Capítulo 34
"Ama, ¿no cree que tarda demasiado?" preguntó Chachamaru, mirando a Evangeline.
"Son más de las ocho, esta noche duerme fuera." añadió Chachazero sentada en el sofá al lado de Evangeline.
"Estará regresando, no te preocupes Chachamaru." suspiró Evangeline.
"Pero ama…"
"¿No estaba la mocosa más débil que otros días?" preguntó Chachazero.
"Eso es cierto." respondió Chachamaru.
"Y si le ha pasado algo y ha sido engullida por un hombre lobo, ke, ke, ke."
"Aquí no hay hombres lobo, Chachazero." mencionó Chachamaru, mirándola.
"¿Y el chucho aquel amigo del otro mocosete?"
"Kotaro no haría eso."
"¿Y si ha tropezado y se ha caído por algún agujero profundo y no pude salir?"
"Chachazero… No creo que sea tan torpe."
"Y si-"
"Suficiente las dos." interrumpió Evangeline con veneno en su voz. "Si os preocupa tanto iré a buscarla." resopló.
"A mí no me preocupa ama." objetó Chachazero, de repente sonó el teléfono. "¿Quién se atreve a llamar aquí?"
"Chachazero, el teléfono esta por algo." respondió Chachamaru mientras lo descolgaba. "Es para usted ama." dijo segundos después.
"¿Quién es?" la miró Evangeline, alzando una ceja con los brazos cruzados bajo su pecho.
"No logro identificar su voz."
"Pásamelo." suspiró Evangeline mientras cogía el teléfono inalámbrico y se lo ponía al oído.
"¿Hola?" se escuchó a alguien al otro lado de la línea. "¿Hay alguien?"
"Quien eres."
"Oh, menos mal, pensé que se había cortado, bueno me presentaré, me llamo Irise, es la primera vez que hablamos Evangelio Oscuro." contestó Irise con un tono divertido, un ligero tic se mostró en una de las cejas de Evangeline.
"¿Qué quieres?"
"Bueno, antes de eso, hace mucho que no hablo por teléfono con alguien." respondió Irise, mientras Chachamaru y Chachazero miraban a Evangeline que parecía estar perdiendo la paciencia por momentos.
"Suficiente, ¡me da igual lo que hagas ahora, mañana o cuarenta años después! Y si sabes quién soy, ¡entonces será mejor que cuelgues! ¡¿Piensas que soy un confesionario?!" exclamó Evangeline, se escuchó una risa ahogada desde la otra línea.
"Está bien, aunque creo que tengo algo que podría interesarte."
"Dudo que tengas algo."
"¿En serio? ¿No te parece que es muy tarde para que los estudiantes estén merodeando por las calles?"
"Mira… Empiezo a cansarme, di lo que tengas que decirme de una vez o aquí termina la conversación, no estoy de humor para escuchar sandeces."
"Vaya, quería seguir hablando pero en fin… Me he encontrado con tu discípula por el camino, ¿no te importa si me la llevo, no?"
"Tú… ¿Qué?"
"Al parecer ahora tengo tu atención." dijo Irise con un tono risueño. "Bien, en verdad te he llamado para decirte que tengo a tu discípula, intentó oponerse, pero le queda demasiado grande un vampiro… Creo que no lo mencione antes que lo soy, bueno, ¿no te importa si me la quedo, no?, ya que todavía es humana… Si la hubieras convertido seria otro tema, aunque no lo parezca, respeto aquello de si un vampiro transforma a un humano, entonces solo deberá servir al que lo convirtió, pero ella es virgen en todos los sentidos, ¿me equivoco? Que amable de tu parte… Además, tu nombre es muy conocido, no sabes que ilusión me haría arrebatarte algo que es tuyo." rio Irise maniáticamente, la mano derecha de Evangeline se apretó con fuerza en el teléfono.
"Tienes valor para llamarme y decírmelo sabiendo quien soy, por lo que debo suponer de que quieres que te mate." dijo Evangeline con un tono de veneno en su voz.
