Título:HASTA EL FIN DEL MUNDO.
Autora:Enide-Kant
Parejas: Severus/Harry y otras
Clasificación: M
Disclaimer: Todos los personajes y sus derechos son de J.K Rowling, sólo los utilizo por mero disfrute personal y el de los lectores.
Advertencia: Slash, o sea que hay relaciones entre dos hombres (Snarry).
CAPÍTULO 16: Insomnio y Destrucción.
Era la tercera vez que entraban en la pirámide, los otros dos intentos habían sido fallidos y con sospechosos accidentes, lo que les llevo a deducir que allí realmente había alguien intentando sabotear sus incursiones.
Severus había descubierto un pasadizo secreto por casualidad, estaban sentados comiendo un poco de pan con queso cuando sintió una minúscula ráfaga de aire que pasaba entre las rendijas de la pared en la que estaba apoyado. Consiguieron abrir el misterioso pasadizo secreto y todas las antorchas encendidas empezaron a parpadear hasta apagarse.
Creo que a nuestro saboteador no le gusta que hayas descubierto esto… - murmuró Ron con los pelos de punta, odiaba los sitios oscuros y bajo tierra.
Severus hizo el gesto de silencio con un dedo sobre sus labios y se adentró por el hueco. El aire dentro no estaba corrompido, al contrario, era más fresco que en el resto de la pirámide, lo que les hizo pensar si no se estaban alejando de su estructura, también hacía más frío, el suelo ya no era de roca sino de tierra, y las paredes también, incluso se veían raíces de plantas o árboles.
Anduvieron durante media hora o más hasta llegar a una gran abertura, una sala inmensa, sin nada que sostuviese el peso del techo encima, ninguna columna, nada, solo espacio abierto donde se encontraron con miles de soldados de terracota, bellamente creados, con todos sus detalles: armaduras, rostros, caballos, armas, carros de combate…
Hermione soltó un gritito de admiración, ¡esto era un gran descubrimiento!
¡Qué maravilla! Esto es… ¡historia! – sus ojos brillaban de emoción y tenía la boca abierta mientras admiraba todo lo que podía.
¿Por qué hay tantos? – preguntó Ron confuso, no entendía a los muggles y sus ideas raras.
Es un ejército, antiguamente se creía que un emperador debía ser enterrado con todos sus soldados para poder seguir batallando y así proteger a su señor en el más allá. – respondió Severus, su faceta de profesor activada sin darse cuenta.
Que desperdicio, ¿cómo podían pensar que algo material se lo podrían llevar? – preguntó Ron
Bueno, tú mismo lo has dicho Weasley, es materia. Toda materia tiene una vibración por lo que tiene su igual en el plano astral de los muertos. – explicó Severus. Hermione lo miró asintiendo, demostrando que opinaba lo mismo.
Se adentraron entre las miles de estatuas, observando fascinados todos los detalles que aún se conservaban tan bien a pesar de los años. Algunas incluso conservaban la pintura de vivos colores.
Cuando llegaron al centro de la sala vieron un trono sobre un pedestal, y sentado estaba la estatua del que debía ser el emperador Qin Xi Huang, con sus hermosos ropajes de terracota y en su mano sostenía una copa, pero no cualquier copa, era el Horrocrux hecho con la reliquia de Hufflepuff. Todos se acercaron corriendo a examinarlo y buscando posibles trampas pero no vieron nada extraño ni ningún hechizo guardándolo.
No hay nada… tal vez pensó que sería imposible que alguien pudiese pensar en venir hasta aquí y mucho menos encontrar el pasadizo secreto. – comentó Harry
Eso parece… - murmuró Ron, inquieto.
Bien, lo voy a coger, que sea lo que tenga que ser. - susurró Severus alargando la mano hacia la copa.
Cuando sus dedos tocaron la copa las antorchas de la sala se apagaron dejándolos completamente a oscuras. Ron soltó un grito que más parecía un gato pisado y se abrazó a Harry en apoyo moral.
Hermione y Severus lanzaron un lumos sobre sus varitas y Harry lanzo un lumos máxima para iluminar mejor la sala desde lo alto, como un pequeño sol.
Se quedaron horrorizados cuando vieron que todos los guerreros de terracota los miraban con posición de ataque y unos ojos rojos brillantes como lava.
¡Corred! ¡YA! – ordenó Severus empezando a lanzar maldiciones a los guerreros más cercanos que explotaban en mil pedacitos, pero eran miles los que los rodeaban, no tenían escapatoria.
¡No podemos volver por el pasadizo, nos encerrarían como en una ratonera y no tenemos la seguridad de poder abrir la puerta de nuevo. – chilló Ron lanzando también maldiciones.
Tiene razón, Y si lanzamos un hechizo bombarda corremos el riesgo de que la pirámide se hunda y nos quedemos enterrados.
