Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


Conversaciones

"¿De verdad?" Edward se incorporó rápidamente, viéndose totalmente sorprendido.

"Sí," me eché a reír. "¿Por qué estás tan sorprendido?"

"Pensé… no sé. No sé lo que pensé. Pero, Bella, ¿realmente lo dices en serio? Me refiero a que, entiendo si quieres pensarlo. Lo entiendo. No quiero que te sientas presionada o algo así, porque sé—"

Lo derribé al suelo, riéndome. "Sí, estoy segura. No, no me estás presionando. Puede decirse que ya lo estaba pensando. Tenemos que resolver lo del dinero. Como cuánto queremos poner cada uno y cómo vamos a pagar las cuentas."

"Por supuesto," Edward me dio la más grande de las sonrisas que había visto. Era muy hermosa. "Tengo ahorrados unos cien mil."

Me atraganté con mi propia saliva. "¡No vamos a usar todos los ahorros de tu vida!"

Se echó a reír, pasando una gentil mano por mi espalda. "Esos no son todos los ahorros de mi vida. Es solo lo que he estado ahorrando para una casa. También tengo una cuenta de ahorros y un fondo de retiro con unos veinticinco mil en cada uno."

"¿Cómo lograste eso?" Pregunté en shock.

"He estado ahorrando todo mi dinero desde que tenía dieciocho años. Sabía que algún día querría comprar una casa y que algún día iba a retirarme." Se encogió de hombros. "Solo soy precavido, supongo. He estado ahorrando casi la mitad de lo que gano desde que empecé a trabajar. Mis padres se aseguraron de que pudiera manejar mi dinero. Eso, y puede decirse que ya por un tiempo he estado viviendo con lo mínimo necesario."

"Esa es mucha plata," comenté.

"Supuse que no pondría todo eso en una casa a la vez," dijo, dándome una pequeña sonrisa. "Sabes que siempre hay gastos por mudanza y reparaciones que tengan que hacerse. Sé que tú tienes ahorros decentes, pero tampoco quiero que lo utilices todo a la vez."

"Podríamos…" Me detuve, todavía sorprendida por la cantidad de dinero que él había ahorrado. Sacudí mi cabeza para aclararla. "Podríamos poner cincuenta mil cada uno."

"Eso sería bueno," Edward asintió de forma pensativa. "Tendremos qué decidir lo que queremos. Me refiero a que, es dónde vamos a vivir por el resto de nuestras vidas-" Se detuvo allí, sonrojándose. "Quiero decir, espero que lo hagamos."

"Lo haremos," le dije bajito, sonrojándome también en la oscuridad. "Tendremos que ultimar los detalles, pero no nos preocupemos de eso por ahora. Tengo algo más importante qué hacer en este momento."

"¿Qué es eso?" Preguntó con una suave sonrisa, pasando nuevamente su mano gentilmente por mi espalda.

"Besarte."

Puede que la tarde no haya sido romántica, pero la noche lo fue. Nos quedamos despiertos la mayor parte de la noche e hicimos el amor una y otra vez. Para cuando me quedé dormida estaba completamente saciada, con una sonrisa estúpida revoloteando en mis labios.

Por supuesto, la pareja mayor que tenía la habitación junto a nosotros nos dio una mirada asesina cuando salimos esa tarde a la cata de vino. No que a alguno de nosotros nos importara en realidad. Le di a la mujer una sonrisa de disculpa, pero ella solo miró hacia otro lado.

Edward me dijo que estaban celosos. Tuve que concordar con él.

Probamos todas las clases de vino que hacían en el lugar, y todos eran muy buenos, pero en el momento puede que haya sido parcial. Terminé comprando unas cuantas botellas para llevar a casa conmigo. Era seguro que iba a darle una a Alice porque sabía que le gustaría. También hacían unos deliciosos vinos para postres que sabía le gustarían a Jasper.

Fue muy triste marcharnos esa tarde, pero tuve que admitirlo, prefería mi cama. Era más cómoda. Eran como las ocho cuando llegamos a Dallas, y decidimos que la mejor idea para el resto de la noche era acostarnos.

Los dos estábamos cansados por la noche anterior:

Además, teníamos algunas cosas de las que queríamos hablar.