"Puedes pensar lo que quieras, pero el tiempo está a mi favor y no creas de que voy a esperar a que vengas a buscarla, bueno, adiós~." se despidió Irise burlonamente, entonces la llamada se cortó.
"Ama, ¿ocurre algo?" preguntó Chachamaru, mirándola extrañada.
"Espera que la encuentre... Solo dadme la oportunidad de conocerla… El empalamiento no será nada comparado con lo que le voy a hacer cuando le ponga las manos encima…" dijo Evangeline con una voz oscura y una mirada fría.
"¡No sé qué pasa pero yo voto por ello!" exclamó Chachazero animada.
"Ama, ¿le ha pasado algo a Leona quizás?" preguntó Chachamaru preocupada.
"Nos vamos Chachamaru, te lo explicaré más adelante."
"¡Yo también quiero ir ama!" exclamó Chachazero.
"Llévala contigo Chachamaru." ordenó Evangeline, seguidamente se marcharon y fueron a buscarles.
/Grace Of Destiny/
"Bueno… Al parecer no le hizo ninguna gracia saber que la tengo." sonrió Irise curvando los labios.
"Mi cabeza…" murmuró Leona despertando mientras se ponía la mano en la cabeza por el golpe.
"Ya despertaste." dijo Irise sentada en el bordillo de una ventana.
"Tú… ¿Dónde estoy?" preguntó Leona con una voz débil, mirando a su alrededor.
"En un edificio abandonado que encontré."
"No entiendo porque haces todo esto." la miró Leona seriamente.
"¿Por qué?" dijo Irise poniéndose la mano en la barbilla, pensando unos segundos. "Es divertido, hace años que no me pasaba una situación como esta, quiero decir, cuando uno tiene una edad como la mía, todo empieza a ser aburrido…"
"¿No eres uno de los secuaces Airon…? Pensé que-"
"¿Airon?" interrumpió Irise, dejando ir una risa sarcástica. "Es cierto que me dijo que viniera, pero no soy alguien que se deja ordenar tan fácilmente, si estoy aquí es porque me pareció interesante, digamos que sus motivos y los míos no son los mismos." explicó Irise encogiendo los hombros sin importancia.
"¿Esa es la razón por la que me tienes en este lugar? Que consigues con eso."
"La atención de tu maestra."
"¿Evangeline?"
"Bingo, puedo ver que eres alguien especial para ella."
"¿Perdón?"
"¿Eres su discípula, no? Además, sé que eres su compañera, por aquello que los magos llaman pactio."
"No acabo de entenderlo…"
"Nunca antes el Evangelio Oscuro hizo un pactio con alguien y nadie hubiera imaginado que sería con un simple humano, me gustaría saber la razón por la que tiene interés en ti… ¿Quizás tu sangre?" dijo Irise lamiéndose los labios, Leona sintió un escalofrió al escucharlo. "Lo sabré pronto…"
"¿Por qué piensas que voy a dejar que hagas lo que quieras?" preguntó Leona mirándola seriamente.
"¿Dejar?" preguntó Irise con una voz sarcástica. "Como si necesitara tu permiso, oh, eso me recuerda, antes de llegar aquí, me encontré con alguien que decía ese tipo de cosas… Seguro la conoces… Sherley se llamaba."
"¿Qué?"
"Se ve que a Airon no le caía demasiado bien, llevaba tiempo buscándola, así que me insistió en que la liquidara, que hombre más vago." señaló negando con la cabeza.
"Tú que…"
"No volverás a verla." sonrió Irise mostrando los colmillos, Leona fue rápidamente hacia ella, pero Irise la sujetó del cuello y la tiró al suelo, poniéndose encima de ella.
"Eso ha sido algo bastante estúpido." dijo Irise mirándola fijamente mientras la sujetaba por el cuello.
"¡Mientes!"
