Capítulo 37. Amar y vivir

Estaba pensando en lo infeliz de mi destino hasta que vi como Albert se arrojaba del tren, yo estaba impactada ante aquel acto de audacia, ajilidad y valentía. No podía creer lo que estaba presenciando, me quedé congelada hasta que salí de mi estupor viéndolo hacercarse a mí con una sonrisa arrolladora, yo empecé a correr con todas las fuerzas que pude reunir en tan poco tiempo, tenía la necesidad de cobijarme enredada en sus brazos. Mis lágrimas resbalaban caudalosas de tanta alegría y arrepentimiento que mi alma tenía, me conmovió tanto su actitud de quedarse conmigo , intenté recuperarme para decirle — tenía el alma vacía de tan solo pensar en que no te vería más, pero estás aquí conmigo, tu presencia me sana el corazón, mis miedos se ausentan, solo me haces feliz, perdón, por ser tan orgullosa, no sé si me alcancé la vida para demostrarte lo mucho que significas para mí — estaba en mi letanía hasta que él se apoderó de mí boca y supe que él ya me había perdonado desde antes de arrepentirme y desde antes de pedirle perdón. Lo abrazaba y lo besaba con tanta fuerza, no podía ser de otra manera sabía con certeza que por poco y lo pierdo por inseguridades mías.

Después del beso tan emotivo deje el llanto a un lado para sonreír y aceptar esta felicidad con agradecimiento al todo poderoso por esta oportunidad que me juraba no desperdiciarla. Estaba embelesada con sus ojos azules capaces de hacerme vibrar con tan solo mirarme, en ese preciso momento escuché un ruido a mis espaldas sacándome de mi sueño, era el crujir de una rama seca que era pisaba por alguien, al voltear vi como Archie intentaba escabullirse de nuestra presencia, tenía las mejillas sonrojadas con una sonrisa nerviosa, él estaba apenado de presencial semejante encuentro tan emotivo, al caer en cuenta de que vió el beso, la palabra beso es una forma sutil de lo que en verdad presenció, en realidad yo estaba devorando a su tío con un placer indescriptible, con estos pensamientos no pude evitar ponerme roja, los tomates maduros eran pálidos a comparación con mi rostro, después Albert tomo mi mano temblorosa para besarla y se dirigió a su sobrino aparentemente con total calma pero lo vi ruborizarse ligeramente, suprimí un suspiro al verlo tímido, este hombre me derrite el corazón —Archi que grata sorpresa

Mi amigo se quedó en su lugar, carraspeo para aclararse la garganta y dijo —solo quería asegurarme de que Candy estuviera bien... ya que está en buenas manos me retiro

—espera Archie

—si Albert...

—esperanos nosotros también ya nos vamos

—el coche lo deje estacionado cerca de aquí

Albert y yo caminabamos junto a Archie, mi amor me abrazaba sutilmente frente a la gente que nos veía con curiosidad mientras murmuraban con risitas por presenciar semejante espectáculo. Al llegar al auto Archie le dio las llaves a su tío y dijo —quedate con el coche, después voy a recogerlo a la casa de Candy

—seguro... ¿No lo ocupas?

—seguro puedo tomar un carruaje

—gracias Archie, te debo una

—jajaja no hay de que... Me despido quedé de verme con Annie hace media hora, ya es muy tarde. Espero y no esté tan enojada conmigo

Le dije —ya verás que no ella es muy comprensiva

—si Candy ella es muy amable— se dirigió a los dos y siguió hablando —ya me voy, tío buen viaje... Candy después voy por el coche

Nos despedimos de Archie con una sonrisa y nos subimos al carro, después mi rubio me llevo a un hermoso parque donde Albert y yo paseabamos como dos enamorados. Me regaló un algodón de azúcar mientras me lo comía disfrutando de lo dulce de la golosina él me robándome uno que otro beso en la boca, eran tan inocentes sus besos más sin embargo las caricias de sus labios llegaban en lo más profundo de mi corazón quedándose grabados como tatuajes en mi alma.

Cuando nos dirigiamos a nuestro hogar el paso a un restaurante prestigioso a comprar la cena. Al estar en la casa me dijo —linda señorita la invitó a una cena

—hmmm huele rico... Ya quiero probar

—quiero que está cena sea especial

—es especial

—pero...

—¿pero qué amor?

—eres muy hermosa pero me gustaría...

—¿ qué?

—bueno... Que sea una cena más formal e íntima, como una cita

—hmmm quieres que me cambié de ropa

—si... en lo que acomodó la mesa

Comprendiendo un poco a mi amorcito, fui a mi cuarto para bañarme, después me puse un hermoso vestido rojo que me hace resaltar mis atributos físicos, el cabello lo tengo recogido en un peinado sencillo con ciertos caireles callendo en mi rostro, me puse unos zapatos altos y me pinté los labios con un color rojo para llamar la atención de mi hombre precisamente para que me besé. Cuando me estaba poniendo perfume escuché sus pasos acercarse a mi habitación, los pasos cesaron mientras volteaba mi rostro hacia la puerta, con gran emoción lo vi parado observándome a detalle, me quita el aliento con tan solo verlo, traía puesto un traje negro hecho a su medida, sin poderlo evitar me pase ligeramente la lengua por los labios, es tan hermoso, alto, imponente y fuerte. Estaba admirando su espalda amplia, brazos fuertes, piernas largas y su cintura estrecha al mismo tiempo que mi dios griego me sonrió y me preguntó —¿estas lista?