De modo que, tomamos una ducha en la que realmente nos comportamos y luego nos pusimos las pijamas antes de meternos a la cama. Mi cabeza estaba sobre el pecho de Edward, y su mano descansaba en mi hombro, masajeándolo suavemente.

"Creo que deberíamos comprar una casa de cuatro recámaras," comenzó él la conversación. "Tu cama es más cómoda y es más grande que la mía así que podríamos utilizarla en la principal. Podemos usar mi cama para la recámara de huéspedes por ahora."

"¿Qué haríamos con el resto?" Pregunté con una carcajada, tratando de imaginar todo ese espacio. No estaba acostumbrada a vivir en un lugar tan grande.

"Una oficina para ti, por supuesto," Edward dijo pensativo. "Estaba pensando que tal vez podríamos conseguirla con una sala de estar y un estudio que podría convertir en mi cuarto de música."

"¿Qué hay de la cuarta recámara?" Insistí.

"Para futuros hijos," dijo, tirando delicadamente de mi cabello. "Una bodega por ahora."

"Me parece bien," le dije, sonriéndole. Las mejillas de Edward estaban sonrojadas, pero estaba sonriendo. "Entonces, una de cuatro recámaras con sala y un estudio. ¿Tres baños?"

"Dos y medio, al menos," concordó. "Con un garaje."

"Esa casa va a ser enorme," dije con una risita. "¿Quién va a limpiarla?"

"Contrataré un servicio de limpieza," se rio entre dientes. "No te preocupes. En fin, tenemos que hablar del presupuesto."

"Ugh, la parte del dinero," fruncí el ceño.

Y como para salvarme, por unos minutos al menos, el teléfono sonó. Edward lo cogió de mi mesita de noche y me lo dio. Ni siquiera miré el número.

"¿Hola?"

"Hola, cariño," mi mamá dijo animadamente. "¿Cómo estás?"

"Estoy estupendamente," le dije con alegría, haciendo reír a Edward. Lo sentí retumbar contra mi mejilla y me hizo reír en respuesta. "¿Cómo estás tú? ¿Las cosas están bien?"

"Las cosas están mucho mejor," dijo.

"Sí, ya está tomando hormonas," Phil gritó en el fondo. Escuché algo siendo arrojado en su dirección. Comenzó a reír, así como lo hizo mi madre.

"Hormonas, ¿eh?"

"Por la menopausia. ¿Quién diría que puede convertirte en toda una perra?" Se echó a reír. "En fin, ¿cómo están tú y Edward?"

"Estamos genial. De hecho, acabamos de decidir comprar juntos una casa."

"¿En serio?" Preguntó, sorprendida. Oh mierda, mi mente gritó. ¿Iba a tener que pelear? Decidí que era prudente empezar a retractarme.

"Bueno, hoy no. Pero pensábamos en mudarnos a algún lado antes del primero de julio, si podemos encontrar algo."

"Eso es genial, cariño. Avísame si necesitas ayuda o algo," respondió, impresionándome.

Esperaba algún tipo de crítica de su parte. O una discusión. O gritos. O algo. Al parecer, las hormonas hacían milagros. Quizás debió haberlas comenzado a tomar hace años.

"Gracias, mamá. Um, ¿cómo estuvo tu día de San Valentín?"

"¡París fue fabuloso! Pero el vuelo fue una mierda. No puedo soportar esos vuelos largos. Muy incómodos. ¿Qué terminaron haciendo ustedes dos?" Le expliqué lo que finalmente hicimos los últimos días, excluyendo algunos detalles importantes que no necesitaba saber. "¡Aw! Eso es muy romántico," dijo con cariño.

"Sí, Edward hizo un trabajo excelente," le dije, apretando suavemente la cadera de él. Me sonrió, y me guiñó el ojo juguetonamente. Solté una risita, estirándome para besarlo en los labios.

"Bien," se rio alegremente. Creo que necesito algunas de esas hormonas. "Suena como que tengo que dejarlos. ¡Que pasen una noche maravillosa y envíenme un correo electrónico cuando puedan! ¡Mantenme informada con lo de la casa!"

"Lo haré, mamá."

"¡Te amo!" Dijo. "Dale a Edward las buenas noches por mí."

"Lo haré, mamá. También te amo. Buenas noches."

"¡Wow! ¿Una llamada de tu madre y no necesito darte un masaje relajante de espalda y una copa de vino?" Edward preguntó con fingida sorpresa, haciéndome reír.