"¿Por qué debería? Es cierto, la maté, fue un error por su parte dejarse ver."
"¡¿Por qué la mataste?!" exclamó Leona enfurecida mirándola con ojos vidriosos.
"Soy alguien a quien no le importa ensuciarse las manos." respondió Irise mirándola fríamente. "Pobre, es duro, ¿no? Estas sufriendo, después de todo lo que te hicieron, es desesperante, tú sola no puedes hacer nada… Ríndete, la única forma de evitar la desesperación es rendirse, sufres porque te resistes, acéptalo y te sentirás mejor, veras, estoy pensando en hacerte mi sirviente, creo que estas cualificada para ello." Leona le dio una mirada seria. "'Jamás aceptaría' ¿eso piensas, no? Y que puedes hacer, nada, no puedes salvar a nadie, solo maldices a la muerte, es una cadena de dolor, vive y acepta ser lo que dije, acepta la desesperación y siéntete mejor."
"No, no lo haré." dijo Leona con convicción.
"Te estoy ofreciendo la eternidad… ¿Eres tan leal a ella?"
"No lo entenderías." respondió Leona mirándola fríamente.
"Que interesante, encontrar a alguien así es bastante difícil, eso hace que te quiera más aún." sonrió Irise lamiéndose los labios. "Su sangre fue agridulce, ¿cómo será la tuya?"
"¡Déjame ir! ¡Enfréntate a mi vampiro desgraciado!" exclamó Leona intentando soltarse del agarre, pero comparado con su fuerza, ella no era diferente a la de un niño indefenso.
"Sh, sh." la silencio Irise con un dedo contra sus labios para calmarla y colocándose de manera que estaba a horcajadas sobre ella. "¿Es tu primera vez?" preguntó, Leona parpadeó un par de veces antes de que un rubor furioso apareciera en toda su cara.
"¡Oh, qué adorable!" exclamó Irise, sonando como una niña que acababa de encontrar un gatito indefenso.
"¡Se están rifando ostias y tú tienes todas las papeletas de llevártelas!" exclamó Leona sonrojada, Irise la miró riéndose cruelmente.
"¿Aun crees que puedes enfrentarte a mí? Pronto te darás cuenta de que es imposible, no sabes cómo me gustará ver cómo te corrompes, ¿por dónde iba?... Ah, sí, entonces el Evangelio Oscuro te dejó pura, ¿verdad?"
"¡Suéltame!" exclamó Leona, Irise le lamió la sangre que tenía esparcida por la frente por el golpe de antes.
"Tu sangre es tan deliciosa, es un manjar… Honestamente, ¿cómo podría ella dejar a alguien tan delicioso como tú? Realmente sabe cómo complacer a un vampiro... Empiezo a entender porque te quiere."
"¡Maldicion!" pensó Leona intentando liberarse.
"Tal vez hubieras querido que hubiese sido ella, pero no va a ser así… Vamos, sweetie, entrégate a mí, olvídate de tu maestra y sé mía, puedo hacer que nunca tengas que sufrir más-"
"¡Vete a tomar por saco! ¡Vampiro del demonio!"
"Esas contestaciones son algo de lo que tendré que encargarme más adelante." dijo Irise apartando las manos de ella con una mirada de decepción. "Bueno, si te niegas… Eso cambia las cosas, ¿no?"
"¿Qué? ¿Vas a soltarme?" preguntó Leona, aunque intentaba no parecer preocuparle, era lo contrario, su voz sonaba a una mezcla de temor y duda.
"No..." levantó la vista Irise. "Simplemente significa," sonrió sádicamente mirándola con hambre despiadada. "¡Qué esto será más divertido para mí que para ti!" sonrió con maldad Irise, acercándose al cuello de Leona, pero, antes de que lo hiciera Leona la golpeó en la cabeza con un ladrillo que había tirado en el suelo cerca donde estaba y aprovechó el momento de distracción para alejarse de ella y marcharse de la habitación.
