el primero en percatarse que la humana se acercaba, por lo que sus hermanos también miraron para atrás- ¿Qué haces aquí?- se confundió.

-C-Chicas, les pedí quedarse con Aiko. Hoy la dan de alta- les recordó Hare, acercándose a sus compañeras y a Beaclon.

-L-Lo siento… ¿Han encerrado al tal Fausto?- le preguntó la joven, algo nerviosa pero seria.

-D-Déjalo, Scarlett…- murmuró por lo bajo Yuki, incomoda.

-No- negó la joven, determinada y hasta algo molesta, haciendo parpadear incómodo a Hare.

-… ¿Qué pasa?- miró a Beaclon, quien se rascó la cabeza, no muy seguro.

-¡Pero si es Alicia!- escucharon, por lo que se voltearon, para ver que algunos maleantes se habían detenido, mirando a la liebre blanca, quien frunció el ceño, molesta y recelosa.

-¡¿Viniste a disfrutar del espectáculo?! ¡Eres una de nosotros! ¡También deberías ser encarcelada!- bufó uno de los maleantes, pero se asustó de inmediato ante el gruñido de Snowfall, ya que incluso sus cuernos comenzaron a emanar energía estática, callando al resto de los maleantes por el susto.

-Ya está confirmado por Janne que este monstruo no es un miembro de su banda, así que hagan el favor de seguir caminando- ordenó un cazarecompensa, indignando a los maleantes, que obedecieron.

-… Por eso prefería no estar aquí- murmuró Yuki.

-Scarlett, si buscas al líder…- Janne se acercó a la joven- Aun no ha sido encerrado- le señaló un sector, cerca del final de la fila, donde se veía a Fausto sujetado firmemente por dos Jell naranjas, ya que no podía mantenerse en pie sin su pierna de metal.

Al verlo, Yuki comenzó a gruñir por lo bajo, preocupando a Hare a su lado, pero lo que no se esperó ninguno es que Scarlett caminara directamente hacia el hombre.

Ante eso, algunos cazarecompensa se dispusieron a detenerla, pero no lo hicieron cuando Janne levantó levemente la mano, asegurándoles así que todo estaba bien.

Fausto miró de reojo a la joven acercarse a él, fastidiándose.

-¿Qué quieres?- se molestó el humano, serio.

-… Eres la persona que liberó a Yuki, ¿verdad?- le preguntó la joven, seria.

-… Ah. Eres una de las comerciantes que me contó Worm- comprendió Fausto, sonriendo levemente- Adivino. Eres Scarlett, ¿no? Aiko se supone que es la hija del novio de Alicia- se burló-… Y supongo que ella es Snowfall- miró a la loba que se había acercado, mirándolo enojada- Que miedo, que miedo. Eres completamente tonta. Es una loba hembra, ¿y no se te ha ocurrido venderla?- negó con la cabeza, a lo que los Jell que lo sujetaban fruncieron el ceño ante sus palabras.

-¡E-Este desgraciado…!- se indignó Yuki, pero Taiyo la detuvo, sintiendo que algo pasaría…

-¡Bien! ¡Decidido! ¡¿A quién le pago para que se me permita darle un puñetazo…?!- se arremangó Hare…

… Pero se quedó en blanco cuando Scarlett le dio una fuerte cachetada a Fausto, dejando perplejos al resto de los presentes…

Yuki parpadeó varias veces, atónita.

-¡No puedo creerlo…! ¡¿No estás siquiera arrepentido de lo que le has hecho a Yuki?!- exigió saber Scarlett, mirando enfadada al hombre.

-¡¿P-Por qué debería estarlo…?!- le preguntó indignado Fausto, solo para recibir otra cachetada por parte de la pelinegra, mucho más fuerte que la anterior, sobresaltando aún más a los presentes.

Hare y Senzō parpadearon varias veces, sorprendidos e incómodos.

-¡Estuve esperando…! ¡Esperaba que nos dijeran que estabas arrepentido…! ¡Pero incluso ahora…! ¡¿Incluso ahora, crees que todo lo que le hiciste pasar a Yuki no fue incorrecto?!- le preguntó Scarlett, claramente indignada.

-¡L-Lo único incorrecto que hice, fue liberarla!- sentenció Fausto, dejando quieta a Yuki, detrás de Hare.

La liebre bajó la mirada, enojada y dolida al saber que ese humano jamás la apreciaría, preocupando a Hare, quien miró enojado a Fausto…

… Solo para ver que Scarlett le acababa dar otra cachetada… dejando más sorprendido a los presentes.

-No puedo perdonarte…- aseguró Scarlett, indignada, emoción no usual en ella- ¡Yuki sufrió tanto por tu culpa!- le dio otra cachetada, mucho más fuerte- ¡¿Cómo puedes tener el descaro de…?!- le dio otra cachetada, sin ser capaz de expresar su rabia e indignación en palabras, sin parar de darle fuertes cachetadas al adulto, sin contener todo su enojo, ante los sorprendidos Oficiales y cazarecompensas.

-¿S-Scarlett…?- parpadeó Hare, mirando sorprendido y sin habla a la joven- ¡E-Espera, chica! ¡Cálmate!- se le acercó, pero no se atrevía a interponerse entre esas cachetadas- ¡¿M-Me pueden ayudar…?!- miró al resto.

-El cielo está bastante bonito- mencionó Senzō, mirando arriba al igual que sus dos hermanos.

Beaclon silbaba mirando para otra parte junto a varios Oficiales.

-¡¿Alguien tiene esas cosas que sacan fotografías?!- comenzó a preguntar Yuki, dejando perplejo a Hare- ¡Rápido! ¡Esto quiero enmarcarlo!-

Ante eso, el joven Timm iba a sacar su cámara, pero Garlant lo detuvo.

-… Suficiente, Scarlett- Janne sujetó a la humana por los hombros, considerando que ya se había desquitado suficiente, ya que Fausto tenía las mejillas infladas por tanto golpe, incluso sangrando un poco.

-¡N-No!- negó la joven, al borde de las lágrimas de la indignación- ¡No puedo perdonarlo…! ¡Hizo sufrir tanto a Yuki…!- sin pensarlo dos veces, alargó la mano, sacando la espada de Janne de su funda, sobresaltándola junto a los presentes, especialmente a Fausto.

-¡E-Espera, chica!- le pidió Hare, pero se agachó como Janne cuando la joven sacudió la espada de forma brusca, ya que era muy pesada para ella, mientras los Jell retrocedían con el prisionero, nerviosos.

-¡S-Scarlett, cuidado!-le pidió Snowfall

-¡N-No…!- la joven levantó la espada, asustando a Fausto…

… Pero era tan pesada para Scarlett, que comenzó a retroceder por el peso, siendo detenida por Senzō, quien la detuvo de la nuca, quitándole sin problemas la espada.

Ante eso, Hare, Beaclon, Snowfall y varios oficiales suspiraron, aliviados.

-¿S-Señor Senzō?- la joven levantó la mirada, parpadeando.

-Supongo que le diste un buen susto- bufó el peliazul, a lo que la pelinegra miró a Fausto, quien se había desmayado del susto.

-¡JAJAJAJAJAJAJA!- Yuki se tiró al piso, abrazándose el estómago, la única riéndose de lo sucedido, aunque Taiyo reprimía una risita- ¡E-Eres genial, Scarlett! ¡Creo que hasta se mojó los pantalones!- aseguró, sin dejar de reírse a viva voz.

-N-No necesitábamos los detalles, chica…- suspiró Hare, incómodo, mientras Senzō le devolvía la espada a Janne.

-Y-Yo lo siento mucho… N-No quise quitarle su arma…- se disculpó Scarlett con la rubia, claramente apenada.

-Está bien. Comprendo tus deseos de apuñalarlo- aseguró Janne, envainando su espada- Lo mejor será que vayas a que atiendan tus manos- le pidió, extrañándola.

-¿Eh?- parpadeó Scarlett, para ver sus manos, sorprendida al darse cuenta que habían quedado bastante rojas, e incluso magulladas, lo cual dejó atónito a sus compañeros.

Senzō parpadeó, sumamente sorprendido al ver que la joven no había estimado en su fuerza para golpear al humano que había dañado por tanto tiempo a su amiga.

-¡Chica! ¡¿C-Con cuánta fuerza le pegaste?!- le preguntó Hare, tomando sus manos, preocupado por ella.

-Bueno… No lo sé… Estaba tan enojada que…- trató de explicarse Scarlett, apenada al tener la mente fría.

-Y-Yuki, por favor…- Snowfall miró incómoda a su amiga, quien no dejaba de reírse tirada en el piso.

-… Bueno, supongo que esto nos evita tener que ponerle anestesia- confesó uno de los cazarecompensas, tratando de ser positivo, a lo que sus compañeros sonrieron levemente, mientras que los maleantes se habían quedado quietos, comprendiendo que mejor no trataban de escapar.

Y, siendo solo ese el único incidente, los cazarecompensas instalaron a los maleantes en celdas especiales dentro del Ave de Hierro, y después de despedirse de Janne y desearle suerte, se fueron sin problemas en la nave, siendo despedidos por Hare y el resto de los aldeanos…

Y, así, volvieron al hospital…


-¡Bh…! ¡Bujajajajajaja!- se volvió a reír Yuki, en la habitación de Aiko, observando como Dymas vendaba las manos de Scarlett, quien estaba silenciosamente apenada.

En la habitación estaba la pequeña, siendo peinada por Hare, con una peineta especial regalada por Olga, suficientemente resistente para no romperse con el cabello de la niña. Worm y Snowfall miraban como Dymas atendía a la apenada joven, mientras que Ónix no le sacaba los ojos de encima a Carlo, quien estaba sentado junto a la cama de Aiko. Los tres guerreros miraban apoyados en la pared, curiosos.

El niño llevaba ahora una polera azul claro, pantalones cortos color grises y zapatos café. El dragón no olvidaba lo que le hizo el pelinegro, así que lo tenía vigilado cada vez que lo tenía cerca, con su orgullo herido.

-Te coloqué un poco de medicina, así que estarás bien mañana- le aseguró el doctor, sonriendo, terminando de vendar las manos de la joven, a lo que la pelinegra asintió tímidamente.

-¡Pero eso fue tan épico!- aseguró Yuki, restregándose un ojo, feliz- ¡Desearía una repetición! ¡Lo apaleaste, Scarlett!- sonrió, entusiasmada.

-¡¿Q-Qué querías que hiciera?!- se apenó Scarlett- C-Cuando me enteré que hoy se lo iban a llevar, s-sentí que debía enfrentarlo… y antes de darme cuenta, lo cachetee hasta deformarle la cara- se tapó el rostro, apenada y avergonzada.

-L-Lo de deformarle la cara lo hicimos Worm y yo…- confesó Hare, sonriendo incómodo.

-¡No me arrepiento!- el pequeño gusano hinchó el pecho, orgulloso, haciendo sonreír levemente a Snowfall.

-Al final, hiciste lo que todos queríamos hacer, Scarlett- le aseguró la loba, tomando su atención- La verdad… Creo que si no hubieras hecho algo… Le habría mordido la garganta- confesó, sonriendo, dejando en blanco a los presentes.

-¿L-La garganta…?- tragó saliva Hare- C-Chica, ¿s-sabes que si haces eso, lo hubieras…?-

-Lo sé- sonrió Snowfall, sin avergonzarse en absoluto- Mi instinto me gritaba que lo mordisqueara, pero me calmé cuando Scarlett lo golpeó de esa forma- admitió, sin dejar su tranquila sonrisa.

… Fue entonces que los presentes recordaron que, aunque Snowfall fuera una loba sumamente tranquila y dulce… seguía siendo una loba… Había una fiereza peligrosa y tal vez mortal oculta en el dulce rostro de la loba.

-… Eso da miedo…- se le salió a Senzō, a lo que Taiyo le dio un codazo.

-¡Yo hubiera golpeado al tipo malo!- aseguró Carlo, parándose a los pies de la cama, asombrando a Aiko pero fastidiando a Hare, a Worm y a Ónix.

-T-Tú siempre quieres golpear algo…- murmuró la liebre café.

-B-Bueno, supongo que ya no los entretendremos más- sonrió Scarlett- Voy a preparar la tienda-

-¿Segura de querer abrir la tienda durante el festival?- le preguntó Hare, terminando de peinar a Aiko, tratando de hacerle una trenza.

Durante esa semana, Scarlett había abierto algunos días su tienda en la plaza, por consejo de Hare. Junto a Snowfall, había hechos varias ventas, por lo que la joven estaba determinada a aprovechar el festival que se daría esa noche, evento que se había decidido para celebrar la reparación completa del pueblo y que se habían librado de los maleantes.

-No debemos desaprovechar nada. Tú mismo me lo has dicho, ¿verdad?- le señaló Scarlett, sonriendo, levantando levemente los puños.

-Bueno, sí…- parpadeó Hare, algo sorprendido de verla tan motivada.

-Ya concordamos que nosotras tres nos encargaremos de la tienda, así que tú puedes llevar a Aiko y a Worm por el festival- le indicó Yuki, fastidiada.

-¡¿Y-Y yo qué?!- parpadeó Ónix.

-Lo siento, Ónix… Pero como has estado mordiendo a varios monstruos del pueblo…- sonrió apenada Snowfall.

-E-Es la condición que nos dio la Oficial Olga para abrir la tienda durante el festival: que no te separes de mí- le contó Scarlett.

-¡¿EH?!- se ofendió el dragón- ¡QUIERO IR! ¡QUIERO IR! ¡QUIERO IR!- se tiró al piso, pataleando con sus cuatro patas.

-¿Realmente este es el dragón que mandó a volar a Senzō…?- se preguntó Sentō, mirando la pataleta, incomodando a su hermano mayor.

-Eso es algo que también me gustaría enmarcar- confesó Taiyo, sonriendo divertida.

-S-Serás…- la quedó mirando Senzō, ofendido.

-Entonces, nos vamos- Scarlett abrió la puerta, mientras Snowfall y Yuki salían, aunque la liebre blanca arrastrando de la cola a Ónix, quien aún pataleaba- Nos veremos en la tarde- se despidió de Hare, Aiko y Worm.

-¡Nos vemos~!- se despidieron los dos pequeños, a lo que la pelinegra sonrió y cerró suavemente la puerta.

-Jeje. Es una joven bastante responsable- sonrió Dymas, acariciando la cabeza de Carlo, quien sonrió levemente.

-Lo malo de eso, que nunca disfruta de la vida- suspiró Hare, terminando la trenza de Aiko, quien quedó encantada por el nuevo peinado- ¿Qué tal, chica?- le sonrió a la pequeña.

-¡Está muy bonito!- sonrió contenta la niña, abrazando su muñeca.

-¿Sabes hacer trenzas?- lo quedó mirando Taiyo, algo sorprendida.

-L-Le he pedido a las enfermeras que me enseñen…- murmuró Hare, incómodo al recordar las risitas recibidas por las humanas ante la tierna petición.

¡Las humanas lo consideraban un monstruo tan tierno, por lo que lo trataban como un niño pequeño! ¡PERO ÉL ERA UN ADULTO, A PESAR DE TENER ESA EXPRESIÓN TAN TIERNA!

-Bien, Carlo, tendrás que esperar afuera- le pidió Dymas a su hijo, haciéndolo parpadear- Worm, y creo que también ustedes- miró al pequeño gusano y a los tres hermanos, haciéndolos parpadear- Voy a quitarles los puntos a Aiko- explicó.

-Han hablado de puntos y puntos… ¿Pero qué son?- preguntó Sentō, curioso.

-Aiko también quiere saber- confesó Aiko, parpadeando, mirando a Worm, quien hizo una mueca, prefiriendo guardar el secreto.

-M-Mejor no sepas de detalles, chica- sonrió incomodo Hare.

-¡Los puntos es cuanto cosen la piel!- sonrió Carlo, sobresaltando a los tres hermanos.

-¡¿C-Coser…?!- parpadearon los guerreros.

-Bien, suficiente. Van a asustar a la paciente- sin problema alguno, Dymas terminó empujando suavemente a su hijo, a Worm, a Senzō, Sentō y Taiyo al pasillo, dejándolos perplejos, cerrando tranquilamente la puerta.

-Ah… Me echaron porque son escandalosos- Worm miró ofendido a los tres hermanos, a lo que Senzō hizo una mueca, ofendido, pero Sentō y Taiyo sonrieron incómodos- ¡Hare! ¡Voy a ir acompañar a Scarlett!- avisó mirando la puerta, antes de alejarse, contento.

-Un momento, ¿por qué no echaron a la comadreja?- parpadeó Senzō, algo ofendido.

-Porque es su papá- parpadeó Carlo, sonriendo- Además que, después de sacarle los puntos a Aiko, le darán el alta. ¡Así que podré tener una cita con ella!- sentenció, para alejarse, corriendo feliz.

-… ¿Dijo una cita?- Senzō miró a sus hermanos, algo perplejo.

-No me mires a mí. Creo que iré con Scarlett y los demás- Taiyo se estiró, alejándose en la misma dirección que Worm.

-¡También yo!- sonrió Sentō, siguiendo a su hermana mayor.

-…- Senzō los vio irse, pero los siguió en silencio, sin querer admitir que quería ayudar a Scarlett, ya que estaba seguro que, al tener las manos lastimadas, no podría hacer mucho…


-G-Gh….- gimió Aiko, con los ojos fuertemente cerrados, sumamente temerosa.

En esos momentos, Dymas le había quitado el vendaje en su estómago, mostrando los puntos de la operación, y la marca de esta.

-¿Seguro que ella estará bien?- le preguntó Hare, sujetando una mano de la pequeña, quien aferraba con su otro brazo su muñeca, con los ojos cerrados, asustada.

-Normalmente usaría anestesia para quitarle los puntos, pero como usé un tranquilizante con ella hace tan solo una semana, no quiero arriesgarme a nada- aseguró el doctor, colocándose guantes blancos y tomando una tijera especial- Además, que los puntos no deberían estar tanto tiempo, pero el estómago de la pequeña estaba sumamente dañado. Tú mismo sabes que he tenido que reemplazar los puntos cada cierto tiempo- le indicó al monstruo, quien asintió levemente.

-G-Gh…- seguía gimiendo la pequeña, sin querer mirar.

-Tranquila, pequeña. Solo sentirás una picazón- le aseguró Dymas, pero Aiko negó, temblando asustada.

-No temas, Aiko. Papá está contigo- le sonrió Hare, a lo que la niña hizo una mueca, sin abrir los ojos- Esto pasó porque tu hijo abrió la boca. Aiko no tenía idea lo que tenía bajo las vendas- miró molesto a Dymas, quien sonrió, incómodo.

-N-No entremos en detalles…- pidió Dymas- Aiko, si te portas bien, no solo te daré un dulce, sino que también un regalo- le prometió a la niña, quien aún mantenía sus ojitos fuertemente cerrados- ¿Por qué no hablas con ella, Hare? Será más sencillo- le pidió.

-Bien- asintió la liebre- Aiko, dime. ¿Qué es lo que te gustaría comer durante el festival? Después de esto, podrás comer muchas cosas ricas- le aseguró, sonriendo.

-B-Bueno…- murmuró Aiko, sin notar como el doctor comenzaba a cortar suavemente los puntos de la operación- Algodón de azúcar… y gomitas-

-¿No te gustaría algo de carne? Escuché que venderían pollo asado- le sonrió Hare, también algo nervioso.

-Quiero dulce… Y jugar… ¿Puedo jugar?- le preguntó Aiko, abriendo un ojito, solo mirando a la liebre que le sujetaba su mano libre.

-¡Por supuesto! Estoy seguro que habrán varios juegos. ¡Creo que incluso habría una danza! ¿Te gustaría bailar conmigo, chica?- le preguntó la liebre, sin dejar de sonreírle.

-… Sip- sonrió Aiko.

-Bien- sonrió Dymas, ahora pasando un algodón en el estómago de la niña, tomando la atención de la pequeña y Hare.

-¿E-Eh? ¿Ya terminó?- parpadeó Hare, perplejo.

-No era tan difícil- aseguró el doctor, mostrándole el hilo quirúrgico que había sacado, sobresaltando al padre y a la hija- Ah, perdón- se disculpó, ocultándolo.

-¡¿Q-Quiere que a la niña le den pesadillas?!- le recriminó Hare, abrazando a la pelinegra, que temblaba con los ojos temblorosos.

-Algunos niños se asombran cuando les muestro su hilo…- confesó Dymas, algo apenado.

-¡Pues mi niña es sensible!- le recordó la liebre.

-Papi, mira, mira- lo llamó Aiko, tomando su atención.

La niña miraba su estómago, sorprendida al ver una marca en su piel… Una cicatriz…

-¿E-Eh?- Hare frunció el ceño, serio, mientras Dymas botaba en el basurero el hilo y sus guantes- ¡D-Dymas!- se le acercó, extrañándolo- ¡N-No me dijo que a Aiko le quedaría una cicatriz!-

-Es natural que, después de una operación, quede una marca- le explicó el doctor, sacando de su bolso una paleta de colores y una bolsa de tela- Además, debes pensar que la pequeña estuvo internada casi un mes-

-¡¿A-Al menos la cicatriz va a desaparecer?!- exigió saber Hare, molesto, preocupando al humano.

-… Lo veo difícil, Hare. La piel humana es bastante sensible, y más si es el de una niña tan pequeña- Dymas miró a Aiko, quien se daba toquecitos en la cicatriz, parpadeando curiosa- Dudo que se borre-

-¡¿Me está diciendo que vivirá con eso?!- le preguntó enojado el monstruo, preocupándolo- ¡T-Tener una cicatriz…!- puso la mano en su pecho vendado, preocupando al humano.