"Bueno, no necesitas hacerlo, pero definitivamente no me molestaría," le dije bromeando. "Tampoco lo rechazaría."

"Mm, por qué no lo posponemos hasta que terminemos de hablar sobre ciertas cosas," dijo, a sabiendas que estaba intentando zafarme de eso. Fruncí un poco el ceño. "Entre más pronto terminemos con esta parte, más rápido podremos llegar a la parte divertida."

"¿Y cuál es la parte divertida?"

"Bueno, elegir la casa, por supuesto."

"Suenas como Alice," dije con una risita. "Yo habría pensado que la mejor parte sería tener sexo en todas las superficies planas de nuestro nuevo hogar."

"Planas," dijo con un resoplido. "Ahora suenas como Jasper. Vamos, compórtate seria."

Gemí ruidosamente y posé mi rostro en el colchón. "Bien, si debo hacerlo."

"¿El presupuesto?" Comenzó a decir.

"Uh… bueno, depende de unas cuantas cosas. Como, ¿por cuánto tiempo quieres la hipoteca? ¿Y de cuánto quieres que sean los pagos mensuales?"

"Bueno… bien, no quiero pagar por el resto de mi vida, así que un préstamo con el plazo más corto que podamos obtener todavía manteniéndolo bajo, digamos… ¿quince mil al mes? Algo alrededor de doscientos mil o trescientos mil. Wow, eso parece demasiado," murmuró.

"Aquí pago más que eso al mes," le dije sinceramente. "Podemos aumentarlo un poco más si quieres."

Frunció el ceño y sacudió su cabeza, "No quiero nada mayor que eso por ahora. Veamos cuáles son nuestras opciones antes de aumentar el presupuesto."

"Probablemente es una buena idea," estuve de acuerdo.

"¿Cómo nos encargaremos de las cuentas?"

"¿Qué te parece esto? Tú pagas por la casa y tu coche, y yo pago el resto. El internet se paga de los fondos para mi negocio de todos modos. Será menos confuso de esa forma. ¿Veamos? Electricidad, agua, basura, servicio de jardinería, cable, teléfono que también se paga con los fondos de mi negocio, y mi coche. Oh, y los comestibles. Eso probablemente nos deje iguales."

"Creo que deberíamos abrir una cuenta compartida," dijo en voz baja.

"¿Para qué?" Pregunté con curiosidad.

"Para guardar por cualquier gasto futuro que pudiéramos tener. Ya sabes… una boda… hijos. Ese tipo de cosas."

Se veía muy ansioso y tímido cuando lo dijo. Descansé mi cabeza en su pecho y asentí. "Esa me parece una buena idea. Deberíamos de ver eso lo antes posible. Tal vez agregarle juntos quinientos al mes. ¿Es mucho?" Pregunté, levantando mi cabeza para mirarlo. "¿Doscientos cincuenta cada uno?"

"Está bien." Me dio una pequeña sonrisa. Sus dedos pasando tiernamente por mi cabello. Me sentí muy agradecida de que no presionara con eso del matrimonio. Nosotros, por supuesto, hablamos de ello, pero todavía no se estaba hincando sobre una rodilla. Se rio entre dientes, sacándome de mis pensamientos. "Wow, ¿cómo nos volvimos tan serios y adultos? ¿Apenas ayer no estábamos teniendo sexo salvaje y recibiendo miradas desagradables de gente mayor?"

Me eché a reír, pellizcando su costado. "Ya somos adultos. Solo estamos actuando como tales en este momento."

"Creo que me gusta ser un adulto."

"A mí también," concordé. "Mucho. Edward, ¿puedo preguntarte algo?"

"Puedes preguntarme lo que quieras. Lo sabes."

"¿Por qué no compraste una casa antes? Tienes más que dinero suficiente. Ganas más que suficiente para cubrir todas las cuentas de prácticamente todo lo que quieras."

"Estaba esperando."

"¿Por qué?"

Tocó mi barbilla, dejando mis ojos al nivel de los suyos. Estaban brillando bajo la tenue luz de la lámpara en mi mesita de noche. "Por ti."