"¿Intenta huir?" pensó Irise levantándose, mirando hacia la puerta abierta. "No soy alguien a quien le gusta jugar con la comida." suspiró. "De todas formas, eso fue algo inesperado."
"Debo salir de aquí." pensó Leona mientras bajaba rápidamente por unas escaleras viejas y deterioradas, al bajarlas, fue hacia una puerta e intentó abrirla.
"¡Por qué no se abre!"
"¿Quieres que te ayude?" escuchó una voz detrás de ella, se dio la vuelta rápidamente e Irise la golpeó dándole en el estómago, haciendo que derribara la puerta y chocara contra una pared de una habitación.
"Tsk." se quejó Leona tirada en el suelo por el golpe. "Debo de aguantar… Vendrán a buscarme, pero no puedo evitar estar asustada por lo que vaya a pasar hasta que me encuentren…" pensó.
"¿Ibas a irte sin despedirte?" rio Irise mientras iba hacia ella. "¿Por dónde íbamos?... Ah, si…" rápidamente se puso encima y la miró a los ojos. "Basta de juegos, escúchame bien niña, haré que seas mi sirviente para toda la eternidad y cuando ella llegue, ¡será todo un espectáculo contemplar su expresión cuando vea que me perteneces!" seguidamente hundió sus colmillos el cuello de Leona, haciendo que ella soltara un grito de dolor agónico y empezó a succionar con ansia su sangre que salía a borbotones mientras le desabrochaba la camisa y pasaba su mano acariciándola.
"¿Voy a morir así?" pensó Leona mientras comenzaba a ver borroso. "Evangeline…"
"Oh, perdonar, ¿interrumpo algo?" se escuchó una voz segundos después.
"¿Uh?" dijo Irise dejando el cuello de Leona y alzando la vista, entonces vio a Evangeline delante de ellas, en su forma adulta, con una mirada sombría en que tenía la esclerótica de color negro y el iris de color amarillo, y con una mano levantada a media altura en la que emitía un brillo azul intenso.
"Tú-" la miró Irise, seguidamente sin que le diera tiempo de decir algo más, Evangeline la atravesó con un pilar de hielo en el estómago y fue lanzada chocando por varias paredes hasta que dejó de verse.
"Niña, mírame." dijo Evangeline poniéndole la mano en el cuello para comprobar su estado.
"¿Cómo esta, ama?" preguntó Chachamaru preocupada mientras Chachazero iba hacia el agujero causado por Evangeline, para asomarse.
"Ya no se ve, ke, ke, ke."
"No ha llegado a convertirle, todavía está viva, Chachamaru llévatela." ordenó Evangeline, de repente se escucharon unos aplausos.
"Unos minutos más y podría haberlo hecho." dijo Irise deteniéndose delante de ellas. "Pero, antes que nada, a pesar de que no se me vea un rasguño gracias a mi regeneración, tengo que decir… Au, eso dolió."
"Bueno, ahora dime, cómo quieres que te liquide, ¿o prefieres vivir en un espiral de dolor y sufrimiento?" preguntó Evangeline fríamente, levantándose.
"¿De verdad piensas eso? Bueno, he recibido ese golpe de tu parte y aún sigo con vida, ha sido una falla."
"Yo no tengo fallas mujer." dijo Evangeline pensando la mejor manera de liquidarla. "Y eso," sonrió Evangeline perversamente, levantando la mano mientras comenzaba a formarse un aura oscura. "Se puede arreglar, Lic Lac La Lac Lilac…"
"Nos sabes cuánto me encantaría enfrentarme a ti… Pero no va a poder ser, tengo un mensaje de parte de Airon."
"¿Y ahora lo dices? ¡Qué pasa contigo!" exclamó Chachazero, señalándola con el dedo índice.
"De aquí a tres días, vendrá a buscar a Leona y esta vez sí que será la definitiva… Yo de vosotros me iría preparando, aunque difícilmente dudo que podáis hacer algo, hasta entonces que lo paséis bien." rio Irise cruelmente, dividiéndose en varios murciélagos y dejando el lugar.
