Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a vampbirch.


Año 2

Parte 1

—¡Me estoy volviendo loca! —grita Bella sobre Cold War Kids.

—¡Relájate! —Robo su mano para enlazar nuestros dedos. No lo admitiré, pero también estoy enloqueciendo—. No lo dejaría a cargo de Alec si no tuviera completa fe en él.

Señorita Paranoia tiene estas ideas en su cabeza que Alec le da agua con azúcar a Landon y que hace parkour toda la noche. No lo creo. Alec es bastante genial, pero cuida bien de su hijo. Es obvio que sabe más sobre ser padre que yo.

—Vamos —insisto, apartándola de la muchedumbre. En cada dirección que miro hay cuerpos sudorosos bailando. Incluso Bella brilla con sudor, cosa que encontraría sexy si no fuera asqueroso. Estamos a mediados de Julio, y todos están encimados, creando más calor.

—No, cambié de parecer —anuncia.

Me vuelvo hacia ella, arqueando una ceja.

—Solo dices eso porque yo compré las entradas.

Un tipo intentando pasar, roza su torso por la espalda de Bella—demasiado cerca y personal—y siento mis ojos ensancharse. Ella tiene puesto unos shorts blancos y un top rosa que expone demasiado escote. Me hubiese dado cuenta antes si no fuera porque nos apuramos para llegar a tiempo.

Estábamos demasiados ocupados en encontrar una niñera de último momento. La NO (niñera original, o mi madre) tuvo que trabajar. En vez de pedirle a los padres de Bella si podían cuidar a Landon a esta hora de la noche, sugerí llamar a Alec. Veinte minutos después, él estaba en la puerta con Cal en sus brazos. Prácticamente saqué arrastrando a Bella del departamento para poder llegar aquí a tiempo, sin darme cuenta lo que tenía puesto.

—No, nos vamos —insisto, firme en sacarla de aquí después de ver su vestimenta.

Noto a un tipo mirándola desde atrás—no, embobado—a su trasero. Acomodo mi posición así estoy entre sus pies, envolviendo un brazo alrededor de los hombros de ella mientras lo fulmino con la mirada. Levanta su vista hacia la mía y palidece ante mi expresión.

Sonrío, girando mi cabeza para besar la frente de Bella.

—No quiero irme, quedémonos por unas canciones más. —Baja su top un poco, y sacudo mi cabeza, reacomodando las tiras. Ella ríe—. Edward, vamos…hace calor.

Frunzo mis labios y tironeo de los breteles una vez más así su pecho está completamente cubierto.

—Solo déjalo ahí. No saltes alrededor de nadie.

Aparta mi mano.

—Córtala.

Sacudo mi cabeza.

—Deberías haber usado una chaqueta.

Bella arquea una ceja, y me callo, volviéndome hacia la banda.

—Lo siento —murmuro, frunciendo mis labios.

Nos quedamos por tres canciones más, y entonces Bella decide que quiere tomar un helado e ir a casa así podemos poner el aire acondicionado. Le digo que estoy de acuerdo y le doy una mirada furiosa al imbécil una vez más antes de irnos.

Bromeo con ella mientras estamos en el estacionamiento.

—¿Tenías que ponerte eso?

—¿Ropa? —pregunta inocentemente—. Sí.

Deja de caminar cuando llegamos a la tercera fila de coches y señala hacia la calle. Miro en la dirección que apunta.

—¿Qué? —pregunto, curioso sobre qué está observando—. ¿Un gato callejero?

Frunce el ceño, sus ojos llenándose de lágrimas rápidamente—algo a lo que estoy acostumbrado ya. Bella llora todos los días por si se derrama leche.

—Espera —dice, comenzando a correr hacia el gato. Me llevo una mano a la frente, ya sacudiendo mi cabeza de un lado al otro.

—De ninguna manera. —La sigo. Cuando carga un gato pequeño y naranja, me encojo y camino más rápido—. No, Bella, no vamos a llevárnoslo a casa.

Ella sonríe, esa sonrisa que hace que se detenga mi corazón y me ponga de rodillas, hacia el gato.