Para él, una cicatriz no era algo alentador… La marca en su pecho era la prueba fidedigna de todo lo que le hizo sufrir Zafirest, junto con el hecho de que, cada vez que sufriera un daño en ese punto… repetiría el mismo dolor causado por esa bruja…

… Y ahora, su pequeña tendría que vivir toda su vida con una cicatriz en su estómago, lo cual le recordaría siempre el hecho de que ella sufrió tanto por su culpa…

… Esa cicatriz sería la prueba de que él abandonó a Aiko…

-¡YUPI~!- escuchó, por lo que se volteó para ver a Aiko, quien se había puesto de pie en la cama, sumamente emocionada- ¡Jijijiji!- se rió, abrazando su muñeca.

-¿E-Eh? ¿Q-Qué te pasa, chica?- parpadeó Hare, acercándose a la cama, a lo que la niña lo abrazó tiernamente.

-¡Ahora soy como papá!- sonrió contenta la pequeña, dejando sorprendido a la liebre- ¡Papi también tiene una marca…! ¡Y ahora yo también! ¡Me faltan las orejas~!- confesó, emocionada.

-… ¿Aiko…?- murmuró Hare, sorprendido, confundiendo a la niña- A-Aiko, escucha. E-Esa marca en tu estomago no desaparecerá… ¿Y eso te hace feliz?- la tomó de los hombros, preocupado.

-… Papi también tiene una marca- parpadeó la niña, apuntando el vendaje del monstruo.

-¿Y cómo lo sabes? M-Me he asegurado que no estés cuando me cambio el vendaje- aseguró Hare, confundido.

-Pero siempre papi está triste cuando piensa en la marca- sonrió Aiko, sorprendiendo a la liebre- ¡Ahora Aiko y papi tienen marcas! ¡Ahora somos iguales! ¡Así que sonríe~!- le pidió, dejándolo sin palabras…

… Aiko no veía su cicatriz como una prueba de que él la había abandonado, o de todo lo que sufrió para poder recuperarse… Para ella… Para ella significaba que al fin tenía una similitud con él…

… Ambos tenían una cicatriz, y el compartir eso le causaba una gran felicidad a la pequeña…

Hare bajó las orejas, sumamente conmovido, sintiendo como sus ojos se anegaban en lágrimas, confundiendo a Aiko.

-… Ay, chica…- Hare cerró los ojos, luchando con el llanto que lo invadió, preocupando a la pequeña.

-… ¿E-Está mal querer ser como tú…?- se entristeció la niña, abrazando su muñeca.

-N-No, chica, no…- Hare se restregó los ojos, para después abrazarla suavemente-E-Es que me has hecho tan feliz…- aseguró, haciéndole parpadear- C-Creo… Creo que es la primera vez que me hace feliz tener esta marca… Ahora somos iguales, entusiasta- señaló, sonriendo costosamente.

-…- Aiko parpadeó, curiosa- ¿Estás feliz?-

-¡S-Sí!- asintió Hare, abrazándola más.

-… ¡Yupi~!- sonrió Aiko, y, dando un salto, se colgó al rostro de Hare, haciendo que el monstruo se inclinara para atrás, sobresaltando a Dymas.

-¡C-Cuidado, chica!- Hare la sujetó a tiempo, recobrando el equilibrio.

-¡Jijiji!- sonrió la pequeña.

La liebre parpadeó, pero después sonrió, satisfecho de al fin ver sonreír a su pequeña de esa forma.


En la plaza de la aldea, se podía apreciar como los aldeanos decoraban las casas o colocaban guirlandas entre ellas, mientras los comerciantes y los puestos locales se instalaban, preparándose para el festival de la noche.

-Realmente, muchas gracias- sonrió Scarlett, observando como los tres guerreros terminaban de traer las últimas cajas con mercancía al puesto de madera que le habían dado a la joven, el cual estaba siendo decorado por Yuki, quien, encima de una escalera, ataba guirnaldas en los bordes del techo.

-No tenemos nada más que hacer antes de viajar- aseguró Senzō, dejando las cajas en el mesón junto a sus hermanos.

-Mm…- Ónix, sentado junto a Snowfall y Worm, miró amurrado las demás tiendas, aun dolido de saber que no podría visitarlos.

-¿Necesitas ayuda, Yuki?- le preguntó Taiyo a la liebre.

-En lo absoluto- aseguró la liebre, quien parecía de buen humor.

Realmente, el haber visto como Scarlett cacheteaba a Fausto fue una experiencia realmente placentera de ver para la liebre blanca.

-¿Cómo les va?- escucharon, por lo que se voltearon, para ver acercarse a Gamba y a Janne, la última llevando una tela al brazo.

-Bastante bien. La Oficial no solo nos dio el permiso de abrir la tienda en el festival, sino que también nos alquiló un puesto de este tipo. Es mucho más práctico- sonrió Snowfall, moviendo suavemente la cola.

-Aunque no fuimos los únicos. Escuché que Beaclon y sus diablillos también van a estar con un puesto, aunque creo que de manzanas dulces- comentó Yuki, algo sorprendida por ese detalle.

-Esos monstruos realmente han ayudado con las reparaciones del pueblo- comentó Gamba- Por cierto, hoy daban de alta a la pequeña Aiko, ¿verdad?- sonrió.

-Sí. Va a visitar el festival al salir del hospital. Realmente lo necesita- sonrió Scarlett.

-¿Y tú no?- le preguntó Janne, incomodando levemente a la joven.

-B-Bueno, lo mejor es tener abierta la tienda- aseguró la pelinegra.

-A mí ni siquiera me interesa esto- bufó Yuki, incomodando a Snowfall.

-… Ya veo…- murmuró Janne- Scarlett, es cierto que mañana se irán, ¿verdad?-

-Sí- asintió la joven- Pasaremos por Huayen, y después iremos a Salvia- aseguró.

Aquello hizo que la pareja de monstruos intercambiara mirada, confundidos, lo cual hizo parpadear confundida a la humana.

-Scarlett, ¿por qué dices Huayen? Desde aquí no hay ningún otro pueblo para ir a Salvia- le indicó Janne.

-¿Eh? S-Sé que se puede viajar directamente a Salvia, pero creo que también deberíamos ir a Huayen. Está cerca del río que conecta a Salvia, ¿no?- señaló Scarlett.

-… Pero Huayen es un pueblo en ruinas- la quedaron mirando los dos monstruos, dejando perplejos a los comerciantes.

-¡¿EH?!- Yuki casi se cae de la escalera si Sentō no sujeta la madera a tiempo- ¡¿D-De qué hablas?! ¡En nuestro mapa sale Huayen junto al río!- les indicó a la pareja, molesta.

-E-En los mapas antiguos sale Huayen… ¿No me digan que han comprado esos mapas baratos que terminan siendo obsoletos?- los quedó mirando Gamba.

-A-Ah…- se quedó sin habla Scarlett- He-Hemos usado el mismo m-mapa que c-compré c-cuando comenzamos a ser c-comerciantes… ¿A-Acaso m-me estafaron…?- comprendió, comenzado a enrojecer de vergüenza.

-B-Bueno, éramos primerizas. E-Es normal que no nos diéramos cuenta…- trató de consolarla Snowfall, pero la joven se tapó el rostro, muerta de vergüenza.

-¡Estafarlos con un mapa obsoleto…! ¡Eso suena a algo que haría Hare!- confesó Sentō, sonriendo algo divertido, mientras Worm hacía una mueca, ofendido, y Ónix ladeaba la cabeza, confundido.

-En verdad…- bufó Yuki, ofendida.

Senzō no comentó nada, porque se había quedado mirando a Scarlett, considerando que era algo… ¿tierna su reacción?

Se cruzó de brazos, confundido, sin notar que Taiyo lo miraba algo divertida.

-Aunque Huayen sea un pueblo en ruinas, está junto a unas aguas termales- le indicó Janne a Scarlett, tomando su atención- Les recomiendo pasar por allí y descansar un poco del viaje- les sugirió.

-¿A-Aguas termales?- sonrió Snowfall, moviendo la cola.

-Oh, no- gruñó Yuki, bajándose de un salto de la escalera- Ya veo que al Estafador le gustará, pero por otras razones- sentenció, desconfiada.

-No seas así, Yuki. Hare nos respeta cuando Aiko y yo nos bañamos- le indicó Scarlett, apenada y algo ofendida, recordando que, cuando ella y la pequeña se tomaban un baño en algún río o lago, Hare siempre se quedaba dentro del carruaje, incómodo.

-Pero podrían comprar algunos trajes de baño, para que se bañen todos juntos- les sugirió Janne, haciendo parpadear a la joven.

-Ah. Es buena idea- sonrió Scarlett.

-Así Aiko podría bañarse con Hare. Ella desea tanto eso- comentó la loba blanca, contenta.

-¡Me gusta la idea!- sonrió Worm, mientras que Ónix estaba más confundido.

-¿Ven que es bueno divertirse un poco?- sonrió Gamba- Y miren lo que trajimos- agregó, tomando con su lengua la tela que llevaba Janne en el brazo, para dársela a Scarlett, quien se confundió- En Iron Ore, los humanos usan un traje tradicional para los festivales, así que estaría bien que también lo usaras- sonrió.

-¿E-Eh?- parpadeó Scarlett.

-Parece que en el pasado lo llamaban kimono para las mujeres, y yukata para los hombres- le explicó Gamba- Así que estaría bien que lo usaras, para concordar con la fiesta- sentenció.

-E-Este, gracias- sonrió la joven, contenta, a lo que Gamba sonrió satisfecho y Janne levemente.

Snowfall intercambió mirada con Taiyo, sonriendo ambas, mientras que Worm ahora estaba más emocionado por las aguas termales, y Ónix algo confundido. Yuki bufó, fastidiada, haciendo sonreír a Sentō, en cambio, Senzō aun miraba algo curioso a Scarlett…

… Aun le parecía demasiado curiosa esa humana…

Su forma de actuar pensando en los demás, sin importarle salir lastimada, el enojo que le causaba no poder ayudar a sus amigos, que quisiese tanto a sus compañeros, y el hecho de que era bastante responsable, a pesar de que podía descansar…

… Era bastante curiosa…


Hospital de Iron Ore.

-¡FELICIDADES, AIKO!-

La pequeña niña parpadeó, sorprendida y algo perpleja.

Después de que le quitaran los puntos, el doctor Dymas le había dado unos presentes: una paleta de dulces con varios colores, una ropa bastante curiosa que se llamaba kimono, que era blanco con un diseño de hojas verdes, unas sandalias negras y un coletero con un trébol de metal muy bonito.

Ella no entendió muy bien por qué le dieron esa ropa, pero estaba bastante contenta porque una enfermera se las puso, incluyendo el coletero en su trenza. Estaba más que feliz porque a su papi también le gustó verla con esas prendas.

Ahora, se supone que se dirigían al establo del hospital, porque Hare debía dejar sus cosas allí antes de reunirse con sus amigos en la plaza, pero por alguna razón que ella no entendía, pasaron por el salón principal… y ahí fue que ella se sobresaltó y quedó perpleja al ver a todos los doctores, felicitándola y aplaudiendo, confundiéndola.

Regresó en si cuando escuchó a su papi reírse de ella, por lo que levantó la mirada, confundida.

-¡V-Vamos, chica! ¿Por qué tienes esa cara?- le preguntó sonriendo Hare, quien llevaba su hatillo y un saco donde iban las pertenecías de la pequeña.

-¡Hay que ver lo linda que eres!- una enfermera abrazó a la confundida niña.

-¡Te vamos a extrañar mucho!- aseguraron Kapukkoro y Jell, conmovidos.

Aiko parpadeó, confundida, en el abrazo de una de las enfermeras que la atendió.

-Todos están muy felices de que estés sana, Aiko- le aseguró Dymas, sonriendo, mientras su hijo Carlo se asomaba por detrás, con un ramo de flores color verde. El niño vestía una ropa similar a Aiko, solo que era azul oscuro con líneas blancas.

-Y todos han querido despedirse de ti, chica- le sonrió Hare.

-¿De mi…?- parpadeó Aiko.

-¡Sip! ¡Ahora tienes que cuidarte mucho, Aiko!- Carlo se le acercó y le tendió el ramo de flores- Escuché que tu color favorito era el verde, así que hablé con el jardinero para conseguir estas flores solo para ti- sonrió, contento.

-¿Q-Quién te lo dijo, niño?- lo miró Hare, desconfiado, a lo que varias enfermeras se rieron por lo bajo de él.

Aiko parpadeó, mirando asombrada y contenta las flores. Acomodó su muñeca y su paleta, y tomó el ramo de flores, para después sonreír sinceramente, muy feliz.

-¡Gracias!- sonrió la niña, contenta, a lo que los doctores sonrieron, felicitándola.

Dymas sonrió, contento. Era una tradición que un niño que fuera dado de alta, se le despediría de esa forma, dándoles flores a las niñas, o juguetes a los niños, lo cual siempre hacía que una sonrisa cursara el rostro de los pequeños.

-¡Vamos, Aiko!- sonrió Carlo, tomando la muñeca de la contenta niña- ¡El festival va a estar listo pronto, así que vamos juntos, Aiko!- le pidió, dispuesto a llevarse a la pequeña si Hare no le agarra de la yukata, levantándolo.

-¡Deja, muchacho, de tratar de secuestrar a mi hija!- le ordenó la liebre, claramente ofendido.

-¡Bleh!- el pelinegro le mostró la lengua- ¡Voy a tener una cita con Aiko, gordo!- aseguró.

-¡Que no estoy gordo!- le recriminó Hare, comenzado a ahorcarlo cómicamente y a restregarle la cabeza, haciendo reír a los presentes- ¡¿Y por qué debería dejar que tengas una cita con Aiko?!-

-¡Cierto, cierto! ¡¿Acaso te gusta Aiko, Carlo?!- le preguntó burlón un enfermero, avergonzando al niño.

-Pero tienes una gran diferencia de edad, pillo- se burló Jell, mientras Kapukkoro se reía por lo bajo.

-¡E-Eso no importa!- pataleó avergonzado Carlo.

-¡Claro que importa, muchacho!- Hare le tiró las mejillas, molesto, hasta que sus orejas se levantaron al escuchar que Aiko también había comenzado a reír…

Se quedó mirando a la niña, no porque le sorprendiera que ella estuviera riéndose de la situación… sino por el simple hecho de que su risa… era idéntica a la suya…

Aquello también tomó la atención de los presentes, quienes se habían dejado de reír, mirando sorprendidos a la pequeña, quien abrazaba sus flores y su muñeca, riéndose tiernamente.

-… ¿N-No es esa la risa de Hare…?- las enfermeras intercambiaron mirada, sorprendidas.

-Tal parece que la niña se le ha pegado la forma en que ríes- le indicó Dymas al sorprendido Hare, quien soltó sin darse cuenta a Carlo, el cual se sobó las mejillas, algo adolorido- Y es algo normal. Los pequeños suelen imitar a sus figuras paternas, así que no es de extrañar que la pequeña Aiko comience a reírse como tú- sonrió.

-Mi risa…-murmuró Hare, sorprendido, para después sonreír, orgulloso y contento- ¡Por todos los monstruos, chiquilla!- abrazó contento a la pequeña, causándole más risa al restregar sus bigotes en sus mejillas.

Dymas sonrió, mirando como Hare abrazaba a la pequeña. Aunque el monstruo café le aseguraba no ser el mismo monstruo que él conoció en el pasado junto a aquel grupo de viajeros, no pudo evitar recordar cuando el pequeño Hare había sido dado de alta…

… La sonrisa de ese pequeño monstruo con su juguete nuevo era muy parecida a la de Aiko…


Después de la despedida que le hicieron los doctores a Aiko, padre e hija se encaminaron al establo, para guardar las cosas de la pequeña antes de ir al festival.

-¿Estás contenta, Aiko?- le preguntó Hare a la niña, quien abrazaba contenta sus flores y su muñeca.

-Sipi- sonrió la niña.

-Me parece que tenemos unos jarrones… Voy a revisar si no se los llevaron para la venta para usarlo para tus flores- le sonrió Hare, alegrando a la niña, mientras se detenían en la zona donde estaba el carruaje y los dos caballos negros.

Yeni y Negri, que estaban comiendo heno, levantaron las cabezas al verlos entrar, por lo que relincharon, contentos.

-¡Yeni~! ¡Negri~!- Aiko dio saltitos hacia los caballos negros, los cuales comenzaron a olfatearla y mordisquearla juguetonamente, causándole risitas, idénticas a las de su tutor- ¡Los extrañaba~!- sonrió, contenta y divertida.

Hare sonrió, feliz y aliviado de verla sonreír y reírse así. Recordaba el tiempo en el que él temió que su pequeña no pudiese sonreír de esa forma, a causa del estrés causado por la operación y su estado de salud… pero el ver que sus temores no resultaron ciertos, le causaba un gran alivio...

-… Así que a ella la saludan así, pero si uno de nosotros se acerca a estos caballos, nos patean- escuchó un bufido, por lo que levantó las orejas, y miró fastidiado al carruaje de madera, para ver a Senzō apoyado en el vehículo, con los brazos cruzados.

-¿Qué haces aquí? ¿Dónde están tus hermanos?- le preguntó Hare, acercándose al vehículo y dejando en su interior las cosas de Aiko, prefiriendo ignorar al peliazul.

-Les entusiasma la idea de ayudar con la tienda de la comerciante- le respondió Senzō, observando de reojo lo que hacía la liebre.

-¿Y por qué el señor Senzō no está ayudando?- lo quedó mirando el monstruo café, fastidiado.

-No me llames así. Es la comerciante la que tiene esa manía de respetarme por haberla salvado- bufó el peliazul.

-La chica no es así porque la salvaste, sino porque salvaste a Snowfall y a Yuki- le indicó Hare, algo ofendido- Y porque ayudaste a derrotar a los maleantes… a pesar de que dejaste escapar a Joker-

-¿Tanto miedo te da ese monstruo?- lo miró Senzō, serio, a lo que la liebre detuvo lo que hacía.

-… Es bastante listo, pero yo lo fui más cuando lo derroté… Pero pensar que un monstruo revivido y purificado mantenga tanto odio…- Hare frunció el ceño, serio- Sé que tratará de hacer algo, de nuevo…- miró de reojo a Aiko, quien reía, divertida al sentir como Yeni le mordisqueaba el cabello-… Tratará de hacer algo…- apretó su puño, consciente que, si el mago trató de lastimar a la pequeña, podría intentar hacerlo de nuevo.

-Pero supongo que no es algo de lo que debas preocuparte. Eres capaz de reconocer sus ilusiones- le señaló Senzō- La verdad, tienes muy mala suerte con los monstruos que usan magia, ¿no?- bufó, sonriendo levemente.

-Una de las razones por las que no me gusta la magia- lo quedó mirando Hare, ofendido- ¿Ahora me dirás qué es lo que quieres hablar conmigo? Debe ser bastante importante como para que tus dos hermanitos no estén presentes- le indicó, levantando la ceja, desconfiado.

-…- Senzō lo miró, serio, y sacó algo de su capa, lo cual dejó perplejo a Hare…

… El cofre de los Hikari

-¡¿DE DÓNDE SACASTE ESTO?!- Hare se lo quitó de las manos, indignado, tomando la atención de Aiko.

-Hace unos días, cuando ayudaba a descargar la mercancía para las ventas- respondió simplemente Senzō- ¿Sabes lo que es?-

-¡E-Es la mercancía especial que debe entregar Scarlett en Salvia!- le indicó la liebre, mientras Aiko se les acercaba, curiosa.

-¡El objeto secreto!- sonrió Aiko, percatándose del cofre.

-¡Exactamente!- asintió la liebre- ¡¿Acaso estuviste con él todo este tiempo?!- le gruñó a Senzō.

-… ¿A qué estás jugando?- lo miró el peliazul, serio, extrañándolo- Las marcas de ese cofre le pertenecen a los Hikari, una de las familias humanas más poderosas del continente, y que residen en Salvia… ¿Por qué Scarlett tiene algo como esto?- frunció el ceño.

-Porque es algo que le encomendaron trasladar. No podían llevarlo en un medio ostentoso, así que se lo pidieron a la chica- le indicó Hare.

-¿Ni en una Ave de hierro?- Senzō levantó una ceja, dejando perplejo a la liebre ante ese detalle- O es algo demasiado valioso, que no quieren que sea rastreado, pero no lo esperan con urgencia, y por eso aceptan que sea trasladado por un carruaje-señaló.

-… ¿Cuál es tu punto?- Hare frunció el ceño, serio.

-Que es demasiado peligroso- Senzō se le acercó- Si el bajo mundo está moviéndose de una forma tan alarmante… ¿No crees que los altos mandos del otro lado de la moneda también?- preguntó, serio.

-…- ante eso, la liebre frunció el ceño, meditativo.

-¿Siquiera sabes lo que hay allí adentro?- le preguntó el peliazul- Además… ¿Realmente puede ser una coincidencia todo esto? Scarlett es una noble que desechó su título al viajar como comerciante, y justo a ella le entregan un objeto de tal valor para una de las familias de nobles más poderosas del continente- le recordó.

-Bueno… Es bastante curioso…- meditó Hare, hasta percatarse de algo- ¡¿C-Cómo sabes que la chica f-fue una noble…?!- se quedó mirando al joven de armadura azul, atónito.

-… Ah, sí… Usamos nuestros poderes para escuchar esa conversación que tuviste con las comerciantes hace una semana, y así nos enteramos también de que tu hija es una niña bastarda y que experimentaron con ella…- confesó Senzō, sin arrepentimiento alguno…

… Solo para recibir un puñetazo en pleno estómago, terminando en el piso, adolorido.

-¡Nunca van a aprender, ¿verdad?!- le gruñó Hare, indignado- ¡Y no digas esas cosas frente a Aiko!- le recriminó, apuntando a la niña, quien parpadeaba, confundida.

-… ¿Hice algo?- se señaló la pelinegra.