Como pude contesté —si

Me tendió la mano, yo me paré camine hacia él y tome su mano sintiendo una descarga eléctrica con su contacto. Me dió el pase, cuando estaba por salir me detuvo con su mano izquierda poniéndolo en mi abdomen, tenerlo tan cerca me quito la respiración, puedo apreciar su fragancia que me envuelve en una sensación de placer, se posicionó detrás de mí despues él cerro los ojos, posó su nariz en mí cuello aspirando mi aroma mientras me provocaba un ligero cosquilleo y dijo con voz ronca — eres lo más precioso que an visto mis ojos — con estás palabras no pude evitar suspirar al mismo tiempo que él me acercaba más a su cuerpo hasta sentir su mástil duro en mi trasero, trage en seco cuando Albert me daba besos húmedos en la nuca, su mano derecha subió a mi pecho para acariciarlo perezosamente y su otra mano bajo hasta mi centro mas sencible tocandome con suavidad por encima del vestido provocándome una respiración entrecortada pensando si él ya se habría dado cuenta de que no me puse ropa interior. Pasado un tiempo de emociones fuertes y después de escuchar gruñidos eróticos en mi oído Albert se obligó a trsnquilizarse, cuando estábamos más calmados él dijo —la mesa está puesta

Con una sonrisa le contesté —vamos a comer que ya me dió hambre

En la mesa tomo una copa de vino y dijo —brindo por nuestra reconciliación

Chocamos las copas y proseguí a decir —ojala y nunca más nos disgustemos

—y si nos enojamos podamos resolverlo de inmediato sin que pase a mayores

—si mi amor

Cenamos alegremente entre risas y coqueteos, despues le dije — Albert te amó

—¡Candy! Tú eres lo más importante que tengo en esta vida

—pero tengo miedo

—¿por qué?

—creo que no estoy a tu altura... Solo mírate —las lágrimas se hicieron presentes con la voz quebrada proseguí —eres el patriarca de la familia Andrew, casi un príncipe y yo solo soy una huérfana que no tiene nada que ofrecerte

—te equívocas — me tomo las manos entre las suyas y habló con sentimiento —eres mi inspiración para sonreír... Sin ti solo tengo soledad. Tú me has demostrado amor sincero, cuando andaba perdido, cuando fuí acusado de ser un criminal solo tú confiaste en mi inocencia, en ese tiempo hasta yo dudaba de mi honorabilidad, tú has sido mi luz para salir de la oscuridad en la que me encontraba sin rumbo por no tener recuerdos

Empecé a llorar más al escucharlo, me conmueve el corazón al saber lo que piensa, como siempre me volvió a secar las lágrimas con sus manos nobles, despues dije —no crees que deberíamos ser más discretos, tú me quieres mucho pero a la tía Elroy no le va a ser gracia nuestra relación

Me habló dulcemente — ven te invitó a bailar

Con las cejas alzadas le contesté —no hay música

—solo ven

Me paré de mi lugar, mi rubio me tomó de las caderas para empezar a bailar con cadencia, yo le pase los brazos por el cuello al mismo tiempo que lo veía expectante. Después se acercó a mi oído para entonar una canción:

"Por qué no han de saber

Que te amo vida mía

Por qué no he de decirlo

Si fundes tu alma con la mía.

Que importa si después

Me ven llorando un día

Si acaso me preguntan

Diré que te quiero mucho todavía.

Se vive solamente una vez

Hay que aprender a querer y a vivir

Hay que saber que la vida

Se aleja y nos deja llorando quimeras.

No quiero arrepentirme después

De lo que pudo haber sido y no fue

Quiero gozar esta vida

Teniéndote cerca de mí hasta que muera."

Su voz es tan dulce, melodiosa y entonada, canta precioso como lo haría un verdadero ángel, le acarició sus cabellos sedosos mientras escuchó atenta cada palabra salida de su boca, es tan cierto lo que dice que me brinda valor para luchar por nuestra felicidad a pesar de que algunas personas piensen que soy poca cosa para el patriarca, pero Albert me a visto el alma y lo que descubrio en mí le gustó, me considera hermosa físicamente y lo mejor de todo es que ante sus ojos soy bella de corazón a pesar de yo tener muchos defectos. De mis ojos vuelven a salir lágrimas, lo sé quizás soy muy llorona pero en verdad el amor que me profesa Albert me conmueve el alma por que es inmenso como el amor que yo siento por él.

.

Continuará...

Ya se que la canción fue escrita despues de la primera Guerra mundial, pero pasen ese detallito por alto... Por favor...