—Bueno…

Niego nuevamente con la cabeza. Ya no me hace efecto esa maldita sonrisa.

—No.

Me fulmina con la mirada. Me atraganto un poco, para nada acostumbrado a este lado oscuro de Bella.

Me enderezo.

—Déjalo, Bella.

No hay forma que esa cosa venga a casa con nosotros.

Su labio inferior sobresale, y sus ojos se llenan de lágrimas otra vez.

—No tiene una casa, Edward. —Sostiene el gato cerca de mi rostro, y me da asco sus pequeños ojos tristes—. Es muy parecido a Sr. Meowgi.

Entonces ella sostiene al gato de camino a casa, pero le hago prometer dejarlo en el baño hasta que lo podamos llevar al veterinario. No quiero esa cosa alrededor del bebé hasta que chequeemos que no tenga alguna enfermedad.

Casi me desmayo cuando llegamos a casa y encuentro al departamento notablemente más limpio. No que fuéramos sucios ni nada, pero suelen haber juguetes o algo que LC lanzó en el suelo. Parece que alguien trapeó el piso, limpió la mesa ratona y ahuecó los almohadones del sillón. Alec se encuentra sentado en el sillón, bebiendo un Monster mientras mira WWE con Cal dormido en su regazo.

—Llegan temprano —comenta, mirando su reloj.

—Son las once y media. —Bella lo observa cuidadosamente—. ¿Tuviste una fiesta? ¿Dónde está Landon?

Nos mira inquisitivamente, lo que hace que mi estómago se retuerce.

—Está dormido. ¿Dónde más va estar?

Bella jadea.

—¿Eres un mago? —susurro, acercándome.

Bella asiente en acuerdo, caminando por nuestro lado para llevar el gato al baño.

—Suele estar despierto por media hora más, al menos.

Le digo que se lave las manos antes de ir al cuarto de Landon, y juro que puedo verla mandarme a la mierda de reojo.

—No. Nada mágico aquí. —Sonríe—. ¿Cómo estuvo el concierto?

—Divertido. —Me encojo de hombros—. Obviamente nos fuimos temprano. ¿Cómo hiciste que se duerma? —pregunto, echando un ojo para ver si Cal realmente está dormido. Cal tiene unos años más que Landon y luce igual a Alec. Me pregunto si mi hijo lucirá como yo. Él ya tiene mi color de cabello y de ojos; es simplemente bizarro pensar en ello.

—Lo cansamos —explica Alec, sonriendo—. Mientras más juegas con ellos, más energía queman.

Me pregunto cómo Alec puede tener ese tipo de energía, pero eso explica la lata de Monster. Siempre interactúo con LC, pero son más charlas sin sentido que participar en actividades con él. Bella hace cosas con él todo el tiempo, pero yo suelo estar cansado para cuando llego a casa.

No sé cómo ella hace todo, pero le agradezco a Dios por ella todos los días.

—¿Los gatos pueden comer zanahorias? —pregunta Bella desde el pasillo, cargando una bolsa de zanahorias bebé.

Sacudo mi cabeza. Alec se levanta del sillón, llevando a Caleb con él, que ni se despierta. El niño está desmayado.

—Supongo que me iré a casa.

Asiento.

—Gracias por cuidarlo. Y limpiar mi casa, Martha Stewart. Muy considerado de tu parte.

Intento pagarle cincuenta dólares por cuidar de LC, pero se niega.

—No, no te preocupes, amigo. En serio, no lo necesito, y Cal la pasó bien.

Frunzo el ceño.

—Así que robas el dinero de Bella, ¿pero no tomas el mío?

Se ríe.

—Esa es culpa de Bella, por apostar en contra mío.

Bella corta una zanahoria con sus dientes y se encoje de hombros, apartándose.

—Voy a buscar atún.

—Haz eso, perdedora —responde Alec, cargando a Cal hacia la puerta. La abro para él—. Te veré mañana.

—Nos vemos, amigo —le digo, encaminándome hacia el cuarto de LC para asegurarme que realmente esté dormido.