"¡No puedo creer que tú y Edward van a comprar una casa juntos!" Alice dijo emocionada una semana después al poner algunos toques finales a los detalles de la boda. Habíamos elegidos nuestros vestidos, junto con todo lo que iba con ellos, y un lugar para llevar a cabo la boda y la recepción. Se había dispuesto de un fotógrafo y una banda. Tenía planeada toda la comida.

Incluso había contratado a la gente del cabello y maquillaje para prepararnos en su gran día. Era una locura. No podía imaginar cómo alguien podría organizar una boda como esa en cuatro meses. Aunque, supongo que si alguien podría hacerlo, era Alice.

Los únicos detalles de los que Alice no tenía control, era el pastel y la luna de miel. Jasper tenía cubiertas esas cosas.

"Yo tampoco. Vamos a empezar a buscar la semana que viene. Edward ya ha empezado a trasladar algunas de sus cosas a mi casa. Vamos a conseguir un almacén para el resto," le informé.

"¿Cuándo se habrá mudado por completo contigo?"

"Probablemente el día antes de la boda," dije con un resoplido. "Les dijo que habría desalojado para el primero de abril. Va a pedirle a Emmett que le ayude a trasladar las cosas más grandes. Le ofrecí contratar una compañía de mudanzas, pero al parecer, tiene que ser 'varonil' y hacer esto por su cuenta."

Las dos nos burlamos y rodamos los ojos.

"Estoy ansiosa por ir a Nueva Orleans," dijo Alice con un suspiro, cambiando de tema. "He estado muy estresada. Apenas he podido pintar. Espero que The Big Easy (1)me dé gran inspiración."

"Lleva una libreta y dibuja algunas de las cosas que veas mientras estemos allí," le sugerí. "Así recordarás algunas de las ideas que tengas."

"Me encanta cómo piensas," dijo con una enorme sonrisa. "¿Qué quieres hacer en Nawlins (2)?" Alice preguntó con un marcado acento sureño.

"No estoy segura," le dije sinceramente. "Atrapar algunos collares. Beber unos huracanes."

"Jasper no deja de hablar sobre conseguir pralinés. Está pensando en anexar una tienda de dulces a la pastelería. Pralinés recién hechos, turrones y trufas. Ya sabes, cosas como esas."

"Eres de lejos la mujer más afortunada en el mundo," le dije, sacudiendo mi cabeza con incredulidad. "Jasper es el sueño hecho realidad de toda mujer con síndrome premenstrual."

"¿Sabes? Primero estuvo enamorado de ti," dijo con una risita, haciéndome sonrojar. No, no sabía eso. "Estaba tratando de acercarse a ti por medio de mí… y bueno, el resto es historia."

"¿En serio?" Pregunté con voz chillona.

"Sí, en serio."

"Wow," bufé de forma pensativa. "Qué bueno que no salí con él. Nunca habría salido con Edward, y pesaría unos trescientos cincuenta kilos. Me sorprende que tú no."

Una sonrisa pícara apareció en su rostro. "Son todas las horas de ardiente sexo pervertido. Es mejor que ir al gimnasio."

"Demasiada información," gemí. "Demasiada."

"¡Muy bien, manos a la obra! ¡Ramos!"

Gemí una vez más. Definitivamente iba a contratar un organizador de bodas cuando tuviera la mía. No, olvida eso. Iba a tener una boda de aproximadamente un octavo del tamaño de la de Alice.

Más tarde, recibí una llamada desde el otro lado del charco. Esme y yo habíamos mantenido contacto por correo electrónico, e intercambiamos números de teléfono. Simplemente tenía sentido si necesitaba localizarla o ella necesitaba que le diera información del vuelo. Desde luego, a Edward no pareció importarle. Le encantaba que su madre y yo nos estuviéramos haciendo cercanas.

"¿Hola?"

"¡OH, PEQUEÑA!" Esme chilló. "¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!" Demandó.

"¿Decirte qué?" Pregunté, confundida.

"¡Edward acaba de contarme que van a mudarse juntos! ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?! ¡Eso es maravilloso!"

Me eché a reír, "Acabamos de decidirlo la semana pasada, y hemos estado ocupados desde entonces. Lo siento. ¿Dónde estás?" Pregunté, tratando de desviar la conversación de mí. Sabía que funcionaría. Esme y Carlisle estaban viajando por alguna parte de Europa.