-N-Nada de lo que te tengas que preocupar- la liebre le acarició la cabeza- No tienes que preocuparte de nada…- murmuró para sí mismo…

… Sí, Aiko era una hija fuera del matrimonio… Hija de un amante…

Tal vez, para los monstruos, aquello no tenía valor, pero para los humanos la situación cambiaba. Los niños nacidos en esas circunstancias podían ser vistos en menos, e incluso podían ser tratados indiscriminadamente por algo que no escogieron…

Por eso Scarlett le ocultó por tanto tiempo la posición de la pequeña Aiko… No quería que nadie tratara diferente a la pequeña, solo por las circunstancias en las que nació… y es por esa razón que él tampoco dejaría que esa información se divulgara, por el bien de la honra de la niña.

-… Significa que también escuchaste que Aiko es una Lootus, ¿no?- Hare miró molesto a Senzō, quien se sentaba, sobándose el estómago.

-S-Sí… Y parece que sabes lo mismo que nos contó Zafirest- sentenció el peliazul- Humanos que pueden ser considerados magos. Que irónico para ti, siendo un monstruo que detesta la magia- sonrió levemente, fastidiando a Hare.

-… ¿E-Eh?- Aiko parpadeó, confundida pero algo preocupada- ¿T-Tengo algo… q-que no le gusta a Hare…?- se entristeció…

-¡PARA NADA!- le sonrió Hare, comenzando a pisotear sin piedad a Senzō- ¡Es solo que este tipejo solo sirve para fastidiarme la vida! ¡Eres más que perfecta tal cual eres, mi niña!-

-… ¿De verdad?- murmuró Aiko, preocupada, mientras la liebre se le acercaba y agachaba a su altura.

-Por supuesto. Nunca dejes que nadie te diga lo contrario- le sonrió Hare, acariciándole la cabeza.

Ante ese cariño, la pequeña sonrió cerrando los ojos, ya que ese gesto se había vuelto común entre ellos, siendo la caricia que más le gustaba a la niña, porque se sentía protegida con la gran y peluda mano de su tutor.

-N-No ignores e-el tema principal…- Senzō se sentó, más adolorido que antes, fastidiando a Hare- Ese cofre… No deberías andar con algo así, sin saber lo que hay dentro-

-¿Me estás diciendo que una de las familias nobles más influyentes está preparándose para una guerra o algo por el estilo?- bromeó la liebre.

-… Ya no existe Moo, y supuestamente Zafirest está sellada- el peliazul frunció el ceño, serio- Ahora mismo, los pueblos están coexistiendo por si solos, sin la mayor necesidad de un poder superior a ellos… No hay nadie que tenga el poder total- ante eso, Hare lo miró de reojo- Ya no existen reyes, Moo se encargó de destruir los reinos humanos… Solo hay nobles, con conflictos entre ellos, deseosos de imponer su poderío frente al resto, ya que no hay ningún malo que se los impida...- sentenció, serio.

Hare frunció el ceño ante eso, consciente que las palabras del líder de los Cuatro Guerreros podrían cumplirse…

Si él era ambicioso… los humanos podían ser ambiciosos, y crueles… Nadie aseguraba que, ahora que no había ningún peligro para la humanidad… las personas de poder pelearían para ser quienes tuvieran el control de todo…

-… Está en la naturaleza humana la guerra, más aún si no tienen líderes que los guíen…-sentenció Senzō, levantándose.

-… ¿Por eso Moo acabó con los reyes humanos…?- se preguntó Hare, acariciando aun la cabeza de Aiko, quien miraba sus flores, ignorando el tema de conversación-… ¿Para asegurarse de que no se pudieran unir…? Je, lamentablemente para él, la gente se unió, gracias a las acciones de Genki. Confía más en los humanos, Senzō. Recuerda que Bob es uno- le señaló.

Aquello incomodó al peliazul, quien se cruzó de brazos.

-… Aun así… Tienes razón- escuchó, por lo que miró a la liebre levantarse, observando serio el cofre de madera en su mano-… Nada asegura que no estemos llevándole algo peligroso a los Hikari… Siempre pensé que tal vez habría joyas o un objeto histórico dentro de este cofre, pero después de todo lo que ha pasado… No puedo asegurar nada…- frunció el ceño.

-¿Qué vas a hacer? ¿Abrirlo?- le preguntó Senzō, acercándose.

-Sería muy arriesgado. Nada asegura si no hay algo peligroso que se active cuando sea abierto. ¿Has escuchado el mito de la Caja de Pandora?- miró al peliazul.

-¿La qué?- se confundió el joven.

-Un mito humano… Creo que se refiere a que una mujer abrió una caja que se suponía no debía abrir, y al hacerlo liberó todos los males del mundo- le contó Hare, sorprendiendo al joven- ¿Quién nos asegura que esta no es una Caja de Pandora?- le preguntó, señalándole la caja de madera.

-… Tienes razón. Que bueno que no la abrí sin hablar contigo primero- parpadeó Senzō.

-¿Sabes? De vez en cuando, usar por ti mismo tu cabeza no te haría daño- lo quedó mirando Hare, burlón, ofendiendo al peliazul, hasta que sintió que le tironeaban la chaqueta, por lo que miró a Aiko.

-… Esa caja es de Scarlett, no de Paloma- parpadeó la niña, confundida.

-¿E-Eh? ¡Ah, no!- sonrió Hare, algo divertido de que la pequeña hubiera estado pendiente del mito, aunque no entendió casi nada- Solo estoy tratando de culturizar a este inculto- le explicó, haciéndola parpadear.

-Serás…- lo quedó mirando Senzō, ofendido.

-… ¿Qué es inculto?- parpadeó Aiko, sin entender.

-Vaya, entre ella y yo estamos igual, ¿no?- bufó Senzō, solo para recibir un fuerte pisotón por parte de Hare- ¡GHA!-

-¡En fin, mi pequeña entusiasta! ¡Ya es hora de que vayamos al festival! Deben de tener todo listo- sonrió Hare, guardando el cofre dentro del carruaje, bien oculto, ignorando como Senzō se agarraba el pie, adolorido, observado por la curiosa Aiko.

-¿Podemos ir? ¿No estás ocupado con el señor Senzō?- parpadeó la niña, sin dejar de ver al peliazul, mientras Hare salía del carruaje.

-Eres bastante extraña. Hablas como niña, y después como analfabeta. Supongo que es verdad eso de que tienes un trastorno…- la quedó mirando Senzō, confundido, solo para que el pie de Hare aterrizara nuevamente en su mismo pie pisado- ¡GH!-

-¿Tengo un bochorno?- parpadeó confundida Aiko, sin haber entendido al adolorido joven- ¿Qué es un bochorno?- miró sin entender a Hare, quien le quitó suavemente sus flores.

-Un consejo de vida, mi niña: ignora a Senzō. Más bien, ignora también a Sentō y a Taiyo- le sugirió Hare, llenando un jarrón que encontró dentro del carruaje con el agua de los caballos, para colocar dentro el ramo de flores.

-S-Serás… ¿Sigues con eso?- lo quedó mirando Senzō, adolorido, mientras la liebre dejaba el jarrón encima de unas cajas cerca del heno, donde le llegaba el sol perfectamente.

-Tendrán que ganarse mi perdón, y yo exijo bastante- aseguró Hare, sentando a Aiko en sus hombros, quien había comenzado a comer su paleta de colores, sujetando con la otra mano su muñeca- Ahora, si nos disculpas, tengo una cita con mi hija- se despidió.

-¿El señor Senzō no viene con nosotros?- parpadeó Aiko, deteniendo a la liebre.

-… Ahora que lo dices… Senzō, ven con nosotros- Hare miró de reojo al peliazul, extrañándolo- Te voy a hacer trabajar extra hoy en la tienda, así que mueve tus piernas, orejas puntiagudas- le ordenó, continuando camino, fastidiando al peliazul, quien los siguió, algo malhumorado.


A pesar de que comenzaba a atardecer, se podía presenciar como los rayos del sol iluminaban cálidamente la aldea y el bosque, dándole un toque más otoñal a las hojas de color café amarillento

La plaza de Iron Ore se encontraba decorada completamente por los puestos de venta, junto con los humanos y monstruos que golpeaban a un ritmo danzarín sus tambores, y los niños que jugaban en las atracciones. Las mujeres llevaban kimonos bastante coloridos, y los hombres yukatas de colores oscuros, disfrutando de las festividades junto a los monstruos de la aldea.

-Miren, parece que llegamos justo a tiempo- sonrió Hare, caminando con Aiko sentada en sus hombros, acompañado por Senzō, quien tenía una expresión que decía claramente que esa festividad no le interesaba en lo más mínimo.

Aiko, mirando todo desde su posición, sonreía, asombrada por el festival, sintiendo que era mucho más llamativo y colorido que el de Firu, especialmente por las guirnaldas, las linternas de colores, y la vestimenta de los aldeanos.

-¡Ah! ¡Snowfall, chicos!- Hare se percató de la tienda de Scarlett, la cual atendía a un buen gentío de personas, que estaban fascinadas con la mercancía de la joven, especialmente los cuadros y figuras de porcelana.

La tienda era atendida por Scarlett, Yuki, Sentō y Taiyo, mientras Snowfall observaba todo junto a Worm y Ónix, aunque este último se mostraba bastante enfrascado en observar los puestos cercanos, llegando a ignorar a los monstruos peludos que pasaban cerca suyo.

Aun así, Hare y Senzō parpadearon, algo sorprendidos al ver que Scarlett vestía un kimono de color azul, con un estampado naranja de hojas otoñales, mientras su cabello negro estaba amarrado en una pequeña moña gracias a la pañoleta rosa de la joven.

Senzō parpadeó, bastante descolocado y sorprendido al ver a la humana con esas ropas…

-¡Scarlett~!- Hare bajó a Aiko, quien se fue corriendo tiernamente hacia la joven, quien le sonrió y la tomó en brazos.

-Mírate, Aiko. Te queda muy bonito el kimono- le sonrió la joven, a lo que la niña sonrió, para bajarse e ir a abrazar a Worm, quien había saltado hacia ella, contento.

-Y a ti te queda perfecto, chica- le sonrió Hare, acercándose, mientras los compradores se retiraban, satisfechos con sus nuevos cuadros y platos de cerámica.

-Gracias. Me lo regaló Janne, para que estuviera acorde a la fiesta- sonrió Scarlett.

-Justo que estaba empezando a disfrutar del escándalo, tiene que aparecer el estafador…- bufó Yuki, reponiendo la mercancía, a lo que Taiyo la miró algo burlona.

-Ja, ja. Muy graciosita como siempre- se ofendió Hare- Aun así, no te obligaré mi presencia por más tiempo, puesto que tengo una cita con mi pequeña-aseguró, dándose aires, fastidiando a Senzō.

-Pues por cómo eres, no me extrañaría que hicieras que la niña pagara todo- bufó Yuki, haciendo que Sentō y Taiyo reprimieran una risita.

-¡Repítelo, doncella!- le gruñó Hare, recibiendo un gruñido por parte de la hembra.

-P-Por favor, el festival acaba de empezar…- trató de calmarlos Snowfall.

-¡Quiero visitar los puestos! ¡Quiero, quiero, quiero!- comenzó a patalear nuevamente Ónix, apenando a la loba y a Scarlett, mientras Hare y Yuki seguían discutiendo…

… La paz había durado poco…

-Realmente es como una viejo peludo versión femenina- confesó Senzō, recibiendo una mirada asesina de Yuki, por lo que se ocultó detrás de Scarlett, quien sonrió apenada.

-¡Ya les dije…! ¡Dejen de compararme con un monstruo que no conozco!- gruñó Yuki, ya cabreada con ese temita.

-Que mal para ti ser tan bestia como para que siempre te confundan con un animal salvaje como Tiger. Ah, qué vergüenza debe darte, ¿verdad, doncella?- suspiró sonriendo Hare, ganándose otro gruñido por parte de la hembra.

-¡S.O.S! ¡S.O.S!- escucharon todos a Worm, por lo que los adultos miraron al pequeño, quien apuntaba una dirección con su colita vendada- ¡Se llevan a Aiko! ¡Se la llevan!- avisó, alarmado.

-¡¿EH?!- se alarmó Hare, mirando la dirección indicada, para apreciar a una confundida Aiko arrastrada por un repentino Carlo- ¡AIKO!- se sobresaltó, agarrando a tiempo a su pequeña.

-¡Ah! ¡No seas aguafiestas! ¡Le prometí a Aiko que le enseñaría como sacar las pelotas del agua…!- se amurró Carlo, solo para recibir un fuerte coscorrón por parte de Yuki.

-¡DEJA DE SECUESTRARLA, ENANO!- le gruñó la liebre blanca, mientras Scarlett y Snowfall suspiraban, apenadas.

-¡Me lo comeré…!- Ónix se abalanza al niño si Scarlett no lo sujeta a tiempo, paciente.

-¡¿Estás bien, Aiko?!- Worm se subió al hombro de Hare, para ver mejor a la niña.

-… Me confundí- confesó la pequeña, sin comprender la situación, haciendo suspirar a la liebre.

-E-Ese niño es demasiado directo- mencionó Taiyo, algo divertida- Me recuerda a Bob- les confesó a sus hermanos.

-No ofendas a nuestro hermano. Bob usa la cabeza- la quedó mirando Senzō, a lo que Sentō reprimió una risita.

-¡En todo caso…!- sonrió Sentō- Scarlett, vayan a disfrutar del festival- les pidió, tomando la atención de los comerciantes- ¡Nosotros podemos cuidar del puesto!- aseguró, levantando el pulgar.

-P-Pero…- se preocupó Scarlett.

Quería ir a visitar las demás tiendas, pero no podía pedirles a sus amigos que se encargaran ellos de las ventas, mientras ella iba a pasarlo bien.

-No hagas tanto escándalo, Scarlett- sonrió Taiyo- Esto de las ventas es bastante divertido. Me recuerda cuando le enseñábamos matemáticas a Bob- confesó- Ah, y llévate a Senzō. Su cara nos espantará a la clientela- apuntó a su hermano mayor, sobresaltándolo.

-¡¿Ah?!- la quedaron mirando Senzō y Hare, ambos ofendidos.

-¡¿P-Por qué debería ir yo con la comadreja?!- preguntó molesto Senzō, mirando incómodo y fastidiado al monstruo café.

-¡No pienso pasar el rato con orejas puntiagudas!- aseguró la liebre, mirando receloso al peliazul y apuntándolo con su hatillo, pero Ónix le mordió la pata, para que no dijera nada en contra- ¡ARG! ¡Lagartucho!- sacudió su pata, tratando de quitarse al dragón.

Eso hizo que Aiko no pudiera evitar reírse tiernamente, tomando la atención de sus compañeros, ya que se percataron que… ¿qué la niña estaba riéndose de la misma forma que Hare…?

-¿A-Aiko?- parpadeó Worm, confundido y perplejo.

-¿N-No es esa la risa de Hare…?- preguntó Snowfall, confundida.

-Ah, sí. Papá dijo que es natural que los hijos copien cosas de los padres o algo así, así que es normal que Aiko ahora tenga la risa del gordo- explicó Carlo, sobándose el coscorrón, amurrado.

-¡No soy gordo, niño!- le recriminó Hare, ofendido.

-¡ESTÁ BIEN, SUFICIENTE!- estalló Yuki, quitándole a Aiko y pateando al macho, quedando tirado en el piso, adolorido- ¡Ya has influenciado demasiado a la enana!- gruñó, comenzando a irse llevando a la pequeña como si fuera un saco.

-¡Yo seré el guía!- las siguió Carlo, contento.

-¡E-Esperen…!- Worm y Ónix se les unieron, mientras los demás los quedaban mirando.

-¿P-Por qué siento… que ahora sus patadas tienen más fuerza…?- se preguntó Hare, adolorido, tratando de reponerse.

-Esa hembra es todo un misterio. Me sorprende siquiera que sea hembra- confesó Senzō.

-¡S-Señor Senzō!- aquello ofendió a Scarlett, incomodando al peliazul.

-¿Ves, Scarlett? Con esa actitud y cara, arruinará el negocio si sigue cerca- sonrió divertida Taiyo, ofendiendo a su hermano mayor.

-¿Seguros de que quieren quedarse?- les preguntó Snowfall, aun preocupada por ese detalle.

-¡Está bien, está bien!- sonrió Sentō, entusiasmado- ¡Esto puede considerarse una forma de pelear!- aseguró, confundiendo a la loba.

-… Bueno… Gracias, Sentō, Taiyo- agradeció Scarlett- Señor Senzō, ¿vamos?- tomó la mano del peliazul, comenzando a guiarlo por el festival, dejándolo perplejo.

-¡O-Oye, Scarlett!- Hare reaccionó al gesto de la joven, mirando como ambos se iban.

-T-Tranquilízate, Hare, por favor- le pidió Snowfall, tomando su atención- Es la primera vez que Scarlett puede pasar el rato con alguien de su edad- le señaló.

Ante eso, la liebre comenzó a murmurar por lo bajo, sin gustarle nada que Scarlett fuera tan amable con Senzō. En cambio, los hermanos del peliazul sonrieron mutuamente, algo burlones pero entusiasmados.


El grupo comenzó a pasear por los puestos, guiados por el entusiasmado Carlo. Aiko, de la mano con Hare, parpadeaba, mirando sorprendida las coloridas tiendas, junto con los dulces y juguetes en los escaparates.

-No recuerdo que fuera tan llamativo cuando instalaban estas cosas…- murmuró Senzō, caminando junto a Scarlett, quien sonrió levemente.

-¡T-Todo huele…! ¡Tan masticable…!- aseguró Ónix, babeando, fastidiando a Yuki.

-¡Ónix tiene razón! ¡Todo huele rico!- saltó contento Worm.

-C-Creo que masticable y rico no son sinónimos, Worm- le sonrió comprensivamente Snowfall, haciendo sonreír al pequeño.

-¿Qué tal si pasamos por la tienda de Beaclon?- sugirió Scarlett, sonriendo- Escuché que les está yendo bastante bien con sus manzanas acarameladas-

-¡Me gusta la idea! Como somos conocidos, de seguro nos dará la comida gratis- sonrió Hare, incomodando a su amiga.

-Serás…- lo quedó mirando fastidiada Yuki.

-¡Todo gratis!- sonrió Aiko.

-¡Que no lo imites!- le gruñó la liebre blanca.

-¡Primero vamos por los globos! ¡Globos!- recriminó Carlo, tomando la atención de los mayores- ¡Vamos, Aiko!- tomó de la mano a la niña, dispuesto a llevársela, pero no pudo ya que Hare sujetaba firmemente a la niña… y terminó con un coscorrón dado por Yuki.

-¡DEJA DE INTENTAR SECUESTRARLA!- le gruñeron ambas liebres.

-Papi, ¿puedo ver los globos?- le pidió Aiko, tomando la atención de su tutor-Carlo dijo que son muy bonitos-

-Creo que es una buena idea- sonrió Snowfall, moviendo su cola.

-B-Bueno… Si la chica está de acuerdo…- suspiró Hare, a lo que Yuki hizo una mueca, algo ofendida.

-¡Sí~!- se alegró Aiko, mientras Senzō se rascaba la mejilla, no muy seguro de estar en una situación que lo descolocaba tanto.

Así, el grupo terminó frente a una tienda, la cual tenía una enorme fuente de agua en la entrada, llena de diferentes globos multicolores flotando suavemente, con unos pequeños ganchos pegados. Habían varios niños tratando de pescarlos con unos hilos especiales, divertidos incluso a pesar de que fallaban bastante.

-¡WOA!- Aiko y Worm sonrieron, asombrados por los llamativos globos.

-Se ve bastante entretenido- sonrió Scarlett, intercambiando mirada con Snowfall, quien asintió sonriendo, mientras Senzō se rascaba la mejilla, confundido.

-Mira… Esto huele a algo que viene trucado, tal cual como te gusta- comentó Yuki, mirando a Hare, quien había estado asombrado por la tienda hasta que escuchó a su amiga, ofendiéndose de inmediato.

-Tal parece, en realidad, que se necesita destreza y delicadeza para poder sacar estos globos del agua. Características que, como todo el mundo sabe, careces por completo, doncella- la contradijo Hare, sonriendo burlonamente, ofendiendo a la hembra.

-Ha-Hagan alto al fuego…- Snowfall se puso en medio de ambos, a lo que miraron para otro lado, ofendidos.

-¿Qué hay que hacer? ¿Comerse esas cosas que flotan?- Ónix se asomó a la fuente de agua, mirando curioso los globos de colores llamativos.

-¡Hay que sacar los globos con un hilo, y si no se te cae te lo quedas! ¡Pero son pesados porque tienen agua!- sonrió Carlo, arremangándose- ¡Señor Tom! ¡Yo lo haré!- le dijo al vendedor, dándole una moneda de oro.

-Bien, bien. Es bueno tenerte de regreso, Carlo. ¿Pero no estás con tus padres?- le preguntó el hombre, observando como el niño tomaba un hilo, tratando de agarrar un globo.

-Prometí reunirme con ellos frente a la tienda de máscaras. ¡Además que estoy en una cita con Aiko!- sonrió, feliz, comenzando a levantar un globo color azul…

-¡Claro que no!- Yuki le dio un coscorrón, de tal forma que se le resbaló el globo, cayendo este limpiamente al agua.

-Que destreza, muchacho. Me dejas sin habla- se burló Hare, aplaudiendo.

-¡¿Acaso tú puedes hacerlo?!- le preguntó ofendido Carlo.

-Por favor…- la liebre, con una sonrisa altanera, le lanzó un oro al vendedor, quien lo atajó- Aiko, ¿qué color quieres?-le preguntó, agachándose a la altura de la fuente.

-Mm…- Aiko miró absorta los globos de múltiples colores.

-¿Uno verde?- le sugirió Snowfall, mientras Scarlett pagaba un oro para también jugar.

-Worm, yo conseguiré uno para ti- le sonrió la pelinegra al pequeño, alegrándolo.