Lo siguiente en mi lista: Deshacerme del gato.

.

.

.

La parte más divertida de mi día: ver a mi hijo rockear en el asiento trasero del auto. Lo grabo todo el tiempo, solo porque es lo mejor que veré jamás. Canta cualquier canción, todo el tiempo, excepto cuando pongo una canción country. Allí es cuando sé que es mi hijo.

Deja de bailar y me mira con el ceño fruncido que dice: "¿Qué es esto?"

Estamos de camino al mercado. Landon está en el asiento trasero, moviendo su cabeza al ritmo de Grouplove cuando juro que lo escucho cantar las letras de I've got a little bit longer. Tengo que bajar el volumen de la radio solo para escucharlo más claro y asegurarme que no estoy loco.

Landon raramente habla, especialmente alrededor de otras personas, pero cuando lo hace, dice cosas simples como mami, papi, y aprende nuevas palabras todos los días. Llegados a este punto, jamás escuché a mi hijo decir una oración completa. Solo que no lo dice, lo canta.

Fuerte.

—I got ways to go!

Estoy tan emocionado cuando lo escucho que no me importa lo que dice la letra. Puedo ver por qué las canta, es una canción pegadiza, ¿a quién le importa de qué se trata?

Me rio y subo más el volumen.

—Vamos, hijo. Cántala.

Lo hace, aunque no conoce toda la letra de la canción, solo el estribillo. Mueve sus piernas y su cabeza, gritando con ritmo. Este niño tiene un buen par de pulmones.

Llamo a Bella ni bien llegamos a la tienda para contarle.

—Eso es tan genial —dice, riéndose—. Deseo poder haber estado ahí. Los extraño, chicos.

—También te extrañamos. —Sonrío, apartando el teléfono para colocarlo al oído de Landon—. ¿Quieres decirle a mami que la extrañas?

Frunce el ceño, tomando el teléfono para sostenerlo incómodamente contra su mejilla.

—Traño, mami.

Este niño.

Mi corazón se hincha, y tomo el teléfono de vuelta antes que lo deje caer.

—¿Sigues allí?

—Sí. —Suspira—. Es una locura aquí. Debo encontrar un nuevo trabajo.

Asiento en acuerdo. El trabajo de Bella solo paga el salario mínimo, y yo hago el doble de eso más comisiones en Game Shack. Aro me da un aumento cada cinco meses, y Bella ha estado trabajando en Lilly's por la misma paga por más de un año y medio.

—No te preocupes… encontrarás algo —digo, quitando el dedo de Landon de su nariz y usando el paquete de pañuelos en mi bolsillo para sonarle la nariz.

Sí, sigo cargando pañuelos en mi bolsillo.

Juzga todo lo que quieras, pero no te quejes cuando necesites sonarte la nariz después.

La escucho suspirar.

—Lo sé, es ridículo. Todos en el pueblo sabe que tenemos un hijo, que dejé la escuela…

—A la mierda con lo que piensen —interrumpo, mi sangre hirviendo. Landon me mira, probablemente preocupado por mi arrebato. Pellizco su nariz y sonrío para su bienestar—. No te controlan, Bella. Si no quieres trabajar allí, está bien, quizás debas buscar algo más cerca a PA, pero no dejes que te paguen poco.

Puedo escucharla suspirar.

—Es muy lejos, Edward.

—Entonces nos mudamos. Podemos transferirnos de colegio, y me quedaré en casa y cuidaré de Landon porque es muy adorable ahora mismo —murmuro, inclinándome sobre el carrito para hacer una pedorreta en su mejilla. Él se aparta, riéndose.

Bella ríe también.

—Te amo… pero nos quedamos en Forks. Nuestras familias están aquí, y no sería lo correcto apartar a Landon de todo eso. No solo mis padres estarán enojados, sino que tu madre me asesinaría.

Frunzo mis labios, teniendo que concordar con ella.

—Ya encontraremos una solución. Juntos.

Ella suspira suavemente.

—De acuerdo… juntos.

Landon, que está sentado en el carrito, se gira para tomar un paquete de maquinitas de afeitar.