"No la entiendo, ¿tanto para esto?" preguntó Chachazero indignada. "Ya me había hecho ilusiones."
"Yo también estoy confusa." añadió Chachamaru.
"Regresemos." ordenó Evangeline.
"Por poco no lo cuenta la niña, ke, ke, ke."
/Grace Of Destiny/
Habían pasado unas horas desde que llegaron a la cabaña, Leona estaba acostada en la cama de Evangeline descansando después de que le curaran las heridas.
"He notado que el ama ha estado algo inquieta y no se ha movido de allí." dijo Chacahzero sentada en el sofá del comedor.
"Aunque lo niegue debe preocuparle." respondió Chachamaru.
"Si no hubiera llegado a tiempo… Tsk, la próxima vez que la encuentre…" pensó Evangeline con los brazos cruzados bajo su pecho, sentada en una silla de su habitación, mirando a Leona.
"Huh…" murmuró Leona, despertando.
"¿Ya despertaste?"
"¿Qué?" dijo Leona incorporándose. "¿Maestra? Donde-"
"Si buscas a aquel vampiro, se fue."
"Tú-"
"Te encontré antes de que te hiciera algo, por cierto, según dijo, ese tipo, Airon vendrá dentro de tres días al parecer, pero nos ocuparemos de ello, ahora sigue descansando, mañana te sentirás mejor."
"¿Es así?" preguntó Leona, sujetando con fuerza las sabanas mientras una sombra cubría su mirada. "Como puedo ser tan débil."
"No tienes que culparte, en tu estado, aunque ya no estés con ello, todavía no te ha regresado del todo tu fuerza, y siendo un vampiro tu enemigo-"
"Mató a Sherley…"
"¿Qué?"
"La mató porque vino a verme, por eso pudieron localizarla… Si no lo hubiera hecho seguiría con vida, siempre muere alguien de mi alrededor, y nunca puedo hacer nada…"
"¿Vas a culparte por ello? Fue su decisión venir, aun sabiendo lo que podía pasar-" la miró Evangeline, entonces vio que estaba temblando, se levantó y se acercó a ella. "Oye-"
"¡Tú no lo entiendes!" exclamó Leona apartando su mano bruscamente. "Estoy cansada… Yo ya no sé qué hacer…" tartamudeó con los ojos vidriosos, después de unos segundos, Evangeline la abrazó, lo que hizo que Leona se sorprendiera.
"Puedes dejarlo ir, sabes que aunque lo hagas no volverá pero te hará sentir mejor." dijo Evangeline acariciándole el cabello, en ese momento, Leona rompió a llorar entre sollozos.
"No quiero morir, pero no puedo luchar... Aunque intento sobrevivir de qué me sirve si no tengo a nadie, no puedo proteger quien me importa… Una y otra vez… En eso se ha convertido mi existencia desde que él llegó a mi vida, odio tener miedo, no quiero pasar por todo aquello otra vez…" sollozó Leona mientras sujetaba con fuerza la ropa de Evangeline.
"Puedo asegurarte de que no pasarás por lo mismo, y si mueres que sea algo por lo que valga la pena, aférrate a algo que haga que te levantes una y otra vez, incluso aunque todo este en tu contra, sin importar que, las personas pueden hacerse más fuertes si tienen algo por lo que luchar... No tienes porqué sentirte frustrada por tener debilidades o miedos, porque esa debilidad puede convertirse un día en tu fuerza." dijo Evangeline, segundos después, Leona se separó de ella.
"Yo… Gracias." la miró Leona. "Quiero que sepas que… Mi vida… Es tuya."
"Bueno, eso es algo que se sabía desde que me juraste servidumbre." sonrió Evangeline, Leona le dio una mirada inexpresiva y se tumbó en la cama, dándole la espalda.