-¡Síiii! ¡Rojo, rojo!- pidió el pequeño gusano, saltando emocionado.

-¡¿Y YO?!- se señaló Ónix.

-Eres un adulto, compórtate como tal- lo quedó mirando Yuki, a lo que el dragón se amurró, dolido.

-¡Compartiremos mi globo, Ónix!- le sonrió Worm, alegrando a su hermano, mientras Scarlett trataba de pescar un globo rojo, pero su hilo se rompió.

-¿Cómo puedes fallar?- la quedó mirando Yuki, apenando a su amiga.

-Lo hiciste con demasiada fuerza- le indicó Senzō, haciéndola parpadear, algo sorprendida al ver que el peliazul estaba pendiente.

-Trata de hacerlo más suave- le sugirió el vendedor, regalándole un hilo a la joven.

-¡Gracias!- sonrió Scarlett.

-¡Viejo Tom!- se amurró Carlo.

-Vamos, vamos. Es parte del grupo que salvó el pueblo- se defendió el vendedor, algo divertido por la pataleta de niño.

-¿Has decidido, chica?- le preguntó Hare, sonriendo incómodo, ya que Aiko aun miraba absorta los colores.

-… ¿Todos?- pidió Aiko, sonriendo apenada.

-Aiko, no seas así- le pidió Snowfall, sin poder evitar sonreír levemente por su petición.

-Pero todos son muy bonitos. El verdecito, el rosadito, el rojito, el azulcito, el amarillito, el naranjito, el cafecito, el gricesito…- contó Aiko, mirando emocionada los globos, sin poder decidirse.

-Te estás volviendo cada vez más ambiciosa…- la quedó mirando Yuki, fastidiada, hasta que a Scarlett se le volvió a romper el hilo- ¡¿EN SERIO?!-

-R-Realmente lo hice suave…- se defendió Scarlett, apenada.

-Pero demasiado lento- la quedó mirando Senzō, apenándola más.

-… Bien, si ese es el deseo de mi pequeña- sonrió Hare, acomodándose la bufanda, tomando la atención del grupo.

-¿V-Vas a pagar siete intentos más…?- lo quedó mirando Senzō.

-¿Pagar más? ¿Estás loco?- sonrió altanero la liebre, revisando el hilo que le habían entregado- Tengo un intento, y ocho objetivos. Será como quitarle el dulce a un bebé- aseguró.

-Y-Ya se puso…- se fastidió Yuki, mientras Worm y Ónix miraban sorprendidos y asombrados al monstruo.

-… ¿Me vas a quitar mi paleta?- parpadeó Aiko, haciendo que Hare casi se cayera de espaldas- ¡Si quieres, te la doy!- se la tendió, sonriendo inocentemente.

-N-No, chica… E-Era un decir…- se incorporó Hare, haciendo parpadear a su pequeña, confundida.

-¿Realmente podrás sacar ocho globos al mismo tiempo?- le preguntó Snowfall, curiosa, mientras el vendedor y los demás clientes también observaban, curiosos y entusiasmados.

-Soy un monstruo bastante hábil, chica- aseguró Hare, preparándose- Veamos…-

-JA. Como si un monstruo como tú fuera capaz de algo tan asombroso…- Yuki se cruzó de brazos, rodando los ojos.

-En eso, estoy de acuerdo. Alguien tan tramposo como él, haciendo algo sin pillerías frente a tantos…- Senzō también se cruzó de brazos, fastidiado.

… Pero ambos se quedaron quietos al escuchar un grito de asombro en la tienda, por lo que miraron de inmediato a Hare, quien sostenía en alto, sonriendo muy satisfecho de sí mismo, un hilo, con ocho globos de colores diferentes sujetos sin problema alguno.

-¡¿EEEEEEEEEHHHHHHHHHH?!- se quedaron sin habla, mientras el vendedor, los clientes y Scarlett aplaudían, sumamente sorprendidos.

-¡WOA! ¡Son muchos colores~!- sonrió Aiko, dando saltitos, abrazando su muñeca, emocionada.

-¡¿Qué tal, chica?! ¡A que tu padre es un tipo asombroso!- le sonrió Hare, entregándole los ocho globos, haciéndole sonreír aún más.

-¡Genial, genial!- se asombró Worm, mientras Carlo miraba para otra parte, amurrado pero no derrotado- ¡Hare! ¡¿Me puedes conseguir uno rojo?!- le pidió, sonriendo.

-¡Quiero el gris!- ordenó Ónix, moviendo la cola.

-S-Supongo que he sido despedida…- sonrió Scarlett, apenada.

-¡Hi-Hizo trampa! ¡Debió haber hecho trampa!- pataleó Yuki, fastidiando a Hare.

-¿No viste cómo lo hizo? Fue asombroso- aseguró el vendedor, dejando perpleja a la liebre blanca- Pero los próximos globos sácalos por separado, o me arruinarás el negocio- admitió, sonriendo apenado.

-Comprendido, comprendido- sonrió Hare, hasta percatarse en los globos de Aiko, quien se los mostraba a Snowfall, contenta.

Descontando el color verde… Se acababa de dar cuenta que los otros siete globos eran color rosa, naranjo, amarillo, gris, azul, rojo y café… Los colores de los Siete Valientes.

La liebre no pudo evitar sonreír, considerando que se ganó el número de la suerte, y el globo verde era el bonus representando a su pequeña, quien no dejaba de sonreír, emocionada.


Y, así, el grupo pasó por varios puestos, con Aiko feliz con sus ocho globos, y Ónix y Worm caminando, ambos sujetando con sus bocas el hilo de sus globos, satisfechos.

Pasaron por la tienda de Beaclon y los Gitan, estos últimos aterrorizándose y casi corriendo de sus puestos de trabajo al ver a Yuki, pero Snowfall y Scarlett los lograron calmar a tiempo. Después de hablar con ellos, Beaclon le regaló a Aiko una manzana acaramelada, haciendo sonreír a la pequeña, sumamente contenta.

Después de esa visita, pasaron a un puesto de lanzamiento del anillo, donde Hare y Yuki terminaron compitiendo por ver quien acertaba los cinco tiros que obtenían con dos monedas de oro… Ganó Hare, para gran malestar de la hembra.

Tras acertar los cinco tiros, la liebre ganó un enorme peluche de Mew, para alegría de Aiko. Aunque Hare les confesó a sus amigos que lamentaba que no hubiera un peluche de liebre, haciendo sonreír a Scarlett y Snowfall, pero fastidiando a Senzō y a la derrotada Yuki.

Y, así, llegaron a la tienda de máscaras, para ver frente a ella a Dymas y Olga. El doctor estaba usando una yukata color verde agua, mientras que su esposa traía un kimono azul claro.

-¡Papá, mamá!- Carlo se colgó a su padre, quien lo tomó en brazos.

-Disculpa que los estuviera siguiendo, Hare, pero Carlo realmente quería pasar el rato con Aiko- sonrió apenado Dymas, mirando a la liebre, quien sostenía el enorme peluche de Mew.

-¡En nuestra cita!- sonrió Carlo, bajándose de los brazos de su padre… recibiendo un fuerte coscorrón por parte de Yuki.

-¡Deja de decir eso, enano!- le gruñó la liebre blanca, mientras sus amigos miraban las máscaras colgadas en la pared, curiosos.

-¿L-Les arrancaron las caras a los monstruos y las pusieron en venta…?- murmuró Ónix, mirando incómodo la máscara de un monstruo dragón.

-¡C-Claro que no…!- se divirtió un poco Worm.

-Los humanos la usan para ocultar sus feos rostros- aseguró Senzō.

-¿Tan feo somos?- parpadeó sorprendida Aiko, pero no recibió respuesta, ya que Hare y Yuki, al unísono, le habían dado un codazo al peliazul, dejándolo en el piso, adolorido.

-M-Mejor déjalo así, Aiko- le recomendó Snowfall, sonriendo incomoda.

-Me sorprende que un festival sea así- confesó Scarlett, mirando como los aldeanos disfrutaban de los puestos- En todos en los que he estado, en este hay varias tiendas bastante curiosas- admitió.

-Bueno, este festival se volvió una tradición gracias al grupo que selló el monstruo de las minas, hace años- le explicó Olga, sorprendiéndola- Dos del grupo habían sugerido un festival con estos kimonos y yukata, junto con estas atracciones… Los globos, el lanzamiento del anillo, la lotería, los peces dorados, las máscaras, las danzas, y estas comidas tan peculiares… Como es un festival del pueblo, no suele ser tan popular, pero los turistas siempre se sorprenden cuando lo visitan-

-Ellas realmente tenían una cultura bastante peculiar- sonrió Dymas.

-¡Pero es genial!- Carlo levantó el pulgar, contento.

-¡Por cierto, Hare! ¡¿Ya viste las máscaras?!- le preguntó Dymas, sonriendo algo divertido.

-S-Son solo de monstruos…- parpadeó la liebre, confundido ante su repentino entusiasmo.

-¡Pero esas no…! ¡Estás…!- el doctor le mostró el mesón de la tienda, donde habían algunas máscaras en especial…

Hare se quedó en blanco al verlas, puesto que en el mesón habían seis máscaras… Un Mocchi, un Suezo, un lobo azul, un Golem, una liebre… ¡¿y el Fénix?! ¡¿EH?!

-¡Al fin llegaste, Hare!- sonrió el vendedor, acercándose al sorprendido monstruo, mientras sus compañeros también se percataban de las curiosas máscaras en el mesón- ¡Estás máscaras siempre son mi orgullo! ¡Desde que derrotaron a Moo, suelo crear estas máscaras y se venden como pan caliente, así que son limitadas para cada festival!-

-S-Sorprendente… Los monstruos que componen al Fénix- sonrió asombrada Snowfall, mientras Worm y Ónix se subían a su lomo, para ver mejor.

-Bueno, era de esperarse que crearan máscaras con nuestra temática- Hare se acomodó el flequillo, sonriendo de una manera sumamente egocéntrica, fastidiando a Yuki por su expresión tan altanera.

-Tu cara está plastificada. ¿Qué tiene eso de bueno?- lo quedó mirando la liebre blanca, incomodándolo, a lo que Ónix y Worm reprimieron una risita.

-¿Máscaras de los contenedores y el propio Fénix? Que mal gusto…- murmuró Senzō, a lo que Scarlett sonrió, apenada.

Aiko comenzó a saltar de puntitas, tratando de ver, pero era demasiado pequeña para alcanzar el mesón. Ante eso, Scarlett la tomó en brazos, permitiéndole ver las máscaras.

-W-Woa…- se asombró la pequeña- ¡Papi es una máscara!- sonrió, contenta.

-Jejeje. ¿Orgullosa de tu padre, hija mía?- Hare sonrió, altanero.

-¡Te ves menos gordo!- confesó la niña, dejando perplejo a la liebre.

Aquello hizo que el grupo estallara en risa, incluyendo a los aldeanos que compraban las máscaras. Hare enrojeció de vergüenza, especialmente al notar que Olga miraba para otra parte, como si quisiera ocultar su risa.

-¡Gordo! ¡Gordo!- se burló Carlo.

-L-Los niños no mienten, ¿verdad?- Senzō se tapó la boca, tratando de reprimir la risa.

-¡Chica! ¡¿P-Por qué me has dicho algo como eso?!- le recriminó Hare, haciendo parpadear a la pequeña pelinegra.

-… Pero eres peludito, y la máscara no tiene pelo- parpadeó Aiko, haciendo parpadear sorprendido a la liebre.

-E-Entonces, Aiko… D-Di que Hare se ve menos peludo, no menos gordo- sonrió Snowfall, apenada.

-Oh…- comprendió la niña- Papi, te ves menos peludo- se corrigió.

-N-No importa que lo cambies, Aiko. El daño está hecho…- gimoteó Hare, ocultando la cara en el peluche que llevaba, deseando que se lo tragara la tierra.

-Vamos, vamos. Esto te pondrá de buen humor- escuchó a Yuki, por lo que se fastidió, pero aun así asomó su rostro, para ver a la liebre blanca tendiéndole la máscara de Tiger- Toma. La máscara de tu novio. Supongo que esto te alegrará la noche, ¿no?- le indicó, sonriendo burlonamente.

… Hare la quedó mirando con la boca completamente abierta, sumamente ofendido…

-¿P-Por qué eres así, Yuki?- la regañó Snowfall, mientras Scarlett negaba con la cabeza, aunque Ónix hizo una mueca, sin entender el chiste.

-… ¿Eh?- parpadeó Senzō, tomando la atención de los comerciantes-… ¡¿EH?!- se puso azul, mirando sin palabras a Hare- ¡¿A-Acaso tú y Tiger…?! ¡¿EH?!-

-¡POR SUPUESTO QUE NO, ESTÚPIDO!- Hare le tiró el peluche de Mew en la cara, provocando que cayera al suelo- ¡MIS GUSTOS SON NORMALES, CABEZA DE CHORLITO!-

-Sí, claro…- se burló Yuki, señalando la máscara de lobo- Solo admite que bateas para el otro lado…- le sugirió…

-¡SOLO CIERRA LA BOCA!- Hare le dio un coscorrón, ofendido…

… Scarlett, Snowfall, Senzō, Worm y Ónix se quedaron sin habla, mientras Aiko parpadeaba, sin entender mucho…

Hare, en cambio, estaba en blanco…

… Le había dado un coscorrón a Yuki… quien estaba con la cabeza gacha, temblando tenebrosamente, tanto así que se le resbaló la máscara…

Su amenaza fue tal que el resto de los clientes retrocedieron, la familia de Carlo incluida.

(… Conste que usted mismo lo hizo…) aseguró Vida, haciendo reaccionar a su contenedor.

-… Eres… un…- comenzó a gruñir Yuki, aterrando a Hare.

-… Papi, huye- parpadeó Aiko.

-¡COMO DIGAS!- Hare salió corriendo, dejando una estela de humo tras él.

-¡NO CREAS QUE PODRÁS ESCAPAR CON VIDA, MALDITO!- estalló Yuki, aterrando a los presentes y, antes de que pudieran reaccionar, la liebre blanca se fue corriendo, persiguiendo a la liebre café, perdiéndose de vista.

-… E-Este… L-La pequeña Aiko acaba de ser dada de alta del hospital… ¿E-Esto significa que tendré que atender al padre…?- preguntó Dymas, sujetando a Carlo, sonriendo nervioso.

-Si es que queda algo de Hare para atender…- confesó Scarlett, tapándose el rostro, sumamente apenada, mientras Senzō se levantaba con el peluche de Mew en brazos, incómodo ante la suerte de la liebre.

-¿P-Por qué, Yuki…? T-Tú empezaste a molestarlo… E-Es natural que Hare se enfadara por esa clase de broma…- gimoteó Snowfall, temiendo por su amigo.

-… Quiero una máscara- pidió Ónix.

-Yo también- reaccionó Worm.

-¡Aiko apoya!- la niña levantó las manos, sonriendo contenta.

Ante eso, Scarlett y Snowfall bajaron la mirada, apenadas.


Hare terminó corriendo tanto, que al final se fue de la plaza y la zona del festival, ocultándose en un callejón, sintiendo que el corazón se le saldría por la garganta por haber corrido tanto, y por el susto recibido.

-A-Ay, caray… Ay, por todos los monstruos…- jadeaba la liebre, pegado a la pared, sintiendo sus piernas temblar- N-No reaccioné… L-Le pegué y desperté a la b-bestia…- tragó saliva, tratando de recuperar el habla y el aliento- ¿A-Alguna sugerencia de supervivencia, Vida…?- se limpió sudor del mentón, agotado.

(… Mire al lado)

Ante eso, la liebre se quedó helado, y, lentamente, miró a su derecha, para ver que, asomada al callejón, había una liebre blanca de cabello rubio ondulado, mirándolo asesinamente con sus ojos verdes, que brillaban tenebrosamente…

-¡NOOOOOOOOOOOOOOO!- se aterró Hare, tratando de huir, pero Yuki se le abalanzó, haciéndole una llave.

-¡ESTÁS MUERTO, DESGRACIADO!- rugió la liebre blanca, tirando con fuerza de su brazo.

-¡MIL PERDÓN, CHICA…! ¡PERO TE PASASTE CON ESA BROMA!- gimoteó el macho, aterrado y adolorido.

-¡CLARO! ¡SOLO TÚ PUEDES HACER BROMAS, PERO HAGO YO UNA Y TE ATREVES A LEVANTARME LA MANO!- le indicó Yuki, tirándole la mejilla.

-¡PERO SI TÚ HACES LO MISMO CONMIGO, DONCELLA!- se ofendió Hare, forcejeando.

-¡PORQUE TÚ NO HACES BROMAS, MOLESTAS!- gruñó Yuki, aterrando al macho…

… Y, al final, Hare terminó todo magullado en el piso, con la liebre blanca parada junto a él, sacudiendo sus manos, aun no muy satisfecha.

-¿P-Por qué eres así conmigo…?- gimoteó la liebre café, sintiendo dolor en todo su cuerpo- T-Tú puedes golpearme todo lo que quieras… porque sabes que yo no te tocaría… T-Te aprovechas, Yuki…- gimió.

-¡¿AH?!- aquello ofendió a la liebre blanca- ¡¿M-Me estás mirando en menos?!- exigió saber, levantando al agotado Hare al agarrarlo de la chaqueta- ¡Si quieres devolverme los golpes, aquí te espero!-le gruñó.

-…- Hare la quedó mirando-… No sería capaz…- suspiró derrotado, mirando para otra parte.

… Yuki parpadeó, algo sorprendida, comenzando a sonrojarse tiernamente, por lo que soltó a Hare y le dio la espalda, sin saber qué decir, mientras el macho se limpiaba el polvo, adolorido y derrotado.

-… ¿Por qué eres así…?- escuchó Hare, por lo que miró a Yuki, quien, dándole la espalda, tenía las orejas gachas- A pesar de que te trato así… A pesar de que tengo tan mal genio y siempre discutimos… ¿Por qué me salvaste esa vez?- lo miró, confundida, extrañándolo- Me salvaste, una y otra vez, cuando Thine me llevó…- recordó, bajando más las orejas, triste- A pesar de que yo solo deseaba vengarme, tú tratabas de hacerme entrar en razón, y estabas preocupado por mis heridas… ¿Por qué…?- murmuró, confundida.

-…- Hare la miró, serio pero algo incómodo-… Eres mi amiga, Yuki- le aseguró- Más bien, sería raro no ayudar a alguien en esa situación. Nadie merecía vivir lo que tu viviste por culpa de esos tipos- sentenció.

-… Tu sentido de justicia, ¿no?- murmuró Yuki, mirando para otra parte.

-Es sentido común, chica- corrigió Hare, cruzándose de brazos.

… No podía decirle… No podía decirle que la salvó, no solo porque era su amiga y le enfurecía saber lo que le hicieron pasar en el pasado…

… La había salvado… porque la quería…

-… Mentiroso- murmuró la liebre blanca, dejando perplejo a Hare.

-¡¿AH?!- la quedó mirando Hare- ¡¿A-A qué ha venido eso?!-exigió saber.

-¡Es obvia la razón por la que me salvaste, estafador!- le gruñó Yuki, encarándolo, sin darse cuenta en su cercanía con el macho, quien parpadeó, algo sonrojado-¡M-Malinterpretaste e-eso…!- murmuró por lo bajo, ofendida.

-… ¿Malinterpreté qué…?- se confundió Hare, a lo que Yuki enrojeció de vergüenza.

-¡EL BESO!- estalló ofendida y avergonzada la hembra.

-… El…- parpadeó la liebre café…

… Para quedarse en blanco al venirle a la cabeza el recuerdo del beso que le dio su amiga el día que los maleantes atacaron Iron Ore

-¡C-Cierto…!- reaccionó Hare, rojo, mientras Yuki miraba para otra parte, avergonzada- ¡D-Doncella…! ¡N-No me has pedido perdón por lo que me hiciste esa vez!- la apuntó, dejándola perpleja- ¡Clavarme un aguijón de Black Worm envenenado…! ¡QUIERO TUS DISCULPAS EN ESTE MISMO INSTANTE!- exigió, ofendido.

-… ¿Ah?- lo quedó mirando Yuki- ¡E-ESO NO IMPORTA!- le gruñó.

-¡¿CÓMO QUE NO IMPORTA?! ¡FUE SUMAMENTE DOLOROSO! ¡ADEMÁS QUE ESTAR ENVENENADO NO ES PLACENTERO, MUJER!- le gruñó Hare, chocando cabeza con ella.

-¡¿A-Acaso lo otro no te importa…?!- le gruñó Yuki, enojada e internamente dolida- ¡E-Ese b-beso…!- murmuró, avergonzada.

-Mm…- Hare frunció el ceño, para después separarse y cruzarse de brazos- Por supuesto que no me es importante- bufó, dejando quieta a su amiga- Te obligaron a hacerlo, ¿verdad?- la miró, serio, tomando su atención- Distraerme con un beso para después clavarme ese aguijón… Te lo ordenó Thine, ¿no? Ese tipo se nota que es la peor escoria de todas las que me he topado- sentenció, molesto.

Ante eso, Yuki abrió los ojos, sumamente sorprendida.

-… ¿Acaso…?- murmuró, tomando la atención de Hare-… L-La razón por la que no has mencionado ese beso… ni me has molestado con eso…-

-No te molestaré con algo que te obligaron a hacer- sentenció el macho.

Yuki se quedó sin habla, sin saber cómo sentirse…

… Thine le había ordenado distraer a Hare para traicionarlo, pero nunca le dijo cómo… Esa vez, ella lo abrazó como una despedida, porque pensaba que no saldría viva de esa situación… y el beso, fue algo repentino… Aun no se lo podía explicar…

… Y Hare, pensando que la obligaron a hacerlo, había decidido ignorar y no mencionar el tema… por su bien…

A pesar de que el macho se equivocaba… que ella lo besó por tristeza, y no obligación… A pesar de eso, Yuki no pudo evitar sentir un sentimiento de gratitud en su pecho, mientras gruesas lágrimas cursaban su rostro.