Bombarda… ¡eso es Hermione! – exclamó Harry sonriente. – es una locura, pero…
Apuntó al techo sobre los guerreros que más se les aproximaban y lanzó un bombarda máxima que hizo saltar por los aires el techo de esa zona, enterrando bajo los escombros a cientos de guerreros. La nube de polvareda que se creó y la confusión, les dio la oportunidad de huir por el túnel y ganar tiempo para poder abrir de nuevo la puerta. Corrieron medio aturdidos; tapándose la boca para no respirar el polvo, pero a pesar de eso, vieron con horror que los soldados de terracota los seguían, pasando por encima de las runas de los caídos. La media hora hasta la puerta se acortó a la mitad al ir corriendo; Ron respiraba por demás agitado al sentir la claustrofobia de verse acorralado y sin salida.
Tenemos que destruir el horrocrux ya; no tenemos otra alternativa – Severus se giró a observar a los jóvenes; la copa de Hufflepuff brillando tenuemente en la oscuridad del pasadizo. – Granger, intenta abrir la puerta, nosotros nos encargaremos de la copa.
¡Sí, señor! – y se adelantó para cumplir su cometido.
Harry, dame la copa, hay pocas cosas que puedan destruir un horrocrux, y una de ellas es veneno de basilisco, como el que usaste para destruir el diario en segundo. – pidió Snape mientras se sacaba una botellita de su escarcela, que siempre llevaba consigo.
Harry se la tendió rápido y sus dedos se rozaron, se miraron unos segundos conteniendo la respiración, los nervios estaban a flor de piel, sus ojos dilatados, el pulso acelerado y tamborileante en sus oídos.
Espera, deberíamos destruir el colgante también, ¿crees que la poción pueda con los dos a la vez? – Preguntó Ron quitándose el guardapelo de Slytherin del cuello
Si no lo probamos no lo sabremos, pero esto se va a poner feo seguro – Harry lo cogió de sus manos pecosas y se lo entregó a Severus que estaba ya casi preparado.
El profesor se agachó y puso el colgante de Slytherin dentro de la copa y vertió el veneno líquido dentro poco a poco, al principio parecía que no pasaba nada, pero de repente un chillido metálido y cruel brotó de la copa, que empezó a temblar y vibrar, esparciendo gotitas del veneno fuera, como si estuviese revelándose contra él. Pronto la vibración se hizo más grande y tuvieron que alzar escudos protectores, la copa siguió chillando y retorciéndose, otro chillido se sumó al otro, un chillido grabe y ronco, ahogado, unos ojos rojos aparecieron en lo alto de la asa mirándolos con odio, y cuando la copa se retorció sobre si misma, convirtiéndose en un revoltijo de oro medio desecho, encerró dentro los pedazos rotos del guardapelo. Los trozos de alma del señor oscuro terminaron de emerger como una voluta de humo negro y denso hasta desaparecer.
El silenció regresó, había dos horrocrux menos en el mundo. Y entonces Harry cayó desmayado al suelo de la cueva.
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Ginny se despertó sobresaltada en su cama de Hogwarts, le dolía el pecho como nunca y estaba mareada, desorientada. Quiso levantarse de la cama para ir al baño, había tenido unas pesadillas horribles, plagadas de locura y oscuridad. Había soñado que se ahogaba en un líquido espeso y nauseabundo, con su cuerpo aprisionado en una caja metálica y estrecha, no sabría decir con qué forma, solo que era estrecho.
Respiraba agitadamente, no le importaba el frío de la roca en los pies, conseguía que se espabilara más y la ayudó a llegar al baño de chicas de su habitación.
Entró a oscuras y una vela se iluminó sola, su reflejo en el espejo le devolvió una mirada de ojos rojos que hizo que se sobresaltara más, pero no eran nada más que sus ojos enrojecidos por el poco descanso de esa noche. En realidad, eran ya varias noches las que se pasaba en vela o dormitando a trozos. Su mente estaba tan preocupada por Harry… y por Ron y Hermione también claro. Pero Harry… por más que pensaba qué podría haber cambiado no lo entendía. Estaba completa y perdidamente enamorada de él, se había imaginado ya casada y feliz, con hijos, siendo una bonito homenaje a los padres del chico por ser ella también pelirroja, como si Harry siguiese los pasos de su padre en el amor… era algo tonto que la hacía sonreír, porque por nada del mundo pensaba explicar esa chorrada a nadie.
Y ahora estaba en Hogwarts, que era como su segunda casa, donde podía destacar y ser una figura de admiración entre sus compañeros, y de envidia un poco entre sus compañeras. Sabía que era guapa, y su pelo llamaba mucho la atención y enamoraba a los chicos. Pero este año llevaba apenas unas horas allí y ya quería huir y volver a casa. Iba a ser un año horrible con esos Carrow como profesores y Umbridge como directora. ¡Por Merlín! Si hasta había permitido el bofetón a Seamus delante de todo el gran comedor…
Tiempos difíciles y sin la protección de Harry, sin su hermano que siempre velaba por ella, y sin Hermione y sus consejos sabios. Se sentía sola y atrapada.