"¡Estamos en Alemania! No estoy exactamente segura dónde. En este momento vamos en el tren. Mañana vamos a Berlín, e iremos a ver el Muro y el punto de control Charlie."

"Toma muchas fotos por mí y envíamelas. Estoy realmente celosa."

"¡Lo haré! Quizás ustedes deberían venir aquí el próximo año por un mes. Podríamos viajar por el país." Dio un pequeño suspiro antes de terminar, "Como familia."

"¡Tendremos que ver si podemos pagarlo! Tendremos que verlo después de comprar la casa. Tal vez quedemos quebrados después de eso," le dije bromeando.

"Van a venir de visita de una manera o de otra," dijo con tono maternal. "Me encantó tenerlos juntos aquí."

"Ya veremos," le dije para calmarla. Mi teléfono pitó, señalando otra llamada. Era un cliente. "Esme, odio hacer esto, pero necesito volver a trabajar. Te escribiré después."

"¿Lo prometes?"

"¡Por supuesto!" Dije con una risita. "Adiós, Esme."

"Adiós, Bella. Te amo y asegúrate de darle también a Edward mi amor."

"Lo haré," suspiré contenta antes de poner mi cabeza de vuelta en el juego.

"¡La encontré! ¡Es perfecta!" Edward gritó al irrumpir por mi puerta principal el siguiente fin de semana. Todavía traía puesto un esmoquin por su trabajo más temprano, y sostenía un periódico en su puño. Estaba haciendo mucho ruido para ser las once de la noche, pero parecía muy emocionado.

"¿Encontraste qué?" Pregunté, levantando una ceja en su dirección. Vino apresuradamente a ponerse de cuclillas junto a mí frente al sofá.

"La casa, Bella, oh, Dios… es perfecta. Es de cuatro recámaras, cuatro baños con un estudio, sala, comedor, y una cocina. Es de una planta en un terreno de un acre. Está a unos diez minutos de aquí así que todavía estaríamos cerca de todo y—"

"Más despacio… más despacio," le dije, agarrando el periódico de su mano y mirando lo que había encerrado en un círculo. "¿Qué tanto cuesta este lugar?"

"Ese es el asunto. Están tratando de evitar que los embarguen así quieren venderla rápido. Solo quieren deshacerse de ella."

"¿Cuánto?" Pregunté una vez más.

"Es una casa de medio millón de dólares, pero solo quieren doscientos mil."

"¿Qué tiene de malo?" Dije con un resoplido. Tenía que haber un problema.

"Pasé por ahí de camino aquí. Por lo que puedo decir, se ve en buenas condiciones. Hablé con la propietaria, y dijo que podíamos ir mañana y echarle un vistazo," dijo, batiéndome sus pestañas. "Si estás de acuerdo."

"Edward, no esperes encontrar la casa perfecta en el primer intento. Esto de verdad parece demasiado bueno para ser cierto. Por supuesto, podemos ir a verla. ¿No les importa que vayamos en domingo?"

"Ella dijo que estaba bien," dijo antes de abrazarme con fuerza. "Ya lo verás, mi amor," su acento marcado por la felicidad. "Tengo un maravilloso presentimiento respecto a esto."

"Es demasiado bueno para ser cierto," murmuré estúpidamente al mirar al interior de la casa extremadamente bella. Al escucharme, Edward apretó mi mano con firmeza, tan emocionado que casi vibraba. "Wow."

La casa era asombrosa. Tenía un pequeño patio delantero y uno grande trasero, el área estaba cercada por si alguna vez queríamos perros. La madera de afuera estaba pintada de un color amarillo muy pálido que era sorprendentemente favorecedor, y las contraventanas eran de color blanco. Tenía muchas ventanas que dejaban entrar la luz, pero también había muchos viejos árboles para ayudar a mantener bajo el recibo de la luz. Era más de lo que necesitábamos por el momento, pero también estábamos planeando nuestro futuro. Todas las habitaciones eran grandes, y una de las recámaras ya tenía montones de estantes en ella. Ya había decidido que si nos mudábamos aquí, esa sería mi oficina.

"Ya hace algún tiempo la hemos estado renovando," explicó la mujer. "Preferiríamos ver que se quedara en manos de una buena familia que en las del banco. Por más que me gustaría quedarme con el lugar, tiene más sentido algo más pequeño. Nuestros hijos se fueron, y el costo ya es demasiado para nosotros."