Hare frunció el ceño al ver a su amiga llorar tan suavemente, sorprendido y dolido, temiendo haberle hecho recordar algo no grato… pero no pudo evitar sonrojarse, sintiendo que su amiga se veía bonita al tener esa expresión de alivio…

-… ¿E-En qué estoy pensando…?- Yuki se limpió con la muñeca-… Está claro que, para empezar, un beso ni siquiera tiene valor… Estoy haciéndome un lío-

-Eso no es verdad- le aseguró Hare, serio, tomando su atención- Un beso… Es algo sumamente importante. No es algo sin valor. Tiene valor más que el oro o los diamantes, chica-

-No tiene valor… Solo pensaba que te burlarías de mi por eso en cualquier momento… pero veo que no tenía que preocuparme…- murmuró Yuki- ¿O me dirás que sí le diste valor?- bufó.

-… Era frío, y lleno de tristeza- Hare frunció el ceño, serio, sorprendiéndola- Cuando recuerdo eso… recuerdo lo asustada que estabas… y no puedo evitar enojarme por eso- confesó.

-… Sientes pena por mí, ¿no?- Yuki agachó la mirada, seria- Me salvaste de Thine…- murmuró, nerviosa-… Y leíste el resultado de mis exámenes… Sientes pena por mí - gruñó, temblando con fuerza- ¿Crees que ahora tengo que comportarme como una señorita? ¿Todo porque me salvaste? ¿Todo porque te besé? Ni siquiera fue mi primer beso… Ni siquiera… soy una doncella…- cerró los ojos, sintiendo que nuevas lágrimas luchaban por brotar…

… Hasta que Hare la abrazó, dejándola sorprendida.

-¡Para mí sí lo eres!- aseguró Hare, abrazándola- ¡Eres una querida amiga para mí, Yuki! ¡Nada de lo que decía esos exámenes han cambiado mi opinión sobre ti, pero si no quieres decir nada, respetaré tu decisión y lo sabes!-

-…- Yuki abrió los ojos, sorprendida, sintiendo como se anegaban en lágrimas-… N-No quiero tu piedad… No la quiero… Haber perdido la posibilidad de ser más fuerte… el tener miedo a dormir sin luz… No quiero tu compasión… Ese beso no significó nada…-

-¡Bueno, si sigues así, entonces te lo confesaré! ¡Era mi primer beso!- le indicó Hare, separándose, para mirar serio pero avergonzado a la sorprendida Yuki- Y apuesto todo mi oro… que fue verdaderamente tu primer beso- sentenció, sorprendiéndola aún más.

… Yuki abrió levemente la boca, pero no encontró palabras…

… Estaba… agradecida…

-… S-Solo me estás cobrando…- murmuró Yuki, confundiendo a Hare-… Q-Quieres que te lo devuelva, ¿verdad…?-

-¿E-Eh? ¿D-De qué…?- se confundió el macho.

… Pero abrió los ojos, sorprendido cuando Yuki lo abrazó, levantando la cabeza… besándolo…

Al principio, Hare se quedó quieto, sin poder reaccionar ante el gesto de su amiga… Aun así, pudo sentirse más tranquilo cuando comprendió que ese beso no era frío y triste como el que le había dado antes… Era cálido…

Lentamente, el macho cerró los ojos, y, abrazando suavemente a su amiga, correspondió al beso. Al hacerlo, pudo sentir como Yuki se aferró tímidamente a su chaqueta, pero aun así no se separaron…

… La calle se mantuvo en silencio, mientras ambas liebres se besaban, solo aferrándose al otro, ignorando al resto del mundo, y sus propios problemas…

… En esos momentos… solo tenían al otro en sus mentes…

Yuki se separó lentamente de Hare, mirándolo tiernamente sonrojada. La liebre café, en cambio, la miraba algo sorprendido, sin saber qué pensar.

-… ¿Me… apuñalarás…?- sugirió el macho, esperando el golpe.

-… Je…- Yuki no pudo evitar sonreír levemente, mientras se separaba de su amigo-… Con esto, te lo devuelvo-

-¿Eh?- aquello confundió a Hare.

-Te he devuelto tu primer beso que te quité- Yuki se cruzó de brazos, dejando perplejo al macho- Ahora, no te debo absolutamente nada, y ahora sí que soy libre- sentenció, sonriendo levemente.

-¡¿M-ME ESTÁS…?!- la quedó mirando Hare- ¡¿M-Me besaste solo para devolverme… ese beso..?! ¡¿Q-Qué clase de razonamiento es ese?!- exigió saber, ofendido.

-¡¿AH?!- gruñó Yuki, incomodando a su amigo- ¡¿Acaso realmente piensas que ahora debe haber algo entre nosotros o algo así?!- exigió saber.

-A-Ah, bueno…- sonrió incomodo Hare- B-Bueno… N-No es que lo pensara… pero… este…- trató de explicarse, sonrojándose tiernamente.

-E-Eres un completo pervertido. Un beso no significa nada. NADA- aseguró Yuki, ofendida.

-¡E-Eres demasiado insensible…!- aseguró Hare, ofendido, haciendo fruncir el ceño a la liebre.

-¡Te lo demostraré…!- molesta, la hembra agarró de la chaqueta al macho, besándolo por segunda vez, tomándolo por sorpresa.

Aquel beso fue diferente al anterior, dejando sin habla a Hare, quien no pudo reaccionar en ningún momento, permitiendo que Yuki lo besara, arrinconándolo contra la pared…

-… Bien- Yuki se separó y lo soltó, a lo que el macho cayó sentado, todo rojo- ¿Ves? Un beso no significa absolutamente nada. Seguirás siendo el Estafador que tanto detesto- sentenció, sonriendo burlonamente, hasta parpadear al ver que Hare se tapó la boca, completamente rojo-… ¿Qué? No te mordí-

"¿N-No se da cuenta… cómo besa…?" pensó Hare, sumamente avergonzado al no poder articular palabra por la vergüenza y la impresión que le dejó Yuki.

-… Arg. Para ser un macho, eres todo un debilucho- bufó la liebre blanca, ofendida, para comenzar a retirarse- Me regreso al festival, debilucha- se despidió, dejando al macho solo en el callejón.

… Aun así, Hare no se movió de donde estaba, procesando aun lo sucedido…

-… Por todos los monstruos... Amo a esa hembra…- reaccionó Hare, tiernamente sonrojado.

(… Tendré que detenerlo ahí) escuchó, tornándose rojo de la vergüenza.


Espacio Espiritual.

-¡¿EH?!- Hare miró rojo a Vida, confundiendo a la pluma- ¡P-Por todos los monstruos, Vida…! ¡¿A-Acaso viste…?!- lo señaló, sumamente avergonzado.

-… Lamentablemente- aseguró la pluma, paciente- Los dos besos- agregó.

… Aquello fue suficiente para que Hare se acurrucara en un rincón, todo rojo, agarrándose las orejas.

-E-Espacio personal… E-Es todo lo que pido… Vida privada… ¿C-Cuánto tengo que pagar para eso…?- murmuraba Hare, enrojecido de vergüenza- ¡MINUTO! ¡¿A-ACASO LA BRUJA…?!- miró alterado al ave de fuego.

-Está sellada, así que le es imposible ver- lo calmó Vida, a lo que Hare exhaló un suspiró, sumamente aliviado- Pero tenemos que hablar-

-¿Q-Qué cosa…?- lo miró la liebre, desconfiado- ¡E-ES-ESPERA, VIDA! ¡S-SI CREES Q-QUE ME TIENES QUE HACER LA CHARLA O ALGO ASÍ, NO TIENES QUE HACERLO!- lo detuvo de inmediato, rojo.

-No haría algo como eso- aseguró la pluma, paciente, a lo que el contenedor suspiró nuevamente, aliviado-… ¿Entendió lo que quiso indicarle la comerciante?-

-Q-Que ella tiene un nivel superior para besar…- Hare se tapó la boca, rojo de vergüenza, ganándose un picotazo en la cabeza- ¡AUCH!-

-Significa que ella no quiere una relación con usted. Le dejó claro que lo sucedido con los maleantes no da razón para que empiece algo entre ustedes- le aclaró Vida, serio.

-¿C-Crees que no me di cuenta de eso?- se ofendió Hare- Y no hagas del pájaro del amor. No te queda el papel- se cruzó de brazos.

-Y apoyo completamente la decisión de la comerciante- continuó Vida, dejando quieto a la liebre- No es necesario que ella sepa lo que usted siente, y encuentro arriesgado que usted se lo quiera decir- agregó.

-¡V-VIDA!- se ofendió Hare- ¡¿Q-Qué tendría de malo decirle lo que siento?! A-Además, soy ambicioso, y no quiero separarme d-de un tesoro como ella…- murmuró, aunque lo último en voz baja, apenado.

-… ¿Seguirá siendo así de egoísta?- Vida frunció el ceño, a lo que Hare lo miró- Ya su hija adoptiva estuvo en peligro cuando Zafirest logró salir de mis flamas una vez… Recuerde que ella murió, y si ese milagro no hubiese ocurrido, en estos momentos usted estaría lamentándose por su muerte- le aseguró, dejándolo helado…

… Hare se quedó mudo, recordando con un sabor amargo el momento en que pensó que había perdido a Aiko…

… Ese sentimiento de vacío, de desesperación, de dolor y horror…

… Vida tenía razón… Si Aiko no hubiera regresado con él… Tal vez hubiera perdido la voluntad de seguir… la voluntad de vivir…

Apretó sus puños, nervioso al sentir el recuerdo del rostro de Aiko al fallecer… Ese era su peor recuerdo… Su mayor temor…

-¿Qué cree que le pasaría a esa comerciante, ahora que usted comprende y asimiló sus sentimientos por ella?- le preguntó la pluma, regresándolo en sí- ¿No ve que la pondría en más riesgo, del que ya está expuesta por estar junto a usted?-

-… Pero… La amo…- confesó Hare-… Más que al mismo oro… Es bruta e infantil, pero también es tan amable… ¿Q-Quieres que mantenga la boca cerrada…? Vida, antes me atraía Yuki, pero después de todo lo que pasó… Me duele tanto cuando ella se enoja conmigo, aunque me encanta burlarme de ella… Y-Yo simplemente me enamoré, Vida… N-No puedes negarme esto…- le pidió.

-… ¿Seguirá yendo en mi contra? ¿Acaso olvidó cuando Zafirest lastimó a todos esos comerciantes, por medio de usted?- Vida frunció el ceño, dejando quieto a la liebre- Si realmente se preocupa por esa comerciante… si realmente la ama, tendrá que mantener sellados sus sentimientos… A menos a que no le importe si ella vuelve a estar en peligro… o si Zafirest se aprovecha nuevamente, y trata de hacer que ella sea poseía por pesadillas-

-¡CLARO QUE NO!- gritó Hare, asustado y enojado- ¡Yuki ya ha sufrido suficiente…! ¡No quiero que reviva lo que vivió en las minas…! ¡Lo que vivió en su niñez!-

-Entonces, ya sabe lo que tiene que hacer…- sentenció la pluma, alejándose del dolido contenedor- Ya ha puesto en peligro a demasiados por su egoísmo, y lo sabe-

-… S-Sí…- Hare agachó la cabeza, bajando las orejas, triste…


En la realidad, la liebre café abrió los ojos, encontrándose aun sentado en el silencioso callejón… solo que ahora sentía la mente fría… y su corazón roto…

… Para proteger a Yuki… Para evitar que reviva sus pesadillas… Para permitirle superar todo lo que pasó…

… Para que Zafirest no la lastimara…

… Debía… mantener sus sentimientos para sí… No debía confesarse…

Bajó las orejas, y se abrazó las rodillas, mirando tristemente el callejón, sin ganas de volver al festival… ni siquiera para ver a Aiko…

-… Para mantenerla a salvo, ¿no?- suspiró, desanimado-… Ah, por todos los monstruos… ¿Cómo es que un ambicioso como yo termina con el corazón roto sin siquiera haberse confesado…?- murmuró.

Miró su hatillo, que estaba tirado en el piso cerca de él. Bajó las orejas y sacó su ábaco del saco, comenzando a jugar con las perlas rojas, aburrido y desanimado…

… Por el bien de la hembra que amaba… debería ocultar sus sentimientos…


Mientras, en el festival, se podía apreciar cómo había comenzado un número de danza, donde los bailarines tocaban sus tambores al son de la música, entreteniendo a los aldeanos.

El grupo de Scarlett se encontraba junto a la familia de Carlo, apreciando el baile. Aiko traía puesta una máscara de Hare, regalada por el vendedor de máscaras, mientras que Ónix llevaba una máscara de gusano, lo cual enorgullecía al pequeño Worm.

-S-Son ruidosos…- murmuró Senzō, algo incómodo por tanto ruido, a lo que Scarlett, quien llevaba en brazos el peluche de Mew, sonrió, apenada, incomodándolo más.

-Scarlett, ¿segura de no querer ir a buscar a Hare y a Yuki?- le preguntó Snowfall, algo preocupada.

-Me gustaría ir a buscarlos, pero ambas sabemos que no somos capaces de detener a Yuki…- le recordó la pelinegra, incomoda, a lo que su amiga bajó la cabeza, también apenada.

En eso, el número de danza comenzó a invitar a los aldeanos, por los que varios se unieron al baile.

-¡Vamos, Aiko!- Carlo no perdió tiempo y, tomando la mano de la pequeña Aiko, se la llevó para bailar con ella, perdiéndose en el tumulto de bailarines, sobresaltando a los mayores.

-¡¿AH?!- se molestaron Worm y Ónix, persiguiendo a los dos niños.

-C-Carlo…- suspiró Dymas, ya que Aiko traía sus globos, su peluche y su manzana acaramelada en sus brazos, así que no podía bailar- V-Voy a buscarlos- se despidió.

-Lo acompaño…- Snowfall lo siguió, quedando solamente Olga, Senzō y Scarlett, quien suspiró, apenada.

-Perdóname, Scarlett. Carlo no piensa antes de actuar- se disculpó la oficial con la joven, seria, sobresaltándola levemente.

-E-Está bien. Son niños- sonrió Scarlett, consciente que ella era bastante estricta, según palabras de Hare.

-…- Olga la miró un rato, seria, incomodándola a ella y a Senzō, para después mirar al frente-… Te pareces bastante- mencionó.

-¿D-Disculpe…?- parpadeó Scarlett, sin comprender.

-… El grupo de viajeros que nos salvó hace años… Los que nos ayudaron a tener este festival… Y de los que Dymas y yo nos hicimos buenos amigos…- murmuró Olga, seria- Te pareces mucho a Cerezo- le indicó, mirándola, dejándola quieta y sorprendida- Si tus ojos fueran café, tuvieras pecas, y tu cabello fuera rojo como el de ella, serías su viva imagen…-le comentó.

Scarlett se quedó sin palabras ante lo comentado por la Oficial… No porque se sintiera nerviosa que descubrieran que era hija de Cerezo Wolf… sino porque le alegraba el saber que alguien le encontrara similitud con su madre…

Senzō se percató del silencio de Scarlett, notando que ella… ¿estaba conmovida? Frunció el ceño, serio.

-… Eran viajeros bastante peculiares. Nunca supimos qué querían, y por qué viajaban a Salvia…- recordó Olga, sacando un papel de su manga, tendiéndoselo a Scarlett, confundiéndola- Pero aun así, eran mis amigos- sentenció.

Scarlett recibió el papel, para ver que era una fotografía antigua, pero que se le notaban los colores…

… Se quedó quieta, sumamente sorprendida, al ver que eran una foto de un grupo bastante curioso, en un festival parecido al actual. Sonriendo, había una niña pelicafé ojos azules, que usaba un kimono naranja, abrazando una criatura parecida a un reptil con armadura, que parecía algo apenado; un niño algo bajo, de pelo café amarrado en una coleta, sujetando a una criatura parecida a un zorro morado, quien se mostraba bastante molesto; una joven rubia de ojos azules, usando un kimono gris y una bufanda rojo oscuro atada a su cuello; y una adolescente de cabello rojo amarrado en trenzas, de ojos café y pecas en su pálida piel, usando un kimono azul, y, en sus brazos, sostenía a un pequeño monstruo liebre café, quien se veía bastante contento.

… Pero los ojos de Scarlett solo centraron en la joven de cabello rojo, quien tenía su mismo rostro, y la misma forma de sus ojos… solamente que ella, Scarlett, no heredó el color café de sus ojos, sino el verde de su padre…

… Era su madre en su juventud… Cerezo Wolf, sonriendo encantadoramente, como si nunca hubiera sufrido aquella enfermedad mental con la que ella la conoció…

… Scarlett no pudo evitarlo. Sus ojos se anegaron en lágrimas, sumamente feliz y agradecida…

-... ¿E-Ese es el grupo que salvó este lugar, hace años?- preguntó Senzō, asomándose por el hombro de la joven, incomodo al verla tan sensible- ¡¿EH?! ¡T-Te pareces demasiado a esa pelirroja!- mencionó, confundido.

-… Eres hija de Cerezo, ¿verdad?- le preguntó Olga, seria, a lo que la joven pelinegra asintió a duras penas, restregándose un ojo, feliz-… Está bien si quieres mantenerlo en secreto- le sonrió, sorprendiéndola- Puedo ver que has tenido una vida dura, y como no sé cuál fue el final del viaje de Hinata y los demás… Respetaré si no quieres comentar más- le aseguró, alegrando a la joven.

-M-Muchas gracias- agradeció Scarlett, sonriendo sumamente feliz.

Senzō la quedó mirando, notando que esa era una sonrisa bastante honesta, por lo que decidió mirar la fotografía en la mano de la joven, incomodo, hasta percatarse en el pequeño monstruo liebre en los brazos de la pelirroja.

-O-Oye… ¿No se parece a Hare?- preguntó, parpadeando, tomando la atención de Scarlett, quien miró más fijamente la fotografía.

-A-Ahora que lo mencionas… Sí, se parece bastante- sonrió Scarlett- Entonces realmente nuestro Hare se parece a este pequeño, ¿verdad?- miró a Olga, quien se rascó la mejilla, incomoda.

-… Me lo quería quedar- confesó la Oficial, haciendo parpadear a la joven- Era demasiado tierno, aunque siempre hacía trampas por el hospital o trataba de robarse las cosas del pueblo…- recordó, incomodando a la pelinegra-

-¿T-Trampas y robos…? S-Si se parece a nuestro Hare…- sonrió Scarlett, incomoda- P-Pero el doctor Dymas me dijo que usted y un miembro del grupo… ¿Se pelearon por el pequeño?-

-… S-Sí…- confesó Olga, mirando para otra parte, incomoda- Pero al final el pequeño decidió quedarse con Hinata- murmuró, molesta- Por eso no puedo evitar no ser estricta con tu compañero… Pienso que esta liebre es una versión adulta del pequeño, pero mucho más insoportable… aunque sigue teniendo una cara muy tierna- murmuró, incomoda.

-Que mal que los monstruos liebre se parezcan tanto entre sí, como las Pixie, los Golem, los Suezo y los Mocchi- sonrió apenada Scarlett.

Sería demasiado curioso e irónico que Hare fuese la pequeña liebre que viajó con ese grupo de viajeros…

-Pero… ¿Quiénes son los demás?- le preguntó Scarlett, ignorando que Senzō no despegaba la vista de la fotografía, algo incómodo.

-Ah, sí. El único niño era el hermano menor de Cerezo- le indicó, sorprendiendo a la joven- ¿Lo sabías?-

-N-No tenía idea que mamá tenía un hermano… ¿Cómo se llama?- le preguntó Scarlett, ansiosa.

-Félix- sonrió levemente Olga- La rubia es Hinata. Nunca se quitaba esa bufanda, creo que era un regalo de su abuela. La niña de pelo café y ojos azules es Agatha, era bastante tranquila. A la criatura morada le decían Doru y al amarillo Ryu- indicó la fotografía.

-¿Criaturas?- parpadeó Senzō- ¿No son monstruos?-

-La verdad, no lo sé… Como dije, ese grupo estaba lleno de misterios, y nunca los llegué a comprender de todo- Olga negó levemente- Y el pequeño Hare, aunque ya debías saberlo- señaló al pequeño monstruo en brazos de Cerezo- Puedes quedarte con la foto- le indicó, sorprendiéndola.

-¡¿S-Segura?!- preguntó Scarlett, sorprendida y sumamente contenta.

-Tengo más fotos de ese grupo. Además, sé que no la soltarías por nada del mundo- aseguró Olga, comenzando a alejarse, dejando entre el gentío a la pelinegra y al peliazul.

-… Vaya, esa humana tiene corazón- se le salió a Senzō, a lo que Scarlett se tapó la boca, reprimiendo una risita, avergonzando al monstruo humanoide- ¿Te parece que tengo cara de chiste?-

-N-No, lo siento, señor Senzō- se disculpó Scarlett, sonriendo feliz, dejando sorprendido al peliazul- P-Pero siempre pensé que el mejor día de mi vida había sido cuando comencé a criar a Aiko, pero, ahora…- miró con cariño la fotografía-… Jamás pensé que mi madre fue capaz de sonreír así… Siempre creí que sonreía así solo con Sirius, pero… ella fue feliz…- sonrió, sumamente agradecida.

-…- Senzō parpadeó, comenzando avergonzarse, por lo que miró para otra parte, incomodo- Como sea…- bufó, a lo que Scarlett sonrió aún más.

Senzō no podía comprenderlo…

Esa humana se le hacía demasiado curiosa, y mostraba ser alguien que pensaba en sus amigos que en sí misma… Así que verla sonreír de esa forma… Se le hizo bastante curioso…

"… Aunque…" reaccionó Senzō, comenzando a meditar, ignorando los bailes "Agatha… Creo haber escuchado ese nombre antes… Mm…." cerró los ojos, tratando de recordar, pero sin resultados.