—Papi —se queja. Le doy algo que no le vaya a hacer daño… una caja de cereal. Lo lanza al suelo—. ¡No! —grita.

—No tires las cosas. —Intento sonar severo mientras me agacho para recogerlo, y me detengo cuando noto una persona conocida en el pasillo.

No. Puede. Ser.

No lo reconozco de inmediato, pero es como si puedo sentir que es él. Está completamente diferente a lo que era hace unos años. Su actitud es más relajada; sus hombros caídos y su cabeza tildada a un costado. Incluso su ropa no es como la del Jim que conocí—camiseta gris, pantalones cargo cortos y unas Converse grises. Está al lado de una mujer rubia, su brazo envuelto alrededor de los hombros de ella, mientras elijen un tono de pintura.

Estoy a punto de darme vuelta y salir corriendo de allí cuando Jim gira y se encuentra con mi mirada.

Nos quedamos allí como estatuas por un minuto, observándonos. Entonces Landon ríe en su sillita, gimiendo.

—¡Bajo, papi! ¡Abajo! —Jim mira a LC, una sonrisa apareciendo en sus labios.

Asiento, sacándolo de su sillita y dejándolo en el suelo. Tomo de su mano para evitar que salga corriendo—porque a este niño le gusta correr, no caminar. Cuando veo que no va a cooperar, lo tomo en mis brazos, justo cuando Jim camina en nuestra dirección.

No alzo mi cabeza hasta que llega a nosotros, de alguna manera encuentro esta situación aterradora.

¿Qué tal si fuera yo?

¿Qué tal si hubiera encontrado a Canal Tres en la tienda, y lo había deseado dos años después cuando no podía tenerlo?

Jim no entendía eso—nunca consideramos darle el bebé a él después de que se separó de Victoria. Yo quería Landon demasiado, y Bella también. Si fuéramos o no lo suficientemente buenos ya no importaba, no podíamos soportar el pensar entregarle nuestro bebé a ninguno de los dos.

Me hacía pedazos por dentro. ¿Qué hubiéramos hecho si él lo hubiera pedido?

Honestamente, parece una posibilidad. Confiábamos en Jim, pero habían hecho algo terrible, y toda la confianza se fue por la ventana.

Victoria y James nos contaron la historia perfecta, haciéndonos creer que eran una pareja felizmente casada, que estaban enamorados, y que eran los padres de ensueño para nuestro hijo. La verdad: su cuento era una mentira, y nosotros éramos los padres de ensueño.

Jim se acerca cautelosamente, pero coloca una sonrisa en su rostro cuando llega a nuestro carro.

—Hola, —digo, esperando poder disolver la tensión en el aire. Sé que probablemente se pregunte si sigo enojado con él, no que lo haya estado en realidad. Era un chico sin idea de qué hacer y tuve un ataque de nervios en cualquier momento de mi vida, así que por supuesto que iba a desquitarme con Jim.

—Wow —murmura, mirando a Landon y a mí—. Iba a preguntar si era tu hijo, pero…

Suelto una risa. LC se retuerce en mis brazos y coloca su cabeza en mi hombro, enterrando su rostro en mi cuello.

—Eh, este pequeño tímido es Landon. —Alejo mi cuello para hacer que remueva su cabeza. Lentamente levanta su mano y saluda.

—¿Jim? ¿Qué haces? —llama una mujer, detrás nuestro. Se coloca al lado de Jim, mirándonos cuidadosamente antes de sonreírme.

—Soy Edward —me presento, extendiendo una mano. Ella da un paso hacia adelante para estrecharla.

—Bree… oh. —Suelta un gemido, mirando de Landon a Jim—. Eres Edward… Edward, Edward.

Landon se gira y apunta al estómago de Bree.

—¡Bebé!

Sigo sus ojos y noto que la chica, de hecho, está embarazada. Quiero preguntarle cómo, pero mi única suposición es que no es suyo.

—Lo siento —dice Jim, pestañeando con rapidez y sacudiendo su cabeza—. Lo siento, Edward. No sé a dónde fui por un momento. Ella es mi prometida, Aubrey.