"Por supuesto," concordé distraídamente, entrando a la enorme cocina. Edward se tensó a mi lado al verla.

"Oh, wow," dijo al mismo tiempo que soltaba mi mano. Había una estufa inmensa con seis quemadores y una parrilla en medio. También tenía dos hornos.

"Todos los electrodomésticos están incluidos," dijo la mujer, tratando de hacer la venta. No creí que tuviera que esforzarse tanto.

Me acerqué a Edward y volvió a tomar mi mano. Sus ojos miraron a los míos, y supe lo que me estaban diciendo. Él deseaba este lugar, y mucho.

"Nos gustaría hacer una oferta. Ya tenemos casi la mitad del costo, y nos gustaría financiar el resto," me volví hacia el agente inmobiliario que resultó ser también la propietaria.

Una gran sonrisa se extendió por su rostro. "¿La mitad? ¿De verdad? Bueno, con información como esa, estoy bastante segura que pueden quedarse con ella. Pero, todavía tenemos que revisar el papeleo y esperar la aprobación. ¿En cuánto tiempo les gustaría pagarla?"

"Diez años, tal vez quince. Nos gustaría pagarla tan pronto como sea posible," dijo Edward, sonriéndome de oreja a oreja. No desvió su atención de mí incluso cuando ella comenzó a hablar.

"¡Muy factible! ¡Excelente! Por qué no entramos a mi oficina y empezaremos el papeleo para mañana. Puede que se lleve algunos días el que aprueben el préstamo, pero espero que eso no sea un problema. Tenemos planeado dejar la casa para el primero de mayo de todos modos. ¿Eso funciona para ustedes?"

"Sí," le dije.

Edward se acercó y me besó profundamente en los labios, emocionado. Mirándolo en ese momento, me hizo sentir que este era el primer día del resto de nuestras vidas.


(1) Sobrenombre con el que se conoce a la ciudad de Nueva Orleans. Una de las teorías más fuertes sobre el nacimiento del nombre 'The Big Easy' hace referencia a la facilidad con que los músicos podían desarrollarse en New Orleans, siendo capaces de tocar en prácticamente cualquier lugar, desde las calles hasta un gran club nocturno. Las posibilidades que esta ciudad les daba para poder trabajar y estudiar musica simultáneamente podría ser uno de los posibles orígenes del sobrenombre.

(2) Forma en que otras personas pronuncian Nueva Orleans supuestamente imitando el acento sureño de los nativos.

Un paso más hacia su vida juntos :) Al parecer han encontrado la casa y ahora solo falta que se muden a ella. Después de como inició Bella en esta historia, celebrando su cumpleaños número treinta sola, recién abandonada por el hombre con el que se iba a casar, con algo de sobrepeso y obviamente depresiva al no haber logrado hacer mucho con su vida de acuerdo a su punto de vista. Vemos que ha logrado mucho gracias a su determinación, a su lista y por supuesto, el apoyo de sus amigos y el hombre que ama. Todavía hay cosas que tachar de esa lista, así que veremos cómo se desarrollan los siguientes capítulos. Espero que les haya gustado este y por supuesto, no olviden que estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. No olviden que sus reviews son muy importantes para nosotros, son el único pago que recibimos por dedicar tiempo a su diversión, una muestra de agradecimiento de su parte.


Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: PRISOL, jupy, paupau1, MariePrewettMellark, JessMel, Adriana Molina, bealnum, Vrigny, Jade HSos, Tecupi, miop, freedom2604, Smedina, AnnieOR, Rosii, tulgarita, Esal, bbluelilas, Bertlin, Gabriela Cullen, Lady Grigori, Tereyasha Mooz, NaNYs SANZ, BereB, aliceforever85, alejandra1987, Liz Vidal, Yoliki, viridianaconticruz, Leah De Call, Kriss21, somas, keyra100, lagie, Flor Santana, Ali-Lu Kuran Hale, injoa, ariyasy, cavendano13, saraipineda44, Pili, Say's Nayely, Lizdayanna, Mafer, Brenda Cullenn, Lectora de Fics, lauritacullenswan, Manligrez, patymdn, glow0718, EriCastelo, rjnavajas, Tata XOXO, Car Cullen Stewart Pattinson, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.