"¿Se ha indignado?" pensó Evangeline, alzando la ceja, entonces suspiró sonriendo sutilmente, y se acercó a ella poniéndose encima de la cama.
"Qué haces-"
"¿Ello te dolió?"
"¿Eh?" murmuró Leona mirándola confundida.
"Si te hizo daño cuando puso sus colmillos en ti o hizo algo que te molestara."
"No importa." dijo Leona débilmente con una mirada angustiada, mirando hacia otro lado.
"Mírame…" dijo Evangeline poniéndose encima de ella, Leona siguió mirando hacia la misma dirección.
"Mírame." ordenó Evangeline con más fuerza en su voz, esta vez, ella escuchó, lentamente volviendo la cabeza hacia Evangeline, sus ojos se encontraron, pasaron unos segundos mirándose, hasta que Evangeline bajó lentamente hacia Leona y empezó a besarle suavemente en el cuello, donde Irise la había mordido, mientras que le desataba la camisa lentamente y bajaba hasta su pecho sin dejar de besarle, sintiendo como se aceleraba la respiración de Leona.
"Eva…" gimió Leona.
"Siento interrumpir ama… Pero el profesor Takamichi ha venido a verla…" se escuchó Chachamaru detrás de ellas, Evangeline se detuvo mirándola y Leona se sobresaltó, sonrojándose furiosamente.
"Precisamente ahora… No ha tenido día para venir." resopló Evangeline.
"Yo… Iré a descansar a mi habitación…" tartamudeó Leona sonrojada, levantándose de la cama. "Buenas noches…" dijo abriendo la puerta del pasillo y cerrándola detrás de ella.
"Buenas noches, Evangeline." saludó Takamichi sonriendo, mientras la veía bajar por las escaleras con Chachamaru.
"Yo no pienso lo mismo para ti."
"¿Estás en tu forma adulta?"
"No es de tu incumbencia."
"Ah, ¿te pillo en mal momento?"
"No es asunto tuyo, ¿qué diantres quieres a estas horas? ¿Crees que porque sea un vampiro puedes visitarme a cualquier hora de la noche? ¿O Piensas que tengo una asesoría en la que solo abro a estas horas?"
"Creo que si la he pillado en mal momento…" pensó Takamichi.
"¿Qué quieres?" preguntó Evangeline cruzando los brazos bajo su pecho.
"Vine a traerte este obsequio del lugar donde fui." sonrió Takamichi. "Sé que te gustan los vinos de allí."
"¿Has venido solo para darme eso?" preguntó Evangeline con veneno en su voz.
"Pensé que no te importaría." respondió Takamichi dudando si hubiera sido mejor dárselo otro día.
"Gracias, profesor Takamichi." interrumpió Chachamaru notando que Evangeline no estaba de humor.
"Entonces, me voy yendo…" dijo Takamichi dándole la bolsa a Chachamaru. "Nos vemos." se despidió saliendo de la cabaña.
"Me voy a descansar, Chachamaru, puedes retirarte." dijo Evangeline yéndose a su habitación.
"Entendido ama, buenas noches."
"Que estoy haciendo…" pensó Leona acostada en su cama.
"¿Seguro de que no quieres pasar la noche con el ama?" preguntó Chachazero, Leona se dio la vuelta rápidamente.
"¿Qué haces aquí?"
"Nada, solo me preguntaba si estabas bien."
"Estoy bien, puedes irte, solo estoy cansada."
"Oh… Está bien." dijo Chachazero dejando la habitación.
"Chachazero, ¿no deberías estar con el ama?" preguntó Chachamaru mirándola.
"Era la noche."
"Por favor, no eches más sal en la herida, Chachazero."
"Pero era."
Chachamaru alzó la vista al techo, suspirando.
Fin del capítulo 34.
Gracias por leer, espero que haya gustado, si es así, dejen review por favor, me gustaría saber su opinión, me anima a seguir escribiendo. Cualquier duda de la historia, pueden decirme.
También, gracias por los review que he recibido :)