Aubrey-Bree sonríe y saluda a Landon.

—Hola, amiguito. Wow, eres igual a tu papi.

Intento no sentirme alagado por esto, pero ¿cómo no hacerlo? No es que sea el hombre más sexy, pero no soy feo. Combina mi apariencia con la belleza de Bella y obtienes a Landon Carlisle.

Él esconde su rostro en mi cuello de nuevo, pero puedo sentirlo sonreír.

—No seas tímido. —Le hago cosquillas y él ríe—. Sé bueno y di hola.

—Hola —murmura contra mi cuello.

—¿Comprometido, eh? —le pregunto a Jim. Él sonríe y asiente—. Debería hacerlo. Hemos hablado al respecto.

Eso no es exactamente verdad. No hemos hablado al respecto, pero no veo una razón por la cual Bella no quiera casarse conmigo. Sé que estamos enamorados y queremos pasar el resto de nuestras vidas así. Juntos. El matrimonio no ha sido prioridad en mi lista, la cual es extremadamente larga y sigue creciendo con el tiempo.

Ahora lentamente se está volviendo mi prioridad.

Es como dice Alec: pon un anillo en su dedo.

—¿Siguen juntos? —pregunta Jim, sonriéndome—. Sabía que lo estarían. Los dos eran como un equipo en ese entonces, casi la misma persona. Estoy feliz que todo haya salido bien.

Asiento, sonriendo un poco.

—Así fue.

.

.

.

—Entonces, ¿es su hijo?

Me encojo de hombros, manteniendo un ojo en Landon a un costado. Está sentado en el suelo con el gato, lo que me parece asqueroso.

—No es su hijo. Es de su hermano. —Bella se atraganta en su refresco, y me encojo—. No de esa forma. Él donó el esperma.

—Perma —dice Landon desde el piso.

Palidezco, y entonces fulmino con la mirada a Zanahoria, el gato de Bella. Chasqueo hacia él y el maldito sisea.

—No me gusta esa cosa, Bella.

—Zanahoria te ama —miente, inclinándose para tomarlo—. Deja de ser pesimista. Amamos los gatitos, ¿o no, Landon?

LC me mira, casi como si detectara que una discusión estaba por comenzar. Sonríe cuando sacudo mi cabeza.

—No-oh —murmura, tomando su camión para girarlo por el suelo.

La expresión en el rostro de Bella se cae y sus hombros bajan, e instantáneamente me arrepiento de molestarla así. LC ama a ese estúpido gato—se encuentra demasiado ocupado jugando con sus juguetes como para importarle de lo que hablamos.

Ella suspira.

—Estoy contenta que sea feliz, incluso si es raro. —Deja el gato en el suelo, y este se dirige hacia los cochecitos de juguetes—. Landon tiene dos años. No deben estar juntos hace mucho tiempo si hicieron… lo que sea que hicieron.

Asiento lentamente, asegurándome que Zanahoria se mantenga alejado de LC. Me agacho para tomar el gato, y él instantáneamente se tuerce alrededor de mi mano, mordiendo mi dedo.

—No. —Suspiro. Envuelve sus garras alrededor de mi mano, prendiéndose a mi brazo así cuelga como un mono.

Landon ríe y se pone de pie, caminando hacia nosotros.

—Lindo, sahnolia —dice, tomando al gato. Estoy por quitárselo cuando Zanahoria se curva en sus brazos, pero no jugando como hace unos minutos—. Bueno, sahnolia.

Bella sonríe.

—Te dije que era bueno.

Me inclino sobre la silla y beso la mejilla de Landon.

—Eso es, Zanahoria bueno. —El gato clava sus garras en mi camiseta, pegándose a mi pecho mientras me enderezo. Landon se cae de vuelta al suelo en risas mientras la bola de pelos naranja se trepa a mi hombro para atacar mi cabello.

Bella siente mi agitación y saca al gato. Deja un suave beso en mi mejilla, y la irritación se va.

—Escúchalo reír —susurra, y lo hago.

Es el mejor sonido del mundo.