En la habitación de los chicos a Seamus le estaba costando la vida dormirse, estaba agotado, pero el labio le dolía como los mil demonios, lo notaba pulsante y ardiente y si intentaba calmarlo poniendo una mano encima le daba pinchazos. Cuando se giraba en la cama le dolía, cuando apoyaba la cabeza en la almohada le dolía, da igual un lado o el otro. Además estaba el miedo que se había instalado en su estómago, ni siquiera sus padres le habían pegado alguna vez así, de hecho tampoco se había peleado nunca con nadie a tal grado de darse de hostias.
Sabía que era infantil tener miedo, era un alumno de séptimo, ¡por Merlín! Tendría que tener más experiencia en muchos ámbitos y se sentía como un niñato. La conversación con Dean antes de acostarse le había calado hondo. No quería quedarse atrás de nadie, no quería ser el crío de su clase, era un séptimo año, pronto sería un adulto legal, ¡era su último curso en Hogwarts antes de empezar a trabajar! Y lo único que hacía era gamberradas y juegos pirotécnicos. Ni chicas, ni besos, ni sexo obviamente, ni sabía qué hacer después con su vida…
Patético. Así se sentía. No supo en qué momento había empezado a sollozar, solo sintió de repente una gota salada en sus labios, la notó porque escocía.
Déjame un hueco irlandés.
¿Dean?... – preguntó sobresaltado al notar que alguien más grande que él se intentaba colar en su cama
No, el monstruo del lago Ness…
Muy gracioso… ¿qué haces? – se apartó para dejarle hueco y suspiró cuando sintió su cuerpo cálido y fuerte a su lado.
No puedo dormir contigo dando vueltas y vueltas, esta cama tuya tiene los muelles hechos mierda. – contestó suavemente mientras tapaba a ambos de nuevo.
…. Gracias Dean…
A dormir, mañana me lo agradeces dejando tu culo quieto mientras sigo soñando cosas indecentes. – le susurra en el oído haciéndole cosquillas.
¡Dean, cerdo! – le pega una patada amistosa bajo las mantas haciendo reír al otro
¡Callaos ya capullos! – les reprocha Neville desde su cama – me habéis despertado.
¡Perdón Nev! – suplicó Seamus, mientras le tapaba la boca a Dean que seguía riéndose contra sus manos.
El chico negro le atrapa las manos y las baja hasta su pecho, su risa apagada.
Sabes que voy a protegerte siempre ¿verdad enano?
Seamus traga saliva, nervioso y apabullado por una mezcla de sentimientos raros: gratitud, amistad, fidelidad, camaradería, excitación… ¿excitación?
Sí, pero este año no lo hagas públicamente Dean, si te pasa algo me muero
¡Qué exagerado eres a veces! Con el drama…
Voy en serio, eres mi mejor amigo, sin ti yo… por favor, intentaré no liarla y no meterme en fregados, pero tu prométeme que si meto la pata y me pegan de nuevo, o me castiga la vieja rana fea, que si tengo heridas después… no harás nada que te pueda perjudicar. Esos Carrow son mortífagos, no son moco de pavo…
Haré lo que considere necesario para proteger a mi enano irlandés.
Dean…
Esta bien, vamos a dormir ya, date la vuelta que te haga la cucharita
¡Dean! No soy una tía – le reprocha avergonzado.
Anda, que te gusta que te abrace por detrás, que yo lo se…
….
Tras colocarse para dormir, por fin la habitación de los chicos queda en silencio.
Y ambos chicos duermen abrazados y abrigados, calmándose y reconfortándose los corazones.
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NdA: Bueeeenoooo ¡estoy viva! Uheeee…
No tengo excusa por la demora de tantos meses, podría haber encontrado huecos para escribir poco a poco, pero no tenía ganas la verdad, todo el día currando, para luego llegar a casa cocinar, comer, dormir un poco de siesta porque duermo pocas horas por la noche, sacar a la perra a jugar al parque, y luego encargarme de las ilustraciones que tenga que hacer, soy ilustradora freelance una vez termino mi curro normal. Con eso ya llega la hora de hacer la cena y tal. Podría escribir después de cenar pero es el único momento de relax y de sofá que tengo así que o miro alguna serie o Youtube…. Y los findes es dormir hasta el infinito.
No tengo excusa en serio, solo una vida atareada.
Ahora con el confinamiento, aunque estoy haciendo teletrabajo y sigo teniendo el mismo horario, gano 2 horitas de tiempo y eso me permite tener un poco de margen para dedicarle al fic o para seguir mis estudios de brujería, plantas, tarot… *o* (hago demasiadas cosas)
El próximo capítulo espero que sea pronto, no prometo la semana que viene porque me conozco, pero ahora que he salido del bache espero no volver a atascarme tanto tiempo.
Espero que os guste el capítulo! :D reviews y votaciones son bienvenidos y apreciados!
Enide Kant