-Ah…- suspiró Yuki, caminando por el festival de brazos cruzados, incomoda y avergonzada.

Había planeado devolverle el beso a Hare para que quedaran a manos… ¡PERO NUNCA QUISO BESARLO POR SEGUNDA VEZ! ¡¿EN QUÉ ESTABA PENSANDO?!

"¡P-Pero ese beso no significa nada…! ¡Solo quería mostrarle que un beso no significa nada! ¡SOLO ESO!" la liebre negó varias veces con la cabeza, molesta.

¡Ella no sentía nada hacia el estafador! ¡Negaba cualquier sentimiento de esa índole!

"S-Solo me da algo de pena… E-Es eso. Solo da pena" asintió varias veces, creyéndose el cuento, hasta divisar entre las tiendas la tienda de Scarlett, atendida por Sentō y Taiyo, quienes despedían algunos clientes, mientras Janne y Gamba se quedaban ahí, tranquilos.

-¿Eh? ¡Ah, Yuki!- la miró Taiyo, mientras la liebre blanca se acercaba- ¿Qué haces aquí? ¿No estás con Scarlett y los demás?- se confundió.

-Nha…- suspiró la liebre, fastidiada- El estúpido del Estafador me sacó de mis casillas, así que le di una paliza que espero no olvide- confesó, fastidiada, incomodando a Gamba, quien comenzó a sentir lastima por la liebre café.

-¡¿Se pelearon?! ¡Me hubiera gustado verlo!- sonrió entusiasmado Sentō, incomodando a la hembra- ¡Pelea conmigo, Yuki!-

-¡YA TE HE DICHO QUE NO, MALDICIÓN!- se cabreó Yuki- ¿Y qué hacen ustedes dos?- se quedó mirando a la pareja de monstruos.

-Veníamos a visitar la tienda de Scarlett, y al final nos quedamos hablando de negocios- sonrió Gamba, mirando a Janne.

-¿Negocios?- Yuki frunció el ceño, confundida.

-Más que de negocios, estuvimos intercambiando información, aunque yo no sé mucho de estos Seguidores del Mal que buscan- señaló Janne.

-Ah…- entendió Yuki- Creo que nosotros nos topamos con algunos- recordó.

-Los Weeds que atrapaban gente para usarla y sacar Discos Misteriosos ¿no?- sonrió Taiyo- Hare nos lo comentó-

-Ajá…- se fastidió Yuki- Aun así…- se quedó mirando a Janne, extrañándola- Tengo una duda… ¿Qué hace una cazarecompensa como tú en este sitio tan apartado? Ni siquiera te fuiste con tus amigos en la mañana- mencionó, desconfiada.

-…- ante su pregunta, Janne se cruzó de brazos, meditativa.

-¿N-No tienes vergüenza al preguntar cosas personales?- Gamba miró incomodo a Yuki, pero se ocultó ante la mirada aterradora de la liebre.

-… Bueno, supongo que no hace daño comentarlo- murmuró Janne- En el pasado, yo trabajé casi toda mi vida para uno de los reyes que reinaban este continente- confesó.

-¡¿EH?!- la quedaron mirando Yuki, Sentō y Taiyo.

-¡¿D-De verdad…?!- la miró Taiyo, atónita.

-Sí… Pero el Rey me permitió dejar mi título cuando tuve a mi hija, permitiéndome vivir una vida tranquila- recordó Janne, seria- Terminé viviendo en un pueblo compuesto solo por monstruos. Mi hija Pixie creció feliz junto a sus amigos monstruos… Pero la paz no duró mucho. Unos cazadores de monstruos atacaron el pueblo. Peleé junto a mi antiguo esposo y el resto de los monstruos, pero mientras peleábamos secuestraron a los más pequeños…-

-… Algo parecido a lo que sucedió aquí, ¿no?- Yuki frunció el ceño, seria.

-Sí. Mi marido, un monstruo Durahan, fue convertido en Disco Perdido, y su disco fue destruido sin piedad… Yo perdí mis alas contra un humano que no pude derrotar… Cuando recobré el conocimiento, descubrí que fui la única sobreviviente y la única razón por la que no morí al perder mis alas, fue porque ese sujeto me atendió a tiempo- recordó Janne.

-¿Ese sujeto?- Taiyo miró a su hermano, confundida.

-Jack the D- sonrió Janne- Me parece que se encontraron con él en Firu, ¿no?-

-¿E-Ese tipo que no sabe de direcciones?- se fastidio Yuki.

-Sí. Tal parece que había estado rastreando a esos maleantes junto a varios cazarecompensas, pero no llegaron a tiempo para detenerlos… Me atendieron y me ayudaron a buscar pistas de los maleantes, pero…- murmuró Janne, seria.

-… ¿Pero?- se confundió la liebre blanca.

-Encontraron a los tipos que secuestraron a la hija de Janne- continuó Gamba, consciente que su querida amiga ya no podía- Pero ellos habían vendido por el bajo mundo a los pequeños monstruos secuestrados… -

-Vendieron a mi hija Pixie junto a su querido amigo Big Blue, y el resto de los pequeños monstruos…- murmuró Janne, seria- Desde ese día, me volví una cazarecompensa para tener mayores medios para encontrar a mi hija y al resto de los pequeños… Solo he logrado encontrar algunos cuantos, otros fallecieron…- miró el cielo nocturno, seria- Han pasado ya treinta años desde entonces… Nunca logré encontrar al resto de los pequeños… Cuando Moo se alzó, descubrí que entre los reyes que asesinó estaba el amable Rey con el que aprendí a pelear… Él destruyó todos los reinos… Como cazarecompensa, me dediqué a proteger varios pueblos junto con mis compañeros, hasta que llegué aquí, para derrotar a Gamba y a los demás malos- miró a su pareja, incomodándolo- Pero, como ya habían sido purificados, terminamos ayudando al pueblo, y fui la única cazarecompensa que se quedó a vivir aquí. Es bastante tranquilo, y me sirve para poder al fin respirar en paz- sentenció, sonriendo levemente.

-… Y-Ya veo…- murmuró Yuki, mirando para otra parte, incomoda.

-… Tsch. ¿Por qué no me sorprendo?- bufó Taiyo, molesta.

-Al final, los humanos son así de crueles…- murmuró Sentō, molesto.

-No se confundan- Janne miró de reojo a los hermanos, tomando su atención- Entre los maleantes que atacaron mi pueblo habían monstruos, y fue uno de ellos el que se llevó a mi hija… mientras yo perdía a mi marido y mis alas… Humanos y monstruos pueden ser igual de buenos o crueles. No lo olviden- sentenció, seria.

-…- ambos hermanos intercambiaron mirada, serios y algo preocupados.

Yuki solo frunció el ceño, algo molesta.

Entonces, una campana comenzó a ser sonada por los bailarines del festival, tomando su atención y la de los demás monstruos.


El armonioso sonido comenzó a retumbar suavemente entre los que bailaban, como Carlo y Aiko, aunque Dymas y Snowfall trataban de evitar que el niño siguiera mareando a la pequeña, mientras Worm saltaba divertido y Ónix trataba de imitar el movimiento de piernas de los humanos con sus patas; entre los que celebraban la festividad, como Scarlett y Senzō; y entre las calles del pueblo, siendo escuchado por el triste monstruo liebre que no deseaba unirse a la festividad…


-¿Por qué tocan la campana?- se preguntó Senzō en voz alta.

-¡Es porque ya es media noche!- le explicó un aldeano, antes de unirse al baile.

-… Oh…- comprendió el peliazul, aunque no estaba tan impresionado.

No podía entender la cultura humana… pero trataba, por el bien de Bob…

… Aun así, sintió un leve brillo rojo a su lado, por lo que miró a Scarlett, confundido…

… Para quedarse perplejo al ver que el cabello de la sorprendida joven se había tornado rojo, mientras flotaba muy levemente, y crecía en silencio…

Como todos los humanos estaban atentos al baile y al festival, nadie más que ellos dos se dieron cuenta de lo que sucedía...

Scarlett se agarró la cabeza, soltando el peluche de Mew, asustada, sin saber qué hacer, ni por qué su cabello estaba reaccionando así…

Pero, antes de que pudiera reaccionar, la capa de Senzō le cubrió la cabeza, y, de inmediato el joven la tomó en brazos y desaparecieron sin ser notados, dejando en el suelo el peluche ganado…


Senzō aterrizó en uno de los callejones solitarios del pueblo, jadeando cansado y sorprendido. No sabía por qué, pero se vio a si mismo tapando a la humana y sacándola de la vista de los aldeanos, sintiendo que nadie debía ver como el cabello de la joven seguía brillando en un tono rojo, sin dejar de crecer.

-¡¿Q-Qué sucede…?!- Senzō sentó a Scarlett, y le sacó su capa, exigiendo una explicación…

… Pero abrió sus ojos celestes, sorprendido al ver como Scarlett lo miró, sorprendida y confundida, con su cabello brillando en una tonalidad roja muy suave, contrastando con los tonos azules de la noche…

… Por alguna razón, se sonrojó, sin quitar su vista de la sorprendida y confundida humana…

-… ¿E-Eh…?- reaccionó Scarlett, confundida por la salvada que le hizo Senzō- ¡¿M-Mi cabello?!- reaccionó, mirándose, observando como su pelo crecía lentamente, llegando más allá de su cintura- ¿P-Por qué está pasando esto…? M-Me lo teñí, n-no debería ser rojo…- murmuró, confundida- ¡M-Momento…! ¡¿Q-Qué día es hoy?!- miró preocupada al monstruo humanoide a su lado…

… Pero Senzō no respondió… Aún estaba absorto mirándola, confundido y sonrojado…

-¡S-SEÑOR SENZŌ…!- se avergonzó Scarlett, haciéndolo reaccionar.

-¡¿E-EH?!- Senzō enrojeció de golpe- ¡¿Y-Y qué voy a saber?! ¡No me sé los días de la semana!- se defendió, avergonzado.

-P-Perdón… U-Un momento… Y-Ya es media noche… E-Es otro día…- murmuró Scarlett, confundida, observando como su cabello seguía creciendo, sin dejar de brillar suavemente en un tono rojo-… E-Es… ¿Es mi cumpleaños…?- reaccionó, sorprendida.

-¿T-Tu cumpleaños?- parpadeó Senzō, sorprendido y avergonzado.

-¡S-Sí!- se asustó Scarlett- ¡M-Me olvidé por completo…! ¡N-Nunca lo celebro…! ¡Ay, no! ¡Cumplí dieciocho años…! ¡E-El hechizo…!- comprendió, nerviosa.

-¿He-Hechizo…? ¿E-Eh?- se confundió más Senzō.

Aun así, ambos jóvenes se percataron que el cabello de la humana dejó de crecer, al mismo tiempo que su brillo rojo desaparecía, mostrando el pelo teñido de color negro.

… Se hizo un silencio entre ambos…

… ¿Qué acababa de pasar…?


-¡Gracias por su compra!- sonrió un vendedor, entregándole dos bolsas de papel café a Hare, quien los recibió sonriendo levemente, aunque internamente se sentía con muy mala suerte.

Al final, terminó regresando a las festividades, más que nada porque Vida lo obligó. Aun así, no podía evitar sentirse deprimido al ver que no podría expresar sus sentimientos.

De todas formas, decidió comprar algunos caramelos para el viaje, para darles a Aiko al menos una vez al día, para mantenerla feliz.

-… Ah… Ser padre soltero es duro…- suspiró la liebre, caminando entre el gentío del festival.

-¡HA-HARE!- escuchó, por lo que levantó las orejas, para ver acercarse entre los aldeanos a Snowfall, quien traía a Worm y a Ónix en el lomo- ¡Hare! ¡¿Ha-Has visto a Scarlett?!- le preguntó, preocupada.

-¿E-Eh?- se confundió el macho.

-¡E-Estábamos bailando, pero Scarlett y Senzō se quedaron mirando…! ¡Y PUM!- parpadeó Ónix, confundido.

-¡De repente ninguno de ellos estaba!- le explicó Worm, nervioso- ¡S-Solo el peluche que ganaste!-

-¡¿EH?!- se asustó Hare.

-L-Le preguntamos a la Oficial, pero ella no sabe. Se había alejado a comprar pollo para el doctor, así que…- trató de explicarse Snowfall- E-Estamos buscándolos. Aiko está con el doctor y Carlo, pero igual…- murmuró, nerviosa.

-¡P-Por todos los monstruos…!- se indignó Hare, alejándose, preocupando a la loba, quien lo siguió.

Caminaron hasta la tienda de Scarlett, donde estaban Senzō, Taiyo, Yuki, Janne y Gamba, tomando la atención de los cinco monstruos.

-¿A-Ahora qué quieres…?- murmuró Yuki, molesta y algo avergonzada, pero Hare la ignoró por completo.

La liebre dejó en el mesón las bolsas que compró, y de inmediato agarró a Sentō de la polera, tirándolo fuera de la tienda.

Aquello tomó desprevenido a los presentes, incluso a los aldeanos que pasaban, quienes retrocedieron unos pasos.

-¿Ha-Hare…?- parpadeó Snowfall, sorprendida, mirando como Sentō se sentaba, recuperándose del porrazo.

-¡¿Q-Qué te pasa?!- Taiyo salió de la tienda, confundida, pero de un momento a otro Hare la había tirado al piso, haciéndole una llave- ¡AUCH! ¡O-OYE! ¡AUCH!-

Yuki frunció el ceño, sorprendida de que Hare estuviera tan enojado.

-¿Qué sucede, Hare?- se le acercó Janne, seria y confundida.

-¡¿Qué sucede?!- repitió molesto la liebre- ¡Sentō, Taiyo! ¡¿Dónde está Scarlett?!- les preguntó a los adoloridos hermanos, indignado.

-¿E-EH? ¿No está con ustedes?- le preguntó Sentō, algo adolorido- ¡¿Acaso quieres pelear?!- sonrió, emocionado.

-¡Scarlett desapareció, y estaba con Senzō! ¡¿Acaso planean algo?!- lo calló Hare, enojado, incomodando al moreno.

-¡¿A-AH?!- se quedó perpleja Yuki- ¡¿S-Scarlett desapareció?!- miró a Snowfall, quien asintió, nerviosa- ¡¿C-Cómo pasó?!- exigió saber.

-¡N-No sabemos…!- aseguró Worm, mirando a Ónix, quien frunció el ceño, nervioso.

-¡El único que estaba junto a ella era Senzō, así que algo hizo ese tipo! ¡Díganmelo ahora!- les ordenó Hare a Taiyo y Sentō, sin soltar a la pelirroja.

-Suficiente- Janne lo agarró de la chaqueta, tirándolo y así liberando a Taiyo- Tal vez fueron a comprar algo o ver otras tiendas. Estás exagerando- le aseguró, seria.

-¡Si está uno de estos tres metidos, no es exageración!- pataleó Hare, molesto.

-Ya… Supongo que no nos hemos ganado tu confianza todavía, ¿no?- bufó Taiyo, sentándose algo adolorida, un poco sorprendida que Hare pudiera taclearla de esa forma.

La liebre se había vuelto bastante fuerte.

-¿Tú que crees?- gruñó Hare.

-A-A ver, calmémonos un poco- Gamba se colocó entre medio, notando la miradita que les daba la liebre café a los incómodos hermanos- ¿Qué tal si nos dividimos y buscamos por el festival? No sería difícil encontrar a Senzō- señaló, esperanzado.

-… Bien…- gruñó Hare, a lo que Janne lo soltó- Ónix, Worm, quédense aquí. Snowfall, conmigo- ordenó, alejándose molesto.

-S-Sí….- asintió la loba, mientras Ónix y Worm se bajaban, pero, antes de seguir a su amigo, miró a Yuki, preocupada, notando que la liebre hizo una mueca, incomoda.

Aun así, la loba siguió a Hare, perdiéndose entre la multitud.

-¡S-Suerte…!- se despidió Worm, algo incómodo de haber visto tan enojado a su amigo.

Ónix hizo una mueca, consciente de que era las pocas veces que veía a la liebre tan enojado.

-También buscaremos- aseguró Janne, alejándose con Gamba.

Yuki los vio irse, fastidiada e incómoda.

-… Ah- escuchó, por lo que miró a Taiyo y a Sentō levantarse, ambos algo incomodos- ¿Qué hizo Senz ahora?- suspiró la pelirroja, rascándose la sien- Justo que nos estábamos llevando bien con Hare-

-Siento que todo se fue por los suelos- suspiró el moreno, sobándose el cuello- Se ha enojado tanto que no se contuvo. ¡Dan ganas de pelear con él!- confesó.

-¿Acaso no saben nada?- Yuki frunció el ceño, cruzándose de brazos, molesta.

-¡Por supuesto que no!- aseguró Taiyo.

-… Bien. Entonces, acompáñenme. Una vez agarre a Scarlett y a Senzō, desearán no haberse desaparecidos- bufó la liebre blanca, asustando a Ónix y a Worm.


En uno de los callejones lejos del festival, estaban Scarlett y Senzō sentados en silencio. El peliazul había sacado una navaja que tenía escondida en su armadura, y, sin decir nada, comenzó a cortar el cabello de la joven, tratando de que volviera a su corte normal.

-… Gracias…- murmuró Scarlett, triste, incomodando al peliazul.

-¿P-Planeas explicarme qué pasó?- le preguntó Senzō, incomodo- No sabía que a los humanos se les creciera el pelo de esta forma, menos que se pone a brillar como linterna…- aseguró, mirando el cabello que cortaba, sin querer mirar el rostro de la triste joven.

-… Cierto, no es normal…- murmuró la joven, triste.

-…- Senzō frunció el ceño, algo avergonzado- M-Mencionaste algo de un hechizo, ¿no?- indicó, queriendo continuar el tema.

-… Sí… Puede ser un hechizo, un encantamiento… o una maldición… Puedes tomarlo de diferente formas- murmuró Scarlett, triste, extrañando a Senzō- Mi familia… Mi familia pertenece a la nobleza- confesó, triste, a lo que el peliazul frunció el ceño- Es una familia bastante… especial… Existen diferentes ramas, pero solo una, la principal, tiene el mayor poder, tanto entre las personas y los monstruos que nos sirven-

-¿A qué te refieres con poder?- Senzō frunció el ceño, serio.

-… Cuando uno de la familia principal cumple los dieciocho años, su sangre despierta, por así decirlo…- le explicó Scarlett, triste- Cuando eso pasa, obtenemos la habilidad de poder ordenarles a los monstruos conectados a ese hechizo… Podemos obligarles a callar o a hacer cosas que deseen o no…- se aferró a la fotografía que no había soltado, nerviosa- No quería este poder… Esta maldición… No quiero obligar a nadie hacer algo que no quiere…- murmuró, triste.

-… ¿Qué clase de familia es la tuya?- Senzō frunció el ceño, serio.

-… Je… Creo que lobos en piel de oveja- sonrió tristemente Scarlett.

Senzō frunció el ceño, serio, intrigado ante este hechizo, y el hecho de que Scarlett rechazase aquello, que puede ser visto como algo bueno entre varios humanos…

El poder ordenar a monstruos sin miramientos… Algo que la mayoría de los humanos deseaban, en su opinión…

… Pero a Scarlett no le gustaba esa idea… Temía ser capaz de ordenarle a un monstruo, arrebatándole su libre albedrío…

El peliazul frunció el ceño, pero decidió centrarse en seguir cortando el cabello de la humana, quien se mantenía en silencio, observando con tristeza la fotografía en sus manos…

… Su madre Cerezo… y su tío Félix… ¿Habrían sufrido lo mismo cuando cumplieron los dieciocho años…?

Cerró los ojos, triste, hasta escuchar a Senzō toser levemente, por lo que lo miró, confundida.

-… Yo… Bueno…- murmuró el peliazul, cortándole con cuidado el cabello- Puede que, tal vez, escuchara tu conversación con Hare… sobre el pasado de la niña- confesó, sorprendiendo a la joven- Mis hermanos y yo usamos nuestros poderes para escuchar de lo que hablaban, porque nos parecía serio… Así que sí sabía de antemano que desechaste tu título de noble, y que la niña es tu media hermana y eso… Y, bueno… Perdona…- miró para otra parte, incómodo.

-¿S-Señor Senzō…?- murmuró Scarlett, sorprendida.

-L-La verdad no planeaba comentarte esto, pero… parece que realmente la has tenido bastante difícil… Y aunque no me gustan los humanos... Eres buena hermana- murmuró Senzō, incómodo y apenado- T-Todo lo que haces por esa niña… Yo haría lo que fuera por mis tres hermanos… Eso…-hizo una mueca, apenado.

-…- Scarlett se quedó mirando al peliazul, incomodándolo bastante- Muchas gracias por contármelo, Seños Senzō- sonrió, sorprendiendo al monstruo humanoide.

-… ¿No estás enojada?- parpadeó Senzō, sin comprender.

-Bueno… Me sorprende que sean capaces de escuchar conversaciones ajenas…- confesó la pelinegra, incomodando al guerrero- Pero… Pero tal parece que ustedes también lo han tenido bastante difícil… Me hice una idea cuando conocí a Tsuki, y ahora que los conocí a ustedes… Están aprendiendo a ser buenas personas, así que es normal que hagan este tipo de cosas- sentenció, sonriendo.

Senzō parpadeó, algo sonrojado al verla sonreír así…

-… Ah, pero prometo no decirle a Yuki- juró Scarlett, a lo que el peliazul sintió un escalofrío por todo el cuerpo al recordar a la tenebrosa liebre blanca.

-C-Como sea…- bufó Senzō, terminando de cortar el cabello de la humana-¿Q-Qué tal así?-

Scarlett parpadeó, y se tocó las puntas del cabello, algo sorprendida al darse cuenta que había vuelto a tener su peinado normal.

-G-Gracias… Pareciera que no pasó nada- parpadeó Scarlett, para después sonreír.

-… N-No es la gran cosa…- Senzō se levantó, incómodo- Observaba como la señorita… D-Digo, como alguien le cortaba el pelo a Bob- murmuró, incómodo y molesto consigo mismo al recordar a Zafirest.

-¿Quién es Bob?- Scarlett se levantó, mirando curiosa al peliazul, incomodándolo más.

-B-Bueno… E-Es el compañero humano de nosotros cuatro y, bueno… Lo vemos como si fuera nuestro hermanito… Ha sido el único humano que me ha agradado- confesó Senzō, comenzado a caminar, por lo que Scarlett lo siguió.

-Ya veo- sonrió la pelinegra- Ah, entonces eso significa que no le agrado, Señor Senzō- comprendió, algo apenada, sobresaltando al peliazul- S-Supongo que es normal… Yuki siempre me dice que soy demasiado tranquila- confesó, apenada, sin notar el sonrojo en su acompañante- Aunque creo que era terrible de niña- admitió, tomando la atención del guerrero.

-¿Terrible? ¿Tú?- la quedó mirando Senzō, mientras salían del callejón, entrando a la plaza, y así al ambiente del festival.

-Sí- asintió Scarlett, apenada- Era muy mandona, y creo que demasiado creída y agresiva- confesó.

-… ¿Estamos hablando de la misma humana…?- Senzō aun la quedó mirando, más incómodo.

-B-Bueno… Después que mi madre falleció… sufrí un gran cambio…- admitió Scarlett, mientras caminaban por el festival, aunque ignoraban lo que pasaba a su alrededor. Senzō la miró, serio- Me di cuenta de tantas cosas… Buenas y muy malas… No sé si fue el shock por la pérdida… pero ahora, así soy. Creo que es mejor ser así- confesó, sonriendo.

Aun así, se confundió cuando Senzō se detuvo, por lo que ella también lo hizo. Parpadeó, algo curiosa al verlo tan serio, sin darse cuenta que ella se sonrojó levemente.

-… No hay nada de malo de ocultar tu lado malo- aseguró Senzō, haciendo parpadear a la joven- Actuar diferente para complacer a otros… Estarías engañándolos- sentenció, serio.

-¿E-Eh? N-No creo estar engañando a alguien…- aseguró Scarlett.

-Hablo de que no está mal ser mandona, o agresiva- Senzō frunció el ceño, sorprendiéndola- Eres una humana amable, y hasta ahora, nunca te he visto enojada. Reprimes esas emociones porque no quieres ser la de antes, ¿verdad?- le preguntó, dejándola sin palabras.

-…- Scarlett abrió levemente la boca, queriendo decir algo, pero bajó la mirada, sonriendo con tristeza-… No sé si las reprimo o no… Pero sé que si actúo de esa forma… Me sentiré como la misma niña que despreciaba a su querida madre…- confesó, triste, aferrándose con mano temblorosa a la fotografía que le había dado Olga.

Aun así, se quedó sorprendida cuando la mano de Senzō se posó sobre la suya, calmándola, por lo que levantó la mirada, sorprendida.

-Si hay algo que sé, es que los humanos son demasiado imperfectos- aseguró el peliazul, serio- Pero al menos viven como quieren… No deberías reprimir nada de ti. Ni tu lado bueno ni tu lado malo… Si logras ser tú… creo que me agradarás…- sentenció, serio pero algo avergonzado.

Scarlett abrió los ojos, sumamente sorprendida y agradecida por las palabras del guerreros, con sus pálidas mejillas sonrojadas…

Senzō la miró, incomodo pero algo sonrojado, sin saber qué más decir para hacerla sentir mejor…

-… ¿Oh…?- escucharon ambos, sobresaltándose de inmediato al regresar a la realidad.

Ambos se voltearon, para ver frente a ellos a Yuki, quien los miraba asesinamente, con Sentō y Taiyo detrás de la liebre blanca. A diferencia de la hembra, ambos hermanos miraban sumamente divertidos al peliazul, a quien se le erizó más su ya desordenada cabellera al verlos.

-Y-Yuki, ¿qué pasa…?- reaccionó Scarlett, guardando su fotografía dentro de la manga del kimono, apenada.

-… El Estafador comenzó a hacer un show cuando descubrió que habías desaparecido con Senzō, Scarlett…- le mencionó Yuki, claramente cabreada, pero mostrando que trataba de controlarse, causándole más terror al peliazul, quien se escondió detrás de la sonrojada humana- Así que todos nos dividimos para buscarlos por si realmente pasó algo malo… ¿Pero acaso ustedes dos se escaparon para tener una cita o algo así…?- gruñó, comenzando a ser rodeada de aura asesina, aterrando más a Senzō.

-¿Quién lo hubiera imaginado de Senz?- sonrió algo divertida Taiyo.

-Es un lado inesperado de él- admitió Sentō, reprimiendo una risita.

-¡¿C-Cita…?!- se sonrojaron Scarlett y Senzō.

-¡T-Te equivocas, Yuki! ¡N-No es lo que piensas…!- aseguró la joven, nerviosa, pero el gruñido de la liebre blanca fue suficiente para quitarle el habla.

-… Sentō, Taiyo, vayan por Hare y Janne…- gruñó Yuki, sin mirarlos, a lo que ambos hermanos se dieron media vuelta y se retiraron, abandonando al hermano mayor, quien los quedó mirando, en blanco ante esa traición- Y ustedes dos…- frunció el ceño, asustando a Scarlett y Senzō.

-Yuki, por favor… Te aseguro que no es una cita o escapada. T-Tuve un pequeño problema, y el Señor Senzō me ayudó…- trató de decirle Scarlett, a lo que su amiga alzó una ceja, sin creerle mucho.

-Usa la cabeza un poco para darte cuenta de lo que pasa en realidad, bestia…- murmuró por lo bajo Senzō, mirando para otro lado, incómodo y fastidiado.

… A pesar de que Yuki perdió 20% de su audición, eso no significaba que ella ya no pudiese escuchar sonidos bajos cercanos… así que pudo escuchar perfectamente el bufido del guerrero… cabreándose aún más de lo que estaba…

-¡PATADA DRAGÓN!- sin pensárselo dos veces, Yuki pateó la entrepierna del guerrero con su técnica, dejando sin habla y atemorizada a Scarlett…

… Senzō cayó al piso, en blanco, sin poder procesar el dolor por el que estaba pasando…

-¡S-SEÑOR SENZŌ!- Scarlett se agachó, mirando preocupada al peliazul, quien no podía articular palabra- ¡YUKI!- miró avergonzada a su amiga, quien gruñía mientras su pie emanaba vapor.

-¡NO DIGAS NADA! ¡ESTÁS CASTIGADA!- le gritó la liebre blanca, atemorizando a la apenada joven.

-¡S-Scarlett!- escuchó la pelinegra, para ver acercarse a Hare, Snowfall, Janne y Gamba, guiados por los otros dos guerreros.

-¡Chica! ¡¿Qué te hizo este tipejo?!- exigió saber Hare, mirando enfadado a Senzō, arremangándose, hasta notar que el Guerrero del Aire estaba acurrucado en el piso, azul, prácticamente sin habla-… ¿Qué le hiciste?- se quedó mirando a Yuki, incómodo.

-¡GRRR!- gruñó enojada Yuki, intimidando a su amigo.

-¿S-Senzō…?- Taiyo y Sentō miraron a su hermano, confundidos al verlo en el piso.

-S-Scarlett, ¿d-dónde fuiste?- Snowfall se acercó a su amiga, quien le sobaba la espalda al derrotado Senzō.

-T-Tuve un pequeño problema, y el Señor Senzō me ayudó. No pasó nada malo- aseguró la joven, apenada.

-Entonces, como supuse… Exageraste, Hare- Janne se quedó mirando al monstruo liebre, quien hizo una mueca, decidido a ignorarla.

-S-Solo vamos a disfrutar del festival, ¿quieren?- pidió Gamba, cansado.

Así, el grupo fue a buscar a Worm y a Ónix, y, de esa forma, se dirigieron a la zona donde se efectuaban los bailes, para así asegurarles a Dymas y Olga que todo se había solucionado.

-Me alegra que todo se resolviera- suspiró el doctor, aliviado, mientras el grupo junto al resto de los aldeanos miraban los bailes.

-S-Sí…- asintió Scarlett, apenada y avergonzada, recibiendo el peluche de Mew de Olga, sin poder evitar notar que el pobre Senzō estaba en silencio y algo azul, aun adolorido por la patada de Yuki.

Sentō y Taiyo se rieron por lo bajo por el estado del hermano mayor.

-¿Realmente todo se resolvió?- le preguntó Gamba a Janne, quien sonrió levemente, sin saber si era correcto responder o no.

Ambos eran adultos, así que podían asegurar sin problemas que la situación entre la humana Scarlett y el monstruo Senzō no se había resuelto… pero no era papel de ellos mencionarlo.

Snowfall sonrió al ver como Worm y Ónix, cerca suyo, trataban de imitar los pasos de baile de la festividad.

-Aun así…- Yuki se percató cómo Carlo y Aiko bailaban, aunque más que bailar era solo divertirse- Me sorprende que estés tan tranquilo, ya que te han quitado a la enana- miró a Hare, a su lado, para parpadear al darse cuenta que el monstruo estaba… ¿deprimido?

No, no estaba deprimido… ¿tal vez distraído…?

Frunció el ceño, confundida, pero su pelaje se erizó al comprender que, tal vez, su amigo estaba así por el segundo beso que ella le había dado…

-¡¿Q-Qué estás pensando, idiota?!- le gruñó Yuki, agarrándolo de la chaqueta, regresándolo en sí.

-¿E-Eh?- la quedó mirando perplejo Hare, confundido- ¿Q-Qué hice ahora…?- parpadeó.

-¿E-En qué piensas…?- le gruñó la hembra, incomodando a su amigo.

Sí, efectivamente él se había distraído recordando lo que les pasó en el callejón… para después sentirse mal al recordar que no podría confesarse a su amiga… No podía ponerla en peligro una vez más…

¿Pero qué se supone que le diría ahora para escapar de su furia…?

-¡Papi~!- escuchó su salvación, por lo que se volteó, para ver a Aiko acercarse a él, sonriendo de oreja a oreja.

-Tsch- fastidiada, Yuki soltó al macho, permitiéndole agacharse y abrazar a la niña humana.

-¿Qué pasa, chica? ¿Te cansaste?- le sonrió Hare, acariciándole la cabeza, haciéndole sonreír.

-Papi, ¿podemos bailar?- le pidió la pequeña, mientras Carlo se acercaba al grupo y abrazaba a su padre, cansado pero contento- ¡Carlo me enseñó a bailar, así que Aiko puede bailar sin pisar!- sonrió, satisfecha de sí misma.

-Y-Ya veo, Carlo…- Hare se quedó mirando al niño, internamente celoso del pelinegro, quien se percató de su mirada y le sonrió burlonamente- Aiko, mi pequeña. No puedes considerar la enseñanza de un muchacho con instintos de escapes como algo acertado- le aseguró a la pequeña, sorprendiéndola, pero ofendiendo a Carlo- Así que, hija mía, ¿te apetece bailar con tu padre?- le preguntó, acomodándose la bufanda, colocándosela como su fuera una corbatilla.

-¡SÍ~!- asintió emocionada la pequeña, dando pequeños saltitos, abrazando su muñeca.

-Mm…- Carlo miró amurrado a Hare, quien le entregó su hatillo a Scarlett, para poder bailar bien.

Ante la mirada del niño, la liebre le sonrió burlonamente, ofendiéndolo. Aquello hizo reír por lo bajo a Dymas.

De la mano, Aiko guió a Hare a una parte de la zona de baile, comenzando una tierna danza entre ambos. La pequeña, sonriendo contenta y sonrojada de la emoción, y la liebre, sonriendo satisfecho, sintiéndose mejor que antes.

… No podía confesarse… No podía acercarse más a Yuki…

Aquellos pensamientos le hirieron profundamente, pero, con solo su sonrisa, Aiko fue capaz de levantarle los ánimos.

La niña no bailaba. Más bien, solo le tomaba las manos y jugaba con sus piernas, pero él estaba haciendo lo mismo, entreteniéndola. El solo verla feliz lo reconfortaba. Ella, quien pasó por tantas cosas… Quien sufrió tanto cuando llegó al mundo, sin poder recordar esos sucesos…

… No quería que los recordara. No quería que ella volviera a pasar un tiempo tan difícil como lo fue estando internada en el hospital… Quería protegerla… A su pequeño tesoro…

-Je- sonrió Hare, levantando por las axilas a la pequeña, haciéndola parpadear, curiosa- Aiko, eres espectacular- le aseguró.

La pequeña parpadeó, para después sonreír, tiernamente feliz al escuchar un cumplido de su tutor.

-Y papi es peludito- sonrió la niña, mientras la liebre la abrazaba.

-Eso, peludo, no gordo- aseguró Hare, asintiendo varias veces, a lo que la niña lo quedó mirando.

Ambos se quedaron mirando, y, sin poder aguantarlo, se rieron del otro, con la misma risa…

El festival continuó por varias horas, con monstruos y humanos uniéndose al baile, observando el espectáculo, o participando en las diversas y entretenidas tiendas que componían la festividad.

Fue un festival donde varios momentos, revelaciones y diferentes emociones surgieron.

Un momento de paz para aquel pueblo, donde los aldeanos y visitantes compartieron el cansancio de una noche, difícil de olvidar.


A la mañana siguiente

Había un cielo despejado, y se podía apreciar que habían rastros del festival de la noche anterior.

Frente a las puertas del pueblo, se encontraba listo el carruaje de Scarlett, mientras los comerciantes se despedían de los aldeanos, siendo observados por los tres guerreros parados junto a los caballos.

Dentro del vehículo de madera, se encontraba profundamente dormida Aiko, cubierta por su frazada. Traía puesto su vestido verde, y dormía abrazada a su peluche Mew, junto a su muñeca de trapo, con su pulgar en la boca. A su lado estaba su cajita con sus pertenencias, donde se podía apreciar su máscara de Hare y sus ocho globitos de agua.

Como se había quedado más de la medianoche del festival, y bailó tanto con Carlo y con su papi, terminó sumamente cansada, sin tener energía para despedirse de la aldea, pero los aldeanos estaban bien con eso, ya que estaban felices y satisfechos con haber visto a la pequeña disfrutar la festividad de la noche anterior.

-¿Tienes todo, Hare?- le preguntó Dymas al monstruo liebre, quien, con su hatillo al hombro, sonrió.

-En efecto. Compré botellas de leche, un cortaúñas para humanos, un cepillo de dientes para niños, bálsamos para el cabello, jabones, y me llevo la peineta que me regalaron…- contó Hare, sonriendo- Y tengo guardada la lista de los consejos que me anotó, doc- agregó.

-Debes tener cuidado, Hare. Tal vez ahora Aiko está perfectamente, pero no por eso debes confiarte, especialmente ahora que estamos cerca del invierno- le indicó el doctor, aun no muy seguro.

-¡Está bien, está bien!- se rió Hare, pero no convenció al preocupado humano.

-Me parece que le compraste unos dulces, ¿verdad?- le preguntó Dymas.

-No se preocupe. Sé que no debo darle tantos, así que no hay problema- sonrió Hare, a lo que el humano suspiró, paciente.

-Gitan, Beaclon…- Scarlett se acercó al monstruo insecto y a los diablillos, algo preocupada- ¿Realmente se quedarán aquí?- preguntó, triste.

-¡Sí! ¡Este pueblo es bastante bueno!- sonrió uno de los diablillos.

-Y los aldeanos nos tratan bien- sonrió otro.

-¡Así que enmendaremos nuestros errores ayudando este sitio!-sonrió el líder de los Gitan, dándose golpecitos en el pecho.

-… Janne, Olga. No les quiten el ojo de encima- les sugirió Yuki, mirando de reojo a la rubia y a la Oficial, dejando en blanco a los diablillos.

-¡¿I-INCLUSO EN LA DESPEDIDA, LA BESTIA SERÁ TAN CRUEL CON NOSOTROS?!- lloriquearon los Gitan, tratando de ser consolados por los aldeanos.

-Así es nuestra Yuki- sonrió Worm, en la cabeza de Carlo, quien tenía una mejilla inflada, amurrado.

-Por favor, Yuki…- le pidió Snowfall, apenada, hasta notar que Beaclon le dio unas suaves palmaditas en la cabeza, tomando su atención.

El monstruo insecto le sonrió, levantando el pulgar, a lo que la loba sonrió y asintió, consciente que su amigo le deseaba un buen viaje. ¿Quién hubiera pensado que de enemigos pasarían a ser buenos compañeros?

Aun así, Beaclon se percató que Hare miraba a los Gitan, sumamente molesto.

-¿Hare?- Snowfall también se percató de su amigo, quien se cruzó de brazos.

-Sigo diciendo que debería pedirles un reembolso- murmuró la liebre, ofendido.

-¿A-Aun quieres que te devuelvan el oro que les diste de paga?- suspiró paciente la loba- Hare, los Gitan realmente nos protegieron durante el viaje de regreso-

-Además que nos ayudaron cuando nos atacaron en las montañas- agregó Scarlett.

-Dicen eso, pero el único útil fue Beaclon. El resto solo fue de relleno- aseguró Yuki, mirando fastidiada a los diablillos, dejándolos más dolidos ante sus crueles palabras.

-A-Además… Son cien grandes de los que hablamos…- murmuró Hare, aun algo receloso.

-Vamos, Hare. No seas así- le pidió Scarlett, incomodando a su amigo, quien hizo una mueca, aun sin agradarle la idea de desprenderse de 100.000 oros.

Los Gitan suspiraron, aliviados, mientras Beaclon sonreía levemente.

-Trata de no mordisquear a otros monstruos, Ónix- le sonrió Gamba al dragón, quien, junto a Scarlett, hizo una mueca, incomodo.

-… No prometo nada- bufó Ónix, haciendo sonreír a la pelinegra.

-Mm…- Carlo frunció el ceño, amurrado- ¿Por qué tienen que irse?- miró molesto a Scarlett, confundiéndola- Quiero pasar más tiempo con Aiko- aseguró, ofendido.

-Vamos, Carlo. Ya hablamos- lo miró su madre, pero el niño hizo una mueca.

-Pero… Ni siquiera me puedo despedir de ella…- murmuró el pelinegro, triste.

Scarlett y Snowfall intercambiaron mirada, preocupadas. Tal vez sí debían despertar a la pequeña Aiko…

-Realmente el niño se pegó a la niña, ¿no?- mencionó Taiyo, mirando a sus hermanos, a lo que Sentō sonrió levemente, en cambio Senzō prefirió no decir nada, ya que aún estaba ofendido y enojado por lo sufrido la noche anterior.

-Hare, ¿y si despertamos a Aiko?- le preguntó Snowfall a la liebre, quien hizo una mueca, no muy seguro de querer que Carlo se siguiera acercando a su pequeña, además de que no quería interrumpir la siesta de la niña.

-… ¿Car… lo…?- escucharon, por lo que miraron al carruaje, para ver asomada a Aiko, abrazando su muñeca de trapo, muy adormilada.

-¡Aiko!- sonrió contento Carlo, corriendo al carruaje, por lo que Worm se bajó de su cabeza, sonriendo.

-C-Contrólate, Hare…- Snowfall y Beaclon sujetaron a la liebre, quien se había dispuesto a impedir que el pequeño se acercara a su hija.

Dymas sonrió, avergonzado, mientras Olga solo negaba levemente.

-Aiko, ¿realmente te tienes que ir?- le preguntó Carlo, triste.

-… ¿Mm…?- la niña ladeó la cabeza, adormilada- Aiko viaja con papi y todos mis amigos…- sonrió la niña, para después bostezar.

-Y-Ya veo…- se entristeció Carlo- ¡A-Aiko! ¡¿Volveré a verte algún día?!- le preguntó, nervioso.

-… Pero si te veo ahora…- parpadeó adormilada Aiko, a lo que los adultos casi se caen de espaldas.

-T-Tienes razón…- sonrió apenado Carlo.

-… Nombre- bostezó Aiko, extrañando a Carlo- Le puse nombre a la muñeca- le mostró su preciada posesión.

-¡¿De verdad?!- se alegró el pelinegro.

-Sip. Zoe, como mi amiga- sonrió la niña, y, aunque Carlo no entendió, asintió, contento.

-¿Su amiga?- Yuki miró confundida a Scarlett, quien alzó los hombros, sin entender a la pequeña.

-Aiko… ¿Siempre seremos amigos?- le preguntó Carlo, esperanzado.

-Siiiii- sonrió adormilada la pequeña, a lo que el niño sonrió, contento.

-Mm… Aunque tienen una diferencia de edad, no me molestaría que después nos hicieran familia- le mencionó Dymas a Hare, dejándolo en blanco.

-¡MI PEQUEÑA PRONTO CUMPLIRÁ 6 AÑITOS! ¡Y TU MUCHACHO TIENE 13! ¡DEMASIADA DIFERENCIA PARA MI GUSTO!- pataleó enojado Hare, sujeto firmemente por Beaclon.

-Carlo tiene mentalmente 10 años- le indicó Olga, incomodando a la liebre- Así que por eso no siente mucha diferencia con la pequeña-

-¿De qué hablan?- Ónix miró confundido a Worm, quien hizo una mueca, no muy seguro.

-Vamos, vamos. No pude evitarlo- Dymas le tironeó la mejilla a Hare, fastidiándolo- Más te vale que cuides bien de Aiko- le recomendó, aun algo preocupado.

-Ya dije que lo haré… ¿No pueden confiar en mí?- suspiró Hare.

-No- aseguró Olga, dejándolo en blanco ante tan inmediata negación.

-Realmente me cae bien- admitió Yuki, a lo que Scarlett y Snowfall reprimieron una risita, aunque los demás aldeanos se rieron por lo bajo, avergonzando aún más a Hare.

Y, así, el grupo de comerciantes se despidieron de la aldea, alejándose en el carruaje acompañados por los tres guerreros

De esa forma, el grupo dejó Iron Ore.


El carruaje se trasladaba suavemente por uno de los caminos del bosque, con la pequeña Aiko dormitando en su interior junto a Worm y Ónix, mientras los demás estaban fuera.

-AH…- Hare, sentado junto a Scarlett, quien guiaba el suave trote de los caballos, se estiró- Extrañaba el sonido de los caballos al cabalgar- admitió, apoyando las manos en su nuca, mientras Snowfall y Yuki caminaban junto al vehículo- ¿Y ustedes siguen aquí?- se quedó mirando a los tres hermanos, quienes también caminaban junto al carruaje.

-En realidad, esperábamos alejarnos del pueblo para abrir un vórtice y tomar nuestro camino- le indicó Taiyo, algo incomoda por la actitud de la liebre café- ¿Y podrías dejar de ser tan fastidioso? Sabes que estamos de tu lado-

-Ya… No es como si anoche uno de ustedes trató de secuestrar a Scarlett- mencionó sarcásticamente Hare, avergonzando a Scarlett e incomodando a Senzō, quien sintió la desconfiada mirada de Yuki detrás suyo, por lo que tragó saliva.

-¡Ha-Hare!- se apenó Scarlett, mirando a la liebre- ¡Y-Ya dije que no fue un secuestro!- aseguró, avergonzada.

-Ya…- la liebre rodó los ojos, avergonzando más a la pelinegra.

-Lo bueno que sabemos que irán a Salvia- mencionó Sentō, deteniéndose, por lo que Scarlett detuvo el carruaje- Así que, en caso de que obtengamos alguna información útil, abriremos un vórtice en ese lugar para hablar- le señaló a Hare, quien rodó los ojos.

-Tienes una actitud horrible- se ofendió Taiyo, pero el macho no le prestó atención.

-Por favor, Hare- le pidió Snowfall, pero su amigo hizo una mueca, por lo que suspiró.

-Más les vale que no se metan en problemas- les dijo Yuki a los hermanos, mientras Scarlett se bajaba del carruaje.

-Lo mismo les digo. Si vuelves a ver a Poritoka o esos monstruos tan fastidioso, no te cortes- sonrió Taiyo, estrechando amistosamente su mano con Yuki, quien sonrió levemente.

-¿S-Se hicieron amigas…?- Senzō se quedó mirando a ambas monstruos, incomodo.

Su hermana menor que nunca lo respetaba… y la liebre que lo dejó traumado… Perfecto.

-Espero que nos volvamos a ver- sonrió Snowfall, mirando a Sentō.

-¡Yo también! ¡Deseo pelear contra ti!- le aseguró el moreno, sonriendo- ¡Puedo sentirlo…! ¡Tienes un gran potencial, y un poder oculto!- confesó, haciendo parpadear a la loba, confundida- ¡Sigue entrenando, y cuando nos volvamos a ver, pelea contra mí!- le pidió.

-Deja de hostigarla- Hare se bajó del carruaje, colocándose al lado de la loba- Snowfall no está en la misma categoría que el resto de los lobos sarnosos que componen su raza, así que no la rebajes al pedirle pelear contra ti- le pidió, fastidiado.

-… En realidad…- sonrió Snowfall, tomando la atención de la liebre y del monstruo humanoide- Si realmente me puedo volver más fuerte, me gustaría entrenar con Sentō- confesó.

-¡¿AH?!- se quedó en blanco Hare.

-¡Así me gusta! ¡Vuélvete fuerte, y así nos enfrentaremos exponiendo nuestras vidas!-sonrió emocionado Sentō.

-¡NADIE AQUÍ EXPONDRÁ LA VIDA!- le gruñó Hare, enfadado- ¡Snowfall, chica! ¡Recapacita!- le pidió a la loba, juntando las manos- ¡Pelear contra este desalmado es lo último que quieres! ¡Te lo digo por experiencia! ¡No lo hagas, chica!- le suplicó, temeroso.

-C-Creo que exageras, Hare…- sonrió incomoda Snowfall.

-¡NO LO HAGO!- pataleó la liebre.

-Son tan escandalosos..- bufó Senzō, observando a sus hermanos, hasta notar que Scarlett se le acercó, sonriendo- ¿Q-Qué?- la miró, incómodo.

-… Tenga- la joven tomó una de sus manos, dejando en ella una brújula negra, haciéndolo parpadear- Cuando usan los vórtices, necesitan tener una noción de dónde van a transportarse, ¿verdad?-sonrió.

-¿E-Eh? ¿Cómo sabes?- la miró Senzō, confundido.

-Taiyo me lo mencionó una vez, así que pensé que una brújula sería perfecta, en caso de que no sepan el camino- se explicó Scarlett, sonriendo satisfecha.

-…- Senzō miró la brújula, y la abrió, notando que estaba en perfecto estado- ¿No es tuya?-

-No, la compré ayer- confesó la joven- ¿Cree que le sirva, señor Senzō?-le preguntó, preocupada.

Senzō la miró, sonrojado, por lo que miró para otra parte, tosiendo incómodo.

-E-Eres tan rara… E-Es tu cumpleaños y te preocupas en darle regalos a otros…- le indicó Senzō, a lo que la joven sonrió apenada-… S-Supongo que es un intercambio- murmuró.

-¿E-Eh?- aquello confundió a la joven, hasta que el peliazul le tendió una pulsera.

Confundida, la recibió, notando que en medio había una gema verde agua y unos pequeños botones.

-… Un comunicador- escuchó, por lo que miró a Senzō, quien miraba para otra parte, incómodo- A veces usábamos uno de estos para hablar con Bob, así que pensé que, si tenían algún problema, podrías usarlo para llamarme… ¡L-Llamarnos!- se corrigió, avergonzado- ¡E-Eso! ¡E-Es para comunicarse! S-Se lo daría a la comadreja, pero dudo que reciba algo de mí- miró a Hare, quien pataleaba, asegurándole a Sentō que Snowfall no pelearía contra él.

-Y-Ya veo…- sonrió Scarlett, para después mirar la pulsera-… E-Este, Señor Senzō… Si llamo con esto, ¿lo escucharán sus hermanos?- le preguntó, apenada.

-B-Bueno… Ese comunicador está conectado al mío. Así que yo contestaría- parpadeó Senzō, incómodo.

-¡Ya veo!- aquello alegró a la humana, sonrojando al monstruo- ¿L-Le molestaría si lo llamo de vez en cuando, aunque no suceda nada peligroso?- le preguntó, esperanzada- Hablar con usted me relaja bastante- confesó.

Aquello fue suficiente para que el Guerrero del Aire se pusiera completamente rojo, confundiendo a la pelinegra.

-¡Ha-Has lo que quieras!- Senzō le dio la espalda, tapándose el rostro con su mano libre, incómodo y avergonzado.

Aquello alegró a Scarlett, quien sonrió, encantada, avergonzando a Senzō, hasta que el peliazul notó que Yuki los había quedado mirando, por lo que tragó saliva, nervioso.

Y, así, por medio de un vórtice de fuego, los tres Guerreros se despidieron de los comerciantes, cruzando el portal y desapareciendo con este.

-Uf. Al fin se fueron- suspiró Hare, internamente aliviado.

-Ha-Hare…- lo miró Snowfall, a lo que su amigo hizo una mueca.

-…- Scarlett miró la pulsera en su muñeca, sonriendo contenta- Bien, ¿seguimos?- les preguntó a sus amigos.

-¡Sí!- asintieron Hare y Snowfall, mientras Yuki bufaba, fastidiada.

Ante eso, la humana sonrió, feliz de que el grupo volviera a estar unido…

Recuperaron lo que ella pensó pudo haber perdido… su familia…


Mansión de los Wolf.

En uno de los jardines de la mansión, se podía apreciar caminando a Field Wolf, acompañado por sus guardaespaldas.

El humano se detuvo al notar que las rosas rojas estaban en su esplendor, por lo que sonrió levemente…

Él sabía perfectamente que ese día era el cumpleaños de su única hija… El día en que ella ya no podía negar su destino…

"No te preocupes, Scarlett. Una vez que te traigan de regreso, entenderás mejor el papel por la que viniste al mundo. Para que los Wolf puedan prevalecer" sonrió el humano, mirando con sus ojos verdes el cielo, sin remordimiento alguno….


Salvia.

Salvia era una gran ciudad en medio del bosque, con un río cruzándola. Se destacaba por el hecho de que sus edificios fueran de una tonalidad blanca, crema y gris. Se podía considerar con un poderío similar a Torble y Mandy.

En medio de la alegre ciudad, se podía apreciar una zona especial para las Ave de Hierro, donde estaban estacionadas varias de estas naves.

En una en específico, se podía ver que varios soldados trasladaban cajas de suministros a su interior.

La pequeña Daphne, la niña Hikari que había visitado Acebo unos meses atrás, miraba curiosa a los soldados, mientras era acompañada por sus compañeros Proto Zero y Harlequin, llamados Zero y Cynffon.

-… ¿Realmente tienes que ir?- miró al adulto a su lado, quien había estado hablando con algunos soldados y un sujeto que vestía de blanco, con un bastón de madera en su única mano.

-Lo siento mucho, Daph- se disculpó el adulto, quien era un hombre de cabello negro, y vestía una camisa blanca y pantalones negros- Pero desde que nos llegó el mensaje de que Iron Ore había sido atacada por maleantes todo este tiempo… No puedo darles la espalda, y lo sabes- se agachó junto a la niña en silla de ruedas.

-Lo sé, lo sé…- la pequeña hizo una mueca.

-¡Solo hay que confiar en que el Amo Ray regresará a salvo!- le aseguró Cynffon a la joven, mientras Zero asentía.

-Y asegúrense de no volver a ayudarla en sus escapadas- los quedó mirando el padre de la niña, incomodando a ambos monstruos.

-¡No tienes de qué preocuparte, padre!- escucharon, por lo que Daphne hizo una mueca, fastidiada, para mirar de reojo como se acercaba un joven de 17 años de pelo negro y ojos azules, acompañado por un Raiden, un monstruo mitad hombre mitad pájaro- Me encargaré de proteger Salvia en su lugar- aseguró, sonriendo satisfecho.

-Eso es lo que más me preocupa, Renzo…- confesó Ray, sonriendo incómodo, dejando en blanco a su hijo mayor.

-Ja, ja- Daphne miró burlonamente a su hermano mayor, pero este simplemente bufó, decidido a ignorarla.

-¿Puedo encargarte el pueblo, Visdom?- Ray se levantó y miró al sujeto de ropas blancas, quien era un monstruo mono humanoide de piel grisácea, ojos amarillos y cabello blanco, que usaba una capucha para tapar su rostro- Tal parece que estos Seguidores del Mal no están por la zona, pero aun así no respiraré tranquilo hasta que todos estos cambios tan extraños terminen- aseguró- Y espera a nuestros huéspedes. Calculando, deberían estar por llegar entre estas semanas. Quiero que los traten bien. Han hecho un gran esfuerzo por nosotros- sentenció, serio.

Visdom asintió en silencio.

-Solo lo hacen por el dinero, padre- murmuró por lo bajo Renzo, a lo que su padre negó levemente, consciente que a su hijo mayor le faltaba madurar.

-Ten un buen viaje, padre- se despidió Daphne, algo preocupada.

-Sí- Ray acarició la cabeza de su pequeña.

A pesar de que su hija tenía la misma mirada de aquellos seres queridos que lo traicionaron, y eso le causaba siempre un profundo pesar… quería mucho a su pequeña Daphne, y a su orgulloso y algo altanero Renzo.

Ray levantó la mirada, al notar que un monstruo ave de un pelaje multicolor se le acercó volando, por lo que levantó su brazo para permitirle a la criatura aterrizar sin problemas.

-Bien, Rainbow. Es hora de ayudar- sonrió el líder de los Hikari, a lo que el ave asintió.


Ya atardecía, y se podía apreciar el carruaje estacionado de Scarlett en un claro, con Yeni y Negri sueltos, cabalgando por la zona, felices.

Habían hecho una fogata, y en ella estaba calentándose el guiso cocinado por Scarlett, quien miraba sonriendo con una gota en la cabeza a Hare, Worm y Ónix, quienes, parados junto a ella, olfateaban el aire, babeando levemente por el hambre.

-Extrañaba tanto la comida de Scarlett- sonrió soñador Worm.

-Es tan comestible…- confesó Ónix, haciendo sonreír apenada a la joven.

-Golem y Holly serán muy buenos cocineros, pero no sé por qué adoro tanto los guisos de la chica…- admitió Hare, con las orejas gachas, ansioso por probar bocado.

-Tsch- bufó Yuki, sentada apoyada en un árbol, tratando de ignorar a Aiko, quien, apoyada en ella, jugaba con su muñeca, entretenida- Son un trío de glotones- volvió a bufar.

-Disculpa, pero este trío de glotones solo se ha alimentado de comida de hospital por semanas- le indicó Hare, ofendido.

-¡Eso, eso! ¡Queremos comida de verdad!- saltó Worm, contento, mientras Ónix asentía.

Scarlett sonrió, contenta, hasta notar que Snowfall se asomó por el carruaje.

-¿Encontraste la sal?- le sonrió a la loba, pero se extrañó de que ella estuviera pálida- ¿Snowfall?- se preocupó, tomando la atención del grupo.

-E-Este…- Snowfall tragó saliva, nerviosa- E-Estaba buscando la sal y… y…- hizo una mueca.

-¿Y qué?- Yuki se acercó, arrastrando a Aiko de la capa, quien en vez de sentirse ofendida o molesta, encontraba aquello muy entretenido.

-Bueno… Me fije que el tablón de-de nuestro compartimiento secreto estaba algo-algo suelto y-y…- trató de explicarse la loba, mientras el grupo se acercaba al carruaje, confundidos.

Aun así, Hare frunció el ceño, incómodo.

-¿Qué encontraste?- Scarlett y Yuki subieron al carruaje, agachándose en el suelo, junto al punto donde estaba el compartimiento secreto.

-B-Bueno…- murmuró Snowfall, sumamente incomoda.

Confundida, Scarlett movió la tabla de madera que escondía el compartimiento…

… Para quedarse sin palabras al ver sacos de cuero, llenos de piedras preciosas que brillaban sin pudor alguno…

De inmediato, la joven tapó el compartimiento, mientras que Yuki estaba sin habla, y Snowfall incomoda.

-¿Qué vieron?- Worm, Aiko y Ónix entraron al carruaje, curiosos, mientras Hare se daba media vuelta, comenzando a silbar y alejarse del vehículo de madera.

-… ¿Eran…?- parpadeó Scarlett, digiriendo la situación.

-S-Sí… Joyas…- asintió Snowfall, incómoda.

-¡¿D-De dónde salieron?!- reaccionó Yuki, sorprendida, confundida y enfadada.

-M-Me atrevería a decir… que tal vez son joyas y minerales sacados de las minas de Iron Ore…- sugirió la loba blanca, muy incómoda, consciente quién era el culpable.

-¡¿AH?!- la miraron nerviosas Scarlett y Yuki, mientras Aiko sacaba torpemente el tablón que ocultaba compartimento, mostrando las joyas, asombrando a la pequeña, a Worm y a Ónix.

-¡¿Y-Y qué hacen aquí…?! ¡E-Esas joyas le pertenecen a Iron Ore…! ¡¿Q-Qué hacen aquí?!- preguntó la joven, totalmente nerviosa.

-¡¿QUIÉN FUE EL QUE SACÓ JOYAS A ESCONDIDAS DE LA MINA, Y LAS OCULTÓ AQUÍ!?- exigió saber Yuki, enfadada y confundida…

… Fue entonces que Scarlett y Yuki resolvieron el misterio con la propia pregunta de la liebre blanca…

… Apoyado por el hecho de que podían escuchar a cierto monstruo liebre silbando fuera del carruaje, como si desease ignorar la situación…

-¡HARE!- Scarlett se tapó el rostro, muerta de vergüenza.

-¡MALDITO ESTAFADOR!- Yuki salió del carruaje, mirando enfurecida a Hare, quien la miró de reojo, incómodo- ¡ROBASTE ESAS JOYAS!- le recriminó, encarándolo.

-Perdona, ¿robar? No uses semejante termino que puede llegar a escuchar mi hija- le pidió Hare, calmado, cabreando más a Yuki, mientras Snowfall miraba apenada como Scarlett seguía tapándose el rostro, muerta de vergüenza, mientras que los tres pequeños del grupo sacaban algunas joyas, asombrados.

-¡NO TRATES DE DESVIAR EL TEMA, ESTAFADOR!- le gruñó Yuki, agarrándolo de la chaqueta, incomodándolo- ¡¿Cómo fue que lo hiciste?!-

-Bueno, durante las exploraciones que hicimos en las minas, después de la captura de los maleantes, para verificar si quedaban más, no pude evitar notar todas esas pobres piedras sin uso tiradas en el piso- se explicó Hare, sonriendo con altanería, cabreando a Yuki- Así que, simplemente, utilicé mi confiable hatillo para rescatar estos minerales-

-¡Los robaste, desgraciado!- gruñó Yuki, enfadada- ¡Después de todo lo que hizo Iron Ore por nosotros…! ¡¿Les robaste de sus propias minas?!- lo zarandeó con fuerza.

-Podemos decir que solo tomé mi paga por haber derrotado a los malvados líderes de los bandidos- se defendió Hare, a lo que la hembra lo quedó mirando, enojada y estupefacta al ser tan descarado- A-Además, soy un pobre padre soltero. Necesito un sustento estable para poder mantener a mi pequeña hija- se defendió, restregándose el ojo con un pañuelo, sollozando.

-¡NO TE HAGA LA VICTIMA, DESGRACIADO!- estalló la liebre, escuchándose un fuerte golpazo en la zona, seguido del chillido de dolor de macho.

-¿Por qué…? ¿Por qué…?- se lamentaba Scarlett, muerta de vergüenza, sintiendo que estaba al borde del llanto- ¿Por qué, Hare…?-

-Tendremos que regresar y devolver las joyas. No creo que se enojen con nosotros- le indicó Snowfall, tratando de alentar a su amiga, pero la joven estaba sumamente avergonzada.

-¡AH! ¡Ónix, no trates de comértelo!- Worm miró a Ónix, quien se metió una joya roja al hocico, sobresaltando a Snowfall y a Scarlett.

-¡G-GH!- Ónix se quedó en blanco, ya que la piedra se le atoró, comenzando a ahogarse.

-¡Ay, no! ¡Ónix! ¡E-Escúpelo, escúpelo!- se asustó Scarlett.

Aiko tomó una de joya color verde, sonriendo al ver su color favorito de una forma tan bonita. Ignorando el escándalo, la pequeña se bajó del carruaje, y se acercó a Hare, quien, tirado en el piso, era pisoteado sin piedad por una enfurecida Yuki.

-¡Papi, papi~!- sonrió Aiko, agachándose junto al monstruo, por lo que la liebre blanca dejó de patear- Es muy bonita. ¿Me la puedo quedar?- le pidió, mostrándole la joya verde.

-E-Era de esperarse de mi hija. Tienes un buen ojo. Es una Peridoto- sonrió Hare, sentándose adolorido.

-¡NO LA COMPARES CONTIGO!- Yuki le tiró con fuerza la mejilla- ¡Y no, no te la puedes quedar!- le gruñó a Aiko, haciéndola parpadear.

-Pero es de papi, y papi le dijo a Aiko que sí- le señaló la niña.

-¡SIGUE CON ESO Y TAMBIÉN RECIBIRÁS UN CASTIGO, NIÑA!-


¡Y el arco de Iron Ore ha terminado!

¡ValeNova! Veamos… Creo que Carlo debería tener 13 años, porque tenía diez cuando quedó inconsciente. Lo malo para él, es que tiene la mentalidad de un pequeño de esa edad, sin comprender aun que creció bastante^^'

Sí, los hermanos ahora tienen que seguir ayudando a Hare, a pesar que la liebre no confía en ellos^^' Y no es que Sentō se volviera civilizado… es que estaba tan atento a lo que ocurría, que no se le ocurrió pedir un combate^^'

Sobre take. Él es mi beta reader, nos contactamos por facebook, ya que es imposible en persona, ya que él es de España y yo de Chile^^' Pero sí, somos amigos cotidianos, y solemos contactarnos casi todos los días. Hablamos, o de cómo van los fic, o de ideas aparte (que resultan muy buenas ), o de anime o juegos^^

ooooo

¡takedigi! En el cap anterior hubo mucha información, ¿verdad? Junto con la situación de Jack the D, y aunque encontró la respuesta obvia, el asunto será lograr alcanzarla.

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¡Bien, lectores! ¡Espero hayan disfrutado del capitulo!

Con este cap terminamos la saga de Iron Ore, y aseguro que ahora nos centraremos en otras situaciones además de los comerciantes.

En este cap vimos la resolución de Hare sobre sus sentimientos por Yuki… No le dirá nada, con tal de protegerla… ¿Habrá sido lo correcto?

También hemos visto que Scarlett ya cumplió los 18 años, lo que significa que ahora está bajo ese extraño hechizo que mencionó… ¿Lo podrá ocupar, o se negará a usarlo?

¿Qué creen que encuentren Senzō y sus hermanos en su nuevo viaje? ¿Cómo estarán Genki y los demás? ¿Qué estarán haciendo Gray Wolf junto al General Durahan y el resto de los monstruos…?

Espero que les haya gustado este cap x3.

¡Próximo episodio: Mientras tanto…!

¡Gracias por leer, y no olviden comentar X3!

Pd: disculpen cualquier error ortográfico^^'

Pd2: ¡agradezco a takedigi-mi beta-reader- las correcciones del cap XD!

¡Nos leemos!